Resumir el argumento de este libro es fácil, la amistad
entre dos mujeres. Lo difícil es que en literatura se aborde este tema más a menudo.
También hay que decir que, en este caso, se trata de una amistad muy peculiar y
basada en hechos reales. La escritora es protagonista de su propio relato e
incluye en él a una amiga también escritora. Se inscribe entonces en lo que se llama autoficción.
Amélie Nothomb tiene un aspecto delicado, sumamente chic y muy extravagante. Viste siempre
de negro, con originales sombreros y frecuentemente con guantes de encaje. Se
dedica exclusivamente a la literatura y a cultivar su imagen excéntrica. Por supuesto, protagoniza siempre las portadas de sus libros. Tiene
por costumbre escribir varios de ellos al año, pero sólo publica uno. En el
espacio de crítica literaria de TV5 en Francia, La grand librairie, comienzan todos los años la nueva temporada
entrevistándola. Adora el champán y la conversación original y chispeante y flirtea descaradamente con quien el entrevistador, François Busnel. Aquí la última entrevista
Stéphanie Hochet
Precisamente ese es el inicio de la novela: la necesidad de mantener una buena conversación mientras se está bebiendo champán. Es la necesidad de la autora de encontrar una convinera.
Nothomb tiene un gran sentido del humor y puesto que aquéllos con los que se
comparte el pan son los compañeros, aquélla con la que se compartirá el vino
(aunque sea champán francés de excelente calidad) será una convinera.
Librairie l'astrée donde se conocen Amélie y Pétronille
Esta convinera será Pétronille Fanto. Nombre que, en
realidad, esconde a la también escritora Stéphanie Hochet. Una persona, según
Amélie Nothomb “insufrible e imbebible” pero gran compañera, perdón, convinera.
Stéphanie es todo lo contrario a Amélie por eso se convierte en su imagen
especular. Digamos que las dos se compensan.
Shakespeare and Company. Resulta extraño pensar que Nothomb no conociera esta librería.
Los modales aristocráticos de una, frente al descaro
proletario de la otra. El triunfo literario frente a los márgenes de la nueva
creación. Una joven mujer exquisita frente a un ser andrógino, de edad indefinida
y de oscuros pensamientos; arrogante y déspota. Así son Amélie y Pétronille. No
sé si serán así también Amélie y Stéphanie.
La diseñadora de moda Vivienne Westwood
En una entrevista para Página 2, Amélie confesó que antes de
publicar su libro, Stéphanie lo había leído. Así que, en principio, no ha
habido abuso por parte de Nothomb. No hay truculencia, aunque haya algunas
situaciones escabrosas. No hay tampoco venganza, sólo amistad y lealtad entre
mujeres.
Librairie Le merle moqueur
Por lo demás, la novela me ha resultado desternillante.
Aprovecha para dar un buen repaso a ciertos ambientes literarios y también de
la moda. La entrevista surrealista con Vivienne Westwood es eso, surrealista;
las firmas de libros que obligan a los escritores a vagar por ciudades y a
aguantar “impertinencias” de sus seguidores resultan agotadoras, pero también
una fuente de nuevos conocimientos; para Nothomb las señoras pretendidamente intelectuales
que desprecian a los proletarios son aburridísimas.
Esta novela también resulta una buena guía turística sobre
las librerías de París y una guía gourmet sobre los mejores crus. Por encima de todo un elogio sobre
la amistad y la ebriedad elegante y no autodestructiva como la que algunos
escritores viven. De alguna manera, emborracharse con bebidas espirituosas eleva
el espíritu.
Tez como la nieve, ojos como el carbón y labios como el carmín.
Está escrita cuidando mucho el léxico. De lectura fluida pero
de escritura muy ágil y afinada y que, en francés se disfruta mucho más: J’enneigeai mon teint, charbonnai mes yeux
et carminai mes lèvres. Recorre una amistad de años, pero mostrando solamente
algunos episodios concretos e hilarantes. Un final sorprendente es lo único que
le faltaba y también lo tiene. Muy recomendable.
El Palacio de Sástago había estado cerrado unos meses y
ahora se reabre con la exposición “Dicen
que hay tierras al este”. Preparar una exposición, sin duda, lleva muchos
meses pero ésta no ha podido ser más oportuna. Se tratan en la exposición los
vínculos históricos, económicos y culturales entre Aragón y Cataluña, sólo
desde los siglos XVIII al XX. Aun así, es una exposición muy extensa e interesante.
Está dividida en doce ámbitos. Desde las relaciones
mercantiles a través del Ebro al patrimonio cultural, pasando por el exilio
austracista. Los catalanes y aragoneses que tuvieron que abandonar su tierra
después de haber perdido la guerra contra la dinastía Borbón; también está
presente Agustina de Aragón, los Sitios de Zaragoza y la solidaridad de los
aragoneses con los catalanes como consecuencia de los bombardeos de Barcelona
por Espartero o la ayuda de Cataluña al frente aragonés durante la última
Guerra Civil.
Épocas dolorosas que vivimos juntos. Épocas de grandes
relaciones bidireccionales, en una simbiosis beneficiosa para ambos. Pintores,
escultores, músicos y escritores; también políticos y militares. Esculturas de Pablo Gargallo y el retrato del General Ricardós pintado por Goya. Obras del oscense Ramón Acín. Y muy pocas mujeres.
La ya mencionada Agustina de Aragón y alguna fotografía de la actriz Margarita
Xirgú en el Centro Aragonés de Barcelona y poco más. Buscando con más ahínco
quizá hubiesen encontrado más.
También se exponen algunos objetos personales de Juan Prim y
Prats, personaje histórico con varios título nobiliarios e incluso Grande de España. Para la Wikipedia, militar
y político liberal español y para la Vikipedia, militar y político catalán con
gran influencia en la política española del siglo XIX. Propuso la independencia
para Cuba si así lo decidía el pueblo cubano en referéndum y también fue decisivo
en la entronización de Amadeo de Saboya como rey de España (aquel fracaso). La
historia de España en el siglo XIX fue muy problemática, ¡cómo estarían las
cosas que varios candidatos rechazaron el trono! Además en aproximadamente 70
años, cuatro presidentes de gobierno fueron asesinados: el propio Prim,
Cánovas, Canalejas y Dato.
Juan Prim y Prats
La pieza que más me ha gustado es esta escultura de un don
Quijote agonizante. No le voy a buscar ningún simbolismo, simplemente es
preciosa. Aunque en las fotografías no se aprecie bien, tanto el metal como el vacío
contribuyen a formar la imagen que vemos. Hay también un traje de buzo del siglo
XIX, de los que se utilizaban para reparaciones en el Canal Imperial.
Una exposición muy recomendable. Yo ya he ido tres veces y
no la he visto todavía entera; hay mucho público y esto dificulta la visita. En
Zaragoza, ha sido un éxito. Sin embargo, esta declaración de amor a Cataluña no creo que fuera bien recibida hoy
allí. Aquí vino a inaugurarla Serrat, que hoy es considerado fascista en su tierra.
El 20 de octubre de este año 2017, el titular de eldiario.es sobre la inauguración de esta
exposición era “Aragón declara su amor por Catalunya”. A mí hace tiempo que se
me terminó el amor por Cataluña. Concretamente cuando un catalanet me quiso explicar que Fernando el Católico, Fernando de
Aragón, había sido (como su propio nombre indicaba), rey de Aragón pero no de
Cataluña. Todavía me estoy riendo de la incapacidad de este sujeto para
consultar, siquiera, la Wikipedia.
Fernando el Católico, rey de Aragón, de Cerdeña, de Mallorca, de Valencia, de Nápoles y de Navarra, príncipe de Gerona, conde de Barcelona y alguna cosa más.
Esto es una anécdota provocada por un taujà, palurdo en catalán, pero no podemos olvidar que otros más
formados y con más estudios, se han inventado aquello de la Corona
catalano-aragonesa, que nunca existió pero que ha calado en la población. Además,
la perturbación que vivimos después de la asonada puigmontina no es una
anécdota. Ha creado una fractura evidente dentro de la sociedad catalana y
todos sufriremos sus consecuencias por muchos años.
No creo que se deba diagnosticar a los colectivos humanos
como se hace con los individuos. Pero esto no se va a poder entender si no lo
consideramos una especie de neurosis colectiva obsesiva, alimentada durante
años desde asociaciones culturales y colegios dedicados a adoctrinar, a recatalanizar
según el programa diseñado por Jordi Pujol publicado en la prensa en 1990 y
cuyo pdf se puede descargar aquí. En ese proceso de recatalanización era
imprescindible construir o reconstruir un enemigo que sirviera de chivo expiatorio. Espanya ens roba
Lo terrible del caso es que, desde 1978, hemos dejado que esta neurosis creciera porque
hemos asumido como nuestras las culpas del franquismo. El franquismo reprimió a
catalanes y vascos, es indudable, pero al resto de españoles también. Nos robó
los símbolos que eran de todos y los utilizó en su provecho. Por eso, durante
años hemos sido reticentes a pasear la bandera constitucional, a identificarnos
como españoles y a asumir nuestra historia, con sus fracasos y sus grandezas, sin
delirios ni añoranzas imperialistas, asumiéndola críticamente, como debería ser.
Paradójicamente en Zaragoza, donde sopla cierzo día sí y día también, me costó varios días conseguir esta foto. No se desplegaba la bandera.
Y durante años también, hemos dejado que los nacionalismos
periféricos nos mirasen por encima del hombro y nos hemos sentido culpables porque
Franco no les dejase hablar en vasco o en catalán, olvidándonos de que tampoco
nos dejaba hablar en castellano. Así que, aprendimos a respetar unas diferencias
creyendo que nos enriquecían culturalmente a todos, pero al final ha resultado
que sólo ocultaban una supuesta superioridad. Hemos permitido que, en cierta
manera, esos nacionalismos reprodujesen las estrategias franquistas de inventarse
una historia y unas identidades excelsas y grandilocuentes, víctimas sojuzgadas
por lo castellano o lo español.
Agustina de Aragón por Juan Gálvez
Yo nunca había creído en la hispanofobia de los catalanes,
pero tal y como van las cosas no me quedará más remedio que reconocer lo
equivocada que estaba. Soy de la generación que creció amando a Lluís Llach y
que sentía la Nova Cançó como algo
suyo, aunque no hablásemos catalán; de los que aceptamos con normalidad (y que
todavía seguimos haciéndolo) el trilingüismo en Aragón; de los que apreciamos
la literatura catalana, las dos, la escrita en catalán y la escrita en
castellano; y de los que, engañados por Cataluña, pensábamos que su proyección exterior
era algo nuestro, de todos los que la apoyábamos.
Al final, parece que han utilizado, otra vez, nuestra buena
fe y la confianza que teníamos en ellos, para intentar hacerse un huequito en
Europa. Aunque con el dineral gastado en “embajadas” lo único que hayan conseguido
es que les apoye la ultraderecha más rancia, ¡vaya triunfo! Vergüenza ajena
daba ver, esta última semana, a una líder política de la izquierda catalana paseando
del bracete por Bruselas con la ultraderecha. Por supuesto me dicen que todos
los catalanes no son catalanistas. Pero el resto tampoco es que se haya
mostrado abiertamente constitucionalista durante todos estos años. Y no hay que olvidar que, por supuesto, afortunadamente para todos, no tenían una pistola en
la nuca y podían expresarse en libertad. Lo que me lleva a pensar que gran parte de ellos estaba
en silencio esperando ver hacia dónde se inclinaría la balanza para apostar a
caballo ganador. Seré malpensada, sin duda.
General Ricardos de Goya
Respecto a la declaración de amor hacia Cataluña, yo tengo muy
claro que en el siglo XXI, intentar seducir a quien no quiere ser seducido es
acoso y me queda muy claro también que Cataluña ni quiere ni necesita nuestro
amor. Así que no me queda más que decirles adiós. Que su república y su
independencia les sienten bien porque ahora ya no sólo hay tierras al este. Si tenemos que irnos de Aragón podemos elegir
norte, sur y oeste. Así que,…que tingueu
sort i que trobeu el que us va mancar en nosaltres. Adéu siau! Pero no dejéis de visitar la exposición. Además han editado un catálogo muy completo. Otra cosa, hoy 11 de diciembre de 2017, expira el plazo para la devolución de las obras de Sijena. ¿Veremos otra maniobra marrullera por parte de las autoridades catalanas o de los pacíficos ciudadanos catalanes?
"Dicen que hay tierras al este"
Vínculos históricos entre Aragón y Cataluña. Siglos XVIII al XX
Palacio de Sástago, Zaragoza
del 20 de octubre de 2017 al 7 de enero de 2018.
Petronila, reina de Aragón y condesa de Barcelona. Contigo empezó todo
Debe de ser difícil innovar a la hora de meterse en la
producción de una nueva versión de un clásico del cine y de la literatura. No
he seguido exhaustivamente la carrera de Kenneth Branagh como director pero me
sorprende en sus últimas películas el tratamiento tan clásico que ha elegido.
Después de ver Mucho ruido y pocas nueces
o La huella (magnífica) o En lo más crudo del crudo invierno y ser
consciente de su pasión por Shakespeare, nunca conseguiré entender su versión
de La cenicienta.
A veces pienso que estos directores deciden hacer un cine
más comercial, puntualmente, para poder luego dedicarse a proyectos más
arriesgados sin comprometer su dinero. No sé. En cualquier caso, esta vez
Branagh también ha elegido otro clásico de la literatura inglesa y del cine.
Agatha Christie.
Asesinato en el Orient
Express es la décima novela protagonizada por el detective belga Hercule
Poirot. La escribió en 1934 y se basó para ello en un caso real. El secuestro y
muerte del hijo de Charles Lindbergh, cuando el crío tenía año y medio. Conmocionó
a la opinión pública.
El referente mítico para esta película es la que rodó Sidney
Lumet en 1974 con un porrón de estrellas de Hollywood, como esta vez. En la
comparación entre ambas, yo creo que la versión de Branagh sale bastante bien
parada. No puedo evitar decir que le sobra algo de metraje y que en 90 minutos
podía haberse lucido igual, pero ya me parece que llego a la obsesión con la duración
de las pelis.
La ambientación, la fotografía, las interpretaciones, todo
es de primera calidad. El reparto es espectacular pero, al tratarse de una
película coral, apenas pueden lucirse. Sin dudarlo, destaca Michelle Pfeiffer que,
incluso, se parece físicamente a Lauren Bacall (que lo interpretó en la versión
de 1974). Y echo de menos que Judi Dench no haya podido dar un recital interpretativo,
otra vez será.
Ha habido algunos cambios y adaptaciones para actualizar la
peli. Por ejemplo, un personaje es interpretado por un actor afroamericano y no
recuerdo que en la versión anterior uno de los personajes compartiese simpatías
con los nazis, pero en lo sustancial esta versión es muy fiel al libro. Quien
más cambiado está, sin embargo, es el propio Poirot. Y no hablaré de su bigote.
Durante la peli asistimos a su transformación, a su
humanización. Empieza con una exhibición de lógica y arrogancia aplastantes
pero, poco a poco, claudica ante la brutalidad del asesinato. Añora a Catherine
a la que no conocemos. Probablemente un amor de juventud. Pero es al final,
cuando resuelve el caso, cuando sus principios morales se apoderan de su lógica
punitiva. Y sufre y deja la sentencia final para otros. No puede condenar a quienes
han sufrido tanto, aunque hayan cometido un hecho tan terrible.
Recuerdo de la versión anterior un ambiente mucho más
claustrofóbico; pero, en ésta, aunque se sigue rodando en los vagones del tren, inmovilizado por una avalancha de nieve, los
planos cenitales evitan esa sensación. Película muy recomendable, además los exteriores en las primeras escenas se rodaron en Malta y yo adoro Malta.
Hablando de otra cosa, no creo que la película sirva para
restablecer el verdadero Orient Express.
Se inauguró en 1883 y era el tren más lujoso de la época, para burgueses y
aristócratas europeos. Hablar del Orient
Express nos remite a viajes exóticos, a otra manera de viajar sin prisa que
los aviones y los trenes de alta velocidad han finiquitado. Su ruta principal,
la más literaria, conectaba París con Estambul, aunque hubo también otras, por
toda Europa que, lamentablemente, dejaban fuera a España. A finales de 2009,
¡sí, siglo XXI!, el Orient Express realizó
su último viaje. París-Viena.
Jean d’Ormesson es un escritor francés, miembro de la
Academia. Fue también catedrático de filosofía y director del periódico Le
Figaro. Propuso para su entrada en la Academia a Marguerite Yourcenar que fue
la primera mujer en hacerlo. En una entrevista dada a El cultural, en 2012, se definía como un hombre de derechas con creencias de izquierda y consideraba que
la vida era como el matrimonio, los
primeros cuarenta años son muy difíciles pero luego todo se arregla y funciona
muy bien. Tiene 92 lúcidos años. No ha sido muy traducido en España. Su
obra más conocida aquí es La historia del
judío errante.
Mi opinión.-
Es curioso que en el inicio de este libro, el autor confiesa
que quería escribir una novela sobre la nada. Paradójicamente (o no), le ha
salido un ensayo sobre cuál es el origen del universo, cuál es el sitio de los
humanos en él y qué debemos pensar de la existencia de Dios. Creo que, por su
trayectoria como catedrático de filosofía, este desvío no ha sido involuntario.
Descendimiento (fragmento). Van der Weyden
En un tono distendido y no por ello menos profundo y erudito,
el autor se sumerge en la ciencia más especializada para explicar el origen del
universo y encuentra un cierto paralelismo con la explicación religiosa de ese
origen. Así, si para los filósofos antiguos como Parménides el universo era
eterno, existió siempre y siempre existirá, para la iglesia (católica) Dios es
creador del mundo, estableciendo un principio y un fin para el mismo, y entre
ese principio y ese fin, encontramos la historia, el relato del universo, donde
el ser humano se ubicará.
Cristo de Cellini. El Escorial
A pesar de su lejanía con la Biblia, matemáticos y
cosmólogos de última generación coinciden en que el universo tiene, o tendrá, principio
y fin. También afirman que, más allá del muro de Planck, las leyes humanas “supuestamente
universales” no se cumplen. Así, que el primer problema que Ormesson se plantea
es la existencia de dos “nadas”: la de antes del principio y la de después del
fin, la de antes de nacer y la de después de morir. ¿Serán la misma nada?
El sueño de Santa Úrsula. Carpaccio, 1495
Si hay algo entre el principio y el final del universo son
un espacio y un tiempo. En ese espacio y en ese tiempo surge (por una explosión
fortuita o por el designio de Dios) el todo: animales, estrellas, hombres,
mujeres, el pensamiento, la duda, el arte, las ideologías, los dioses y las
diosas. Pero cómo y porqué han surgido, es otra cuestión. Ormesson introduce entonces los
conceptos del azar y la necesidad. Reflexionando sobre la dualidad del
todo/nada se asoma a la inmensa pequeñez del universo; y dentro de éste, a la
inmensa pequeñez del mundo conocido; y dentro de éste, a la inmensa pequeñez
del hombre y de la mujer que, sin embargo, se piensan (el hombre mucho más) como centro del universo.
Mosaico de la Mezquita Omeya de Damasco
O quizá sea el pensamiento, y no Dios, el gran creador del
mundo. Para Ormesson esto no sería posible. Aunque considera que Dios se
oculta, se disimula en el mundo, se aparta de su creación y no interviene en
ella una vez que ha sido creada, Ormesson encuentra el rastro de Dios en cosas
simples y en otras cosas mucho más elaboradas: estrellas, un atardecer, las
cantatas de Bach, las Confesiones de San Agustín, la mezquita de los Omeyas en
Damasco, el sueño de Santa Úrsula de Carpaccio o la muerte de los que se ama. Yo añadiría el Cristo de Cellini de El Escorial y el Descendimiento de Van der Weyden. Maravillas que son reflejo del amor de Dios o quizá no.
La Mezquita Omeya de Damasco es de planta basilical y tiene un patio anterior de mármol. Las palomas y los niños jugando me recordaban a la Plaza del Pilar de Zaragoza, patio de otro templo también basilical. Esta fotografía la tomé en el año 2003. Después de tantos años de guerra, ¿dónde estarán estos niños sirios que aquel día eran tan felices? Hace dos días, murió Jean d'Ormesson. Es difícil, a veces, escuchar un canto de esperanza, pero hay que seguir intentándolo.
Novelista británico reconocido y Premio Booker 2011. Se le
encuadra en la corriente del posmodernismo literario donde predominan la
metaficción y la autoficción, no hay una lógica cronológica en el desarrollo
narrativo y tampoco un hilo conductor claro. A veces, incluso, se superponen
fragmentos aleatoriamente hasta componer un relato coherente. Otras obras
suyas: El sentido de un final, Arthur & George, Inglaterra, Inglaterra. El ruido del tiempo es su última novela.
Mi opinión.-
En esta novela biográfica Barnes ha tratado de penetrar en
la mente de Dmitri Shostakóvich para interpretar las decisiones que el
compositor tomó durante toda su vida y su polémica relación con las autoridades
soviéticas. Para ello utiliza como recurso narrativo el estilo indirecto libre,
confundiéndose a veces, las voces del narrador y del personaje.
Lady Macbeth
Dmitri Shostakóvich había nacido en San Petersburgo en 1906.
Cuando estalló la revolución rusa era un adolescente, prodigioso pianista y,
aunque en un principio había sentido simpatía hacia la revolución pronto se
desengañó. En realidad esta biografía ficticia de Shostakóvich le sirve a
Julian Barnes para explorar los sentimientos más profundos de alguien que se
siente constantemente en peligro. Especialmente en un ambiente político
autoritario.
Sinfonía número 10, op 93
Si algo caracteriza a los regímenes autoritarios es su
arbitrariedad y el desprecio con el que tratan al ser humano, con un sistema de castigos enormemente sofisticado
como se dice en la novela. Así en esta novela, vemos a Shostakóvich convertido
en un ser absolutamente neurótico. No sabemos si tenía esa predisposición o
sólo se ha desarrollado por vivir y sentirse amenazado constantemente.
Shostakóvich
Se deja entrever que la colaboración de Dmitri Shostakóvich
fue, al principio, forzada por las circunstancias y después se entregó ya
totalmente. Sin embargo, queda la duda. Es lo que Julian Barnes pretende al
diseccionar los pretendidos verdaderos pensamientos de Shostakóvich, que
sigamos con esa duda porque, al fin y al cabo, no se trata de una biografía
real sino de una ficción. En esa ficción, Shostakóvich sigue manteniéndose
crítico con el régimen pero sigue colaborando con él. Ya no debería tener miedo
puesto que es un compositor consagrado y no cabe que intenten vengarse con él,
¿o sí? Sus amigos han desaparecido en las sucesivas purgas stalinistas y eso no
es fácil de olvidar. Por otra parte, su obra vuelve a ser apreciada dentro y
fuera de la URSS. Si a cambio de todo eso sólo tiene que afiliarse al Partido
Comunista, ¿qué hay de malo en ello?
Sonata para cello en D menor, op. 40
El tono de la novela es muy irónico. Eso refuerza la idea de
que Dmitri Shostakóvich no fue captado por el régimen, aunque su biografía
oficial lo afirme así. Pero, como ya he dicho antes, esto es ficción. ¿Quién puede
conocer lo que realmente piensa otro y cuáles son sus motivaciones para actuar?
Sinfonía número 5
La novela también es una reflexión sobre la creación y lo
condicionada que está por el poder. El poder autoritario y arbitrario o también
el poder comercial del dinero. La creación pura no puede escapar a ninguno de
los dos.
La Sainte Chapelle se sitúa en la zona más antigua de París,
en la Île de la Cité y junto con la Conciergerie formaban parte del Palacio de
la Cité, sede del poder de los reyes de Francia desde el siglo X al XIV. De
hecho es lo único que se conserva de este palacio. Es una auténtica joya.
Luis IX de Francia es el prototipo de monarca y caballero
entregado a la causa de la fe, sobresaliente por su devoción y ascetismo. Fue
el último rey europeo embarcado en la octava cruzada contra los musulmanes (la
última) que ya no tenía sentido y murió en Túnez en 1270. Fue canonizado en
1297. Antes se había ordenado como franciscano seglar y había mandado construir
la Sainte Chapelle para albergar las reliquias de la Pasión de Cristo.
Sección donde puede apreciarse la diferente altura entre las capillas
Estas reliquias fueron compradas a Balduino II de
Constantinopla, por una gran cantidad de dinero, 135.000 libras tornesas, la
mitad de los ingresos anuales del reino de Francia. Puede parecer exagerado
pero en aquel momento, exhibir reliquias cristianas y fomentar las
peregrinaciones era un gran negocio. Hoy, la Sainte Chapelle sigue siendo el tercer monumento
nacional más visitado de Francia. Por otra parte, adquirir reliquias ligadas al
imperio bizantino, reafirmaba al rey de Francia como sucesor del último emperador
latino.
La corona de espinas en un pináculo
Montreuil proyectó un edificio sencillo de planta basilical
y con un pequeño ábside semicircular, construido en menos de 10 años en estilo
gótico radiante, como capilla real y relicario. Debido a su escaso tamaño no
creo que se pensase como centro de peregrinación. Tiene una capilla baja
destinada a los servidores de palacio y otra alta, donde se colocaron las
reliquias desde el principio, a la que sólo podían acceder los reyes y grandes
dignatarios. En su origen las capillas no se comunicaban; hoy hay una estrecha y
angustiante escalera de caracol que lo hace.
Capilla baja
Durante la Revolución Francesa se cerró al culto y fue
destinada como sede del Club de la Sainte
Chapelle, grupo político de la Asamblea Electoral de París de 1791, realista
y moderado. Posteriormente fue también archivo del Palacio de Justicia, hasta
que en 1836 se decidió restaurarla. Su restauración duró entonces 26 años y en
1862 fue declarada Monumento Histórico.
Bóveda de la capilla baja
Lo más conocido de la Sainte Chapelle son las impresionantes
vidrieras de la capilla alta pero sus esculturas y el exterior del edificio
también son extraordinarios, aunque hayan sido restaurados, reconstruidos, durante
el siglo XIX al gusto gótico, no dejan de ser una reinterpretación de lo
original. En el exterior de la iglesia se puede ver claramente la vinculación de
este edificio con la corona de espinas que aparece representada en los
pináculos.
Capilla alta
Comparada con la capilla alta, la capilla baja sale
perdiendo. Está dedicada a la Virgen y su aspecto actual se debe a la
recuperación del siglo XIX. Resulta oscura, muy pequeña y de decoración muy
recargada. El exceso de visitantes (algo que París debería de controlar en
todos sus monumentos) y la colocación (totalmente inconveniente) de la tienda
de souvenires contribuye, todavía más, a no apreciarla como se debería. Toda la
iglesia está pintada, decorada con flores de lis doradas sobre fondo azul y
torres doradas también sobre fondo púrpura que se corresponden con las armas de
Blanca de Castilla, madre de San Luis y regente del reino durante su minoría de
edad.
Programa iconográfico de las vidrieras
Colocándose debajo de la bóveda de crucería se tiene la
sensación de estar bajo el cielo estrellado. Hay también algunas vidrieras de
pequeño tamaño y bajorrelieves en forma de medallón con las imágenes de los
doce apóstoles. A pesar de su pequeño tamaño resulta sorprendente que se sostenga
sobre columnas tan delgadas (el secreto está en los contrafuertes del exterior
del edificio).
En la realización de la capilla alta, destinada al culto
privado de la familia real, se proyectó la decoración más suntuosa y exquisita.
Mucho más alta y luminosa que la capilla baja, todo era poco para albergar la
corona de espinas de Cristo y el resto de las reliquias. No por interés mórbido
o escatológico sino por la gloria de la resurrección y la vida eterna en la
Jerusalén celeste.
Hay quince vidrieras que exhiben 1113 escenas y un rosetón. Comenzamos
frente al altar, por la izquierda y terminamos en el mismo punto después de
rodear toda la capilla. Las catorce vidrieras narran episodios del Antiguo y
del Nuevo Testamentos y el Rosetón sobre el Apocalipsis y el juicio final; la
última de las vidrieras se ocupa de relatar la historia de las reliquias de la
Pasión, desde su descubrimiento por Santa Elena hasta su llegada a Francia y es
la única que se lee en bustrofedón (en forma de serpiente, desde abajo a
arriba, empezando por la izquierda).
Las vidrieras están separadas y sostenidas por pilares y en
cada uno de ellos figura también la estatua de uno de los apóstoles; su armazón
metálico fue colocado durante la construcción del edificio. Extendidas ocuparían
unos 600 metros cuadrados y, aproximadamente, un tercio de las mismas, fueron
rehechas en la restauración del siglo XIX, colocándose nuevamente las partes
mutiladas durante 1803. En 2012 han sido objeto de una nueva limpieza y restauración.
Actualmente las reliquias se conservan en Nôtre Dame.