Mostrando entradas con la etiqueta sátira. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sátira. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de mayo de 2016

Cine: Langosta de Yorgos Lanthimos (2015)

Langosta es la primera película de Lanthimos con reparto internacional. Es una película rara, muy rara. Original y amarga. Yo creo que puede decirse que es una reflexión sobre los totalitarismos, no políticos pero sí sociales y su absurda imposición de reglas y uniformidades para todos y cómo los individuos podemos (y debemos) enfrentarnos a ellos, aunque debemos tener en cuenta que, frecuentemente, perderemos la batalla. 

En un futuro no muy lejano, en una sociedad distópica pero claramente reconocible como cualquiera de nuestras sociedades occidentales del bienestar y del consumo, los solteros no están muy bien vistos. Se les considera sospechosos, mala gente, pero a pesar de ello, se les da una nueva oportunidad. Para ello deben pasar una temporada en un "balneario" idílico, aprendiendo a relacionarse, aprendiendo nuevamente las virtudes y ventajas de la vida en pareja.

La reinserción social de los solteros sólo se produce si se comprometen a encontrar pareja. Si por cualquier circunstancia, a pesar de la buena voluntad de los funcionarios reeducadores, no encuentran pareja se les convertirá en animales. Pero eso sí, con la benevolencia que los totalitarismos siempre muestran, se les ofrece la posibilidad de elegir el animal en el que quieren convertirse. Así que como última oportunidad para encontrar pareja se les confina en ese hotel. Allí, convenientemente asesorados por sus reeducadores, inician nuevas amistades, acuden a bailes y asisten a batidas donde las piezas a cazar son ellos mismos, aquellos que han fallado en encontrar nueva pareja.




Una vez, que a los solteros les queda claro que esta reeducación va en serio, la decisión más racional será intentar encontrar a alguien con quien mantengan cierta afinidad, para emparejarse y escapar del destino animal. Y si no hay nadie que comparta afinidad siempre se puede fingir. Esto es lo que hace uno de los huéspedes interpretado por Ben Wisham que trata de fingir afinidad con una joven a la que le sangra la nariz constantemente, dándose cabezazos por las esquinas para sangrar también. El guion desborda crueldad y absurdo, pero también humor aunque sea humor negro.



David (Colin Farrell) ha ido a parar a ese hotel, después de que su esposa le haya pedido el divorcio. Es un hombre de mediana edad, un poco gordo, miope, miedoso y que no destaca en nada. Aparece en el hotel acompañado por un perro, que después sabremos que es su hermano. Un hermano que tuvo también la mala suerte de quedarse soltero. Se toma en serio su rehabilitación aunque no le atraigan mucho las pretendientes. Y, en caso de no encontrar pareja, ha elegido convertirse en langosta, porque las langostas viven muchos años y porque él disfruta mucho nadando. Sin embargo, David acabará escapando de ese hotel sin habérselo propuesto, perdiéndose en un bosque no menos siniestro que el hotel.



El bosque es el mundo de la naturaleza salvaje, donde los solteros que han escapado a su irremediable destino de convertirse en animales, han creado otra sociedad, con otras exigencias igual de totalitarias. Esta vez está prohibido emparejarse. En este absurdo mundo los solitarios que viven enfrentados a la naturaleza salvaje, están tan oprimidos como los residentes en el hotel. Es un contrasentido. Así que el protagonista que ha conseguido escapar del totalitarismo del hotel, donde una psicópata le perseguía, se encuentra con el totalitarismo del bosque que le impide enamorarse del personaje interpretado por Rachel Weisz.


La salida para escapar a este absurdo es negra, muy  negra. Es la esperanza ciega. Al final de la película se comprobará que esto último que he escrito es un sarcasmo. Un final de película crudo, áspero e incómodo. Recomendable.


Director: Yorgos Lanthimos
Guion: Efthymis Filoppou, Yorgos Lanthimos 
Fotografía: Thimios Bakatakis
Intérpretes: Colin Farrell, Rachel Weisz, Léa Seydoux

lunes, 21 de septiembre de 2015

Cine: Los caballeros las prefieren rubias de Howard Hawks (1953)

Anita Loos (1889-1981) escribió teatro y fue guionista de cine durante más de 18 años; en Nueva York también trabajó para Vanity Fair y Harper’s Bazar. En Harper’s Bazar se publicó la primera versión de Los caballeros las prefieren rubias como historias cortas, publicadas periódicamente, de las andanzas amorosas de la rubia Lorelei Lee y su amiga morena Dorothy, intentando cazar a un marido rico, pero siempre desde un punto de vista satírico.

Según cuenta la autora en el prólogo del libro, la idea se le ocurrió durante un largo viaje en tren de Nueva York a Los Ángeles. Vio como todos los caballeros se desvivían por atender a una rubia aspirante a actriz en sus más mínimos deseos, mientras que ella (morena) tenía que arreglárselas sola para subir y colocar su equipaje. Pensó que las mujeres rubias debían tener un fortísimo y hechizante atractivo en su pelo que hacía desvanecerse a las demás mujeres. 



Después la historia se convirtió en musical de éxito en Broadway y de ahí pasó al cine, dirigida por Howard Hawks en 1953, con Marilyn Monroe (Lorelei Lee) y Jane Russell (Dorothy Shaw). Lorelei Lee y Dorothy Shaw son arquetipos de flapper girls, chicas jóvenes con poco dinero y una alta autoestima, que buscan marido rico. Mientras éste llega se dejan cortejar (y mantener) por ciertos caballeros a cambio de regalos, aunque nunca se hacen referencias explícitas al trato sexual. En realidad estas mujeres interiorizan el mito americano de “hacerse a uno mismo” pero a diferencia de los hombres, ellas sólo tienen un camino para prosperar en la vida: contraer matrimonio con un millonario. No se las puede culpar de ello puesto que no podían acceder a estudios, ni emprender negocios ni explotar ningún otro talento que no fuese su atractivo sexual. Y ese sí que sabían explotarlo al máximo.



Dorothy y Lorelei han salido de su pueblo de Arkansas decididas a triunfar como sea, más o menos decentemente. Después de que un noviete les rompiese el corazón se muestran, al menos Lorelei lo tiene muy claro, bastante descreídas respecto al amor. Trabajan como cantantes y bailarinas y eso les da acceso a bastantes caballeros, de manera que pueden elegir cuál es su candidato ideal. Lorelei ha conocido a un joven bastante simple y muy rico. En realidad, el rico es su padre que, por supuesto, se opone a la boda. A partir de ahí, se desarrolla esta comedia musical de enredo a un ritmo trepidante.

La CANCIÓN (con mayúsculas)

"Los hombres se enfrían cuando las mujeres envejecemos, 
y todas perdemos nuestros encantos al final. 
Pero cuadrados o en forma de pera,
estas piedras no pierden su forma. 
Los diamantes son los mejores amigos de las chicas"

Para mí lo que tiene de especial esta película, es ser la primera muestra de sororidad en el cine. No existe definición oficial en el diccionario de la RAE pero las feministas definimos sororidad como solidaridad, amistad y cuidado entre mujeres cómplices siempre, diferentes y pares, que viven en un contexto amenazante patriarcal, y que supone una fuerte alianza entre las mujeres que las haga indestructibles. Puede parecer exagerado que en una simple comedia musical estadounidense pueda verse reflejada esta sólida amistad cómplice entre mujeres, esta hermandad, pero a mí no me lo parece. De hecho, en la versión en ingles, Dorothy (la morena) siempre se dirige a Lorelei llamándola sister; tácitamente ambas han creado un vínculo entre ellas para protegerse mutuamente. Dorothy es la sensatez que trata de evitar que Lorelei arruine su vida casándose con el hijo de un millonario cuya familia no la va a aceptar y Lorelei es la sensatez que trata de buscar un joven millonario que enamore a su amiga. Ambas tienen puntos de vista diferentes sobre lo que una chica sensata debe hacer, pero ambas procuran que la otra no salga perjudicada de sus decisiones. Eso es sororidad.



Siguiendo con la película, el rodaje fue muy difícil. Es sabido que Marilyn Monroe resultaba muy conflictiva debido a su inseguridad y miedo patológicos. Tenía una tutora personal y dedicaba todos sus esfuerzos a ensayar constantemente, a pesar de tener un talento innato en el que ella misma no confiaba. Tantos ensayos hicieron retrasar mucho el rodaje y encarecer el presupuesto. Visto el resultado y el gran éxito de la película parece increíble que hubiera tantos problemas. Como casarse con un millonario y Pero se casan con las morenas fueron secuelas de esta gran comedia.  


Director: Howard Hawks
Guión: Charles Lederer sobre la novela de Anita Loos
Fotografía: Harry J. Wild
Intérpretes: Marilyn Monroe, Jane Russell, Charles Coburn, Tommy Noonan, Elliott Reid.





jueves, 20 de agosto de 2015

Teatro: La asamblea de las mujeres de Aristófanes (392 a.C)

Aristófanes nació en Atenas, hacia el año 445 a.C. Escribió alrededor de 50 comedias de las que sólo se conservan 11 y La asamblea de las mujeres es una de las más famosas. Fue escrita en el año 392 a.C. 


Teniendo en cuenta que es una comedia, el autor apuesta por la ironía en un momento de grave crisis para Atenas. La Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta había terminado hacía poco tiempo, suponiendo profundos cambios políticos: la democracia ateniense había sido derrotada y aunque fue restaurada posteriormente, fueron momentos de gran convulsión. Una frase suena varias veces como letanía durante la obra: ya que todo se ha perdido por lo menos “… que nos dejen las ruinas”. En ese contexto, ya que los hombres lo estaban haciendo tan mal, Aristófanes ofrece la posibilidad revolucionaria de que las mujeres tomen el gobierno y que propongan soluciones nuevas a problemas viejos; una de las primeras medidas que toman las mujeres, será colectivizar los bienes, manteniendo como objetivo prioritario la igualdad y el bien común. El estado será el encargado de facilitar el bienestar de sus ciudadanos, ya que no es de justicia que unos vivan en la opulencia y otros en la pobreza. Se compartirían no sólo los bienes, los cuerpos también. Ironía o utopía, no olvidamos que se trata de una comedia y así, la colectivización supone que cualquier hombre podrá estar con cualquier mujer siempre y cuando, haya estado antes con la más vieja y fea.


Pero, y aquí está la trampa, para alcanzar el poder, las mujeres no pueden presentarse como ellas mismas sino que tienen que disfrazarse de hombres y al hacerlo incurrirán en los mismos vicios, corruptelas e imprudencias que ellos. Y aquí es dónde el autor se delata y se burla totalmente de las mujeres que terminan reproduciendo estereotipos machistas. No iba desencaminado Aristófanes. Las feministas actuales pensamos que, para luchar y conseguir la plena igualdad, los hombres no son enemigos de las mujeres y que, llegado el caso, las mujeres que nos hemos formado con una educación y en un ambiente claramente patriarcales, haríamos lo mismo que ellos. La existencia de políticas como Margaret Thatcher o Angela Merkel refrenda esta opinión.


Así pues, el enemigo a desmantelar, para bien de hombres y mujeres, será el patriarcado o más técnicamente lo que se llama el sistema sexo-género; el cual asigna rígidamente (cada vez menos) funciones claramente delimitadas a hombres y mujeres (y además las asignadas a las mujeres supeditadas a las asignadas a los hombres) por su sexo de nacimiento (y teniendo en cuenta también otras dimensiones sociales: clase, educación, etnia, etc), pero sin tomar en consideración la libertad del individuo para elegir su propio camino. El niño tiene que ser azul, agresivo, dominante y resolutivo; la niña tiene que ser rosa, dócil, sometida y dependiente.


Respecto al montaje que se ha podido ver en Mérida este año, tengo que decir que me ha resultado entretenido; aunque al final empieza a ser excesivamente esperpéntico. La parte final con la charanga no me gustó nada. Lolita interpreta a Praxágora, la líder de la rebelión de las mujeres. Me pareció un poco nerviosa pero con la suficiente serenidad para salir de algunos balbuceos incómodos y tener también momentos brillantes, (“…si me apoyáis irse”). Y me gustaron mucho también, Pedro Mari Sánchez (interpretando a Blípero, el marido de Praxágora), María Galiana (muy aplaudida como Althea, la vulva de Atenas) y sobre todo Concha Delgado que interpreta a Lavinia.


Algunas referencias a la corrupción (actual), a la economía (actual) y a la política (actual) hacen la comedia más amena y el público lo agradece; y ofrece también una cierta reflexión, pero creo que podría haberse profundizado más por ahí que por la vertiente más histriónica de la representación. Además, a pesar del número final de chirigota gaditana, nos quedamos con la visión pesimista de que unos y otras actuamos siempre igual y de que aunque pasen y pasen los siglos los problemas de fondo ahí se quedan como anclas que no nos dejan avanzar. Así como si nada tuviera solución.



Y del Teatro de Mérida no se puede decir nada más: una joya, una maravilla, una suerte y la magia de que haya llegado hasta el siglo XXI y lo que le queda. 


Intérpretes: Lolita, María Galiana, Pastora Vega, Pedro Mari Sánchez, Concha Delgado.

Versión: Bernardo Sánchez
Diseño de iluminación: Juan Gómez Cornejo
Diseño de escenografía: Ana Garay
Diseño de vestuario: Ana Garay y Rafael Garrigós
Diseño de peluquería y maquillaje: Lolita
Música original: Javier Ruibal
Dirección: Juan Echanove


viernes, 19 de junio de 2015

Cine: Crónicas diplomáticas de Bertrand Tavernier (2013)

Crónicas diplomáticas (Quai d'Orsay) es un despropósito en la línea del humor absurdo o de la sátira politica, con especial énfasis en la verborrea. Arthur Vlaminck (Raphaël Personnaz) es un joven más o menos de izquierdas que empieza a trabajar en el gabinete del Ministro de Asuntos Exteriores francés (Thierry Lhermitte) que, manifiestamente, es de derechas. Tiene como tarea escribir un discurso crucial que el ministro dará en Naciones Unidas y que tiene como tema la seguridad internacional. Es un discurso sobre la intervención militar de un pequeño país del que se sospecha que tiene armas de destrucción masiva. 


Un discurso que tiene que cumplir ciertas normas sobre su contenido y expresión, dictadas por el propio ministro. Debe ser florido, rebosar de eficacia, unidad, músculo, legitimidad, resiliencia y acción urgente; todo ello destinado a preservar la paz en el mundo porque el ministro está muy interesado en alimentar su candidatura al Premio Nobel de la Paz. Paradójicamente, todo el discurso debe tener mucha profundidad y poco contenido. Un contrasentido, sí. Pero es que el ministro es algo especial. 

Un hombre de cabellos plateados y cuerpo atlético que es pura fachada; que reconoce lo bueno que es un libro por la cantidad de frases que están subrayadas (¿??¿?), con lo que podemos suponer que nunca ha comprado un libro nuevo. Y que cita constantemente a los clásicos sin saber lo que dice. Un hombre muy dinámico, tanto, tanto que cada vez que abre la puerta para entrar en una habitación los papeles de las mesas salen volando. Un hombre tan tan inteligente que utiliza nuevas palabras, como “stabiloter”. Como vi la versión original en francés no sé cómo la habrán traducido al castellano; supongo que algo parecido a estabilotear que en realidad sería subrayar con un rotulador fluorescente, principalmente de la marca stabilo.

Arthur prepara sucesivas versiones del dichoso discurso y ninguna de ellas satisface al ministro que, lógicamente, cada vez cambia de criterio sin avisarle. Mientras tanto Arthur tiene que bregar también con el resto de asesores del ministro, tan impresentables y ambiciosos como él. Los asesores se dedican a contradecirse unos a los otros, a darse puñaladas traperas y a ver quién puede ascender antes, pisoteando a los demás.

En medio de ese aparente caos vacío y de ritmo trepidante para no ir a ningún sitio, destaca el señor Maupas (Niels Arestrup), jefe del gabinete, que mientras el ministro va y viene, habla y mete la pata, se luce y hace el ridículo, se dedica a sortear las verdaderas crisis internacionales con la autoridad que el sentido común y la experiencia le dan.

En realidad la película es adaptación de un comic publicado en 2010 y 2011, por Christophe Blain y Abel Lanzac (pseudónimo del diplomático francés Antonin Baudry) y que se inspira de la experiencia de este último en el gabinete de Dominique de Villepin. Una buena comedia para pasar el rato. La primera comedia que dirige Bertrand Tavernier. 

El ministro

domingo, 12 de abril de 2015

Cine: Un cerdo en Gaza de Sylvain Estibal (2011)

Podría decir que Un cerdo en Gaza es una comedia charlotiana. El personaje principal es tan desgraciado como Charlot en sus mejores (o peores) tiempos; es un pescador que la mayoría de los días pesca botas viejas y desechos. Es un cúmulo de desgracias sin fin, un potente imán para las adversidades y ¿qué más le puede pasar a este pescador musulmán tocado por el dedo de la fatalidad? Pues, pescar un cerdo vivo. Sí, el animal más impuro que existe para el Islam y además pescado, en medio del mar, en la franja de Gaza. Lo que debería ser la improbabilidad más improbable del mundo, le sucede a este pobre desgraciado. 


Todo lo que le pasa después lo vemos como comedia, pero para él es un sinvivir. Jafaar pesca el cerdo vietnamita y casi se muere del susto. No lo puede tocar para echarlo fuera de su barca, no lo puede comer, no lo puede vender y no sabe qué hacer con él. Intenta vendérselo a un funcionario de la ONU, pero nada; tampoco puede llevarlo a su casa porque un buen musulmán no puede tener un cerdo y además el ejército ocupante israelí utiliza su casa como torre vigía.

Una joven judía rusa que vive en un asentamiento le proporcionará una solución pero que le traerá casi más problemas. En el asentamiento judío crían cerdos para exportar y necesitan el semen de éste. Absurdo será comprar viagra para el cerdo o acercarlo al asentamiento disfrazado con una piel de cordero o utilizarlo como bomba para atentar contra los israelíes. A partir de aquí la película pierde un poco de picardía y se hace más confusa hasta llegar a un final surrealista e ingenuo. Pero merece la pena verla porque intenta enfrentarse a la situación dramática y abusiva que viven los palestinos de una manera cómica pero respetuosa. No cae en el maniqueísmo, más bien presenta a los israelíes de una manera demasiado edulcorada y esto no conduce a la reflexión que el director pretendía. Gaza es un infierno y eso no se ve en la película; los palestinos han sido desposeídos de su tierra y eso tampoco se ve.

Pero la comedia entretiene porque es imposible no simpatizar con Jafaar porque es un personaje entrañable; en cuanto tiene un poco de dinero compra un vestido nuevo y un perfume para su mujer. Además, también pone de manifiesto que palestinos e israelíes tienen cosas en común. Ambos son pueblos semitas, con una tradición cultural compartida aunque ahora estén enfrentados en una guerra sin fin. Para los dos pueblos el cerdo es un animal tan inmundo que es indigno de pisar la tierra, la tierra palestina y la tierra de Israel y por eso le ponen unos calcetines.

La interpretación de Sasson Gabai como Jafaar es inmejorable.


Intérpretes: Sasson Gabai, Baya Belal, Myriam Tekaïa
Guion y Dirección: Sylvain Estibal
Fotografía: Romain Winding