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viernes, 4 de octubre de 2013

Novela: La neblina del ayer de Leonardo Padura

El autor.-
Leonardo Padura es un novelista cubano, conocido principalmente por la serie de novelas negras sobre Mario Conde, un antiguo policía reconvertido librero. Otras novelas suyas son: El hombre que amaba a los perros, La novela de mi vida y la última que ha publicado hasta ahora, Herejes. Ha escrito también reportajes en prensa y guiones de cine. Tiene la esperanza de que algún día se adapten las novelas de Mario Conde para el cine. Yo también. 

Desde 2011, tiene también la nacionalidad española pero sigue viviendo en Cuba. Ha recibido muchos premios y distinciones, entre ellas la Orden de las Artes y las Letras, otorgada por el Ministerio de Cultura francés. Por La neblina del ayer consiguió en 2006 el Premio Hammett por segunda vez. Éste no es el primer libro de la serie de Mario Conde, ni tampoco el último. Todos lo agradecemos.

Sinopsis.-
Mario Conde es un antiguo policía de La Habana que se dedica a la compra venta de libros viejos. Por casualidad encuentra una antigua y valiosa biblioteca perteneciente a una familia burguesa que tuvo que abandonar la isla con el triunfo de la revolución de 1959. Entre los libros encontrará algo más; un presentimiento, un bolero y a Violeta del Río. 

Mi opinión.- 
Mario Conde añora La Habana de antes de la revolución de una manera que yo no puedo entender, ¿cómo se puede añorar algo que no se ha vivido? Vive en un presente que ya le sobrepasa, que empieza a no sentir como suyo. Próximo a la cifra mágica de los 50 años distingue lo que nunca cambiará, las desilusiones, el tiempo que se escapa. Con melancolía y serenidad, es capaz de ver el mundo de otra manera.

A su generación le ha tocado luchar mucho por un mundo nuevo. Han sido muy conscientes, más que otras generaciones anteriores, de las renuncias que han tenido que asumir; y ahora, ese mundo prometido se le presenta con su verdadera cara, con las mismas corruptelas y miserias que había con el dictador Batista y con más hambre. Porque más que la pérdida de libertades, el abuso y la corrupción, la mayor crítica de Mario Conde al régimen político es el hambre. 

Conde es un hombre de presentimientos que le llegan en forma de punzadas muy cerca del corazón. Cuando era policía, se podía decir que tenía instinto u olfato de sabueso; ahora él habla de sus presentimientos. Pasa por casualidad por una calle, le llama la atención una casa señorial, decrépita; en la casa hay una biblioteca, en la biblioteca un libro, en el libro un recorte de prensa. Parece un enigma envuelto en otro enigma envuelto en otro enigma y él es el único interesado en desvelar el misterio de aquella biblioteca. 

Yoyi, su socio en el negocio de la compraventa de libros, es su complementario: tiene talento comercial, es práctico, apegado al suelo y vive su desencanto de la revolución sin ninguna melancolía. Es como el Sancho Panza que necesita cualquier Quijote. 

Mezcladas con la narración principal hay también unas cartas de mujer, escritas a su amante, que dan forma a la historia que ocurrió durante los años 50. Todo es nostalgia y reflexión, de manera que incluso la voz de Violeta del Río, cantante de boleros, rescatada de un viejo disco, toma cuerpo durante la investigación, como otro personaje más. Vete de mí, es el bolero que se mete bajo la piel de Mario Conde,  

Yo, que ya he luchado contra toda la maldad
tengo las manos tan desechas de apretar
que no te puedo sujetar
Vete de mí 

Seré en tu vida lo mejor, de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar
como es mejor el verso aquel que no podemos recordar.

Hay una versión maravillosa de esta canción, del disco Lágrimas Negras, cantada por Diego el Cigala y al piano Bebo Valdés. Aquí está.



Leonardo Padura, en La neblina del ayer, hace envejecer a Mario Conde. Dice que es la novela de la madurez, de su madurez y también de la de Mario Conde. Espero poder empezar pronto con Herejes.

Leonardo Padura es Premio Princesa de Asturias de Las Letras 2015.


Leonardo Padura
La neblina del ayer
Ed. Tusquets

jueves, 2 de mayo de 2013

Novela: Sab de Gertrudis Gómez de Avellaneda


Sinopsis.-
Cuba, 1818, en la plantación de azúcar de Bellavista vive y trabaja Sab, un mulato esclavo propiedad de don Carlos. Es hijo de una princesa africana y de don Luis, hermano de don Carlos. Desde siempre ha estado enamorado de Carlota, la hija de su amo y su prima, ahora prometida a Enrique Otway, inglés rubio y de ojos azules, que sólo pretende su dinero y posición social.

La autora.- 
Gertrudis Gómez de Avellaneda, escritora del siglo XIX. Nacida en Camagüey, Cuba, en 1814, se trasladó pronto a España. Fue madre soltera, se casó un par de veces y tuvo una vida apasionada y sufriente. Recibió una educación esmerada e incluso postuló su candidatura para la Real Academia Española de la Lengua, pero fue rechazada por ser mujer. Era considerada atea por su familia por leer a Rousseau; sin embargo, al morir su primer marido estuvo una temporada en un convento. Escribió poesía y teatro; Sab, escrita en 1841 y prohibida en Cuba, es su novela más famosa. Murió en Madrid en 1873. No sé si en los colegios españoles se estudia a la Avellaneda, pero debería hacerse.

Mi opinión.-
Me ha sido imposible encontrar una edición española o hispanoamericana del libro (eso ya da que pensar); sin embargo, sí que he encontrado una edición de la Manchester University Press, con un estudio introductorio a cargo de la profesora Catherine Davies.

Esta profesora dice que existió una tradición notable, entre las escritoras anglosajonas, a la hora de abordar la esclavitud y el sometimiento de las mujeres a través de la novela, relacionando íntimamente esos dos tipos de opresión. Pero no ocurre lo mismo entre las escritoras en castellano, la Avellaneda es el único ejemplo. Creo que sólo por eso ya debería ser objeto de estudio en los colegios y por supuesto en las universidades.

La Avellaneda utiliza la estructura del melodrama romántico y costumbrista de amores imposibles y diferencias sociales, como soporte para su alegato a favor de la igualdad, para esclavos y para mujeres. Critica la esclavitud mucho antes de que fuera oficialmente cuestionada, aunque en la edición de sus obras completas (que preparó ella misma), excluyó deliberadamente esta novela. No se sabe si lo hizo porque literariamente no estaba satisfecha con la escritura o porque en ese momento no era adecuado manifestarse como antiesclavista. 

Tenía 24 años cuando escribió Sab, su primera novela, convirtiéndose en una transgresora literaria. Se consentía que las “mujeres literatas” se dedicaran a la poesía amable, romanticona, pero no que cuestionasen el orden social a través de las novelas, como hace la Avellaneda a través de sus personajes. Critica la esclavitud, las convenciones sociales y el enriquecimiento rápido que ahogan el instinto y la pasión; ensalza la virtud de ser fiel a sí mismo y la grandeza moral. 

Sab, Carlota, Enrique y Teresa, viven su vida y sus pasiones en un paisaje fértil, exuberante, tórrido y tormentoso. Descrito por la Avellaneda con minuciosidad: los pájaros, las plantas, los árboles, los colores y las tormentas son personajes también de la novela. Sab es el buen salvaje, inspirado en las lecturas de Rousseau, el hombre moral que está muy por encima de su condición social y de su destino en la vida. Héroe trágico que es consciente de ser víctima de una injusticia. 

Sab está enamorado de Carlota que está enamorada de Enrique que es amado por Teresa. Todos son una cadena de fatalidad. Socialmente, Sab y Teresa son seres marginales, uno es esclavo y la otra es pobre, ambos excluidos de poder gobernar su destino. Sab y Teresa, precisamente por su grandeza moral no conseguirán la felicidad. Carlota y Enrique, jóvenes, blancos y ricos, sujetos a las normas  y convenciones de lo correcto y adecuado, tampoco conseguirán la felicidad. 

Os recomiendo que la leáis, aunque en algunos momentos es un pelín cursi. No sé cómo encontré la encontré pero leyéndola me he podido enterar de varias cosas sobre la esclavitud: 
  • En 1734 había habido rebeliones de esclavos en Jamaica. 
  • En 1791 las hubo en Haití. 
  • En 1804 Haití proclamó su independencia. 
  • En 1880 se sustituyó la esclavitud en Cuba por un sistema transitorio, el Patronato.
  • En 1886 se abolió el patronato y terminó la esclavitud. 
  • España fue de los últimos países occidentales en abolir la esclavitud. Sólo hace 127 años. 
Mary Wollstonecraft escribió en su Vindicación de los derechos de la mujer, que las mujeres son esclavas y que la esclavitud degrada por igual al amo y al esclavo.

Hay también un cierto paralelismo entre el apoyo de las mujeres a la causa de la antiesclavitud y la que se produce en los siglos XX-XXI, en apoyo de los derechos de los homosexuales. Sin embargo, y lo dejo ahí para reflexionar, siempre he pensado que las mujeres acabamos dando nuestro apoyo a "causas de hombres" o a "causas organizadas por hombres", con el correspondiente sobreesfuerzo y desperdicio de nuestras capacidades. Por supuesto luchar por la igualdad es luchar por los derechos de todos, esclavos y esclavas, gays y lesbianas; así debería ser, pero la visibilidad de la discriminación de las mujeres, en cualquier ámbito social, es todavía menor que la de los hombres y las mujeres deberíamos priorizar nuestros intereses. Algo así decía María Antonietta Macciochi dirigente del Partido Comunista Italiano, cuando en los años 70 se dio cuenta de que las reivindicaciones laborales de las mujeres (distintas de las de los hombres) se iban dejando, sistemáticamente, aparcadas por parte de los dirigentes varones del partido. 



Sab
Gertrudis Gómez de Avellaneda
Editado por Catherine Davies
Manchester University Press

lunes, 4 de marzo de 2013

Novela: La vida es un tango


Sinopsis.- 
En los años 90, en un barrio marginal de Santa Clara, ciudad de Cuba, Leo Martín se enfrenta a la resolución de un caso de contrabando de gafas de mujer.

El autor.- 
Lorenzo Lunar también nació en Santa Clara como su protagonista. Es escritor, crítico literario y cantante de boleros, no sé si aficionado o profesional. También regenta una librería de viejo, La Piedra Lunar. Otras de sus novelas son: Échame a mí la culpa y Que en vez de infierno encuentres gloria (II Premio Novelpol, I Premio Brigada 21 y mención especial del Jurado del Premio Internacional Dashiell Hammet).

Mi opinión.- 
Esta es la primera novela negra que leo ambientada en un país caribeño y comunista, en Cuba. Antes de empezar a leerla, pensé que el hecho de que fuese un país comunista le daría algunos toques diferentes; al terminarla no estoy tan segura.

En lo que respecta al personaje principal se corresponde perfectamente con el héroe de novela negra: desesperanzado, solitario, honesto, con un punto cínico y problemas de relación con las mujeres. Leo Martín ha nacido y crecido en una barriada marginal de Santa Clara, donde sigue viviendo y donde ejerce su profesión de policía. Ha estado casado, tiene algunas novias y exnovias y una hija pequeña a la que apenas ve.

La novela está escrita en primera persona y desde la inmediatez del presente, Leo nos hace partícipes de su vida, enlazando con algunas situaciones del pasado que siguen teniendo repercusión. Abre espacio así para la nostalgia. Leo va andando por las calles del barrio, saludando a unos vecinos, amenazando a otros y de todo ello somos testigos como si estuviéramos dentro de la escena; conocemos a los delincuentes por su mote y sabemos sus historias por lo que Leo nos dice, nos cuenta. En realidad no estamos leyendo la novela, Leo nos la está contando o incluso cantando. Nos invita a pasear por ese barrio monstruoso, donde los hombres pueden elegir entre ser delincuentes o ser policías y donde las mujeres no tienen elección. Siendo niñas o en su primera adolescencia su padre, padrastro o cualquier otro varón cercano, las empuja a ser putas. Putas del barrio, supervivientes, o jineteras en la capital, cobrando en dólares y siendo el orgullo de sus familias.

Es curioso que durante toda la novela las mujeres sólo aparezcan como putas o madres y a veces las dos cosas. No hay mujeres policías, ni funcionarias, ni mujeres delincuentes o traficantes de droga. Y por eso no sorprende que la única relación que establezcan con los hombres sea genital, no sexual ni mucho menos amorosa, sólo genital. 

La madre de Leo le trata como a un niño: le lava la ropa, le hace la comida, le da consejos y hasta le prepara el baño; parece que ni el comunismo puede con esas madres edípicas que consideran a sus hijos eternos Peter Pan.

La exmujer de Leo le ha sobrepasado ampliamente en estudios y en ambición y le ha sustituido por otro macho mejor posicionado en la escala de poder. 

Las novias y exnovias de Leo no son lo que él querría. La hija de Leo, niña todavía, pasa más tiempo con su padrastro que con él.

Esa es la vida que Leo nos cuenta y nos llora. Todo eso y el tráfico de drogas, el contrabando, el exilio clandestino, la prostitución, el desencanto, los abusos, las corruptelas, la escasez, la pobreza. El tejido habitual de una novela negra en el mundo capitalista. Y en el comunista también.

Respecto al estilo narrativo, es muy destacable la musicalidad del texto. Las repeticiones insistentes de frases cortas durante todo el texto le dan cadencia y ritmo. Pero es todavía más, es el estribillo de la fatalidad; como si la vida fuese una canción, no en vano el autor es un apasionado de los boleros y además en la novela la vida es un tango. Sórdido tango arrabalero, de la marginalidad y del desencanto, pero con el calor, la luz y los olores del Caribe. Os recomiendo que la leáis; es un universo de personajes en lucha por la supervivencia.

“Son la tres de la tarde y Mayita pasa frente a mí.
Mayita, con sus ojos verdes y su pelo rubio. Metida en esa lycra que parece que va a reventar la tela.
Mayita, con su olor a perfume de violetas y a champú de fresas y a jabón de melocotón. Mayita que es un mango maduro.”




La vida es un tango 
Lorenzo Lunar
Ed. Alumuzara