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miércoles, 26 de febrero de 2020

Novela: Ojos azules de Toni Morrison (1970)

La autora.-
Fue escritora y también activista por los derechos civiles y especialmente dedicada a la igualdad entre mujeres y hombres. Se graduó en filología inglesa y ejerció como profesora en varias universidades y también trabajó como editora. Lamentablemente murió en 2019. Ha recibido premios literarios muy prestigiosos, como el Pulitzer y el Nobel. Otras obras suyas: Sula, Una bendición, Paraíso, Beloved y la última La noche de los niños.



Mi opinión.-
Ojos azules es la primera novela escrita por Toni Morrison y como ella misma reconoce la escribió porque quería leer una novela como esa. No encontraba en la literatura estadounidense una novela en la que la protagonista fuera una niña negra, pobre y fea, considerada por todos como el chivo expiatorio en el que depositar todos los miedos y frustraciones de una comunidad. Así, los desgraciados se sienten menos desgraciados porque existe una niña señalada por la máxima desgracia, porque la desgracia se concentra en una niña inocente y así se restablece el orden cósmico.

Las caléndulas no florecieron aquel año
Esta novela habla de la autoaversión. De cómo se educa a las personas en el autodesprecio, en este caso, el autodesprecio por ser negros. Cómo las niñas, en su paso hacia la adolescencia, tienen de referente a Shirley Temple y otras actrices de la época, rubias de incandescentes tirabuzones y ojos inmensamente azules. Esa falta de referentes de belleza negra queda en esas mujeres como una marca indeleble para toda la vida.


Así, cualquier mujer negra deseará tener una piel blanca y ser guapa a la manera blanca. Y la fealdad será tratada como un pecado original, como una maldición, como el destino del que no es posible escapar. La acción transcurre en Lorain, Ohio, en la misma ciudad donde nació la autora, aunque ella misma se ha encargado de desmentir que la novela fuese autobiográfica.


Aparentemente, la protagonista de la novela es Pecola, pero hasta casi el final del libro ella ni siquiera tiene voz. Distintos personajes que la rodean nos cuentan su historia, con más o menos simpatía hacia ella, aprovechando así para exponer la biografía de cada uno de ellos. Resulta ser una novela coral que gira en torno a este desgraciado personaje.

Los caramelos que comían las niñas ricas
Quedan claras algunas referencias al catolicismo, religión que profesaba la autora. Para mí son especialmente patentes la idea de chivo expiatorio y la de pecado original que planeas sobre toda la trama. Pero también hay claras referencias al sistema de clases establecido por los propios negros dentro de su comunidad. Un sistema de clases que también está ligado a los distintos tonos de piel morena: cuanto más clara es la piel morena más posibilidades tiene una persona de prosperar.

Los adultos utilizan las ramas de las forsitias para pegar a las niñas

He leído también recientemente, Corazón que ríe, corazón que llora, de Maryse Condé que, aunque no es una novela, sí que mantiene referencias comunes con el libro de Toni Morrison. Y precisamente, una de esas referencias comunes en los dos libros es el concepto de belleza blanca, manifestado en el deseo de tener los ojos azules. Cualquier libro de Toni Morrison es muy recomendable.





Ojos Azules
Toni Morrison

Trad. Jordi Gubern

Ed. DEBOLS!LLO


jueves, 23 de enero de 2020

Cine: Mujercitas de Greta Gerwig (2019)


Vaya por delante que yo iba predispuesta a que esta película me encantase porque también me había gustado mucho Ladybird. Es eso que se dice de aire fresco, ideas renovadas de clásicos revisitados. Muy bien por la directora, aunque el casting podía haber mejorado un poco.


Mujercitas es un libro emblemático que todas hemos leído, eso sí, en versión ñoña y resumida para adolescentes; y que, sin pérdida de tiempo, deberemos releer en nuestra edad adulta. Es una justa continuación de la literatura de Jane Austen que pone a la mujer como absoluta protagonista de su vida, dentro de las limitaciones del siglo XIX.


Ha sido adaptada al cine en varias ocasiones y también recuerdo una serie de televisión que resultaba ser bastante más oscura y adulta. Para mí la mejor, ha sido la protagonizada por Katharine Hepburn y dirigida por George Cukor, en 1933, en un precioso blanco y negro; aunque, la versión de 1949, dirigida por Mervyn Leroy y protagonizada por June Allyson también merece visitas recurrentes. La versión más reciente con Winona Ryder no la conozco.


He de decir que, en esta versión, las actualizaciones están plenamente justificadas, aunque la novela que termina por escribir la intrépida Jo March no sea My Beth, sino la propia Mujercitas. Sin embargo, lo que más me ha llamado la atención ha sido la actualización del personaje de Amy, la tercera hermana. La hermana guapa, pija, frívola e interesada, resulta ser una gran mujer, capaz de reconocer los límites de su existencia y actuar en consecuencia. Siempre tratando de no herir a nadie.


Está interpretada por Florence Pugh con una gran madurez a pesar de sus apenas 24 años. La primera vez que vi a esta actriz fue interpretando a Lady Macbeth (la de Leskov, no la de Shakespeare) y dirigida por Katherine Lester. Allí se describía con mucho acierto lo que la monotonía y el aburrimiento y el desprecio que sufre por parte de su marido pueden hacer en una joven mujer. Esta Amy, sin embargo, sale triunfadora profesional y sentimentalmente. Saoirse Ronan como Jo March está inmensa en su papel, su elección no podía haber sido más acertada. Ya me pareció una gran actriz en Expiación cuando apenas era una adolescente y, más tarde, cuando la vi en Chesil Beach. Excepcional.


Otro gran acierto ha sido elegir a Meryl Streep para el papel secundario de Tía March. Pero su presencia llena la pantalla aunque se trate de una actuación de segundos. También la interpretación de Laura Dern como Marmie es excepcional. El personaje que queda más desvaído, sin embargo, es el de Beth interpretada por Eliza Scanlen (sí, la niña inquietante de Heridas abiertas). y la elección de Emma Watson como Meg me parece la menos acertada, junto con la de Timothée Chalamet. Por edad pueden interpretar estos personajes, pero hay que tener en cuenta que a mediados del siglo XIX se envejecía y maduraba mucho antes. Así que su aspecto físico podría ser más acorde con actores y actrices que hoy tengan más de 30 años.


Por lo demás, la fotografía, la música, el vestuario son preciosos. El ritmo, a veces, resulta demasiado rápido pero no hay que olvidar que está tratando de representar la vida de adolescentes, tan modernas y alocadas como reservadas y prudentes. En fin, llenas de vida a pesar de ser golpeadas reiteradamente por la enfermedad, la guerra y la muerte. A destacar también que en el guion ha intervenido Sarah Polley, una de las actrices favoritas de Isabel Coixet y para la que interpretó Mi vida sin mi y La vida secreta de las palabras. Para no perdérsela y sí se puede verla más de una vez. Y sí se tiene más tiempo aprovechar para ver las versiones anteriores. 


Louisa May Alcott, la autora, fue una sufragista y abolicionista destacada. Muy culta, no asistió a ningún colegio porque su padre era un pedagogo reformista y porque en su casa recibía las visitas de Hawthorne, Thoreau o Ralph Waldo Emerson. En fin, intelectuales destacados de la época. Mujercitas es su obra más conocida, aunque toda su vida siguió escribiendo y pudo vivir de su trabajo. No está mal. 


Dirección y Guion: Greta Gerwig
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Yorick Le Saux
Intérpretes: Saoirse Ronan, Emma Watson, Florence Pugh, Eliza Scanlen, Laura Dern, Meryl Streep, Timothée Chalamet y James Norton.



















lunes, 11 de septiembre de 2017

Cuentos: Tres rosas amarillas de Raymond Carver (1988)

El autor.-
Raymond Carver figura como un autor consagrado de la segunda mitad del siglo XX en la literatura estadounidense y por extensión en la anglosajona. Pertenece al movimiento llamado realismo sucio, una literatura de lo cotidiano que enfatiza lo más sórdido, relaciones familiares y conyugales alienantes y la fascinación por el minimalismo en la narración. Carver destacó como cuentista y también como poeta. Otras obras suyas: Catedral, De qué hablamos cuando hablamos de amor y Principiantes. 

Mi opinión.-
Pues esa temática y esa narrativa dura es lo que comparten seis de los siete cuentos de este libro. Las relaciones familiares o conyugales presididas por los silencios, el abuso, las traiciones y la cicatería respecto a las necesidades del otro. Y en casi todas ellas, como denominador común, está la imagen de un hombre pasivo, consciente del dolor que causa e incapaz de evitarlo. Por egoísmo, por inercia o por desidia emocional.

En Cajas esas relaciones alienantes entre adultos se producen entre madre e hijo. Una madre que está mudándose constantemente y que nunca encuentra su sitio y un hijo que la deja que deambule porque no le importa nada donde esté.

El teléfono es el elemento perturbador de las relaciones entre un matrimonio en Quienquiera que hubiera dormido en esta cama. El teléfono suena en medio de la noche y una mujer borracha pregunta por un hombre que no vive allí. Un matrimonio se desvela y mientras intenta coger otra vez el sueño ambos se hacen confidencias sobre sus frustraciones y su miedo a la muerte. Estos personajes que durante el día se dejan llevar por la inercia ante la llamada inesperada son capaces, al menos por un momento, de enfrentarse a su vida. Pero poco después vuelven a lo mismo.

En Intimidad un hombre, con cierto éxito literario, se enfrenta pasivamente al reproche de su exmujer. Ella se siente utilizada por el uso que el escritor hace de su intimidad cuando estuvieron casados; especialmente, de la intimidad más cruel, como si nunca hubiesen existido los buenos tiempos en su matrimonio. Él todo lo soporta, incluso se pone de rodillas, pero no hace nada más.

Menudo es un plato, una especie de cocido para los males del alma. Un hombre ha descubierto que su mujer le es infiel y esto supone que el amante de ella tenga que tomar una decisión que no había previsto. No esperaba que lo suyo pasase de una simple aventura. Pero ahora que el hombre engañado lo sabe el protagonista tendrá que decidir si abandona a su esposa o se queda con ella. Una vez más las circunstancias empujan a un hombre pasivo a tomar una decisión que hubiera querido evitar.

En El elefante un hombre carga con la responsabilidad de todos los miembros de su familia. Su hermano le sablea constantemente; también tiene que ocuparse de su madre enferma que desvía el dinero que él le da hacia el hijo sableador. Su exmujer depende de él y su hijo que todavía está en la universidad también. Su hija se casó pero su marido está en el paro y tienen dos hijos pequeños. Todos viven a su costa. Todos esperan que mejoren sus cosas para no tener que depender del hombre, pero nunca será así.

Caballos en la niebla es el final de una relación de pareja en la que, después de años de convivencia, el marido ni siquiera reconoce la letra de su mujer y pone en duda que la carta de despedida que ella le ha dejado la haya escrito ella misma.

Tres rosas amarillas es un cuento que se sale de la temática general de los otros. No está ambientado en los Estados Unidos ni en los años 1970-1980 sino en los últimos días de Chejov y en los pequeños detalles que rodean su muerte. Las rosas amarillas y el champán que ha pedido antes de morir, el corcho de la botella que ha caído por el suelo. Carver lo escribió cuando él estaba ya enfermo de cáncer y moriría poco después.

Aunque todos los cuentos transpiran tristeza y desaliento, no sumen a sus personajes en la desesperación sino que ellos aceptan, casi de buena gana, el absurdo y la dureza de la vida. Vistos en conjunto parecen un autorretrato del propio escritor. Muy recomendable. 


Tres rosas amarillas 
Raymond Carver 
Trad. Jesús Zulaika 

Ed. Anagrama 

lunes, 10 de abril de 2017

Cuento: Diles a las mujeres que nos vamos de Raymond Carver (1971)

Estaba leyendo un libro de cuentos de Raymond Carver y me han recomendado que leyese especialmente otro de sus cuentos no incluido en este libro. Se trata de Diles a las mujeres que nos vamos. Aterrador. 

Trata de dos amigos de toda la vida, de los que lo han compartido todo: la ropa, el coche y las chicas que se follaban. Jóvenes veinteañeros todavía pero envejecidos, ya casados y uno de ellos con hijos y arrastrando una enorme frustración que ni la cerveza ni el whisky pueden mitigar. Bill y Jerry, son nombres vulgares para hombres vulgares, que no destacan en nada. Estudiantes regulares, trabajadores regulares, maridos regulares y padres regulares. Se siguen viendo todos los fines de semana y para que las cosas sean más fáciles sus esposas también se han hecho amigas.

Este es el coche de Jerry
Los domingos son día de barbacoa, con las mujeres y las niñas. Se sientan frente a la piscina a beber cerveza y a hablar de coches. Un domingo, Jerry aplasta la lata de cerveza, no tiene muchas ganas de hablar. Prefiere coger el coche, un chevy descapotable del 68, y salir a dar una vuelta. Diles a las mujeres que nos vamos. Paran en un bar, siguen bebiendo cerveza y Jerry no se calma. Otra lata aplastada. La solución, volver a la carretera y pisarle a fondo al coche, 135 kilómetros por hora. Y dos chicas que terminarán muertas, sólo porque Jerry no sabe vivir su frustración y porque Bill le sigue como un perro asustado. 

Las chicas son jóvenes, es verano, llevan pantalón corto y camisetas ajustadas de tirantes finos. Van en bicicleta, de excursión hacia las montañas. Para Jerry esto es motivo suficiente para considerarlas putas que se le insinúan con la mirada. Así que, sin que Bill haga nada por evitarlo, Jerry se dedicará a perseguirlas, acosarlas, acorralarlas como si fueran animales y finalmente matarlas. Persecución y caza. Jerry dijo: Vete a la derecha y yo iré de frente. Les cortaremos el paso a esas calientapollas.

Las chicas pretendían pasar el domingo en un sitio parecido a éste
Lo aterrador de este cuento es la falta de motivos que Jerry tiene para matar a las chicas pero que lo haga sin ninguna dificultad. El autor nos ahorra los detalles del asesinato pero casi es mucho peor. En una línea revela toda la crudeza del hecho, la brutalidad del asesino y la pasividad del cómplice, Jerry utilizó la misma piedra con las dos chicas.

Miramos la violencia de género y los asesinatos de mujeres bajo un prisma que yo considero erróneo. Hasta hace unos años (y algunos hombres y mujeres lo siguen haciendo) considerábamos que las mujeres provocaban estas situaciones y, en cierta manera, lo seguimos haciendo cuando nos preguntamos e insistimos en saber por qué las mujeres no han hecho algo para evitar la violencia de sus parejas. Por qué no se han ido de casa, por qué no han denunciado, por qué no han buscado ayuda de sus familias. Siempre la responsabilidad está en la mujer que hizo todo lo posible para evitar su muerte, no actuó correctamente.

Aunque en este cuento no hay una relación sentimental y no sería exactamente violencia de género, sí que pone de manifiesto el ánimo que impulsa a estos hombres, a los que una cerilla apagada les calentaría la polla. La frustración y la cacería. Lo único que hace la víctima es pasar por allí en un momento inoportuno.

Raymond Carver es el máximo representante de lo que se llama realismo sucio. Es de esos escritores que te deja el alma en vilo, al menos en este cuento. Apenas esboza lo aterrador que puede ser el ser humano y sin explicarte nada más y sin dejarte tiempo para asimilar, termina el cuento. Así, sin más. 



lunes, 11 de abril de 2016

Novela: A la sombra del árbol violeta de Sahar Delijani (2014)

La autora.-
Sahar Delijani nació en la prisión de Evin en Teherán, 1983. Cuando era adolescente sus padres decidieron emigrar a Estados Unidos en busca de futuro y una vida mejor para sus hijos. En Berkeley, Delijani estudió Literatura Comparada. A la sombra del árbol violeta es su primera novela. 

Mi opinión.-
Una de las protagonistas nace también en la prisión de Evin y termina viviendo el exilio en Italia. Es, pues, una novela autobiográfica. La primera novela de la autora se nutre de su experiencia de la represión, la violencia y el exilio. Para ser exactos es la experiencia de varios miembros de su familia. Encarcelados, ajusticiados y exiliados. Algo que se repite habitualmente en los regímenes autoritarios como es el de la República Islámica de Irán.

En esta novela hay momentos verdaderamente intensos y dolorosos, descritos de una manera muy poética. Pero al mismo tiempo, hay tantos personajes y tantas historias que me ha resultado difícil de seguir. La autora ha repartido sus experiencias en varios personajes emparentados entre ellos, de manera que las historias se desarrollan independientemente; pero hay tantos saltos en el tiempo y tan fragmentados que a veces no se siente la necesidad de continuar con la lectura.

La realidad de la prisión de Evin


Por otra parte, yo hubiera necesitado también una descripción del contexto sociopolítico, que dio lugar a esa represión tan brutal durante 30 años; o que, al menos, aparecieran personajes del otro bando. Pero no hay nada de eso. Poco sabemos de la represión iraní concretamente y aunque tampoco tiene porqué ser diferente de cualquier otra represión surgida de un estado totalitario y excluyente, hubiese sido necesario para completar la vida de desarraigo y de muerte por motivos políticos. Y también para entender cómo muchos iraníes, activistas durante la revolución contra el sha, que querían modernizar el país, se sintieron traicionados una vez que la revolución se mostró tan intolerante.

Jacarandá

Es una novela de esperanza y de mujeres muy fuertes. Todos tratan de mantener la lucha por la libertad continuamente porque en cierta manera, aunque los padres intentan evitarlo, los hijos heredan ese capital de represión y lucha. Los padres ocultan su historia en la cárcel, pero los hijos tarde o temprano la descubren y necesitan conocer su pasado para poder entender su presente en otros países, en otras culturas. Algunos de ellos ya no sienten deseos de volver a Irán, pero sí interés por cómo evolucionará la situación política. Al fin y al cabo, como dice la autora en una entrevista, Reza Sha obligó a las mujeres iraníes a quitarse el velo para poder salir a la calle y los ayatolás las obligaron a ponérselo si querían salir; pero la verdadera libertad está en que cada mujer elija si quiere llevar velo o no. 



Sahar Delijani
A la sombra del árbol violeta

Ed. Salamandra 

lunes, 28 de marzo de 2016

Relato: The Other Two de Edith Wharton (1904)

La autora.-
Edith Wharton nació en Nueva York en 1862. De clase alta, recibió una esmerada educación y tuvo un talento especial para la escritura. Fue una mujer libre. Se casó y acabó divorciándose por las continuas infidelidades de su marido; tuvo amantes, hombres y mujeres, para escándalo de su privilegiada clase social. Durante la I Guerra Mundial vivió en Francia y fue condecorada con la Legión de Honor por su dedicación y ayuda a los refugiados y heridos en el frente. Murió en Francia en 1937. Otras obras suyas: La edad de la inocencia, La casa de la alegría, Un hijo en el frente. En 1930 escribió Back to Compostela, un ensayo inacabado sobre sus viajes de 1925 y 1928 por el Camino de Santiago. 

Mi opinión.-
The other two es un relato breve pero magistral. En las novelas y relatos de esta autora la alta burguesía neoyorquina es el personaje principal y Wharton no pierde ninguna oportunidad para resaltar su frivolidad y rigidez, utilizando toda la ironía de la que es capaz para ponerlos un poco en ridículo. Eso pasa en este cuento.

El señor Waythorn acaba de casarse con Alice y al principio no siente ninguna preocupación por el hecho de que ella se haya divorciado ya otras dos veces. Es algo que a su entorno tampoco parece preocuparle. Al fin y al cabo viven en 1904 y la sociedad ha evolucionado. Pero las cosas empiezan a cambiar cuando vuelven de su luna de miel y por diversas circunstancias los exmaridos empiezan a tener, cada vez más, una presencia regular en sus vidas. Waythorn no sabe cómo manejar esta situación.



Alice y su primer marido tuvieron una hija, Lily, que vive con el nuevo matrimonio. Al caer enferma, el señor Haskett acude a visitarla. Este primer exmarido es, visiblemente, de rango social inferior al de Waythorn, pero lo que más le desconcierta es que no es grosero ni bruto como él se había imaginado o como Alice le había hecho creer. Al revés se trata de un hombre indefenso y tímido. Lo que más molesta a Waythorn es que se da cuenta de que Alice también ha pertenecido a ese mundo social inferior. 

Gus Varick, el segundo exmarido, fue quien le dio a Alice el impulso suficiente para su ascenso social. A lo largo de la historia Waythorn se da cuenta de que la imagen que se había hecho de Alice no es la real. No es que empiece a odiarla sino que la relación que Waythorn mantiene con sus predecesores le da una imagen completamente distinta de la que se había hecho de Alice. No la juzga, pero empieza a considerarla como un poco “trepa”.

Quinta Avenida. Nueva York 
He leído algunas críticas sobre este cuento, en las que consideran que el personaje de Alice simboliza una especie de evolución darwinista. Una mujer que es capaz de elegir el marido que le conviene en cualquier momento y dejarlo cuando encuentra otro que le ofrece una posición mejor. Una acción egoísta, sin duda, pero que como estrategia de adaptación funciona perfectamente. Su pragmatismo le procura cada vez una mejor posición social para ella y su hija; sin que, por otra parte, perjudicar a sus maridos anteriores.

Waythorn, al menos aparentemente, supera sus inseguridades y el relato termina con los cuatro personajes tomando civilizadamente el té en casa de Waythorn. Muy british a pesar de ser una autora estadounidense. 





Edith Wharton
The Other Two

Ed. Pons 

lunes, 14 de diciembre de 2015

Novela: Clandestino de James Ellroy (1982)

El autor.-
James Ellroy nació en 1948 en Los Ángeles. Su infancia estuvo marcada por el asesinato (no resuelto) de su madre; su juventud fue un viaje peligroso por las drogas y alcohol; en la madurez se enfrentó a sus demonios y se convirtió en escritor, uno de los chicos malos de la literatura estadounidense actual. Otras obras suyas son: La dalia negra, El gran desierto, L.A. Confidential y Jazz Blanco que forman el Cuarteto de Los Ángeles. Su última novela, Perfidia, es el primer volumen del Segundo Cuarteto de Los Ángeles


Mi opinión.-
Hace unos meses vi la entrevista que Óscar López hizo a James Ellroy para su programa Página 2 de RTVE y me sorprendió que el autor quisiera definirse como novelista histórico. No me parece una mala definición ya que la novela negra, abordando las corrientes subterráneas de miseria moral, brutalidad y sordidez, siempre se ha ocupado de reflexionar sobre la condición humana, y la condición humana contextualizada, referida a un tiempo y a un lugar determinados, es historia. Quizá no sea la gran historia política y económica que estudiamos en los colegios, pero desde luego sí es historia social.

Clandestino es la segunda de sus novelas y la escribió en 1982. De entonces a ahora su estilo ha cambiado. Ahora apuesta por las frases cortas, rotundas y profundas como un navajazo y en esta novela sigue una literatura formalmente más conservadora; sin embargo, sus preocupaciones siguen siendo las mismas. La acción de Clandestino se desarrolla en los años 1950 y me ha sorprendido el tratamiento que da a las mujeres. No son personajes comparsa, ni las chicas del gánster, ni niñatas travestidas de mujeres fatales. Son mujeres reales con problemas (clandestinos) reales que se incorporan a la vida social y laboral que había sido hasta entonces patrimonio exclusivo de los hombres.


Freddy Underhill es un policía de 25 años. Se ha criado en un orfanato y quiere triunfar y ascender en la policía aunque para ello tenga que utilizar tácticas poco ortodoxas. Freddy es inteligente y tiene estudios universitarios; destaca por esto respecto al resto de policías brutos y que odian a los negros. Él busca el prodigio. El prodigio es la explicación oculta que da sentido a las cosas que, aparentemente, no lo tienen: los crímenes sin resolver, la codicia, la estupidez humana, la brutalidad y, sin lugar a dudas, toda la complejidad inabarcable de la vida.

El asesinato de la madre de Ellroy 
También es un hombre joven que busca diversión y para ello frecuenta los clubes nocturnos, pensados para beber y ligar. Allí conoce, a Maggie Cadwallader, una chica de granja de Wisconsin que ha emigrado a la gran ciudad en busca de un futuro (mejor), pero que sigue arrastrando un poderoso miedo. Meses más tarde Maggie es asesinada y socialmente denostada por llevar una vida ligera, emborracharse y frecuentar hombres como compañía de un día (de una noche). Underhill investiga su asesinato para descubrir que ha habido otras muertes de mujeres muy similares y que, es posible que, bajo la apariencia de asesinatos aleatorios en serie, exista una vinculación especial entre ellas. James Ellroy se inspira en el asesinato sin resolver de su madre: enfermera, divorciada con un hijo pequeño y del medio oeste. El medio oeste y la emigración a las ciudades es un personaje más. Así al final de la novela, él mismo Underhill dice Tardé dos horas en llegar a Milwaukee… Llevaba despierto más de veinticuatro horas, acababa de atravesar cincuenta años de historia y, sin embargo, no estaba cansado en absoluto. 

Esos mismos 50 años de historia tenían que recorrer las mujeres que escapaban de la miseria del medio oeste americano. No conozco la legislación, pero imagino que sería difícil que una mujer comprase o heredase tierras para poder gestionar su propia granja. Tendrían que aspirar a matrimonios más o menos ventajosos y si estos matrimonios salían mal, les quedaba aguantar malos tratos, borracheras y palizas o divorciarse y huir. No todas llegaban a una vida mejor. Con su falta de formación y la escasez de puestos de trabajo para mujeres muchas de ellas terminaban en la prostitución.

Sin embargo, en esta novela, empieza a tener protagonismo también otro tipo de mujer de los años 1950. Está encarnada por el personaje de Lorna. Es una mujer de alrededor de 30 años, de familia acomodada con la que no mantiene una buena relación, con estudios universitarios y que desempeña una profesión. Es abogada y busca la justicia. Lorna también tiene sus carencias y heridas y precisamente por eso, es para Fred Underhill, parte fundamental del prodigio, de la explicación.

Aunque el final de la novela no es brillante y se mezclan demasiadas cosas en poco tiempo, Ellroy se ha ganado merecidamente el título de perro diabólico de la literatura negra estadounidense. Y a él le encanta jugar a chico malo.



James Ellroy
Clandestino 
Traducción: Montserrat Gurguí y Hernán Sabaté

Ediciones B 

jueves, 31 de octubre de 2013

Teatro: En el estanque dorado de Ernest Thompson

El autor.- 
Ernest Thompson es escritor, actor y director en Estados Unidos. De su vocación como escritor, dice que no se puede curar; las malas críticas no impulsan a abandonar, por el contrario son un acicate para seguir intentándolo. De su trabajo como actor, dice que los actores no deben crecer nunca y que en realidad, encuentran su propia voz utilizando las palabras de otros. Con la adaptación al cine de En el estanque dorado ganó un Oscar y dos Globos de oro.

Sinopsis.-
Ethel y Norman Thayer pasan sus vacaciones, como todos los años, en su casa a la orilla del estanque dorado. El bosque, los patos, la barca y salir a pescar son sus objetivos durante ese tiempo. Su hija Chelsea, acude a visitarlos con una sorpresa. 

Mi opinión.-
Es un placer formar parte de una obra de teatro, aunque sea como público. Estás cómodamente sentado en tu butaca, asistiendo a la vida (ficticia, pero vida al fin y al cabo) que otros llevan. 

Es un placer encontrarse con Lola Herrera y Héctor Alterio. 

En su momento vi también la versión cinematográfica de los años 80, con Henry Fonda y Katharine Hepburn y recuerdo que se potenciaba mucho más la conflictiva relación que mantienen con su hija. Supongo que los productores aprovecharían las tensas relaciones que, por entonces, mantenían Henry Fonda y su hija Jane (que también interpretaba a su hija en la película). En esta versión teatral, la primera que se realiza en España, el conflicto pasa más desapercibido, porque la obra de teatro mantiene un tono más melancólico, pero con mucho sentido del humor. 

El protagonista absoluto es Norman Thayer (Héctor Alterio). Al principio de la representación se puede pensar que Norman vive con desesperación su vejez y que su malestar le impulsa a constantes llamadas de atención (puntualmente respondidas por su esposa). Su “fingido” desvalimiento, su inapetencia; pasarse el rato hundido en un sillón murmurando, sin que apenas entendamos lo que dice, nos hacen sentir por él compasión. Todo lo podíamos achacar a la rebeldía y al miedo que le produce su vejez. Pero a medida que se desarrolla la obra se puede percibir que, en realidad, Norman siempre ha sido así. Un quejica, con mucho tiempo libre para mirarse el ombligo. 

Y llego a esta conclusión, de que Norman Thayer es el típico marido cenizo, por dos cosas. La primera de ellas, es que en cuanto aparece el hijastro adolescente de su hija, todo cambia y las ganas de vivir, de reír y de pescar vuelven a aparecer. Se alimenta de la energía y la juventud de otro. Así lo ha hecho durante toda su vida con Ethel, su mujer, interpretada por Lola Herrera. Destinada durante toda su vida (como muchas esposas) a contemplar las impertinencias del marido. Ethel es muy vitalista o simula serlo. Quiere morir sintiéndose viva, exagerando una felicidad que intenta transmitir a Norman, sin éxito. Sin embargo, cuando se queda sola en escena, apenas unos minutos, escuchamos su cansancio. Es un cansancio que no se atreve a confesar a su marido y mucho menos a su hija. Ella misma se obliga a representar una alegría que también la cansa.

La segunda razón por la que creo que Norman es un marido cenizo es porque su hija, Chelsea, también lo es. Otra quejica, que sigue enfurruñada con sus padres y con el mundo, como cuando era adolescente; que apenas se relaciona con su padre y que echa en cara a su madre que no le prestase la debida atención. Un poco cansina, igualita igualita que su padre. No sé cómo Ethel ha podido vivir tantos años sin ser consumida por esos dos vampiros.

Me parece un acierto, que en esta versión de Emilio Hernández, dirigida por Magüi Mira, se haya potenciado más el humor que la melancolía; porque sí que es una reflexión sobre las relaciones humanas y los reproches y las expectativas y las frustraciones, pero darle un registro más distendido no le resta nada de profundidad. 

Lo peor del teatro es el público que espera el silencio de los actores para ponerse a toser, en franca competición unos con otros y que es incapaz de desconectar el sonsonete de sus teléfonos móviles, independientemente de la cantidad de veces que se les repita que lo hagan. ¡Que les corten la cabeza, así no toserán más!







lunes, 20 de mayo de 2013

Novela: Cosecha Roja de Dashiell Hammett


Sinopsis.-
El hombre de la Continental, Agencia de detectives privados, llega a Personville contratado por Donald Willson, dueño de los periódicos de la ciudad. El mismo día de su llegada, Donald Willson es asesinado y su muerte supone el desencadenamiento de una espiral de violencia que parece que sólo el detective puede manejar. 

El Autor.-
Dashiell Hammett, 1894-1961, trabajó como detective privado y antes de eso, según su propio testimonio había trabajado “reventando huelgas” durante los conflictivos años 1920-1930 en Estados Unidos. Después fue guionista en Hollywood y escritor, activista político y luchador antifascista. Fue procesado en la célebre “caza de brujas” del senador McCarthy y encarcelado durante 6 meses por negarse a delatar a sus compañeros del Partido Comunista de EEUU. De vida sentimental también bastante turbulenta, mantuvo una relación intermitente durante más de 30 años con la escritora Lillian Hellman. Otras obras suyas son: La maldición de los Dain y El Halcón maltés

Mi opinión.-
Cosecha Roja ya es un clásico, es de esas novelas que definen un género por sí mismas. Es la novela negra pura, más ortodoxa, con corruptos, gánsteres, investigadores privados y femme fatale, y que inicia el subgénero llamado hard-boiled, caracterizado por su extrema violencia. Se podría decir que es a la literatura lo que el Tarantino de Reservoir Dogs es al cine. 

Este subgénero no es una reacción a la novela enigma, de detectives cultos, bien vestidos, muy educados y que toman el té, que utilizan la lógica y su habilidad deductiva para resolver los crímenes, del estilo de Sherlock Holmes y la señorita Marple de Agatha Christie, supone un salto cualitativo. Sería el realismo brutal estadounidense enfrentado y consagrado frente a la pulcritud británica. Pero Cosecha Roja, va todavía más allá, puesto que se centra en describir los ambientes de corrupción y hacer una consistente crítica social, aunque no aporte soluciones ni existan héroes. El agente de la Continental "sólo" facilita la limpieza necesaria para que la ciudad empiece de nuevo. 

Está escrita en primera persona por el detective encargado de “esta limpieza”; así asumimos su punto de vista durante toda la novela, cuando está perdido estamos perdidos y cuando está en peligro sentimos también el peligro. Antes he dicho que es una novela muy violenta, pero no se trata de una violencia gratuita. En realidad, no importa mucho descubrir al asesino de Donald Willsonn, sino que lo más importante para el autor es describir las consecuencias funestas de un ambiente de corrupción cultivada y enquistada. 

No estoy de acuerdo con los que opinan que se trata de describir una ciudad en decadencia. Yo entiendo por decadencia, el descenso después de haber alcanzado la plenitud, pero Personville, (la ciudad persona) en realidad, se está formando, es un personaje más que está naciendo en medio de esas convulsiones, entre las heces de la corrupción y la sangre que trae la violencia. 

En Personville la prensa, la policía y las autoridades, es decir, todo lo que la hace ser una ciudad, está intervenido por los gánsteres (sin olvidar tampoco al respetado magnate, al que aquí llamaríamos cacique, Elihu Willsonn). Son personajes sin pasado y sin futuro, unidimensionales, sin emociones ni sentimientos. No son personajes excesivos por su maldad o cinismo; ni siquiera el agente de la Continental, demuestra la más mínima emoción, habla y actúa con la precisión de un cirujano, curtido en horas de quirófano. No podemos saber qué les ha hecho así porque para Hammett, eso no es importante, sólo son peones en esta crisis de violencia que dará lugar a la nueva Personville.  

El hombre de la Continental es el hacedor de este “milagro de la vida”, de esta “crisis curativa”. Vertiendo un poco de veneno en los oídos adecuados en el momento justo, enciende la mecha, libera todos los odios y resentimientos cruzados entre los personajes, y que les hacen caer como piezas de dominó alineadas. Sólo tiene que soltar un poco de carnaza y agitar el agua, los tiburones se devorarán solos.

Hammett, al principio de la novela, llama a la ciudad Poisonville (la ciudad veneno) y al final, después del estallido de violencia curativa, termina diciendo de ella que “se está convirtiendo en rosaleda de dulce olor y sin espinas”, es el único momento que yo recuerde que el detective se permite una cierta emocionalidad (o cinismo). 

Sorprende que no haya sido adaptada para el cine, porque tiene una estructura narrativa y un ritmo muy cinematográficos: frases breves, cortantes, directas sin adornos innecesarios. Imagino que es por el exceso de violencia (que no sería considerada políticamente correcta) o quizá porque describe ambientes de corrupción bastante reconocibles. Muy recomendable. 





Cosecha Roja
Dashiell Hammett
Traducción de Fernando Calleja
Alianza Editorial 

martes, 19 de febrero de 2013

Novela: El hombre del salto


Sinopsis.-
El impacto que los atentados del 11 de septiembre tienen en la vida de un matrimonio separado recientemente. 

El autor.-
Don DeLillo es un novelista y dramaturgo estadounidense. Considera que su trabajo está influenciado porque “vivimos en tiempo de peligro”. Según el crítico literario Harold Bloom, es uno de los mejores novelistas americanos de su generación; considerado un autor posmodernista, incluye entre sus influencias a la música jazz. Para él, la literatura debe ser un ejercicio de crítica frente al poder en todas sus dimensiones: estatal, medios de comunicación, político y empresarial. Otras de sus novelas son: Ruido de fondo, Libra, Submundo, Punto Omega y Cosmópolis, adaptada al cine por David Cronenberg. 

Mi opinión.-
En El hombre del salto, Don DeLillo reflexiona sobre los efectos del atentado terrorista del 11S en una pareja que se ha separado recientemente. Y además se esfuerza porque no se pierda la memoria de ese acontecimiento terrible o que, como intuimos que pueda ocurrir, acabe banalizado en una performance puramente estética. DeLillo encarga a una pareja, recientemente separada, la reconstrucción del mundo, al menos de su mundo, después del atentado del 11S. 


Por una parte, Keith vive el atentado en primera persona, ya que trabaja en una de las Torres Gemelas. Sobrevive al impacto de los aviones y en su huida se aferra al maletín de otro ejecutivo y trata de volver al hogar familiar. Me parece que coger ese maletín en medio de ceniza, dolor, sangre y muerte es un intento de aferrarse a la normalidad, al momento anterior a la tragedia, y devolvérselo a su dueña e iniciar una frustrante relación sexual, es una forma de restablecer el equilibro tras el impacto brutal. Algo que, lamentablemente, Keith no va a conseguir. 

Una vez que es consciente de que no puede volver a su situación anterior, ni con su mujer ni con una nueva amante, Keith intenta recuperar el control de su vida a través del juego; entonces, las partidas de póker se convertirán en una  obsesión, que le llevará a viajar constantemente por todo el país, sin rumbo fijo, sin objetivos y sin descanso. Por otra parte, Lianne, su mujer-exmujer, está obsesionada por la pérdida de la memoria; e intenta por todos los medios controlarla para que no le ocurra lo mismo que a su padre. 

En estos personajes, devastados y aturdidos por el shock, se muestra la frágil y quebradiza condición humana. Y sobre todo, un tema recurrente para el autor, cómo el azar y el peligro condicionan nuestra vida. 

Durante toda la novela DeLillo transmite la abrumadora sensación de que estamos cubiertos por ceniza, desorientados e incapaces de olvidar y reintegrarnos al "orden normal". Se expresa por medio de pronombres, sin apenas referirse a los personajes por su nombre, de tal manera que el lector se ve envuelto en la misma confusión que sufren los personajes. Es una narración lenta, aséptica y dura, inflexible, sobre la ceniza, la calcinación, la muerte. No es lineal, constantemente se pierde por la memoria aturdida, extraviada de los personajes, con saltos en el tiempo, cambio de personajes y mezcla de diálogos y pensamientos de cada uno de ellos. 

Me ha parecido una novela muy exigente, difícil y de lectura áspera; sobre la memoria y el olvido; sobre si es posible o deseable perder la memoria y llegar a  evadirse de la tragedia.

Yo recomiendo su lectura para intentar no perder la memoria de lo que la brutalidad del terrorismo puede hacer en gente corriente que nunca han aspirado a ser héroes. Brutalidad que hace que personas, que en algún momento de su vida fueron “normales” acaben siendo, por obra del azar, “metralla humana”, pequeños trozos de hueso y dientes de terroristas o de víctimas, infectando los cuerpos de otras víctimas. 



El hombre del salto
Don DeLillo
Ed. Austral










Nota: No he podido atender el blog estas últimas semanas porque he estado de exámenes y con gripe. Espero volver ya a la regularidad. Gracias y disculpad. 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Novela: Los pájaros amarillos


Sinopsis.-
Bartle, joven soldado de 22 años, vuelve a casa después de estar destinado en Irak durante la guerra. 

El autor.- 
Kevin Powers nació en Virginia (EEUU). Sirvió en el ejército de EEUU de 2004 a 2005, durante la Segunda Guerra del Golfo. Ha escrito poesía y Los pájaros amarillos es su primera novela. En una entrevista dijo que el impulso de escribir esta novela, surgió de la esperanza de encontrar algo de verdad en la más extrema de las experiencias humanas, enfrentarse a la muerte absurda.

Mi opinión.-
No quiero recomendar este libro. Es mi primer impulso al terminar de leerlo. Es una novela reflexiva, de introspección, en algún sentido de crecimiento, autobiográfica. Poesía en prosa. Muy dura. Con un lenguaje crudo, lacerante. Escrita desde el abismo. Los críticos han dicho que es "alta literatura". Pero no son esos los motivos por los que no quiero recomendarla. Nunca ha sido mi intención en este blog hacer una crítica literaria al uso. Trato nada más de dar mi opinión sobre cosas (libros, pelis y algún día más cosas) que me gustan o me sorprenden o me irritan. Esta novela, desde luego, no me deja indiferente, ni desde un punto de vista literario ni moral. Pero, de alguna manera, me parece indecente.

Hace unas semanas vi un reportaje en Página 2, el programa de crítica de libros de Televisión Española donde entrevistaban a Kevin Powers. Le  presentaban como un joven veterano de la guerra de Irak, una promesa literaria que necesitaba dinero para pagarse la universidad y que decidió enrolarse. Cuando oí esto, lo primero que pensé fue que Kevin Powers sería negro. El caso es que para mi estereotipo, un soldado americano que se alista a los 17 años por dinero y va a la guerra de Irak, descartando que pudiera ser hispano por el apellido, obligatoriamente debería ser negro. Pero no, el caso es que Kevin Powers es blanco, joven, guapo, aparentemente sano, de clase media y de un pequeño pueblo de Virginia, en la costa este americana. 

Me puse a buscar en internet y encontré alguna entrevista donde se explaya un poco más sobre su decisión de alistarse. Pues sí era adolescente, quería ir a la universidad y rebelarse contra sus padres; no tenía suficiente dinero y el ejército se prestó a pagarle los estudios; por otra parte, también había una cierta tradición entre los hombres de su familia de irse a matar a otros hombres-mujeres-niños al otro lado del culo del mundo para hacerse hombres. Bien. Lo de irse a matar a gente por dinero ya es moralmente reprobable, pero irse a matar para hacerse hombre me dejó sin palabras. 

Me puedo imaginar que en su entorno socioeconómico, ultraliberal capitalista, si no tienes dinero no eres nada ni nadie. Me puedo imaginar que la presión social por el triunfo en EEUU lo es todo. Me puedo imaginar que todos sus amigos-conocidos-primos hacen lo mismo y se alistan porque no tienen otra opción. Me puedo imaginar que en su ciudad natal la tasa de paro juvenil supere el 70%. Pero no puedo creerme que no haya otra salida.

Si asumimos cualquiera de esas razones, entenderemos que la decisión de alistarse para ir a la guerra por dinero es sumamente racional y adecuada a lo que se quiere obtener; pero una de las grandes estafas morales que perpetran los hombres (entendido como género masculino no como ser humano) es convencernos de que sus decisiones son siempre racionales. Nunca se estudia, ni se admite, la emocionalidad en las decisiones de los hombres. He leído algo sobre los motivos que impulsan a alguien a “profesar” como terrorista y el análisis, en caso de que sean hombres o mujeres, siempre es diferente. Nunca se cuestiona que los motivos de los hombres sean racionales; en cambio, en el caso de las mujeres terroristas, las explicaciones que se manejan siempre son emocionales: la maternidad frustrada, el desengaño amoroso o simplemente haber sido seducidas por un terrorista. 

Kevin Powers, a través de su personaje Bartle, admite, en el párrafo que transcribo de Los pájaros amarillos, un motivo puramente emocional en su decisión de alistarse: le llamaban maricón en el instituto y quería demostrar que era un hombre:

“Entonces, por qué no encontrar un sitio donde acurrucarte y morir de la forma menos dolorosa posible, dado que eres un cobarde y que a decir verdad fue esa misma cobardía la que te metió en el lío, porque querías ser un hombre y la gente se reía de ti y te empujaba en el bar y en los pasillos del instituto y te llamaban maricón porque te gustaba leer novelas y poemas a veces; dado que, en lo más profundo de tu ser, sabes que fuiste porque querías ser un hombre y que ya no lo vas a conseguir y que eres demasiado cobarde como para ser un hombre y superarlo. Entonces, por qué no encontrar un sitio limpio y seco y acurrucarte a esperar con el menor dolor posible y quedarte dormido y no despertar y que les den por culo a todos.” (126)

Es un libro desgarrador, que del horror hace poesía, escrito desde la soledad moral más absoluta. Pero no puedo/no quiero recomendarlo. Y mucho menos ahora que, hace dos días, otro adolescente perdido ha matado a 20 niños y 6 mujeres en una escuela en Connecticut. Sé que es injusto por mi parte, pero ¿no pueden aprender a ser hombres de otra manera?


Los pájaros amarillos
Kevin Powers
Traducción de Jesús Gómez Gutiérrez
Ed. Sexto Piso