jueves, 17 de marzo de 2016

Novela: Horror Vacui de Paula Lapido (2014)

La autora.-
Nació en Madrid en 1975. Es licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid y trabaja en informática. Y además de escritora, canta como soprano, toca el piano y el violonchelo. Ha publicado un libro de relatos la Teoría del todo y Horror vacui es su primera novela. 


Mi opinión.-
“… lo que siempre ha estado en juego, no es la vida. Es el teatro.” Hacia el final de la novela esta frase es la clave. En ese juego de representaciones incluyo la propia identidad. ¿Quiénes somos? Porque a veces somos uno y a veces no nos parecemos en nada a ese que somos. Nuestro comportamiento depende de las situaciones y depende de nuestros interlocutores. Somos todo ello, múltiples conductas en diversas situaciones con compañeros diferentes. Sería demasiado pobre que todo eso se considerase una sola identidad. Lo hicimos todo por ti, es la disculpa.



Isaac es un tatuador. No recuerda nada de su vida anterior a los últimos 10 años. Tampoco tiene documentación, fotografías, domicilio, familia o amigos que pudieran relacionarle con ese período de su vida. Sólo una gran cicatriz en forma de sierra en la cabeza. Además de su amnesia, padece un trastorno obsesivo compulsivo. Siente la imperiosa necesidad de contar constantemente: las pestañas de la gente, las escamas de un pez, las farolas de camino a su casa, los parpadeos de un fluorescente que funciona mal. Todo ello son rutinas con las que trata liberarse de su ansiedad. Con esas rutinas de conteo, dibujando y tatuando, ocupando todo su espacio con imágenes, trata de liberarse de la ansiedad que le provoca el vacío de su memoria.



Este es el planteamiento de este thriller psicológico sobre la identidad en un ambiente inquietante dominado por la lluvia, la desconfianza y unos personajes tan estrafalarios como amenazadores. Llega un  momento que no sabes realmente si el protagonista está viviendo todo eso o es una alucinación de su mente perturbada. Los autómatas, Antonia íntegramente vestida de rojo, Alois íntegramente vestido de blanco, el ausente Maurice Cornelius.



Todo se centra en adivinar quién es Maurice Cornelius y porqué encarga a Isaac que pinte sin dejar ni un punto blanco todas las paredes de una habitación inmaculadamente blanca. Una habitación que había servido para exhibir a los autómatas. La tensión va creciendo hasta las últimas páginas de la novela que son para leerlas sin respiración. Del mismo modo que todo comienza con un punto, todo termina con un fundido en negro. Cada paso para descubrir el enigma es un punto con el que recomponer el dibujo de su pasado. La transformación del vacío en una plenitud empieza con un punto, con una escama, con un pez de trescientas cuarenta y cinco escamas. Este pez se transforma en lagarto y el lagarto en un ave. En la transformación de la identidad Isaac encontrará la clave de su vida pasada. La autora plasma esa transformación perfectamente con una narrativa muy visual, muy concentrada en los colores y que recuerda a los grabados de M.C. Escher, Maurits Cornelis Escher.



Esta primera novela me ha parecido muy arriesgada por lo difícil de seguir al protagonista desde su propia cabeza, desde su propia obsesión. A veces la trama decae un poco. Aparecen quizá demasiados personajes que no aportan mucho y despistan; pero el ritmo de resolución sobre todo a partir del último tercio del libro es desasosegante. Muy recomendable. 

Horror Vacui
Paula Lapido

Ed. Salto de Página 

lunes, 14 de marzo de 2016

Cine: Fargo de Joel e Ethan Coen (1996)

Ethan y Joel Coen nacieron en Minnesota y supongo que después de estrenarse esta película no les dejaron volver por allí. Minnesota es el estado  situado más al norte dentro del Medio Oeste de Estados Unidos y según lo que aparece en la película nieva mucho, muchísimo y hace mucho, mucho frío. El personaje más popular es Paul Bunyan, un leñador legendario, fuertote y campechano, mito del folklore americano. Viendo la escultura que sale en la película, es para echar a correr. 

La mayoría de la población es de origen escandinavo y alemán. De ahí que los apellidos de los protagonistas no sean los habituales Smith o Jones, sino Gunderson, Lundegaard, Gustafson, etc. Fue una película que tuvo mucho éxito en su estreno. Circuló por bastantes festivales recogiendo premios y obtuvo también dos Óscar: a la mejor actriz y al mejor guion original. Como anécdota respecto al guion contaré que aunque los hermanos Coen afirmaron haberse basado en hechos reales, no es cierto.

El guion es una mezcla de análisis costumbrista, mordaz y despiadado y de comedia negra, ácida y brutal, donde los personajes son expuestos ante la cámara sin ningún miramiento, de manera que pensemos que la suma de los coeficientes intelectuales de todos ellos no llega a la media. La reiteración constante de “yep”, “jeez”, “yeah” y “oh”, cantinelas que terminan siendo insufribles, nos remite a un rebaño de ovejas balando. Una mezcla difícilmente digerible de ingenuidad y palurdez rebozada en ironía un tanto cruel que a mí me recuerda a las películas de Berlanga; aparentemente rodadas con cariño hacia los personajes más desfavorecidos e ignorantes, pero que, en realidad, esconden la prepotencia del señorito. En fin, deben ser cosas mías.



Las interpretaciones de los actores son excepcionales, la dirección impecable, el guion original y la fotografía perfecta. Pero todo me resulta frío y no sólo por la nieve. No empatizo con los personajes ni con sus desdichas. Me parece que es un producto para el mercado estadounidense, pero como el mercado estadounidense es todo el globo terráqueo nos lo tenemos que tragar. Si en lugar de estar ambientada en una ciudad pequeña de Estados Unidos, lo estuviera en un pueblo de Los Monegros, nadie hubiese ido a verla.



Frances McDormand es Marge Gunderson, una sheriff embarazadísima y enamoradísima de su marido que resolverá el delito con paciencia, perspicacia, mucho café y pocas ganas de andarse por las ramas. William H. Macy, es Jerry Lundergaard, un vendedor de coches emasculado por su suegro que planea el secuestro de su esposa con tan poca gracia que los asesinatos se van sucediendo como fichas de dominó. Steve Buscemi es uno de los ladrones que se mete a secuestrador por encargo y que no tiene ni tripas ni cerebro suficiente para ello. 

Ni me hace gracia, ni me causa dolor. 



Director: Joel Coen
Guión: Joel and Ethan Coen
Música: Carter Burwell
Fotografía: Roger Deakins
Intérpretes: Frances McDormand, William H. Macy, Steve Buscemi, Peter Stormare

jueves, 10 de marzo de 2016

Cine: El renacido de Alejandro González Iñárritu (2015)

El renacido esta basado en una historia real. En 1822, Hugh Glass respondió a un anuncio en el periódico que buscaba a “jóvenes emprendedores” que quisieran trabajar durante unos años, río Misuri arriba, para una compañía de comercio de pieles. Era un experto trampero y explorador, pirata y buscavidas. Allí fue atacado por una osa; gravemente herido es abandonado por sus compañeros de expedición que optaron por su propia salvación. Sin embargo, él consiguió sobrevivir y vengarse. Especialmente de uno de ellos, John Fitzgerald. Todo esto es información de la Wikipedia. 

En realidad la película adapta una novela escrita en 2002 por Michael Punke, abogado y analista político que actualmente representa a los Estados Unidos en la Organización Mundial de Comercio. Visto así, no es tan paradójico que este escritor ensalce la figura de un joven emprendedor del siglo XIX; independiente, individualista y neoliberal. El sueño de cualquier estadounidense. En el siglo XIX, el comercio de pieles era muy importante en Estados Unidos; tanto como hoy, la depredación financiera. 



Tradicionalmente Rusia había sido la potencia incuestionable hasta que EEUU y Canadá entraron en este sector comercial. Para conseguirlo, se recurrió a la contratación de “jóvenes emprendedores” con pocos escrúpulos y que quisieran enriquecerse rápidamente. Para que el negocio fuese más atractivo, no se limitaba la caza de ninguna manera. He leído que la extinción del bisonte en EEUU está relacionada con esta manera abusiva y desmedida de explotar un recurso natural.




Esta depredación del medio ambiente tenía también otra consecuencia favorable a la expansión de los colonos de origen europeo. Alterar de esta manera el equilibrio ecológico, supuso también que los habitantes autóctonos de estos territorios, los que agrupamos erróneamente como indios, que tradicionalmente habían vivido de la explotación de estos recursos, no pudieran competir con una maquinaria industrial de caza y venta de pieles y tuvieran que emigrar o supeditar su modo de vida al de los europeos.



Pero esta película narra únicamente la historia de supervivencia; y parece que lo hace de una manera un poco más edulcorada de lo que en realidad ocurrió. En la peli, Glass (Leonardo DiCaprio) tiene un hijo mestizo, al que adora; en la realidad parece que tuvo varios a los que no prestó ninguna atención. Así, una historia de supervivencia entre hombres adultos, Glass y Fitzgerald, se trastoca en una historia de venganza de un padre por la muerte de su hijo. Después del ataque de la osa, Glass está herido y no puede continuar el viaje y Fitzgerald (Tom Hardy), encargado por el capitán de la expedición de quedarse con él hasta que muera para darle digna sepultura, morirá también si el desenlace no se produce pronto. Observando la situación desde la distancia, ambos hombres luchan por lo mismo y la supervivencia de uno está indisolublemente ligada a la muerte del otro. Igualmente crueles, igualmente sanguinarios. Sin embargo, la existencia del hijo mestizo hace que el público empatice con Glass, que trata de sobrevivir para vengar su muerte, y odie a Fitzgerald, que sólo trata de sobrevivir para sí mismo. Trampa sentimental de Hollywood.



La película es preciosa, técnicamente prodigiosa, de fotografía impecable, interpretaciones antológicas y música conmovedora. Pero es inmensamente larga; a veces es lenta, lentísima. Hecha para lucimiento de Leonardo DiCaprio y para que de una vez gane el dichoso óscar. Y realmente, yo no se lo daría por esta película por eso mismo. Porque resulta excesiva y falsa. Una vez que has visto a DiCaprio comerse un pez crudo, ya no te impresiona que se coma el corazón crudo de un bisonte o que destripe a un caballo muerto para sobrevivir a una noche nevada. Todo eso resulta puro efectismo, regodeo y repetición para que no se nos olvide lo mal que lo ha pasado DiCaprio en el rodaje.



Por otra parte, la película tampoco pasa el Test de Bechdel que ya he explicado alguna vez que es un test que evalúa la brecha de género. Es decir, que, en esta peli, no hay papeles significativos interpretados por ninguna mujer, excepto el de la osa, aunque todo el mundo se empeña en repetir que es un oso (es una osa porque viaja con sus oseznos y ataca cuando intuye que sus crías están en peligro... amor de madre). En escasas ocasiones aparece la esposa india del protagonista; son alucinaciones o recuerdos, y aportan ensoñación a la cruda realidad que está viviendo Glass, pero nada más. Entiendo que no haya papeles más relevantes porque responde a hechos históricos y no lo reprocho, simplemente lo hago constar. Además, el actor elegido para interpretar al hijo mestizo de Glass tampoco me resulta creíble. 




No sé si existe como género el cine de supervivencia. Si no existe habrá que inventarlo porque esta es la segunda película este año que me parece puro cine de supervivencia. La otra fue The martian, aunque ésta en clave de comedia. Lo llamo cine de pura supervivencia porque no incluye reflexión ética, ni vital, ni siquiera política o histórica. La narración hablada queda en un segundo término y se enfatiza la narración visual y en general sensorial. El ruido de las pisadas, el frío y la humedad, el fango y la suciedad, junto con todo el repertorio de mocos, babas, sangre y algún esputo produce vértigo en el estómago y está bien que sea así, pero resulta excesivo, si se hace para que DiCaprio gane el óscar. No obstante, película preciosa. 

¡Enhorabuena, por los óscares recibidos!


Director: Alejandro González Iñárritu 
Guion: Mark L. Smith, Alejandro González Iñárritu (Novela: Michael Punke)
Música: Carsten Nicolai, Ryuichi Sakamoto
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter, Forrest Goodluck

lunes, 7 de marzo de 2016

Novela: Una última cuestión de Carmen Moreno (2015)

La autora.-
Joven escritora nacida en Cádiz. Licenciada en Filología Hispánica y con un variado currículum laboral como pasa en los últimos años en España. Ha trabajado en cosas diversas: desde ser asesora del Ministerio de Igualdad hasta guionista de un programa de televisión o profesora de creación literaria. Tiene varios premios de relatos cortos y de poesía. Otras obras suyas son: Principito debe morir, Cástor y Pólux. Adora a Cristina Fallarás y a Julio Cortázar. Y sus personajes favoritos son Sherlock Holmes y La Maga. Está preparando una segunda novela, continuación de ésta. Suficientes razones para adorarla. 


Mi opinión.-
Una última cuestión es la primera novela de la autora y además ha decidido estrenarse con una novela negra. Es un punto de partida ambicioso, teniendo en cuenta además que el personaje principal se sale de lo normal. Verónica Lago es limpiadora en El Corte Inglés y tiene 62 años. Cuando está en su casa, la mayoría del tiempo viste su pijama de felpa con la lengua de los Rolling Stones y bebe toda la cerveza que su cuerpo con sobrepeso puede asimilar. Una lengua fuera puede ser una burla hacia la sociedad biempensante o un síntoma de vivir asfixiado.

Es lectora de Fred Vargas y de Rosa Ribas. Quería ser algo en la vida, algo que estuviera relacionado con el arte, hasta que un espermatozoide se cruzó en su camino e hizo diana. Tiene tres hijos que la ignoran y un exmarido argentino que hace poco tiempo empezó a resultarle realmente cargante y aburrido. Verónica se lleva muy bien con Aurora, la portera de su edificio, que también tiene gustos peculiares para vestir: el chándal oficial del centenario del Barça. Descritos así parecen personajes pensados por Pedro Almodóvar o Alex de la Iglesia. Tienen un punto esperpéntico y cabroncete. Sandra Olivé vive en el mismo edificio que Verónica. En realidad vivía porque Verónica y Aurora encuentran su cuerpo despachurrado. Para la policía es posible que sea un suicidio.


Pero para Verónica y un inspector de policía, doliente por un error que cometió y con el mismo carácter sarcástico que ella, el microcosmos del edificio es dónde debe de estar el asesino. Así que se pasean planta por planta del edificio de un buen barrio de Madrid para descubrir las miserias de los vecinos. Una galería de personajes representativos y también un poco estrafalarios. Con las historias y mentiras de cada uno y hasta con las referencias a un pasado difícil de digerir, el policía y Verónica tejen sus hipótesis hasta resolver el crimen.

Una novela respetuosa con el género, pero también con mucho humor y su dosis correspondiente de costumbrismo y de análisis de caracteres. Con una intriga bien elaborada y que va dejando pistas para que el lector pueda llegar a la misma conclusión que Verónica. Pero sin duda, el mayor acierto es describir a esta detective aficionada. Verónica. Si las mujeres a partir de los 40 años empezamos a resultar invisibles, a los 62 como tiene ella… ya no sé cómo se podría definir nuestra situación. Sin embargo, esta mujer venida a menos, barrida por la crisis general y por su propia crisis personal, tiene todavía arrestos y atractivo, sorna y somardería suficientes para sobreponerse. Creo que no será la última novela que protagonice y eso me alegrará mucho, porque con ésta he pasado ratos divertidos. Muchas referencias a cine y literatura; crítica también de algunos escritores de best-sellers, del enriquecimiento y de la fama y la fortuna por un pelotazo. Y una historia del pasado contada con mucha amargura y un poco de truculencia. Muy recomendable. 


Una Última Cuestión 
Carmen Moreno

Ed. Cazador de Ratas

jueves, 3 de marzo de 2016

Exposición de pintura: Ingres (2016)

Ingres nació en 1780 y murió en 1867. Vivió, por tanto, en un período muy convulso para la historia de Francia. Sin embargo, observando sus retratos de damas burguesas y aristócratas esto no se aprecia. Todo son sedas, pieles de porcelana, lujosos entornos. Se le considera un pintor neoclásico, pero su pintura abarca mucho más estilos, entre ellos, la pintura troubadour y el orientalismo. Son temas de esta exposición la pintura histórica, los retratos y desnudos y la pintura religiosa. 

Para esta gran ocasión y para poder apreciar a este pintor, que no figura en ninguno de los museos públicos españoles, hasta el Museo del Louvre ha prestado su Odalisca y se puede contemplar también un dibujo preparatorio y la misma odalisca en grisalla. No es habitual, en una exposición para gran público. Y lo de “gran público” lo digo en el peor de los sentidos y como crítica para el Museo del Prado, puesto que había mucha gente en la exposición y apenas se podía disfrutar con sosiego de los cuadros. Estas cosas deberían de cuidarse, en una exposición de este tipo.





Siguiendo con la Odalisca, no dudo de que es un cuadro muy atrayente, pero la desproporción en el cuerpo de esta mujer es realmente antológica. Sin embargo, el detalle en la pintura de las telas, las pieles, las plumas e incluso el humo del incienso en la parte derecha del cuadro, es de una maestría difícilmente superable. La mirada de la odalisca es casi un desafío, pero un desafío sereno sin violencia. Hay otros ejemplos de este gusto por el detalle de las telas, sobre todo en los retratos de burguesas y aristócratas o el impresionante Napoleón en su trono imperial, que más que emperador se puede confundir con la majestad de dios, rodeada por pieles, terciopelo y bordados en oro.





Pero dejando aparte la sensualidad de las pieles de porcelana y los riquísimos tejidos hay dos obras que a mí me han gustado especialmente: Juana de Arco en la coronación de Carlos VII y Ruggiero liberando a Angélica.



Esta Juana de Arco fue pintado en 1854 y es un ejemplo de pintura histórica medievalizante. La doncella de Orléans aparece vestida con armadura y sobrefalda, sujetando una bandera y con la mirada dirigida hacia arriba. Debido a la inestabilidad de Francia, en 1430 Enrique V de Inglaterra decidió invadir el país. Juana era una campesina analfabeta que a los 13 años oyó la voz de Dios ordenándole que liberase Francia del invasor y eso hizo. Al tomar partido por uno de los bandos contendientes y ser apresada por el otro fue quemada en la hoguera por hereje. Aunque hoy sigue siendo símbolo de la monarquía y de los católicos franceses (y la ultraderecha), también es muy respetada por la República, por encarnar los valores de la nación francesa. Ha sido representada en infinidad de ocasiones, tanto en cine como en televisión o pintura.



Ruggiero liberando a Angélica es un episodio del Orlando furioso de Ludovico Ariosto (1532). Es un extenso poema épico en el que se entrecruzan historias y aventuras, amores contrariados y traiciones. En este cuadro se representa a una doncella desnuda y encadenada a las rocas, agonizante y con la mirada perdida. Un caballero, Ruggiero, cabalgando en un hipogrifo acude a socorrerla alanceando al dragón que surge de las aguas. Esta pintura es de 1819 y en la exposición se pueden ver dos versiones muy similares. En la primera el cuerpo del dragón tiene mayor protagonismo, las tres figuras forman un círculo más evidente y un diálogo muy interesante entre luz y oscuridad. Exposición muy recomendable. 



Museo del Prado 
24 noviembre 2015 - 27 marzo 2016


lunes, 29 de febrero de 2016

Cine: Perdición de Billy Wilder (1944)

Es curioso que una misma película te produzca impresiones tan diferentes según la edad a la que la ves. Debe ser porque ya no eres la misma persona que la vio entonces. Recuerdo haber visto perdición hace un montón de años en la televisión y que me quedé con la idea de lo malas que son las mujeres-malas y lo fácil que es engañar a los pobres hombres que se enamoran de ellas. 



Ahora la he vuelto a ver en versión original y en cine y me dí cuenta de las ganas que tenía él, el honrado agente de seguros, de que alguien le involucrara en un asunto tibio. Double Indemnity es el título original y hace referencia a una cláusula especial en los seguros de vida por la cual, la muerte en circunstancias excepcionales es indemnizada doblemente. Eso sólo un agente de seguros de la  época lo sabía. Así que no se puede dudar de que, para estafar a una compañía de seguros, el más indicado sería alguien que estuviese dentro. Pero Perdición, el título en la versión española, se relaciona más con la caída en desgracia provocada por una mujer fatal muy fatal. Podríamos hacer esa diferencia: para los anglosajones la culpabilidad recaería en el agente de seguros y para los censores españoles de la época en la mujer pecadora.


En cualquier caso, una gran película de Billy Wilder, una de las primeras que puede clasificarse como cine negro o que marca las pautas de lo que tendrá que ser el cine negro no protagonizado por gángsteres. El guion fue escrito por el propio Wilder y por Raymond Chandler (maestro del género negro en novela) y era la adaptación de una novela escrita por James M. Cain (otro grande de la novela negra), que además se había basado en hechos reales.



Fred MacMurray es Walter Neff, el agente de seguros deseoso de caer en las redes del mal y Barbara Stanwick es Phyllis Dietrichson, la esposa asqueada y posible asesina de la primera esposa y madre respectivamente, de un marido y una hijastra a los que no soporta. No desvelo nada si digo que el final es desastroso para los amantes, puesto que en las primeras escenas ya lo vemos. Neff llega a su despacho herido de bala y graba su confesión durante la noche, para morir delante de su jefe y mentor y redimirse del crimen cometido. En sucesivos flashbacks asistimos al desarrollo de la acción: desde que Phyllis le cuenta su situación, hasta la planificación (al mínimo detalle) del asesinato del marido. Todo es perfecto y resulta fácil, pero los amantes empiezan a sentirse incómodos por las sospechas del jefe de Neff.


Phyllis es la representación del erotismo letal desde su primera aparición envuelta en una toalla, porque aparentemente está tomando el sol, hasta cuando baja las escaleras y la cámara sólo enfoca a sus tobillos, uno de ellos adornado con una pulserita cargada por el diablo. Todo en ella es turbador: el perfume, las gafas de sol para no ser reconocida y el último botón de la blusa por abrochar. Todo sirve para ofuscar el ánimo de alguien que quiere ser perturbado sin descanso. Es evidente que la idea de matar a su marido parte de ella, pero Neff estaba esperando una ocasión así sin ser realmente consciente de ello. En cuanto Phyllis le plantea deshacerse del marido, Neff le dice tranquila nena tengo el plan perfecto. Sólo necesitaba una excusa para ponerlo en marcha. Pero la culpabilidad puede más que los amantes, se vuelve contra ellos y ajusta cuentas antes de que la policía y los jueces puedan hacerlo.



Director: Billy Wilder 
Guion: Raymond Chandler y Billy Wilder (novela: James M. Cain) 
Música: Miklós Rózsa
Fotografía: John F. Seitz
Intérpretes: Fred MacMurray, Barbara Stanwyck y Edward G. Robinson






jueves, 25 de febrero de 2016

Teatro: El alcalde de Zalamea de Calderón de la Barca (2016)

Parece que Calderón de la Barca escribió El alcalde de Zalamea en 1636. Es una obra clasificada como drama de honor. Calderón había nacido en Madrid y fue destinado por su padre a los estudios religiosos, pero él no estuvo de acuerdo y prefirió dedicarse a las armas y marchar con el ejército. Participó en varias batallas en la Guerra de Secesión de Cataluña de 1640 y el rey Felipe IV le premió nombrándole Caballero de la Orden de Santiago. Su obra se considera la culminación del teatro barroco comenzado por Lope de Vega. 


Bueno pues un asunto de honor. Y claro está, el honor de cualquier hombre está en la virtud de las mujeres de su familia, en este caso, de su cándida hija. El alcalde es un villano, en el sentido más original de la palabra: habitante de una villa en oposición a los hidalgos o nobles que vivían en las ciudades. Pero como ejemplo de una nueva clase social, este villano es un labrador respetado, propietario de las tierras que cultiva. Un hombre rico, que se ha ganado su fama y fortuna honradamente, con su trabajo. Es el iniciador de esta nueva clase social que más tarde se transformará en la burguesía de las ciudades.



Así se encarga de mostrarlo Calderón. Como un hombre honrado y cabal, en contraposición al capitán don Álvaro, hidalgo cobarde violador de su hija. Pero también opuesto a don Mendo, noble arruinado, enclenque y petimetre, que también la pretende y que es una caricatura de los hidalgos venidos a menos. Aunque para rebajar el tono subversivo de la obra, también hay personajes de la clase alta a los que Calderón trata con mucho respeto. El rey aparece brevemente, para refrendar con mesura y buen juicio los actos del alcalde y el personaje de don Lope de Figueroa, viejo militar que no puede controlar a sus tropas, pone a salvo el honor de los militares cuando acepta la justicia del alcalde.



La acción se sitúa en 1580 (lógicamente en Zalamea, provincia de Badajoz). El ejército de Felipe II se dirige hacia Portugal para reclamar sus derechos al trono que había quedado vacante. Como Calderón había estado en el ejército supongo que sabía bien lo que pasaba cuando las tropas llegaban a una villa.



Visualmente, esta adaptación es muy atractiva. El suelo está cubierto de arena y con los movimientos de los actores los espectadores acabamos envueltos también en esa arena. Hay una lucha de espadas muy elegante y muchos personajes que deambulan constantemente por el escenario, pero la tropa de soldados y la Chispa, cocinera, prostituta, enfermera, cantante o cualquier otra cosa que necesiten los soldados, son los que más ruido hacen. La Chispa es lo opuesto a la candorosa hija del alcalde; una mujer sin dinero y sin familia, pragmática y vitalista, interpretada por Clara Sanchís.



El alcalde es Carmelo Gómez y no podía estar mejor interpretado. Es un hombre recio, apegado a la tierra que sólo espera que sus hijos mantengan su honradez. Orgulloso de su origen y también de su presente de hacendado de buena posición, ahora además ha sido nombrado alcalde de la villa; no se avergüenza de entablar conversación, entre iguales, con don Lope de Figueroa, general del ejército y en esta versión esto da lugar a los diálogos más relajados de toda la obra. Cauto, intenta poner a salvo a su hija, sabiendo el riesgo que corren con soldados y capitanes en su pueblo. Un hombre cabal que intenta inculcar sus valores a su hijo. Capaz de convertir la venganza en justicia y ser aplaudido por el rey que le nombra alcalde perpetuo. Un gran actor que el cine español se pierde, ¡lástima!



Para mí, esta versión resulta muy emocionante porque la defensa del honor está muy vinculada al sentimiento paterno de la protección de los hijos. No sólo de la hija violada, sino también de su hermano que busca venganza con la precipitación de la juventud y que tiene que ser contenido por las sabias palabras y por los sólidos hechos del padre. Nuria Gallardo es la hija y tampoco aparece mucho en el cine español, pero como actriz de teatro tiene una sólida carrera, especialmente interpretando a los clásicos.


En este año de conmemoración cervantina no estaría de más celebrar también a otros clásicos españoles. Y aunque no fuese año de conmemoraciones también.

  “Al rey la hacienda y la vida se le ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma y el alma solo es de Dios”



Teatro Principal de Zaragoza 
del 18 al 27 de febrero 

Dirección: Helena Pimenta
Versión: Álvaro Tato 
Vestuario: Pedro Moreno 
Escenografía: Max Glaenzel
Iluminación: Juan Gómez Cornejo 
Coreografía: Nuria Castejón
Maestro de esgrima: Jesús Esperanza
Asesor de verso: Vicente Fuentes

Intérpretes: Carmelo Gómez, Joaquín Notario, Jesús Noguero, Clara Sanchís, David Lorente, Rafa Castejón, Álvaro de Juan 

Guitarra: Juan Carlos de Mulder
Cantante: Rita Barber