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miércoles, 19 de diciembre de 2018

Exposición. Los sueños de la razón. Goya+Buñuel. Museo Lázaro Galdiano.


No he podido verla en Zaragoza, pero la vi en Madrid, hace casi un año. Este es el post que escribí entonces. La recomiendo sin duda. Y el catálogo es precioso. Tiene dos sedes, en el Museo Provincial y en el Museo Goya de Zaragoza, hasta el 30 de diciembre de 2018. Todavía quedan unos días.

La segunda exposición de Goya que veo en poco tiempo. La primera fue en CaixaForum Zaragoza, Goya y la Corte Ilustrada. Esta es especial. Dos por uno. Goya y Buñuel. Separados en el tiempo pero atormentados por los mismos fantasmas. Los sueños de la razón. Jean-Claude Carrière, coguionista con Buñuel, afirma en el catálogo que Buñuel estaba harto de que se le comparase con Goya. Dos aragoneses, dos sordos, dos afrancesados. Tópico. Lo importante es que son dos hombres que rompieron moldes y aunque sufrieron las consecuencias, con ello nos hicieron reflexionar a todos y avanzar. Todavía hoy. Así que, les guste o no, merecen nuestro agradecimiento eterno. 


Son creadores incuestionables que destriparon la superficie de las cosas y quisieron ver qué había más allá. Más allá de lo amable, lo bonito y lo ordenado está lo caótico, el horror, la miseria y la desesperanza. Los dos lo supieron ver y, más que eso, también supieron enseñarlo a los demás. Subvirtieron el orden para hacerlo parecer ridículo y para provocar en el espectador una conciencia crítica.

Nadie nos ha visto. Goya
Escena de Viridiana. Buñuel
Enseñaron también las vergüenzas de los poderes establecidos y entre ellos, especialmente, de una iglesia que les preocupaba por su hipocresía y su falta de caridad. Tanto en el caso de Goya como en el de Buñuel se trataba de una iglesia poderosa, pero decrépita y podrida. Buñuel había estudiado en los jesuitas de Zaragoza y siempre había sufrido mucho por haber recibido una educación tan represora. Casualmente Hitchcock también estudió en jesuitas y su especial relación con las rubias parece que tiene su origen allí.

El tío Paquete. Goya
Cristo riéndose a carcajadas. Nazarín. Buñuel

Otra cosa que les une es la soledad. Cada uno de ellos no tiene en su época ningún discípulo reconocido. Son adelantados que marcarán el camino para los demás. Picasso, en las artes plásticas, será quien más reinterprete a Goya y posiblemente la primera etapa de Carlos Saura como cineasta le haga parecer heredero de Buñuel. Pero ellos dos, quedan como creadores únicos.

Ruega por ella. Goya
Estudiaron la naturaleza y especialmente la naturaleza humana, las decadentes costumbres sociales y ambos les tocó vivir también tiempos de cambio. Goya y la Ilustración, Buñuel y el oscuro siglo XX. La Ilustración podía pecar de ingenua, como después se vio, pretendía reformar las instituciones e higienizar la vida, sin tener en cuenta las pulsiones más profundas del alma humana. Esas pulsiones terribles se hicieron bien patentes durante el siglo XX: revoluciones, guerras, colonizaciones brutales y descolonizaciones más brutales todavía. Y en medio de todo el hombre solo. Y especialmente el hombre crítico.

La vía láctea. Diálogo sobre el libre albedrío.

He leído en un artículo que Buñuel recibió el encargo de filmar una película en el centenario de la muerte del pintor. Aunque este proyecto no se llegó a realizar, Buñuel se preparó concienzudamente y utilizó posteriormente todo ese bagaje en su propia obra. En Viridiana los mendigos comiendo se parecen a los que Goya retrató en sus pinturas negras; y en Un perro andaluz terminó con un homenaje al Duelo a garrotazos.




Esta exposición está en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid y espero que después venga por Zaragoza, para volver a verla. Aunque es una exposición muy pequeña, está muy bien dispuesta y documentada. Hay cuadros, cartas, guiones, fotografías, vídeos con escenas de las películas de Buñuel. Y también se ha editado un gran catálogo a un precio asequible. Supongo que por estar patrocinada por el Gobierno de Aragón e Ibercaja. Lambán, el presidente de la DGA, ha dicho que, con esta exposición, se trata de “aragonizar España”. Me parece una gran idea. El caso es que las periferias hemos sido ignoradas y oscurecidas por la preponderancia de Madrid y ahora también de Cataluña. No se trata de ajustar cuentas con el pasado sino de sumar esfuerzos y en eso estamos casi todos. Aunque parece que los catalanistas, con su aversión a todo lo español no piensan así. Con su obsesión lo único que conseguirán es palurdizarse cada día más. 

Luis Buñuel. L'age d'or

Los sueños de la razón. Goya+Buñuel. 
Museo Lázaro Galdiano
Hasta el 4 de marzo de 2018.

lunes, 22 de enero de 2018

Exposición: Goya y la Corte Ilustrada. CaixaForum

Ayer se acabó la exposición Goya y la Corte Ilustrada en CaixaForum, Zaragoza, que ya comenté hace unos días pero todavía me dio tiempo a verla una vez más y fotografiar algunos detalles.

La reina María Luis de Parma había perdido los dientes pero siempre presumía de la perfección de sus brazos. En este retrato de Mariano Salvador Maella se puede ver la delicadeza con que están pintadas sus manos y los detalles del encaje. Posa con una expresión más amable de lo que era era habitual en esta reina. La pobre tuvo 23 embarazos y perdió a la mayoría de sus hijos, como abortos espontáneos o en la primera infancia. También rivalizaba con la Duquesa de Alba y se dice que mandó quemar su palacio.

María Luisa de Parma, reina de España. Mariano Salvador Maella


Dicen que Goya no sabía pintar manos (ni caballos) y por eso siempre trataba de esconderlas en sus cuadros. Quizá por eso el rey mantiene el puño cerrado en este cuadro. Pero el color rojo del traje de terciopelo es impresionante y las pinceladas que simulan los bordados de plata también.


Carlos IV, rey. Francisco de Goya
María Antonia Fernanda fue la hija menor de Felipe V y de Isabel de Farnesio y por su matrimonio con Víctor Manuel III de Saboya, reina de Cerdeña. También tuvo trece hijos. Lleva en la mano un clavel.

María Antonia Fernanda, hija de Felipe V. Jacobo Amigoni
Otro retrato de María Luisa de Parma, esta vez con tontillo, a la moda del siglo XVII, y en el que destacan sus brazos y su espectacular tocado, una escofieta francesa. Sobre el manto de armiño, junto a la reina, la corona de España. La reina lleva en la sien un chiqueador. Parece un lunar o una verruga enorme, pero no. Eran unos parches de tela que, en principio, se impregnaban con sustancias medicinales y calmantes; pero después se perfumaron y fueron considerados seña de distinción y elegancia. Llama la atención también la delicadeza del tafetán del vestido. Y del anillo, ¿qué me decís?

La reina María Luisa con tontillo. Francisco de Goya



La infanta Carlota Joaquina fue hija de Carlos IV y María Luisa de Parma (la de los 23 embarazos). En este retrato apenas tenía 10 años y es toda dulzura, inocencia y delicadeza. Así se muestra en cómo sostiene un pajarito. Vestida de gala y también con tontillo, un artilugio que ya estaba un poco pasado de moda. Pero se trataba de un retrato con motivo de sus esponsales y había que impresionar al novio. Destaca la delicadeza de su cuello.

Carlota Joaquina, infanta de España, reina de Portugal. Mariano Salvador Maella



Ya he comentado que decían de Goya que no sabía pintar caballos, pero no se puede decir lo mismo de los perros. A cada uno de ellos le dotaba de su propia personalidad. Podían parecer pesarosos, enfadados y gruñones, tranquilos a los pies de su amo o inquietantemente suplicantes. Dan ganas de sacarlos de los cuadros y darles un achuchón. 

La acerolera. Perrillos suplicantes

Cazador cargando su escopeta. Claramente enfadado
Niños con perros de presa. A veces pasa desapercibido que son dos

Caza con reclamo. Acechante

Carlos III cazador. Tranquilo y confiado
El ciego músico. Ramón Bayeu y Subías. El lazarillo toca las castañuelos y el perro baila





viernes, 5 de enero de 2018

Goya y la Corte Ilustrada. CaixaForum Zaragoza.

He visto recientemente dos exposiciones sobre Goya. En Zaragoza y en Madrid. No creo que esté de moda (Goya es actual siempre) pero es curioso que hayan coincidido. Aunque la exposición de Madrid está compartida por Buñuel. Dos genios aragoneses que tuvieron que emigrar, como tantos otros. Aquí comentaré la exposición Goya y la Corte Ilustrada de CaixaForum Zaragoza. 

Goya se fue pronto de Zaragoza para continuar sus estudios como pintor. Aquí había sido alumno de otro gran pintor aragonés hoy no muy conocido pero en su momento fue considerado un gran artista, José Luzán, de quien siempre se reconocería como discípulo. José Luzán había estudiado en Nápoles y de allí trajo el gusto por los colores cálidos del barroco. Se conservan sus obras en La Seo de Zaragoza, en el Museo del Prado y también en el Museo Goya.

Martín Zapater
A los 17 años fue la primera vez que se presentó a unas becas para la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Y no lo consiguió aunque seguiría intentándolo. Incluso una vez, Ramón Bayeu, que años después sería su cuñado, fue quien ganó la beca en disputa. Entonces Goya se enfadó muchísimo y decidió irse a Italia, pero nunca la frustración pudo con su talento y con su fortaleza. Esto nos puede dar idea de la conciencia que tenía de su propia valía como pintor.

Carta de Goya a Martín Zapater

Goya apuntaba muchas cosas sobre su vida en cualquier sitio. En el Cuaderno italiano hay anotaciones sobre el día de su boda y también de su traslado a Madrid: Salimos de Zaragoza para Madrid el 3 de enero del año 1775. Y llegamos el 10. Nada menos que 7 días de viaje con su esposa y su hijo de 5 meses. ¡Qué pensaría ahora que llegamos en una hora y media! Por fin había conseguido trasladarse a Madrid para trabajar y seguir formándose.


Durante toda su vida, Goya volvió a Zaragoza para seguir pintando aquí y como a pesar de la lejanía sabía mantener amistades, pintó también varios retratos de Martín Zapater, su amigo de la infancia. Mantuvieron correspondencia también y gracias a que Martín Zapater era un espíritu ordenado se han conservado las que Goya le escribió. Allí le cuenta cosas de su vida cotidiana en Madrid, cuánto le gustan los toros y las cacerías; el nacimiento de sus hijos, sus frustraciones y también el inmenso cariño que sentía por él y un carácter más alegre del que creemos. En una de esas cartas se despide así: “Todo tuyo y retuyo y siempre y porque te requiero, tu Repaco”.


El rey Carlos III, y el resto de la Corte, también era muy aficionado a la caza y en los cartones para tapices parece que imponía tema, cosa que no debía desagradarle a Goya. En la exposición se pueden ver algunos: Niños con perro, Caza con reclamo. El retrato del rey impresiona porque humaniza al personaje. Lo representa viejo, con arrugas profundamente marcadas en el rostro; un poco encorvado ya por el peso de la edad. En actitud relajada, no parece un monarca, excepto por el toisón de oro



Caza con reclamo es el que más me ha gustado. Unos pobres pájaros enjaulados son el reclamo para que otros caigan en la red. El perro acecha para que no se escape ninguno de ellos. Tiene la cara triste. Creo que Goya tenía una especial predilección por los perros, aunque los pinte siempre un poco tristes. Sin embargo, una profesora de arte que tuve en BUP decía que no sabía pintar caballos y para muestra sólo hay que mirar el retrato de Palafox a caballo.


Hay escenas también de ocio y de curiosidad por nuevos artilugios científicos. No hay que olvidar que la exposición se articula alrededor de la Ilustración y por eso también se incluyen retratos de los políticos que lideraban los grandes proyectos de modernización como Floridablanca. Pero queda espacio también para las escenas costumbristas y con un cierto regusto malsano por la pobreza: Niños harapientos, tiñosos, jugando, martirizando animales y ninguna niña.



Se puede ver también, y es todo un lujo, La gallina ciega, restaurada en el años 2016, para apreciar los tonos violetas del cielo y los vestidos vaporosos y, como curiosidad, una cara casi en el centro del cuadro que el pintor descartó en la composición definitiva. Bastante visible, detrás del hombre de la dama central con el sombrero de plumas y disimulada entre el paisaje de la montaña. Muy curioso. 


Aunque sólo he comentado algunas obras de Goya, hay de otros pintores coetáneos y también muy interesantes. 



Goya y la corte ilustrada. 
CaixaForum Zaragoza.
Hasta el 21 de enero de 2018