jueves, 13 de abril de 2017

Cine: Incierta gloria de Agustí Villaronga (2017)

He leído en alguna crítica que el cine de Agustí Villaronga es cine de almas ennegrecidas. Y está muy bien definido así. Porque no es que el director se regodee en las miserias humanas ni que postule sobre la maldad intrínseca del ser humano sino que sitúa a sus personajes en situaciones miserables y aprovecha para que observemos sus comportamientos y si queremos les entendamos o no. 

Así lo hacía también en Pan negro, donde elegía como situación miserable la Posguerra Civil, pero sin tratarla como una historia política o de soldados perdedores y de represión sino una historia más cercana a una miseria moral más antigua y permanente que, en condiciones normales no se ve pero que se sigue desarrollando, como una corriente subterránea e imperceptible que, en situaciones miserables, sale a la luz con toda su potencia y vigor. 


Las películas, como cualquier otra obra de creación, tienen distintos niveles de lectura e interpretación. En Incierta gloria, ambientada en la retaguardia del Frente de Aragón casi al final de la Guerra Civil, el hilo conductor de todos los niveles simbólicos es el de la decrepitud. El director ha retratado esta decrepitud de una forma muy poética y macabra: en un edificio en ruinas se reúnen para tomar el té, el café o el chocolate, los cadáveres tal y como fueron enterrados, vestidos con sus mejores galas. Eso sí, cadáveres de la gente importante, al resto lo llevan a las buitreras.


También hay decrepitud en las relaciones entre los tres personajes jóvenes. Son relaciones de amistad y amor marcadas por el fin, pero ninguno de los protagonistas se atreve a decirlo claro. Es un triángulo amoroso que se mantiene porque los intervinientes no quieren reconocerse a sí mismos que todo ha terminado. El ideal del amor, el ideal de la amistad y el ideal de una revolución política, todo está a punto de convertirse en cenizas, como las  imágenes de santos quemadas por los anarquistas en las plazas. Estos tres jóvenes, dos hombres y una mujer, que se conocen desde niños, que han estudiado juntos y que deseaban hacer la revolución juntos, no podían imaginar su fracaso vital absoluto.


Lluis y Trini decidieron tener un hijo y no casarse, pero Lluis hace tiempo que ya no siente nada por Trini. Se esconde en la guerra y así no tiene que enfrentarse a decírselo a ella. Juli, amigo de la infancia y compañero de estudios de Lluis, ama a Trini desde siempre, pero su amor hacia Lluis le impide confesárselo. Los tres viven sus disimulos y mentiras. En el fondo, aunque se crean unos revolucionarios, son personajes limitados por su mentalidad pequeñoburguesa, sus frustraciones y su vida antes de la guerra, relativamente cómoda. Juli es el personaje más excesivo y pasional, nihilista y por eso mismo antipático y egoísta, que parece que ha llegado ya a su límite. Es capaz de besar un cadáver pero incapaz de suicidarse. Por el contrario, Lluis se muestra más pasivo y va donde le dicen que tiene que ir y hace lo que le dicen que tiene que hacer.


Trini es un personaje más convencional; a pesar de su matiz revolucionario actúa como una esposa y madre abnegada que, incluso, ha decidido bautizarse. Quizá porque como mujer, es secundaria en la vida de los dos hombres que, de alguna manera, se la disputan o quizá porque sus problemas de pequeñoburguesa desaparecen al enfrentarse a los problemas y abusos sufridos por las mujeres pobres. En la película queda ensombrecida por dos personajes femeninos mucho más radicales y potentes y que nunca se comportan con ella como si fueran sus rivales: Olegaria y la Carlana.


Luisa Gavasa interpreta a Olegaria. La mujer del pueblo, acostumbrada a sufrir y a rezar; la sabiduría de quien sabe que las cosas no cambian nunca porque quienes son incapaces de cambiar son los seres humanos. Es el pensamiento mágico y la costumbre por encima de la lógica y el cambio. Es la personificación del pueblo a quien iba destinada una revolución pensada por burgueses en las ciudades. Ofrece refugio a quien lo pide, sin preguntar nada.


Pero el personaje estrella de la película es la Carlana, interpretada por Núria Prims. Desde mi punto de vista, es un personaje fascinante y no bien entendido por parte de los hombres. Por las críticas que he leído, la comparan siempre con una inmensa araña negra devorahombres, una gran diosa oscura que corta los hilos de la vida según su conveniencia y así se ve representada también visualmente en la película. Algunos críticos, amablemente, disculpan su actitud y su comportamiento de araña porque están inspirados por su lucha por la supervivencia.


Olivella, la Carlana, es la mujer pobre apaleada, explotada y violada desde niña. Primero por el borracho de su padre y después por el señorito del pueblo que le hace dos bastardos y que termina asesinado por los anarquistas. La Carlana no tiene ninguna intención de atraer a los hombres a la perdición. Son los hombres, también los pequeñorevolucionarios con sus pequeños problemas de conciencia, los que se acercan para seguir aprovechándose de ella o para morir en el intento. Aunque, esta vez, la turbulencia de la guerra será beneficiosa para ella y para sus hijos y la Carlana jugará inteligentemente sus cartas: de ser la querida del cacique pasará a ser la señora del castillo. Por esto yo no veo a la Carlana como una voraz y vengativa mantis religiosa sino como un animal más noble y luchador. Una leona que defiende a sus cachorros.



Esta película es adaptación de la novela de Joan Sales del mismo nombre, considerada un clásico en la literatura catalana. Es una novela muy extensa que me leeré el próximo verano y recomiendo la película sin dudarlo, además por los secundarios de lujo: Terele Pávez, Fernando Esteso y Juan Diego. 


Dirección: Agustín Villaronga 
Guion: Agustí Villaronga y Corral Cruz (Novela de Joan Sales)
Música: Marcus Jgr
Fotografía: Josep M. Civit
Intérpretes: Marcel Borràs, Núria Prims, Oriol Pla, Bruna Cusí.

lunes, 10 de abril de 2017

Cuento: Diles a las mujeres que nos vamos de Raymond Carver (1971)

Estaba leyendo un libro de cuentos de Raymond Carver y me han recomendado que leyese especialmente otro de sus cuentos no incluido en este libro. Se trata de Diles a las mujeres que nos vamos. Aterrador. 

Trata de dos amigos de toda la vida, de los que lo han compartido todo: la ropa, el coche y las chicas que se follaban. Jóvenes veinteañeros todavía pero envejecidos, ya casados y uno de ellos con hijos y arrastrando una enorme frustración que ni la cerveza ni el whisky pueden mitigar. Bill y Jerry, son nombres vulgares para hombres vulgares, que no destacan en nada. Estudiantes regulares, trabajadores regulares, maridos regulares y padres regulares. Se siguen viendo todos los fines de semana y para que las cosas sean más fáciles sus esposas también se han hecho amigas.

Este es el coche de Jerry
Los domingos son día de barbacoa, con las mujeres y las niñas. Se sientan frente a la piscina a beber cerveza y a hablar de coches. Un domingo, Jerry aplasta la lata de cerveza, no tiene muchas ganas de hablar. Prefiere coger el coche, un chevy descapotable del 68, y salir a dar una vuelta. Diles a las mujeres que nos vamos. Paran en un bar, siguen bebiendo cerveza y Jerry no se calma. Otra lata aplastada. La solución, volver a la carretera y pisarle a fondo al coche, 135 kilómetros por hora. Y dos chicas que terminarán muertas, sólo porque Jerry no sabe vivir su frustración y porque Bill le sigue como un perro asustado. 

Las chicas son jóvenes, es verano, llevan pantalón corto y camisetas ajustadas de tirantes finos. Van en bicicleta, de excursión hacia las montañas. Para Jerry esto es motivo suficiente para considerarlas putas que se le insinúan con la mirada. Así que, sin que Bill haga nada por evitarlo, Jerry se dedicará a perseguirlas, acosarlas, acorralarlas como si fueran animales y finalmente matarlas. Persecución y caza. Jerry dijo: Vete a la derecha y yo iré de frente. Les cortaremos el paso a esas calientapollas.

Las chicas pretendían pasar el domingo en un sitio parecido a éste
Lo aterrador de este cuento es la falta de motivos que Jerry tiene para matar a las chicas pero que lo haga sin ninguna dificultad. El autor nos ahorra los detalles del asesinato pero casi es mucho peor. En una línea revela toda la crudeza del hecho, la brutalidad del asesino y la pasividad del cómplice, Jerry utilizó la misma piedra con las dos chicas.

Miramos la violencia de género y los asesinatos de mujeres bajo un prisma que yo considero erróneo. Hasta hace unos años (y algunos hombres y mujeres lo siguen haciendo) considerábamos que las mujeres provocaban estas situaciones y, en cierta manera, lo seguimos haciendo cuando nos preguntamos e insistimos en saber por qué las mujeres no han hecho algo para evitar la violencia de sus parejas. Por qué no se han ido de casa, por qué no han denunciado, por qué no han buscado ayuda de sus familias. Siempre la responsabilidad está en la mujer que hizo todo lo posible para evitar su muerte, no actuó correctamente.

Aunque en este cuento no hay una relación sentimental y no sería exactamente violencia de género, sí que pone de manifiesto el ánimo que impulsa a estos hombres, a los que una cerilla apagada les calentaría la polla. La frustración y la cacería. Lo único que hace la víctima es pasar por allí en un momento inoportuno.

Raymond Carver es el máximo representante de lo que se llama realismo sucio. Es de esos escritores que te deja el alma en vilo, al menos en este cuento. Apenas esboza lo aterrador que puede ser el ser humano y sin explicarte nada más y sin dejarte tiempo para asimilar, termina el cuento. Así, sin más. 



jueves, 6 de abril de 2017

Exposición: Orwell toma café en Huesca (2017)

En 1937, George Orwell trabajaba como periodista y fue enviado a cubrir la Guerra Civil española. Inmediatamente tomó partido. Era un ciudadano británico que había nacido en las colonias y que había sido testigo del racismo con el que se trataba a los no blancos. Se declaraba firmemente antiimperialista y en los meses que pasó en España se convirtió en un ferviente antifascista. 

Orwell al fondo. Fotografía de Agustí Centelles
De su experiencia en la sierra de Alcubierre y en el cerco de Huesca, surgió en forma de autobiografía novelada y crónica periodística, Homenaje a Cataluña, terminado en diciembre de 1937. La exposición aprovecha que se cumplen los 70 años de su estancia en Huesca para dar un repaso de cómo fue la guerra allí y cómo fue también la represión posterior.


Eric Arthur Blair, su verdadero nombre, había tenido siempre clara su vocación de escritor, aunque para seguir la tradición familiar, después de sus estudios en Eton había ingresado en la policía colonial británica. Pronto dejaría ese trabajo para dedicarse a escribir.


Había viajado por el norte de Inglaterra para informarse de las condiciones de vida de los mineros, escribiendo El camino a Wigan Pier, donde por primera vez dejaba apartada la novela y se implicaba en una crónica con análisis sociológico. Poco después, se sintió atraído por la situación en España. A pesar de pertenecer a la burguesía acomodada, no ocultaba sus simpatías por los trabajadores sobre todo si estaban implicados en una revolución con un halo de romanticismo, como ocurría en los primeros meses de guerra en España.


Se trasladó a España con ayuda del Partido Laborista y aquí se incorporó al POUM, el Partido Obrero de Unificación Marxista opuesto al estalinismo y que, posteriormente, sería acusado de ser un partido fascista y perseguido por parte de la izquierda ortodoxa (y autoritaria) dominada por la Unión Soviética. En la exposición se puede ver un cuadro pintado por Eugenio Granell en 1991, también militante del POUM, con un título muy significativo. Es Elegía por Andrés Nin asesinado por el estalinismo y vuelto a asesinar por la cobardía del silencio de los intelectuales de igual calaña, dedicado a Andreu Nin, fundador del POUM, que fue asesinado en septiembre de 1937, en circunstancias que nunca se han aclarado pero en el trascurso de las purgas ordenadas contra el POUM y los anarquistas.


Orwell fue destinado a la Caserna Lenin y queda constancia de ello a través de unas fotografías tomadas por Agustí Centelles, en la que sobresale claramente su cabeza por encima del resto de sus camaradas. Una de esas fotografías da inicio a la exposición. Estuvo en España aproximadamente desde enero a junio de 1937.

Eugenio Granell. Elegia a Andrés Nin
Después sería herido gravemente en la garganta y tendría que dejar el frente. De regreso a Reino Unido, sus amigos insistieron en que se dedicase a la novela pero él siguió escribiendo sobre la Guerra Civil y posteriormente sobre el fascismo durante la II Guerra Mundial. No tenía ninguna duda de que la situación en España le había hecho significarse para siempre contra el fascismo. Así lo reconoció en Recordando la Guerra Civil española o en Por qué escribo. Murió todavía joven, en 1950 y entre su abundante producción literaria dejó dos de las novelas políticas más influyentes durante toda la segunda mitad del siglo XX: Rebelión en la granja y 1984.

Las armas de un reportero
La exposición muestra abundantes documentos, carteles y fotografías de los dos bandos contendientes y también de las luchas dentro del seno de la izquierda. Se han aportado también testimonios, dibujos y diarios de milicianos, de conductores de ambulancias, de los protagonistas directos de la guerra, que no salen en los libros de los estudiosos, pero que constituyen documentos de gran valor sentimental, para las familias de los autores, y de la vida cotidiana y la microhistoria para el resto.



Detente

También pueden verse las mencionadas fotografías de Agustí Centelles y también de los fotógrafos locales. Y lo que más me llamó la atención fueron los detentes bordados o pintados que trataban de proteger a los soldados de las balas y las bayonetas. Ver los detentes e imaginar las horas que algunas mujeres pasaron preparándolos con todo su amor y toda su fe da mucha pena; por más que nos empeñemos la fe no puede parar las balas. También están las armas de los periodistas, una máquina de escribir portátil y cámaras de fotos. Referencias también a la participación de las mujeres en la contienda con fotografías de Simone Weil, la virgen roja, torpe y miope pero comprometida con la causa de los obreros o una nota de prensa sobre la muerte de Felicia Browne, la primera miliciana británica muerta en España, una artista, dibujante y escultora de gran talento. Una exposición muy recomendable y especialmente la visita guiada. Y si se tiene tiempo el resto del museo es también muy interesante. 

Dibujos de Felicia Browne, realizados durante su estancia en Tardienta (Huesca)

Orwell toma café en Huesca
Museo de Huesca
Plaza de la Universidad, 1
del 17 de febrero al 25 de junio


lunes, 3 de abril de 2017

Concierto: La flauta mágica y el Réquiem de Mozart (2017)

Una selección de La flauta mágica y el famoso Réquiem en re menor KV 626 son las dos obras de Mozart elegidas para el penúltimo concierto del 37 Ciclo de Introducción a la música, Conciertos para una mañana de domingo del Auditorio de Zaragoza. Fueron interpretadas por la Orquesta Reino de Aragón y la Federación Aragonesa de Coros. Mi cultura musical no es muy buena. Me acerco a la música clásica por impulsos de lo que más me gusta, dentro de lo más conocido, y también utilizo mi curiosidad como brújula. Estas dos obras siempre han sido controvertidas y muy significativas dentro de la producción del autor. Ambas fueron compuestas en 1791, poco antes de la muerte de Mozart. 


El simbolismo de La flauta mágica se ha interpretado de diferentes maneras. Como un simple cuento de hadas, donde los amantes tienen que superar pruebas para ver realizado su amor o como un cuento masónico, iniciático, de perfección y de liberación del conocimiento de las garras oscuras de la ignorancia. En cualquiera de los dos casos, la música es lo que permanece y seguirá siendo excepcional aunque se encuentre una tercera interpretación.



Tamino es atacado por una serpiente en el bosque; las tres damas le salvan pero es Papageno, un ser extraño mitad humano mitad pájaro, quien se adjudica el mérito y por ello es castigado. La reina de la noche tiene una hija, Pamina, secuestrada por el sacerdote del sol Sarastro. La reina de la noche quiere proteger a su hija, pero Sarastro considera que ella es una mala influencia para la joven. Parece una lucha entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal, aunque Sarastro al principio pueda parecer el malo, al final parece ser el portador de la luz.

Producción de La Flauta Mágica en el Teatro Real de Madrid, 2016
La reina encarga a Tamino que libere a su hija Pamina, con la ayuda de Papageno. Así Tamino y Papageno tendrán que superar las pruebas que Sarastro ha preparado para ellos. Pero Papageno encontrará el amor y abandonará a Tamino y su búsqueda del conocimiento por Papagena. Además Pamina sufrirá un intento de violación por parte de Monostatos que tampoco es enteramente humano. Aunque la intervención de su madre, la reina de la noche, impide la violación, al final será la reina la que se una a Monostatos; al fin y al cabo los dos son seres oscuros.

Adaptación de La Flauta Mágica por Kenneth Branagh, 2006
Cuando Pamina y Tamino consigan ingresar en la orden de los sabios, Sarastro desaparecerá porque su misión ya se ha cumplido. Todo un culebrón, ¿no? Pero con la música de Mozart todo es mucho mejor. Os dejo el aria de Sarastro, In diesen heil’gen Hallen, que debe ser interpretada con la complejidad que requiere este personaje. Y para quien quiera iniciarse en la ópera os recomiendo el programa This is opera, creado y dirigido por Ramón Gener, que la 2 de RTVE emitió hace unos meses y que todavía puede verse en RTVE a la carta.


La segunda pieza fue el Réquiem que Mozart dejó incompleto y con instrucciones, parece que bastante detalladas para que su discípulo Süssmayr lo terminase; aunque también intervinieron otros músicos, pero en menor medida y por encargo de la viuda de Mozart. No creo que se pueda saber nunca si la proximidad de la muerte intensificó los sentimientos de Mozart y su capacidad creativa o fue la búsqueda de esa perfección, y la preocupación por sus problemas económicos, lo que precipitó su muerte. Parece que los artistas sienten y padecen con mucha más intensidad que los demás o por lo menos eso queda de su leyenda.

Mozart componiendo junto a Constanza
Hoy consideramos a Mozart un artista genial, pero en su época simplemente era un artesano (muy cualificado, sin duda) que componía por encargo y por dinero. Esta puede ser la razón de que no quedase suficientemente documentada la intervención de otros músicos en la finalización de esta obra. Si hubiese quedado inacabada, probablemente la viuda, Constanza hubiera tenido que devolver el dinero adelantado para su consecución y es posible que ese dinero ya se hubiese gastado. Esa era la situación de los artistas, y de sus viudas, en el siglo XVIII.


Indudablemente el resultado es grandioso. Pero no sé si todavía lo es más por el hecho de tratarse de una misa y además de una misa de réquiem. La espiritualidad que desprende, para creyentes y no creyentes, está relacionada con la agonía y muerte del propio compositor que nos recuerda que todos estamos de paso.



De la interpretación del Réquiem sí que he encontrado vídeo. Más información sobre éste y el resto de conciertos en el blog del Auditorio de Zaragoza: https://blogauditoriozaragoza.com/2017/03/13/el-ultimo-gran-ano-de-mozart/

Para no terminar con la tristeza de la muerte y, teniendo en cuenta que el concierto fue en una mañana de domingo y que las mañanas de domingo siempre deben ser felices, os dejo un vídeo de Florence Foster Jenkins destrozando a Mozart. Florence era una apasionada de la ópera sin ningún talento musical y con el suficiente dinero para poder financiarse sus conciertos y sus grabaciones en los años 1930. Recientemente se ha estrenado una película biográfica sobre esta excéntrica señora interpretada por Meryl Streep. 


jueves, 30 de marzo de 2017

Exposición: Simón Loscertales Bona. Una firma emblemática. Centro de Historias

Podría decirse que Simón Loscertales Bona es mucho más que un maestro artesano del mueble y de las artes decorativas. Su empresa, la que había heredado de su padre, fue referente internacional en el diseño y la producción de muebles durante los 105 años de existencia. 

Es la primera vez que voy a una exposición de este tipo y tengo que decir que me ha resultado muy interesante por varias razones. En primer lugar, ha sido una oportunidad para conocer una empresa que, en su época, se llamó la Universidad del mueble, donde los trabajadores aprendían el oficio y desarrollaban toda su vida laboral, hasta la jubilación; que invertía en instalaciones de seguridad laboral y en la mejor y más sofisticada maquinaria para que sus artesanos elaborasen piezas, muebles-joya, que han llegado a ser subastadas en Christie’s.


Así la empresa fundada por Luciano Loscertales en 1890 que había ido creando sucursales por toda España también tuvo su posición internacional y los muebles que se habían pensado para instituciones y para clientes muy escogidos, no perdieron su sello artesanal pero siguieron produciéndose de una manera más rápida y moderna. Los muebles-joya de Simón Loscertales Bona todavía pueden verse en el Palacio de la Moncloa, la Zarzuela o en el Congreso de los Diputados y en algunas embajadas en Madrid.

Este bureau salió a subasta en Christie's

En segundo lugar, he podido aprender también sobre el diseño de las piezas y su proceso de fabricación, sobre las maderas utilizadas y el proceso de secado, sobre las distintas técnicas de barnizado y lacado y posterior decoración con bronces o incrustaciones. Recomiendo para el que quiera ver esta exposición que reserve la visita guiada porque merece la pena.


Por otra parte, Simón Loscertales Bona también abordó la realización de proyectos integrales. Se encargó del acondicionamiento del Teatro Principal de Zaragoza, después de su última rehabilitación; también del mobiliario de diversas facultades de la Universidad. Pero el proyecto que más me ha llamado la atención ha sido la decoración de la Cafetería Las Vegas, en el Paseo Independencia. Hay que pensar que esta cafetería se inauguró en 1955 y que fue todo un acontecimiento. Era una cafetería moderna, hecha al gusto de los americanos que venían a instalarse a Zaragoza por la base militar estadounidense.

Cafetería Las Vegas
Hoy esta cafetería ya no es lo que era. Hace mucho tiempo que no entro allí, pero la próxima vez tengo que fijarme si todavía existen los murales que Josep Serrasanta preparó para su decoración.

Teatro Principal. Zaragoza
Las modas pasan y también a Loscertales le llegó el momento del cierre. Fue en 1995 cuando se cerró la última tienda. Simón Loscertales Bona siempre había querido crear un museo del mueble porque sentía que su oficio no se valoraba como la pintura, la escultura u otras artes principales. No pudo ser. Pero esta exposición hace justicia aunque sea mínimamente.



Simón Loscertales Bona. Una firma emblemática
Centro de Historias 
Plaza de San Agustín (Zaragoza)
Del 2 de febrero al 2 de abril 

lunes, 27 de marzo de 2017

Cine: Es por tu bien de Carlos Therón (2017)

Una comedia sobre lo que los padres-macho-alfa sufren cuando sus hijas deciden enamorarse de hombres que supuestamente no les convienen. Película para pasar el rato sin más expectativas, que tira del humor fácil y del tópico, pero con cierta gracia aunque, a medida que se acerca el final feliz, se vaya desinflando y que tiene como baza fundamental sus tres protagonistas y también las tres sufridas cónyuges hermanas entre sí: una pija, una intelectual y una choni. Buenos actores y actrices todos ellos. 

La trama es sencilla. Tres cuñados, cada uno de ellos con una hija de diferentes edades, empiezan a percibir la amenaza que los machos jóvenes suponen para su reinado, hasta hace poco tiempo, incuestionado. Así que deciden constituirse en una especie de ComandoCuñao para boicotear, de las maneras más disparatadas posibles, las relaciones amorosas de sus amadas hijas. 


Algo que no podría resultar más desastroso, teniendo en cuenta además las diferentes situaciones y personalidades de los cuñaos, José Coronado, Javier Cámara y Roberto Álamo, ahí es nada. Cada uno de ellos podría ser un ejemplo de una masculinidad arquetípica.


José Coronado es el macho alfa, reconocido por tal no sólo por su familia. Un abogado de éxito casado con una mujer, pija y todavía atractiva y con una hija casi treintañera que lo es más, más pija y más atractiva. Viven en un chalet de una lujosa urbanización y en sus jardines se celebran semanalmente las barbacoas familiares. Ya lo único que puede desear es un nieto y puede estar a punto de conseguirlo puesto que su hija va a casarse con un joven abogado, un poco desustanciado, de su mismo bufete. Este futuro idílico se frustra el mismo día de la boda cuando aparece el perroflauta que acaba de enamorar a su hija. Un perroflauta de manual: rastas, pendientes, pañuelo palestino, pulseras, mucho rojerío, malaleche y que además ha convencido a su hija de que traer hijos a este mundo es un crimen.


Desde mi punto de vista, el personaje que interpreta Javier Cámara es el más flojo, pero se le podría reconocer como el hombre inseguro que intenta obtener la estima de los demás con su amabilidad y buena disposición. Es el cuñao graciosete y pesado, casado con la hermana intelectual, que tiene que enfrentarse al primer amor de su hija adolescente. La niña perfecta, estudiosa y recatada que empieza a fumar a escondidas (tabaco y algún porro), a decir tacos y a tener broncas con los profesores que antes la consideraban una alumna modélica. Parece que todo es influencia de su noviete, un compañero de clase que empieza a transitar por el lado salvaje de la vida.


Y Roberto Álamo, sin duda, es la masculinidad más bruta y emocional. Interpreta al hombre de pocas luces, impulsivo y camorrista que todo lo soluciona a puñetazos. Trabaja como albañil y asiste a una terapia, obligado por su mujer, la hermana choni, para intentar dominar su carácter conflictivo. Su psicólogo le ha recomendado contar hasta diez antes de actuar, pero le resulta difícil a partir del cinco. El problema es que su hija se ha enamorado de un hombre mucho mayor que ella y que además resulta ser un compañero de colegio y de ligoteo de su padre. Y además argentino. Qué puede hacer este pobre hombre que recuerda cómo él y su amigo argentino ligaban con chicas como su hija. Desesperarse, sin duda.

el final feliz

Aunque no es una gran comedia, la recomiendo especialmente por ver a Roberto Álamo en un registro que no es habitual en él. 


Director: Carlos Therón
Guion: Manuel Burque, Josep Gatell
Música: Javier Rodero
Fotografía: Miguel P. Gilaberte
Intérpretes: José Coronado, Javier Cámara, Roberto Álamo, Pilar Castro, Carmen Ruiz, María Pujalte, Silvia Alonso, Georgina Amorós, Andrea Ros, Miki Esparbé, Luis Mottola, Miguel Bernardeau. 

jueves, 23 de marzo de 2017

Cine: Zona hostil de Adolfo Martínez (2017)

Yo hace tiempo que perdí los prejuicios que tenía contra el cine español. Y la verdad es que voy a ver películas españolas con bastante frecuencia y no salgo nada decepcionada. Además debemos apoyar las industrias de cine europeo frente al omnipresente cine de Hollywood que, en numerosas ocasiones, no tiene la calidad que debería tener. 

Zona hostil es una buena película, con un guion sólido e interpretaciones muy adecuadas. La fotografía es espectacular, amarillenta y asfixiante. Los personajes son reconocibles, bien dibujados y destacan por su sobriedad, aunque haya algunos diálogos que resultan bastante previsibles. Destaca, además, el protagonismo de un grupo, acostumbrado a trabajar en zona hostil y de manera tan coordinada que se entiende sin palabras.


La película está basada en hechos reales. Hechos que a mí me resultan incomprensibles, con toda seguridad porque no pertenezco a ningún ámbito militar. En agosto de 2012 en Afganistán, un helicóptero medicalizado español que acudía para evacuar a unos militares estadounidenses heridos, tuvo un accidente al tomar tierra y quedó inutilizado para retomar el vuelo. Como consecuencia de este accidente la dotación y los heridos tuvieron que pasar la noche esperando su rescate y también un ataque por parte del enemigo.


Esta es la parte que no entiendo. No hubiese existido ningún problema si se hubiese tratado de rescatar a los heridos y al personal médico y militar que había acudido a atenderles; pero se decidió rescatar también el helicóptero siniestrado. Para ello hubo de organizarse una operación mucho más complicada y como consecuencia de ello los militares y los heridos tuvieron que pasar una noche al raso y rodeados de insurgentes. Se trataba de que los afganos no pudieran presumir de haber abatido un helicóptero occidental, que además prestaba servicios médicos a la población civil; pero ¿era ésta una razón suficiente para arriesgar la vida de la gente? Debe de tratarse de algún simbolismo militar que yo no entiendo, pero respeto.


Está muy bien en la peli que el contrapunto dramático esté a cargo de una médica (y no un médico) militar que empieza a estar harta de ver morir a niños sin poder hacer nada por ellos. Y también que los actores que interpretan al resto de personajes, que representan modelos arquetípicos (el novato, el desencantado, el gracioso, el cínico), sepan dotarles de calidez y verdad. Pero también, puede dar en determinados momentos, una visión demasiado idealizada y buenista de una intervención militar occidental en un país musulmán en guerra más o menos provocada por Occidente. A pesar de esto merece la pena reconocer el esfuerzo de gente que se juega la vida en condiciones muy precarias.


Las Fuerzas Armadas españolas se quejan, con razón, de que no son muy bien vistas y menos respetadas por los ciudadanos españoles, aunque las cosas vayan cambiando. Pero es que no hay que olvidar que han tenido un pasado demasiado agresivo con la mayoría de la población. Por lo que respecta a esta película, no estamos tampoco en una glorificación gratuita del ejército, sino que más bien mantiene la narrativa de un documental emocionante. No obstante, se le pueden achacar dos defectos. Uno, un exceso de jerga que a veces resulta difícil de entender y dos, que al final no se sabe si el cruce de miradas entre la capitán Varela (Ariadna Gil) y el capitán Torres (Roberto Álamo) se debe a la camaradería militar, a una posible relación romántica o a una simple relación fraternal, pues ambos son cuñados. Resulta un poco confuso. Por lo demás, buena combinación de presupuesto limitado y mucho talento. Película muy recomendable. 


Director: Adolfo Martínez
Guion: Luis Arranz, Andrés M. Koppel
Música: Roque Baños
Fotografía: Alfredo Mayo
Intérpretes: Ariadna Gil, Roberto Álamo, Raul Mérida, Antonio Garrido, Ingrid García-Johnsson