miércoles, 27 de diciembre de 2017

Iglesias de París. Agosto 2017

La Catedral de Nôtre-Dame se sitúa en pleno corazón de París, en la parte este de la Île de la Cité. Se edificio sobre una pequeña iglesia románica de la que no queda nada. Es visita obligada, aunque no es muy recomendable. Hay que pelearse con turistas, especialmente turistas chinos, para poder entrar. Será, pues, una visita hecha entre murmullos, cada vez en tono de voz más alto, y constantes empujones y sobre todo teniendo en cuenta la posibilidad de ser asaltado por un carterista.

Nôtre Dame
Se tiene constancia de la existencia de un templo galo-romano en un emplazamiento muy próximo; pero será en 1163 cuando se comience la actual catedral gótica. En el siglo XIII continúan los trabajos Jean de Chelles y Pierre de Montreuil. Antes de estar terminada ya fue el centro de importantes ceremonias para la corona francesa. San Luis, el rey santo, depositó allí la reliquia de la corona de espinas, hasta que se terminaron las obras de la Sainte Chapelle, o la coronación de Enrique VI en 1431. Y lo más curioso, en su boda con Marguerite de Valois, Enrique IV no pudo entrar al templo porque no era católico. En 1314, fue quemado vivo en el exterior de la catedral todavía en construcción, Jacques de Molay, el último Gran Maestre de la Orden del Temple.

El rosetón de la fachada principal
Además del deterioro normal por el paso del tiempo, la catedral también ha sufrido las mismas convulsiones que la ciudad: la demolición de su jubé en 1699 o la destrucción de sus esculturas durante la Revolución, para convertirse en Templo de la Razón o del Ser Supremo. Se puede visitar una cripta y también subir a las torres para tener una buena panorámica de la ciudad. Yo nunca he subido, así que espero hacerlo la próxima vez que vaya o no porque cuando estoy allí siempre me da pereza.

Una vidriera 
En la fachada principal hay tres portadas dedicadas a la Virgen, al Juicio Final y a Santa Ana. Por encima hay una galería de estatuas dedicada a los 28 reyes de Judá y de Israel, antepasados de Cristo. En 1793, durante la Comuna se decapitaron las esculturas porque se creía que eran los reyes de Francia. En una restauración posterior se restablecieron las imágenes, pero las originales decapitadas se encuentran en el Museo de Cluny.

La galería de los reyes
En el siguiente nivel se sitúa el rosetón occidental de 10 m de diámetro. Dedicado a la virgen, como trono de Cristo, su autor fue Pierre de Montreuil, entre los siglos XII y XIII. La Galería Principal formada por una línea de arcos apuntados es la base de las torres y está decorada con las esculturas de la restauración de Viollet-le-Duc del siglo XIX, quimeras, pájaros fantásticos y demonios, hoy una restauración bastante cuestionada. La verdad es que después de ver Chartres, Notre-Dame de París queda un poco deslucida, aunque es posible que influya la incomodidad de visitarla rodeada por tanta gente y por tanto barullo.

La Piedad 
En la sacristía, construida por Viollet-le-Duc se conservan piezas y relicarios de orfebrería, la colección de camafeos de los papas y una estatua de Saint Denis. También destaca en la cabecera principal de la iglesia una escultura monumental de la Piedad y un pequeño Descendimiento realizadas ambas por Nicolás Coustou en el siglo XVIII.

El descendimiento
Visitamos también le Sacré Coeur y nos pasó lo mismo. Un montón de turistas ruidosos y posibles carteristas. Esta basílica es también el Santuario de la Adoración Eucarística y de la Misericordia Divina. Está situada en Montmartre, el Monte de los Mártires, donde fueron decapitados Denis y sus compañeros. En 1147, ya fue consagrada allí una abadía; pero en el siglo XIX había desaparecido completamente. Fue allí también donde en 1534, Ignacio de Loyola, Francisco Javier y otros, decidieron tomar los votos de pobreza, castidad y mutua consideración por la Salvación de las almas, fundando la Compañía de Jesús.

Santuario del Sacré Coeur
Después de la derrota militar francesa de 1870, en un ambiente de absoluta decadencia y depresión nacional, Legentil y Rohault de Fleury, dos católicos seglares, padres de familia, instaron la construcción de un nuevo templo en París, como signo de regeneración moral, sufragada a través de pequeñas donaciones de gente anónima. El arzobispo de París eligió Montmartre como emplazamiento. Es curioso como los católicos franceses asumen la responsabilidad de proteger a su iglesia, aunque sepan mantener y apreciar los valores del laicismo de la república. Entre 1875 y 1919 se llevó a cabo la construcción en estilo románico bizantino, otra manera de volver a los orígenes del cristianismo. Es un santuario de adoración perpetua, durante las 24 horas del día desde hace más de 130 años.


No conocía la iglesia de Saint-Étienne-du-Mont, en pleno Quartier Latin y quedé impresionada. Está muy cerca del Panteón. Es conocida sobre todo por su jubé, por tener el órgano más antiguo de París y por guardar las reliquias de Santa Genoveva, patrona de la ciudad porque, en 451 arengó a los parisinos de entonces para que impidieran entrar en la ciudad a los hunos. Les dijo si los hombres se van, las mujeres rogaremos tanto a Dios que Él nos protegerá. También alberga las tumbas de Blaise Pascal y de Jean Racine.

Saint-Étienne-du-Mont
Las primeras construcciones datan del siglo VI y su fachada principal es de lo más peculiar que he visto. Destaca por sus tres frontones superpuestos en una extraña armonía. Sin embargo, lo más espectacular está en su interior. Su jubé construido en 1541 es el último que se conserva en París. Es una galería alta que ocupa toda la anchura de la nave principal y que separa el coro del resto de la nave, es decir, separaba al clero de los laicos. Se llamaban así por las palabras que el oficiante utilizaba para iniciar la liturgia, Jube, Domine, Benedicere, (Dígnate, señor, bendecirme). Fueron característicos de las catedrales e iglesias góticas hasta que, con la construcción de púlpitos, cayeron en desuso. La iglesia es muy luminosa gracias a sus vidrieras. Más información aquí: Iglesia de San Esteban

El famoso jubé


Y recomiendo su visita, aunque encontré este cartel a la entrada. Entiendo que no se pueda entrar a una iglesia en bragas o con patines o fumando o comiendo; pero los perretes sí que deberían tener derecho a entrar.


Me encontré otras iglesias paseando por la ciudad pero por falta de tiempo no entré en ellas. Todas ellas con mucha historia. Saint Germain des Près es la única iglesia románica que queda en París, es decir, que es la iglesia más antigua de París y está muy relacionada con Zaragoza. Fue fundada por Childeberto I, rey merovingio de Francia para custodiar y glorificar la túnica de San Vicente Mártir. No sé por qué Childeberto puso sitio a la ciudad de Zaragoza (esta ciudad ha debido ser la más sitiada del mundo) y al saber que San Vicente Mártir la protegía decidió dejar de asediarla. Como agradecimiento la ciudad le regaló la túnica del santo. Allí está enterrado René Descartes. En el próximo viaje prometo visitarla, aunque sólo sea para mandarle recuerdos de Zaragoza.

Saint Germain des Près
La iglesia de Saint Sulpice está situada en el barrio del Odeón. Llama la atención su fachada totalmente ocupada por columnas y las torres que parecen inacabadas. La única reina española enterrada fuera de España está aquí. Luisa Isabel de Orléans estuvo casada con Luis I, hijo de Felipe V, que apenas reinó unos meses, de enero hasta septiembre de 1724. Como no tuvieron hijos ella volvió a Francia. Durante la Revolución Francesa esta iglesia fue convertida en Templo de la Razón.

Saint Sulpice
Un ejemplo de barroco jesuítico en París es la Iglesia de San Pablo y San Luis, en el Marais. En 1627, Richelieu colocó la primera piedra de este edificio. Madame de Sevigné, escritora del siglo XVII, frecuentaba esta iglesia. 

San Pablo y San Luis


Quedan muchas más iglesias que visitar; muchas más historias que contar y muchas muchas ganas de volver. 

lunes, 25 de diciembre de 2017

Novela: Azules son las horas de Inés Martín Rodrigo (2017)

La autora.-
Es licenciada en periodismo y trabaja actualmente en la sección de Cultura del periódico ABC. Ha sido jurado del Premio El Ojo Crítico de Narrativa y esta es su primera novela. 

Mi opinión.-
En 1958, con casi 100 años Sofía Casanova murió en Polonia y todavía sus familiares no han podido cumplir su último sueño, ser enterrada en Galicia. Sofía Casanova fue la primera corresponsal de guerra de ABC. Conoció de manera directa la Revolución Rusa, la Guerra Civil y las dos guerras mundiales. Hoy por diversos motivos excepto para los estudiosos, es un personaje olvidado que Inés Martín Rodrigo se ha propuesto rescatar en esta biografía novelada.  


Sofía Casanova resulta un personaje fascinante y terminas la novela queriendo saber mucho más de ella. No sólo lo que hayan escrito los demás, si no especialmente sus crónicas desde Europa, durante los distintos conflictos que cubrió. No tenemos la suerte de que en el libro se hayan incluido más que uno o dos párrafos originales.


Conoció durante su vida a los personajes más importantes de la política y la literatura de la época: las Pankhurst, Trostky, Tolstoi. Su primer libro de poemas fue financiado por el rey Alfonso XII. A veces parece imposible que su vida haya sido así, que fuese propuesta para el Premio Nobel y que hoy esté tan olvidada. Sin embargo, la autora de la novela ha podido acceder a la documentación que corrobora esos hechos, tal y como consta en una nota final. 


Pero, por lo que respecta a la novela, tengo que decir que a mí no me ha gustado. No puedo decir si es buena o mala novela, porque no he estudiado para ser crítica literaria, pero sí puedo decir que no me ha gustado, aunque la excepcionalidad de la protagonista nos pique la curiosidad.


Cada capítulo comienza con la voz de la Sofía anciana y que, a punto de morir, rescata sus recuerdos. Entonces esa voz suena intimista y a veces conmovedora. Sin embargo, después la autora aprovecha para encajar unos diálogos de la Sofía joven con diversos personajes, en los que utiliza demasiadas frases hechas con tono de chascarrillo y un lenguaje excesivamente castizo. Es de agradecer que la autora intente reproducir el castellano de la segunda mitad del siglo XIX y que las voces de Sofía joven y Sofía anciana sean diferentes, pero, en mi opinión, llega a ser excesivo y distrae y resulta un poco ñoño o demasiado rimbombante, casi como vivir en un sainete: “soy socialista como lo fue Cristo”, dice Sofía Casanova.

Sofía Casanova a la izquierda

Por otra parte, apenas se detiene en los hechos ni en los personajes históricos. No facilita las crónicas escritas por Sofía Casanova. Ni hace mención a las novelas que escribió durante toda su vida. El libro parece escrito para convertirlo fácilmente en un guion de televisión o cine. Una escritura en primera persona con esos diálogos con otros personajes y una cierta reflexión sobre la vejez, la decadencia y la muerte. Tampoco hay análisis político de unas circunstancias históricas tan peculiares.



Lo que me resulta extraño es que las críticas que he leído sobre esta novela sean muy positivas. Yo no la recomiendo, pero ya he dicho que no soy especialista, ni crítica literaria. Sí recomiendo buscar información e indagar sobre la protagonista, Sofía Casanova.


Azules son las horas
Inés Martín Rodrigo

Ed. Espasa

viernes, 22 de diciembre de 2017

Exposición: Gaudí y la Sagrada Familia. Una experiencia interior. Zaragoza

Hasta el 7 de enero de 2018 se puede ver esta exposición en el Museo Alma Mater de Zaragoza. Es el antiguo Museo Diocesano y desde que vivió la última transformación está muy bien. No puedo decir lo mismo de la exposición. No me ha gustado mucho. No la recomiendo. 

Para esta exposición se han colocado unos paneles con fotografías de la Sagrada Familia, bonitas fotografías y también unos audiovisuales sobre la historia de la construcción, el método que utilizaba Gaudí y sobre su vida. También hay una maqueta. El problema es que no son muchos paneles y la exposición se queda bastante corta.


Antonio Gaudí había nacido en Reus en 1852 y pasó su infancia aquejado de reumatismo. Los médicos le recomendaban estancias cerca de la playa, pero no podía llevar la misma vida que los niños de su edad. Por esto, tuvo un carácter reservado y se concentró más en la lectura y sus estudios. Fue durante toda su vida muy observador. Se graduó en Arquitectura en Barcelona en 1878.


Estuvo cercano al socialismo utópico. Se hizo vegetariano y siguió las recomendaciones higienistas del doctor Kneipp, partidario de los ayunos. Empezó a trabajar en Barcelona, pero el gran proyecto de toda su vida fue la Sagrada Familia. Tanto fue así que dormía en el pequeño estudio que construyó en el mismo edificio, como si se tratase de un ermitaño. Todos los miembros de su familia habían muerto antes de llegar a la madurez y presentía que a él le pasaría lo mismo.


Así fue. El 7 de junio de 1926 fue atropellado por un tranvía cuando se dirigía a misa como todos los días. Iba vestido tan pobremente que, aunque el golpe no fue mortal, murió días después, desatendido porque todos le tomaron por un mendigo. Algunos le consideran un místico y no sé muy bien en que se basan las autoridades eclesiásticas pero se ha iniciado su proceso de beatificación.


Gaudí fue el arquitecto del modernismo. Su obra estaba inspirada en la naturaleza que tanto había observado siendo niño. Reproducía en piedra las espirales que conformaban las conchas de los caracoles y los troncos de los árboles en pilares que sustentan la propia iglesia. Estaba muy interesado en que la luz (de Dios) atravesara los materiales e iluminase a los fieles dentro del templo; y así sucede con las vidrieras. A mí, la fachada del nacimiento, siempre me ha recordado a los castillos que construíamos de niños en la playa para el verano. Esos que estaban hechos de churrutones de barro. Es una preciosa fachada. 


También se inspiró en el arte islámico y en el mudéjar. Pero sin duda fue el estilo gótico el que sirvió de principal fuente para la estructura de la catedral que, como las catedrales góticas, tardará todavía años en terminarse.


Gaudí sabía que él no vería terminada su obra; nosotros también tenemos dudas. Quizá sea la primera catedral que se inaugure en la República Catalana. Espero que no. 

martes, 19 de diciembre de 2017

Novela: Vaciar los armarios de Rodolfo Notivol (2016)

El autor.-
Es Licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza. Ha publicado varios libros de cuentos, en solitario y con otros autores. En el año 2000, ganó también el Premio Ciudad de Zaragoza. Vaciar los armarios es su primera novela.

Mi opinión.-
Vuelvo a leer una novela ambientada en Zaragoza. Y es que la literatura aragonesa está viviendo una de las mejores temporadas de su larga existencia. Así lo han sabido ver también en el número de septiembre de la revista Leer.

Plaza de España, Zaragoza

Rodolfo Notivol ha planteado su novela como una saga familiar. Abarca casi los últimos 80 años de la historia de una familia y tenemos como portavoz de la familia a Marina, la segunda hija de una familia de 9 hermanos. Nacida durante la Guerra Civil asiste, con serenidad y resignación, a los cambios sufridos durante los años siguientes.


Presentación de Vaciar los armarios en la librería Los portadores de Sueños de Zaragoza

No se trata en la novela de abordar los cambios sociales y políticos, sino de observar con cierta calma las repercusiones que estos grandes cambios tienen en las vidas pequeñas, en las microhistorias que suelen pasar desapercibidas a todos menos a quienes las viven. Sin eximir de responsabilidad a los personajes el autor señala lo condicionadas que pueden estar nuestras decisiones según el contexto histórico, la clase social o la ideología que tengamos. Durante toda la novela van pasando muchos personajes y Marina se encarga de contar sus vidas y la relación que mantuvo con ellos. A veces, tal cantidad de personajes lleva a confundir un poco al lector. Sin embargo, muchas otras veces nos reconocemos en esas pequeñas historias.

En el café Alaska estaba "el chico del bigote" que le lanzaba piropos, más o menos groseros. Ella tenía 15 años



Marina mantiene una larga conversación con otra persona que nunca le contesta. Avanzando en la lectura sabemos que es su sobrina. La sobrina que más alejada ha vivido de la familia; la que ha podido escapar de su influencia. Entendemos que no esté al corriente de todos los datos y que necesite explicaciones más detalladas de cómo ha sido su familia. De alguna manera, siempre que devanamos el pasado, podemos entender nuestro presente y quizá también el futuro. En el trasfondo de la novela encontramos también las herencias de errores y culpas que nos marcan el camino sin que nos demos cuenta. No sé si me explico es lo último que Marina le dice.

En el Soto del francés pasó la luna de miel
Por momentos me ha recordado a Cinco horas con Mario de Delibes pero con más serenidad y menos amargura. Aunque la vida de Marina (ni la de nadie de su familia) no haya sido fácil, no guarda rencor y es capaz de hablar con distancia y al mismo tiempo con cariño. En las microhistorias de su familia se engarzan los cambios sufridos por nuestra sociedad de provincias: los resentimientos y el enchufismo de la posguerra; la prosperidad que en muchas ocasiones resulta ficticia y las ruinas por un enriquecimiento demasiado rápido; los primeros estragos de las drogas; las nuevas relaciones amorosas y sus expectativas, tan altas y tan frustradas; los desamores y las carencias emocionales y, por último, la vejez y toda su decadencia.

Por el Paseo Independencia
El autor ha preferido que la voz principal fuese la de una mujer. Era necesario que así fuera porque la carga narrativa de la novela está en los vínculos personales y, en general, somos las mujeres quienes mantenemos las relaciones de familia y también su memoria; y, además, nos encargamos de contarla para que no se pierda. También me ha recordado este libro a la novela de otro gran autor aragonés, La buena reputación de Martínez de Pisón. Allí era más evidente que la familia puede convertirse en una gran trituradora que machaca y engulle a sus propios miembros. En Vaciar los armarios no se trata tanto de eso, sino del desgaste cotidiano de unas relaciones forzadas e impuestas socialmente, sin posibilidad de que sean cuestionadas.

Se casa en la Iglesia de Santa Engracia. Como mis padres
Paseamos también, durante toda la novela, por escenarios de Zaragoza, tan conocidos que no podemos evitar la nostalgia, aunque la mayoría de ellos estén ligados a acontecimientos poco felices. Novela muy recomendable. Además en el siguiente enlace se puede seguir la Ruta por la Zaragoza Literaria con Los portadores de sueños Vaciar los armarios. 


Vaciar los armarios
Rodolfo Notivol 

Ed. Xordica

lunes, 18 de diciembre de 2017

Centro Pompidou. París, Agosto 2017

El Centro Pompidou fue el último museo que visité este verano en París. Se le llama también Beaubourg y fue inaugurado en 1977, pero ya desde 1997 a 1999 tuvo que ser rehabilitado y se reinauguró en el año 2000. Con su construcción se trató de rehabilitar una zona muy deteriorada de París, les halles, destinada a los antiguos mercados de abastos de la ciudad. En su momento, fue un diseño muy polémico de Renzo Piano y Richard Rogers en estilo industrialista y que parece que todavía no ha terminado de encajar.


Los arquitectos querían evitar un problema planteado en todos los edificios tradicionales: el espacio excesivamente grande que debía utilizarse para instalaciones, conducciones, escaleras y otras zonas comunes, al final, acababa restando sitio para la exhibición de las obras. Su solución fue sacar todas esas conducciones a la parte exterior del edificio y así, en lugar de plantear una fachada estéticamente atractiva, se ganaba todo el espacio interior para exhibir las obras de arte que, al fin y al cabo, es la función primordial de todo museo.


Las salas diáfanas se interconectan sin necesidad de pasillos y son muy luminosas pero a mí me resultan espacios excesivamente fríos y la pintura blanca de las paredes no ayuda a crear una sensación confortable. La plaza a la entrada del Centro también forma parte del Museo y es escenario para conciertos, representaciones teatrales y performances o simplemente para que los parisinos se tumben y descansen al sol.


Este museo de arte moderno y contemporáneo tiene unas 100.000 obras; es decir que su colección es de las más completas del mundo y también tiene una biblioteca y un centro de investigación musical. Se inició con la colección del Museo de Luxemburgo creado en 1808 y dedicada a los artistas franceses vivos y con las del Jeu de Paume, dedicadas a autores extranjeros.


Pertenecen a la colección moderna las obras realizadas entre 1905 y 1960 y a la contemporánea las de 1960 a 1990. A partir de 1990 se consideran Creación contemporánea y Prospectiva. Me dediqué a ver, principalmente, pinturas de la colección moderna. Me dejé para otro viaje la colección de fotografías, diseño, artes gráficas, etc, y sobre todo la colección de cine, entre la que destaca las primeras películas de Buñuel.


A pesar de que, apenas tengo conocimientos sobre arte moderno, y muchos menos contemporáneo, hay algunas obras que me atraen muchísimo. Cuesta entenderlas, evidentemente, pero eso es porque no conocemos el código de expresión que el autor utilizó. Sin embargo, cuanto más me acerco al arte moderno más me gusta. Ahí van las obras que más me gustaron.

El guitarrista. Picasso, 1910
En el cubismo analítico, Picasso buscaba simplificar las formas y acentuar los volúmenes. Desplegar la escena en múltiples figuras poligonales. En esta obra, aunque la forma queda descompuesta la silueta sigue estando presente. Los colores ocres y grises contribuyen a potenciar la melancolía de la imagen y podemos imaginar a un músico callejero y bohemio, enfrentado a la soledad de la gran ciudad. 

Prismas eléctricos. Sonia Delaunay, 1914
Sonia Delaunay y su marido son los representantes más conocidos del cubismo órfico, tendencia artística bautizada así por Guillaume Apollinaire. Dentro del arte abstracto, es una tendencia mucho más colorista, aunque lo que más la define es su dinamismo, su poética e, incluso, la sincronía entre colores y música. Sonia Delaunay provenía del fauvismo y estuvo influenciada también por el expresionismo alemán. Su primera obra abstracta fue una colcha de patchwork realizada para la cuna de su hijo recién nacido. 

Fontaine. Marcel Duchamp, 1917
También vi la célebre Fontaine de Marcel Duchamp. No puede decirse que sea una obra estéticamente atrayente pero el arte no siempre ha tenido como única función el goce estético. Han sido importantes también su capacidad narrativa (sólo hay que pensar en las biblias de piedra, las catedrales góticas) y su capacidad de hacer reflexionar al espectador. Duchamp estuvo desde muy joven relacionado con los pintores cubistas, aunque estos rechazaron ya su Desnudo bajando una escalera que se acercaba más a la corriente futurista. A partir de 1914, reelabora objetos cotidianos comprados y los presenta como esculturas; este procedimiento se llamó ready-made. De esta manera, es el propio artista quien decide lo que debe convertirse en una obra de arte, iniciándose así el arte conceptual. Esta arrogancia del artista y la ironía de elegir objetos poco habituales y/o hermosos no tiene otra finalidad que la provocación y poner de manifiesto que nuestra percepción del arte está condicionada por nuestra cultura y especialmente, por nuestra clase social. 

Arlequín. Picasso, 1923
El trauma producido por la I Guerra Mundial hace que ciertos artistas reinventen el arte figurativo. Uno de ellos fue Picasso. Recuperó las figuras de arlequines, que tan recurrente habían sido en su pintura. Este arlequín resultaba muy moderno, pensativo e inacabado pero, al mismo tiempo, manifestaba claras referencias de la pintura de Ingres. Contrasta la precisión de la línea de dibujo, próxima a la técnica del grabado, con la ausencia de color en la mayor parte de la figura y con un fondo grisáceo, descontextualizado de un tiempo y un espacio, como si el artista y el arlequín hubiesen detenido la pintura al saber que, sin duda, una nueva guerra comenzaría.

El burdel de los espejos en Bruselas. Otto Dix, 1920
Otto Dix fue un observador claro de la realidad y trató de plasmarla en su crudeza aunque la realidad no quedase bien parada. Perteneció a distintos movimientos de las vanguardias de entreguerras. El burdel de los espejos en Bruselas 1920 puede ser catalogada como una obra cubista. Claramente se distingue a la pareja protagonista, un militar y una prostituta, pero no sólo en el centro del cuadro sino también en sus reflejos en los distintos espejos. Caricaturizados y distorsionados forman una pareja más que grotesca pero el pintor no arremete contra ellos, sólo trata de mostrar una verdad aunque sea desagradable.

Composición Rojo, Azul y Blanco, II. Mondrian, 1937
Mondrian, sin embargo, eligió ver y plasmar todo lo contrario. La serenidad, el equilibrio y la paz de la geometría. Abandonó el cubismo por la abstracción más radical, aquella basada en la rotundidad de la línea negra y en la pureza del color, aunque casi estuviera ausente. Así la línea compartimenta el espacio que a veces es rellenado por rectángulos de colores puros en perfecto equilibrio con la blancura. Un equilibrio que excluye la simetría y potencia el ritmo de la obra. Era un pintor muy espiritual, conectado con la filosofía naturalista y el deseo de encontrar un conocimiento profundo de la estructura de la naturaleza y del universo.

Plata sobre negro, blanco, amarillo y rojo. Pollock, 1948
Diez años después, Jackson Pollock pintaba Plata sobre negro, blanco, amarillo y rojo 1948, dando rienda suelta a su necesidad de vomitar. Utilizando la técnica de dripping, goteo, era capaz de circular rápidamente sobre la tela extendida en el suelo. Se unen así la rapidez, con la violencia del gesto y también el azar. Es una pintura profundamente emocional y poco calculada que evita cualquier tipo de representación y queda profundamente marcada por el vértigo y la angustia. Pollock se inspiró en la pintura tradicional de arena de los indios Navajo y prefirió siempre trabajar con el lienzo en el suelo, para poder dominar sus cuatro lados y estar literalmente incluido en su pintura. También podía añadir arena o vidrio para potenciar la materia pictórica.

La tristeza del rey. Matisse, 1952
Henri Matisse sufrió mucho por la violencia que se mostró durante la II Guerra Mundial; además había sido operado y debía trabajar acostado con lo cual pintar, de manera tradicional, le resultaba muy difícil. Así empezó a utilizar una nueva técnica parecida al collage. Pintaba grandes hojas de papel con gouache y recortaba de ellas las figuras que necesitaba para crear su composición. En La tristeza del rey 1952, a través de la música, la danza y los vivos colores, evoca la memoria y fragilidad de los placeres y de la vida. Paradójicamente la composición resulta una explosión de vida y color. Este es un efecto buscado a propósito por el autor que pensaba que ya había suficiente tristeza y dolor en el mundo.

Antropometría de la época azul (ANT 82). Yves Klein, 1960
La obra de Yves Klein, pintor neodadaísta, me sirvió para reflexionar sobre el sitio de la mujer en el arte. Hasta hace pocos años, cumplía una función meramente decorativa y pasiva. Los artistas han preferido, casi siempre, utilizar a las mujeres, en realidad, utilizar su cuerpo desnudo como símbolo de cualquier cosa. Por supuesto, con títulos grandilocuentes: la libertad guiando al pueblo, la paz, el amor, la vida, el progreso de la industria, etc. etc. Todo excusas para magrear visualmente el cuerpo de las mujeres. Pero Yves Klein todavía llevó este abuso, yo lo llamaría así, más lejos. Él utilizaba el mismo cuerpo de las mujeres como si fuera un pincel. Por supuesto, cuerpo de mujeres jóvenes y atractivas aunque eso no se distinguiera en la pintura final. Untaba a las modelos con azul Klein y les decía cómo tenían que arrastrarse por el lienzo colocado en el suelo. No contento con eso, tenía el cinismo de llamar a sus cuadros ANTROPOmetrías. Nunca ha sido más claro que, para la mayoría de los hombres y de los artistas, la mujer no es más que un objeto. Mujer-pincel.

La novia y detalles. Niki de Saint-Phalle, 1963


Pero prefiero quedarme con la obra de Niki de Saint-Phalle. Ya hablé de ella en el post sobre los Cementerios de París. No quiso nunca reflejar los cánones de belleza burgueses. Fue una autodidacta y una auténtica rebelde. Tenía que digerir todos los introyectos que su educación burguesa le había inculcado. Para la psicología Gestalt los introyectos son ideas, creencias y valores que los individuos engullen en la infancia sin haberlos masticado, sin cuestionarlos y es esa falta de digestión la que hace que nos sigan torturando. Para luchar contra esto, a Niki de Saint-Phalle no se le ocurrió mejor manera que expresarse artísticamente.


Hizo bastantes versiones de las esculturas de las Novias. Las consideraba bellas pero también dolorosas y sobre todo una manifestación de la condición esclava de las mujeres. Creaba estas esculturas con fragmentos de juguetes y otros objetos encolados y unidos a estructuras de alambre, después pintadas, a la que podía dar forma. Añadía también velos y otros complementos. Esta concretamente me resulta desagradable. El color blanco del vestido llega a tener matices grises y más parece el cadáver de una novia. Niki de Saint-Phalle es considerada la primera artista feminista. 

Fuente de los autómatas. Niki de Saint-Phalle y Jean Tinguely, 1983.
De ella es también la Fuente de los Autómatas o Fuente Stravinsky en el mismo Centro Pompidou. Ahora los autómatas no se mueven porque, aparentemente, su mantenimiento es muy costoso. No me parece una buena razón para alterar de esa manera la obra de la escultora.

Notre-Dame desde el Centro Pompidou
Quedan muchas más salas por descubrir, Centro Pompidou









viernes, 15 de diciembre de 2017

Cine: Blade Runner 2049 de Denis Villeneuve (2017)

Ya han pasado varias semanas desde que se estrenó Blade Runner 2049, pero no he querido escribir mi opinión antes. Tenía que dejarla reposar un poco. Si soy generosa la película me ha gustado mucho, pero si me pongo las gafas violeta no da la talla, repite estereotipos y es profundamente anticuada a la hora de definir los personajes femeninos. 

Reproduce el ambiente inquietante y apocalíptico de la anterior. Y además deja con la sensación de que, lamentablemente, este mundo no se acabará nunca; sólo irá empeorando cada vez más. La trama cuenta, desde el final hasta el principio, qué fue de la relación entre Deckard y Rachel y de… su retoño. Porque esta vez, además de la reflexión sobre si son humanos o no, los replicantes se preguntan qué es lo que nos hace ser humanos específicamente. En esa reflexión llegan a la conclusión de que lo netamente humano es tener hijos.


La esperanza de los replicantes, su último cartucho para ser reconocidos como seres humanos, es probar su capacidad de engendrar. Y para ello tienen que saber por qué Rachel consiguió quedarse embarazada. Rachel pudo quedarse embarazada, pero no debemos olvidar que Rachel pertenecía a un modelo único de replicante. Eso quiere decir que por mucho que el resto de replicantes desee ser humano no lo podrá ser nunca. Nunca podrán tener hijos. Esa es su tragedia. Con esta película además queda claro que Deckard no es un replicante. Ha envejecido y los replicantes no se diseñan para envejecer. A cambio de no ser humanos, son eternamente jóvenes… hasta que mueren jóvenes. Buena reflexión filosófica.


Por eso es una lástima que no cumpla, ni por asomo, con el test de Bechdel. Los guionistas y directores siempre esgrimen en su descargo que el cine es un reflejo de la realidad. Pero esta excusa ya no nos la creemos. Hoy en 2017, existen variados modelos de mujeres que, de ninguna manera, aparecen reflejados en Blade Runner 2049. Será que la humanidad retrocede en lugar de avanzar o que los guionistas y directores repiten clichés exitosos y que no les interesa la vida de las mujeres.


Primero tenemos el personaje de Joi interpretado por Ana de Armas. Una mujer holograma que parece salida de 1949. Eternamente joven, eternamente amable, eternamente abnegada, eternamente disponible y con un cuerpazo virtual de escándalo. La mezcla apropiada de lujuria e inocencia. Comprende, disculpa, vuelve a comprender y vuelve a disculpar. Si él está triste, ella le anima. Si él quiere la desconecta y ya está. El director ha dicho que ha intentado darles profundidad a todos los personajes y que éste concretamente evoluciona durante la película. Pero evoluciona según el programa diseñado para ello y que, sólo por casualidad [sarcasmo], se parece a una ama de casa estadounidense tradicional, preparando el pavo de Acción de Gracias.


La teniente Joshi, Robin Wright, aparece brevemente para ser asesinada así que el personaje no tiene mucho tiempo para evolucionar. Tiene unos 50 años, viste de negro, lleva el pelo corto, poco maquillaje y modos y maneras neutros. Parece que en su carrera como policía hubiese tenido que dejarse parte de su personalidad y que esa parte fuese su femineidad. Así da la imagen de la coartada perfecta para que cualquier machista diga que las feministas parecen tíos cabreados. No convence tampoco.


Aparecen también dos prostitutas replicantes. Nietas virtuales de Priss, modelo básico de placer. Y una asesina implacable al servicio de alguien que se cree DiosTodoPoderoso y que, en realidad, es un pelmazo. También está la niña milagro a la que le han hecho creer que ha nacido enferma y que salir de su burbuja sólo le traería problemas. Alma sensible y llorona que no sabe lo que es el mundo. Hay algunos otros personajes interpretados por mujeres pero que no destacan en exceso. También el replicante que nace y muere un momento después asesinado por el dios pelmazo es una mujer.


¿Esta es la representación de la sociedad actual que Villeneuve ha proyectado hacia el futuro? ¿En qué mundo sórdido vive? Lo pregunto para no ir. Yo conozco muchas mujeres de este mundo, de esta sociedad y ninguna está representada. Villeneuve debería ser más honesto y decir que, en realidad, lo que ha copiado es la manera hipermachista de hacer cine propia de la industria cinematográfica.


Dejo ya el asunto feminista y me meto ahora con el dios pelmazo. Está interpretado por Jared Leto, últimamente elevado a los altares de la interpretación por sus personajes canallas. En este caso, su personaje es previsible, fatuo, aburrido, psicópata, abusador y se cree el más listo de la clase y además suelta unas parrafadas verborreícas inaguantables, pastosas como mierda de elefante y absolutamente vacías de contenido. Un Dios tan gradilocuente como vacuo que no aporta nada a la trama, excepto metraje completamente prescindible.



Aun así la recomiendo porque nos permite soñar otra vez con aquella primera Blade Runner aunque las lágrimas en la lluvia sean copos de nieve. 


Director: Denis Villeneve
Guion: Hampton Fancher, Michael Green
Música: Hans Zimmer, Benjamin Wallfisch
Fotografía: Roger Deakins
Intérpretes: Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Jared Leto, Sylvia Hoeks, Robin Wright.