lunes, 20 de marzo de 2017

Visita cultural: Zaragoza en armas (gozARTE)

Aprovechando que este curso no me he matriculado en el segundo cuatrimestre, he decidido hacer turismo cultural por Zaragoza. Es normal que no conozcamos, turísticamente, la ciudad donde vivimos, porque pensamos que siempre tendremos tiempo para hacerlo pero yo he decidido no posponerlo más y cada mes voy a hacer una visita cultural. Si es guiada, mucho mejor. Tengo que dejar que mis ojos descansen de tanta lectura y escuchar las explicaciones de una guía es mucho más rápido y, en esta ocasión, mucho más divertido.

La Seo, donde empezamos la visita
Como recientemente en Zaragoza, conmemoramos la Cincomarzada, gozARTE (gozarte.net), preparó una visita llamada Zaragoza en armas. Se propone “viajar al pasado” para encontrar las claves del carácter rebelde de los zaragozanos. Un carácter rebelde, conocido fundamentalmente por la resistencia ofrecida frente a la invasión del ejército de Napoleón, pero que tiene un origen mucho más lejano en el tiempo.

Una calle del Arrabal
Lo lamentable es que los edificios relacionados con los episodios de rebeldía zaragozana ya no existen, precisamente por la violencia y destrucción ejercida durante la Guerra de la Independencia. Pero también es bueno poder imaginar cómo fueron y cómo era la ciudad entonces.

Palafox retratado por Goya

Creo que fue Palafox, héroe de la Guerra de la Independencia, quien dijo que A Zaragoza la defiende su gente. Y llevamos tan incrustado en el ADN esta obligación de defenderla que a la mínima saltamos. Pero lo que hoy consideramos rebeldía, si nos remontamos en el tiempo (lo que hicimos en esta visita guiada), entenderemos que era un derecho concedido por privilegio real.


Hasta el año 1110, Saraqusta había sido capital de la taifa del mismo nombre. En ese año fue conquistada por los almorávides que, una vez en Zaragoza, empezaron a olvidar su rigorismo islámico y a dejarse seducir por la buena vida, la música y la poesía de la ciudad. El Batallador aprovechó ese momento de debilidad almorávide para conquistar la ciudad con ayuda de cruzados franceses y también de las órdenes militares. Era diciembre de 1118. Pero claro quedó como región fronteriza y aunque parte de la población musulmana se quedó en la ciudad, el rey necesitaba repoblarla con cristianos venidos de Francia.

Alfonso I, el Batallador

Como no era muy fácil convencer a la gente para irse a vivir a una zona conflictiva, el rey tuvo que otorgar privilegios a los nuevos ciudadanos de Zaragoza. Así comenzaron los fueros (que siglos más tarde otro rey, que por ello no nos cae muy bien, derogaría). Pero además de los fueros, que otras ciudades también tuvieron, Zaragoza disfrutaba, en exclusiva, desde 1129 del Privilegio de los veinte, que autorizaba a los zaragozanos a perseguir a quien les hubiera causado daño, en su persona o en sus bienes y a ir contra el ofensor y sus propiedades, aunque estuvieran fuera de la ciudad. Se llamaba de los veinte porque el gobierno municipal de la ciudad estaba encomendado a los veinte mejores hombres y estos eran los encargados de autorizar la respuesta del ofendido. En la esquina de las calles Santiago y don Jaime, estaba la parroquia de Santiago el Mayor, en cuyo atrio se reunía este concejo de la ciudad y donde administraba justicia. Esta cruz de piedra indica el lugar donde estuvo.  


Así que, apoyándose en este derecho los zaragozanos podían defenderse de las ofensas e injusticias. Pero lo que en principio se pensó para ofensas particulares, acabó ejerciéndose de manera colectiva también y aquí parece estar el germen de la rebeldía zaragozana, manifestada en otras épocas y que hoy, como nuestra guía dijo y yo estoy de acuerdo con ella, está olvidada y debería recuperarse.

Carlos III

En 1766, se produjo otro episodio de rebeldía contra un abuso de poder. Carlos III, el “mejor alcalde de Madrid”, fue un rey ilustrado involucrado en gran cantidad de reformas básicas para la ciudad y en la modernización del país. Por ejemplo, planes de saneamiento, alumbrado y el trazado de las calles para convertir la ciudad en un espacio más saludable. Esquilache, un noble italiano, se convirtió en su colaborador para llevar a cabo estas modernizaciones. Ha pasado a la historia por querer alterar la indumentaria de los madrileños, pero en realidad el famoso motín tuvo también otras causas.

Esquilache

La corte vivía en el lujo y la opulencia y el pueblo moría de hambre y enfermedades. El precio del trigo subía sin cesar y además, los mercaderes, llevados por su codicia, acumulaban las existencias para seguir manteniendo la subida del precio. Los zaragozanos dijeron basta. Se empezaron a colgar pasquines por la ciudad, instando a las autoridades a que bajasen el precio del trigo o si no, ejerciendo el privilegio que Felipe V había ya abolido pero que Zaragoza no había olvidado, se amenazaba con quemar las casas de la autoridad y de los usureros. Las autoridades no se lo tomaron en serio y los disturbios fueron creciendo. Después de días de tumultos y muertes las cosas se calmaron por la intervención de un grupo de labradores armados con espada y broquel, que se constituyeron en milicia y pueden considerarse un antecedente remoto de policía local. Por eso se llamó el motín de los broqueleros. Su intervención no fue legal pero sí muy oportuna y el rey les recompensó perdonándoles y otorgándoles cartas de hidalguía. Queda el escudo de uno de aquellos broqueleros, labrado en piedra, en el arrabal.


Apenas 50 años después los zaragozanos y, en especial las zaragozanas, tuvimos que acudir en auxilio de la ciudad. Esta vez contra un invasor extranjero que también pretendía traer la modernidad, pero con unas maneras que no pudimos tolerar. El ejército napoleónico era el más fuerte de su época y seguía los dictados de su emperador. En 1804, Napoleón se había proclamado emperador y como no existía nadie en la tierra tan poderoso como él se había coronado a sí mismo. Inició una expansión febril en todas las direcciones que terminaría pagando cara. Al fracasar su intento de conquistar Inglaterra, propuso a las autoridades españolas la ocupación del país para invadir Portugal que no había aceptado el bloqueo económico que Napoleón había impuesto a Inglaterra. Las autoridades españolas abrieron las puertas del país, pero la población no.

Grabado de Goya que representa a Agustina de Aragón
Este es el episodio de rebeldía zaragozana más conocido. Sobre todo gracias a las bravas mujeres y entre ellas a Agustina de Aragón. No me entretendré mucho en él porque merece un post exclusivo. Sólo diré que los Sitios de Zaragoza fueron dos asedios consecutivos. El primero desde el 15 de junio de 1808 al 14 de agosto, cuando el General Lefevbre acabó abandonado la ciudad, sin haberla podido conquistar debido a la resistencia de sus habitantes. Eso sí, antes de irse, dinamitó el puente y el convento de Santa Engracia. El segundo sitio comenzó el 21 de diciembre del mismo año hasta el 21 de febrero de 1809, fecha en que se produjo la capitulación de la ciudad. La ciudad que había sido conocida como la harta de bellezas, por sus palacios renacentistas, iglesias y otros edificios civiles, pero quedó devastada por las bombas y por el tifus, por el hambre y la desesperanza. Apenas sobrevivió un 20% de la población y como reconocimiento a su sacrificio la ciudad recibió los títulos de Muy Noble, Muy leal, Muy Heroica e Inmortal. Tal repercusión tuvo la resistencia heroica de los zaragozanos y zaragozanas que Tolstoi menciona los Sitios en su obra Guerra y Paz. 


La última rebeldía que tratamos fue la que dio origen a la Cincomarzada. Nos situamos en el escenario de la Primera Guerra Carlista. Durante el convulso siglo XIX, desde 1833 hasta 1876, se produjeron 3 guerras y tres alzamientos debido a la entronización de Isabel II. Fernando VII había muerto sin heredero varón e Isabel II fue proclamada reina. Pero muchos no estaban convencidos de que fuese una buena opción y preferían como rey a un hermano de Fernando. Así empezó todo. Zaragoza era una plaza codiciada por su valor estratégico y simbólico y parecía que su ocupación sería fácil. Pero como en otras ocasiones los atacantes no contaron con la rebeldía zaragozana. Aunque había barrios que simpatizaban con la causa carlista, como el Arrabal y la Magdalena, el resto de la ciudad fue leal a Isabel y se dispuso a resistir. Rechazamos, otra vez, la agresión de los carlistas el 5 de marzo de 1838 y como reconocimiento la ciudad fue proclamada como Siempre Heroica.


Aunque esta fiesta se suprimió durante la dictadura franquista, quedó como tradición popular salir a merendar a los parques de Zaragoza el cinco de marzo (que empieza a hacer bueno). Era una manera de hermanarse y recordar que juntos, siempre juntos, podremos con todos aquéllos que quieran venir a molestarnos. Hoy debemos recuperar ese espíritu de rebeldía, aunque no debamos ejercerla con violencia y muerte como ha ocurrido en otros momentos de la historia. Sin duda nos hace falta recuperar la rebeldía. Rasmia y sin reblar. 


El escudo de Zaragoza con todos sus títulos. Muy Noble, Muy Heroica, Muy Leal, Siempre Heroica, Muy Benéfica e Inmortal. El título de Muy Benéfica se le concedió por su abnegación durante la epidemia de cólera de 1885.


jueves, 16 de marzo de 2017

Viajes: Ciudadela de Jaca, Huesca.

Su nombre oficial es Castillo de San Pedro. Es una fortificación construida a finales del siglo XVI por encargo del rey Felipe II para defenderse de posibles ataques franceses. Fue proyectada por Tiburcio Spanoqui, caballero de la Orden del Hospital de Jerusalén, en un barrio que quedaba fuera de las murallas de Jaca y que estaba habitado principalmente por mercaderes. 


El barrio se llamaba el Burnao. Para decidir el emplazamiento, Spanoqui recorrió todos los valles pirenaicos en el invierno de 1592. No debió ser nada fácil, además teniendo en cuenta que las coronas de Aragón y Castilla apenas hacía un siglo que se habían unido y que hacia mitad del siglo siguiente se iniciarían las revueltas en Cataluña. De todas maneras, Spanochi debió de hacer un gran trabajo porque en 1601 fue nombrado Ingeniero mayor, estando al cargo de todas las fortificaciones españolas en la península y en América.


Del Burnao sólo se conserva parte de la pequeña iglesia románica, la espadaña situada en la parte superior del acceso a la ciudadela, una talla de la virgen, del siglo XIV que puede verse en el Museo Diocesano de Jaca y la pila bautismal que hoy está en la pequeña iglesia construida dentro de la Ciudadela. En esta iglesia de San Pedro se puede ver también el sepulcro de Juan de Velasco, maestre de campo de la ciudadela hasta 1597. Actualmente sigue siendo un edificio militar aunque no hay tropas destinadas y su uso es cultural, albergando también el Museo de Miniaturas Militares, que no pude ver por falta de tiempo.


Es uno de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura militar del siglo XVI. Con el desarrollo de la artillería ya no fue necesario construir castillos de altos muros para la defensa. En su lugar se proyectaron este tipo de edificios, con forma pentagonal para, alargando cada una de sus puntas, albergar los baluartes en forma de punta de flecha donde se emplazaban las piezas de artillería y toda la munición necesaria para una buena defensa. Cada uno de estos baluartes tiene un nombre: Santa Bárbara, España, San Francisco, Santa Orosia y San Pedro, aunque en el plano de Spanoqui son Santiago, Santa Orosia, San Francisco, San Felipe y San Jorge.


La Ciudadela tiene una única entrada protegida por un puente levadizo y un foso de cuatro metros de profundidad que nunca tuvo agua. En el foso desde 1974 vive una manada de ciervos y aunque allí están protegidos de disparos de cazadores, alguno de ellos ha muerto al parecer por comer plástico. No todo el mundo está de acuerdo con mantener a los ciervos allí para ser entretenimiento de turistas, pero de momento allí siguen.


Los pabellones militares se disponen alrededor del patio de armas y, aunque en principio se proyectaron como cinco pabellones separados, para facilitar la defensa y el acceso a los baluartes, posteriormente se unieron.


Las obras principales se terminaron en el siglo XVII y así quedó como había sido ideada por Spanoqui. No sé si por su efecto disuasorio o porque los usos y objetivos de las guerras ya habían cambiado, no tuvo mucho uso en combate como fortaleza militar, aunque sí como punto estratégico importante en la Guerra de sucesión, manteniéndose Jaca fiel a la causa de los borbones. Sin embargo, un siglo más tarde, volvió a protagonizar un enfrentamiento bélico. En 1809, las tropas napoleónicas ocuparon Jaca y se produjo la capitulación de la Ciudadela, defendida por una dotación escasa. No fue hasta 1814, tras varios meses de asedio, cuando se recuperó. En verano se hacen visitas teatralizadas recordando este hecho. 


Más información en el libro La Ciudadela de Jaca de Juan Carlos Moreno Anaya. 


lunes, 13 de marzo de 2017

Cine: A Midsummer Night's Dream de Wiliam Dieterle y Max Reinhardt (1935)

Entre 1595 y 1596, Shakespeare escribió esta comedia para la celebración de una boda entre nobles. Harold Bloom afirma que es una obra genial, muy original y con una gran fuerza pero habitualmente muy mal representada porque se pone un excesivo énfasis en el interés sexual de Bottom por Titania.


No sé qué opinaría de esta adaptación al cine. En su libro Shakespeare. La invención de lo humano no he encontrado ninguna referencia a esta película, pero para mí Bottom mantiene aquí la inocencia que Bloom le adjudica, probablemente porque es una película que se filmó en 1935. 

Las hadas de Titania y de Oberón 

Fue una superproducción de la Warner y gano dos Óscar de las cuatro nominaciones que tuvo. La fotografía en blanco y negro es preciosa y parece ser que Hal Morh, el responsable de la misma, tuvo la idea de rociar los árboles con pintura naranja y así conseguir el efecto de cuento de hadas para los decorados. Los vestidos de las hadas y sus cabellos titilan en la noche oscura y las apariciones y desapariciones “mágicas” de los personajes están tan cuidadas que sorprende que se rodase en 1935. Las coreografías de las hadas utilizan la música que Mendelsshon había compuesto en 1826, incluida la Marcha Nupcial que todos conocemos.

Hipólita, reina de las amazonas

Titania, la reina de las hadas

Los intérpretes eran estrellas consagradas de Hollywood o, como Olivia de Havilland que interpretaba su primer papel en el cine, acabarían siéndolo. Destaca Micki Rooney interpretando al duendecillo del bosque que, con una risa estridente y sus malas y buenas artes, enreda toda la trama. Entonces tenía ya 15 años pero sin aparentarlos, como le pasaría el resto de su vida.

Oberón, rey de las hadas

Como era necesario, debido al encargo recibido por Shakespeare, el tema principal de la obra es el amor que debe conducir al matrimonio pero por elección de los contrayentes, nunca por imposición de la familia. Pero ese amor a veces ve trastocado su recorrido (cuando interviene el duende Puck) y trata de emparejar a individuos que no quieren ser emparejados. Existen cuatro planos diferentes de narración. En primer lugar, se trata de celebrar la boda entre Teseo, héroe ateniense, e Hipólita, reina de las amazonas que no está muy convencida de celebrar ese matrimonio.

Titania aparece en el bosque

Duendes. FlorDeGuisante, Telaraña, Mariposa y GranoDeMostaza
A esa boda deben asistir Hermia y Lisandro, una pareja de enamorados, Demetrio, antiguo enamorado de Hermia que no acepta el rechazo de su amada y Helena, que está enamorada de este Demetrio. Como el padre de Hermia ha decidido prohibir su matrimonio con Lisandro y obligarla a casarse con Demetrio, la joven escapa al bosque de las hadas. Y allí la siguen todos los demás. Empieza el lío.

Helena y Demetrio. Hermia y Lisandro
Para divertimento de los asistentes a la boda, se ha contratado a varias compañías de actores, con el propósito de que escriban una obra y la representen allí. La obra se llama Píramo y Tisbe y los actores elegidos son aficionados que buscan obtener dinero y que, en realidad, se dedican a oficios más prosaicos: un calderero, un ebanista, un sastre, un carpintero y sobre todo, Bottom el tejedor, que por hechizo de Puck acabará teniendo cabeza de asno y tendrá un papel determinante en la crisis de pareja de Titania y Oberón.

Titania y Bottom
En el bosque de las hadas, las cosas tampoco son fáciles, a pesar de las danzas, de la luna creciente y de los arroyos rumorosos. Titania, la reina de las hadas, presentada como un ser caprichoso y cruel, ha decidido abandonar a Oberón, el rey, después de que éste le haya sido repetidamente infiel. Oberón no lo consentirá y desarrollará unos celos patológicos contra un niño humano que Titania ha adoptado. 

Puck
Puck, obedeciendo a Oberón, irá a buscar la hierba para la pócima del hechizo de amor. Unas gotas de estas hierbas en los ojos de la persona amada harán que se enamore del primer ser que vea. Oberón pretende recuperar así a Titania, pero la imprudencia y el espíritu juguetón de Puck enredarán todo.

Las hadas bailarinas
Puck confundirá a las dos parejas de amantes y Lisardo se enamorará de Helena, Helena y Hermia pelearán por su amor y Demetrio al ver que ha perdido a Helena intentará recuperarla. Además Titania despertará junto a Bottom convertido en asno y le perseguirá para declararle su amor.

Hermia

Las cosas no podrían ir peor, pero al final todo se aclarará. Y los actores representarán ante los recién casados la obra que habían escrito para la ocasión, recibiendo el dinero que merecen por ello. Las tres parejas de amantes se casarán por amor y el mundo de las hadas recuperará su equilibrio cuando Titania perdone a Oberón y Oberón perdone a Titania. Puck seguirá riendo. 

Las bodas
Tanto Dieterle como Reinhardt, los directores de esta versión, eran judíos alemanes que habían escapado del horror nazi; por esto en Alemania no se estrenó esta película. Reinhardt había desarrollado casi toda su carrera en el teatro, con puestas en escena muy imaginativas y esta película fue su primera gran producción en Hollywood. Un gran presupuesto y una gran despliegue de medios, incluidos casi un centenar de bailarines, coreografíados por Bronislava Nijinska, hermana del bailarín y perteneciente como él a los Ballets Rusos. Una verdadera joya. 




Directores: William Dieterle y Max Reinhardt
Guion: Kenyon, McCall sobre obra de Shakespeare
Música: Forbstein y Korngold (Mendelssohn)
Fotografía: Hal Mohr
Intérpretes: Ian Hunter, Hobart Cavanaugh, Dick Powell, Olivia de Havilland, Jean Muir, Frank McHugh, James Cagney, Joe E. Brown, Anita Louise, Nini Theilade, Mickey Rooney.

jueves, 9 de marzo de 2017

Museo Diocesano de Jaca (Huesca)

Jaca fue la primera capital del reino de Aragón, proclamada como tal por Sancho Ramírez en 1077. Este rey le otorgó el fuero jaqués que facilitó el establecimiento de comerciantes del otro lado del pirineo. Así se constituyó en centro para ferias y para el mercado semanal. Al mismo tiempo el infante García, hermano de este rey, fue proclamado obispo de la diócesis.


No hay que olvidar que la frontera superior de Al-Ándalus estaba en Jaca y que la Reconquista iba paulatinamente avanzando. Así Jaca fue centro político, militar, religioso y económico del reino de Aragón. Sancho Ramírez mandó también construir la catedral de San Pedro, en estilo románico. El Museo Diocesano de Jaca ocupa hoy el claustro de esta catedral.

Sala Bagüés. Ábside
Destaca por la colección de pintura y escultura románicas; todas ellas provenientes de las pequeñas iglesias y ermitas pirenaicas y también de la propia catedral. Dentro de esta colección merecen una mención especial las pinturas de la Sala Bagüés, el conjunto de pintura románica mayor de Europa, datada en el año 1100 y que se encontraba hasta los años 1970, en la iglesia de los santos Julián y Basilisa de Bagüés.

Sala Bagüés. Ábside
En realidad se trata de una Biblia pintada al fresco, para que los iletrados pudieran seguir las sagradas enseñanzas. Desde la creación de Adán y Eva, hasta la ascensión de Cristo resucitado. Esta magnífica Biblia puede leerse desde la parte superior izquierda hasta la parte inferior derecha de la nave, en espiral descendente. Como si se tratase de un cómic, los principales momentos de la historia bíblica se disponen en viñetas, perfectamente reconocibles. En la parte inferior del altar está la crucifixión, en un nivel intermedio los apóstoles, algunos de ellos reconocibles por llevar su nombre escrito, y en la superior el pantocrátor, muy deteriorado.



Se cree que el maestro de Bagües fue un artesano procedente de Poitiers y en la iglesia todavía puede verse el resto de las pinturas que, en su momento, no fueron arrancadas. En la escena del prendimiento de Cristo vemos un ejemplo de la gran expresividad y dramatismo de estas pinturas, San Pedro corta la oreja de Malco y este demuestra un gran sufrimiento, rompiendo con el hieratismo propio del románico.


Pero existen también otras salas con pinturas muy relevantes como el ábside de la Iglesia de San Juan Bautista de Ruesta o la adoración de los reyes magos de Navasa de finales del siglo XII, donde todavía no figura un rey negro. En cuanto vi la primera figura por la derecha, pensé que podría tratarse de la representación de una reina maga. Sin embargo, la guía nos explicó que en esa época se representaban las tres edades de un hombre: juventud, madurez y vejez. Yo prefiero seguir pensando que es la representación de una maga.



Al comenzar la restauración y el traslado de las pinturas de Ruesta, se descubrió una pintura previa de la que sólo se conservaba la cabeza de este Cristo. Muy sencilla y expresiva. Es posible que, en su momento, se encargase la pintura a un artesano que no gustó y después se pintasen encima las imágenes definitivas.



También es muy interesante la sección de escultura románica. No sólo las tallas en madera de cristos y vírgenes principalmente, sino también los capiteles en piedra. Entre las tallas yo, sin ninguna duda, me quedo con la Virgen de Iguácel. Es una imagen preciosa, de virgen trono, pintada con una delicadeza especial. Se puede ver su flequillo rubio que asoma por debajo de la corona y las pestañas perfectamente dibujadas; su vestido y manto están adornados con flores. Tiene una sonrisa triste y la mirada perdida.



El capitel del rey David y los músicos ha sido restaurado recientemente y colocado en el museo, antes estaba en la catedral. Destaca por la variedad de instrumentos musicales que pueden reconocerse, incluyendo la llamada flauta jaquesa, un instrumento de viento en zigzag que no tiene demasiadas representaciones. 




Aquí se puede escuchar como sonarían los distintos instrumentos. 


Otro capital valioso es el llamado del sátiro, por una figura tallada con especial delicadeza y decorado también con un león y un ave fénix. Ésta última hace referencia a la resurrección de Cristo.

El Ave Fénix
El sátiro
Aquí se puede ver un vídeo de la restauración.


En la planta superior del museo se puede seguir contemplando pintura gótica y también barroca. Merece la pena visitar este museo con mucho detenimiento. Una verdadera joya. 

lunes, 6 de marzo de 2017

Cine: Julio César de Joseph L. Mankiewicz (1953)

Esta película dirigida por Joseph L. Mankiewicz en 1953 ha quedado como una de las mejores adaptaciones de la obra de teatro de Shakespeare. No sólo por ser un ejemplo claro de manipulación de las masas, un retrato del poder y de la ambición política sino también por su depurado clasicismo visual. Es un discurso sobre la ambigüedad del discurso político, sobre los motivos espurios que fundamentan decisiones, que serán convenientes o no para el conjunto de la sociedad, pero que se saben revestir de responsabilidad por la cosa común y de espíritu de sacrificio. 

Julio César perteneció a una familia patricia y desempeñó distintos cargos políticos en Roma, en un momento bastante convulso. Era temido por su ambición y sus éxitos políticos y militares no hacían más que acrecentar este temor, al mismo tiempo que disminuían el poder del senado romano. Sin embargo, parece ser que el pueblo le adoraba y sus soldados también.
Julio César, Calpurnia y Marco Antonio
En este punto, comienza la película de Mankiewicz. La inquietud de algunos senadores empieza a tomar forma de conspiración para acabar con el César que ha ido acumulando demasiados poderes y que empieza a permitirse extravagancias propias de quien se cree un dios. Estos senadores, desde distintos puntos de vista, son los que se encargan de presentar al personaje de César que, apenas, aparece en la película. Debemos de creer a estos senadores que, al mismo tiempo, también exponen sus dudas sobre la conveniencia del magnicidio. A la certeza sobre la conveniencia del asesinato, representada por Casio (John Gielgud) se contrapone la vacilación de Bruto interpretado por James Mason.

El asesinato
Pero, sin duda, lo que yo destacaría de esta peli son los dos discursos de los protagonistas. Sobre todo el discurso de Marco Antonio, interpretado por Marlon Brando, queda como una obra maestra de la manipulación de masas. El pueblo romano, después del discurso de Bruto, había aceptado la muerte de Julio César por ser un político demasiado ambicioso y casi traidor a la patria romana. Bruto les había convencido de que sus motivos para el asesinato no eran el odio hacia Julio César sino el amor profundo hacia Roma y sus instituciones, pero Marco Antonio pide permiso para hablar, se presenta con el cadáver ensangrentado de Julio César y desmonta todas las justificaciones de Bruto.

Julio César y Bruto
Su actitud es de engañosa humildad y de disculpa por no ser más que un simple ciudadano. No ataca directamente a los asesinos sino que les considera hombres honorables, ciudadanos ejemplares de Roma. No sé cómo, en un momento determinado, consigue sembrar la duda entre los romanos sobre la inexistente ambición de César. De una manera altiva y sibilina desmenuza todos los argumentos que antes había dado Bruto y consigue enardecer al pueblo romano que clama por la muerte de los asesinos a los que antes comprendía y disculpaba. Una capacidad de manipulación magistral.

Bruto ofreciendo su vida por Roma
La puesta en escena resulta muy teatral y a mí me gusta mucho por eso mismo. Nada desvía nuestra atención del texto de Shakespeare y de la intensidad con la que los actores lo dicen. No hay movimientos bruscos de cámara pero sí encuadres que resaltan la altivez y lejanía de los políticos y la supeditación de la muchedumbre tan manejable. Un clásico de cine para volver a ver periódicamente.

Marco Antonio ofrece el cadáver de César al pueblo de Roma

Los dos discursos magistrales me hacen pensar en lo que los políticos de hoy en día llaman transparencia. Presumen de actuaciones transparentes pero para la mayoría de la población daría lo mismo que fuesen unas actuaciones más opacas. Realmente, pocos tenemos la capacidad de discernir en los discursos políticos actuales qué decisiones se toman por el bien común y cuáles responden a intereses partidistas o personales o a la mera oportunidad política. En Colombia, después de más de 50 años de guerra, se convoca un referéndum sobre el proceso de paz y gana la opción “a mí que me importa”. Alrededor de un 60% de la población se ha abstenido de dar su opinión sobre el proceso de paz. Vistos estos resultados, ¿quién podría fiarse del criterio de la mayoría desinformada y manipulada? En Estados Unidos, ha ganado las últimas elecciones un candidato que miente y vive de realidades alternativas, de posverdades, en definitiva de mentiras. Estas realidades paralelas están hechas para convencer, son para-lelos. Pero no conviene reírse de ellas porque dan soporte a actuaciones políticas que son muy peligrosas y poco respetuosas para la dignidad humana.

El discurso de Bruto (no he podido encontrarlo en VO)

El discurso de Marco Antonio 

Director: Joseph L. Mankiewicz
Guión: Joseph L. Mankiewicz (sobre la obra teatral de William Shakespeare)
Música: Miklós Rózsa
Fotografía: Joseph Ruttenberg
Intérpretes: Marlon Brando, Louis Calhern, James Mason, Greer Garson, Deborah Kerr, John Gielgud