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jueves, 8 de febrero de 2018

Narrativa: La cámara sangrienta de Angela Carter

La autora.-
Angela Carter fue periodista y novelista británica. Se considera adscrita al género fantástico y siempre estuvo muy interesada por la interpretación psicoanalítica de los cuentos tradicionales. De estilo exuberante y muy poético, irreverente y también cómico. Otras obras suyas: El doctor Hoffman y las infernales máquinas del deseo, Noches en el circo. 

La ilustradora.-
Alejandra Acosta ha sido directora de arte de varias revistas, ilustradora y docente universitaria. Ha recibido menciones y premios en varios certámenes de ilustración. Ha publicado también Las relaciones peligrosas.

Angela Carter
Alejandra Acosta

Mi opinión.-
Angela Carter se definió por sus posturas feministas y socialistas. Aunque su estrategia de recrear los cuentos desde un punto de vista más feminista, también ha sido criticada porque, en cierta manera, embellece y perpetúa los mismos arquetipos y estructuras patriarcales.

La cámara sangrienta

En esta colección de diez relatos reescribe los cuentos tradicionales y les da un nuevo aire mucho más subversivo, oscuro y a veces irónico. Profundiza en la expresión libre de la sexualidad y el deseo oculto de las mujeres, en la codicia y en el descubrimiento de uno mismo.

La dama de la casa del amor
Así que utiliza la escritura para revelar los esquemas mentales utilizados, a veces subrepticia a veces explícitamente, para adoctrinar a los seres humanos. Pero en esta reescritura yo creo que no siempre consigue su objetivo. A menudo consigue que la mujer únicamente ocupe el lugar tradicional de un hombre pero que, al mismo tiempo, siga haciendo lo mismo que haría él.

El cortejo del señor león




No siempre es así. En La cámara sangrienta por ejemplo, el cuento que da título al libro y que es una reescritura del cuento de Barbazul con gran carga erótico-morbosa, el personaje salvador es una mujer fuerte, una mujer anciana y sabia, que sabe anticiparse a la catástrofe. No es frecuente que una mujer salve a otra mujer del abismo y mucho menos si es su madre. Pero hay otros cuentos en los que parece que la autora sólo busca esa inversión de roles de la que hablaban antes.

 
La cámara sangrienta
Eso pasa en El cortejo del señor león o en La novia del tigre donde la protagonista salva de su infelicidad y decadencia a una bestia, convirtiéndose en su compañera fiel. Especialmente, en este último la protagonista sólo descubre su verdadera naturaleza abandonándose a lo desconocido, pero para que esto suceda debe de pasar de manos de su padre a manos del marido/tigre. Nada nuevo.

La niña de nieve
El rey de los trasgos, junto con La cámara sangrienta me han parecido los mejores cuentos. En el primero, la autora se involucra en una escritura hipnótica. Recrea así la atmósfera de seducción/abducción que el trasgo ha realizado sobre la joven. Hay un constante viaje entre el pasado y el presente. La joven recuerda en pasado, quizá, la seducción del trasgo; pero en el presente parece haber despertado de ese hechizo y planea asesinar al hijo trasgo que tuvo. 

Lobalicia

Los tres últimos cuentos tienen como contexto común la existencia de hombres lobo. Son tiernos lobos enfrentados a caperucitas fuertes, capaces de sustituir a la abuelita y convertirse en las nuevas lobas. El libro es muy recomendable por la originalidad de los cuentos y por las excelentes ilustraciones realizadas con collages, muy inspiradas en la pintura de Leonora Carrington o Remedios Varo, con un punto perverso muy poderoso. De Alejandra Acosta tengo también un libro-joya, Del enebro, editado por Jekyll&Jill, sobre un cuento de los hermanos Grimm.



La cámara sangrienta 
Ángela Carter

Ilustrada por Alejandra Acosta
Traducción de Jesús Gómez Gutiérrez

Ed. Sexto Piso 

lunes, 29 de enero de 2018

Novela: Olvidado Rey Gudú de Ana María Matute (1996)

La autora.-
Ana María Matute fue una escritora de gran prestigio, calificada como la mejor novelista de la posguerra. Era miembro de la Real Academia Española y también Premio Cervantes. A los 5 años escribió su primer cuento y a los 17 ya recibe su primer contrato, de 3.000 pesetas en 1942, de una editorial. Después de varios años sin poder escribir, retomó su pasión por la literatura, precisamente escribiendo Olvidado Rey Gudú. Otras obras suyas son: Pequeño teatro, Paraíso inhabitado, Los soldados lloran de noche. La Torre vigía y Aranmanoth, forman la trilogía sobre la Edad media junto con Olvidado Rey Gudú. 

Mi opinión.-
Una de las características que más me impresiona de la literatura de Ana María Matute es que es una literatura que se despliega, que se despereza en múltiples matices de texturas, colores y olores. En ningún otro escritor me parece tan evidente como en ella esa inclinación hacia lo sensorial.

Este es el mapa del reino de Olar
Olvidado Rey Gudú es la segunda obra de su trilogía sobre la Edad Media, pero son obras totalmente independientes que pueden leerse en cualquier orden. Comparten, eso sí, el mismo ambiente medieval teñido por la magia, lo inexplicable y lo terrible, dando un gran protagonismo a los niños, o al mundo imaginario de los niños que todavía no han llegado. En este Edad Media transterrada se pasean, por la vida de los humanos, las ondinas y las brujas, los piratas y las hordas, los trasgos y los hechiceros. Lo desconocido se hace cotidiano, y no por ello pierde su magia. Se manifiesta para los que conocen los secretos y también para los que quieren ver. 

Quizá el Trasgo del Sur
La historia que se narra es la de la expansión del reino de Olar y de su dinastía de gobernantes, desde el primer Conde de Olar al último rey, Gudú. Olar es un territorio pequeño pero todos sus gobernantes se dejan llevan por el afán de expansión. Se trata de una dinastía de reyes guerreros y eso supone su gloria y también su perdición. Siempre tratan de ir más allá, de conquistar lo desconocido y de someter tierras y pueblos. Se suceden las mezquindades, las trampas y las traiciones. Olar, Sikrosio, Volodioso y Gudú llevan en sus hombros el peso de la guerra, pero es la reina Ardid quien ejerce el gobierno.

La reina Ardid podría parecerse a ella

Ardid es un personaje femenino muy fuerte y poderoso no sólo porque sea reina y regente durante las ausencias de su hijo Gudú. A pesar de llevar la astucia hasta en su nombre, pretende utilizar la ciencia y los más profundos conocimientos para gobernar; pero en su empeño se cruzará el deseo de venganza y la venganza será frenada por el amor, por su amor hacia Volodioso. Pasados los años todo ello será determinante para que el reino termine cayendo en el olvido.

La dinastía de Olar
Al fin, el amor es considerado, en esta novela, como un sentimiento demasiado peligroso y que debe ser erradicado de la vida de un rey; pero, al mismo tiempo, las consecuencias de extirparlo de esa manera tan tajante de las vidas humanas se mostrarán como algo mucho peor.

El joven rey Gudú
El estilo de Ana María Matute es muy personal y lírico, tan poético como cruel, y aunque puede encuadrarse dentro de la tradición del realismo fantástico, no está exento de humor e ironía. Además elegir un narrador omnisciente, le da a la narración halos de nostalgia y cálida evocación. Esta novela no fue fácil de escribir. En primer lugar, por la situación anímica de la escritora y en segundo, por su extensión y por el número y variedad de personajes. Todos ellos muy sólidos y bien definidos, atrapados y arrastrados por una vida que, a menudo, no comprenden.


Esta novela también es un viaje hacia la vejez, el olvido y la desaparición. Otros dirían que es una pérdida de la inocencia o quizá otra interpretación que a mí me parece más simple. Que sin amor estamos abocados al olvido. No creo que sea así. Creo que al final de la novela, de este cuento de hadas, se llega a disfrutar de la verdadera inocencia; una inocencia que invariablemente está teñida de amargura. Por otra parte, sin amor y con amor, la mayoría de la humanidad siempre está abocada al olvido, pocos son los que trascienden su vida individual y pasan a formar parte de la vida de la humanidad. Políticos, reyes, hombres de ciencia, criminales y recientemente también algunas mujeres sobresalientes, son seres cuyo recuerdo es inmortal. Para el resto, el olvido. Y esto es lo más amargo. “¿Por qué es tan ciego, y tan indescifrable el mundo al que nos trajeron? ¿Quién nos dejó caer en este mundo, tan mudo, impío y desolador? Triste es el mundo, tristes sus criaturas. Y sólo de tan frágil materia está hecha la vida: de imposibles recuperaciones, de imposibles regresos y de imposibles comienzos.” 



Olvidado Rey Gudú
Ana María Matute

Ed. Espasa Narrativa

lunes, 3 de julio de 2017

Teatro: The Tempest de William Shakespeare (2016)

Dice Harold Bloom, dios-crítico literario, en su libro Shakespeare. La invención de lo humano, que La tempestad junto con El sueño de una noche de verano son las obras de Shakespeare peor interpretadas y adaptadas. Considerarla una obra ideológica y presentar a Calibán como rebelde anticolonial o como hombre primigenio conectado con la naturaleza, es lo que pervierte el carácter de la primera de ellas; para El sueño se impone siempre, según Bloom, una visión excesivamente erótica. 

Para Bloom, The Tempest no es un discurso místico ni sobre el colonialismo; la considera una comedia escénica experimental. A mí me gustaría ver cómo se representaba esta comedia en el siglo XVII, como producían los efectos especiales para simular una tempestad. Aunque en el Museo del Teatro de Almagro vi máquinas que simulaban truenos, relámpagos y tempestades, me gustaría poderlas experimentar en teatro en directo.

Próspero y Miranda
La versión que he visto recientemente forma parte de las representaciones llevadas a cabo en el Festival de Stratford en Canadá y que han sido filmadas, en directo, para ser emitidas posteriormente en cines. Esta temporada 2016-2017, los Cines Palafox de Zaragoza han programado estas 9 obras de teatro de Shakespeare en versión original. A pesar de la pelea que mantengo con los Cines Palafox, porque no emiten cine actual en versión original, tengo que reconocer también que tienen iniciativas interesantes como las temporadas de ópera, la emisión de documentales y, este año por primera vez (y espero que no sea la última), teatro en versión original en diferido.

Christopher Plummer es Próspero
Después de ver la interpretación me parece que Bloom tiene razón. Es una comedia de conflictos y reconciliaciones familiares, con mucho ruido y muchos efectos especiales.

Calibán
Shakespeare encontró la inspiración para esta obra en un suceso real. Un barco que había zarpado con rumbo a Virginia en 1609 naufragó y los ocupantes quedaron en una isla desierta durante meses. Con los restos del naufragio construyeron otro barco y al final pudieron zarpar y alcanzar su destino original. En esas travesías hacia el nuevo mundo, hacia lo desconocido, los peligros podían revestir cualquier forma. Podía sucumbirse a una tempestad o tener la mala suerte de dar con una tribu de caníbales, pero siempre existía la posibilidad de crear una sociedad nueva, más justa y más equilibrada.

Ariel
Próspero, duque de Milán, es destronado por las intrigas de su hermano y tiene que huir para salvar su vida y la de su pequeña hija Miranda. Naufraga y se encuentra en una isla con sus únicos habitantes, Calibán y Ariel, criaturas medio humanas, duendes o espíritus, uno terrenal y otro aéreo, de oscuridad y de luz, de maldad y bondad, y dispuestos a obedecer sus órdenes, más por miedo que por lealtad. Lo único que Próspero se ha llevado de su vida anterior son sus libros y en ellos ha ocupado los últimos años de su vida, estudiando cómo perfeccionar su magia. Mientras tanto Miranda ya es una joven adolescente, dulce y enamoradiza que ha estado a punto de ser violada por el salvaje Calibán, deseoso de repoblar la isla con miles de pequeños calibanes.  

Miranda, Fernando y el rey de Nápoles
Pero se presenta la oportunidad de la venganza para Próspero. Hace naufragar al barco que transporta a su hermano traidor y todo su séquito. Desencadena una tempestad con ayuda de Ariel y tiene a su merced a sus enemigos antiguos. Sin embargo, Próspero renunciará a vengarse y del amor entre Miranda y Fernando, hijo del rey de Nápoles, surgirá la reconciliación. Todos volverán a su hogar. Ariel será también liberado pero Calibán se quedará en la isla, como rey. A mí Calibán me recordaba a la criatura Gollum. Débil, traicionero y cobarde.


Director de escena: Des McAnuff
Escenografía: Robert Brill 
Compositor: Michael Roth
Coreógrafo: Nicola Pantin
Intérpretes: 
Christopher Plummer, Próspero
Trish Lindström, Miranda
GAreth Potter, Fernando
Juliyana Soelistyo, Ariel
Dion Johnstone, Calibán


lunes, 29 de agosto de 2016

Novela: La cola de la serpiente de Leonardo Padura (2011)


El autor.-
Leonardo Padura, ensayista y escritor de ficción. También periodista. Hispano-cubano. Ha recibido muchos premios de novela negra y también el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza en 2014 y el Princesa de Asturias de las Letras en 2015. Otras novelas suyas son: La novela de mi vida, El hombre que amaba a los perros. De la serie de Mario Conde: Herejes, Adiós Hemingway y la tetralogía de las Cuatro Estaciones.

Mi opinión.-
Es el segundo libro que leo de Leonardo Padura; los dos son novelas negras protagonizadas por Mario Conde. Aunque las tramas de las dos novelas están separadas por varios años, Conde, en La cola de la serpiente, ya es un hombre melancólico que recuerda sus primeros años en la universidad y sus primeros amores. También se siente frustrado por la corrupción y el arribismo que campan a sus anchas por Cuba, pero en ningún momento se le pasa por la cabeza abandonar; herido de muerte por las mujeres que no le quieren y por la literatura. Todavía no ha dejado la policía (en La neblina del ayer, el primer libro que leí de la serie, ya trabajaba de detective privado y era un bibliófilo letraherido), pero creo que le falta poco para hacerlo. En fin, que la melancolía que parecía cosa de la edad, en realidad le viene de serie.


Mario Conde es un héroe trágico que ve lo que va a suceder un poco antes de que suceda pero que nunca puede adelantarse y curarse en salud. Padura le obliga aceptar su destino.


Esta es una novela donde el protagonista principal es el desarraigo y la aparente inserción de los inmigrantes en una nueva sociedad. La emigración china de principios del siglo XX a Cuba ya sufría abusos y tropelías por parte de los traficantes (aunque entonces no se llamaban así), era explotada también ocupando los peores trabajos y también rechazada por la población de acogida. Al final todos terminaban en el barrio chino y aunque había incluso matrimonios mixtos, la integración no era total. En el desarraigo se mezclaban los ritos y las costumbres chinas con los de las religiones atávicas africanas y se fortalecían los lazos personales, tanto para el delito como para la supervivencia. En esta novela, el muerto es un chino, Pedro Cuang, y eso le sirve a Padura para introducirnos en el Barrio Chino de La Habana y en toda la nostalgia y melancolía de una generación de inmigrantes como Juan Chion y Francisco Chiú, que va desapareciendo.


Tengo que reconocer que esos héroes trágicos me atraen, por su rebelión ante la vida que les toca y por su esperanza en que las cosas cambien, aunque claramente se vea que no es así. Sin embargo, poniéndome las gafas violeta, tengo que decir que, estos héroes mantienen actitudes hacia las mujeres intolerables. Mario Conde tiene una verdadera obsesión por los traseros de las mulatas; y además, está deseando templarse (follarse) a una mulata chino-africana. Y mira tú por donde que tiene la oportunidad de hacerlo, porque tiene compañera policía que casualmente es chino-africana y tiene un trasero muy competente. Y además es hija de Chion y ahijada de Chiú y le pide que investigue el asesinato de Pedro Cuang. Todos pensaréis que Mario Conde, al final, va a cumplir su sueño de templarse a la chino-africana; pero no será así, porque es Patricia, la chino-africana, la que se templa a Mario Conde. La novela no pasa el Test de Bechdel.


Algo más que anima a leer esta novela corta son las múltiples referencias a otras novelas de Mario Conde, con lo cual la puedes utilizarla para seguir las andanzas del policía detective bibliófilo y su obsesión por los culos caribeños. Recomendable, aunque La neblina del ayer es mucho mejor. 



La cola de la serpiente
Leonardo Padura 

Ed. Tusquets

jueves, 7 de julio de 2016

Cine: Yerma de Pilar Távora (1998)

Después del éxito de La novia de Paula Ortiz, basada en Bodas de Sangre de Lorca, he aprovechado para volver a ver Yerma, también adaptada al cine por otra mujer, Pilar Távora en 1998. La principal diferencia es que La novia es una recreación aunque respetando el texto, una interpretación de la tragedia de Lorca y en Yerma, y Pilar Távora tuvo más en cuenta la literalidad de la tragedia. 

Yerma (Aitana Sánchez Gijón) es una joven casada que sólo desea tener hijos. Para ella, los hijos son el trabajo de la mujer y la alegría de su casa y no tenerlos es el mayor fracaso. Sin ellos una mujer no es nada. Quiere a su marido y se entrega a él con la esperanza de ser fértil. Cada año que pasa Yerma se consume en su infertilidad. La vieja pagana, interpretada por Irene Papas, le hace sospechar que, en realidad, es su marido (Juan Diego) el causante de la infertilidad. 



Pero el sentido de la lealtad y la honradez de Yerma le impiden recurrir a otro hombre, aunque en el pueblo comienzan a correr rumores. También los espectadores sabemos que el marido es el estéril. Tiene poco interés en Yerma, es un hombre amargado y consumido. Es un hombre cobarde que sabe pero no quiere confesar.



Con el paso de los años, sin embargo, vemos que Yerma sigue exigiendo a su marido unas relaciones que él no quiere tener. Le reprocha el poco uso que hace de las sábanas, Cada noche, cuando me acuesto, encuentro mi cama más nueva, más reluciente, como si estuviera recién traída de la ciudad. Y lo único que se le ocurre a él es ponerle a Yerma, como guardianas, a sus hermanas solteras. Tan resecas como él.



La naturaleza apasionada de Yerma se consume en su amargura. Pero es una mujer valiente que no duda en recurrir a cualquier remedio para conseguir a su hijo, aunque sea un hijo para sufrir. Acude a las conjuradoras del pueblo, para despertar con antiguos ritos en un cementerio, su fertilidad. Pero tampoco resulta. Cada vez Yerma está más triste y más amargada, más alienada y homicida. Para intentar alegrarla, su marido le ofrece ir a la romería del santo. Allí se consumará la tragedia.   



A pesar de las buenas interpretaciones, esta película resulta muy fría. Mantiene un excesivo realismo que debería haber compensado mejor con las escenas oníricas. Lorca escribió tres poemas trágicos sobre mujeres andaluzas violentadas, Bodas de Sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba. Pero en esta adaptación el lirismo del texto se ha perdido; supongo que en favor del lirismo de las imágenes, pero aun así no es suficiente. 



Dirección y Guion: Pilar Távora (Federico García Lorca) 
Música: Vicente Sanchís
Fotografía: Acacio de Almeida
Intérpretes: Aitana Sánchez-Gijón, Juan Diego, Irene Papas, María Galiana

jueves, 24 de diciembre de 2015

Teatro: Medea de José Carlos Plaza (2015)


Es la obra que se estrenó en Mérida el verano pasado y que en Diciembre ha llegado a Madrid. Medea es la bruja cruel que asesina a sus hijos. En esta versión Vicente Molina Foix recrea la historia apoyándose en los textos de Eurípides, Séneca y Apolonio de Rodas, dando lugar a una visión más intimista de la tragedia. Y es, además, compasivo con Medea. Una compasión que demuestran la corifea y su nodriza que en un momento determinado dice de todo lo que en esta tierra tiene cuerpo y pensamiento nosotras, las mujeres, somos las más desdichadas. 

El personaje de la nodriza ha sido creado para esta obra. Me ha sorprendido mucho esta actriz que no conocía, Consuelo Trujillo. Mucho más joven que el personaje al que interpreta, consigue construirse un cuerpo, recrear los movimientos y utilizar la voz de una anciana que nos cuenta la historia anterior: cómo Jasón y Medea se conocen en la conquista del vellocino de oro. Un relato hecho desde el amor incondicional hacia Medea y que va anunciando la tragedia que llegará por la deslealtad de Jasón. 

Es difícil entender a Medea, esta mujer que sufre esta furia incontenible que le impulsa a matar a sus hijos, desde el momento que Jasón la traiciona para casarse con la hija del rey de Corinto y poder acceder al trono. Todo lo que fue amor es convertido en odio por la traición. Al final de la obra no simpatizas con Medea porque su comportamiento ha sido monstruoso, pero la conmovedora interpretación de Ana Belén (que al final de la representación estaba verdaderamente emocionada) sí que hace que la comprendas, que entiendas su desgarro. Una vez que lo ha dado todo por un hombre y que no puede volver atrás no es de extrañar que se afane en tal venganza.


Medea, princesa y bruja que no ha conocido el amor, se dejó seducir por Jasón abandonando su reino. Medea es una mujer que no pertenece al tiempo de los hombres, pertenece al mundo oscuro de lo instintivo, lo no racional. Desafía las claras leyes de los varones. Primero se escapa de su hogar desobedeciendo a su padre para casarse con un extranjero a quien ayuda a conseguir el vellocino de oro; después no acepta el abandono de ese marido desleal y decide vengarse del hombre matando a sus propios hijos. Vive el conflicto entre el instinto y la razón.



Esta ha sido la interpretación que yo he conocido siempre. Pero buscando un poco más en los mitos, he encontrado que no es la primera vez que Medea mata, aunque en la obra no se diga. Medea quiere huir con Jasón, pero su padre se opone. No obstante consigue escapar y para facilitarse la huida no se le ocurre otra cosa que secuestrar a su hermano pequeño y hacerlo pedazos que después tira por la borda para que su padre se entretenga recogiendo los trozos de su amado hijo. Después, ya traicionada por Jasón, intenta retenerle matando a Creusa, su nueva prometida. Hemos pensado siempre que Medea mata por venganza hacia Jasón. Pero ¿y si, en realidad, sólo le gustaba matar a todo aquel que se opusiera a sus planes? ¿y si sólo fuese una psicópata obsesiva? A partir de ahora me quedarán las dudas sobre Medea.



De todas maneras ya hace siglos que es un clásico y todos los clásicos tienen infinitas lecturas. Lo que yo puedo decir, después de ver esta versión dirigida por José Carlos Plaza, es que la Medea de Ana Belén sufre y se puede sentir compasión (aunque no disculpa) por ella. 

Dirección: José Carlos Plaza
Texto: Vicente Molina Foix
Escenografía: Francisco Leal 
Vestuario: Pedro Moreno 
Música: Mariano Díaz
Iluminación: Toño Camacho
Intérpretes: Ana Belén, Consuelo Trujillo, Adolfo Fernández



viernes, 5 de junio de 2015

Cine: Lost River de Ryan Gosling (2014)

La puerta del cabaret
Creo que en el cine nunca había pasado tanto miedo e inquietud como viendo esta película. No me fui porque tenía que ir por los pasillos sola. No digo más. Es una película de violencia irracional insinuada, pero es precisamente esto, que la violencia está siempre presente, como una carcoma, lo que hace que sea una película sofocante. Y la música, campanas que doblan a muertos. Merece la pena ir a verla. 

Ryan Gosling, actor, se estrena en esta peli como director, guionista y productor. Puede que haya querido abarcar demasiado y resulte un poco pretenciosa, pero yo creo que para un actor de Hollywood tiene mérito enfrentarse a una película que a veces es tan explícitamente inquietante, macabra y violenta. Fue muy criticada en Cannes y en cierto sentido fue una decepción pero es que en Europa somos más exigentes. Igual termina siendo película de culto dentro de unos años, a pesar de sus excesos y carencias.

Está ambientada en una ciudad fantasma, Lost River, arrasada por la crisis financiera y por las hipotecas basura de mierda que nos han metido en esta estafa que estamos pagando sólo algunos y para otros sigue siendo una oportunidad para enriquecerse. Se ha rodado en Detroit, paradigma de lo que acabo de decir. Pues eso, una ciudad en otro tiempo próspera y consolidada arrasada por la codicia. Todos los que han podido se han ido de esa ciudad devastada y la naturaleza, hecha hierbajos y matojos que empiezan a ocupar lo que antes había sido suyo. ¿Una metáfora de la desaparición de la civilización? No sé pero a veces, el escenario elegido es tan desolador como en una película apocalíptica.

El cabaret fantasmagórico
Mantiene durante todo el tiempo una atmósfera de cuento o de pesadilla dentro de un cuento. A pesar de la desolación del paisaje, aún se puede encontrar belleza. Bones, el héroe adolescente (Iain de Caestecker) debe romper con la maldición de la ciudad sumergida por un pantano para poder salvar a su familia, pero antes deberá luchar contra Bully (Matt Smith), el mafioso local que tiene la costumbre de cortarles los labios a quienes desafían su poder. Rat (Saoirse Ronan), la adolescente enamorada de Bones, le dará la clave para romper el maleficio: enfrentarse al dragón. 

Al mismo tiempo, Billy (Christina Hendricks), la madre de Bones, incapaz de pagar la hipoteca que ni siquiera sabía que había firmado, intenta conseguir dinero trabajando en un cabaret-burdel macabro regentado por el mismo banquero que la ha estafado y que tiene una entrada que parece la misma puerta del infierno. Accede a trabajar allí, en un espectáculo donde los actores y cantantes simulan asesinatos, torturas y otras sanguinolentas varietés. Pero también hay un sótano y es todavía más inquietante. Para conseguir dinero más rápidamente, las mujeres pueden meterse en claustrofóbicas cápsulas de plástico transparente, parecidas a sarcófagos, y los hombres pueden pegarles, aterrorizarlas y violarlas.

El final es un final de cuento. Pero después toca levantarse de la butaca del cine y salir por los pasillos de luz tenebrosa. Además me llevé del cine la idea fija muy significativa e igualmente simbólica, de que el banquero es también el dueño del burdel y que además finge o quizá es de verdad sordo, para las súplicas, los gritos o los intentos de negociación. Los banqueros, los nuevos monstruos. 



Dirección, guion y producción: Ryan Gosling
Fotografía: Benoît Debie
Música: Johnny Jewel

jueves, 23 de abril de 2015

Cine: Into the woods de Rob Marshall (2014)

Into the woods son dos películas. La primera, fundamentalmente un musical, donde se entrecruzan cuentos tradicionales dándoles un barniz nuevo: Caperucita, Jack y las judías mágicas, Cenicienta y algún otro que ahora no recuerdo. Esta parte que es, aproximadamente la primera hora de película, me ha gustado mucho. Está bien hilada, tiene ritmo y entretiene. Pero después no sé qué pasa; los personajes empiezan a hablar (mucho, excesivamente), empieza a haber cierta moralina y todo el armazón se tambalea. 

Yo confieso que soy más de brujas, cuanto más feas mejor, porque los malos tienen su atractivo y su vida atormentada; pero en este cuento, hasta Caperucita tiene un punto morboso. Siempre me ha parecido una marisabidilla, no ha sido nunca mi personaje de cuento favorito, pero aquí, aunque le planta cara a un lobo muy seductor y un poco lascivo (Johnny Depp), casi está a punto de caer en la tentación.

Después del ataque de los gigantes el guion pierde fuerza. Lo que resultaba atractivo antes era que estos perdedores eran un poco excéntricos y estaban rebotados contra el mundo; pero después del ataque, todos se quieren volver muy buenos y muy correctos y acaban siendo un poco petardos.

Al final, en el bosque, todo se reduce a hablar de maternidades y paternidades más o menos frustradas. La bruja (Meryl Streep) había robado a una niña y la había encerrado en una torre para que nunca le pasase nada. Paradójicamente es una bruja que está llena de miedo desde que su madre la castigó porque se había dejado robar las judías mágicas. Cuando crece Rapunzel, que es la niña robada, lógicamente traiciona a su madre-madrastra y se enamora de un príncipe simplón.

El pastelero está maldito y no puede tener hijos desde que su padre entrase en el jardín de la bruja y le robase las judías mágicas; al final acaba adoptando a Caperucita que, después del ataque de los gigantes,  se ha quedado sin madre y sin abuelita.

Cenicienta decide dejar plantado al Príncipe (Chris Pine) y al final se va a vivir con el pastelero y con Caperucita, porque le parecen mucho más sinceros que el príncipe encantador. Y Jack que sólo quería recuperar a su enferma vaca blanca, también se queda con el pastelero en lo que es un modelo de nueva familia ensamblada del siglo XXI.

No sé si vivieron felices y comieron perdices una vez que salieron del bosque, pero yo no.  Al final me aburrí un poco.  Y es que la pobre Bruja murió y los príncipes me ponen muy poco. 


Dirección: Rob Marshall 
Intérpretes: Meryl Streep, Emily Blunt, James Corden, Anna Kendrick, Chris Pine, Johnny Depp.
Guion: James Lapine (Musical: Stephen Sondheim, James Lapine)
Música : Stephen Sondheim
Fotografía: Dion Beebe

jueves, 12 de febrero de 2015

Novela: La Torre Vigía de Ana María Matute (1971)

La autora.-
Ana María Matute ha muerto recientemente. Era miembro de la Real Academia Española y también Premio Cervantes, Premio Nadal, Premio Planeta y candidata al Premio Nobel. Una autora respetada por todos, sin embargo durante unos años no pudo escribir debido a una enfermedad. Su reencuentro con la literatura se produjo con Olvidado Rey Gudú (la segunda sobre la Edad Media). Otras obras suyas son: Pequeño teatro, Paraíso inhabitado, Los soldados lloran de noche y Aranmanoth, la novela que cierra su trilogía sobre la Edad media. 

Sinopsis.-
De la infancia a la adolescencia, el protagonista relata sus vivencias, lo que no comprende, lo que le fascina y lo que le asusta.

Mi opinión.-
La torre vigía, es la primera novela que forma la trilogía sobre la Edad Media escribió la autora. Se trata de una Edad Media mística, alejada de una narración histórica y también de las aventuras con dragones, elfos y hadas; sin embargo, sí que hay un ambiente de misterio, de poderosas fuerzas naturales invisibles que rigen los destinos humanos y que se manifiestan periódicamente. El conflicto entre la luz y las tinieblas, el castigo divino y la brutalidad humana, lo desconocido y lo inexplicable están siempre presentes y el protagonista parece destinado a desvelarlos.

Es significativo que nunca se diga su nombre y que el resto de los personajes tampoco le llamen con él. En general, hablan poco, se tratan poco y eso nos da una imagen de la rudeza de la vida allí. Él es un joven abandonado por todos; el último hijo, engendrado ya en la vejez, de un antiguo caballero perteneciente a la nobleza más baja. Su madre le ha dejado para irse a vivir a un convento y sus tres hermanos mayores le odian y le injurian a la menor oportunidad, aunque sin motivo aparente. Como no tiene fortuna su padre le envía al castillo de su señor para que sea instruido como escudero. 

Aunque el libro no sigue una línea narrativa usual, es la historia contada en primera persona de este muchacho, desde los 6 años, cuando empieza a tener conciencia, a los 15 en que es armado caballero. Su lucha por la supervivencia, sus aprendizajes y el íntimo reconocimiento de tener una especial sensibilidad y un destino excepcional. Y también trata especialmente de cómo aceptamos la jerarquía, el orden y la disciplina, sin reflexionar sobre ello, adaptándonos para sobrevivir. 

Para recrear ese mundo, la autora utiliza un lenguaje muy recargado. En ocasiones parece que “pinta” en lugar de escribir, por el detalle y la fuerza con los que describe colores, olores y sensaciones. El viento o los vientos durante toda la narración tienen presencia visual para el protagonista (“Entonces vi el viento”, “El viento inmóvil que yo distinguí claramente”), el fuego, el rio y los olores son coordenadas para situar a los personajes en ausencia del tiempo y del espacio.

El niño vive en el castillo de su señor y su estancia allí parece un ascenso puesto que su señor le tiene en gran estima y se ocupa personalmente de su formación, pero también supone para el protagonista el reencuentro con la decadencia y la decrepitud que ya había vivido en casa de su padre. Viejos caballeros y soldados vencidos por el paso del tiempo, borrachos y faltos de toda esperanza.

Es una novela de lectura difícil a veces, barroca y recargada, con mucho cuerpo; con descripciones muy poéticas y elegantes. Y sobre todo resulta interesante por abordar la “novela de caballería” por parte de una escritora del siglo XX. Voy a continuar con el segundo de la trilogía. 



La Torre Vigía 
Ana María Matute

Ed. Destino Booket

jueves, 18 de julio de 2013

Cine: Trance de Danny Boyle

Antes que nada una queja. No creo que una ciudad media como Zaragoza, pueda soportar el ritmo de estrenos de otras ciudades más grandes. Lo digo porque esta película apenas ha durado en cartel 15 días. Ha tenido la mala suerte de coincidir con otros estrenos más comerciales y es una pena porque merecía más tiempo en cartel. 

Es cine negro, no convencional, pero del bueno. Se planea un robo pero algo falla.

Simon (James McAvoy; Atonement) trabaja en una casa de subastas de arte en Londres, es adicto al juego y tiene deudas con un mafioso, Frank (Vincent Cassel). Simon planea el robo de un cuadro en medio de su subasta “Vuelo de brujas” de Goya (en realidad el cuadro de 1798 está en el Museo del Prado y espero que, a pesar de nuestra crítica situación económica, no tengamos que recurrir a subastar el patrimonio cultural del país). Pero las cosas no salen como ellos quieren. Simon, aparentemente, se enfrenta a los ladrones, recibe un fuerte golpe en la cabeza y olvida donde ha escondido el cuadro. Elizabeth Lamb (Rosario Dawson) será la terapeuta encargada de ayudarle a recordar. 

Destaco también de la película la banda sonora muy potente y especialmente, una fotografía muy adecuada: imágenes especulares, colores muy brillantes, distorsiones, reflejos, todo destinado a hacernos perder el sentido de la realidad y a embarcarnos en la misma desorientación que sufre el personaje. No sabemos si son imágenes reales, recuerdos implantados o recuerdos verdaderos.

En el desarrollo de la trama, la terapeuta deberá manipular la mente de Simon e intervenir en sus recuerdos pero no de una manera esotérica o con brujería (otra vez brujas), sino a través de una terapia, racional y respetada como ciencia.  La película plantea que, ante un trauma, la táctica de supervivencia empleada sea encerrar los recuerdos dolorosos en una caja de cristal, transparente, para que ni siquiera seamos conscientes de que la caja está allí; así para superar el trauma deberemos encontrar la caja que se ha hecho invisible para nosotros y abrirla. Pero, ¿y si, en ese viaje doloroso, además encontramos otras cosas?


Director: Danny Boyle
Intérpretes: James McAvoy, Rosario Dawson, Vincent Cassel
Guion: Joe Ahearne y John Hodge
Música: Rick Smith
Fotografía: Anthony Dod Mantle


A partir de aquí voy a lanzar algunos spoilers, no todos porque el guion da muchos giros. 
Así que si queréis mantener la sorpresa dejad de leer ya. 

Lo que más me ha sorprendido de las críticas y opiniones que he leído es que ninguna de ellas percibe una lectura simbólica que yo veo clarísima. 

El motivo del robo nunca ha sido el dinero; ni por codicia ni por deudas de juego. Tampoco Simon ha sido el cerebro. Casi al final de la película, Elizabeth, tiene que explicar al resto de personajes y a nosotros también, lo que ha pasado y por qué. Es un recurso cinematográfico que no me gusta mucho, pero dados  los enigmas envueltos en acertijos que encontramos en toda la película, era necesario (perdono a Danny Boyle por esto). 

Elizabeth ha sido víctima de violencia de género y ha temido por su vida; planea el robo de este cuadro para recordarse a sí misma que nunca más debe permitir ese tipo de abusos en su vida. Durante meses, antes del atraco, ha estado tratando a Simon en su consulta y ha conseguido sugestionarle para que robe el cuadro para ella. En “Vuelo de brujas” tres mujeres volando (supuestamente mujeres yo no lo distingo muy bien), desnudas de cintura para arriba, sostienen y torturan a un hombre.



No creo que sea una casualidad que la obra a robar sea de brujas, que el cerebro de la operación sea una mujer y que además sea negra. Simbólicamente, podría tratar de reivindicar el primer feminicidio, contra miles de mujeres acusadas de ser brujas. 

¿Quiénes eran las maléficas brujas? ¿Mujeres poderosas, mujeres de sabiduría, capaces de cambiar los destinos de la gente? ¿Mujeres que dominaban con la palabra, interlocutoras del diablo? Quizá haya otra explicación más sencilla. Silvia Federici, en su libro Calibán y la bruja, afirma que eran mujeres pobres, abandonadas, ancianas y viudas, que, en el límite de la subsistencia, robaban para comer. A veces, ellas mismas se creaban una reputación de brujas maléficas (eficaz en momentos de superstición), para que sus vecinos cuidasen de ellas a cambio de no sufrir males en sus cosechas. También había parteras, médicas o hechiceras especializadas en la intriga amorosa, que fueron acosadas por el ascenso de la medicina profesional (de hombres). Queda para los estudiosos analizar si ésta fue la verdadera causa de la caza de brujas. 

No sé si Danny Boyle se ha propuesto en su película, desplegar toda esta carga simbólica, es posible que no. No sé si ha intentado resarcir a las mujeres por la violencia sufrida, la pasada, la presente y la futura (porque esto no acaba) o si ha lanzado un aviso para navegantes del riesgo que supone permitir a las mujeres el acceso al conocimiento y al saber. El caso es que Elizabeth, la maga-terapeuta con su voz melodiosa de hechicera, es capaz de dominar a los hombres que la quieren matar. Puede entrar en sus mentes y crear pensamientos que los hombres asumirán como suyos.

Definitivamente no creo que Danny Boyle pretendiera todo esto. Es sólo mi interpretación o ¿quizá sus planes, pensamientos e ideas sobre la película tampoco fueran suyos?