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miércoles, 1 de marzo de 2023

Obra de teatro: Bodas de sangre de Federico García Lorca (1931)

El autor.-
Federico García Lorca nació en Fuente vaqueros, Granada en 1898 y fue asesinado en agosto de 1936, recién comenzada la Guerra Civil. Su cuerpo todavía no ha sido encontrado. Sigue en una cuneta para vergüenza de todos. Se le asocia a la Generación del 27. Otras obras de teatro: Yerma (1934), Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935), La casa de Bernarda Alba (1936). Poesía: Poema del cante jondo (1921), Romancero gitano (1928) y Sonetos del Amor Oscuro (1936). 

Mi opinión.-
Sigo en mi empeño de aprender a leer teatro. Creo que la mejor estrategia es leer de corrido la obra y después releerla poniéndole interpretación. Aunque sea una interpretación mínima.

En esta obra, como en Cierva acosada de Alfonsa de la Torre, el autor parte de un hecho real; lo embellece, lo simboliza y lo eleva a la condición de poesía eterna, lo cual tendría su peligro si el autor no fuese Federico García Lorca. Esta tragedia en verso, como suele ser renombrada, fue escrita en 1931 y estrenada en teatro en 1933. Ya muy pronto, en 1938, se hizo una versión cinematográfica protagonizada por Margarita Xirgu que me encantaría localizar y poder visionar en pantalla grande. Junto con Yerma y La casa de Bernarda Alba constituye la Trilogía rural de Lorca.

En el teatro de Lorca llama mucho la atención la utilización de las flores y de los objetos cotidianos como símbolos de la tragedia que se cierne sobre los protagonistas. En el transcurso de esta obra, además, se percibe cómo el último acto es mucho más simbólico y poético que los primeros dominados por una opción más realista.

Así destaca la luna como mala influencia, luna sola, luna mala, triste luna, la que “llena de jazmines la sangre”; la que habla con la mendiga que es la muerte. Y por contraposición, la luz que es fecunda y que hace producir a la tierra y que provee de trigo a los humanos. La flor de azahar, al mismo tiempo símbolo de pureza y fertilidad, es lo que lleva la novia en su corona y el novio en el ojal del traje. Además, es el novio quien debe ofrecerlo a la novia y es la novia quien debe colocarlo en el ojal. Y el caballo, el galope del caballo como símbolo de pasión sexual.

Dejando aparte todos estos símbolos, Bodas de sangre también es ejemplo de una realidad más prosaica aunque expresada poéticamente. La rigidez de un orden social basado en el dinero y la propiedad de la tierra; la honra de toda la familia depositada en la virginidad de las mujeres y consecuentemente el valor de una mujer por su capacidad para parir; la resolución de los conflictos a través de la violencia y la muerte; el luto, las lágrimas y el aislamiento para las mujeres que sobreviven a sus muertos; y el ostracismo para la mujer que desafíe el orden social garantizado por la severidad de las madres. Cómo no pensar en las mujeres afganas de hoy, valoradas como ganado. 

En fin, una verdadera tragedia griega y que ha sido adaptada muchísimas veces. En el teatro y el cine, incluso, creo que hay una ópera. Aparte de las versiones teatrales que he visto, yo me quedo con la película de Paula Ortiz, La novia, estrenada hace unos años. En esta película algo que me llamó mucho la atención fue la diadema de la novia porque parece una corona de espinas, aunque lleve el azahar, la flor de azahar.


Bodas de sangre 
Federico García Lorca
Espasa-Calpe


miércoles, 25 de enero de 2023

Obra de teatro: Nuestra Natacha de Alejandro Casona (1934)

El autor.-
Alejandro Casona perteneció a la Generación del 27 y fue maestro además de dramaturgo. Después de la Guerra Civil se exilió y se instaló definitivamente en Argentina. En sus primeras obras exploró la tensión entre la fantasía y la realidad, el deseo poético de evadirse. Se involucró en la existencia de las Misiones Pedagógicas (esta obra es muestra de ello). Volvió a España en los años 1960 y continuó su producción teatral. Pero, entonces, los tiempos habían cambiado y se le consideró un autor demasiado conservador y pasado de moda. Actualmente, sin embargo, en pleno siglo XXI, Nuestra Natacha se sigue representando. Otras obras suyas: La dama del alba (1944), La sirena varada (1934) y El caballero de las espuelas de oro (1962). 

Mi opinión.-
Casona se inspiró en su madre, maestra e inspectora de enseñanza primaria, para crear el personaje de Natacha y, también, en esos jóvenes, chicos y chicas, especialmente chicas, que se habían criado durante la Dictadura de Primo de Rivera, un momento histórico en el que se dio mucha importancia a la educación de la infancia y la juventud. En definitiva, una generación que, a partir de 1936, sería brutalmente masacrada o condenada al exilio. Pocos de ellos podrían poner en marcha sus iniciales proyectos vitales.

Natacha es una huérfana que ha conseguido doctorarse en pedagogía en los años 1930, en España, gracias a su padrino. Es una joven apasionada y vitalista que intenta, por todos los medios, educar de otra manera. De una manera muy distinta a como ella misma fue tratada en ese mismo orfanato del que ahora va a ser directora.

Natacha está rodeada de personajes tan entusiastas como ella y de otros que siguen el modelo más tradicional de la letra con sangre entra. Entre los personajes entusiastas está Lalo, aparentemente un tarambana. Se define como individualista y robinsoniano y Natacha le considera una fuerza desorientada pero, al fin y al cabo una fuerza que debería encontrar un cauce social para tanta vida que le desborda; podría ser, si esto existiera, un profesor de optimismo. Sin embargo, Lalo lo que querría sería seguir estudiando eternamente para eludir las responsabilidades de la adultez, aunque terminará madurando. Está enamorado de Natacha y pondrá a su disposición una alquería para iniciar su nuevo proyecto pedagógico, la creación de una granja educacional para huérfanos sin recursos que sustituirá al Reformatorio de las Damas Azules. Flora y Mario son otros dos personajes luminosos. Marga es una de las educandas, la más conflictiva. Habitualmente está castigada por todo tipo de rebeldías aunque sus deseos de libertad sólo la llevan a querer caminar. Es el personaje que nos recuerda cómo debió ser la infancia y adolescencia de Natacha y, al haber sufrido un abuso sexual por parte de un señorito, le da la oportunidad al autor para criticar esa clase social que quería mantener el sometimiento y violencia sexual contra las mujeres pobres.

Natacha empieza su labor como directora del reformatorio y empiezan los problemas. Frente a la disciplina, ella utiliza la persuasión y frente a la domesticación por el castigo, la responsabilidad por la educación. Pero la marquesa, presidenta del patronato que sostiene a la institución, será la encargada de comunicarle su cese porque los cambios son demasiado revolucionarios y así se verá obligada a empezar su proyecto más personal en la alquería de Lalo ayudada por sus amigos.

Se considera esta obra como una fábula pedagógica y respecto a ello os recomiendo leer este artículo de Raquel Gutiérrez Sebastián y Borja Rodríguez Gutiérrez que he encontrado en la red, Dos fábulas pedagógicas con 70 años de diferencia. De Nuestra Natacha (1935) a Los chicos del coro (2004).

Aunque, como ya he dicho, la obra rezuma vitalidad y entusiasmo y la  convicción ciega e idealista de que la educación puede cambiarlo todo, yo no podía dejar de pensar que seis meses después de su estreno en Madrid estallaría la Guerra Civil (tal y como el autor anuncia ya en el Acto I) y todo ese entusiasmo y deseo de cambio y progreso quedaría ahogado en sangre.  


Nuestra Natacha
Alejandro Casona
Ed. Castalia 

miércoles, 10 de agosto de 2022

Obra de teatro: Cierva acosada de Alfonsa de la Torre (1958)

La autora.-
Alfonsa de la Torre pertenece a la Generación del 36 y aunque es una absoluta desconocida fue poeta, ensayista y dramaturga, profesora e investigadora del CSIC. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1951 con una obra de temática mística y feminista, Oratorio de San Bernardino. Otras obras: Plazuela de las desobediencias. 

Mi opinión.-
Esta es la única obra de teatro que se conserva de la autora aunque ella planease escribir una trilogía simbólica. Está inspirada en el asesinato de una joven sucedido en Cuéllar, la localidad de origen de Alfonsa de la Torre y donde vivió sus últimos años y que recientemente contribuyó a poner en escena esta obra, dando así a conocer a la escritora.

En la obra Lucía es una joven que ha heredado el molino de su madre aunque en la explotación sigan viviendo sus hermanastros y también su padre. Lucía es una joven fuerte y honesta, guapa y sana, orgullosa y también puritana, guardiana de su virtud de manera inflexible e intolerante, llegando a la severidad que quizá sea motivo para su asesinato. El resto de personajes también son arquetípicos. Su apariencia y también su nombre nos ofrecen la encarnación de algunos de sus vicios. Así lo dispone la autora: Petra la calva, es la hermanastra; el Chulo-Mastín, es un pretendiente, mujeriego y fanfarrón; el Zurdo y el Rojo, también son hermanastros de Lucía; y el Majillo es el novio formal, honesto, trabajador y comprensivo y tan puro como la propia Lucía.

Lucía queda así colocada en el centro de la acción, siendo la diana perfecta para la envidia de su hermanastra y para la codicia de sus hermanastros; y también para la lujuria del Chulo-Mastín. En ese ambiente, nada podría salvarla, ni siquiera sus brazos de hombre, de los que se enorgullece, fuertes para el trabajo pero incapaces de defenderla del ataque. El crimen ficticio al igual que el crimen real en el que se basó la autora quedaron impunes puesto que no se localizó al asesino. Sin embargo, ni la lujuria ni la codicia o la envidia obtienen su premio. La obra termina con un fuego purificador que destruye el molino y el resto de propiedades de Lucía, desapareciendo simbólicamente con ella.

La editorial Torremozas ha tratado de rescatar en los últimos años a las escritoras de la llamada Edad de Plata de la literatura española. No ha sido un mal empeño aunque Alfonsa de la Torre, perteneciente a una familia de clase alta, parece que nunca estuvo muy interesada en publicar durante su vida. Su trabajo y su herencia le permitieron dedicarse a estudiar y escribir incansablemente pero, de esa manera, la literatura quedó privada de una autora muy original que, por la temática elegida y por su escritura tan poética quedaba fuera de la tendencia general de la época. Comenzó esta obra en 1946, dándola por finalizada en 1958.


Alfonsa de la Torre
Cierva acosada
Edición de Carmen Gómez Sacristán
Editorial Torremozas.


miércoles, 14 de abril de 2021

Teatro: Puertas abiertas de Emma Riverola (2020)

No queda otra que ir volviendo poco a poco a esta relativa normalidad que nos permite la pandemia. Y en esa vuelta a la normalidad tenía pendiente volver al teatro. Pues ya está, ya he vuelto. La obra representada era Puertas Abiertas, la primera obra escrita por la periodista Emma Riverola, dirigida por Abel Folch e interpretada por Cayetana Guillén Cuervo y Ayoub el Hilali.

La inspiración para escribirla o, más prosaicamente, el punto de partida fue el hashtag #portesouvertes que circuló por Twitter poco después de los atentados en París en 2015. La ciudad se había colapsado y el pánico se apoderaba de la gente que no podía volver a su casa porque el transporte público no funcionaba. Así que quienes vivían en las zonas más afectadas por este colapso ofrecieron sus casas para que perfectos desconocidos pudieran pasar la noche, cenar o simplemente intentar contactar con sus familias para decirles que estaban bien. Todo un ejercicio de respeto por las víctimas y de solidaridad con los supervivientes. La humanidad no debe de ir tan mal cuando en un momento de máximo peligro la gente se quiere permitir ser generosa.

Julie es una mujer de cincuenta años que ha decidido participar en las redes sociales con ese hashtag y ofrecer su casa. Sin embargo, la encontramos en su apartamento visiblemente nerviosa, muy alterada, hablando consigo misma e intentando disipar sus temores realizando movimientos repetitivos, cambiándose de zapatos, buscando en una copa de vino la tranquilidad que no tiene. Un joven estudiante de origen magrebí ha respondido a su ofrecimiento.

La obra de teatro está desarrollada a partir del suspense. El origen étnico del protagonista es un punto discordante, de desazón para Julie. Aunque intente por todos los medios desechar sus pensamientos racistas, el miedo está ahí, anidado en su corazón. Mucho más esa noche. Sin embargo, también se irá desvelando poco a poco que su miedo tiene otra fuente. Una fuente mucho más antigua y dolorosa.

El joven se presenta con un nombre y una identidad que resultan ser falsos; aunque su segundo nombre y su segunda identidad también es posible que lo sean, con lo cual su primera opción sería la verdadera. Ese juego provoca la desazón en los espectadores que no sabemos a qué atenernos y es el desencadenante para que Julie confíe en él y le cuente el origen de sus terrores.

El tema de fondo es el miedo provocado por el terrorismo yihadista. El miedo a los que son distintos a nosotros, a los que no pertenecen a nuestra tribu. Un miedo que hace sospechar de todos aquéllos que pudieran estar vinculados de alguna manera con él. Pero, asistiendo a la obra de teatro veremos que el miedo no necesita apellidos para habitar nuestras vidas y que superarlo exige, a veces, confiarse a un desconocido. Eso es lo que hace Julie y, en contrapartida, quizá obtenga la tranquilidad que está buscando.

Ya es la tercera vez que he visto a Cayetana Guillén Cuervo en teatro. Las otras dos fueron en El malentendido, hace un montón de años, y en Hedda Gabler, más recientemente. Su interpretación me ha parecido soberbia teniendo en cuenta además que esta obra exige una gran expresividad corporal (algo que en principio sorprende). No me ha gustado tanto Ayoub el Hilali. Me ha parecido un actor dubitativo y que no terminaba de ubicarse en el escenario pero, en fin, es un actor muy joven y espero que mejore con el tiempo.


lunes, 7 de octubre de 2019

Teatro: Caín de Saramago. Teatro Arbolé (2019)

Aunque ya no se puede ver esta representación, aprovechad las Fiestas del Pilar, 2019, para ir al Teatro Arbolé y a la Plaza de los Sitios para ver los títeres de cachiporra. 

Yo también me he preguntado siempre porqué Dios fue tan injusto al preferir a Abel. Al fin y al cabo Caín, igual que Abel, le ofrecía lo mejor que podía conseguir. Sin embargo, Dios despreciaba sus ofrendas. No sé si era un dios arbitrario o simplemente cruel; caprichoso o premeditadamente abusivo. En definitiva, resultó ser un dios muy humano.


Así lo ha representado el Teatro Arbolé. Un dios muy humano en lo alto de una pila de muñecos que representan a Adán o, mejor dicho, a los bocetos, a tentativas fatigosas para la creación del hombre perfecto que, curiosamente no tienen genitales. Una pila que, a veces, recordaba a los montones de cadáveres de cualquier campo de exterminio nazi.


Es un dios muy pasota y un poco cabrón. Desde lo alto de la pila de muñecos-cadáveres llama a Caín pero en voz muy baja; como éste no le escucha termina por aparecérsele para pedirle cuentas por la muerte de su hermano. Como dice la historia, Dios ni se vengará de Caín ni permitirá que otro le hiera, condenándole a vagar por el mundo y a contemplar los horrores que dios permite y, a veces, incluso instiga. ¿Quién es más culpable? ¿Aquel que mató a su hermano o quien periódicamente asola el mundo con su omnipotencia destructora y vengativa? Esta parece ser la reflexión de Saramago que, interpretado por una de las marionetas, aparece también en la función. Un argumento que puede ser simplista, ¿por qué si dios es omnipotente permite la injusticia en el mundo?


Este es el problema que tantos filósofos y teólogos han tratado durante siglos: el libre albedrío. Como solución fácil se impone el siguiente razonamiento: la omnipotencia de dios no tiene otra manera de manifestarse que en la creación del hombre, un hombre creado libre para elegir entre hacer el bien o hacer el mal.


Con esta producción en la que comparten escenario títeres y actores, la Compañía Teatro Arbolé celebra sus 40 años. Es una compañía que se ha dedicado principalmente al teatro de títeres para niños pero para celebrar este aniversario El director Iñaqui Juárez ha adaptado la novela de Saramago y con 131 títeres, 2 ovejas y sólo 6 actores titiriteros han recreado varios pasajes del Antiguo Testamento: Sodoma y Gomorra o el becerro de oro. Han incluido también a Lilith, no sé por qué porque ella no figura en la Biblia Canónica.


Lilith, en la mitología hebrea, fue la primera mujer, la primera compañera que Dios creó para Adan. Pero resultó ser demasiado independiente y, al final, Dios la convirtió en una diablesa que fue a vivir fuera del paraíso. En esta versión y supongo que también en la novela adaptada, Lilith seduce a Caín.


La obra me ha gustado mucho por la adaptación y también por el montaje y, sobre todo, por la curiosidad de presenciar un teatro de títeres que no había visto nunca. Y espero que se siga repitiendo porque, al fin y al cabo, el teatro de títeres nació para el público adulto. Lástima que sólo ha estado un fin de semana en cartel.



Adaptación y dirección: Iñaqui Juárez.
Titiriteros: Azucena Roda,  Pablo Girón y Julia Juárez.
Actores: Pedro Rebollo (Caín), Jaime Ocaña (Dios) e  Inmaculada Oliver (Lilith).
Diseño de vestuario: María José Montón. 
Realización de vestuario: Paz Escuín.
Iluminación: Teatro Arbolé  
Diseños: María José Montón / Julia Juárez.
Escenografía: Iñaqui Juárez.
Construcción muñecos: Teatro Arbolé.
Producción Ejecutiva: Esteban Villarrocha.
Producción: María José Montón.
Gestión: Lidia Becana.
Prensa: Ana Rioja.
Distribución: Pilar Pardo.
Ayudante escenografía y construcción: Isabella Loredana.
Fotografía: Luis Simón Aranda.
Video: Francisco de Miguel.

jueves, 1 de agosto de 2019

Teatro: El castigo sin venganza de Lope de Vega (2019)


¿Por qué castigar una traición cuando al ofendido no le importa su honor ni mucho menos el amor herido? Pues la respuesta a esta pregunta podría estar relacionada con el riesgo a perder poder político. Dice Helena Pimenta que esta tragedia, una obra maestra universal, oculta una reflexión sobre el poder, sobre el miedo del poder. No es el miedo que provoca el poder y más su ejercicio arbitrario, sino el miedo que el poder tiene a ser débil y ser sustituido.


Lope de Vega había llevado una vida muy intensa: viajes por toda la península al servicio de algunos nobles; amores, matrimonios y amantes; varios hijos de distintas madres; en 1614 profesó como sacerdote y, aun así, continuó con sus amoríos constantes. Es un hombre contradictorio y apasionado cuya vida puede reflejar las grandezas y miserias del Barroco. Escribió muchas comedias y publicó el Arte nuevo de hacer comedias, donde consagra su teoría teatral y contribuye a la consolidación del teatro como arte pero también a su mercantilización. Los autores, en definitiva, debían acomodarse a lo que quería su representante y esto no era otra cosa que vender una obra y hacer dinero con ella teniendo en cuenta el gusto del público. Como hoy.

El duque

Escribió El castigo sin venganza en 1631 cuando tenía ya 69 años y otros dramaturgos más jóvenes empezaban a superarle en éxitos, fama y dinero. En aquella época las obras se representaban una sola vez, pero si tenían éxito los autores se decidían a publicarlas para ser leídas. Eso hizo Lope con esta obra y todavía se conserva el manuscrito autógrafo en una biblioteca de Boston.

Los enamorados
Lope la define como tragedia al estilo español donde el destino de los personajes está dominado por la pasión amorosa entre dos jóvenes y el honor vulnerado de un anciano, padre de uno y marido de la otra, y por la exigencia de lavar estas ofensas con sangre, más por demostrar poder que por la ofensa en sí. El duque no ama a Casandra, su esposa. Ha contraído matrimonio con ella para conseguir un heredero legítimo para su ducado. El adulterio, y mucho más éste con connotaciones de incesto, es grave pero, sin duda, sería más grave e, incluso, tendría repercusiones políticas para el marido engañado demostrar debilidad, puesto que no se le consideraría apto para gobernar su propio ducado.

La pasión destructora

De alguna manera, el duque está obligado a castigar a los amantes a pesar del dolor que le causa castigar a su propio hijo bastardo (más que castigar a su propia mujer); es decir que no los castigará por venganza, ni por amor traicionado, ni por rabia sino para que el orden político no se vea alterado. Y además, en este castigo el duque será también una víctima puesto que perderá a su único hijo y a la mujer que debería haberle dado un heredero, abocando a la ruina a su ducado. Es duro, pero fue así.


Pero además todo el texto está atravesado por la incubación de una pasión amorosa tratada como si fuese una enfermedad. Algo que consume el alma y el cuerpo y que resulta ingobernable para el ser humano. Las pasiones desatadas generan conflicto, cambio y desorden y el intento de controlarlas no trae la paz; todo ello supone lo que ningún gobernante poderoso quiere tener cerca.


Resulta conmovedor oír al conde, el hijo bastardo interpretado por Rafa Castejón, confesar el amor por su madrastra y verse abocado a la destrucción absoluta. A juicio de Álvaro Tato, quien ha adaptado la obra, El castigo es el canto de cisne de Lope, es donde despliega su maestría en el manejo de estrofas y rimas para demostrarles a los jóvenes que vienen pisándole los talones y moviéndole la silla que todavía está allí, en lo más alto de la creación literaria. Y así expresa la desesperación del enamorado de su madrastra y traidor a su padre,

En fin, señora, me veo
sin mí, sin vos y sin Dios:
sin Dios, por lo que os deseo;
sin mí, porque estoy sin vos; 
sin vos, porque no os poseo.



La intensidad del texto se ve resaltada por la escenografía, por el vestuario y sobre todo por la gran gasa negra que recubre el fondo del escenario y que, iluminada convenientemente, tapa y descubre las ideas y venidas de los personajes y también por el gran espejo, fiel reflejo de la imagen de la traición. Parece una inmensa tela de araña que apresa los sentimientos y deseos humanos más ocultos. No se puede negar que Lope vivió toda su vida en la contradicción y este texto es buena muestra de ello.

“… Tú me engañas, yo me abraso;
tú me incitas, yo me pierdo;
tú me animas, yo me espanto;
tú me esfuerzas, yo me turbo;
tú me libras, yo me enlazo;
tú me llevas, yo me quedo;

tú me enseñas, yo me atajo…”


Compañía Nacional de Teatro Clásico
Autor: Lope de Vega en versión de Álvaro Tato
Dirección: Helena Pimenta
Escenografía: Mónica Teijeiro
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Vestuario: Gabriela Salaverri
Música: Ignacio García
Coreografía: Nuria Castejón
Intérpretes: Joaquín Notario, Rafa Castejón, Beatriz Argüello, Alejandro Pau, Fernando Trujillo, Lola Baldrich, Nuria Gallardo, Carlos Chamarro, Javier Collado, Anna Maruñy, Íñigo Álvarez de Lara. 

lunes, 29 de julio de 2019

Teatro: Entre bobos anda el juego de Francisco de Rojas Zorrilla. Festival de Almagro (2019)


El autor.-
Francisco de Rojas Zorrilla fue un autor de gran éxito durante el siglo XVII y sus obras siguieron representándose durante el XVIII. Se le adscribe a la escuela de Calderón y, aunque apenas vivió 40 años, han llegado hasta hoy unas 40 piezas entre obras teatrales, entremeses y autos sacramentales. También adaptó obras de otros al teatro, como Persiles y Sigismunda de Cervantes. Otras obras suyas: Donde hay agravios no hay celos, Lo que son las mujeres, Casarse por vengarse. 

Mi opinión.-
Entre bobos anda el juego fue escrita en 1638 y existe constancia de una primera representación ante Felipe IV en 1645. Desde entonces hasta hoy, ha sido una de las obras más representadas del autor. Incluso en 1899 se estrenó una versión musical para zarzuela que recuperó el nombre del personaje principal como título, don Lucas del Cigarral.


Se encuadra dentro del género comedia; más bien se puede considerar una farsa o comedia de figurón puesto que el personaje central suele ser un viejo rico, estrafalario, orgulloso y pedante que pretende casarse con una joven, generalmente de familia bien venida a menos. Debía ser un personaje bastante corriente porque en la literatura tuvo mucho éxito. Se podría decir que uno de los últimos exponentes de este género fue El sí de las niñas de Leandro Fernández de Moratín, estrenada en 1806.

Don Pedro, don Lucas, doña Alfonsa y doña Isabel

Para esta segunda visita a Almagro elegí esta función sin conocerla. Únicamente me sonaba la compañía de teatro, Noviembre Teatro, por haber asistido a dos representaciones suyas en el Teatro Principal de Zaragoza: HeddaGabler con Cayetana Guillén Cuervo y El mercader de Venecia con Arturo Querejeta e Isabel Rodes que desempeñan papeles principales en esta Entre bobos. En absoluto me ha decepcionado, al contrario. Hubo momentos en que estuve tan metida en la función que, sin duda, era yo quien tenía cara de boba.


No me parece extraño puesto que seguir una comedia en verso no es nada fácil. Para mí, requiere mucha concentración pero el esfuerzo merece la pena. Y eso que me había preparado un viaje exprés, de apenas 24 horas, desde Zaragoza a Almagro. Casi iba tan rápida como los personajes de la obra que no paran de entrar y salir de escena; se producen situaciones cómicas sólo por el trajín que llevan. Hablan abiertamente o murmuran sus penas sin cesar. Y si no las hablan, las cantan. Aunque el público no puede solidarizarse con penas tan ridículas que mueven a la risa y la carcajada.


Un criado calvo que se llama Cabellera es el encargado de dar noticias a doña Isabel de su pretendiente don Lucas. El tal don Lucas no tiene ninguna gracia ni donaire, es avaro, desconfiado, presuntuoso y se emperifolla sin medida. Doña Isabel debe obediencia a su padre, un hombre con no muchas luces, pero está enamorada de don Pedro, caballero prudente y sin dinero que está emparentado con don Lucas. Don Lucas tiene una hermana, doña Alfonsa, calva y con barba, enamorada de don Pedro. Entra en escena también don Luis pretendiente sin mucho éxito de doña Isabel que acabará apañándose con doña Alfonsa.


Don Lucas después de caer con mucha gracia en el exceso, la vanidad y el engreimiento, se dará cuenta de que no debe ser un obstáculo para los jóvenes enamorados y de que ni siquiera merece la pena castigarles pues ya será bastante castigo que se vean, enamorados, pero sumidos en la pobreza.

La Antigua Universidad Renacentista AUREA

Cualquier obra del siglo XVII tiene que sufrir un proceso de limpieza y pulido para priorizar el texto y la interpretación. Así, en este caso, la escenografía es mínima, la música acompaña sin abrumar y el vestuario de Lorenzo Caprile es elegante y también cursi. Si todas las interpretaciones son excelentes, sobresale la de José Ramón Iglesias como don Lucas. Él y su imponente sombrero que, durante la representación, le dio algún que otro sofoco por el calor de La Mancha.


Espero que la próxima vez que vaya a Almagro pueda ir con un poco más de sosiego. Es una ciudad pequeña pero tiene su encanto. Además se programan varias funciones al día en las distintas sedes y siempre hay alguna exposición relacionada con el teatro. Esta vez no fui al Corral de Comedias, pero pude entrar cuando la compañía Ay teatro estaba ensayando Todas hieren y una mata de Álvaro Tato. Es una comedia escrita hoy pero según las reglas de la comedia barroca: con una dama que quiere ser valorada como ser humano, un galán, el antagonista y los criados encargados de enredar la trama. Me gustaría haberla visto. Espero que gire y llegue a Zaragoza. Teatro en verso en el siglo XXI.







La iglesia de San Agustín fue parte de un convento de Agustinos Recoletos fundado por la familia Figueroa, fundación que no sentó muy bien a los jesuitas siempre enzarzados en competición con el resto de las órdenes religiosas. Se la consideró obra cumbre del barroco de Ciudad Real, aunque hoy no viva su mejor momento. Actualmente se dedica a sala de exposiciones pero sigue exhibiendo parte de sus pinturas murales y también algunas grietas que duelen. 








El Museo Nacional del Teatro cumple este años su primer centenario y también merece una visita. Algunas fotos más de Almagro.












miércoles, 20 de marzo de 2019

Exposición: Magia y Memoria de las marionetas (2019) Centro de Historias. Zaragoza


Sólo he ido una vez en mi vida a ver un espectáculo de marionetas. No recuerdo casi nada de él, fue hace tiempo. Sé que la compañía era Los Titiriteros de Binéfar. Una pena que no haya vuelto porque en Zaragoza y en el resto de Aragón hay tradición consolidada respecto al teatro de marionetas.


Dicen en esta exposición que la edad de oro de los títeres se produjo durante los siglos XVII y XVIII, pero existe constancia de su existencia mucho antes y, además, relacionada con ciertos tipos de ceremonias religiosas. No creo que se irrespetuoso incluir en esta categorías las representaciones de Semana Santa. El oficio de titiritero sigue teniendo mucho de magia,  de encanto y, por qué no decirlo, también de brujería. Al fin y al cabo, el titiritero da vida durante unos minutos a un muñeco que dependerá totalmente de él.

Marionetas también, ¿no? Cristo articulado MNAC

Hablan de los títeres en el teatro y también de los títeres en la calle y como ejemplo de esto último está la Tarasca. Es un nombre que deriva de la ciudad francesa de Tarascon donde todavía se celebran unas fiestas, relacionadas con el culto de Santa Marta, declaradas por la UNESCO como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. La Tarasca era un dragón que asolaba toda la región y al que ningún caballero había logrado vencer, hasta que Santa Marta le domesticó con sus oraciones y apareció en el pueblo con la bestia domada. Aun así, la gente del pueblo presa del pánico la mató y arrepentidos nombraron a su pueblo Tarascon. En España también se celebran algunas procesiones en Corpus Christi con una figura parecida.

Tarasca. Boceto 1711-1749. Ayuntamiento de Madrid.

Una maqueta de la Máquina Real que actuaba en los grandes teatros nacionales. Los títeres podían ser de peana con varillas en los brazos o con barra en la cabeza. Casi eran de tamaño natural y ocupaban toda la escena.

Maqueta de Máquina Real. Detalle

También se da cuenta en la exposición de una llamada Edad de Plata, a principios del siglo XX, 1905-1936, en la que los mejores escritores y músicos de la época ideaban espectáculos para marionetas. También pintores como Picasso o Maruja Mallo diseñaron muñecos para estos espectáculos. Una pena que la Guerra Civil truncase esta excepcional creatividad. Queda espacio en la exposición para la sátira y son su objetivo Franco y Queipo de Llano, figuras que han sido reproducidas según fotografías de la época y realizadas por Helena Millán en 2019 que, en su origen, pertenecieron a un espectáculo de la compañía La Tarumba.


Durante varios años, entre 1980 y 1994, se realizó en Zaragoza un Festival Internacional de Títeres y Marionetas e Isidro Ferrer realizó alguno de los carteles. Fue una gran escuela para los titiriteros aragoneses y creo que debería recuperarse y que las marionetas deberían recuperar ese público adulto que tuvieron en otros tiempos.

Los almogávares 1993. Los titiriteros de Binéfar

Quedan muchas compañías titiriteras en Aragón, algunas de gran prestigio y otras más jóvenes que siguen en la brecha. Esta exposición ha sido preparada por Adolfo Ayuso y destacan en ella dos de las compañías con más solera en Aragón y el resto de España: Titiriteros de Binéfar y Teatro Arbolé darán un espectáculo el día 31 de marzo en el Centro de Historias, 12.00 horas. Los titiriteros de Binéfar fueron Premio Nacional de Teatro en 2015 y el Teatro Arbolé cumplirá ya 40 años en Zaragoza.

Sombras del cabaret Le chat noir. París 1886-1886

Un recorrido por la historia de los títeres y marionetas, una historia que todavía no ha acabado aunque siga viviendo épocas de mayor y menor presencia. En este espectáculo de 1996 de Teatro Arbolé, Goya el último disparate, no he conseguido identificar al segundo personaje empezando por la izquierda.






No consigo reconocerle

Reportaje en Canal Saturno. Aragón TV

Centro de Historias. Zaragoza
Hasta el 14 de abril.

Cartel de Isidro Ferrer

Títeres de la Tía Elena

Caperucita y el Lobo