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jueves, 4 de agosto de 2016

Exposición de Fotografía: Tradición y Renovación en Circa XX (2016)

Pilar Citoler considera que “el coleccionismo es una enfermedad”. Es una odontóloga zaragozana nacida en 1937 que, a partir de 1972, empezó a invertir en obras de arte, tanto de autores consagrados como de nuevas promesas. Su colección pasa de las 1.200 piezas de pintura, escultura, dibujo, fotografía y cerámica. Más que una enfermedad, una verdadera pasión. Y generosidad. No se puede negar la generosidad de Pilar Citoler. Después de 40 años acumulando pequeñas porciones de pasión por el arte, desde hace un par de años están disponibles (gratuitamente) para que todos las podamos disfrutar. 

Pilar Citoler 

En 2014, llegó a un acuerdo con el Gobierno aragonés por el que donó la mayor parte de su colección, Circa XX. La colección se instaló en el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos Pablo Serrano y desde entonces se han organizado diversas exposiciones itinerantes y también en la misma sede. Esta vez se puede contemplar una muestra extensa de las fotografías de la colección, donde figuran autores nacionales e internacionales del máximo prestigio. Hay cinco secciones, dedicadas cada una a Paisaje, Retrato, Vistas, Bodegones y Video.

Estructura I de José Manuel Ballester

Cada vez se valora más la fotografía como creación artística y le ha costado casi dos siglos llegar a ese estatus. Todo el mundo puede manejar una cámara y ahora las llevamos ya incorporadas al teléfono (y nos torturamos a nosotros mismos y a los demás con continuos selfies), pero poca gente es capaz de crear, reinventar o reinterpretar conceptos que a la mayoría de nosotros nos pasan desapercibidos a través de la toma de imágenes y de su procesamiento posterior con productos químicos en un laboratorio o a través de la informática.

Amorfosis de Aitor Ortíz

Respecto a esta exposición, uno de los retratos que más me ha gustado ha sido el titulado Krystov, de la serie Testigos de Pierre Gonnord. Este fotógrafo se concentra en el rostro del modelo descontextualizándolo, sin artificios, sin maquillaje, consigue retratar al individuo de una manera clásica, intensa y un poco velazqueña.

Krystov de Pierre Gonnord

Otra fotografía que también me ha recordado a una pintura, pero de una forma más lejana, ha sido In a suburban house  de Botto&Bruno. Salvando las distancias, en cuanto la vi me recordó al cuadro de Magritte de un hombre y una mujer besándose, con las cabezas cubiertas por una tela. Hay también otras obras de Mapplethorpe o Mapi Rivera. Imposible nombrarlos a todos.

In a suburban house de Botto&Bruno

Vistas, Geometría y Caos es otra sección muy interesante que también me gustó mucho. Tomando como punto de partida el desarrollo de las ciudades, los fotógrafos pueden plasmar tanto la belleza de la geometría y el ritmo de una imagen como criticar el exceso del consumo, incluyendo en ese montón de residuos que diariamente acumulamos en vertederos también a los seres humanos como hace Daniel Canogar.



Daniel Canogar

Entre los Bodegones, los hay clásicos como Nobody knows me de Miguel Ángel Gaüeca, una puesta en escena que recuerda dónde termina la vanidad de la existencia humana y también más innovadores como los de Fontcuberta. Una exposición para disfrutar cualquier día. 

Nobody knows me de Miguel Ángel Gaüeca

Fotografía en la Colección Circa XX
Tradición y Renovación 
IAACC Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos Pablo Serrano 
Fundación Aragonesa Pilar Citoler
Paseo María Agustín 20 - Zaragoza 

Del 21 de abril de 2016 al 19 de febrero de 2017

jueves, 19 de noviembre de 2015

Exposición fotográfica: Sueños - Grete Stern

Grete Stern
Grete Stern nació en Alemania en 1904. En 1930 ya había fundado su estudio fotográfico en Berlín, junto con una compañera. Se dedicaba a la fotografía comercial, destacando por su enfoque innovador. Había estudiado en la Bauhaus y trabajó también en colaboración con Edward Weston. Como consecuencia de la persecución nazi tuvo que exiliarse y trasladó su estudio a Inglaterra para después establecerse definitivamente en Argentina con Horacio Coppola, su marido, en 1935. Junto con él, también fotógrafo, renovaron el panorama de las artes plásticas allí. Durante toda su carrera expuso junto con su marido y después individualmente, retrató a los intelectuales argentinos más destacados, realizó trabajos para publicidad y en numerosas revistas, hasta su jubilación en 1985. También enseñó fotografía en la universidad. Murió en 1999. 

En esta exposición se exhiben parte de sus fotografías y fotomontajes surrealistas. El surrealismo trataba de expresar, de una forma automática, el verdadero pensamiento del individuo. Mediante el automatismo psíquico, del que hablaba Breton, se quería revelar lo que subyace en nuestra psique y que apenas vislumbramos. El perturbador mundo de los sueños, las represiones de instintos y los condicionamientos culturales se hacen fotografía para poder romperlos. Todo muy freudiano. En ese momento, en la fotografía interesa más la expresión que la estética; su valor conceptual sigue vigente hoy.

Sueños de cansancio


Que una mujer se involucrase de esa manera en su carrera artística sorprendió grandemente. Resultó rompedora, reivindicativa y escandalosa, aunque parece que todo eso hoy se ha olvidado y queda su sólido trabajo.

Sueños del espejo

Esta exposición está dedicada a sus Sueños. La revista femenina Idilio, entre 1940 y 1950 publicó una columna sobre psicoanálisis. Había encargado a Gino Germani, sociólogo italiano que también había huido del fascismo y que introdujo el psicoanálisis en Argentina, la interpretación de los sueños que algunas de las lectoras habían enviado. Esa interpretación psico-sociológica se ilustró con estos montajes fotográficos realizados por Stern. Mujeres perseguidas, objetualizadas, fragmentadas; mujeres inteligentes desarrollándose en un mundo hostil; mujeres atractivas, madres, niñas; mujeres agobiadas, esperanzadas, acosadas, libres; mujeres siempre en conflicto pero al mismo tiempo riéndose de todo y de todos, subvirtiendo el orden. Todas interesantes para Stern; cada una un reto diferente para el que debía utilizar diferentes recursos. Alterar perspectivas, fragmentar y recomponer cuerpos y/o hacer asociaciones imposibles. Todo desde una perspectiva crítica, para conseguir reflejar la arbitrariedad y lo subversivo del subconsciente y la represión y la contención del mundo patriarcal.


No deja de ser irónico que toda esta subversión se mostrase abiertamente en un semanario femenino que también facilitaba consejos sentimentales, lecciones sobre cómo ser el ama de casa ideal y fotonovelas románticas. Esto quiere decir que, si se está atenta, la subversión puede encontrarse en cualquier sitio, incluso en los anuncios de detergente.

Sueños de indecisión 


En la mayoría de los fotomontajes presentados a Idilio, Stern utilizaba sus propias fotografías tomadas a modelos improvisadas, su hija o su empleada de hogar. Después sacaba un negativo del fotomontaje y lo positivaba normalmente. Todavía se conservan algunos de estos negativos. La autora agrupó los fotomontajes en series tituladas Sueños de aislamiento, Sueños de angustia, Sueños de disconformidad, etc.



Grete Stern. Sueños 

Sala Minerva 
Círculo de Bellas Artes
C/ Alcalá 42 - Madrid 

Del 30 de septiembre de 2015 al 31 de enero de 2016