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miércoles, 6 de enero de 2021

Novela: Historia del Rey Transparente de Rosa Montero (2005)


La autora.-
Rosa Montero es periodista y escritora y, en su juventud, trabajó como actriz en algunos grupos de teatro independiente. Publica regularmente colecciones de sus artículos aparecidos en prensa, libros de cuentos y novelas. También ha recibido reconocimientos en el ámbito académico y docente y algunas de sus obras han sido adaptadas a teatro y cine. Ha sido Premio Nacional de las Letras Españolas en 2017. Parece que ahora se está preparando una serie de TV con la trilogía de Bruna Husky: Lágrimas en la lluvia, El peso del corazón, Los tiempos del odio. Otras obras suyas: Crónica del desamor, La carne, El corazón del tártaro

Mi opinión.-
Historia del Rey Transparente se mueve en un registro totalmente diferente a la Trilogía de Bruna Husky, que es lo que, hasta ahora, había leído de esta autora. Sin embargo, sí que comparte el protagonismo absoluto de varios personajes femeninos, aunque siguiendo la tradición medievalista no tendría que ser así.

Es cierto que se trata de una Edad Media muy fabulada en la que la autora se ha permitido mezclar acontecimientos y personajes reales, pero sin respetar la cronología real. Hay personajes históricos que se conocen en la novela, aunque en la realidad esto no pudiera suceder. En cuanto a los personajes literarios, quién sabe en un tiempo tan turbulento como el siglo XII, si Leola, la adolescente que sobrevive a una persecución vestida de caballero, hubiese podido existir o no.

En esta novela lleva todo el peso de la narración. Y es que, además de una novela histórica ficcionada o una novela de aventuras, también puede leerse como novela de crecimiento. Abarca unos 30 años, en los que Leola alternará sus identidades de mujer y de hombre según lo favorables que sean las circunstancias. Su viaje se inicia con la pérdida de su padre, su hermano y su amado Jacques y es el deseo de reencontrarse con éste el que la impulsa a vestirse de hombre y viajar.

Así, para comenzar su viaje Leola no sólo deberá vestirse de hombre sino que tendrá que aprender a ser y luchar como un caballero. Y una vez que haya asumido esta identidad, el siguiente viaje será recuperar su identidad de mujer. En esta empresa siempre irá acompaña de Nyneve. Una bruja, hechicera, curandera o simplemente una charlatana capaz de ofrecerle cualquier cosa que necesite en un determinado momento. Es una mujer muy pragmática que incluso, puede luchar con ella como fiel escudero y luego curarle sus heridas. También dice que conoció a Merlín y al rey Arturo.

Las dos se encontrarán con otros personajes a lo largo del tiempo. Nyneve es el conocimiento antiguo, el conocimiento práctico y generoso del matriarcado. Sin embargo, Gastón es todo lo opuesto. Es el conocimiento intelectual propio del patriarcado; es el conocimiento egoísta destinado a la fama y la gloria. Leola se enamorará de Gastón aunque Nyneve le advierta contra él. Ambas vivirán aventuras amorosas, hombres que van y vienen, que les decepcionan y que les aman; pero ellas dos siempre permanecerán unidas. Constituyen una sororidad que no necesita explicarse, que únicamente debe de ser vivida con la libertad y el respeto que cualquiera debería sentir por un semejante.

Me recuerda a la Edad Media fantástica de Ana María Matute, desarrollada también en una Trilogía, La torre vigía, Olvidado Rey Gudú y Aranmanoth. Pero, aunque en Historia del Rey Transparente la protagonista también se enfrenta a situaciones caóticas, a guerras y luchas absurdas y brutales, no tiene el poso de amargura que tienen las novelas de Matute. Rosa Montero es una escritora a la que hay que seguir siempre. Además, esta novela está en una bonita edición en tapas duras y formato pequeño con punto de lectura. Preciosa. 



Historia del Rey Transparente
Rosa Montero 

Santillana 

lunes, 9 de septiembre de 2019

Teruel Medieval y Mudéjar. Verano 2019


No se debería de buscar una excusa para ir a visitar Teruel. Teruel bien vale una visita por sí mismo. Desde Zaragoza apenas son dos horas por la Autovía Mudéjar, de manera que el viaje resulta muy cómodo. Yo hace tiempo que quería ir pero no surgía la ocasión, así que aprovechando el Festival Internacional de Fotografía, Teruel Punto Photo 2019, he ido un par de días. El primero lo dediqué al Teruel Medieval y el segundo al Teruel Modernista. También visité los museos y comí jamón y queso y bebí buen vino.

Impresionante cielo azul
Han sido dos días muy aprovechados, pero todavía me han quedado cosas pendientes. El casco histórico de Teruel conserva su trazado medieval; la ciudad se situó en lo alto de un cerro y se rodeó con una muralla defensiva que, en parte, todavía se conserva. Cuenta la leyenda que los musulmanes que habitaban la antigua Tirwal fueron atacados por las tropas cristianas y al verse en inferioridad de condiciones para la lucha, rodearon los cuernos de unos toros con hierba seca y les prendieron fuego para impresionar.

El torico
Los cristianos que no eran tontos se dieron cuenta de la estratagema y ocuparon el poblado musulmán capturando todos los toros excepto uno que quedó mugiendo en lo alto de un cerro y que, a lo lejos parecía muy pequeño y y las pavesas quedaban como una corona de estrellas. Allí se fundaría la Teruel cristiana.

El acueducto-viaducto desde la muralla
Entre los restos medievales que se pueden visitar están las murallas y el aljibe. Ahora se puede subir a los torreones de las murallas y también hacer el paseo de ronda, aunque no se conserva el recinto completo de 1740 metros y una parte sigue estando en rehabilitación. Empezó construirse en el siglo XII y hoy se conserva cuatro torreones: Ambeles, San Esteban, el Rincón y la Lombardera. En la muralla desemboca el acueducto-viaducto, obra posterior del siglo XVI y que como puede verse desde esta tronera en su parte baja hace las funciones de viaducto y en la parte alta de acueducto. Abastecía a la ciudad de agua desde el manantial de la Peña del Macho. En las estancias de los torreones de la muralla hay reproducciones de las armas utilizadas en las guerras medievales.

Torreón de la Lombardera
Interior de la muralla

Cerca de la Plaza del Torico se encuentra la entrada a los aljibes públicos mandados construir por Pedro IV el Ceremonioso en 1347, aunque es posible que hubiera otros anteriores de origen romano. Los aljibes eran cisternas construidas en el subsuelo para almacenar el agua de la lluvia. Cuando decayó su uso se utilizó como bodega. Se han localizado dos, aunque el rey ordenó construir tres. Son el aljibe fondero y el somero.




Aunque si por algo es conocida la ciudad de Teruel es por su impresionante patrimonio mudéjar. Los principales edificios que podemos disfrutar hoy, ejemplo de este estilo arquitectónico, son de uso religioso. No sabría decir porqué. Son dos las aportaciones principales del mudéjar turolense: la utilización de cerámica vidriada como complemento ornamental, espejeante, y la estructura de las torres de inspiración almohade.

La torre y el cimborrio de la catedral desde la logia del Museo 
La catedral de Santa María de Mediavilla tiene varias piezas mudéjares, a cual mejor. La torre campanario de 1257 cumplía también la función de puerta abierta mediante una bóveda apuntada. Actualmente, está en restauración, así que no puede visitarse; aunque no me gusta el chapitel barroco añadido posteriormente la torre sigue teniendo el encanto de las torres mudéjares. El cimborrio es muy posterior, de 1537. Se diseñó para dar más luz al retablo renacentista de Gabriel Yoli.

El chapitel barroco
Portada neomudéjar de la catedral
La catedral, en su origen fue una iglesia románica iniciada en 1171 que, como se ve, a través de los tiempos ha sufrido considerables modificaciones. Sin embargo, conserva el techo mudéjar más impresionante de Teruel (y del mundo entero). Esta joya, el alfarje mudéjar, data de la segunda mitad del siglo XIII, parece ser que en el año 1285, y ha llegado hasta hoy en perfecto estado porque durante una reforma en el siglo XVIII se decidió cubrirlo con un falso techo porque era una antigualla que ya no gustaba. Tiene 32 metros de longitud y 7,76 de anchura. Es de armadura de par y nudillo, con dobles tirantes que se apoyan en canes; constituye un elemento estructural y no meramente decorativo.

Interior del cimborrio y parte del alfarje

Esta techumbre está profusamente decorada con pintura al temple de huevo. Hace unos años se acondicionó una galería que rodea la nave central para poder verlo a una altura de apenas 2 metros. Así se pueden ver más fácilmente los motivos vegetales, geométricos y escritura cúfica; también hay figuras individuales, temas religiosos y de la nobleza, escenas cotidianas, de guerra y de oficios. Los vestidos de los caballeros y las damas han servido de inspiración para la representación de las Bodas de Isabel.

Detalles 


Pocos habrá que no conozcan la historia de Juan Diego e Isabel, en fin, los Amantes de Teruel que murieron en 1217. Jóvenes, ricos y enamorados que, sin embargo, no pueden consumar su amor porque las guerras contra los moros se interpusieron. Puede resultar un poco presuntuoso pero en Teruel se dice que Shakespeare hizo una mala copia de esta historia en su Romeo y Julieta, porque los verdaderos amantes, los que de verdad están inspirados por el verdadero amor, no necesitan suicidarse. Simplemente mueren de amor o, mejor dicho, de desamor.  


Tradicionalmente la Iglesia de San Pedro ha sido el lugar de reposo eterno de los amantes. Las momias fueron encontradas en 1555 y, desde entonces expuestas de diferentes maneras, han servido de inspiración a obras literarias, pictóricas, teatrales, etc. Hoy, afortunadamente, ya no se exponen las momias, así sin más, sino que se encuentran en un mausoleo de alabastro esculpido por Juan de Ávalos. Pero todavía pueden verse en la parte inferior de las tumbas a través de una rejilla tallada en la piedra.



En el mausoleo, los dos amantes parecen mirarse eternamente aunque tengan los ojos cerrados y sus manos tendidas, una hacia la otra, nunca llegarán a tocarse. Completa la exposición un mural, El amor nuevo 2004, realizado por Jorge Gay y algunos ejemplares y reseñas de las obras literarias, de los montajes teatrales y de las pinturas que se inspiraron en esta historia. A la entrada del Museo de los Amantes, una escultura de Diego e Isabel realizada por Manuel Escriche en 2015 que, incomprensiblemente, mira hacia la pared. La explicación es que así los turistas pueden hacerse fotos con la escultura teniendo la entrada del mausoleo y la torre al fondo.






No obstante esta gran historia no debe oscurecer la importancia de la Iglesia de San Pedro, de su torre y su claustro, como ejemplos de arquitectura mudéjar. No hay que olvidar que el conjunto es el único que se conserva de origen mudéjar aunque haya sido muy alterado a principios del siglo XX, respondiendo más a las características y al gusto del estilo modernista, especialmente en la decoración interior de la iglesia y la restauración del claustro. A mí la decoración de la iglesia me recordó a la capilla baja de la Sainte Chapelle, en París, aunque ésta es mucho más grande.





Hubo una iglesia románica de finales del siglo XII de la que no quedan vestigios, a la que a mitad del siglo XIII, se le había añadido una torre-puerta con bóveda de cañón apuntado como la de la catedral. Posteriormente, se emprenderían obras de ampliación o de nueva planta que dieron lugar a la actual iglesia manteniéndose la torre. Esta torre es la más baja y menos decorada de todas las conservadas en Teruel. Y desde ella se accede al ándito, una especie de camino de ronda pero cubierto que rodea las capillas laterales del ábside y desde donde pueden apreciarse el reverso de las vidrieras, incluida una moderna del arcángel San Gabriel que, sospechosamente, se parece a David Bisbal.

Torre de San Pedro y detalle



Comunicación de la torre con el ándito. Cerámica vidriada de color melado
El claustro de planta cuadrada y de tamaño reducido. Los arcos apuntados que lo circundan fueron cerrados en la reforma modernista de principios del siglo XX. En la cerámica de la torre podemos encontrar tres colores principales. En primer lugar, el verde, tradicional de la cerámica turolense; también el morado cuyo uso no es habitual y el melado un color a medio camino entre el verde y el amarillo, similar al color de la miel oscura.

El claustro

Bisbal en el ándito
Siguiendo la visita me topé con la Torre de San Martín. Es espectacular porque la encuentras de frente al volver una esquina. No está encajonada entre calles como ocurre con la Torre de El Salvador. A la Torre de San Martín no se puede subir, pero exteriormente está completamente restaurada. Las cuatro torres comparten esa característica especial del mudéjar turolense de ser torres-puerta.

Torre de San Martín y detalle

La Torre de San Martín se realizó entre 1315 y 1316 y comparte con la Torre de El Salvador la estructura de alminar almohade (como la Torre de la Magdalena de Zaragoza). En realidad se tratan de dos torres que comparten eje y centro; la exterior envuelve a una torre más pequeña y las escaleras se disponen entre ambas. La torre pequeña está dividida en varias estancias. La decoración destaca por el trabajo hecho con ladrillo resaltado y la cerámica vidriada es verde y blanca.

Torre de San Martín, desde la logia del Museo de Teruel
Por último, la Torre de El Salvador. Es lo único que se conserva de la iglesia medieval de San Salvador que, al hundirse, fue sustituida por el actual templo barroco, donde está el Cristo de las tres manos. No se conoce fecha exacta de construcción, aunque podría aproximarse a 1330. En esta torre sí están más desarrollados los ornamentos de los paños exteriores.

Torre de El Salvador. Difícil apreciar su belleza

Se puede visitar y aunque los dos primeros tramos de escaleras requieren tomar aliento, el resto no supone ninguna dificultad. Además, las estancias de cada planta están habilitadas como espacio expositivo (y para poder descansar un poco). También hay una advertencia. Ya que se trata de torres-campanario hay que tener en cuenta las horas, los cuartos y las medias, no te vayan a pillar cerca. Las vistas son espectaculares.


Torre de San Martín vista desde la Torre de El Salvador

El campanario
El mudéjar ha seguido siendo inspiración durante el siglo XX y esperemos que lo sea también en el XXI. Del siglo XX y como ejemplo de amalgama entre mudéjar y modernismo se puede mencionar la Escalinata del Óvalo que salva el desnivel entre la estación de ferrocarril y el Paseo del Óvalo. Tampoco aquí podía evitarse la referencia a los amantes de Teruel.

Torreón de la Escalinata y los Amantes


Teruel, prometo volver pronto.



lunes, 25 de febrero de 2019

Ensayo: Un libro para la paz de Fatema Mernissi (2004)


La autora.-
Fátima Mernissi fue escritora y profesora de universidad marroquí. Destacada siempre por su pensamiento crítico que no le impedía ser respetuosa con los demás. Pertenecía a una rica familia marroquí y pudo estudiar en la universidad de Marruecos y también en La Sorbona, Francia. Fue Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2003, junto a Susan Sontag. Otras obras suyas son: Marruecos a través de sus mujeres, Las sultanas olvidadas, El hilo de Penélope: la labor de las mujeres que tejen el futuro de Marruecos. 

Mi opinión.-
Mernissi va a ser de esas escritoras de fondo que siempre voy a tener en mis estanterías. Es bueno volver a ella de vez en cuando y es una lástima que muriese cuando todavía tenía tantas cosas por escribir y vivir.


Mucho más que un cuento para niños.

Este pequeño libro ha sido todo un descubrimiento. Me gusta lo que puede aportar a la civilización occidental en estos momentos en los que prima un replegarse identitario nada conveniente. La autora se plantea por qué le da miedo la globalización a una mujer como ella. Culta, de tradición arabomusulmana y educada también en Occidente. La globalización nos pone frente al extranjero, frente a múltiples extranjeros que podemos ver como amenazadores. Sin embargo, los intercambios culturales siempre ha existido y con mayor o menor fortuna forman parte de nuestras vidas.

El cowboy

Tenemos miedo de la globalización actual porque intensifica, de un modo que no podemos asimilar, relaciones que van a cambiar irremisiblemente nuestra vida. Los movimientos migratorios afectan a millones de personas, las comunicaciones son cada vez más rápidas pero esto no quiere decir que sean más fiables puesto que los bulos se transmiten más rápidamente que sus desmentidos. Pero la tesis de Mernissi es que estos intercambios pueden ser beneficiosos para ambas partes y recurre para argumentarla a resaltar la diferencia entre la figura del cowboy agresivo y conquistador y la de Simbad dialogante y seductor, como héroe de otra globalización producida en el siglo IX y hacia el Océano Índico que tenía como base las relaciones comerciales.

Ibn Jaldún

En realidad se trata de una diferencia que en Occidente también hemos conocido y que, en cierto sentido, es la base de la creación de la Unión Europea. Al final de la II Guerra Mundial, Jean Monnet, Robert Schuman, Konrad Adenauer y otros líderes políticos, hartos de las guerras entre Francia y Alemania desde la segunda mitad del siglo XIX, decidieron fomentar la integración de ciertos países europeos basándose en la premisa de que los pueblos que comercian entre sí, no pelean. Deberíamos recordar esto, hoy, que la Unión Europea está tan desprestigiada y alberga en su interior tendencias disgregadoras, todas conectadas en cierta manera que el fascismo y el nazismo: el catalanismo y otros movimientos secesionistas o los gobiernos fascistas de Hungría y Polonia, incluso Austria o Italia con sus políticas contra los inmigrantes.

Al-Mutadid
Deberíamos recuperar esta filosofía. Apartar el conflicto y priorizar la negociación. Es fácil decirlo, pero después esta filosofía queda pervertida por los intereses que no podemos llamar intereses nacionales, sino intereses de determinadas elites que salen ganando con el enfrentamiento a costa de perjudicar a sus propios países y poblaciones. Eso dice Ibn Jaldún, que el inicio de la decadencia árabe está en haber preferido la espada a la pluma y haber descartado el arte del diálogo en las relaciones internacionales.

Unión Europea

Vivimos en esa desazón. Por una parte, los intercambios crean riqueza pero también producen mucho miedo. Leer este libro en España produce cierta sorpresa. Mernissi, como he comentado, afirma que la expansión del Islam hacia el Índico fue la primera globalización pacífica que lo único que destruyó fueron las fronteras comerciales; pero, entonces, ¿cómo encaja esto con la conquista de Al-Ándalus? La autora evita comentarlo y quizá sea porque su visión es demasiado edulcorada. Aun así me parece interesante incorporar a los puntos de vista occidentales los puntos de vista árabes porque, sin duda, tienen su parte de verdad y contrarrestan esa visión orientalista que, también, ha sido muy perjudicial.




Un libro para la paz
Fatema Mernissi

Trad. Inés Belaustegui

Ed. Intermón - Oxfam

miércoles, 24 de octubre de 2018

Novela: Aranmanoth de Ana María Matute (2000)


La autora.-
Ana María Matute fue calificada como la mejor novelista de la posguerra. Era miembro de la Real Academia Española y también fue Premio Cervantes. A los 5 años escribió su primer cuento y a los 17 ya firmó su primer contrato, de 3.000 pesetas en 1942. La torre vigíaOlvidado Rey Gudú y Aranmanoth conforman su trilogía medieval. Otras obras suyas son: Demonios familiares, Paraíso inhabitado, Primera Memoria y una gran cantidad de cuentos con la infancia como protagonista. 


Mi opinión.-
He terminado este verano la trilogía medieval de Ana María Matute pero, afortunadamente, todavía me quedan muchas obras de esta gran autora. En esta breve novela se repiten temas que ya trató en las anteriores: la familia, la educación, la adolescencia. Pero será porque se termina la trilogía o no sé por qué yo me quedo sólo con uno de ellos. La sensación de que esa Edad Media, reflejada en estas tres novelas, indefectiblemente desaparecerá en cuanto desaparezcan sus personajes. Es una sensación extraña.


De alguna manera, los tres personajes principales han sido abruptamente desalojados de la comodidad de su infancia. Orso vivía apaciblemente con su padre ausente pero, llegada la edad, tendrá que irse al castillo del Conde para iniciar su aprendizaje como caballero. Aranmanoth, un hijo no deseado de Orso, será expulsado del mundo de las hadas al que pertenece su madre para reafirmarse como criatura humana. Windumanoth, tercer vértice del triángulo fatal, cumplirá el deseo de su padre y será entregada en matrimonio a Orso, bastante mayor que ella y a quien no reconocerá como marido, sino como sustituto de su padre.


Aranmanoth y Windumanoth se dan a conocer como niños inocentes. Sin embargo, las constantes ausencias de Orso y el paso del tiempo les abocarán al amor prohibido. Igual que en Olvidado Rey Gudú, el amor se manifiesta como una fuerza poderosa y peligrosísima, El corazón es como un lobo hambriento. El corazón es un depredador (pg. 126). Ninguno de ellos quería desairar a su padre y esposo pero lo hacen y, a pesar de que Orso tampoco hubiese querido castigarles por su osadía, deberá hacerlo porque el Conde, representante del orden social, la autoridad y la jerarquía, se lo ordena.


Orso es un personaje muy interesante que debería haber sido desarrollado con más intensidad. Conocemos un poco de su infancia, ese período en que vivía en el mundo de las mujeres y que, con muy pocas ganas, debe de sustituir por el mundo de los hombres. Aparte de un encuentro fugaz con un hada, cuando engendra a Aranmanoth, no se le conocen amores. Su vida ha transcurrido siempre de guerra en guerra por su vasallaje respecto al Conde. Es un personaje que respeta el orden social y que nunca se hubiera atrevido a quebrarlo. Es un hombre obediente y resignado a su suerte.


Por el contrario, Aranmanoth y Windumanoth sí que desafían el orden social, pero lo hacen involuntariamente, sin apenas darse cuenta. Crecen y, al mismo tiempo, sus sentimientos crecen y cambian con ellos. Aunque más que crecer desearían volver a la infancia, volver a la seguridad del mundo de las mujeres. Ese mundo, que creen poder recobrar, está en el Sur de donde proviene Windumanoth y hacia allí emprenden su huida. Es una narración muy intensa, muy bien construida. Ana María Matute tenía una habilidad especial o una dedicación especial para describir paisajes, colores y ambientes. Esa recreación de una época mágica, con personajes que buscan su sitio sin hallarlo. Y es ese mundo mágico, lo que desequilibra todavía más a los personajes. Es la unión de lo fantástico y lo mágico, pero recreados de una forma muy realista, lo que produce más angustia. Muy recomendable.




Aranmanoth
Ana María Matute

Ed. Booket