jueves, 22 de marzo de 2018

Música: London Philarmonic Orquestra

Poco tiempo me queda últimamente para nada, pero no quería perderme este concierto. El programa elegido por la London Philarmonic Orquestra es la música de los movimientos nacionalistas del siglo XIX, herederos tardíos del romanticismo musical. Todos los autores están más o menos relacionados con este movimiento. Incorporan a la música culta canciones populares, folclore, y, especialmente los rusos, un cierto deje orientalista.

Rimski-Korsakov

Empezó el concierto con el Cuento de hadas, Op.29 de Rimski-Korsakov. Una pieza breve que evoca todos los tópicos del cuento de hadas, al menos para mí. El bosque tenebroso, los animales juguetones, la noche peligrosa, la historia de amor aparentemente frustrado, el villano y la bruja. Cada uno puede identificar los ingredientes que más le gusten, todos caben en la melodía. Y el final no deja dudas de que la justicia ha vencido y es hora de dormir. Es un poema sinfónico que quizá haga referencia a una obra de Pushkin, Russlan y Ludmila.


Rimski-Korsakov perteneció al Grupo de los Cinco, los compositores que querían demostrar al mundo que podía existir una música verdaderamente rusa que no imitara a la europea. Aunque a veces también fue crítico con el resto de componentes de los Cinco y trató de acercarse más a la música europea.

Edvard Grieg
La segunda pieza fue el Concierto para piano en La m, Op. 16, de Edvard Grieg, compositor noruego, también destacado representante del movimiento nacionalista. Lo compuso en 1868, cuando tenía 25 años y acababa de casarse. Es una música llena de dulzura y pasión desbordante. El piano es el gran protagonista de la obra y es que Grieg empezó su carrera musical siendo pianista.


Para finalizar el concierto no se podía elegir mejor, la Sinfonía nº6 en Si m, Op. 74, Patética de Chaikovski. Un canto de cisne, como se dice en el programa. Chaikovski murió seis días después de estrenarla. La había compuesto entre febrero y agosto de 1893. Se dice que Chaikovski murió de cólera, pero también se dice que se vio impulsado al suicidio, una vez que iba a descubrirse su homosexualidad. En cualquier caso, dejar este testamento supone un broche de oro que la inmensa mayoría de la gente no nos podemos permitir.

P.I. Chaikovski

Chaikovski también había estado relacionado con el Grupo de los Cinco y especialmente con Rimski-Korsakov, sin embargo, había mantenido su propia personalidad, un poco más alejada del folclore ruso que el resto. Él decía de esta obra: “Toda mi alma está en esta sinfonía. Es la mejor de mis obras”. Y parece cierto.


A mí me parece conmovedora. En sus anotaciones, Chaikovski expresaba su miedo y sus dudas, lamentos y quejas; pero también en la rabia que produce el tener que morir queda espacio para recordar la alegría y los tiempos mejores. Y es eso lo que tradujo a notas musicales. El alma triste y sombría, la desesperación de lo inevitable, el dulce recuerdo. Todo ello vivido con máxima intensidad. Creo que el sobrenombre de "patética" no se debe al propio compositor y además, para algunos autores, el sentido de la palabra estaría más cerca del significado de "conmovedor" que de "sufriente". 

Vladimir Juroswki
El director fue Vladimir Jurowski y como solista al piano Denis Kozhukhin. Ambos rusos, pertenecientes a familias dedicadas a la música y muy solicitados en estos últimos años. Espero que vuelvan por Zaragoza, con un programa tan fantástico como éste. 

Denis Kozhukhin


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