lunes, 21 de noviembre de 2016

Cine: Un día perfecto de Fernando León de Aranoa (2015)

Tragicomedia de lo absurda que es la guerra. Criticada porque no profundiza ni en las causas del conflicto ni en las motivaciones de los cooperantes; pero es que ésta no sería la tarea de la película. Simplemente, León de Aranoa pone la cámara delante de una situación absurda y ahí nos deja, para que la miremos de frente. Y nos quedamos con amargura porque lo poco que puede hacer la gente de buena voluntad, con pocos recursos y arriesgando su vida queda diluido por la mala leche y el empecinamiento de quienes quieren seguir matando y matándose.


Un grupo de cooperantes debe de asegurarse de que la población rural, en algún lugar de los Balcanes arrasados por la guerra, disponga de agua potable. Pero el único pozo de la zona está “ocupado” por un cadáver gordo y lustroso. Todo lo lustroso que puede ser un cadáver y lo suficientemente gordo para que se rompan todas las cuerdas con las que intentan sacarlo.


A partir de aquí asistimos al desvarío total en busca de una cuerda, en un territorio donde escasean porque no dan abasto para ahorcar a la gente. Unos ahorcan a los otros; otros a los unos y, a veces, todos se ahorcan al mismo tiempo para que no quede nadie. Absurdo.


El conflicto de los Balcanes fue algo que Europa no esperaba ni supo prever. Nadie podía pensar que en la sensibilizada Europa, ejemplo cultural para el mundo, esto pudiera volver a pasar. Las viejas identidades asesinas, reverdecidas por el caos surgido de la descomposición de la ex Yugoslavia, salieron con verdaderas ganas de matar, a todo y a todos; en todas direcciones, como si un ciego disparase una ametralladora.


En ese contexto se mueven los personajes. Pertenecen a una ONG civil pero están bajo mando militar. Los militares tampoco pueden hacer gran cosa porque el alto el fuego es muy frágil. Sin embargo, estos cooperantes se embarcan en localizar una cuerda lo suficientemente fuerte para que pueda subir al gordo cabrón muerto. No sabemos gran cosa de los personajes ni nos hace falta porque los verdaderos protagonistas son el absurdo y también el azar, la casualidad e incluso la lluvia que acabará resolviendo un problema creando otro.


Allá van en busca de una cuerda: la joven idealista que se acaba de incorporar a la misión de paz; el hombre curtido y un poco desesperanzado que está a punto de abandonar; el loco sin familia, sin pasado y sin futuro; la burócrata, metódica y organizada que intenta encajar en su informe la espontaneidad de la vida. A estos cooperantes se unen el intérprete que intenta vivir a caballo entre el horror y el absurdo, y un niño que sólo quiere volver con sus padres, sin saber que ya han sido ahorcados por una de esas cuerdas tan necesarias. Todos los esfuerzos que hacen por solucionar el problema son ineficaces. Por más que se desvivan por ayudar, hay otros, combatientes o no, (muchos más) que viven para perjudicar; al final los seres humanos quedan retratados como lo que son seres frágiles, a los que la lluvia pone en su lugar y una vaca puede arruinarles el día.


Lo mejor de la película los actores, que con apenas unas pinceladas hacen creíbles a sus desbaratados personajes, la música y el humor. No es un humor (excesivamente) negro ni manipulador ni tampoco hiriente. Humor trágico, pero para seguir adelante. Muy recomendable.


Director: Fernando León de Aranoa
Guion: Fernando León de Aranoa, Diego Farias (Novela Paula Farias)
Fotografía: Alex Catalán
Música: Arnau Bataller
Intérpretes: Tim Robbins, Benicio del Toro, Olga Kurylenko, Mélanie Thierry, Fedja Stukan, Eldar Residovic. 

jueves, 17 de noviembre de 2016

Cine: A quiet passion de Terence Davies (2016)

No creo que nadie elija no adaptarse a su familia o a una época o a lo que la sociedad espera. Supongo que es algo que no se puede evitar. Siempre nos preguntamos por el inadaptado, qué problemas puede tener, qué expectativas tiene que no se cumplen, en definitiva, qué le falta; nadie se plantea la posibilidad de que tengan algo en exceso. O si se lo plantean, atribuyen la inadaptación a un exceso de sensibilidad. 

Habría que preguntarse si la inadaptada, en este caso, no tenía una lucidez excepcional que le hacía percibir más agudamente el escaso interés que puede tener a veces la vida. Emily Dickinson había nacido en Massachusetts en 1830, en una familia acomodada y culta, muy religiosa pero que procuró que tuviese una educación excelente. Sin embargo, para ella, su previsible futuro de señora casada no le parecía suficiente.



Esta película no es una biografía habitual. Pienso que, en realidad, lo que el director y guionista ha conseguida ha sido poetizar la vida de la autora, si se puede decir así. Insertar su poesía en las vivencias cotidianas que posiblemente la habían inspirado. Así nos presenta a una mujer con una fuerte personalidad, capaz de enfrentarse, siendo adolescente, a la directora de su colegio (que le auguraba el camino hacia el infierno) o a su padre (por el que siempre sintió un profundo amor). Nada podía hacerle desistir de intentar pensar por su cuenta y de no dejarse llevar por las verdades establecidas, ya fueran filosóficas o religiosas o inspiradas por el amor.



Una mujer con un tremendo sentido del humor que fue agriándose a medida que su mundo iba desapareciendo. Tampoco consiguió publicar muchos de sus poemas aunque escribió constantemente y los publicados fueron considerados un mero desahogo de señoritas frustradas. Su escapatoria fue pensar que si no tenía la fuerza suficiente para cambiar su destino y de paso cambiar el mundo, sí que tendría la determinación de que el mundo no la cambiase a ella.



Empezó por dejar de salir de casa; siguió recluyéndose para vivir su poesía en su habitación. Durante los últimos años de su vida, ni siquiera salía del dormitorio para recibir a las visitas y hablaba con ellas desde el quicio de la puerta. No sé si sentía miedo del mundo o desprecio por él o simplemente inapetencia porque su vida era mucho más rica así. No perdía su tiempo en cortesías que no la llevaban a ningún sitio y prefería dedicarse a sí misma y a su poesía. Aunque todo ello no le impedía cultivar un profundo amor por su familia o sus amigos.



Ahora sólo podemos asomarnos a su vida leyendo su poesía. Yo soy muy mala lectora de poesía y necesito comprarla en audiolibro. Por eso, he agradecido profundamente esta película y especialmente haberla visto en versión original. Cynthia Nixon ha hecho un trabajo de gran sensibilidad y fortaleza. Aporta al personaje dulzura, humor y una gran inteligencia que le hace cuestionar la vida y la muerte. He leído en una crítica de esta película que Emily Dickinson era una extraña para su época; habría que añadir que lo seguiría siendo en la nuestra también. Es una lástima pero no creo que hoy tuviéramos tiempo para ella.


Poesía, fotografía y música están perfectamente enlazadas en esta película. Los colores y las sombras de la casa crean la intimidad perfecta para poder saborear la poesía de Emily Dickinson y la voz de Cynthia Nixon aporta la emoción y la inocencia que podemos imaginar que la poetisa tenía.


"Se encuentra sola en su rebeldía, señorita Dickinson."



Guion y Dirección: Terence Davies
Fotografía: Florian Hoffmeister
Intérpretes: Cynthia Nixon, Jennifer Ehle, Duncan Duff, Keith Carradine, Catherine Bailey

lunes, 14 de noviembre de 2016

Novela: La promesa de Kamil Modrácek de Jiri Kratochvil (2009)

El autor.-
Es periodista, dramaturgo y novelista. Un representante de la literatura postKundera de la República Checa. Durante la influencia soviética y hasta la Revolución de Terciopelo en 1989, fue publicado de manera clandestina, con un sistema llamado samizdat por el que un pequeño número de ejemplares se hacía llegar a personas escogidas de las que, a su vez, se esperaba que lo fotocopiaran y distribuyeran entre otras personas de confianza. Ha recibido varios premios importantes. Otras obras suyas son: La novela del oso, En mitad de la noche un canto y Avion


Mi opinión.-
Jiri Kratochvil durante su juventud tuvo que desempeñar oficios de lo más variados hasta que en 1995 pudo dedicarse plenamente a la literatura. Creo que de esta turbulenta vida laboral surge la variedad de personajes que encontramos en esta novela. Constituyen un fresco detallado pero absurdo y esperpéntico de una sociedad comunista; todo ello bajo la apariencia de una novela negra. Lo que provoca el encuentro de todos los personajes es la muerte de la hermana del protagonista y resolver esta muerte y la consiguiente venganza serán el motor de Kamil Modrácek.

Brno
A partir de entonces todos esos personajes variopintos y un poco estrafalarios que, tienen la mala suerte de cruzarse con Kamil de una manera o de otra, van trazando su camino hacia el sótano. Al principio cada capítulo termina anunciándonos la desgracia que reunirá a los personajes, pasado un tiempo este recurso ya no es necesario. La trama es tan disparatada que un detective (antes privado) que ahora trabaja de carnicero utiliza una postura de yoga, sirsha, para alcanzar un grado de consciencia especial que le permite resolver los casos.

Asana Sirsha

Aparece también Nabokov en su camino hacia el exilio y una jaula para osos, que era simplemente dorada, acaba siendo de oro macizo. Oro proveniente de las joyas que sus anteriores dueños judíos habían fundido para salvarlo de la rapiña de los nazis. Disparate tras disparate.

Aparte de lo absurdo, lo que subyace en esta novela es la tragedia de vivir en una sociedad asediada, donde el nuevo orden impone, para alcanzar una futura libertad, la más irracional de las represiones. La vigilancia, la tortura y la muerte en una cárcel que está dentro de otra cárcel mayor que está dentro de otra cárcel mayor, así hasta el infinito.

Kamil es un simple arquitecto burgués, reconvertido en un arquitecto al servicio de los nazis, reconvertido en un arquitecto al servicio del nuevo poder socialista. Su hermana muere en extrañas circunstancias y Kamil acaba convertido en carcelero y torturador de los carceleros y torturadores de su hermana, pero en ese camino encarcela y tortura a muchas más personas. Personas que aceptan el encarcelamiento aunque saben que es injusto y son incapaces de rebelarse porque esa cárcel es más cómoda que la cárcel exterior. Todos los personajes se convencen de que la cárcel en el sótano es un embrión de una futura ciudad subterránea, una nueva arca de Noé o una isla utópica o un campo de concentración. Una aparente nueva sociedad donde se repiten todos los tópicos y estereotipos de la sociedad a la que se pretende sustituir.

Una novela extraña en una preciosa edición de la editorial Impedimenta.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Cine Documental: Jota de Carlos Saura (2016)

Saura siempre ha puesto una especial atención en sus películas a la ambientación musical. Y en los documentales que ha hecho todavía más. Recuerdo el impacto que me causó, la primera vez que vi Flamenco. Era una unión perfecta entre las imágenes y la música. Lo mismo ha hecho esta vez con Jota. Una película que tanto a los seguidores de Saura como a los joteros no les defraudará. 

Se nota en la película amor por la música y la danza aragonesas. Es un recorrido visual y musical desde el origen hasta hoy y los cambios que han sufrido tanto la jota cantada como la bailada. Hay también un momento de homenaje a José Antonio Labordeta y de recuerdo por esa infancia vivida en plena dictadura franquistas. La canción es Rosa rosae; esa declinación de latín que todos hemos tenido que memorizar.



Haber nacido en Zaragoza (y seguir viviendo aquí) y que no te guste la jota, suele ser bastante problemático, sobre todo cuando llega el momento de celebrar las fiestas del Pilar. Pero creo, sinceramente y lo digo con todo el respeto de que soy capaz, que la jota tiene que vivir un proceso de depuración muy importante (y creo que ya está en ello). Puede que el problema sea mi excesiva sensibilidad auditiva (hay sonidos sobre todo los sonidos metálicos que me desquician), pero soy incapaz de escuchar las voces tan engoladas de los joteros y las voces chirriantes y estranguladas de las joteras.


Este proceso de depuración que comentaba, la danza ya lo ha hecho. En el documental se incluye un fragmento de Nobleza baturra, la mítica película de 1935 dirigida por Florián Rey y protagonizada por Imperio Argentina, donde la chica honesta baila decentemente una jota con el chico que le gusta, pero con los ojos púdicamente dirigidos al suelo. Ahora ya no se baila así, las joteras estiran los brazos todo lo que pueden y miran sonrientes a los chicos. Eso mismo tiene que hacer la jota cantada. Desprenderse de cierto artificio que se ha puesto ahí, supuestamente para embellecer cuando hace todo lo contrario: enturbiar un sonido que debería ser más limpio, más libre y más auténtico.


Además, parte del malestar que me produce la jota, surge de su relación con el franquismo. Para mí esta relación sigue patente: en las continuas referencias del joterío a la virgen del Pilar, al fervor a la virgen del Pilar, a la venida de la virgen del Pilar, y etc. etc. Algo que me agota profundamente por la sobrerrepresentación social de una iglesia católica, folclórica, muy ritualista y superficial, que no me dice nada y que es un obstáculo para que otra iglesia católica, profundamente comprometida con el primitivo mensaje de Cristo, una iglesia que está sufriendo con los pobres, los oprimidos y hoy con los refugiados vengan de donde vengan, pierde el protagonismo que debería tener.


Entiendo que durante la postguerra, y especialmente en el entorno rural, una de las (escasas) posibilidades que tenían adolescentes y jóvenes para salir de su pueblo y divertirse juntos, chicos y chicas, era pertenecer a una rondalla o a un grupo jotero. Me parece muy bien que así fuera; pero eso hizo que, al mismo tiempo, se despreciasen otras fuentes del folklore no tan conocidas y que se diese prioridad a unas jotas, bastante simplonas y patrioteras. De todo esto es de lo que la jota debe desprenderse para revelarse con la claridad que merece.


La película de Saura va en este sentido. Y deja ahí las aportaciones de Miguel Ángel Berna, de la magnífica Carmen París o de Ara Malikian. Para mí, el hecho de que la película no tenga argumento es un acierto y te permite meterte directamente en el puro goce estético, musical y visual. Si algo tengo que resaltar de la película, me quedo con la primera jota, interpretada por María Mazzotta y bailada por Miguel Ángel Berna,

Que se divierta y no llore,
A mi corazón le digo,
Que se divierta y no llore,
Que si tú no lo has querido,
No faltará quien lo adore,
A mi corazón le digo



Dirección y Guion: Carlos Saura
Fotografía: Paco Belda
Intérpretes: Miguel Ángel Berna, María Mazzotta, Sara Baras, Ara Malikian, Carmen París. 


lunes, 7 de noviembre de 2016

Cine: La chica del tren de Tate Taylor (2016)

La chica del tren no ha recibido buenas críticas. Parece que la novela era mucho más interesante que su adaptación. No la he leído y no puedo opinar. Sin embargo, la película tiene detalles que hacen pensar que hay ciertos cambios en la industria del cine. 

Es una película de planteamiento y factura conservadores. A veces resulta excesivamente lenta y trascendente cuando no hay nada debajo de esa lentitud ni mucho menos trascendencia. Pero a mí me ha resultado atractiva. Es una mezcla de triángulo amoroso tradicional, con toques de La ventana indiscreta, de Luz de gas y de Lo que la verdad esconde.

Rachel 
En realidad hay dos triángulos amorosos y estos dos triángulos comparten un mismo vértice, el marido infiel, sucesivamente infiel a sus dos esposas. A la primera con la que después será su segunda esposa y a ésta segunda con la niñera de su hija. Clásico. Sin embargo, lo novedoso es el protagonismo de las mujeres. La historia siempre está narrada desde el punto de vista de una de las mujeres. Está muy bien que sea así, ya que el adulterio era sufrido por las mujeres, su opinión sobre el mismo debería haber sido prioritaria.


El malo es el marido y lo sabemos desde el minuto 1 de la película, así que de suspense hay poco. Pero la historia no se entretiene en saber por qué es el malo y qué neuras tiene para ser un picha brava. Lo que realmente es el tema principal de la película, desde mi punto de vista, el vínculo de unión entre las mujeres, es la maternidad y cómo se enfrentan a ella y cómo desear o no ser madres , poder ser o no madres, las hace sentirse culpables. 


Emily Blunt interpreta a Rachel, la primera esposa. Lleva divorciada ya un tiempo pero todavía no ha conseguido superarlo. Arrastra un grado de alcoholismo muy preocupante que le produce lagunas en la memoria y que puede que esté provocado o no por su incapacidad para tener hijos. Sigue rondando, como un fantasma conflictivo, la que fue su casa, donde ahora sigue viviendo su marido con “la otra” y su bebé.

Anna y su bebé

La otra es otra pobre incauta. Rebecca Ferguson es Anna. Tiene un bebé de meses y siempre está cansada, ausente; además ha dejado su trabajo y se siente frustrada. Será la depresión postparto o será haber descubierto que su marido no es lo que parecía (siempre me ha parecido que las segundas esposas que han empezado su relación habiendo engañado a las primeras, nunca pueden tener la seguridad de no terminar engañadas también). Su marido la acusa de estar siempre cansada y de evitar el sexo después del parto, pero yo creo que la verdadera razón por la que Anna evita el sexo con su marido es porque el sexo con él ya no es satisfactorio y no se atreve a decírselo. Anna empieza a ser consciente de que se ha equivocado.

Megan
Megan, Haley Bennet, es la niñera que se ha reinventado a sí misma varias veces durante los últimos años y que parece haber llegado a donde toda mujer de clase media americana quiere llegar, a tener una casa con jardín, pero que ya no quiere estar allí. Entre otras cosas, porque el precio a pagar por ello es un marido posesivo, celoso y controlador que empieza a bordear claramente el maltrato psicológico y un amante poco satisfactorio. Megan odia ser niñera, pero no tiene otro trabajo. Tuvo una hija cuando era apenas una adolescente y su experiencia fue traumática.  



El marido, vértice que comunica a estas tres mujeres es Justin Theroux. Manipulador, violento, inseguro, ejecutivo de poca monta y con un terrible miedo al fracaso. Picha brava porque obtiene poca satisfacción con el sexo y cree que la cantidad supera a la calidad y que siempre la culpa de su insatisfacción es de la otra.

El marido
Para el director se trata de una película sobre cómo las mujeres se tratan entre ellas y a sí mismas y por eso le pareció interesante que el cuarto personaje importante, el policía que investiga la desaparición de Megan, fuese una mujer. Una mujer que no siente ninguna empatía por el sufrimiento de Rachel, la considera culpable de la desaparición de Megan y, en consecuencia, actúa como “poli malo”. Desde mi punto de vista es un acierto que lo haya hecho así.


Desde luego no es una gran película, pero creo que parte de las críticas que ha recibido, puede haberlo hecho porque ofrece un punto de vista diferente al que estamos acostumbrados. Estas tres mujeres están en el momento en que se dan cuenta (tarde para una de ellas) de que su problema es que siguen pensando que su vida gira alrededor de la vida de un hombre (y además de un hombre cutre). La recomiendo. 


Director: Tate Taylor
Guion: Erin Cressida Wilson (Novela: Paula Hawkins)
Música: Danny Elfman
Fotografía: Charlotte Bruus Christensen
Intérpretes: Emily Blunt, Rebecca Ferguson, Haley Bennett, Luke Evans, Justin Theroux. 

jueves, 3 de noviembre de 2016

Novela: El diablo, Murrieta y el Coyote de José Mallorquí (1950)

El autor.-
José Mallorquí fue guionista en la radio y escritor de novelas populares, principalmente del oeste y también de misterio. Otras obras suyas: El misterio de los guantes negros, y más de 100 aventuras protagonizadas por su personaje más famoso, el Coyote

Mi opinión.-
Aunque en esta novela el Coyote resulta más un personaje secundario, quiero recordar que pertenece a esa serie de héroes enmascarados, justicieros, solitarios y con una doble identidad, que aparecen por todas las literaturas. La Pimpinela Escarlata, el Tulipán Negro, el Zorro, serían los antecedentes; otros posteriores, serían batman o spiderman.

El desierto de Sonora

Don César de Echagüe es un rico hacendado de origen mexicano que vive en California a mediados del siglo XIX. También es el Coyote y para ocultarlo se esfuerza en parecer idiota, amanerado y cobarde; preocupado más por la ropa y el humor fino que por los problemas en California. En esta novela, el Coyote asiste a la boda de don César y esta es la excusa para que nos cuente su vida. 



Para situar el contexto histórico hay que recordar que California había formado parte del Virreinato de Nueva España hasta el final de la Guerra de Independencia de México en 1820. Era una tierra dura, rodeada por el desierto y de baja densidad de población.  Pero en 1846, Estados Unidos empezó a extenderse por el territorio mexicano, lo que se llamó la Intervención estadounidense en México o Mexican-American War, y como consecuencia del Tratado de Guadalupe Hidalgo México terminó cediendo casi la mitad de su territorio a EEUU, incluyendo la Alta California. A partir de entonces y coincidiendo, además, con la fiebre del oro, miles de emigrantes no mexicanos empezaron a llegar a California, una tierra de prosperidad y riqueza, desplazando a la población de origen mexicano que siglos antes había desplazado a la de origen nativo.

También había mujeres que buscaban oro y por lo que se ve en la foto llevaban corsé
Esta estrategia de quítate tú que me pongo yo no se producía sin violencia ni abusos. Parece que los antiguos propietarios mexicanos tenían dificultades para aportar los títulos de propiedad sobre las tierras y los nuevos colonos las inscribían a su favor ante las nuevas autoridades estadounidenses. En este contexto de abusos de poder se inscriben las aventuras de El Coyote, que trata de proteger a los mexicanos, pero en esta novela sólo ejerce de narrador. El verdadero protagonista es Joaquín Murrieta, un personaje histórico, mitad bandolero y mitad justiciero que, a pesar de su deseo de llevar una vida digna, siempre se ve empujado por la violencia a ser violento.

Joaquín Murrieta
Había nacido en Sonora en 1829 y apenas vivió 25 años. Buscando una vida mejor se trasladó a California a buscar oro con su jovencísima esposa. Además de oro encontró racismo y abuso por parte de la ley respecto a los mexicanos, a quienes se exigía el pago de impuestos especiales en una tierra que 20 años antes había sido suya (aunque se la hubiesen quitado a otros). Además, en un ambiente de mineros, buscavidas y delincuentes al borde de la supervivencia, no quedado mucho espacio para una mujer. Ser mujer y ser joven y guapa era un peligro que la esposa de Murrieta (y otras muchas) pagó con su violación y muerte. La venganza de Joaquín no esperó mucho, y ese fue el primer paso hacia “el lado oscuro”. Después su hermano también fue asesinado injustamente y por último él mismo. Sin embargo quedó la leyenda, más o menos amable con el personaje histórico. Incluso Pablo Neruda escribió una obra de teatro sobre él en 1967, Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, porque el héroe-villano mexicano ha quedado como símbolo de la resistencia de toda Latinoamérica frente al expansionismo de los EEUU que durante los años 1970-1980 tantos estragos causó (y sigue causando).

Stanislas River, el lugar de la venganza
Esta novela se publicó en 1950, en plena dictadura de Franco que también abusaba de quienes no pensaban como él. Era un tipo de literatura para evadirse de la gris realidad y que se leía en dos tardes como mucho, pero que, también, podía dejar espacio para la reflexión. Así en tiempo de censura, se podían poner de relieve las injusticias contra los más pobres y resaltar que la violencia sólo engendra más violencia.



El diablo, Murrieta y el Coyote
José Mallorquí

Ed. Bruguera 

lunes, 31 de octubre de 2016

Cine: Secuestro de Mar Targarona (2016)

Es de agradecer que se trate de dar nuevos aires al cine negro. Una de esos intentos debe ser sin duda, la creación de nuevos personajes femeninos que no sean meras comparsas de las historietas de venganza de los hombres y que se alejen del personaje estereotipado de mujer fatal que enamora y mata a un cándido caballero. 

Un ejemplo claro de esta renovación del género negro, aunque en novela, es el excelente libro de Cristina Fallarás Las niñas perdidas del que ya hablé en otro post. En esa novela y en esta película uno de los ejes fundamentales es la maternidad, un tema que hasta ahora no había sido muy utilizado en el género.


Mar Targarona, la directora de esta película, tiene una amplia experiencia en el campo de la producción cinematográfica (El orfanato o Los ojos de Julia) y también como directora de series de TV con la magnífica Abuela de verano. Este es su primer largometraje y he de decir que no ha recibido muy buenas críticas.


A mí me parece que los giros de guion, escrito por Oriol Paulo, son creíbles, aunque sí es cierto que quiere abarcar demasiado y eso lastra la película. Al tocar demasiados temas no profundiza en ninguno de ellos, pero sí que ofrece una panorámica creíble de un cierto sector de nuestra sociedad. Estas pinceladas sobre el abuso y la corrupción o sobre las relaciones entre hombres y mujeres o una pequeña exposición sobre lo que es el triunfo son suficientes para delinear el perfil de esta sociedad en la que el personaje de Blanca Portillo intenta por todos los medios triunfar y parece que lo ha conseguido.


Blanca Portillo interpreta a Patricia de Lucas, una abogada que se ha hecho a sí misma. En su círculo es una triunfadora. Casi sin escrúpulos, defiende a cualquiera que le pueda pagar y tiene buenas relaciones con quien le pueda ayudar, voluntariamente o no, en los momentos más delicados. Es manipuladora y sabe manejarse en ambientes turbios. Se presenta siempre impecablemente vestida de blanco y negro, femenina, fría y distante; de alguna manera es el reflejo del bien y el mal. Tiene un hijo sordo, Víctor, que asiste a uno de los mejores colegios de Madrid, y por el cual haría lo que fuese. Fue madre soltera por elección y su hijo es lo único que parece conmoverla.


Cuando su hijo es víctima de una agresión brutal, Patricia no dudará en movilizar todos sus contactos y poner en marcha todas sus estrategias para averiguar lo que está pasando. Incluso por encima de la ley y la policía. Evidentemente surgen las complicaciones y una de ellas es Raúl (José Coronado), el padre involuntario de Víctor, un personaje que sabe moverse en los bajos fondos y que tiene una cuenta pendiente con Patricia. Posiblemente la combinación de José Coronado y Blanca Portillo como antagonistas con pasado común esté ya demasiado vista; pero ambos actores son suficientemente solventes para sacarla adelante, aunque el personaje de José Coronado, esta vez, es el que más débilmente está perfilado.


Al final todos los personajes viven entretejidos en sus propias mentiras. Trileros engañando a estafadores que engañan a embaucadores que mienten a farsantes y todo ello delante de las narices de la policía y a pesar de su buen trabajo y además causando daños colaterales representados por Raquel, el personaje de Macarena Gómez. Pero dos cosas quedan suficientemente claras: qué no haría una madre para salvar a su hijo y cuánto tiempo dura el rencor de un hombre contra la mujer que le ha dejado. 


No es cine negro trepidante pero tiene el mérito de presentar personajes femeninos que no responden a los arquetipos que los hombres habitualmente utilizan para el este género. Hay algo, sin embargo, que no salvaría, el diseño del cartel de la película. Me parece horroroso.


Directora: Mar Targarona
Guion: Oriol Paulo
Música: Marc Vaillo
Fotografía: Sergi Bartolí
Intérpretes: Blanca Portillo, José Coronado, Marc Doménech, Antonio Dechent, Andrés Herrera y Macarena Gómez.