miércoles, 28 de junio de 2017

Cine: La princesa prometida de Rob Reiner (1987)

La princesa prometida ya fue un éxito durante su estreno en 1987 pero la verdad es que envejece bien y cada vez se la ve mejor. Sigue manteniendo el encanto de los cuentos infantiles ilustrados, de piratas, princesas y bosques encantados, pócimas, venganzas y magia. Y es que traspasa la pantalla y nos sentimos como el niño enfermo (y muy muy repelente porque ya está llegando a la preadolescencia) al que su abuelo le está contando un cuento, hasta que los personajes salen de las páginas y ocupan la realidad ficticia de una pantalla de cine. 



Es una novela de William Goldman adaptada por él mismo al cine y fue dirigida por Rob Reiner. La historia es muy simple. Un triángulo amoroso en el que un vértice tira más que los otros dos; esto se combina con la venganza de Iñigo Montoya por la muerte de su padre y un gigante para poner fuerza en cualquier momento que haga falta.



En esta película perdonamos todo, no sé por qué. Perdonamos que el castillo parezca una maqueta de Exin Castillos a punto de derrumbarse o que las rocas sean de cartón piedra y menos consistentes que el papel de fumar. Perdonamos incluso que la hermosa protagonista se llame Buttercup. ¿Quién querría llamarse copa de mantequilla? Salimos de nuestro error, en cuanto buscamos el significado de buttercup en el diccionario inglés-español/español-inglés de la EGB, pero el resultado es peor… ¿quién querría llamarse Ranúnculo? Tenemos que seguir saliendo de errores pero esta vez buscando en Google (¡bendito sea!); fácil y en un segundo encontramos imágenes de un ranúnculo. Esto es un ranúnculo, hermoso, ¿no?



Ya podemos respirar tranquilos porque sabemos que la hermosa campesina Ranúnculo, después de un casi matrimonio por el que se convierte en princesa, terminará casándose con su amor pirata. Aquel adolescente que trabajaba en su casa y al cual no tenía ningún escrúpulo en torturar con su insolencia, su arrogancia, su belleza y su amor.



Íñigo Montoya lleva toda su vida buscando al hombre que asesinó a su padre y marcó su cara con la espada. Juró sobre la tumba de su padre vengarle y desde entonces sólo ha querido encontrar al asesino y decirle: “Soy Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir”. Toda una vida es mucho tiempo para buscar venganza pero Íñigo es persistente y lo conseguirá. Lo que no sabe es que en ese camino se encontrará con prodigios y aventuras que a veces tendrá que tragar con un buen vaso de vino. No sé si en el año 2016 sería políticamente correcto que un abuelo le leyese este cuento a su nieto. Se ve que en 1987 los niños y las niñas teníamos una piel de elefante más gruesa.


Sin embargo, algo echábamos en falta cuando veíamos esta película. Yo entonces no supe identificar qué era. Pero ahora que he vuelto a verla ya no me cabe ninguna duda. Me faltaba Errol Flynn como Robin de los Bosques, con el arco y las flechas, y aquel ridículo sombrero con una pluma, y quizá también lady Marian. Así, por un momento, todos los héroes de la infancia reunidos. Esto debería pasarnos a todos, por lo menos una vez en la vida.


Director: Rob Reiner
Guion: William Goldman
Música: Mark Knopfler
Fotografía: Adrian Biddle
Intérpretes: Robin Wright, Cary Elwes, Mandy Patinking, Chris Sarandon, André the Giant. 

lunes, 26 de junio de 2017

Exposición: Ana Juan. Dibujando al otro lado (2017)

La autora.-
Ana Juan es una ilustradora española muy reconocida, nacional e internacionalmente. Fue Premio Nacional de Ilustración en 2010 y ha publicado varias portadas del The New Yorker. Algunos de los libros que ha publicado son: Carmilla, Promesas, Lacrimosa. 


Mi opinión.-
Esta exposición, Ana Juan. Dibujando al otro lado, está dedicada a dos de los títulos más importantes en su carrera: Otra vuelta de tuerca y Snowhite. En Snowhite además ha adaptado el texto tradicional dándole un nuevo sentido a la narración.


En Otra vuelta de tuerca de Henry James, la autora ha respetado el texto original y le ha dado una nueva vida. No más oscura pero sí más surrealista e inquietante. Se pueden ver los lienzos y también los dibujos preparatorios para la obra. Esta obra es un clásico de la novela gótica, de fantasmas y aparecidos, pero Ana Juan consigue darle un aspecto más carnal y opresivo.


A mí me gustó especialmente el cuadro de la joven con una enagua en forma de jaula y con su cabellera rojiza como su conciencia convertida en un zorro que no la dejase vivir. Otro ejemplo del ambiente opresivo que tiene que vivir la protagonista es su retrato de perfil, envuelta en suaves, pero firmes, cintas de seda indestructibles. O la misma protagonista desfallecida y a punto de ser devorada por un enorme sapo, que me ha recordado al final de La regenta.


Con Snowhite el trabajo ha sido diferente y más completo. No sólo se ha dedicado a la ilustración del texto original, lo ha modificado. La exposición se dedica a las ilustraciones originales pero también se ha incluido un juego interactivo de realidad aumentada, Earthland, Snowhite’s Mistery Tale, en el que acompañamos a los personajes y existen diferentes finales; hay también una maqueta de la casa donde vive Snowhite y una muñeca de trapo, triste y desolada, de la protagonista. Completan la exposición aplicaciones para los dispositivos móviles que permiten entrar en el mundo de Snowhite.


Un mundo gris y desapacible donde la niña se encuentra perdida y angustiada, en una casa grande y peligrosa que debería ser la suya, pero lo que encuentra fuera tampoco es muy agradable. Inquietante.


Es una lástima que la exposición haya terminado ya. Sin embargo, se puede disfrutar del trabajo de Ana Juan en todos los libros que lleva publicados y los que vendrán.




domingo, 25 de junio de 2017

Noche en Blanco 2017

La Noche en blanco es una iniciativa fantástica. Una oportunidad de visitar edificios que normalmente no están disponibles para el público o de asistir a pequeños conciertos en sitios especiales. Surgió hace unos años en Francia y ya se sabe que de Francia sólo nos llegan cosas buenas (un poquito de ironía con un fondo de verdad).


Para mí es una tarde-noche para perderse en la ciudad. Sin pensar mucho dónde se va a ir y esperando sorprenderse por lo que se encuentre. Así que me cogí mi cámara de fotos nueva (con la que estoy encantada) y me fui paseando al centro de la ciudad, para ver flores como ésta.


Mi primera intención fue ir al Patio de la Infanta. Había una visita teatralizada y un concierto de órgano. Pero no pude entrar a ninguna de las dos. Creo que Ibercaja no organizó bien este evento. Después de esperar 15 minutos (hubo gente que esperó mucho más) no hubo manera de poder entrar por la afluencia de público y porque el público que estaba dentro no tenía muchas ganas de salir. Muy mal para Ibercaja.


Así que mucho mejor seguir andando hasta llegar al Museo de Zaragoza y aprovechar para fotografiar el Monumento a los Sitios de Agustín Querol. Aquí sí que me gustó mucho cómo estaba organizado. Hubo un concierto con obras de Monteverdi, Purcell y otros autores barrocos que no reconocí. Carles Dorodor (tiorba) y Ana Cristina Pimpinela (soprano) fueron los intérpretes. Y estuvieron muy bien. Después hubo otro pequeño concierto con obras de Boccherini, talleres para niños y también una actuación de Tranvía Teatro, pero no pude quedarme más tiempo.

video

Además aproveché también para dar una vueltecilla por una exposición muy interesante, sobre todo si se va con niños. 16 personajes que maravillan y … Miguel de Cervantes. Imágenes y palabras que invitan a la lectura. Pastoras y sultanas, criados y señores, los duques que martirizaron al Quijote y Clavileño. Interesante y divertida.



Siguiendo mi recorrido me pasé también por el Paraninfo. Había visitas guiadas al edificio y a las exposiciones temporales de las que ya hablé en otro post. Aproveché para entrar en el Museo de Ciencias Naturales de la UZ. Está en el sótano del Paraninfo. Y resultó también muy interesante como divulgación del patrimonio relacionado con la ciencia y por la combinación de un museo de ciencias del siglo XIX, con sus animales disecados, y una puesta en escena más acorde con el siglo XXI y una importante labor didáctica y de entretenimiento para los niños. Habían muchos críos y se lo pasaban pipa. Les encantaban las urnas con insectos y mariposas, una vitrina gigantesca con pobres pájaros disecados y demás animales.



Supongo que si hoy tuviera que diseñarse un museo de ciencias naturales no se haría a costa de estos animales disecados. Pero es importante recordar las cosas que no se deben hacer haciendo posible que se sigan viendo, eso sí, de otra manera. Ahora no tendría sentido tampoco tirar los animales disecados a la basura. Así que es mejor que sigan teniendo su uso visible, aunque manifestando claramente que eso ya no se debe hacer.


La última exposición que visité me sorprendió más. Estaba en el Palacio de la Capitanía General de Aragón y era la Historia de los Símbolos de España: su origen y evolución. Me sorprendió porque nunca había estado en el edificio de Capitanía y porque, entre las enseñas, banderas y estandartes de verdad expuestos, había muñecos de playmobil uniformados y en distintas caracterizaciones que desfilaban también. Estaban todas las banderas que desde 1841 son símbolo de nuestro país, nuestro estado o nuestra comunidad de vida, como se le quiera llamar. Y emocionaba que entre tantas, rojigualdas, estuviera también la bandera republicana y la bandera de las Cortes de Cádiz (¿por qué tiene bordada una cabeza de toro?). Después de años de una democracia que, a veces creemos que no está consolidada, todavía me resulta chocante que en un edificio militar se deje aunque sea un mínimo espacio a la bandera republicana.



Había muchas más sedes y muchos más espectáculos, pero yo llegué rendida a casa. A esperar la Noche en blanco de 2018.




jueves, 22 de junio de 2017

Exposiciones sobre y para Zaragoza (2017)

Como voy un poco mal de tiempo y de espacio también y hay tantas cosas que ver ahora en Zaragoza, voy a hacer un batiburrillo con tres exposiciones interesantes sobre y para la ciudad. Dos de ellas son en el Paraninfo y la tercera en el Centro Pignatelli.


En Historia, Conocimiento y Patrimonio se conmemoran los 475 años del privilegio fundacional de la Universidad de Zaragoza. En 1542, Carlos V otorgó este privilegio para que el Estudio General de la ciudad, creado en 1474 y que empezó siendo fundamentalmente eclesiástico, tuviera a partir de entonces rango universitario. Sixto IV había concedido esta categoría de estudio general y se puede ver en esta exposición el documento que está en el archivo de La Seo.


La exposición tiene dos salas. Una destinada a la historia de la universidad; a sus difíciles comienzos, a las dos sedes principales que ha tenido y a personajes, hombres y mujeres, fundamentales para la universidad. No encontré ninguna mención al historiador del siglo XVI, Diego de Espés que, con toda seguridad no era de mi familia.


Paradójicamente en 1581, el Virrey de Aragón se oponía a la fundación de una universidad. Este conde de Sástago que se llamaba don Artal, llamaba a los estudiantes “semejante gente” y “delincuentes” difíciles de perseguir porque se ampararían en el fuero concedido a los universitarios. Además, si la universidad tenía éxito, como todos querrían que sus hijos estudiasen, no quedaría gente para desempeñar los oficios que fuesen más necesarios. ¡Qué pensaría este buen hombre si viese a los universitarios ingleses en Magaluf!


La segunda sala se destina a material didáctico utilizado, especialmente, en el estudio de las ciencias. Creo que esta sala resultará muy divertida para que la visiten los niños. Hay carteles sobre volcanes y botánica; proyectores de diapositivas y microscopios. Pero sobre todo hay maquetas, del cuerpo humano y de animales diseccionados, incluso de un caballo casi a tamaño natural (y que da un poco de grima).



Destaco especialmente porque me llamó mucho la atención, una maqueta del aparato reproductor femenino, del útero y las trompas de Falopio y con una serie de complementos que representan el proceso de maduración de los óvulos en los ovarios y las primeras fases de desarrollo de un embrión. Es de 1905 y fue realizada por el doctor Louis Auzoux en papel maché y madera, en Francia. Muy interesante.




Historia, Conocimiento y Patrimonio. 475 aniversario del privilegio fundacional de la Universidad de Zaragoza.
Edificio Paraninfo – Plaza Paraíso s/n
Hasta el 15 de julio de 2017


La siguiente exposición es apasionante. Libros y Procedencias. Historia de una colección es una muestra del patrimonio bibliográfico de la Universidad de Zaragoza. Está situada en la Sala de lectura del Edificio Paraninfo que habitualmente no está abierta al público, así que visitar esta exposición es una oportunidad de verla.

El documento más antiguo de la biblioteca es un Antifonario mozárabe de finales del siglo X, donde se escriben los responsorios para cantar o rezar en la misa y en las liturgias de las horas. Perteneció al Monasterio de San Juan de la Peña.


Otro ejemplar que me gustaría tener en casa son la Instrucción de la mujer cristiana para educar a las doncellas hasta casarse y después de casadas y también cuando estuvieran viudas. Parece que el autor Juan Luis Vives estaba muy preocupado por el tema. Es una edición de 1529, que procede del Convento de San Lázaro.


De la biblioteca de Osuna procede un ejemplar de Las siete Partidas de Alfonso X el sabio, con las adiciones de Alfonso Díaz de Montalvo. Edición de 1491. Y una donación de Gregorio García-Arista de Los Caprichos de Goya, en edición del autor de 1799.


Hay también partituras y, entre ellas, un cuplé schotis coreable compuesto por Andrés Aráiz. Sí, escrito schotis, porque proviene de la palabra alemana Schottisch, que significa “escocés”. Curiosidades.


Un libro de título difícil de comprender Aganipe de los cisnes Aragoneses celebrados en el Clarín de la Fama del doctor Juan Francisco Andrés de Uztárroz, cronista del Reyno de Aragón, del siglo XVIII, de la biblioteca de Fermín de Lezaún y Tornos. O el libro de caballerías manuscrito de Don Gerónimo Ximénez de Urrea, titulado Don Clarisel de las Flores del siglo XVI y procedente de la biblioteca de Manuel Turmo. O Las transformaciones de Ouidio, en edición de 1589 y que pertenecieron a Braulio Foz.


En fin, tan interesantes los libros como los propietarios que los donaron que merecerían, sin duda, una exposición para ellos. Donaciones que empezaron con los jesuitas, que en algún sitio tenían que dejar sus bibliotecas cuando fueron expulsados, y se prolongaron durante los siglos siguientes con la desamortización del siglo XIX y ya en el XX con donantes privados. Muy interesante.


Exposición bibliográfica. Libros y Procedencias.
Edificio Paraninfo – Plaza Paraíso s/n
Hasta el 30 de junio de 2017




La tercera exposición que comentaré tiene en común con las anteriores la pasión por Zaragoza y que los jesuitas también han tenido una cierta intervención.



Se llama Zaragoza en Cuarto Creciente y está en el Centro Pignatelli, conocido por su actividad social, política, religiosa y cultural desde los años 1970. Son textos y fotografías de Zaragoza. De la ciudad que no debemos olvidar, de la ciudad invisible y de la ciudad que emerge. De todo aquello que nos apasiona y también de lo que no queremos ver.



Esta exposición ha sido el colofón de unas jornadas dedicadas a soñar la ciudad y construirla juntos de manera que llegue a ser una ciudad humana. Esta es la fotografía que más me ha gustado. Es una Zaragoza que, a veces rechazamos. Es Zaragoza y su campo de maniobras militares, que nos gustaría que no fuera necesario y que no estuviera allí; y es también Zaragoza y su apuesta por la paz, desde el Seminario de Investigación para la Paz del Centro Pignatelli.



Y es que Zaragoza enamora.
Fotografía de Rafael Navarro

Zaragoza en Cuarto Creciente
Centro Pignatelli – Paseo Constitución 6
Hasta el 24 de junio.