miércoles, 8 de noviembre de 2017

Ensayo: Los hombres me explican cosas de Rebecca Solnit (2014)

La autora.-
Rebecca Solnit nació en Connecticut en 1961, pero se trasladó enseguida a California. Como ella misma se define en su página web, “es un producto del sistema público de educación”. Ha escrito sobre arte, feminismo, indigenismo, cambio social, sociedad civil y también resiliencia frente a desastres. Otras obras suyas son: The mother of all questions, A Paradise built in hell, Savage Dreams, Wanderlust. Lamentablemente sólo éste último está traducido al castellano.  Rebecca Solnit


Mi opinión.-
En A Paradise built in hell, Solnit abordaba la extraordinaria fuerza y capacidad de las comunidades ante desastres. Escribió entonces “Lo que ocurre en los desastres demuestra el triunfo de la sociedad civil y el fracaso de la autoridad institucional”. No estoy plenamente de acuerdo con esta frase pero sí que creo que es tiempo ya de reivindicar la mayoría de edad de la sociedad civil.

Este libro, Los hombres me explican cosas, es una recopilación de artículos y ensayos publicados individualmente en la prensa. Se editó en principio en ebook, pero enseguida pasó al papel. Ha tenido una gran difusión. Además se considera que, gracias a estos artículos, nació el neologismo mansplaining. No tiene todavía una traducción exacta al castellano, pero podríamos considerar que el manspreading, el “despatarre masculino en transporte público”, recientemente de moda también, es una de sus variantes. Así que, tirando un poco de humor feminista, podríamos traducir mansplaining como “despatarre verborreico”.


Este es el tono que mantiene el libro. Habla de cosas atroces que les ocurren a las mujeres pero no abandona un cierto sentido del humor y, por supuesto, la esperanza. Desde el silencio a la violación y la muerte, la autora analiza toda una serie de situaciones en las que la mujer es obligada y, sobre todo, es educada para retroceder. Para demostrar su modestia, para no herir la sensibilidad del hombre, para ocultar sus carencias educativas o por cualquier otra razón.

En Mad Men ella explicaba cosas
El caso es que ese paso atrás ha sido una ventaja regalada a los hombres. Una ventaja brutal y terrible. Leo ahora mismo que una mujer de 47 años fue golpeada hasta la muerte por su expareja, un hombre de 80. Un anciano, supongo que con sus fuerzas considerablemente mermadas por la edad, pudo matar a una mujer adulta sin que ésta se defendiera. No creo que sean necesarias más pruebas de la educación para la indefensión que hemos recibido, en todos los ámbitos.

Déjame explicarte porqué estás equivocada
Los hombres nos explican cosas con condescendencia, nos permiten que ocupemos parte de su espacio, nos corrigen aunque no estemos equivocadas, nos llevan por el camino que quieren. Todas hemos vivido estas experiencias. Yo puedo mencionar dos. Asisto a un taller de lectura todos los meses y entre las cincuenta mujeres hay pocos hombres, tres o cuatro como máximo. Bueno pues esos tres o cuatro siempre dan su opinión, pero la mayoría de las mujeres calla ¿Por qué?


El segundo ejemplo queda más atrás en el tiempo, hace unos 25 años. Acababa de sacarme el carnet de conducir y tenía mi coche aparcado cerca de casa. Estaba maniobrando para sacarlo e irme donde fuera cuando llegó un amable vecino y empezó a indicarme cómo tenía que aparcarlo. Por supuesto que no le contradije y volví a aparcar para no herirle y no ser maleducada ¿Por qué?


En este libro hay varias explicaciones. Una de ellas es que las mujeres son vistas como seres no creíbles y no fiables. Así desde Eva o desde que Cassandra rechazó los avances sexuales de Apolo. Éste la maldijo. Le dio el don de la profecía pero al mismo tiempo la castigó para que nadie la creyese. Pero también porque a los hombres se les educa en la exclusividad y la arrogancia, en no tener que escuchar a nadie que no sea varón, blanco, adulto y, hasta hace poco tiempo, homosexual.


Esa arrogancia y esa sobreocupación del espacio público pueden degenerar en la violencia, el maltrato y la muerte de las mujeres. No son compartimentos estancos sino puntos de una línea continua de desprecio hacia las mujeres. Ocupar el sitio público que nos pertenece, simplemente por haber nacido en este mundo, ha sido una lucha constante y lo sigue siendo. Los ejemplos más recientes son los de mujeres que intentan hacerse hueco como ilustradoras de cómic o en el ámbito de los juegos en red. No son muy bien recibidas como tampoco lo fue Charlize Theron en Mad Max. Furia en la carretera, y su supuesto tono feminista.


Vivimos en un tiempo de fundamentalismo capitalista. Poco podemos hacer si nos enfrentamos a ese Saturno que devora implacablemente a sus hijos y más aún a sus hijas, pero hay esperanza. La esperanza puede estar en caminar en la incertidumbre y el cuestionamiento sin adorar falsos y voraces dioses y entender que la lucha emprendida por mujeres hace 150 años, ha sido la revolución blanca más consolidada e incruenta de la historia.

Siempre tengo la razón y sé más que tú

El feminismo no pretende liberar a las mujeres. El feminismo libera a los hombres y a las mujeres. A ver si de una vez lo entendemos. Lectura muy recomendable, éste y el resto de sus libros. 



Los hombres me explican cosas
Rebecca Solnit
Trad. Paula Martín
Ed. Capitán Swing

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