jueves, 20 de febrero de 2014

Cine : Agosto. Osage County de John Wells

Agosto. Osage County es una obra teatral llevada ahora al cine por John Wells. Está en la tradición de obras que sondean en las explosivas relaciones de familias disfuncionales, como las de Tennessee Williams. La obra de teatro original es de Tracy Letts y con ella ganó el premio Pulitzer en 2008; el mismo autor se ha encargado de la adaptación al cine. 

Una historia de mujeres que yo pensaba también que estaba escrita por una mujer, dados mis limitados conocimientos de inglés. Pero parece que Tracy también puede ser nombre de hombre. Debe ser difícil trasladar toda la intensidad de una obra teatral al cine; pero además en este caso se trata de una familia disfuncional con todas las disfuncionalidades (y alguna más) que haya acreditadas en el mundo. Por eso a pesar de las sólidas interpretaciones de actores muy consagrados resulta excesiva. 

Osage County pertenece a Oklahoma, lo que es lo mismo que hablar de la América profunda. Grandes extensiones de tierra, una densidad de población muy baja y un alto índice de pobreza.  

La excusa para convocar a esta familia es la muerte (aparentemente suicidio, pero no queda claro) del patriarca. Beverly Weston (Sam Shepard) ha sido poeta y profesor en la universidad, siempre viviendo al borde de su vaso de whiskey; Violet Weston (Meryl Streep), su esposa, está enferma de cáncer; es brutal, pastillera y borracha. Beverly y Violet han tenido tres hijas: Bárbara (Julia Roberts), Ivy (Julianne Nicholson) y Karen (Juliette Lewis). Otro personaje importante es Mattie Fae, la hermana de Violet, igualmente brutal. 

El calor sofocante del mes de agosto acompaña al duelo por la muerte de Beverly. La familia no se ha reunido en años y ésta tampoco sería la mejor ocasión para hacerlo, pero ante la muerte nos empeñamos en sacar una galería de buenos sentimientos imaginarios y en tratar de convencernos de que lo único que, de verdad, importa es la familia. En la cena después del funeral, Violet, enferma de cáncer terminal en la boca (simbólico), hace una amplia demostración de fuerza, maltratando y abusando emocionalmente de todos y cada uno de sus familiares “más queridos”. La excusa de su infancia de extrema pobreza, abuso y frustración no es suficiente para poder empatizar, ni siquiera mínimamente, con ella. Su sangre es una mezcla de vinagre y hiel. 

Todos los personajes femeninos son muy fuertes; pero no utilizan su fortaleza para ser felices y hacer felices a los demás. Tanto Violet como Mattie Fae son dominantes, agrias, cáusticas y no se entiende como hay hombres que han podido estar a su lado. A partir del reencuentro familiar todos se embarcan en ajustes de cuentas. Todos contra todos: maridos contra mujeres, madres contra hijos e hijas, las tres hermanas entre ellas mismas. Es un no parar de reproches. 

Bárbara, la hija mayor, en plena crisis matrimonial, acaba por descubrir que está a dos minutos de ser igual de abusiva que su madre; Ivy, la mediana, que ronda los 50 años y ha vivido siendo ignorada por todos, está (creo que por primera vez en su vida) enamorada y todo el mundo le dice que no puede ser porque Little Charles, torpe y desempleado, es un perdedor objeto de las burlas de su madre, es más joven que ella, es su primo y además al final resulta ser su medio hermano. Y Karen, la pequeña de las hermanas, cuarentona y eterna adolescente, supone que su actual novio es la última oportunidad que le queda para no terminar su vida sola. 

Paradójicamente son los personajes masculinos los encargados de dar el contrapunto y crear un cierto remanso de paz entre tanto veneno.  Aún en ese ambiente de rencores añejos, queda espacio para una relación de ternura entre un padre y su supuesto hijo, Charles (Chris Cooper) y Little Charles (Benedict Cumberbatch). 

Este año me he matriculado en la asignatura de Sociología de la familia y me ha resultado muy interesante. Ahora estoy esperando los resultados del examen. La familia es el primer ámbito de socialización del individuo y es crucial en su desarrollo posterior porque, en ella, vive las primeras experiencias de justicia y respeto. Clarísimamente puede bloquear al individuo. Aunque las tres hijas de Beverly y Violet formalmente escaparon de ese ambiente nocivo, dominado por la brutalidad de la madre, se han llevado dentro de sí mismas esa estructura de abuso y así están condenadas a repetirlo. Es el poder de reproducción del que hablaba Bourdieu, un sociólogo francés que me interesa mucho. 

Al final de la película parece que definitivamente abandonan a su madre. Pero yo no estoy tan segura de eso. 



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