Mostrando entradas con la etiqueta misterio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta misterio. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de diciembre de 2019

Novela: El fuego invisible de Javier Sierra (2017)

El autor.-
Javier Sierra nació en Teruel en 1971, es escritor y también periodista; ganó el Premio Planeta en el año 2017, con esta novela. Es un autor muy exitoso, incluso en 2006 figuró en la lista Top Ten de The New York Times. Ha estado siempre muy interesado por sucesos que todavía no están explicados o cuya explicación no le convence. En prensa escrita y en radio y televisión ha conducido revistas y programas como Año Cero, Otra dimensión o Cuarto Milenio. Otras obras suyas: La pirámide inmortal, El maestro del Prado, Las puertas templarias. 


Mi opinión.-
Aunque la lectura de algún libro me haya decepcionado no me importa dar una segunda o tercera oportunidad al autor, si me queda tiempo. Eso me pasó con El maestro del Prado que, al final, me resultó demasiado abrumadora y, como novela de misterio, excesivamente previsible, pero como guía del Museo del Prado, es excepcional.


De Dublin hasta el Pirineo oscense, en búsqueda
Pero bueno, en cuanto supe que Javier Sierra publicaba nueva novela en la que San Pedro el Viejo y Santa Cruz de la Serós en Huesca eran personajes principales, no lo dudé y me lancé a por ella. Soy capaz de cualquier cosa para promocionar el románico oscense. Puro, recio y profundo.

San Pedro el Viejo, Huesca
Esta novela me ha resultado más interesante que El maestro del Prado. Tiene más ritmo y sabe sostener la intriga a lo largo de las poco más de 500 páginas. El protagonista, un joven investigador decidido y apasionado por las palabras y los libros raros, es reclutado por una dama culta para participar en un club selecto, la Montaña Artificial, dedicado a la búsqueda de la verdadera sabiduría. Allí se encontrará con una joven enigmática y otros compañeros aunque, en realidad, antes de llegar a la verdadera sofía deberá recomponer su pasado, sus carencias familiares y encontrarse con su verdadero yo.

Catedral de Jaca
Se propone pues un viaje iniciático cuya materialización tendrá lugar en las diferentes iglesias del grial por Barcelona, Jaca, Huesca, Valencia y otras iglesias de Gerona. Esta búsqueda del grial conlleva sus peligros pero también su recompensa. En este caso, la literatura y el arte, especialmente la pintura románica, serían las fuentes ocultas de poder, los vehículos para hallar el camino hacia lo trascendente, hacia la raíz primigenia de lo absoluto.

La montaña artificial
Aunque, para los descreídos o por lo menos para los descreídos protagonistas de esta novela, el grial sólo fue una invención para dar prestigio a una nueva casa real, la de Aragón, en el momento en que se escindía de los reyes de Pamplona y se estaba reconquistando la península a los musulmanes Pg. 169). Como consecuencia de esta gran campaña publicitaria, las iglesias del Pirineo ofrecen a la vista representaciones del grial como un cuenco luminoso.

Santa María de Taull

Independientemente de la versión que creamos, las pinturas están ahí para ser admiradas, más que observadas, en busca de claves místicas. Están ahí sus colores profundos, sus rasgos esquemáticos y aparentemente duros, el despliegue de su simplicidad, nos vincula con aquéllos hombres y mujeres que vivieron hace mil años y que, ante la futilidad de la vida, creyeron en una vida eterna perfecta.

Santa María de Ginestarre

Esta Montaña Artificial, que busca el verdadero conocimiento, tendrá que separarse y seguir las distintas rutas del Grial. Y, en esto, yo hubiera preferido que la ruta oscense tuviera una mayor relevancia. Aun así, vale la pena embarcarse en la lectura de esta novela. Creo que, esta vez, el autor ha mostrado un cuidado especial a la hora de acercarse a la literatura, a la pintura y a sus misterios.




El fuego invisible
Javier Sierra

Ed. Planeta



jueves, 12 de diciembre de 2019

Cine: Puñales por la espalda de Rian Johnson (2019)


El director de esta película ha achacado su éxito al excelente reparto. Y tiene gran parte de razón. Excepto Ana de Armas, que va camino de serlo, son actores consagrados y en la película se esfuerzan y lo dan todo. Pero a mí hay algo, que no consigo identificar, que no me convence. Es posible que sea un tono que ni es histriónico ni dramático. En cierto sentido, se queda a medio camino, en una parodia estrambótica de los dos.


Además, hay demasiados personajes y varios de ellos ni siquiera son determinantes para la trama y el metraje se alarga innecesariamente dando rodeos y rodeos y visualizando la misma escena desde distintos puntos de vista. Pocas risas oí en el cine cuando la estaba viendo.


La trama es sencilla. Un viejo rico se ha suicidado pero, cuando en la casa se presenta un afamado detective privado contratado para esclarecer la situación, surgen las dudas de que quizá haya sido asesinado. ¿Por quién? Así la película se puede clasificar en el género whodunit, quién lo hizo.


Se presentan los distintos personajes todos emparentados con el muerto excepto su cuidadora, una inmigrante trabajadora y apreciada por todos interpretada por Ana de Armas. Los familiares no tienen desperdicio y todos tienen como fondo una escultura realizada con puñales. La hija, el hijo, la nuera, el yerno, los nietos. Todos tienen motivos para amar y odiar al viejo. Todos tienen motivos para querer que muera y heredarle. Todos tienen motivos para adelantar el momento de su muerte.


Se trata a partir de entonces de ir descubriendo y deshaciendo las coartadas que cada uno de ellos pueda tener. El detective interpretado por Daniel Craig olfateará como un sabueso por toda la casa hasta dar con la resolución al problema, eso sí, ayudado por la cuidadora que tiene una peculiar reacción a las mentiras.


Para mí, no sé si es la estética demasiado barroca y colorista o el abuso de planos contrapicados, pero la imagen llega a marearme. Se ha llegado a decir que esta película es una crítica mordaz al votante republicano de Trump, pero yo no estaría muy segura de eso. En la película vemos una rica familia arquetípica de Estados Unidos y este tipo de familias no suele votar nunca porque ni las políticas republicanas ni las demócratas suelen afectar a su patrimonio. Están por encima del bien y del mal. Sí que aparecen, tangencialmente, los prejuicios contra los inmigrantes latinos. Considerados bien potencialmente delincuentes o bien esforzados trabajadores que tienen que agradecer su suerte.


Sin duda, la película es un homenaje al género de misterio, desde Sherlock Holmes y Watson a Hércules Poirot y Miss Marple, aunque el género sufra algunos retortijones. Es una película de mero entretenimiento, con un reparto fantástico pero, para mí, algo falla y no sé qué es. Quizá es que le falta el toque british. Lo mejor, sin duda, la escultura de los puñales. 



Dirección y Guion: Rian Johnson
Música: Nathan Johnson
Fotografía: Steve Yedlin
Intérpretes: Daniel Craig, Ana de Armas, Chris Evans, Jamie Lee Curtis, Toni Colette, Don Johnson.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Documental: El cuadro de Andrés Sanz (2019)


Recuerdo que cuando estudiaba la EGB, me encantada la asignatura de Historia del Arte y que, mientras mirábamos unas diapositivas de cuadros del Museo del Prado le pregunté a la profesora porqué este cuadro tenía el título en plural cuando sólo había una menina. Y es que yo confundía menina con infanta. No sabía que las meninas eran las damas de honor.


Resulta extraño que un cuadro, cuyos protagonistas son personajes de la realeza, se llame como el personal de servicio. Pero hay que tener en cuenta que, primero, los pintores en el siglo XVII también era personal de servicio, no tenían el status de artistas ni el protagonismo que hoy tienen. Segundo, el personal de servicio era también de buena cuna. Y, tercero y más importante, el nombre del cuadro no lo eligió Velázquez sino que es muy posterior.


Su primer nombre fue Retrato de la Señora Emperatriz con sus damas y una enana y es que Margarita Teresa de Austria, la niña que ocupa la posición central del cuadro, fue prometida al emperador Leopoldo I de Austria. Apenas tenía 6 años y su destino ya estaba escrito. Sin embargo, el matrimonio de Margarita Teresa se fue posponiendo y una de las tesis de este documental es que este cuadro, del cual no se sabe cómo ni quién lo encargó, ni se han localizado recibos de pago a Velázquez, representaría el momento en que Margarita Teresa era reconocida como reina titular de España. 


Manuela Mena, jefa de Conservación del Museo del Prado, mantiene esta hipótesis e incluso en las radiografías de la obra, parece insinuarse la existencia de un personaje a la izquierda de Velázquez, quizá un paje que entrega un cetro a la infanta. Ahora sería el momento de preguntarse si la historia de España hubiese sido mejor con las herederas al trono en lugar de la obsesión por entronizar a un heredero, aunque éste fuese incompetente.



Hasta 1843, no aparece mencionado como Las meninas. Felipe IV, debió de estar muy orgulloso de este cuadro puesto que estaba en su despacho privado. Quizá tenía una clara predisposición hacia esta hija o quizá admiraba los cuadros que pasaban de la categoría de obras de un artesano a obras de un artista orgulloso de serlo, como parece ser Velázquez en este autorretrato.


Felipe IV, el padre de esta niña, había tenido 15 hijos legítimos (y unos 30 bastardos) con dos esposas, pero la mayoría de ellos no llegó a ser adulto. Baltasar Carlos fue príncipe heredero hasta su muerte por enfermedad en Zaragoza, cuando tenía 17 años; María Teresa fue reina consorte de Francia (y abuela del futuro Felipe V de España); Felipe Próspero que murió con 4 años; Carlos II, rey (conflictivo) de España durante 35 años, y cuya muerte sin descendencia provocó la Guerra de Sucesión y la entronización de la dinastía de Borbón en España; y Margarita Teresa, emperatriz consorte de Austria.


Viendo sus dificultades para dejar un heredero varón, Felipe IV fue muy claro en su testamento, eligiendo como rama sucesoria a la Corona de España a los sucesores del matrimonio entre Leopoldo I y la infanta Margarita Teresa, los Austrias de Viena, y descartando a los posibles sucesores del matrimonio de Luis XIV de Francia y María Teresa de Austria. La historia no le dio la razón.


En este documental se potencia el misterio de Las Meninas. El cuadro es un thriller en el que hay que descubrir el misterio. No se trata de un asesinato, no se trata de ver quiénes son los personajes puesto que todos están identificados. ¿Cuál es el misterio, entonces?

Manuela Mena

Muchas preguntas quedan después de ver el documental rodado en stop motion con más de cuarenta maquetas y muñecos de apenas 30 cm. de altura. En él intervienen los mayores expertos en Velázquez del mundo que se contradicen y rebaten sus tesis aumentando las dudas del espectador. Sentados ante una mesa sobria responden a las preguntas del director como si estuviesen en un interrogatorio delante de la policía.


¿Por qué se pintó este cuadro? y ¿por qué esas dimensiones tan grandes para una escena tan sencilla? ¿Era un trampantojo? Es una escena cotidiana, la visita de una niña infanta, acompañada de su séquito, al estudio del pintor, ¿era algo habitual? ¿quería ver qué estaba pintando? Y el reflejo del espejo, ¿son los reyes posando para Velázquez? La infanta, ¿quería ver a sus padres para darles un achuchón? El personaje del fondo, el aposentador José Nieto, ¿entra o sale? Y el enano Nicolás Pertusato, ¿por qué molesta al mastín que intenta dormir plácidamente? Este mastín me parece el perro más amoroso de la historia del arte, ¿cómo se llamaría? ¿Era compañero de juegos de la infanta o confidente de Velázquez?


¿Y esa gama de colores aparentemente triste y oscura a la que la luz lateral hace resaltar en mil matices blancos y dorados en el vestido y el cabello de la infanta? ¿Y el pequeño haz de luz en el suelo, al fondo de la estancia? El bastidor, ¿qué cuadro en ejecución está ocultando? Y Velázquez, ¿en qué piensa? Y ¿qué me decís de la niña infanta que parece flotar? ¿Qué fue de ella? Al final se casó con Leopoldo I y fue emperatriz. Murió con 22 años como resultado del sobreparto de su cuarto hijo y está enterrada en Viena.


Dirección y guion: Andrés Sanz
Música: Santiago Rapallo, Javier Adán
Fotografía: Javier Ruiz Gómez



Otros retratos de Margarita Teresa de Austria

Diego Velázquez, 1653
Diego Velázquez, 1656
Autor desconocido, 1656
Diego Velázquez, 1658

Juan Bautista del Mazo, 1660

Gerard du Chateau, 1665

Francisco Ignacio Ruiz de la Iglesia, 1665
De autor desconocido. Entre 1662-1664

De luto por su padre, tenía 14 años. Juan Bautista Martínez del Mazo (1666)
Para ver este cuadro con detalle, aquí

Foto de familia

















jueves, 1 de septiembre de 2016

Documental: El Bosco. El jardín de los sueños de José Luis López-Linares (2016)

El Bosco pintó este cuadro hacia el año 1500, parece ser que por encargo de la casa Orange-Nassau que gobernaba en los Países Bajos. Después con las guerras de Flandes el cuadro fue confiscado y al final terminó en manos de Felipe II que lo destinó a El Escorial en 1593. En 1939, fue depositado en el Museo del Prado. 

Es un tríptico misterioso y ha servido de inspiración a muchos pintores. Es fácil reconocer esta inspiración en los cuadros de Dalí, por ejemplo. Los dos paneles laterales todavía pueden cerrarse sobre el central y contrasta la luminosidad de la pintura principal con las grisallas exteriores.


El documental no es un análisis del cuadro. Son las impresiones que esta pintura produce en algunos intelectuales. Escritores como Salman Rushdie y Nélida Piñón, pintores como Barceló o Isabel Muñoz, una de mis fotógrafas favoritas, filósofos, músicos y científicos también, expresan las sensaciones o el vértigo que les produce el cuadro. Ninguno puede dar claves sobre la interpretación de esta pintura, ninguno las sabe. No recuerdo quién de ellos dice que quizá ese sea su propósito. Que quizá este cuadro esté pensado para provocar el debate, la discusión y el intercambio de ideas o una simple conversación; pero además Nélida Piñón dice que para explicar este cuadro “deben inventarse las palabras”.




Representa la creación como un mundo caótico, orgánico e hipersexualizado. Donde la inestabilidad parece ser la norma; una danza confusa de la vida, donde nada parece ser lo que es: peces que parecen pájaros y vuelan, pájaros y frutas más grandes que los seres humanos.


El primer panel es El jardín del Edén y hacia la mitad del cuadro a la derecha hay una roca que parece un rostro de perfil pintado por el mismo Dalí. El panel central es El jardín de las delicias. Hay unas frutas gigantescas, peces volando, unas edificaciones extrañamente simétricas y una cabalgata de seres humanos a lomos de cerdos, cabras, grifos, unicornios; hasta hay un personaje que caga flores. En la parte baja del cuadro parece que los placeres empiezan a convertirse en torturas. Y ya en el panel de la derecha se consolida El infierno donde las torturas ya son reales y no queda ni un vestigio de los placeres.


Para mí parte el atractivo de este cuadro está en mirarlo con calma e intensidad, únicamente para tratar de encontrar ese detalle que nadie más haya percibido. Es una especie de competición. A ver quién encuentra el hombre tumbado que tiene como cabeza una fruta azul, el pájaro de tres cabezas o el unicornio.



Este documental forma parte de la exposición preparada por el Museo del Prado como conmemoración del quinto centenario de la muerte del autor. También hay una videoinstalación para experimentar el cuadro y acercarse a la sensación de vivirlo desde dentro. Yo todavía no he podido ir a la exposición pero no me la pienso perder. 



Dirección y fotografía: José Luis López-Linares
Sonido: Juan Carlos Cid Torrejón 
Montaje: Cristina Otero, Pablo Blanco, Sergio Deustua. 

lunes, 1 de febrero de 2016

Ensayo: La noche en que Frankenstein leyó el Quijote de Santiago Posteguillo (2012)

El autor.-
Santiago Posteguillo creo que es el escritor más prestigioso actualmente de novela histórica. Empezó escribiendo novela negra en su juventud, pero se ha consagrado con dos trilogías ambientadas en la Roma Clásica: una sobre Escipión el Africano y otra sobre los césares. También es profesor de literatura inglesa en la Universidad y dirige un taller de escritura creativa en Valencia. Ha recibido varios premios literarios y es un autor ya consagrado. Obras: Africanus el hijo del cónsul, Las legiones malditas y La traición de Roma; Los asesinos del emperador y Circo Máximo. 

Mi opinión.-
A pesar de que Posteguillo, como ya he comentado, es muy conocido por sus novelas históricas, yo he elegido para comenzar a leerle este pequeño ensayo dedicado a las curiosidades de algunos libros y de sus autores.

El autor no puede esconder que es profesor, lleva varios años dedicado a la docencia y, aunque sus novelas son muy existosas, parece que no tiene intención de abandonar de momento a sus alumnos. Por el contrario con este tipo de libros que comento aquí hoy, creo que tiene intención (y muy buena mano) para conseguir más lectores.

En un tono muy simple y ameno nos cuenta anécdotas, más o menos alegres, sobre los escritores y sobre la autoría de algunos libros. Son anécdotas bastante conocidas (a mí me lo parecen) y por la manera en que el libro está escrito creo que va dirigido más a un público joven, con la finalidad de “engancharles y perderlos definitivamente por los andurriales de la literatura universal”. Y que se consigan nuevos lectores está muy bien.

Me he encontrado también historias que no conocía y que me han sorprendido mucho. Está la de Mary Shelley, gran escritora y también viajera, aunque la mayor parte del público la conozca sólo por Frankenstein. Mary editó las obras de su marido y también pasó mucho tiempo viajando por el sur de Europa. De ahí surgió el libro Vidas de los más eminentes hombres de la ciencia y la literatura de Italia, España y Portugal. También fue una apasionada lectora de Don Quijote (aprendió castellano para poder leerlo en su versión original) e incluso en Frankenstein rindió un pequeño homenaje a Cervantes, recreando en su libro la Historia del cautivo del Quijote, donde una musulmana ayuda escapar a un cristiano.

También incluye las sospechas sobre la autoría de las obras de Shakespeare, atribuidas por algunos estudiosos a Christopher Marlowe. La vida de Marlowe fue muy agitada. Fingió su propia muerte pero en realidad trabajaba como espía para la corona inglesa, así que necesitaba a alguien que firmase sus obras por él. El elegido sería Shakespeare. También la película Anonymous, dirigida por Roland Emmerich en 2011 explora las dudas sobre la autoría de alguna de sus obras. De cualquier manera, vivir como súbdito de la reina Isabel I de Inglaterra podía resultar incómodo o peligroso si se tenía una cierta conciencia crítica. Así no es de extrañar que los escritores, que utilizaban el teatro como arma de crítica política, tuvieran que ocultarse bajo seudónimos, y la vida de Marlowe ya era bastante convulsa. Raymond Chandler llamó a su detective más famoso Philip Marlowe en su honor. 


Marlowe y Shakespeare


Otra historia que no conocía es la de Ángel Guimerá y Benito Pérez Galdós. Ambos varias veces candidatos al Premio Nobel sin que, por distintas intrigas, ninguno de los dos lo consiguiera. El Premio Nobel de Literatura fue entregado por primera vez en 1901. A principios del siglo XX, comenzó a ser visible una tendencia literaria para la recuperación de lenguas romances minoritarias como el occitano o el catalán. Sin embargo, cuando la Academia Sueca eligió como candidato a Ángel Guimerá (de quien no he leído nada) parece que el gobierno español ejerció la suficiente presión para que no le fuera otorgado porque escribía en catalán. Así en los años siguientes la Academia de Bellas Artes de Barcelona insistiría en presentarle como candidato, mientras que la Real Academia Española propondría a Menéndez Pelayo y Pérez Galdós. Como consecuencia de esta rivalidad (absurda) ninguno de esos magníficos escritores consiguió nunca el Premio Nobel. Posteguillo dice textualmente: La desunión institucional y política propia de nuestro país hizo que sus oportunidades, es decir, nuestras oportunidades, se perdieran. Una actitud muy inteligente por parte de estas instituciones (sarcasmo), que parece que se repite ahora a principios del siglo XXI.




Esto es sólo una muestra, hay muchas más historias. Un libro muy interesante que tiene continuación. En La sangre de los libros, publicado en 2014, siguen las anécdotas y curiosidades sobre los libros y la literatura.



La noche en que Frankenstein leyó el Quijote
Santiago Posteguillo 

Ed. Planeta

martes, 19 de mayo de 2015

Cine: No confíes en nadie de Rowan Joffé (2014)

El planteamiento de esta película es siniestro. ¿Qué puedes hacer si cada vez que te despiertas no sabes nada acerca de ti misma, de tu vida, de tu familia? Aterrador. Pues eso es lo que sufre Christine (Nicole Kidman) todos los días, como consecuencia, aparentemente, de un accidente. Para su tranquilidad cuenta con la entrega y el amor absolutos e incondicionales de Ben, su marido (Colin Firth). Aunque a veces las cosas no son lo que parecen. 

Desde el principio hay indicios de que las cosas no son así, pero hay que estar muy atenta sino se escapan: ¿por qué vive una mujer amnésica aislada del mundo en una casa fuera de la ciudad? Es cierto que el guion es un poco tramposo y eso le quita emoción a la película. El trío lo completa el psiquiatra (Mark Strong) que, a escondidas, atiende a Christine. Así hay un poco más de dinamismo, pues las sospechas (todavía no sabemos exactamente de qué) van alternándose entre los dos hombres.

El director en lugar de optar por profundizar en la angustia que puede provocarle a cualquiera no recordar nada de su vida durante años, se dedica a mosquearnos pasándoles la pelota de la sospecha a los dos hombres que están pendientes de Christine y por eso es tramposa, porque cualquiera de los dos, en realidad, podría ser el causante de sus males y cualquiera de los dos podría estar intentando que no recordara.

Gran parte del atractivo de la película está en el trío protagonista, aunque ni Colin Firth ni Nicole Kidman estén en sus mejores papeles. Su relación resulta fría. Nicole Kidman no trasmite la angustia de la falta de memoria, ni la desorientación de tener que recordar cada día todo. Y Colin Firth, aunque hay ciertas miradas suyas y una capacidad de violencia contenida que podrían paralizar a cualquiera, tampoco consigue su propósito. La película no da para mucho más. 


Intérpretes: Nicole Kidman, Mark Strong, Colin Firth

jueves, 5 de marzo de 2015

Novela: El silencio de los claustros de Alicia Giménez Bartlett (2009)

La autora.-
Alicia Giménez Bartlett es principalmente conocida por su serie policíaca protagonizada por Petra Delicado y Fermín Garzón, de la que también se hizo una serie de televisión con Ana Belén y Santiago Segura. Se doctoró en Literatura Española con una tesis sobre La narrativa de Gonzalo Torrente Ballester. En 2008 le concedieron el Premio Raymond Chandler y en 2011 fue Premio Nadal por Donde nadie te encuentre, novela histórica sobre un personaje real de la guerra civil, la guerrillera Teresa Plá Meseguer. Otras obras suyas son: Una habitación ajena, Un barco cargado de arroz y Días de amor y engaños. 

Sinopsis.-
El asesinato de un fraile del monasterio de Poblet y el robo de una momia en un convento de monjas de Barcelona, tienen completamente aturdida a Petra Delicado y a su compañero Fermín Garzón. Encuentra muchas pistas y varias líneas de investigación contradictorias que no conducen a resolver el misterio porque a veces lo más evidente pasa desapercibido.

Mi opinión.-
Esta es la octava novela (de nueve, hasta ahora) dedicada a la inspectora Petra Delicado. Hace ya bastante tiempo que leí la primera de ellas, tanto tiempo que ni siquiera recuerdo cuál era. Me dejó bastante sorprendida por el hecho de que la protagonista fuera una mujer policía y no sé por qué no seguí leyendo. También recuerdo hace como 10-12 años la serie de televisión que se hizo y que ahora se puede encontrar en youtube; pero esta adaptación no me convenció. La pareja Ana Belén-Santiago Segura resultaba extraña.

En fin, que sin haberla seguido mucho algo puedo decir de la inspectora. En El silencio de los claustros, Petra Delicado (con ese nombre contradictorio ya estaría todo dicho de ella) se ha casado otra vez. Es la tercera esposa de su tercer marido. Un hombre culto, atento y enamorado locamente de ella y que además aporta al matrimonio 4 hijos y dos exesposas. Creo que la autora aprovecha esta situación peculiar para distraernos de la trama policíaca. Introduce así situaciones más relajantes, con más humor y también expone más abiertamente el carácter de Petra y sus contradicciones: es cínica y no sabe relacionarse con sus hijastros (de 18, 12 y 6 años), pero vive preocupada por la (mala) influencia que pueda tener en ellos.

Está muy inquieta también porque su tercer matrimonio vuelva a fracasar. A pesar de todo el amor y la madurez que ambos aportan, la falta de tiempo y las tensiones de su absorbente trabajo hacen que Petra muestre su lado más vulnerable. Para colmo de males tiene que bregar también con las exesposas y madres (un pelín histéricas) de los niños. A todas estas zozobras se añade el caso del monje asesinado y la momia desaparecida.

El subinspector Fermín Garzón que también ha cambiado su estado civil, ahora felizmente casado, es el encargado de darle estabilidad a Petra, en el trabajo. Sensatez, paciencia y calma es lo que aporta a la relación laboral.

La novela se me ha hecho un poco larga; se abren demasiadas líneas de investigación que no conducen a ningún sitio. Y luego, en los últimos capítulos, aparecen personajes nuevos que dan claves para la solución por otro camino que no había sido ni siquiera insinuado durante toda la novela. Me ha parecido un final precipitado y demasiado artificial; un poco tramposo. Novela entretenida, pero no de las mejores de la autora. 


El silencio de los claustros
Editorial Destino