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miércoles, 6 de junio de 2018

Teatro: Lulú de Paco Bezerra (2018)


Siempre he pensado que la “mujer fatal” nunca ha existido. Como tantas otras cosas respecto a las mujeres, es un invento de los hombres. Una excusa, una coartada para quedar eximidos de su responsabilidad frente a determinados actos que serían mal considerados por las sociedades. Se ha repetido en todas las culturas. Los hombres no han querido nunca asumir su responsabilidad. Si acaso asumían que eran pobres hombres engañados, llevados a la perdición por pérfidas y fatales mujeres a las que no podían resistirse. Desde Lilith hasta hoy. 

Así, culpando a las mujeres de sus propias desviaciones, los hombres se preparaban el terreno para volver a ser aceptados socialmente, después de pecar. Mostrar un poco de arrepentimiento, un poco de desazón y un poco de desorientación, era suficiente para que los hombres fuesen aceptados otra vez; mientras que las mujeres quedaban excluidas por sus pecados y por los de los hombres. Las sociedades volvían entonces a recuperar su equilibrio. ¡No somos malos! ¡Las malas son las mujeres! Las fatales y las otras; porque tarde o temprano cualquier mujer es acusada de ser intrínseca y esencialmente mala.


Ahora parece que las cosas cambian. El cambio va en serio esta vez. Un hombre, el dramaturgo Paco Bezerra, se atreve a escribir otra versión en forma de thriller psicológico, repleto de referencias religiosas, sobre Lulú. En realidad no es otra versión. Escribe y representa los dos relatos. El de los hombres y el de las mujeres. Y vemos, claramente, cuánta falta hace que alguien incluya el relato de las mujeres.


Amancio el protagonista (con A de Adán) vive en y cultiva una explotación de manzanos. Un jardín del Edén. Las jornaleras que tiene contratadas se encargan de cosechar manzanas de todas las clases. Sus dos hijos, Calisto (con C de Caín) y Abelardo (con A de Abel), le ayudan. Amancio vive desesperado desde que una serpiente atacó y mató a su esposa. Poco tiempo después aparece Lulú, herida y desorientada en el bosque. Amancio la lleva a su casa y allí conviven los cuatro. Cuando Lulú se restablece empieza a desplegar sus encantos y todos caen bajo su fascinación. Pero la culpabilidad va haciendo mella en los hombres y Amancio necesitará el consejo de un sacerdote, que le exculpará de sus desvaríos.


Lulú será la culpable. Lulú será la diabólica. Y Amancio un incauto, como tantos otros, que se ha dejado arrastrar. Será necesario poner en marcha todos los instrumentos de la iglesia para poder desarraigar al diablo de la comunidad. Sin embargo, aquí se produce lo novedoso de esta obra. La apuesta inteligente del autor es incluir el relato de la mujer. Porque Lulú no existe más que en la imaginación perturbada del hombre que ha asesinado a su esposa y no quiere reconocerlo.


Así que Lucia, sentada en el altar frente al público, contará su versión de la historia. Porque Lulú es Lucía, una jornalera más que trabaja en la explotación de Amancio. Lucía sufre un accidente y Amancio la lleva a su casa. Allí la convierte en su esclava sexual y en la de sus hijos, hasta que el asco, el horror y la culpabilidad le obligan a pedir ayuda al sacerdote. Lucía es una mujer normal, una trabajadora, atacada por un abusador y sus hijos, juzgada y sentenciada a morir por una religión patriarcal y misógina.


Esta vez Lucía ha podido hablar y explicar quién es. María Adánez le da voz y cuerpo; le ofrece ternura, dolor y sensatez. Interpreta maravillosamente la fragilidad de una mujer en un mundo de hombres. Por fin, Lucía puede apoderarse de Lulú y decir que Lulú no existe y decir también que “una mujer no puede ser atenta y cariñosa con un grupo de hombres sin que estos piensen que es una puta que viene en busca de sexo”. Porque las relaciones entre hombres y mujeres no son igualitarias. Parten de la abrumadora asimetría de que quien tiene el poder ha sido siempre el encargado de fijar el relato, de dar su versión de los hechos, incuestionable y refrendada por las sagradas escrituras.


La interpretación de María Adánez me ha parecido soberbia, por encima de la de sus compañeros de reparto que también están muy bien. Y la puesta en escena muy adecuada. Un altar frente a un fondo de manzanos que enmarcan el relato. La obra estuvo apenas dos días en Zaragoza, en un Teatro Principal que no se llenó. No sé por qué. Yo creo que el tema no seducía al público e incluso, cerca de mí, un espectador paleto se durmió. Yo me sentí muy emocionada durante toda la función, porque hay que desvelar la historia que siempre se ha ocultado. Ya toca hacerlo. Estamos obligados a hacerlo.



Autor: Paco Bezerra. 
Dirección: Luis Luque. 
Intérpretes: Armando del Río, María Adánez, César Mateo, David Castillo, Chema León. 
Escenografía: Mónica Boromello. 
Iluminación: Felipe Ramos. 
Vestuario: Beatriz Robledo. 
Música original y espacio sonoro: Mariano Marín. 

lunes, 12 de diciembre de 2016

Ensayo: Vértigo y Pasión de Eugenio Trías (1998)

El autor.-
Eugenio Trías fue un importante filósofo español y cinéfilo reconocido. En 1995 le concedieron el Premio Friedrich Nietzsche, considerado como un premio nobel de filosofía, por su obra filosófica completa. Desde su condición de filósofo abordó la reflexión sobre la ética y la estética, sobre la teoría del conocimiento, el mismo cine y también la filosofía de la religión. Fue también profesor de estética en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. En su página web, www.eugeniotrias.com, le definen como un “exorcista ilustrado” que somete a la razón filosófica a un permanente diálogo con sus sombras. Otras obras suyas: Lo bello y lo siniestro, De cine. Aventuras y extravíos, La imaginación sonora, El canto de las sirenas: argumentos musicales



Mi opinión.-
Leer ensayo no es fácil y si además es ensayo filosófico todavía es más duro. Por lo menos para mí, que no tengo grandes conocimientos filosóficos. Pero en este caso, la filosofía se mezcla con el cine y la música y sobre todo con la ensoñación y la fantasía que los hombres ponen en las mujeres y el autor, además de desplegar sus amplios conocimientos utiliza un lenguaje muy cuidado y evocador para recrear la película, objeto fundamental del ensayo. Porque este libro está casi enteramente dedicado (al final hay un capítulo dedicado a Goya y sus pinturas negras) a la película Vértigo dirigida por Hitchcock en 1958. En realidad, este libro es la reelaboración y ampliación de uno de los capítulos de otro de sus libros, Lo bello y lo siniestro.

Kim Novak como Judy Barton. Nada glamurosa

Recientemente volví a ver la película y me di cuenta de cómo Hitchcock a través de sus dos personajes masculinos, Gavin Elster y Scottie Ferguson (interpretados respectivamente por Tom Helmore y James Stewart) “fabrica” a su rubia ideal. He elegido el verbo “fabricar” porque durante la primera parte de la película Kim Novak, como Madeleine Elster, se comporta como una perfecta y estilizada autómata de mirada ausente, receptiva y disponible para interpretar el guion escrito para ella. Después, hacia la mitad de la película, cuando Kim Novak intenta ser Judy Barton, es decir ella misma, tiene que renunciar a ello y someterse al deseo de Scottie de revivir a Madeleine y rescatarla “de entre los muertos”. Queda claro que Scottie es un hombre paralizado por el miedo a su propio deseo. Simbólicamente, se puede interpretar su enfermedad, su fobia a las alturas, como la represión sexual que termina estallando ante el deseo y que sólo produce tragedia.


Eugenio Trías enfatiza en esa pulsión, el deseo de los hombres por encontrar a una mujer ideal y manejable, pero que en contrapartida les hace enfrentarse al vértigo que puede producirles. Lo mismo hace Hitchcock con la fotografía de la película. Especialmente en dos escenas icónicas. La primera se produce en el restaurante, cuando Kim Novak es Madeleine y su perfil aparece enmarcado por el fondo escarlata del restaurante y la luz dorada parece reflejarse en una estatua perfecta. La otra es la escena del renacimiento de Madeleine en la habitación del hotel, rodeada por un halo verde de misterio y fantasmagoría. Muy recomendable volver a ver la película teniendo el libro a mano.






Vértigo y Pasión. Un ensayo sobre la película Vértigo de Alfred Hitchcock

Ed. Taurus








Dirección: Alfred Hitchcok
Guion: Alec Coppel y Samuel Taylor (Novela: Pierre Boileau y Thomas Narcejac)
Música: Bernard Herrmann
Fotografía: Robert Burks
Intérpretes: James Stewart, Kim Novak, Barbara Bel Geddes, Tom Helmore. 


lunes, 3 de octubre de 2016

Novela: El final del desfile de Ford Madox Ford (1924-1928)

El autor.-
Ford Madox Ford (1873-1939). Fue educado en un ambiente cultural exquisito. Su abuelo fue el pintor prerrafaelita Ford Madox Brown. La relación con una de sus amantes, la escritora Violet Hunt, parece que fue la inspiración para crear a la odiosa Sylvia Tietjens, una de las protagonistas de esta novela. Su novela más importante, y calificada como de las más importantes del siglo XX en inglés, fue “El buen soldado”. 

Mi opinión.- 
El final del desfile está compuesta por cuatro novelas: Hay quien no, No más desfiles, Se podría estar de pie y El toque de retreta, escritas entre 1924 y 1928. Es la historia de un triángulo amoroso, de un matrimonio en crisis desde su comienzo compuesto por Christopher y Sylvia Tietjens, y de Valentine, la joven amante del marido, sufragista y un nuevo tipo de mujer para el siglo XX.


Christopher y Sylvia 

La novela es estupenda; a veces complicada de seguir. En una primera lectura es la novela de un triángulo amoroso, pero en realidad yo diría que es la novela de la incapacidad para expresar sentimientos, de personajes que no saben identificar sus sentimientos; o que, cuando conocen sus sentimientos, no saben expresarlos y que cuando los expresan, los destinatarios no saben entenderlos.
La nueva mujer, Valentine
La exquisita Sylvia 



Hay continuos saltos de tiempo que obligan al lector a mantener un nivel de atención máximo. No existe un narrador omnisciente que nos guíe a lo largo de las casi 1000 páginas; el autor nos obliga a meternos en la mente de sus personajes, que actúan como narradores a veces de situaciones que ni siquiera han vivido, y a seguir los derroteros de sus pensamientos. Nos enredamos como ellos en su verborrea y en sus discursos agobiantes, a veces dispersos, ingenuos o incluso de poca inteligencia.

El triángulo
La acción abarca unos 15 años. Christopher Tietjens es el último hijo de un aristócrata rural del norte de Inglaterra. Torpe y desgarbado, con serias convicciones morales y sentido del deber. Descrito por su amante, Valentine, como “idiota gordo de ojos saltones” (página 112); pero en realidad con una fina inteligencia que le hace intuir los cambios que se producirán durante y después de la guerra. Él mismo se define como una “especie de búfalo apartado de la manada” (168). Se casa con Sylvia que está embarazada aunque, incluso ella misma tiene dudas de que Christopher sea el padre.



Sylvia es una joven heredera de gran fortuna. Es católica. Su confesor la define como “niña tonta” y su marido considera que ha sido “criada mediante cruces endogámicos a lo largo de generaciones con el único propósito de enloquecer a cierto tipo de hombres” (159). No han sido nunca una pareja feliz, ni con el nacimiento de su hijo. Creo que en el fondo de los problemas está el reproche de Sylvia hacia la inexpresividad afectiva de su marido; pero Sylvia no sabe como hacerse entender ni como captar su atención. Así que se dedica a desprestigiarle y levantar bulos contra él y a coleccionar amantes para hacer daño a su marido, principalmente, pero también para demostrar su poder sobre sobre los hombres y para castigarse a sí misma.


El tercer vértice del triángulo es Valentine Wannop. Es la inocencia, la luz y la fuerza. La nueva mujer, sufragista, trabajadora, honesta y libre de convencionalismos. Y durante el tiempo que dura su enamoramiento y teniendo en cuenta que la I GM irrumpe en sus vidas, lo más llamativo es que la historia de amor de Tietjens y Valentine transcurre sin palabras de amor, sin muestras de afecto. No obstante cada uno de ellos siente que cada palabra, gesto, mirada es una declaración de amor; cada uno se queda enredado en su propia maraña de sentimientos, creencias y prejuicios rumiados, sin llegar a ser capaz de expresarlos nunca.


Así pues, Tietjens se encuentra entre estos dos arquetipos, la vida y la muerte: “Si querías matar algo, podías acudir a Sylvia… una emoción, una esperanza, un ideal; lo mataría rápidamente y sin dudarlo. Si querías conservar algo con vida podías acudir a Valentine y seguro que se le ocurriría cómo hacerlo …Los dos tipos de personalidad …: ¡enemigo implacable, compañero fiable,… daga, escudo!” (167). Muy recomendable.


Las fotografías son la de última adaptación televisiva de la BBC que no se emitió en España. Existe también otra adaptación de los años 60, en la que Judi Dench interpretaba a Valentine.



El final del desfile
Ford Madox Ford

Traducción: Miguel Temprano García

Ed. DEBOLS!LLO

lunes, 25 de julio de 2016

Novela: Las violetas del Círculo Sherlock de Mariano F. Urresti (2012)

El autor.-
Es escritor y licenciado en historia. Autor de varios libros en los que novela misterios bastante conocidos. Ha obtenido el Premio Finis Terrae de ensayo histórico con La España expulsada. Otras novelas suyas son: Los templarios y la palabra perdida, Agatha escribía con sangre, Felipe II y el secreto de El Escorial. 

Mi opinión.-
Y si ¿un asesino en serie real retase a un detective de ficción? Y si ¿se reprodujesen exactamente los crímenes del siglo XIX a principios del XXI? Y si ¿en lugar del Londres victoriano la trama se desarrollase en una ciudad española del norte? Todas esas preguntas se resuelven en esta novela de casi 700 páginas, que he terminado en un fin de semana. Hacía mucho tiempo que no me leía una novela en un fin de semana.



Sergio Olmos es un escritor de éxito que intenta escribir una novela sobre los años perdidos de Sherlock Holmes. Se adivina fácilmente la resonancia fonética, pero no todo es tan evidente en esta novela que mantiene el suspense hasta la última página, mejor dicho hasta la última línea. Sergio perteneció en su juventud a un Club de estudiantes dedicado a venerar la obra de Conan Doyle y secundariamente también la de Jack el Destripador. Sergio no está satisfecho con su vida pero no sabe exactamente porqué las cosas no van como él quiere; no es consciente de su egoísmo, su soberbia y su desdén hacia los otros. Ha vivido la traición de su novia y todavía le duele. Clara, además de robarle una novela que tenía casi terminada, publicarla como suya y ganar un premio literario, se ha ido con uno de sus antiguos amigos.



El nuevo Jack ha decidido cometer nuevos crímenes y como escenario ha elegido la ciudad donde nació Sergio y entre sus nuevas víctimas, pobres mujeres inmigrantes, prostitutas ocasionales. Para Sergio volver a su ciudad supondrá abrir viejas heridas y reencontrarse con un pasado en el que tampoco se comportó muy bien. Le ayudarán a cazar al asesino un viejo amigo, el doctor Guazo y su hermano, Marcos Olmos, más resonancias fonéticas. Pero además, todo el Círculo Sherlock se encontrará al mismo tiempo en esa ciudad; de manera que todos sospecharán de todos.



La novela atrapa aunque reconozco que las casi 700 páginas se podían haber aligerado. En casi cada página, hay referencias y notas a pie de página sobre el canon holmesiano y también sobre los asesinatos de prostitutas de Whitechapel. A veces resulta pesado, pero por otra parte también se puede tener como libro de consulta cuando se esté leyendo alguna de las aventuras de Holmes y Watson. Es una novela enigma, pero también de relaciones personales y de crónica socioeconómica. Repasa la situación de los inmigrantes, el rechazo de los vecinos biempensantes y el oportunismo de los políticos. Se nota que el autor domina el género de suspense y la trama está bien urdida; la ambientación y los escenarios también me han gustado mucho. El Londres victoriano de niebla y contaminación ha sido sustituido por una ciudad del norte española (que no se precisa), donde domina el frío y la lluvia desapacible. Además va dejando pistas para que los lectores podamos elucubrar y anticiparnos al asesino. Yo adiviné quien era e intuí sus motivos, pero no del todo. Muy recomendable.



Una cosa tonta se me ocurriría preguntarle al autor, casi todos los personajes masculinos son viudos o han sido abandonados por sus parejas, ¿por qué?



Las violetas del Círculo Sherlock
Mariano F. Urresti

Ed. DEBOLS!LLO

jueves, 30 de junio de 2016

Cine: Laura de Otto Preminger (1944)

En Laura, una mujer fascinante y misteriosa, una inocente femme fatale, logra un nuevo triunfo respecto al hombre. Consigue enamorar a pesar de estar muerta. Mark McPherson (Dana Andrews) es detective en la ciudad de Nueva York; Laura Hunt (Gene Tierney) ha sido asesinada y él se hace cargo de la investigación. A través del testimonio de los sospechosos y de un cuadro que la representa en todo su esplendor, Laura cautiva al detective.

Los sospechosos pertenecen a su entorno más próximo. Su amigo y mentor Waldo Lydecker (Clifton Webb) conoció a Laura cuando ésta acababa de terminar sus estudios y, en cierto sentido, considera que ella es su obra maestra. Es un periodista cáustico, que en su vejez ha descubierto los celos obsesivos. Shelby Carpenter (Vincent Price) es el prometido de Laura; por lo menos era su prometido hasta que ella descubre sus infidelidades. Con la ruptura de su compromiso también se desvanece la posibilidad de acceder a la considerable fortuna de Laura. Laura ha ejercido, aunque involuntariamente, su fascinación sobre estos hombres, aunque algunos no merecieran ni siquiera su saludo. Etiquetada como femme fatale sin embargo, no hace nada para atraer a la tragedia; la estupidez y el engreimiento de los hombres son los que forjan la tragedia.



Es un thriller clásico, cine negro elegante que, si bien no se sumerge en las cloacas de gánsteres y mafiosos, se afana por adentrarse en los recovecos del alma humana, del alma de los hombres que, aparentemente triunfadores, no llevan muy bien ser sustituidos por otros. Un periodista, un vividor y un detective deslumbrados por una única mujer que no se había propuesto deslumbrarlos. Es evidente que la mujer no tiene nada que ver en ese deslumbramiento, sólo es utilizada como trofeo de caza.



Esta peli, formalmente, tampoco sigue las directrices clásicas del cine negro. La ambientación es exquisita. El director procura mostrarnos con lentos movimientos de cámara el lujoso apartamento en Nueva York, donde vivía la víctima. La iluminación huye del brutal claroscuro y se llena de vibrantes matices que realzan todo lo que perteneció a Laura. Y la música que se encarga de hacerla presente aunque ella no esté. Todo gira alrededor de Laura. Y todo ello enamora al detective McPherson, que, sin haberla conocido, vaga por su apartamento husmeando en su ropa, en su diario, en sus sábanas. Es la representación de la necrofilia más elegante que nunca se haya filmado.



Una de las cosas que me sorprendía de esta película es que Laura desempeñaba una profesión y demostraba una gran seguridad en sí misma. No es muy conocido que la autora de la novela original fuese una mujer. Vera Caspary había nacido en Chicago, hija de emigrantes judíos. Después de la muerte de su padre y durante la Gran Depresión tuvo que ponerse a trabajar para mantener a su madre. Fue una prolífica escritora de éxito y también guionista de cine. Llegó a afiliarse al Partido Comunista Americano y fue incluida en la “lista gris”. Los pertenecientes a esta lista no eran considerados peligrosos, pero sí que se les instaba a denunciar a antiguos compañeros suyos por comportamiento antipatriótico. Caspary y su marido decidieron trasladarse a vivir a Europa. 




Director: Otto Preminger
Guion: Jay Dratler, Samuel Hoffenstein, Betty Reinhardt (Novela: Vera Caspary)
Música: David Raksin 
Fotografía: Joseph LaShelle
Intérpretes: Gene Tierney, Dana Andrews, Clifton Webb, Judith Anderson, Vincent Price. 

jueves, 2 de junio de 2016

Cine: El halcón maltés de John Huston (1941)

El halcón maltés contiene sin duda la declaración de amor más cínica de la historia del cine. Algo así como si eres buena saldrás en 20 años (se supone que de la cárcel) y te esperaré, si te ahorcan te recordaré siempre. No está mal, ¿no? Humphrey Bogart lo dice. Bueno, en realidad Sam Spade, el personaje escrito por Dashiell Hammett. La película es una adaptación de la novela del mismo título escrita por Hammett en 1930.


Se considera que esta película da inicio al género negro clásico americano, caracterizado por el fuerte contraste en la iluminación, el ambiente urbano, la brutalidad exenta de sangre y sobre todo por servir de contexto para analizar las pasiones humanas y resaltar la ética amarga de los protagonistas. Fue la primera película dirigida por John Huston y la preparó concienzudamente, plano a plano. Por supuesto, exigió que el protagonista fuera Bogart que al principio se había negado. 





Malta es una isla del Mediterráneo muy curiosa. Pequeña (el país está formado por dos islas y un islote) pero estratégica en el momento en que Aragón dominaba el Mare Nostrum. Perteneció a la Corona de Aragón desde el año 1282. El emperador Carlos V, que la había heredado de su abuelo Fernando el Católico, la cedió, en 1530, a los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén después de su derrota y de la expulsión de Tierra Santa por parte de Solimán el magnífico. 



Una orden militar, un verdadero ejército transnacional que no obedecía a ningún soberano en particular, tan poderosa y con tantas riquezas era considerada un peligro para la formación de un estado moderno. Ya los templarios habían sido disueltos por lo mismo. Así que tener vagando a los caballeros hospitalarios por el Mediterráneo, sin una lealtad clara, no le gustaba a Carlos V. Decidió que lo mejor era cederles a perpetuidad unas islas que ya habían dejado de tener interés a cambio de un pago simbólico: un halcón cada año. Se supone que el primer halcón era una talla incrustada con las más bellas gemas que existían en el tesoro de los hospitalarios. Más tarde, cuando Napoleón invadió la isla volvió a expulsar a los caballeros; y después Napoleón fue expulsado por los británicos. De manera que ahora Malta pertenece a la Commomwealth y también a la Unión Europea desde 2004. La orden terminó disolviéndose, aunque la actual Soberana Orden de Malta se considera parcialmente heredera de ella. Curiosa historia.



Bueno, el halcón que da título a esta película es, claramente, el primer regalo de los hospitalarios. Pero todo el enredo comienza con una misteriosa mujer, que se presenta con nombre y personalidad falsos en el despacho del detective Sam Spade. Mary Astor interpreta a Brigid O’Shaughnessy, asesina fría y cínica, codiciosa y egoísta, escondida tras una apariencia de joven virginal desprotegida, dubitativa y en grave peligro que encandila a Spade. Una auténtica femme fatale detrás de la damsel in distress. Contrata a los detectives para que localicen a su hermana menor, pero en realidad quiere el halcón y no duda en matar para conseguirlo.



Claro que Sam Spade tampoco se queda corto. Mantiene una aventura con la mujer de su socio y no duda de dejarla plantada, en el peor momento para ella, cuando se acaba de quedar viuda. Spade es un cínico pero guarda todavía un cierto comportamiento ético hacia la memoria de su socio, aunque le haya estado poniendo los cuernos, y resuelve su asesinato con graves consecuencias para el mismo Spade. En fin, un torbellino de dobleces en el que lo mejor que puedes hacer es desconfiar de todo el mundo, incluso de ti mismo.



La película fue un éxito y consiguió tres oscars: a la mejor película, al mejor guion y al mejor actor secundario, para Sidney Greenstreet, un actor de teatro británico que al año siguiente volvería a coincidir con Bogart y Peter Lorre en Casablanca.




Se crearon dos estatuillas para la película de 20 kilos de peso cada una, fundidas en bronce, pero para Sam Spade el halcón maltés estaba hecho de la materia con que están hechos los sueños. Estuve de vacaciones en Malta hace unos años. No encontré ninguna referencia al halcón maltés, pero sí que me quedaron ganas de volver. 



Director: John Huston 
Guion: John Huston sobre la novela de Dashiell Hammett
Música: Adolph Deutsch
Fotografía: Arthur Edeson 
Intérpretes: Humphrey Bogart, Mary Astor, Peter Lorre, Sydney Greenstreet. 

lunes, 30 de mayo de 2016

Novela: Goldfinger de Ian Fleming (1959)

El autor.-
Ian Fleming estudió en Eton y Sandhurst, Munich y Ginebra. Fue periodista y colaboró con el Servicio Secreto Británico. Escribió doce novelas y dos libros de cuentos de James Bond y un cuento para niños que luego se llevó también al cine, Chitty Chitty Bang Bang. Otras obras sobre el personaje de James Bond: Casino Royale, Moonraker, Desde Rusia con amor

Mi opinión.-
Tengo que confesar que, desde que Daniel Craig interpreta a Bond, James Bond, el personaje ha mejorado mucho. No es la interpretación de Sean Connery no me gustase, pero no ha resistido muy bien el paso del tiempo. No sé si le ocurrirá lo mismo a Craig; en su defensa hay que decir que a ningún Bond le sientan los trajes como a él. No me he perdido ninguna de sus 4 películas como 007 y vi alguna de Sean Connery, de los demás no tengo referencias. Pero hasta ahora nunca había leído ninguna de las novelas de Ian Fleming.



Tenía la sensación de que eran novelas malas y que el personaje mejoraba mucho con el cine, pero Goldfinger ha sido una sorpresa. No es alta literatura pero sí un best-seller de calidad, con ritmo, buena ambientación, ironía británica y un gusto a veces excesivo por las descripciones muy muy detalladas.



Una historia de James Bond tiene elementos indiscutibles: una visita a las mejores ciudades del mundo, persecuciones en coches lujosos, un cónclave de malos malísimos convocados por un santón con capacidad transnacional para delinquir, esbirros que quedan a medio camino entre un mandril y un ser humano y chicas bond. En esta novela hay tres. Dos de ellas terminan mal y la tercera no lo sabemos. Luego hablaré de ella.



El caso es que Auric Goldfinger es un hombre tramposo y que viste de una manera un tanto estrafalaria y además se dedica al contrabando de oro, pero no sólo por codicia. Creemos que es un agente de la Smersh, la contrainteligencia soviética. Estamos en el momento álgido de la Guerra Fría, donde los espías soviéticos estaban repartidos por todo Occidente, incluso en la inteligencia británica; no debemos olvidar a los “cinco de Cambridge” (que no son una novela de Enid Blyton) y que localizar a todos estos espías y detenerlos era una prioridad absoluta.



James Bond, con bastante facilidad consigue desbaratar algunos de los planes de Goldfinger, pero cuando éste le confiesa que está planificando cómo atacar Fort Knox, la cosa ya se complica un poco más. Fort Knox es una base militar inexpugnable donde se almacenan la mayor parte de las reservas de oro de los Estados Unidos. Para el ataque, que sería una absoluta obra maestra, Goldfinger espera contar con la ayuda de todos los mafiosos más mafiosos de Estados Unidos, entre ellos, la tercera chica Bond, Pussy Galore de Harlem. La única mujer que dirige una banda en Estados Unidos, una banda de mujeres, una organización lesbiana que se da el nombre de The Cement Mixers. A mí me ha resultado muy extraño que en 1959 una de las chicas bond fuese una mafiosa lesbiana y que además sedujera a otra de las chicas bond de la que James dice que sufría una anormalidad hormonal. Al final de la novela, James y Pussy se cuentan confidencias. Ella justifica su lesbianismo diciendo que en el sur de Estados Unidos, de donde ella procede, una chica virgen es la que puede correr más deprisa que su hermano y Bond se presta a ofrecerle una cura, un TAC. Tierno y Amoroso Cuidado. Hoy no es políticamente correcto, pero en 1959 debió ser un auténtico escándalo, además, Pussy se puede traducir por coño.




Otra cosa que he aprendido de esta novela es que Bond, James Bond, el doble cero que siempre está al servicio de su majestad británica, nunca bebe té. Imperdonable. Odia el té y eso es una prueba de que no es tan british como aparenta. De todas maneras seguiré leyendo a James Bond y poniéndole la cara y el cuerpo de Daniel Craig. 

Goldfinder (una aventura de James Bond)
Ian Fleming

Trad. Baldomero Porta
Ed. Bruguera 

lunes, 23 de mayo de 2016

Exposición: Mujeres de Roma. Seductoras, maternales, excesivas.

Las mujeres en la Antigüedad Clásica (y en la mayor parte del mundo hoy) no tenían ninguna relevancia y si eran pobres mucho menos. Pero en la Roma Antigua empezaron a disfrutar de consideración y de un cierto estatus. Siempre consideradas objeto, por supuesto, y siempre, divididas en dos clases: madres o putas. La mayoría de las veces no podían elegir ni una ni otra. Por nacimiento ya les venía dada su posición en la vida. 




Pero, en Roma, esto empezó a cambiar. Y así, el arquetipo de la matrona romana como pilar fundamental del hogar, gobernanta, estratega y gerente de la microeconomía doméstica ha llegado hasta nuestros días, convertida en la mamma italiana, incluso por extensión, en la madre mediterránea. Amorosa y castrante a partes iguales, pero siempre disponible.



Ningún rastro queda en esta exposición de las mujeres romanas pobres, gordas, viejas y feas. Parece que los artesanos o artistas romanos, por supuesto hombres, tuvieron mucho más interés en perpetuar imágenes de mujeres gráciles, esbeltas y eternamente jóvenes. En fin, como los directores de casting hoy en día. Este no es un demérito de la exposición. Es simplemente la constatación de que, a veces, ¡qué poco o qué despacio cambian las cosas!



Las piezas expuestas pertenecen a la colección del Museo del Louvre, de los siglos I a.C a I d.C. Período de prosperidad económica y de expansión de Roma, de manera que florecen las artes y la literatura, y la mujer puede aspirar a una mínima libertad. En las esculturas, las mujeres son representadas como musas, guerreras o victorias aladas; pero no hay espacio para mujeres corrientes, campesinas. Pero no sólo hay espacio para grandes esculturas públicas. También veremos pequeños objetos: anillos, camafeos y tres retratos a la encáustica que, personalmente son lo que más me ha gustado de la exposición.



Para la encáustica como aglutinante de los pigmentos se utilizaba cera y esto daba a la pintura mucho cuerpo y luminosidad. La pintura era sobre madera y se utilizaba en los enterramientos. Aunque por lo que leí en esta exposición, las tablas tenían señales de haber sido recortadas. Así que, es posible, que en principio su uso fuera doméstico y una vez muerto el protagonista se utilizaba en su sarcófago. Especialmente una de ellas tenía todavía un brillo increíble, incluso los pendientes parecían perlas de verdad. También hay pinturas murales de Pompeya y mosaicos.



Por supuesto, la exposición no podía carecer de esculturas de Venus y una de ellas realmente graciosa. Una Venus preciosa acaba de arrancarle las alas a Cupido, no sé por qué. Pero Cupido está desesperado y tirándose de los pelos. Otra de ellas, una escultura de un hermafrodita contemplándose.



Las exposiciones en Caixa Fórum siempre son de garantía y además tienen un montón de actividades. En Zaragoza, hasta el 5 de junio de 2016.



Caixa Fórum Zaragoza
Avda. Anselmo Clavé 4
Del 11 de marzo al 5 de junio de 2016