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martes, 27 de abril de 2021

Novela: Desierto sonoro de Valeria Luiselli (2015)

La autora.-

Valeria Luiselli ha publicado principalmente ensayos y novelas, aunque también ha sido colaboradora  habitual en la prensa. Nació en México pero debido a la profesión de su padre, es diplomático, ha vivido un poco por todo el mundo. De hecho, este libro, fue escrito en inglés y traducido por ella misma y por Daniel Saldaña París. Otras obras suyas: Los ingrávidos, La historia de mis dientes y Papeles falsos.

Mi opinión.-

Este libro es muchos libros, al mismo tiempo. Y también pretende ser muchas voces o varios ecos de la misma voz. Una mujer de origen mejicano emprende un viaje por Estados Unidos con su familia recompuesta. Es decir, tanto ella como su marido tienen hijos de relaciones anteriores que han convivido durante unos años como si fueran hermanos y que si la relación entre su padre y su madre fracasa dejarán de verse para siempre. Es un libro sobre la elaboración del duelo por la pérdida del amor, pero antes de que esta pérdida se haya producido realmente.

Y también la historia de la búsqueda del eco de los primitivos pobladores del territorio, asesinados y desplazados por estrategias colonialistas y genocidas. En esta parte se incluye la crónica histórica y geográfica de la Apachería y de la derrota de los indios y también la marginación y discriminación del mundo hispano. Además, como eco de todo ello aparece reflejada la crisis migratoria de 2015, desde un punto de vista que trasciende la mera crónica periodística y toma tintes de clásico realismo mágico.

Es también un libro de carretera, género que quizá sólo exista en Estados Unidos dada la movilidad de sus ciudadanos y sobre todo la extensión del país. Se puede seguir el trayecto de los protagonistas perfectamente y da una idea del abismo que separa los distintos territorios, semivacíos pero protegidos de la inmigración no deseada. Quizá habría que empezar a hablar de los distintos países que conforman los Estados Unidos porque no creo que tengan muchas cosas en común los estados de Nueva York y Arkansas o California y Montana. De momento, en tiempos de prosperidad aunque ésta se esté agotando, permanecen unidos; más adelante, ya veremos. Especialmente, si Trump vuelve.

En paralelo a la historia de los protagonistas, también se cuenta la otra historia, la de niños perdidos. Los niños inmigrantes enviados por sus familias en busca de un futuro mejor tienen que pasar antes de llegar por un infierno. No habría mejor palabra que ésta para describir el desierto y también los abusos de los coyotes, de las autoridades y de todos aquéllos que ganan dinero explotando la miseria de los pobres. Así esto niños arriesgan su vida para cruzar una frontera que pretende mantenerlos en la miseria y no darles ninguna oportunidad. En este caso, la autora utiliza la crónica periodística o las fichas de mortalidad de migrante y otros recortes que aborda desde una perspectiva sociopolítica, aunque esta escritura nunca esté dominada por un lenguaje más frío y distanciado.

En la segunda parte, a partir de la página 233, habla el hijo mayor, el de 10 años y hace un resumen de lo tratado hasta entonces, desde su punto de vista. Me pareció que este recurso no funcionaba bien porque, en realidad, la voz de la madre y la del niño apenas se diferenciaban pero comentándolo con otra gente me di cuenta de que el niño actuaba como si fuera el eco de la madre. Y es así en el resto del libro, la narración se va repitiendo en palabras, después en onomatopeyas y al final en una lista de imágenes tomadas con polaroid hasta que se desvanece completamente. Tal y como haría el eco. Además, la monotonía de un paisaje tan plano y calcinado por una luz cegadora remite también al estancamiento del tiempo y a la ausencia de futuro. El tiempo sin futuro queda como mera repetición como un eco, como el vestigio de vidas pasadas. Así se establece el paralelismo entre el viaje de los niños perdidos y los hijos de la protagonista, también perdidos. Para mí esta parte de la narración es la más alegórica y la que más recuerda a Pedro Páramo de Juan Rulfo. Una narración dominada por la desesperanza y el olvido, el desierto y la calcinación en la que parece que la muerte ha alcanzado a todos los niños. El capítulo Sueña caballos es lo que me sugiere, la muerte de los niños. Intercaladas durante todo el texto se pueden encontrar las Elegías por los niños muertos.


Desierto sonoro
Valeria Luiselli
Traducción de Daniel Saldaña París y Valeria Luiselli
Ed. Sexto Piso


lunes, 29 de agosto de 2016

Novela: La cola de la serpiente de Leonardo Padura (2011)


El autor.-
Leonardo Padura, ensayista y escritor de ficción. También periodista. Hispano-cubano. Ha recibido muchos premios de novela negra y también el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza en 2014 y el Princesa de Asturias de las Letras en 2015. Otras novelas suyas son: La novela de mi vida, El hombre que amaba a los perros. De la serie de Mario Conde: Herejes, Adiós Hemingway y la tetralogía de las Cuatro Estaciones.

Mi opinión.-
Es el segundo libro que leo de Leonardo Padura; los dos son novelas negras protagonizadas por Mario Conde. Aunque las tramas de las dos novelas están separadas por varios años, Conde, en La cola de la serpiente, ya es un hombre melancólico que recuerda sus primeros años en la universidad y sus primeros amores. También se siente frustrado por la corrupción y el arribismo que campan a sus anchas por Cuba, pero en ningún momento se le pasa por la cabeza abandonar; herido de muerte por las mujeres que no le quieren y por la literatura. Todavía no ha dejado la policía (en La neblina del ayer, el primer libro que leí de la serie, ya trabajaba de detective privado y era un bibliófilo letraherido), pero creo que le falta poco para hacerlo. En fin, que la melancolía que parecía cosa de la edad, en realidad le viene de serie.


Mario Conde es un héroe trágico que ve lo que va a suceder un poco antes de que suceda pero que nunca puede adelantarse y curarse en salud. Padura le obliga aceptar su destino.


Esta es una novela donde el protagonista principal es el desarraigo y la aparente inserción de los inmigrantes en una nueva sociedad. La emigración china de principios del siglo XX a Cuba ya sufría abusos y tropelías por parte de los traficantes (aunque entonces no se llamaban así), era explotada también ocupando los peores trabajos y también rechazada por la población de acogida. Al final todos terminaban en el barrio chino y aunque había incluso matrimonios mixtos, la integración no era total. En el desarraigo se mezclaban los ritos y las costumbres chinas con los de las religiones atávicas africanas y se fortalecían los lazos personales, tanto para el delito como para la supervivencia. En esta novela, el muerto es un chino, Pedro Cuang, y eso le sirve a Padura para introducirnos en el Barrio Chino de La Habana y en toda la nostalgia y melancolía de una generación de inmigrantes como Juan Chion y Francisco Chiú, que va desapareciendo.


Tengo que reconocer que esos héroes trágicos me atraen, por su rebelión ante la vida que les toca y por su esperanza en que las cosas cambien, aunque claramente se vea que no es así. Sin embargo, poniéndome las gafas violeta, tengo que decir que, estos héroes mantienen actitudes hacia las mujeres intolerables. Mario Conde tiene una verdadera obsesión por los traseros de las mulatas; y además, está deseando templarse (follarse) a una mulata chino-africana. Y mira tú por donde que tiene la oportunidad de hacerlo, porque tiene compañera policía que casualmente es chino-africana y tiene un trasero muy competente. Y además es hija de Chion y ahijada de Chiú y le pide que investigue el asesinato de Pedro Cuang. Todos pensaréis que Mario Conde, al final, va a cumplir su sueño de templarse a la chino-africana; pero no será así, porque es Patricia, la chino-africana, la que se templa a Mario Conde. La novela no pasa el Test de Bechdel.


Algo más que anima a leer esta novela corta son las múltiples referencias a otras novelas de Mario Conde, con lo cual la puedes utilizarla para seguir las andanzas del policía detective bibliófilo y su obsesión por los culos caribeños. Recomendable, aunque La neblina del ayer es mucho mejor. 



La cola de la serpiente
Leonardo Padura 

Ed. Tusquets