lunes, 16 de noviembre de 2015

Ensayo: A favor de los toros de Jesús Mosterín (2010)

El autor.-
Es un filósofo español nacido en 1941. Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Barcelona y miembro de algunos institutos y academias internacionales. Es especialista en filosofía analítica y en el estudio del lenguaje. También es pionero en la filosofía de la biología y en la reflexión de la relación entre animales humanos y no humanos, lo que constituiría una filosofía de la animalidad. Muy comprometido en la abolición de las corridas de toros. Otras obras suyas son: El triunfo de la compasión. Nuestra relación con los otros animales, Ciencia, filosofía y racionalidad, El islam: historia del pensamiento, Los cristianos: historia del pensamiento, China: historia del pensamiento. 

Mi opinión.-
Nunca me ha gustado la fiesta de los toros. Sólo he ido una vez en mi vida. Me parece un espectáculo retrógrado y considero que, en el siglo XXI, nadie debería divertirse con él. Mi postura queda así muy clara; Jesús Mosterín también mantiene una postura muy clara en contra de la fiesta de los toros y a favor de los toros.

Yo no necesitaba que me convenciera para ser antitaurina, pero sí que me ha facilitado argumentos contra la barbarie taurina que yo no conocía ni podía imaginar. Sí que creía, erróneamente, que el toro es un animal feroz. Sin embargo, Mosterín demuestra que es un rumiante que sólo muestra su rapidez para huir. Pero entonces, cuando sale a la plaza con esa furia, ¿por qué lo hace? Muy claro, porque ha sido picado con la divisa y sale huyendo despavorido por la única puerta que ve. Los taurinos afirman que es un animal bravo de 500 kilos que utiliza su inteligencia para intentar matar al valiente torero. En realidad, el torero se enfrenta a un toro debilitado por la tortura: los puyazos del picador y las banderillas duran entre 10-15 minutos cada tercio. Así que después de unos 30 minutos de tortura el torero ya puede terminar la faena. Además, si el toro (pacífico por naturaleza) no embiste todavía es más torturado para que el torero se pueda lucir. 
Puyas de entre 10-15 cm para hundirlas en el toro, cerca de su columna vertebral

Este libro suyo, sin embargo, creo que no convencerá a ningún taurino de que su divertimento es una muestra de barbarie, abuso y violencia. Se trata de una colección de artículos publicados en prensa y en otros libros por el autor. En la introducción él lo advierte y avisa de que pueden existir argumentos e información repetidos, pero aun así ha querido mantenerlos para reafirmar la labor pedagógica del libro. Digo que no convencerá a ningún taurino porque no quieren dejarse convencer. Después de leer el libro me reafirmo en que la única justificación de la barbarie taurina es que a ciertos hombres les gusta matar y algunos hombres y mujeres les gusta ver cómo se mata. Todos los argumentos de los taurinos se dirigen a enmascarar esta realidad. Ese placer en la tortura y la muerte de un ser vivo no podrá ser rebatido por ningún argumento histórico, cultural, ético o económico, por más que Mosterín los exponga con habilidad y buen juicio.


Comienza demostrando que los toros son seres vivos que sufren y que divertirse con su sufrimiento no es ético. Que se trata de rumiantes pacíficos, provocados para atacar; pero a los taurinos les da igual. Da argumentos históricos sobre la existencia de otros espectáculos basados en el sufrimiento de los animales dispersos por toda Europa y abolidos (paulatinamente) a partir de la Ilustración del siglo XVIII; pero a los taurinos les da igual. Cuando recurre a analizar el sentido de la cultura y la tradición, como instituciones que pueden cambiar y que no son sagradas; a los taurinos también les da igual. También cuestiona su origen popular porque la verdad es que torturar y matar a un toro era privilegio que los nobles realizaban a caballo, ayudados por siervos a pie. Ese es el “origen popular”, el entretenimiento para señoritos ociosos, borrachos de vino y sangre. Y respecto a los argumentos económicos, basados en que estos espectáculos sobreviven por estar subvencionados públicamente con los impuestos de todos los españoles, Mosterín tampoco tiene mejor suerte.



Ahora los taurinos empiezan a sentirse acorralados y esto hará que en un futuro muy próximo se reorganicen para contraatacar. Ya han salido artículos en prensa, “demostrando” que las corridas de toros son buen un negocio: crean puestos de trabajo y generan ingresos suficientes para mantenerse y mantener otros negocios complementarios. Los taurinos constituyen un grupo de presión muy sólido y no sé por qué. Se tardarán muchos años en terminar con esta barbarie, pero algún día será. Poco a poco, pero sin retroceder.  


A favor de los toros
Jesús Mosterín

Ed Laetoli 

jueves, 12 de noviembre de 2015

Cine: The Martian de Ridley Scott (2015)

Es una buena película con un buen envoltorio, pero no me ha gustado. Tampoco me ha decepcionado. A veces Ridley Scott (y el resto de directores, actores y todos los que están involucrados en esta industria) se someten a las leyes del mercado. Y esto, ¿qué quiere decir? Pues que hacen productos, más o menos dignos, pero a gusto del mercado. Además nadie tiene obligación de ser tan sesudo siempre. Son productos simples, alegres, optimistas y con final feliz. Y creo que aquí es donde Scott se ha pasado de frenada. Tanto buen rollo a mí me ha llegado a agotar. Debe de ser, sin duda, porque tengo un carácter más sombrío. Tampoco me vale ya que una película sea buena por su fotografía, puesta en escena, etc, etc. Yo he estado en Wadi Rum (Jordania) y no es difícil sacar esas imágenes; pero a favor de la película diré que sí es interesante el contraste entre los paisajes (terrestres) de Marte y la grisura de la vida en la tierra o en la NASA.


A favor de la película y del director, hay que decir que aunque pasada también de metraje, por lo menos es innovadora. Parece que esté pensada para que perdamos el miedo a lo desconocido. Podemos ver al espacio y los otros mundos como hostiles pero sólo porque no los conocemos. Lo que sí es seguro es que si te pierdes en Marte por cualquier circunstancia es importante que seas botánico. Plantea la situación de un naufragio en el espacio y desde ese momento tenemos un nuevo Robinson Crusoe que se desenvuelve como pez en el agua gracias a sus habilidades de MacGyver. El protagonista tendrá que dosificar sus fuerzas y su inteligencia para resolver los problemas que se le presentan día a día. Como aquel que dice partido a partido. Pero después de la tormenta y el naufragio ya no hay grandes sustos, sólo retos que resolver, aunque el astronauta utilice como calefacción un módulo de plutonio super-mega-extra radiactivo.



Parece que los científicos han dado su visto bueno al guion y todo lo que el protagonista hace sería factible en el espacio. Entiendo que el protagonista tiene un carácter eminentemente práctica y no necesita recurrir a nada ni a nadie, solo la ciencia será su salvadora. No me voy a meter con eso, pero sí con el hecho de que el director utilice recursos de principiante y deje un poco aparte sus habilidades como narrador visual. Poner cartelitos para hacer bien visible el paso del tiempo, ya no debería haber sido una opción para Ridley Scott. El astronauta, un joven treintañero, dicharachero y fuertote, que para mantenerse consumiría entre 2.000 y 3.000 calorías al día, tiene que subsistir muchos muchos días con una dieta de patata cocida y miniraciones de pollo hervido. Pero eso no hace mella en su físico, ni en su psique. Así lo demuestra en un desnudo de espaldas (¡Matt Damon, ese no es tu cuerpo serrano!). Aparte de esta dieta espartana, para resolver sus problemas diarios acarrea chatarra, desmonta una nave espacial, viaja por marte en un cochecito a temperatura de congelación y lleva un traje que puede pesar entre 20 y 30 kilos. No me digáis que eso no sería suficiente para que mostrase un deterioro más evidente con el paso del tiempo; o angustia existencial o deriva emocional. Nada de eso, sólo unos pelillos en la barba al final.




Yo creo que la película no quedará como de las mejores de Ridley Scott. Una optimista visión de la colonización de Marte por parte de Estados Unidos, con la ayuda generosa y desinteresada de China y sus programas secretos de navegación espacial. Rusia, hace tiempo que ha desaparecido como potencia espacial y ahora el mercado chino es mucho más interesante para Hollywood.




Todo eso es lo que tiene la película y lo que le ha encantado a la gente. Ahora voy con lo que le falta. No tiene reflexión filosófica, ni religiosa; ni conflicto ético o moral; ni desgarro psicológico, ni deriva emocional. Ni nada de aquello tan manido de ¿de dónde venimos? o ¿hacia dónde vamos? Nada de nada. Tampoco hay ninguna ley que obligue a incluir todo esto en una película, pero le hubiera dado solidez. Sólo vemos aquella actitud optimista, ingenua y vital del colono europeo en la América del siglo XVI, esperando que llegue Acción de Gracias para servir el puré de patatas. Todo se lo perdono a Ridley Scott a cambio de que por fin ruede la segunda parte de Blade Runner. Bueno, todo menos una cosa, que haya desaprovechado a Jessica Chastain. 


Director: Ridley Scott
Guion: Drew Goddard (adaptación de novela de Andy Weir)
Música: Harry Gregson-Williams
Fotografía: Dariusz Wolski
Intérpretes: Matt Damon, Jessica Chastain, Chwtel Ejiofor, Jeff Daniels, Kate Mara, Sean Bean.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Ensayo: Modernidad y Holocausto de Zygmunt Bauman (1989)

El autor.-
Zygmunt Bauman es sociólogo, filósofo y ensayista. Nació en Polonia en 1925 pero por su origen judío tuvo que exiliarse durante el nazismo. Se trasladó a la Unión Soviética y después de la II Guerra Mundial regresó a Polonia, para exiliarse definitivamente en 1968, como consecuencia de la política antisemita del gobierno comunista. A partir de entonces ha sido profesor en distintas universidades de Israel, Estados Unidos y Canadá. Desde 1971 es profesor en la Universidad de Leeds, Reino Unido. En 2010 fue Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Otras obras suyas: Modernidad líquida, La globalización: consecuencias humanas, El arte de la vida, La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos. 


Mi opinión.-
La tesis principal de este libro es horripilante. Parte de la base de que el Holocausto es un producto normal de la sociedad moderna occidental. No fue una aberración sino una conclusión lógica. Dicho así, brutalmente, ¿quién no pensaría que puede volver a suceder? Bien es cierto que tomó como base viejos odios no resueltos, emociones fabricadas y reprimidas contra los judíos, y les aplicó los instrumentos de la acción racional de la que tanto presumimos, de manera que como Jeckill y Hide, modernidad y holocausto no pueden subsistir uno sin otro. Parece un contrasentido pero para Bauman no lo es tanto. 
Kristallnacht

La modernidad se distingue por la aplicación de la racionalidad a todas las dimensiones de la vida. Todo lo que no sirve a los propósitos de la racionalidad se convierte en algo arcaico y en un factor a eliminar. Fija su objetivo, planifica cómo llevarlo a cabo, decide qué actores intervendrán en el mismo y les exime de responsabilidad en el objetivo final. Tiene esa gran capacidad para segmentar procesos y asignar cada parte a alguien diferente de manera que el actor para exculparse sólo tiene que decir “yo cumplía órdenes”. Sin embargo, todos pensamos que cualquier proceso civilizador, y la modernidad presume de serlo, debe tener como consecuencia la disminución de la violencia, el bienestar para todos, la libertad. ¿Cómo es posible entonces que, en este proceso de dominación de los instintos violentos, se produzca lo contrario? Durante las distintas y progresivas fases del holocausto se diseñó un procedimiento de violencia institucionalizada, dirigido a terminar con una buena parte de ciudadanos alemanes y de otras nacionalidades europeas. La violencia no desapareció con la modernidad se institucionalizó; y si en este proceso de institucionalización no se diseñan garantías puede utilizarse, contra unos o contra otros para la salud de la sociedad, de manera eficaz, organizada y perfectamente limpia. Cuando alguien me dice, en el año 2015, que los inmigrantes deben adaptarse a las culturas de acogida, yo me pregunto ¿para qué les sirvió a los judíos alemanes de 1933 la asimilación durante decenios, si al final no fueron considerados ciudadanos alemanes?

Sinagoga en Berlín después de la Kristallnacht

La modernidad, o su cara más perversa, produjo la indiferencia moral porque invisibilizó a los sujetos que padecían esa violencia institucionalizada; les hizo primero no-ciudadanos y después no-hombres. Y fue un proceso gradual: se les prohibió la propiedad de la tierra, el desempeño de ciertos trabajos, la asistencia a determinados establecimientos, se les confinó en ghettos, se les despojó de sus nombres y de su identidad, se les desplazó a campos de trabajo, y después a campos de exterminio hasta que se llegó a la solución final.



Se caracterizó a los judíos como enfermedad social y como obstáculo para la creación de una nueva sociedad ideal. Y como enfermedad social debían ser extirpados quirúrgicamente. Excepto en 1938 (Kristallnacht), no existieron estallidos de odio de la población general contra los judíos, porque la máquina de destrucción ya estaba en marcha. Aquí resalta otra vez Bauman el vínculo del holocausto con la modernidad, el exterminio fue llevado a cabo con extremas eficacia y eficiencia.

Los ciudadanos alemanes no judíos podían haberse opuesto y puede ser comprensible que tuvieran miedo del poder omnímodo de los nazis, de sus instrumentos de control social y de la repetición monótona de la superioridad aria, pero también es lícito pensar que de alguna manera salían beneficiados: conseguirían propiedades y puestos de trabajo, pertenecerían a un nuevo orden social planificado y saludable y sobre todo no eran culpables puesto que “sólo cumplían con la ley”.



Este es un libro doloroso para la lectura pero del que todavía se pueden sacar muchas enseñanzas y preguntas: ¿por qué la religión no fue un freno al holocausto? ¿por qué la moral y la ética no se tuvieron en cuenta? Las consecuencias de la guerra de los Balcanes, ¿pueden considerarse holocausto? ¿Y la política de Israel en los Territorios Ocupados de Palestina? 


Modernidad y Holocausto 
Zygmunt Bauman

Traducción
Ana Mendoza y Francisco Ochoa de Michelena

Ed Sequitur 

jueves, 5 de noviembre de 2015

Ensayo: Superman es árabe de Jumana Haddad (2012)

La autora.-
Joumana Haddad es una escritora y periodista libanesa nacida en 1970. Considerada una de las mujeres árabes más influyentes por su activismo cultural y social. Es también responsable de las páginas culturales del diario An Nahar y profesora en la Universidad Libano-Americana de Beirut. Ha recibido varios premios por su trabajo como periodista cultural y poetisa. Otras obras suyas son: Allí donde el rio se incendia, El retorno de Lilith, Yo maté a Sherezade. 

Mi opinión.-
Sólo leer sobre la actividad profesional de esta mujer da vértigo. Yo aprovecho para leer todo lo que viene del Líbano. Soy una apasionada del país desde hace tiempo; creo que por la similitud que tiene con España. Países mediterráneos, con un pasado y un presente conflictivos, divididos en identidades y nacionalidades a veces antagónicas. Aunque éste no es un libro político, tangencialmente trata de la política y la religión y aprovecha también para cuestionar las primaveras árabes. El libro es fundamentalmente un aullido contra el patriarcado.

Desde su condición de mujer árabe asume, sin dudar y sin rechazarlos por occidentales, la causa del feminismo y la lucha por los derechos de las mujeres. Es muy crítica con el feminismo islámico (al que considera un oxímoron) y también con los feminismos anteriores a los años 1970 (por reprimir la feminidad). Ajusta cuentas con su familia, con sus amantes, con la religión, el matrimonio y la castidad y sobre todo con el machismo. Y en todas estas batallas sale vencedora, evidentemente porque tiene razón.

Desde el machismo rancio y que se pretende moderno y liberado se ha definido este libro como libro para mujeres. Esta escrito por una mujer, sobre sus vivencias, y si eso no les interesa a los hombres… ¡que les den! Deberían leerlo con mucha más atención que las mujeres puesto que tendrían una visión mucho más clara de lo que las mujeres pensamos de los hombres (y de los superhombres). No me negaréis que Superman es raro. Ya sólo con las pintas que tiene dice mucho de todo lo demás: caracolillo en el pelo, mallas y llevar las bragas encima de las mallas debe ser muy masculino, pero a mí me parece que se trata de un hada masculina urbana y un poco ridícula.

Superman y Lois Lane 
Pero Joumana Haddad es muy crítica también con Lois Lane (la eterna novia), porque teniendo a su alcance a un hombre bueno como Clark Kent prefiere al tipo de las mallas y las bragas por fuera. Todo forma parte de la educación patriarcal que exige que los hombres sean fuertes y resolutivos y las mujeres débiles y tontas. Y ambos, hombres y mujeres, debemos pelear por cambiar esa educación retrógrada mantenida por la religión y la sociedad. Por esto me enfada tanto que se considere un libro para mujeres. El machismo no es culpa de los hombres ni de las mujeres, pero los dos (posiblemente por inercia) se empeñan en que siga vigente. Cada uno de ellos deberá modificar lo que tenga que modificar para conseguir ser más libre, más fuerte, más confiado y más resolutivo en su propia vida. Sólo así será más y mejor amado por el otro/otra.

Clark Kent
Otra cosa que me gusta (y que está de acuerdo con mi opinión de que España y Líbano parecen reflejos del mismo país) es que siendo una mujer árabe, con 10 años menos que yo, ha vivido casi las mismas experiencias. Ella habla de un matrimonio prematuro contraído a los 20 años para escapar del agobio de su familia y esta estrategia también era utilizada por mujeres españolas en los años 1970-1980; también sobre las expectativas y las ideas preconcebidas sobre las relaciones entre hombres y mujeres que desde luego se pueden aplicar también a las relaciones entre los españoles y las españolas. En estos estereotipos (aunque cada vez menos) las mujeres son o putas o madres y para ellas los hombres serán el príncipe azul y el amor único para toda la vida.

Es un libro escrito en un tono muy distendido, que incorpora también poesías de la autora, pero que dice verdades como puños con contundencia. 



Superman es árabe 
Joumana Haddad 

Traducción 
Jeannette L. Clariond
Giampiero Bucci 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Cine: Lasa y Zabala (2014) de Pablo Malo

Creo que desde los años 1960 la mayor tragedia que hemos vivido los españoles ha sido el terrorismo de ETA; pero nos hemos negado, no sé por qué, a analizar (desde todos los puntos de vista posibles y desde todas las disciplinas académicas) que pasó, cómo surgió o qué pretendía. Todos, es cierto, que hemos seguido las informaciones de la prensa, los comunicados de la banda terrorista y las declaraciones de políticos, pero no ha existido un verdadero análisis social, económico o antropológico de lo que ha sido el terrorismo de ETA. Siempre he pensado que el cine, en general, debería contribuir a facilitar ese análisis y que el cine español debería tratar el tema, desde diversos puntos de vista, al menos con una película al año, porque cualquier actividad humana es susceptible de ser analizada, pero no todas pueden tener explicación.

Por mi parte, no logro entender como unos jóvenes, apenas adolescentes, en los años 1980, consideraron su derecho y su obligación, bajo el pretexto de una causa política (la independencia del País Vasco), matar a otros jóvenes que llevaban distinto uniforme (policía, guardia civil y militares) y que, a veces provenían de zonas de España en las que no había muchas expectativas laborales. Además teniendo en cuenta que entonces gobernaba un partido socialista, que disfrutábamos de unas cotas de derechos civiles impensables unos años antes y que, bajo el amparo de la Constitución de 1978, se estaba estructurando un estado de las autonomías, imperfecto y ahora muy cuestionado, pero con un nivel de distribución de competencias incluso superior al de algunas repúblicas federales europeas. 


En los años 1980, la mayoría de los jóvenes sólo queríamos fumar porros y follar todo lo posible, disfrutar de la noche, de la música y los primeros conciertos internacionales, estudiar y encontrar un buen trabajo. Era el tiempo de la movida, de Almodóvar y de tomar la calle para divertirse. Pero en el País Vasco, una parte considerable de sus jóvenes no lo veía así. Yo no he tenido nunca un sentimiento nacionalista marcado, ni por mi comunidad autónoma ni por mi país. He sido siempre bastante crítica con eso, porque me parece que tiene un componente muy fuerte de masculinidad mal entendida. Desde el punto de vista de la crítica feminista, no creo que ninguna mujer deba tener sentimientos hacia las fronteras que los varones han creado y además estoy absolutamente segura de que dentro de esas fronteras (de cualquiera de esas fronteras vascas o españolas o catalanas) las mujeres siempre hemos sido ciudadanas de segunda o de tercera. Y seguirá siendo así por mucho tiempo. No tengo datos recientes, pero en el País Vasco no ha habido ninguna candidata a lendakari, ni alcaldesas para las ciudades principales ni para ningún otro cargo político relevante. 


Pero, a pesar de que yo no lo tenga, respeto el sentimiento nacionalista de otros, aunque no lo entienda y aunque ese sentimiento tampoco tenga una fundamentación histórica sólida. Mirando siempre al futuro debemos de encontrar maneras de convivir y coexistir y si la independencia de una parte de España, sea Cataluña, el País Vasco o Extremadura, es decidida por una amplia mayoría de la población la admitiré sin ningún problema; siempre que sea por cauces legales y siempre que el nacionalismo español no quiera impedir sus derechos al resto de nacionalismos. En este asunto, y en muchos otros, a veces parece que asistamos a una berrea de machos, meando todos a la vez para marcar territorio y excluir al otro.



Todo esto para decir que la película Lasa y Zabala me ha parecido fallida. Creo que el director tenía buenas intenciones, pero ha querido abarcar demasiado y al final no ha encontrado el tono adecuado para narrar la historia. Lasa y Zabala eran dos jóvenes de ETA (casi adolescentes) que fueron secuestrados en 1983 en Francia y torturados y asesinados en España por los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación, dicho de otra manera terrorismo de estado), durante los años de plomo o de la guerra sucia. Pero si no se ha vivido o estudiado esa época, poco se puede entender de la película. No recrea el ambiente de terror, propiciado por el terrorismo de ETA y por el terrorismo de estado; en este sentido la película no es explicativa. El director ha elegido un tono narrativo bastante neutro, pero que al final resulta poco emocionante. No tiene tampoco ritmo de thriller, ni se centra en la investigación policial. Aparentemente es una crónica no lineal de los hechos, que salta en el tiempo entre el momento del asesinato y el momento posterior cuando se identifican los restos que por casualidad se encuentran en Alicante diez años después. Los personajes tampoco son muy elaborados. Son figuras de cartón piedra: en el bando de los GAL, los personajes acaban definiéndose por sus patologías mentales y en el bando abertzale, el abogado (inspirado en el personaje real de Íñigo Iruín) abrumado por las circunstancias, apenas tiene unos segundos de dilema moral, cuando su ayudante es asesinado con una carta-bomba. El director tampoco incide en las consecuencias políticas y sociales que tuvo el caso Lasa y Zabala, pasa de puntillas por el juicio, enumera las principales condenas y menciona que los principales acusados pasaron muy pocos años en la cárcel por diversos motivos.

Los verdaderos Lasa y Zabala

Sí que destaco la interpretación de Unax Ugalde como el abogado, Francesc Orella como Galindo y Ricard Sales que interpreta al guardia civil Dorado, uno de los implicados directamente en la muerte de Lasa y Zabala. Una lástima que la película haya quedado tan corta, en unos aspectos, por haber querido abarcar demasiado. 



Director: Pablo Malo 
Guion: Joanes Urkixo 
Fotografía: Aitor Mantxola 
Intérpretes: Unax Ugalde, Francesc Orella, Ricard Sales, Oriol Vila, Joan Anza, Cristian Merchan. 

jueves, 29 de octubre de 2015

Ensayo: El Minotauro global. Estados Unidos, Europa y el futuro de la economía mundial de Yanis Varoufakis ( 2012)

Trato de entender con todas mis fuerzas la economía como ciencia pero tengo que confesar que debo de tener un interruptor dentro de mi cerebro y me lo impide. He estudiado economía política cuando hacía Derecho y en Sociología también teníamos una asignatura, Introducción a la economía, pero nada. No paso de los conceptos de oferta y demanda y de los cañones y la mantequilla. Déficits, superávits, inflación, financiarización me superan aunque sigo intentándolo. 

Varoufakis
Así que en ese intento me enfrenté al último libro de Yanis Varoufakis. Para muchos, Varoufakis es un provocador nato. Ha sido ministro de finanzas griego hasta su dimisión en julio de 2015. Es profesor, economista y sigue siendo diputado (muy crítico) por SYRIZA. Ha escrito varios libros, es conferenciante y analista de mucho prestigio. Izquierdista y sin pelos en la lengua, últimamente parecía más un problema que una solución para la situación de Grecia así que decidió dimitir. Ha desarrollado casi toda su actividad académica como profesor en universidades de Australia y Estados Unidos. Debe de conocer bastante bien al Minotauro global.

El Minotauro y Teseo
El Minotauro era hijo de Pasífae (uno de los nombres de la luna) y del Toro de Creta. De esta relación, de un toro enamorado de la luna, sólo podía nacer un monstruo, un hombre con cabeza de toro. Y como todo monstruo que se precie era cruel y periódicamente requería para alimentarse un sacrificio humano. 7 hombres y 7 mujeres (las mujeres vírgenes claro; los hombres daba igual). El caso es que hasta que llegó Teseo y mató al Minotauro aquello era un sinvivir.

Varoufakis compara la economía de Estados Unidos con el Minotauro; la economía estadounidense durante décadas ha necesitado para impulsar la economía mundial una corriente continua de capital facilitada por el resto del mundo, pero que hace ya tiempo que se ha convertido en un problema más que en una solución. El funcionamiento desregulado del Minotauro Global ha provocado una gran Crisis, un colapso que no puede resolverse con meros parches sino con soluciones más creativas y alejadas del neoliberalismo.

La Reina Isabel preguntó a varios distinguidos profesores de la London School of Economics por qué no pudieron prever esta crisis. La respuesta fue que el capitalismo siempre genera crisis y que el capitalismo tiene sus propios mecanismos para superar sus crisis. Pero en esta gran crisis esa respuesta no fue válida. Varoufakis afirma que estos profesores cayeron en la trampa de su propia retórica; gráficamente dice que el crash de 2008 fue el inevitable resultado de otorgar a los cazadores furtivos el papel de guardabosques. Algo así como poner al zorro a vigilar a las gallinas o como no ser consciente de vivir una borrachera de optimismo irracional. Además quien se esforzaba en avisar de lo que se avecinaba era tachado de cenizo y pesimista.

Tsipras 
Así que podría decirse también que pecamos de vanidad y al final esos artefactos económico-financieros creados por hombres (varones, deseosos quizá de probar que eran más machos que nadie) adquirieron vida propia y se rebelaron, multiplicándose a partir de entonces sin control, engordando como una bola de nieve rodando por una montaña. Las instituciones capitalistas crearon unas agencias de calidad, destinadas a controlar sus productos, cosa que en realidad no hicieron por varios motivos: estaban tan borrachas de éxito como todos, nadie cuestionaba la teoría económica que tanto bienestar había creado en el mundo y también participaban de un comportamiento rebañego. Cualquiera que se hubiera opuesto hubiera sido tachado de cenizo y pesimista o incluso se hubiera arriesgado a perder su puesto de trabajo. Tanto poder llegó a tener (y sigue teniendo) el Minotauro Global como para poder convencer a todo el mundo de que su ideología (neoliberal) es en realidad una ciencia (económica).

Disturbios en Grecia 
Ya en las primeras páginas Varoufakis habla de la aporía, definiéndola como un estado de intensa perplejidad en el que nos encontramos cuando nuestras certezas se hacen añicos. Así estamos ahora. Por una parte, vemos que existen economistas disidentes, como él, que tienen otra visión de las causas y las consecuencias de la crisis y por otra vemos que no se les hace caso. Alexis Tsipras, primer ministro griego, elegido por ser contrario a las políticas de austeridad, aparentemente estaba de acuerdo con Varoufakis, sino no le hubiese nombrado ministro. Tsipras, como sabemos, convocó un referéndum que resultó ser un absoluto rechazo a las condiciones de rescate propuestas por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. Sin embargo, no se ha respetado la voluntad del pueblo griego, ha dimitido Varoufakis y Tsipras ha aceptado las condiciones del rescate. La pregunta siguiente es, ¿para qué cojones convocó un referéndum que no pretendía respetar?

Pues eso, aporía. Absoluta perplejidad. 



El Minotauro Global. Estados Unidos, Europa y el futuro de la economía mundial.
Yanis Varoufakis 

Ed. Capitán Swing

lunes, 26 de octubre de 2015

Teatro: El zoo de cristal de Tennessee Williams (2015)

El zoo de cristal es de ese tipo de literatura que carga las tintas contra las madres. Presenta a una madre aparentemente alegre y desenvuelta, pero en el fondo, y esto es algo que los hijos no saben ver, es una mujer profundamente preocupada por el porvenir de sus hijos, especialmente de su hija. Es una mujer que cometió el gran error de su vida al elegir como marido a un hombre débil y borracho que terminó por abandonarla. Nunca sale en la obra de teatro, pero en la adaptación de Eduardo Galán, dirigida por Francisco Vidal, su retrato sigue presente en el salón de la casa. Una manera de no olvidar la traición y el abandono de ese hombre. 

Amanda Wingfield era una joven sureña atractiva, elegante, preparada únicamente para ser una buena esposa y madre. Todavía conserva los viejos vestidos de cuando era joven y recuerda la cantidad de pretendientes que tuvo. Como ella misma dice “dominaba el arte de la conversación” y yo añadiría que ahora también domina el arte de disimular su fracaso. Ha tenido dos hijos que tienen que preparar su futuro durante la Gran Depresión en los Estados Unidos de 1930. 

Tom, soñador insatisfecho (como su padre), inseguro y egoísta y que abandonará a su familia (como su padre) a pesar de los ruegos de su madre para que siempre se ocupe de su hermana. Y Laura, una joven tímida que sufre ataques de pánico. No es guapa, ni elegante, ni simpática, no tiene pretendientes y además sufre una leve cojera que ella se encarga de agrandar. Vive pendiente de sus figuritas de cristal, tan frágiles como ella misma. Intuimos que Tom y Laura son grandes decepciones para las esperanzas de su elegante y decadente madre. Y aunque ella nunca lo dice abiertamente, de alguna manera esa frustración callada siempre acaba por salir, en comentarios tan cínicos como inocentes o en gestos de desprecio que casi pasan desapercibidos.

En su esfuerzo por encauzar la vida de sus hijos (lo que es su obligación como madre) se muestra dominante, manipuladora y obsesiva; pero también vulnerable, desorientada y tierna. Amanda quiere por todos los medios prevenir el desastre de su hogar, aunque no sepa cómo hacerlo y en lugar de evitar la ruina se gane el resentimiento de sus hijos.



Y es que es totalmente lógico que una mujer no sepa cómo ser madre. Sobre todo si es abandonada por aquel que tenía que proporcionarle un hogar estable, porque así era el reparto de papeles (así sigue siendo en la mayor parte del mundo): las mujeres no acceden a la educación ni a la preparación que les facilitaría encontrar un trabajo y a cambio de ello deben confiar su vida a un hombre egocéntrico que las puede abandonar en cualquier momento. En este caso Amanda, educada como una joven señorita del sur que “dominaba el arte de la conversación” no puede apoyarse ni siquiera en el hijo que ha salido tan flojo como su padre. El egoísmo de Amanda está plenamente justificado por haber sido educada como un ser dependiente de otros, de su marido, de su hijo, hombres menos inteligentes y valientes que ella, a los que debe confiar su propia supervivencia.



El zoo de cristal fue escrita por Tennessee Williams en 1944 y es una de sus obras más autobiográficas. En esta adaptación de Eduardo Galán, Silvia Marsó interpreta a Amanda. Sus hijos son Pilar Gil y Alejandro Arestegui. Carlos García Cortázar interpreta a Jim, el amigo de Tom y posible novio para Laura.


Autor: Tennessee Williams
Adaptación: Eduardo Galán
Dirección: Francisco Vidal 

Intérpretes: 
Silvia Marsó (Amanda) 
Carlos García Cortázar (Jim) 
Alejandro Arestegui (Tom) 
Pilar Gil (Laura) 

Escenografía: Andrea d'Odorico
Iluminación: Nicolás Fischtel
Vestuario: Cristina Martínez
Sonido: Tuti Fernández