viernes, 5 de enero de 2018

Goya y la Corte Ilustrada. CaixaForum Zaragoza.

He visto recientemente dos exposiciones sobre Goya. En Zaragoza y en Madrid. No creo que esté de moda (Goya es actual siempre) pero es curioso que hayan coincidido. Aunque la exposición de Madrid está compartida por Buñuel. Dos genios aragoneses que tuvieron que emigrar, como tantos otros. Aquí comentaré la exposición Goya y la Corte Ilustrada de CaixaForum Zaragoza. 

Goya se fue pronto de Zaragoza para continuar sus estudios como pintor. Aquí había sido alumno de otro gran pintor aragonés hoy no muy conocido pero en su momento fue considerado un gran artista, José Luzán, de quien siempre se reconocería como discípulo. José Luzán había estudiado en Nápoles y de allí trajo el gusto por los colores cálidos del barroco. Se conservan sus obras en La Seo de Zaragoza, en el Museo del Prado y también en el Museo Goya.

Martín Zapater
A los 17 años fue la primera vez que se presentó a unas becas para la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Y no lo consiguió aunque seguiría intentándolo. Incluso una vez, Ramón Bayeu, que años después sería su cuñado, fue quien ganó la beca en disputa. Entonces Goya se enfadó muchísimo y decidió irse a Italia, pero nunca la frustración pudo con su talento y con su fortaleza. Esto nos puede dar idea de la conciencia que tenía de su propia valía como pintor.

Carta de Goya a Martín Zapater

Goya apuntaba muchas cosas sobre su vida en cualquier sitio. En el Cuaderno italiano hay anotaciones sobre el día de su boda y también de su traslado a Madrid: Salimos de Zaragoza para Madrid el 3 de enero del año 1775. Y llegamos el 10. Nada menos que 7 días de viaje con su esposa y su hijo de 5 meses. ¡Qué pensaría ahora que llegamos en una hora y media! Por fin había conseguido trasladarse a Madrid para trabajar y seguir formándose.


Durante toda su vida, Goya volvió a Zaragoza para seguir pintando aquí y como a pesar de la lejanía sabía mantener amistades, pintó también varios retratos de Martín Zapater, su amigo de la infancia. Mantuvieron correspondencia también y gracias a que Martín Zapater era un espíritu ordenado se han conservado las que Goya le escribió. Allí le cuenta cosas de su vida cotidiana en Madrid, cuánto le gustan los toros y las cacerías; el nacimiento de sus hijos, sus frustraciones y también el inmenso cariño que sentía por él y un carácter más alegre del que creemos. En una de esas cartas se despide así: “Todo tuyo y retuyo y siempre y porque te requiero, tu Repaco”.


El rey Carlos III, y el resto de la Corte, también era muy aficionado a la caza y en los cartones para tapices parece que imponía tema, cosa que no debía desagradarle a Goya. En la exposición se pueden ver algunos: Niños con perro, Caza con reclamo. El retrato del rey impresiona porque humaniza al personaje. Lo representa viejo, con arrugas profundamente marcadas en el rostro; un poco encorvado ya por el peso de la edad. En actitud relajada, no parece un monarca, excepto por el toisón de oro



Caza con reclamo es el que más me ha gustado. Unos pobres pájaros enjaulados son el reclamo para que otros caigan en la red. El perro acecha para que no se escape ninguno de ellos. Tiene la cara triste. Creo que Goya tenía una especial predilección por los perros, aunque los pinte siempre un poco tristes. Sin embargo, una profesora de arte que tuve en BUP decía que no sabía pintar caballos y para muestra sólo hay que mirar el retrato de Palafox a caballo.


Hay escenas también de ocio y de curiosidad por nuevos artilugios científicos. No hay que olvidar que la exposición se articula alrededor de la Ilustración y por eso también se incluyen retratos de los políticos que lideraban los grandes proyectos de modernización como Floridablanca. Pero queda espacio también para las escenas costumbristas y con un cierto regusto malsano por la pobreza: Niños harapientos, tiñosos, jugando, martirizando animales y ninguna niña.



Se puede ver también, y es todo un lujo, La gallina ciega, restaurada en el años 2016, para apreciar los tonos violetas del cielo y los vestidos vaporosos y, como curiosidad, una cara casi en el centro del cuadro que el pintor descartó en la composición definitiva. Bastante visible, detrás del hombre de la dama central con el sombrero de plumas y disimulada entre el paisaje de la montaña. Muy curioso. 


Aunque sólo he comentado algunas obras de Goya, hay de otros pintores coetáneos y también muy interesantes. 



Goya y la corte ilustrada. 
CaixaForum Zaragoza.
Hasta el 21 de enero de 2018

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