jueves, 2 de marzo de 2017

Cine: Ricki de Jonathan Demme (2015)

Procuro no perderme ninguna película de Meryl Streep. No es que todo lo que hace me parezca fantástico pero sí que continúa sorprendiéndome aunque hace bastante tiempo que la sigo. Los actores y actrices interpretan a personajes con los que no tienen nada que ver. Y si son buenos esto debe resultar creíble. 

En esta película Streep interpreta a una cantante de rock fracasada. Queda fuera de lugar en este momento definir qué es el fracaso; pero sin ninguna duda, el personaje de Ricki siente que ha fracasado en la vida. Como la película tiene moraleja veremos que no ha sido así. Es cierto que no ha llegado a ser una estrella del rock, pero puede hacer la música que le gusta sin tener condicionamientos de éxito de casas discográficas y además tiene un atractivo hombre que la quiere aunque ella no sepa verlo.


La película no ha recibido muy buenas críticas y se ha dicho que es de esas películas industriales que los grandes actores están obligados a hacer para que la industria del cine siga funcionando o que simplemente está diseñada para el lucimiento de la protagonista. No me parece que calificarla como película industrial quiera decir que no se puede salvar nada de ella. A mí me ha resultado entretenida y a la interpretación de los actores, los cuatro principales actores, no se le puede objetar nada. Quizá el personaje más deslucido sea precisamente el que interpreta Mamie Gummer, la hija suicida.


Me parece que esta película habla de la maternidad de una forma que no estamos acostumbrados a ver. Ahora mismo no recuerdo ninguna película en la que la protagonista abandonara su maternidad por triunfar en su carrera. Es posible que exista, pero generalmente estamos acostumbrados a que las mujeres cuando huyen de un hogar, es porque éste está roto o les resulta peligroso para su vida y además se llevan a sus hijos con ellas. Creo que esto es lo que no han sabido ver los críticos. Ricki puso por delante de sus hijos un objetivo tradicionalmente masculino, triunfar en su carrera como cantante, y no tuvo que ser una decisión fácil. Además fracasó y asumió como castigo y vergüenza por su osadía la pérdida de sus hijos.


Sin embargo, sería conveniente imaginar cómo habría respondido un hombre a su fracaso. Me dejaré llevar por los prejuicios y pensaré que habría reaccionado atiborrándose de drogas y alcohol y persiguiendo la compañía de putas (algunas veces hemos visto en cine este descenso a los infiernos). Sin embargo, Ricki no cae tan bajo. Es cierto que no triunfa en el mundo de la música como pensaba, pero sigue teniendo un grupo con el que toca en bares y pubs y se dedica a hacer versiones, más que aceptables, de los éxitos de otros. Como con esto no le da para vivir, por las mañanas tiene un trabajo de cajera en un supermercado y vive en un apartamento, eso sí, horrible. En lugar de ahogar sus penas en alcohol, decidió tirar para adelante con lo que tenía y utilizar como confesionario el escenario y como sacerdote exculpatorio al público del bar.


Reencontrarse con su familia supone para Ricki, darse cuenta de lo que ha perdido durante esos años. No sólo a sus hijos, que la reciben bastante bien, sino la comodidad y seguridad de una casa burguesa. Sin embargo, también se da cuenta de lo que en ese momento tiene; comparado con lo que tienen otros puede parecer poco, pero es verdadero y es suyo. Al final esos dos mundos no tienen porqué juntarse, pero sí que cualquiera de los dos podrá tomar algo del otro. Me ha gustado mucho también Rick Springfield, que interpreta al novio de Meryl Streep.


Director: Jonathan Demme
Guion: Diablo Cody
Fotografía: Declan Quinn
Intérpretes: Meryl Streep, Kevin Kline, Mamie Gummer, Rick Springfield.

lunes, 27 de febrero de 2017

Ensayo: Détruire le fascisme islamique de Zineb (2016)

Ahora que el repunte del fascismo ya está consolidado y que, incluso en su forma más cómica y por ello más peligrosa, preside los Estados Unidos, no está de más renombrar el islamismo como lo que es, un fascismo inspirado por una concepción excluyente de la religión. Nunca debemos perder de vista que se trata de un fascismo más. Nada de especial. 

La autora de este libro, Zineb el Rhazoui, es una licenciada en lenguas árabe e inglesa por la Sorbona, diplomada en sociología de las religiones y periodista franco-marroquí. Atea de cultura musulmana. Trabajaba en Charlie Hebdo en el momento del atentado, aunque se libró por estar de vacaciones. También fue reportera de guerra durante el conflicto de Gaza (2008-2009). Ha sido portavoz del movimiento Ni putas ni sumisas, una asociación para la defensa de los derechos de las mujeres creada por Fadila Amara en Francia y que ya se ha extendido por el resto de Europa y por África.

El planteamiento de este libro breve es muy sencillo. El fascismo utiliza las ventajas, las mejoras y el ambiente de tolerancia y libertad de las democracias europeas para crecer. Como un parásito asqueroso se alimenta de todo lo bueno que podemos/debemos ofrecerle para destruirnos. Es así de simple, aterrador y combatible, estoy convencida de ello. Pero, al mismo tiempo, muestra una cara tan amable, reviste las mentiras de veracidad de una manera tan magistral y es capaz de movilizar a un electorado dormido apelando a sus miedos e instintos más viscerales que va a ser muy difícil pararlo.

El libro como digo está dirigido a visibilizar el fascismo islámico y sus estrategias para sobrevivir en una sociedad demócrata, caracterizada fundamentalmente por su laicismo como es la francesa.

¿Qué rasgos tiene una ideología para convertirse en fascismo? Fácil. Poseen la verdad absoluta. Todo lo diferente es una amenaza o una enfermedad o un tumor a extirpar. Utilizan todas las facilidades de la democracia para destruirla desde dentro. Se presentan como víctimas y defensores de los débiles y de las tradiciones pisoteadas por extranjeros. Tienen miedo. Tienen miedo y difunden el miedo y esa es su mejor arma.

No tengo suficientes conocimientos de sociología de la religión para saber si el Islam está más predispuesto que otras religiones o ideologías laicas o nacionalistas para degenerar en un fascismo agresivo. Yo creo que no. Que una religión es lo que se haga de ella, cómo se utilice, pero existe una tradición, manifiestamente expuesta en este libro, de utilización de la religión por parte de los fascismos (incluido el franquismo).

Para Zineb, sin embargo, sí que existe una predisposición esencial del islam hacia el fascismo y la violencia. Posiblemente porque fue una religión que, tuvo que imponerse militarmente y extenderse rápidamente por toda la península arábiga y el resto del mediterráneo. Pero una vez dicho esto, Zineb considera que estigmatizar una ideología servirá para dejar de estigmatizar a una población. Esto es precisamente lo que el fascismo del “otro lado” hace con todos los musulmanes. Los Le Pen, Trump y cualquiera de los nuevos líderes fascistas europeos. Consideran a todos los musulmanes islamistas radicalizados y a los inmigrantes y refugiados terroristas asesinos.

La legislación europea ampara que una mujer pueda mostrar su sumisión a una religión patriarcal vistiendo un velo que cubra su pelo porque así han decidido los hombres de su cultura que debe mostrarse el recato y la sumisión. Considerar y argumentar que una mujer asume libremente esa sumisión es fácil (incluso mujeres intelectuales del mundo araboislámico lo hacen), pero también es fácil demostrar que vestir un velo como sumisión a Dios sólo es un rodeo que los hombres de su cultura dan para poder seguir controlándolas. Más que un ejercicio de libertad por parte de las mujeres, parecería consentimiento a lo que los hombres quieren. Pero esto mismo pasa también en occidente. Vemos y sentimos todos los días ese control que los hombres tienen sobre las mujeres, sobre su vida, sobre su vestimenta, haciéndoles creer que son ellas las que deciden libremente llevar sus cadenas. Nada nuevo bajo el sol.  

Todos saldremos perdiendo si el fascismo gana. El fascismo de un lado y del otro.


Zineb
Détruire le fascisme islamique
Ed. Ring

No está traducido al castellano. 

jueves, 23 de febrero de 2017

Cine: Múltiple de M.Night Shyamalan (2016)

No soy muy habitual de las películas de Shyamalan, sobre todo de verlas en cine, pero no me podía perder una interpretación de James McAvoy como ésta. Es fantástico y la película también. El planteamiento de suspense es efectivo desde el primer momento y además se va enfatizando a lo largo de toda la película. Estuve conteniendo el aliento no fuera que alguna personalidad fuese a escaparse de la pantalla. 


En cuanto se produce el secuestro todos apostamos a que un psicópata ha raptado a las tres adolescentes para violarlas, torturarlas y asesinarlas. Pero no es así. El destino de las tres chicas parece ser mucho peor. ¿Qué puede haber peor? Pues, la llegada de la Bestia.

Este es Dennis. Está al mando
Kevin (James McAvoy) es un treintañero con serios problemas mentales, pero que supone un desafío para su psiquiatra, interpretada por Betty Buckley. Padece Trastorno Disociativo de la Personalidad. Es capaz de dar cabida en su cuerpo a 23 personalidades diferentes. En la película, afortunadamente, sólo conoceremos a seis de ellas. El drama se recrudece cuando la personalidad base es arrinconada por otras de sus personalidades, las más fuertes, las que esperan a la Bestia.

Patricia es la señora de la casa
La película recuerda, en cierta manera al drama del doctor Jekyll y míster Hide, la pugna entre los instintos y la razón; pero acaba superándolo, cuando se insinúa que la fuerza psíquica de estas personalidades malignas es capaz, voluntariamente, de transformar el cuerpo que la alberga físicamente. Pero transformarlo de verdad. De manera que una personalidad sea diabética o miope y las otras no, por ejemplo. 

Hedwig, el niño perverso
Así, es como Kevin ha sobrevivido a una infancia de abusos. Ha sido capaz de reaccionar a un entorno hostil creando sucesivas personalidades, cada una más aterradora que la anterior, pero ha terminado por no poder controlarlas. A veces es capaz de manifestar algo de inocencia cuando el cuerpo es habitado por la personalidad de un niño pequeño. Inocencia perversa.

La Bestia ha llegado
También me han gustado mucho los personajes y la actuación de las tres adolescentes. Cada una a su manera intenta plantar cara a la situación traumática. Ninguna de ellas se queda en un rincón llorando, sino que representan a jóvenes fuertes, aunque sobrepasadas por la situación. Destaca el personaje interpretado por Anya Taylor-Joy. Es la adolescente rara, poco comunicativa en el colegio y que está acostumbrada a ocultar su tragedia porque, como a muchas adolescentes y niñas, nadie la creería. Vivir la experiencia del secuestro le hará enfrentarse a sus propios fantasmas y al final la Bestia la reconocerá como alguien de los suyos lo que hará que el final resulte muy inquietante. Muy muy inquietante.


Todo contribuye a que el ambiente claustrofóbico traspase la pantalla. El punto de vista bajo de la cámara, la música, los colores y los escasos fogonazos de luz cegadora. Lástima no haberla podido disfrutar en versión original para ver completo el excelente trabajo de McAvoy. 

Siempre ha sido una superviviente
Dirección y Guion: M. Night Shyamalan
Música: West Dylan Thordson 
Fotografía: Michael Gioulakis
Intérpretes: James McAvoy, Anya Taylor-Joy, Betty Buckley


lunes, 20 de febrero de 2017

Cine: Don Quijote de la Mancha de Rafael Gil (1947)

Aprovechando la conmemoración del quinto centenario de las muertes de Cervantes y Shakespeare, la Filmoteca de Zaragoza ha programado un ciclo de adaptaciones de sus obras. Por lo que toca a Cervantes casi todo el ciclo se dedica a las adaptaciones del Quijote. La primera de todas ellas es la que en 1947 se rodó en España siendo su director Rafael Gil. 

Se trata de una superproducción de CIFESA, Compañía Industrial de Film Español, S.A., durante su tiempo de esplendor, rodada en estudio y también en exteriores con diversas localizaciones en La Mancha. Un gran vestuario y dirección artística, la interpretación de los actores más importantes de la época, una buena fotografía en blanco y negro, que recuerda a las ilustraciones de Gustavo Doré y la música compuesta expresamente por Ernesto Halffter, discípulo de Manuel de Falla. Aunque también he de decir que, por momentos, resulta apabullante.




El director, y también escritor, Rafael Gil ya había adaptado otras obras literarias para el cine, pero sin duda, este fue su proyecto más ambicioso. Condensar en 137 minutos las dos partes del Quijote no es una tarea a la que todo el mundo se atreva. La adaptación se puede considerar de las más fieles a la obra de Cervantes.



La película tiene ritmo, esperanza, melancolía, humor, crueldad y gran parte de los enredos de la novela. El bálsamo de fierabrás, la aventura de los galeotes, los molinos (por supuesto), los crueles duques y el caballo clavileño, Sancho convertido en gobernador y su perspicacia y sentido de la justicia, para llegar al final, el arrepentimiento, la derrota y la conmovedora muerte de don Quijote.


Rafael Rivelles interpreta a don Quijote. Por entonces era un gran actor teatral que había conseguido mantener una compañía propia y que también se había trasladado a Hollywood para rodar La mujer X (1931) y El proceso de Mary Dugan (1931). Juan Calvo es Sancho, Sara Montiel es la sobrina de don Quijote y Fernando Rey el bachiller Sansón Carrasco. Manolo Morán como la Princesa Micomicona resulta excepcional. Dulcinea está ausente, como corresponde a cualquier ideal inalcanzable.


Vista hoy parece un poco acartonada, los actores casi demasiado enfáticos, pero aun así merece la pena verla. Historia del cine español. Del bueno.




jueves, 16 de febrero de 2017

Cine: Proyecto Lázaro de Mateo Gil (2016)

Los avances científicos suscitan dudas existenciales, dilemas morales y también preguntas de índole más práctica. El cine y, antes, la literatura tratan de explorar algunas de estas inquietudes.

En Proyecto Lázaro empezamos a vislumbrar la respuesta a alguno de estos interrogantes. En el año 2084, es posible resucitar a quien murió 70 años antes y desde entonces ha estado criogeneizado. Marc Jarvis, interpretado por Tom Hughes, tiene 32 años cuando le diagnostican un cáncer terminal. Es un joven profesional brillante que empieza a triunfar en su carrera y que está enamorado de Naomi (Oona Chaplin). No está preparado para recibir esa noticia, pero afortunadamente existe una esperanza, una oportunidad de volver a vivir.

Cuando Marc tiene el diagnóstico se ve obligado a tomar decisiones que no sólo le afectarán a él. El primer caballo de batalla es convencer a su familia y a sus amigos de que su decisión, morir y criogenizarse, es la correcta. El padre de Marc también murió de cáncer y todos saben cómo se enfrentó a la enfermedad. Parece que ninguno quiere repetir esa experiencia. Pero Marc, además, ha decidido irse antes de que la enfermedad haga estragos, para mantener su organismo en las mejores condiciones posibles para la vuelta. En el proceso de duelo por su vida, asistimos a sus recuerdos de infancia, adolescencia y primera juventud. Sus padres, su pandilla y sus amores. Hasta llegar a Naomi. Desde que decide gestionar su muerte, Marc se despide de la vida rodeado de luz.


El proceso de resurrección, sin embargo, es más oscuro. A pesar de mantener su organismo en buen estado, debe enfrentarse a ponerlo en marcha de nuevo. Aprender a respirar, aprender a caminar. Y todo ello en un entorno absolutamente desconocido. Y aunque el mundo no es tan diferente como el suyo, encontrarse sin familia y sin amigos, le ha dejado totalmente en manos de la ciencia y de sus representantes. La ciencia está representada por una empresa de criogeneización dispuesta a hacer historia y a ganar mucho dinero con ello; un doctor entusiasmado por haber conseguido resucitarle, después de varios y alarmantes fracasos; y la enfermera que se encargará de cuidarle y reubicarle en una vida que ya no es la suya. Que el médico se llame Víctor y la enfermera Elizabeth es un homenaje a los personajes de Frankenstein.


Hace unos meses leí El testamento de María de Colm Toibin, sobre la vida de la Virgen María después de la muerte de Cristo. Y allí, se mencionaba el episodio de la resurrección de Lázaro. Me sorprendió el tratamiento que el autor le dio. Lázaro no había pedido la resurrección y volver al mundo le suponía un dolor terrible, físico y mental. Pasaba sus días gritando desesperado y oculto en las sombras de su casa. Lo mismo le ocurre al protagonista de esta película. Aunque su decisión haya sido voluntaria quizá no haya sido acertada porque su vida ya no es lo que él esperaba y además no le pertenece. Se enfrenta a ser exhibido como una curiosidad ante un auditorio de inversionistas. El final de la película, sin ninguna duda, produce escalofríos.


La película me ha gustado. Tiene una fotografía y una música muy cuidadas y un guion que podía haber resultado sensiblero o futurista pero se muestra, en realidad, muy equilibrado. Recomendable. 


Dirección y Guion: Mateo Gil 
Música: Lucas Vidal
Fotografía: Pau Esteve Birba
Intérpretes: Tom Hughes, Charlotte le Bon, Oona Chaplin.

lunes, 13 de febrero de 2017

Ensayo: Patriotas de la muerte de Fernando Reinares (2011)

El autor.-
Es investigador principal y director del programa sobre Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano, Catedrático en la Universidad Rey Juan Carlos y profesor invitado en varias universidades, también pertenece a los consejos editoriales de varias revistas internacionales. Ha recibido varios premios y ha sido condecorado con la Cruz al Mérito Militar y con la Cruz al Mérito Policial. Es toda una autoridad en terrorismo global y en violencia política. 


Mi opinión.-
Si el fenómeno terrorista fuese el resultado de la actuación de un puñado de iluminados, locos o psicópatas sería fácil de neutralizar y terminar con él. Pero las causas que empujan a un hombre (la mayoría de terroristas siguen siendo hombres) a convertirse en un terrorista son mucho más complejas. Todos ellos sufren un proceso más o menos largo de conversión que comienza en la adolescencia o primera juventud; cuando son mucho más vulnerables a consignas e ideologías tóxicas. Pero además, no todos los terroristas tienen el mismo grado de compromiso con la organización a la que pertenecen.

Atentado contra Carrero Blanco (1974)
Para tratar de concretar unas características sociológicas aplicables a todos los terroristas de ETA, Reinares estudió los sumarios de diferentes procedimientos juzgados por la Audiencia Nacional y el Juzgado Central de Instrucción 2 durante los años 1977 a 2010, que completó con entrevistas en profundidad de antiguos militantes de ETA.

Atentado contra Hipercor, 1987
Una de las características que más me ha llamado la atención es el grado de aislamiento social que presentan estos individuos. Viven en entornos muy cerrados y no sólo porque, al menos parte de ellos, proviniesen del ámbito rural, sino porque desde la familia o los grupos de pares o ámbitos culturales o religiosos, recibían los mismos o parecidos mensajes. Un tipo de mensajes dirigidos a fomentar, lo que ellos mismos denominaban, una identidad nacionalista verdadera y homogénea y por lo tanto excluyente de todo lo que no fuera ella misma. Un nacionalismo étnico integrista.

Atentado contra Manuel Giménez Abad, 2001
Además también pone de manifiesto que los terroristas, aunque supuestamente intentan destruir el orden existente para crear uno nuevo, no incluyen en este nuevo orden la dimensión de género y las mujeres mantienen el mismo rol, supeditado al del hombre, que desempeñan en las sociedades que se pretenden sustituir. Pocas mujeres llegan a la liderar un grupo terrorista; siendo una excepción el caso de María Dolores González Cataraín, Yoyes, que, además de ser una lideresa, fue de los primeros terroristas arrepentidos y posteriormente eliminados por la propia banda terrorista. 

Asesinato de Yoyes, 1986
Sin embargo, esa creencia en una identidad nacionalista tampoco resulta suficiente para justificar la lucha armada. Muchos nacionalistas no llegaron a empuñar las armas (aunque pudiesen colaborar en cierta medida con la lucha armada), por esto Reinares afirma que el siguiente requisito para conformar una personalidad terrorista sería la creencia en la funcionalidad del terrorismo, su utilidad para lograr unos determinados objetivos políticos y también de manera secundaria las retribuciones emocionales de ser considerado un patriota o un héroe.
Atentado contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, 1987
Así pues, un terrorista tomaba su decisión de incorporarse a la lucha armada teniendo en cuenta elementos racionales y elementos emocionales. Es importante que Reinares lo haya resaltado, porque normalmente se oculta que los hombres toman sus decisiones basándose en elementos emocionales. Si tenemos esto en cuenta, el viaje de regreso, es decir la decisión de abandonar la lucha armada también se apoyará en elementos racionales y elementos emocionales. Esto nos llevaría a sorprendernos porque, frecuentemente, los desvinculados de cualquier movimiento terrorista no tienen por qué mostrarse emocionalmente arrepentidos de su anterior militancia; simplemente llegado un determinado momento su adhesión a una lucha armada ya no es racionalmente funcional, porque se hayan conseguido los objetivos políticos o porque ya no sea posible conseguirlos. Las víctimas del terrorismo ahí quedan.

Manifestación por el asesinato de Miguel Ángel Blanco, 1997
Un libro muy recomendable porque aunque es una investigación sobre el terrorismo etarra algunas de sus conclusiones pueden aplicarse a cualquier otra forma de terrorismo global que hoy constituya una amenaza. 


Fernando Reinares
Patriotas de la muerte

Ed. Taurus

jueves, 9 de febrero de 2017

Teatro: El hogar del monstruo de Vanessa Montfort (2016)

La compañía Hijos de Mary Shelley define su espectáculo como velada teatral, aunque en realidad de lo que se trata es de ofrecer a los monstruos un hogar. El maestro de ceremonias lo reconoce así. Aparece en el escenario y llama a los monstruos que pueda haber entre el público para mostrarles que por fin tienen un hogar. 

Dentro del Festival Aragón Negro se ha programado esta velada compuesta por tres textos diferentes, enlazados por las intervenciones del maestro de ceremonias. Están dirigidos por Vanessa Montfort y son, por orden de intervención, La Criatura o ¿sabe el pez lo que es el agua? de José Sanchís Sinisterra y Doctor Darwin y Mr Hyde y Sirena Negra ambas de Vanessa Monfort. Cada uno de ellos está dedicado a un monstruo, humano, muy humano.


Dicen los autores que cada monstruo es hijo de su tiempo y de nuestros miedos. Así Frankenstein surge de la inquietud por las aplicaciones que podría tener la electricidad; Jekyll y Hyde, surgen del terror que nos produce saber que somos tan malos como buenos y que esa ambigüedad no siempre es controlable. Y ahora, en el siglo XXI en una ciudad occidental con un buen nivel de vida, donde los ciudadanos se sienten libres y casi plenamente realizados, ¿cuál sería nuestro monstruo?


La autora ha elegido a una sirena. Sirena Negra ha sido escrito por Vanessa Montfort, tiene música de Luis Antonio Muñoz y está interpretada por Ruth González. La sirena vive en el subsuelo de nuestras ciudades. Llegó a las alcantarillas siendo niña como consecuencia del atropello que muchos ciudadanos han vivido al perder su casa hipotecada. Su madre murió pero antes de eso le dio la libertad y ella se adaptó a vivir en las aguas sucias, cerca de su antigua casa hipotecada. Le salieron escamas por todo el cuerpo para protegerla y hacerla más fuerte. Todavía conserva las ganas de jugar con los niños como cuando era humana y un hambre voraz. Cuando está triste y recuerda, canta.


Los otros dos monstruos son muy conocidos. La Criatura de Frankenstein, interpretada con mucho humor por Jorge Usón, se siente muy humano (y muy viril) y por eso presenta su candidatura, para ser aceptado como tal, ante un prestigioso grupo de académicos y una mujer académica a la que le tira los tejos sin ningún pudor. Presenta sus certificados y la documentación necesaria para acreditar que ha pasado por los 37 estados de ánimo que todo ser humano debe de conocer: la rabia y la desilusión, la alegría y la pena. Todo menos la soledad, porque aparentemente es un hombre con mucho éxito con las mujeres.


El último es Mr Hyde, el señor oculto. Ese personaje que revuelve dentro de los instintos y se apodera de la razón intelectual para anularla. O quizá no sea así, ¿y si en realidad Mr Hyde fuera la parte buena del doctor Jekyll? La parte que reconoce su inclinación hacia la maldad pero es honesto consigo mismo y con los demás. Viendo este espectáculo nos quedaremos con la duda. Está interpretado por Miguel Ángel Muñoz.



Fernando Marías es el maestro de ceremonias. Inquietante. Es el que nos lanza el reto de entender y aceptar nuestra propia monstruosidad. 


La velada completa tiene tres textos más pero no han sido incluidos en esta representación. 



Aquí os dejo Sirena Negra




Dirección: Vanessa Montfort
Intérpretes: Ruth González, Fernando Marías, Miguel Ángel Muñoz, Jorge Usón
Escenografía: Pilar Quintana
Iluminación:  Rodrigo Ortega
Vestuario: Arantxa Ezquerro
Música y espacio sonoro:  Luis Antonio Muñoz
Ayudante de dirección:  Khrish Otero