jueves, 26 de noviembre de 2015

Cine: Spectre de Sam Mendes (2015)

En Spectre, Bond, James Bond deja de serlo. Una vez que elige no matar, termina con el personaje, lo deja definitivamente enterrado. Al menos el Bond de Daniel Craig (hace un tiempo empezaron los rumores de que el nuevo James Bond sería un actor negro, me encantaría verlo). Esta es mi interpretación de lo que pasa en la película. Es el cierre definitivo después de la muerte de M (Judi Dench), en cierta manera es la continuación de Skyfall.

Me gusta mucho este James Bond de Daniel Craig. Envejecido como un buen vino; mucho más atractivo que cuando era más joven. Tenía esperanzas de que esta vez supiera elegir a la mujer adecuada pero ya he visto que no. Después de todo el jaleo que se montó con que una actriz de 50 años fuese chica Bond, al final resulta que Mónica Bellucci apenas sale minuto y medio en la peli y no se queda con el chico.

Para mí Skyfall es la mejor de las cuatro. Spectre para ser su continuación, no es brillante. En mi opinión el guion es bastante mejorable. Moneypenny (Naomie Harris), el nuevo M (Ralph Fiennes) y Q (Ben Wishaw) están muy desaprovechados como personajes y como actores. Pero es, sobre todo, el villano, Franz Oberhauser (Christoph Waltz) el que más chirría. No es un actor que me guste especialmente porque creo que se pasa de histriónico; pero además, no se explota suficientemente su antagonismo emocional con Bond. Ya que se insinúa una rivalidad entre Caín y Abel, se debería haber llevado hasta sus últimas consecuencias. Al final, resulta que el malo que estaba detrás de todas las maldades durante años y años era de la familia, ¡y no nos habíamos dado cuenta! No puede ser. No me lo quiero creer.

Los muertos viven
Además este malo un poco payaso tiene una franquicia que se desenvuelve con toda tranquilidad entre los buenos y que incluso intenta presidirlos. Andrew Scott (como olvidar el inigualable staying alive Moriarty de Sherlock) también tiene un papel en este Bond crepuscular. La insultante juventud retando a la madurez (o a la vejez), con su dominio de las nuevas tecnologías, las reuniones de alto nivel, las comunicaciones instantáneas con cualquier lugar del planeta. Todo son sinergias para potenciar la maldad ¿capitalista? Y todo esto, incluido un cónclave de empresarios de la maldad listos para someter el mundo, era muy aprovechable para conseguir un guion más sólido y el guionista no lo ha hecho ¿Por qué? Porque Bond, James Bond no ha sido nunca crítica social ni mucho menos política o económica. Con toda la elegancia posible, Bond perseguía al malo por las principales ciudades del mundo, se ligaba a unas cuantas chicas y cuando se encontraba con él en lugar de matarlo, sólo le cortaba un poco las uñas, para que no diese tanto mal. 

Sí que me ha gustado mucho de la película su tono amarillento, envejecido (como James), crepuscular. Una estética muy de los años 50 en todos los sentidos. Volver al pasado cuando las cosas se ponen mal aquí es el primer paso para encontrar la solución. Los viejos métodos, las habitaciones secretas en hoteles decadentes, los códigos escritos en un papelillo, un ratón (no el utensilio informático sino el mamífero roedor) que te guía cuando estás perdido, un tren de madera que para en medio del desierto donde no está ni la nada. Ese es el ambiente de decadencia que se vive en esta peli; quedan fuera de foco (aunque estén ahí) las nuevas tecnologías. Con todo eso la espectacular Mónica Bellucci tenía que perder a James. No tenía que competir con una mujer más joven, pero sí con su vestido de los años 1950. Todas las mujeres sabemos desde los 15 años que llevar un vestido de seda es la mejor manera de andar desnuda. Reconozco que en nuestra peli, ver aparecer a Madeleine (Lea Seydoux) con el vestido de seda gris perla, con su rubia media melena de los años 1950 y con los labios rojos como rubíes encendidos, causa conmoción aunque no te gusten las mujeres. 



Pero Mónica puede estar tranquila porque eso no va a durar. Al final entendemos porqué Bond no se puede enamorar nunca. Porque cada persona que ama muere en extrañas circunstancias, ¡pobre Madeleine!


Director: Sam Mendes
Guion: John Logan, Neal Purvis, Robert Wade, Jez Butterworth (Personajes: Ian Fleming)
Música: Thomas Newman
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Intérpretes: Daniel Craig, Christoph Waltz, Léa Seydoux, Ralph Fiennes, Mónica Bellucci, Naomie Harris, Ben Whishaw, Andrew Scott.

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