lunes, 25 de febrero de 2019

Ensayo: Un libro para la paz de Fatema Mernissi (2004)


La autora.-
Fátima Mernissi fue escritora y profesora de universidad marroquí. Destacada siempre por su pensamiento crítico que no le impedía ser respetuosa con los demás. Pertenecía a una rica familia marroquí y pudo estudiar en la universidad de Marruecos y también en La Sorbona, Francia. Fue Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2003, junto a Susan Sontag. Otras obras suyas son: Marruecos a través de sus mujeres, Las sultanas olvidadas, El hilo de Penélope: la labor de las mujeres que tejen el futuro de Marruecos. 

Mi opinión.-
Mernissi va a ser de esas escritoras de fondo que siempre voy a tener en mis estanterías. Es bueno volver a ella de vez en cuando y es una lástima que muriese cuando todavía tenía tantas cosas por escribir y vivir.


Mucho más que un cuento para niños.

Este pequeño libro ha sido todo un descubrimiento. Me gusta lo que puede aportar a la civilización occidental en estos momentos en los que prima un replegarse identitario nada conveniente. La autora se plantea por qué le da miedo la globalización a una mujer como ella. Culta, de tradición arabomusulmana y educada también en Occidente. La globalización nos pone frente al extranjero, frente a múltiples extranjeros que podemos ver como amenazadores. Sin embargo, los intercambios culturales siempre ha existido y con mayor o menor fortuna forman parte de nuestras vidas.

El cowboy

Tenemos miedo de la globalización actual porque intensifica, de un modo que no podemos asimilar, relaciones que van a cambiar irremisiblemente nuestra vida. Los movimientos migratorios afectan a millones de personas, las comunicaciones son cada vez más rápidas pero esto no quiere decir que sean más fiables puesto que los bulos se transmiten más rápidamente que sus desmentidos. Pero la tesis de Mernissi es que estos intercambios pueden ser beneficiosos para ambas partes y recurre para argumentarla a resaltar la diferencia entre la figura del cowboy agresivo y conquistador y la de Simbad dialogante y seductor, como héroe de otra globalización producida en el siglo IX y hacia el Océano Índico que tenía como base las relaciones comerciales.

Ibn Jaldún

En realidad se trata de una diferencia que en Occidente también hemos conocido y que, en cierto sentido, es la base de la creación de la Unión Europea. Al final de la II Guerra Mundial, Jean Monnet, Robert Schuman, Konrad Adenauer y otros líderes políticos, hartos de las guerras entre Francia y Alemania desde la segunda mitad del siglo XIX, decidieron fomentar la integración de ciertos países europeos basándose en la premisa de que los pueblos que comercian entre sí, no pelean. Deberíamos recordar esto, hoy, que la Unión Europea está tan desprestigiada y alberga en su interior tendencias disgregadoras, todas conectadas en cierta manera que el fascismo y el nazismo: el catalanismo y otros movimientos secesionistas o los gobiernos fascistas de Hungría y Polonia, incluso Austria o Italia con sus políticas contra los inmigrantes.

Al-Mutadid
Deberíamos recuperar esta filosofía. Apartar el conflicto y priorizar la negociación. Es fácil decirlo, pero después esta filosofía queda pervertida por los intereses que no podemos llamar intereses nacionales, sino intereses de determinadas elites que salen ganando con el enfrentamiento a costa de perjudicar a sus propios países y poblaciones. Eso dice Ibn Jaldún, que el inicio de la decadencia árabe está en haber preferido la espada a la pluma y haber descartado el arte del diálogo en las relaciones internacionales.

Unión Europea

Vivimos en esa desazón. Por una parte, los intercambios crean riqueza pero también producen mucho miedo. Leer este libro en España produce cierta sorpresa. Mernissi, como he comentado, afirma que la expansión del Islam hacia el Índico fue la primera globalización pacífica que lo único que destruyó fueron las fronteras comerciales; pero, entonces, ¿cómo encaja esto con la conquista de Al-Ándalus? La autora evita comentarlo y quizá sea porque su visión es demasiado edulcorada. Aun así me parece interesante incorporar a los puntos de vista occidentales los puntos de vista árabes porque, sin duda, tienen su parte de verdad y contrarrestan esa visión orientalista que, también, ha sido muy perjudicial.




Un libro para la paz
Fatema Mernissi

Trad. Inés Belaustegui

Ed. Intermón - Oxfam

miércoles, 20 de febrero de 2019

Palencia. Villa Romana de la Olmeda y su Museo en Saldaña (2018)


En Pedrosa de la Vega, junto al río Carrión y a unos 60 kilómetros de la ciudad de Palencia, en 1968 Javier Cortés descubrió un pavimento de mosaicos romanos en bastante buen estado. Javier Cortés, emparentado con varios políticos conservadores españoles, había estudiado ingeniería agrónoma pero su pasión era la arqueología. El descubrimiento se debió a que estaba pensando instalar un sistema de riego para iniciar una explotación agraria y en el curso de las excavaciones salieron a la luz estos restos.

Vestíbulo y vista del patio a través del peristilo

Parte de las cocinas
Abandonó entonces la idea de la explotación económica y se dedicó a excavar en su finca sacando a la luz una de las mejores conservadas villas romanas de la península. En los años 1980 cedió gratuitamente todo el conjunto artístico a la Diputación de Palencia. La villa se abrió al público a partir de 1984, pero se ha seguido excavando y tuvo que adecuarse para proteger los valiosos mosaicos, siendo reabierta en el año 2004, con el aspecto que tiene actualmente.

El sistema de calefacción
La villa pertenece al Bajo Imperio Romano, se cree que fue reedificada entre siglos IV-V d.C., y se construyó como una mansión rural anexa a una explotación agrícola y ganadera. Más tarde sería abandonada precipitadamente. Los investigadores han llegado a esta conclusión por la gran cantidad de mobiliario y utensilios que dejaron allí y por los restos de un gran incendio. ¿Qué pasó? Saqueos, violencia política o simplemente la ruina de la familia, nunca lo sabremos.

Las letrinas
Seguramente fue propiedad de un gran terrateniente, un honestior. Tiene por esto una parte más señorial y otra destinada a criados y trabajadores. En total son 4.400 m2, distribuidos en 35 habitaciones dispuestas alrededor de un patio central. Actualmente se ha reconstruido uno de los lados del peristilo gracias a que se encontró intacta, aunque desmoronada en el suelo, parte de la arquería.

Recreación aproximada


Lo más interesante de la villa, desde mi punto de vista son los pavimentos de mosaicos distribuidos por toda la construcción. Tanto en los pasillos que circundan el patio como en las principales estancias e incluso en las termas, hay mosaicos de gran calidad y muy bien conservados. De manera que esta villa es excepcional por disponer de la mayor superficie de mosaicos originales in situ.

La escena de caza completa y detalles






El más destacado es el del oecus, el salón más importante de la casa, de 175,00 m2. El motivo central de su pavimento es la escena de Aquiles descubierto por Ulises en Skyros, rodeado por una cenefa con retratos posiblemente de los dueños de la villa y representaciones de las cuatro estaciones. Aquiles se ocultaba en esta isla, vestido de mujer, para no ir a la guerra de Troya porque sabía que moriría allí. En la parte baja del mosaico se puede ver una escena diferente, una escena de caza de gran calidad y dotada de movimiento por la diversidad de posturas de los hombres y los animales, y que incluye la representación de heridas sangrantes. Todo el pavimento está realizado con teselas diminutas que aportan a las distintas escenas un gran realismo y matices a los distintos colores. Se está excavando ahora la zona de los baños; son un anexo a la construcción principal y tiene una extensión de unos 900,00 m2.

Aquiles en Skyros y detalles



Detalle de la cenefa circundante
Además, parte de los objetos que los moradores abandonaron en esta villa y otros encontrados en una necrópolis cercana se exhiben desde 1984 en un museo situado en la iglesia de San Pedro, en Saldaña, junto con maquetas que detallan el aspecto que debió tener la villa y audiovisuales que recrean la vida allí. Es muy interesante también.

La sede del Museo

En los años 1970, Javier Cortés ya había habilitado unas habitaciones en su vivienda particular para mostrar a los conocidos las piezas que iba encontrando. Cuando el volumen de las piezas fue importante se creó este pequeño museo.




Si la bota infantil apareció en un pozo, da miedo pensar dónde estaba el niño
Algunos de los objetos que se muestran son de uso cotidiano y otros formaban parte de los ajuares de las tumbas. Van desde hebillas, objetos de vidrio y monedas, hasta la bota de un niño encontrada en un pozo o una fuente con cáscaras de ostras.

Recreación de los baños

Saldaña es conocida por haber sido lugar de nacimiento de Bernardo del Carpio, héroe legendario que venció a Carlomagno, hijo extramatrimonial de la infanta Jimena y del conde de Saldaña. También son muy famosas unas alubias blancas que no tuve la suerte de probar ni me quedó tiempo de comprar. La casa torcida es otro de sus atractivos. Merece la pena volver.


La casa torcida


Más información sobre la Villa de la Olmeda: Villa Romana la Olmeda


Más fotos de los mosaicos




Detalle del suelo bajo el mosaico


miércoles, 13 de febrero de 2019

Ensayo: En el café de los existencialistas de Sarah Bakewell (2016)


La autora.-
Ella afirma que empezó a escribir porque desde muy joven viajó con sus padres en una caravana. Emigraron a Australia para volver después a través de las islas del Pacífico y del sudeste asiático. Antes de la adolescencia casi había dado la vuelta al mundo. Después, ya en Europa se licenció en Filosofía. Trabajó en varias librerías y empezó a escribir. Otras obras suyas son: The Smart, Cómo vivir: una vida con Montaigne. 

Mi opinión.-
Me gustaría tener más conocimientos de filosofía para haber disfrutado a fondo este libro. Decir que un ensayo de filosofía es divertido puede parecer extraño pero éste lo es. La autora ha sabido combinar diferentes niveles de escritura perfectamente.

Simone de Beauvoir vivió en este edificio. Una placa lo recuerda

La divulgación de la filosofía existencialista, sus antecedentes y sus repercusiones; la crónica de un tiempo excepcional, el ascenso del nazismo, la Segunda Guerra Mundial y la Posguerra; la biografía de los principales personajes y también alguna nota de la biografía particular de la autora. Todo se mezcla perfectamente y todo adquiere su sentido porque, en el fondo, lo que quiere es poner de manifiesto una filosofía vital o una vida impregnada de filosofía, en definitiva una existencia filosófica.

Los cafés de París


Al ocuparse de un individuo concreto, de una existencia concreta, el existencialismo enfatiza la responsabilidad total del ser humano y de ahí, no podía surgir otra cosa que el vértigo y la ansiedad de vivir en este mundo caótico y brutal. Es una filosofía que parte de y busca lo concreto y deja fuera las grandes disquisiciones que no ponen como protagonista al ser humano. Teniendo esto en cuenta, mi pregunta es ¿puede considerarse como uno de sus antecedentes la filosofía de Heidegger que nunca renegó de su condición de nazi? Para mí el nazismo es la destrucción de la existencia del ser humano como individuo. Los intelectuales no se tomaron en serio que el nazismo ganase porque era demasiado absurdo. Lo mismo nos ha pasado ahora con el catalanismo y casi vence. Nunca se puede subestimar al enemigo y nunca podemos pensar que los avances están consolidados.

En el 42 de la calle Bonaparte vivió J.P. Sartre

Partiendo de la existencia humana pura, creo que la lucha personal es la única herramienta para llegar a imponer la justicia. Una de las pocas cosas que he entendido de la filosofía de Heidegger es la influencia del das Man en nuestras vidas. El das Man se puede traducir como el ellos. Que ellos piensen por mí, que ellos decidan por mí; lo aceptaré porque el ellos también está en mí y forma parte de mí. La autora lo llama entidad impersonal que nos roba la libertad de pensar por nosotros mismos. Yo quizá lo llamaría mecanismos de socialización o sesgo de conformidad. Si me acomodo a lo que todos dicen, no tengo que justificarme. Actuar colectivamente es mi única justificación.


Los principales protagonistas de esta filosofía fueron, sin duda, Sartre y Beauvoir. Todavía lo siguen siendo. Se les trató en su vida y también en su muerte como se trataba a las auténticas estrellas de cine o música. Ídolos de masas. Eran diferentes también a la hora de escribir, pensar y filosofar. Sartre más dedicado a la libertad como concepto abstracto y Beauvoir preocupada siempre por los seres humanos, por los sentimientos y pasiones que, a veces, desbordan la propia corporeidad de los seres. Puro existencialismo. Por esto, define El segundo sexo de Simone de Beauvoir publicado en 1949, como la obra existencialista más transformadora de todas… porque se centra en un análisis de las experiencias de las mujeres y sus elecciones vitales (pg. 35).

Funeral de Sartre

Sarah Bakewell también incluye a Albert Camus (si algún día me queda tiempo me gustaría dedicarme a estudiar en profundidad su obra literaria y filosófica), especialmente a su Trilogía del absurdo: El extranjero, El mito de Sísifo y Calígula. Para Camus lo propio de la existencia humana es la decisión constante; decidir si nos rendimos o seguimos. La pregunta sobre el absurdo de nuestra existencia se contesta con esa decisión pura; manifestando una voluntad de seguir o no hacia adelante. Él nunca se rindió y además dejó escrito que Hay que imaginar a Sísifo feliz, aunque viva un absurdo. Quizá esta sea la mayor diferencia con Sartre y Beauvoir y que nazca de sus distintos orígenes sociales. Para ellos, la vida nunca fue un absurdo.

Albert Camus

El pasado invierno vi una representación de Calígula. El hombre, el emperador abrumado por la nada, por el tedio, no encuentra ningún límite a su arbitrariedad; dispone de la vida y la muerte de los demás sin ninguna cortapisa moral. Pero ni siquiera el poder absoluto le satisface. Es un libro exhaustivo pero escrito de una manera tan divulgativa que anima a leerlo, aunque no se tengan grandes conocimientos filosóficos. París y una época fascinante.




En el café de los existencialistas
Sarah Bakewell

Trad: Ana Herrera Ferrer

Ed, Ariel

miércoles, 6 de febrero de 2019

Cine: Tiempo después de José Luis Cuerda (2018)

Tiempo después, qué pocas cosas han cambiado para las mujeres. Esto es lo primero que pensé cuando vi el cartel de la película, donde tienen incluso menor protagonismo que las ovejas. Es cierto que tampoco para los hombres parecen haber cambiado mucho en el año 9177, mil años arriba, mil años abajo. Pero los hombres siempre han estado en posición privilegiada, incluso los más empobrecidos.


En esta distopía absurda nos enfrentamos a un mundo constituido únicamente por un edificio, el Edificio Representativo para privilegiados con trabajo, y unos arrabales donde subsisten con muchas dificultades el resto de la humanidad. El problema surge cuando los desempleados desarrapados, especialmente uno de ellos, se empeñan en acceder al Edificio Representativo para vender una riquísima limonada y romper el equilibrio establecido y su aparente tranquilidad. Y es que como el conserje dice queda excluida toda posibilidad de vender puesto que si el parado pudiese vender y consiguientemente trabajar se desnaturalizaría en sí mismo.

Los parias de la tierra
Pero en el Edificio Representativo también hay problemas. Celos y envidias, amores no correspondidos, un rey incompetente, una monja y un monje que viven en auténtica recochura, asesinatos y ovejas, muchas ovejas y también una pareja de la Guardia Civil. También hay gente que quiere salir y unirse a los habitantes de los arrabales. En fin, una locura de Cuerda, José Luis Cuerda. Pero que nadie busque compararla con Amanece que no es poco. No tienen nada que ver, ni deben de tenerlo. Amanece ya es un clásico y a Tiempo después le falta eso, tiempo.

El barbero envidioso y asesino

Creo que no es suficiente verla una sola vez; se necesita más tiempo para poder apreciar los diálogos absurdos que, entre el palpable humor, alguna sensatez deben de tener. Cómo si no puede entenderse que todos los parroquianos de un bar se pongan a corear y dar palmas al unísono diciendo: taxidermia, taxidermia, taxidermia. Algún sentido debe de tener.

Las fuerzas vivas del Edificio Representativo

También hay espacio dentro de esta película atípica para la crítica a un tiempo pasado en el que se perdieron grandes oportunidades para el cambio real. Fue esa época que condujo directamente a la situación actual y empezó cuando todos los valores tradicionales de la izquierda cayeron al precipicio por culpa de un desarme ideológico esterilizante y una praxis política insultantemente pragmática… Pues eso, el acabose. ¡La que se puede liar por una limonada!

El rey

Lo mejor de la película: los diálogos y la dirección de actores y también la estética que en algún momento me recuerda a El Gran Hotel Budapest de Wes Anderson. Lo peor: tendré que descubrirlo en el próximo visionado. Es adaptación de la novela del mismo José Luis Cuerda, por si alguien quiere comparar diálogos. Visionado imprescindible. 


Dirección y guion: José Luis Cuerda, sobre su propia novela 
Música: Lucio Godoy
Fotografía: Pau Esteve Birba
Intérpretes: Innumerables

jueves, 31 de enero de 2019

Ópera: La traviata de Giuseppe Verdi


Creo que lo único que tengo en común con Julia Roberts es que las dos lloramos muy a gusto viendo La traviata. La traviata es la primera ópera que ví y también la que más veces he visto. También he leído La dama de las camelias y algo sobre la vida de Marie Duplessis, la cortesana que la inspiró. Me emociona mucho, ya sólo por el título. La descarriada, la perdida.


Todo empieza con la historia de Marie Duplessis. Una joven pobre, huérfana, pero hermosa que utiliza su cuerpo y su hermosura para ascender socialmente. Y lo consigue, aunque ella se sigue sintiendo una povera donna, sola abbandonata in questo popoloso deserto che appellano Parigi. El hecho de que describa París como un populoso desierto nos da una idea de lo sola que se siente entre la multitud que la aclama.


Es una soledad que ninguno de sus amantes ni de sus concurridas fiestas ha podido llegar a colmar. Hasta que conoce a Alfredo. No es que Alfredo sea muy especial, en realidad tendrá reacciones bastante infantiles y violentas durante toda la ópera, pero será su último amor. En la novela Marie pasa a llamarse Margarita y en la ópera el libretista Francesco María Piave eligió otro nombre de flor, Violeta. Supongo que quería resaltar que, a pesar de su vida de cortesana, Marie todavía conservaba una cierta inocencia y sobre todo la fragilidad que se le adjudica a esta flor.


Violetta y Alfredo se aman y se retiran del mundo, pero el cabrón del mundo no se olvida de ellos. Las normas y las convenciones sociales tienen que separarlos para garantizar la subsistencia de una sociedad hipócrita. Giorgio Germont, el padre de Alfredo, es el encargado de personificar todas estas convenciones sociales. No tiene nada en contra de Violetta. Es más la considera una joven mujer refinada, generosa y de buen corazón, pero Giorgio tiene que proteger los intereses de su hija menor, pura siccome un angelo.


Para añadir más dramatismo a la historia, Violeta está gravemente enferma. Sin embargo, el mundo hipócrita no puede esperar a que muera y necesita un sacrificio rápido, así expiará su vida de pecado. Pecados instigados por los hombres pero que éstos nunca pagaban. Como hoy, para la víctima que un día cayó, no hay esperanza; aunque Dios la perdone, el hombre será implacable con ella. Para quien no conozca esta ópera, desde el principio, la escenografía ofrece una pista del desenlace. El suelo del salón donde Violetta está dando una fiesta es la gigantesca lápida de su tumba.


En su momento este montaje no tuvo muy buenas críticas y yo creo que fue porque no se trata de un montaje arriesgado. Es muy clásico, muy elegante y fluido y a mí es lo que me parece más adecuado para una ópera como ésta. No me gustó Francesco Demuro, el tenor que interpretó a Alfredo. Me parecía ausente y de muy mala educación su insistencia en no mirar a la soprano. Como vi la ópera en redifusión a través del cine, este detalle tan tonto quedaba engrandecido en la pantalla. Pero Ermonela Jaho y Juan Jesús Rodríguez, como Violetta y Giorgio Germont, estuvieron conmovedores y tenían la pasión y el dramatismo suficientes para pasar de un estado emocional a su contrario, sin que la interpretación se viese interrumpida. Lo que decía al principio, para llorar muy a gusto.