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jueves, 19 de marzo de 2015

Novela: Las niñas perdidas de Cristina Fallarás (2012)

La autora.-
Nació en 1968 en Zaragoza y actualmente vive en Barcelona. Es periodista además de escritora. Periodista todoterreno: ha hecho radio, prensa escrita, ahora participa en debates televisivos y saca tiempo también para mantener encuentros con sus lectores. Todo un torrente de energía. Ha escrito también: Últimos días en el puesto del este, Así murió el poeta Guadalupe, No acaba la noche. Con Las niñas perdidas ganó el Premio Hammett de la Semana Negra de Gijón en 2012. 

El Premio Hammett es concedido por la Asociación Internacional de Escritores Policíacos desde 1988, a la mejor novela policíaca escrita en español. Cristina Fallarás ha sido la primera mujer en ganarlo (y hasta ahora la única).

Sinopsis.-
Genaro, un tipo un poco turbio, recibe un encargo difícil de hacer. Ajustar cuentas con un jodido calvo yonki que se come a las niñas que se pierden. Victoria González es una detective privado que tratará de encajar todas las piezas de este asunto tan sórdido en una Barcelona que no sale en las guías para turistas.

Mi opinión.-
He dicho de la autora que es un torrente de energía. Así se presentó hace unos días en la tertulia de mi taller de lectura. Ella misma lo reconoció: soy intensa y agoto a la gente. Pero fue todo un placer escuchar a alguien que habla con tanta pasión de su trabajo y de la vida; de sus miedos como mujer y como periodista. Un placer, sin duda.

Sorprendentemente, Las niñas perdidas es una novela negra que propone una reflexión sobre la maternidad y la violencia, dos temas pocas veces relacionados con este tipo de novelas. Sólo por esto ya se merece el premio que se llevó. Cristina Fallarás nos pone frente a una cuestión importante: qué es mejor para un hijo o hija, ¿una mala madre o una no-madre?

Victoria González, la detective, está un poco de vuelta de todo. De vuelta de viajes peligrosos en el mundo de la droga. Ahora está embarazada y con su tripón se pasea por la ciudad y se mete en la mierda que su oficio requiere. No siempre sale indemne pero no sabe vivir de otra manera. Será buena o mala madre, pero desde luego tiene la absoluta determinación de ser madre y de proteger a su hija frente a todos los males del mundo. La tortura, violación y asesinato de dos hermanas de 3 y 5 años le demostrará que eso no será posible, pero no por ello se va a dejar amilanar.

Victoria González no puede hacer justicia porque ese submundo tiene sus leyes y ni siquiera la policía puede entrar ahí. Pero no ceja en su empeño de querer entender cómo esas pobres criaturas se han perdido en el bosque donde los malvados de Barcelona secuestran a las niñas y se las comen.

Aparece durante toda la novela todo un elenco de madres desoladas por diferentes razones. La madre de las niñas asesinadas es una muerta viviente. Ausente, drogada, dormida, incapaz de defender a sus hijas, sólo puede vengarlas ahora que están muertas. La abuela de las niñas asesinadas ha hecho del silencio y del sometimiento su forma de vida, totalmente adecuada a la elegancia de su alta clase social: no supo entender a su hija ni defenderla y abandonó a sus nietas en brazos de una no-madre de acogida, estéril, rígida y sin alma. La madre de Victoria González se consuela en el alcohol de una vida marcada por la decepción política, la falta de expectativas y por la culpabilidad. Victoria está rodeada de todas estas madres y de toda la rabia que esas madres le producen. Ninguno de esos modelos le sirve para sus propósitos de proteger a su hija.

La novela es dura. Su lenguaje sádico y rabioso, explícito, que se corresponde con la descripción de un mundo que hace de la violencia contra las niñas, que no pueden llegar a ser mujeres, una industria lucrativa. Y que la autora utiliza como conjuro para superar sus miedos. Espero la segunda novela. 



Las niñas perdidas
Cristina Fallarás 

Roca Editorial

viernes, 4 de octubre de 2013

Novela: La neblina del ayer de Leonardo Padura

El autor.-
Leonardo Padura es un novelista cubano, conocido principalmente por la serie de novelas negras sobre Mario Conde, un antiguo policía reconvertido librero. Otras novelas suyas son: El hombre que amaba a los perros, La novela de mi vida y la última que ha publicado hasta ahora, Herejes. Ha escrito también reportajes en prensa y guiones de cine. Tiene la esperanza de que algún día se adapten las novelas de Mario Conde para el cine. Yo también. 

Desde 2011, tiene también la nacionalidad española pero sigue viviendo en Cuba. Ha recibido muchos premios y distinciones, entre ellas la Orden de las Artes y las Letras, otorgada por el Ministerio de Cultura francés. Por La neblina del ayer consiguió en 2006 el Premio Hammett por segunda vez. Éste no es el primer libro de la serie de Mario Conde, ni tampoco el último. Todos lo agradecemos.

Sinopsis.-
Mario Conde es un antiguo policía de La Habana que se dedica a la compra venta de libros viejos. Por casualidad encuentra una antigua y valiosa biblioteca perteneciente a una familia burguesa que tuvo que abandonar la isla con el triunfo de la revolución de 1959. Entre los libros encontrará algo más; un presentimiento, un bolero y a Violeta del Río. 

Mi opinión.- 
Mario Conde añora La Habana de antes de la revolución de una manera que yo no puedo entender, ¿cómo se puede añorar algo que no se ha vivido? Vive en un presente que ya le sobrepasa, que empieza a no sentir como suyo. Próximo a la cifra mágica de los 50 años distingue lo que nunca cambiará, las desilusiones, el tiempo que se escapa. Con melancolía y serenidad, es capaz de ver el mundo de otra manera.

A su generación le ha tocado luchar mucho por un mundo nuevo. Han sido muy conscientes, más que otras generaciones anteriores, de las renuncias que han tenido que asumir; y ahora, ese mundo prometido se le presenta con su verdadera cara, con las mismas corruptelas y miserias que había con el dictador Batista y con más hambre. Porque más que la pérdida de libertades, el abuso y la corrupción, la mayor crítica de Mario Conde al régimen político es el hambre. 

Conde es un hombre de presentimientos que le llegan en forma de punzadas muy cerca del corazón. Cuando era policía, se podía decir que tenía instinto u olfato de sabueso; ahora él habla de sus presentimientos. Pasa por casualidad por una calle, le llama la atención una casa señorial, decrépita; en la casa hay una biblioteca, en la biblioteca un libro, en el libro un recorte de prensa. Parece un enigma envuelto en otro enigma envuelto en otro enigma y él es el único interesado en desvelar el misterio de aquella biblioteca. 

Yoyi, su socio en el negocio de la compraventa de libros, es su complementario: tiene talento comercial, es práctico, apegado al suelo y vive su desencanto de la revolución sin ninguna melancolía. Es como el Sancho Panza que necesita cualquier Quijote. 

Mezcladas con la narración principal hay también unas cartas de mujer, escritas a su amante, que dan forma a la historia que ocurrió durante los años 50. Todo es nostalgia y reflexión, de manera que incluso la voz de Violeta del Río, cantante de boleros, rescatada de un viejo disco, toma cuerpo durante la investigación, como otro personaje más. Vete de mí, es el bolero que se mete bajo la piel de Mario Conde,  

Yo, que ya he luchado contra toda la maldad
tengo las manos tan desechas de apretar
que no te puedo sujetar
Vete de mí 

Seré en tu vida lo mejor, de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar
como es mejor el verso aquel que no podemos recordar.

Hay una versión maravillosa de esta canción, del disco Lágrimas Negras, cantada por Diego el Cigala y al piano Bebo Valdés. Aquí está.



Leonardo Padura, en La neblina del ayer, hace envejecer a Mario Conde. Dice que es la novela de la madurez, de su madurez y también de la de Mario Conde. Espero poder empezar pronto con Herejes.

Leonardo Padura es Premio Princesa de Asturias de Las Letras 2015.


Leonardo Padura
La neblina del ayer
Ed. Tusquets