lunes, 4 de marzo de 2013

Novela: La vida es un tango


Sinopsis.- 
En los años 90, en un barrio marginal de Santa Clara, ciudad de Cuba, Leo Martín se enfrenta a la resolución de un caso de contrabando de gafas de mujer.

El autor.- 
Lorenzo Lunar también nació en Santa Clara como su protagonista. Es escritor, crítico literario y cantante de boleros, no sé si aficionado o profesional. También regenta una librería de viejo, La Piedra Lunar. Otras de sus novelas son: Échame a mí la culpa y Que en vez de infierno encuentres gloria (II Premio Novelpol, I Premio Brigada 21 y mención especial del Jurado del Premio Internacional Dashiell Hammet).

Mi opinión.- 
Esta es la primera novela negra que leo ambientada en un país caribeño y comunista, en Cuba. Antes de empezar a leerla, pensé que el hecho de que fuese un país comunista le daría algunos toques diferentes; al terminarla no estoy tan segura.

En lo que respecta al personaje principal se corresponde perfectamente con el héroe de novela negra: desesperanzado, solitario, honesto, con un punto cínico y problemas de relación con las mujeres. Leo Martín ha nacido y crecido en una barriada marginal de Santa Clara, donde sigue viviendo y donde ejerce su profesión de policía. Ha estado casado, tiene algunas novias y exnovias y una hija pequeña a la que apenas ve.

La novela está escrita en primera persona y desde la inmediatez del presente, Leo nos hace partícipes de su vida, enlazando con algunas situaciones del pasado que siguen teniendo repercusión. Abre espacio así para la nostalgia. Leo va andando por las calles del barrio, saludando a unos vecinos, amenazando a otros y de todo ello somos testigos como si estuviéramos dentro de la escena; conocemos a los delincuentes por su mote y sabemos sus historias por lo que Leo nos dice, nos cuenta. En realidad no estamos leyendo la novela, Leo nos la está contando o incluso cantando. Nos invita a pasear por ese barrio monstruoso, donde los hombres pueden elegir entre ser delincuentes o ser policías y donde las mujeres no tienen elección. Siendo niñas o en su primera adolescencia su padre, padrastro o cualquier otro varón cercano, las empuja a ser putas. Putas del barrio, supervivientes, o jineteras en la capital, cobrando en dólares y siendo el orgullo de sus familias.

Es curioso que durante toda la novela las mujeres sólo aparezcan como putas o madres y a veces las dos cosas. No hay mujeres policías, ni funcionarias, ni mujeres delincuentes o traficantes de droga. Y por eso no sorprende que la única relación que establezcan con los hombres sea genital, no sexual ni mucho menos amorosa, sólo genital. 

La madre de Leo le trata como a un niño: le lava la ropa, le hace la comida, le da consejos y hasta le prepara el baño; parece que ni el comunismo puede con esas madres edípicas que consideran a sus hijos eternos Peter Pan.

La exmujer de Leo le ha sobrepasado ampliamente en estudios y en ambición y le ha sustituido por otro macho mejor posicionado en la escala de poder. 

Las novias y exnovias de Leo no son lo que él querría. La hija de Leo, niña todavía, pasa más tiempo con su padrastro que con él.

Esa es la vida que Leo nos cuenta y nos llora. Todo eso y el tráfico de drogas, el contrabando, el exilio clandestino, la prostitución, el desencanto, los abusos, las corruptelas, la escasez, la pobreza. El tejido habitual de una novela negra en el mundo capitalista. Y en el comunista también.

Respecto al estilo narrativo, es muy destacable la musicalidad del texto. Las repeticiones insistentes de frases cortas durante todo el texto le dan cadencia y ritmo. Pero es todavía más, es el estribillo de la fatalidad; como si la vida fuese una canción, no en vano el autor es un apasionado de los boleros y además en la novela la vida es un tango. Sórdido tango arrabalero, de la marginalidad y del desencanto, pero con el calor, la luz y los olores del Caribe. Os recomiendo que la leáis; es un universo de personajes en lucha por la supervivencia.

“Son la tres de la tarde y Mayita pasa frente a mí.
Mayita, con sus ojos verdes y su pelo rubio. Metida en esa lycra que parece que va a reventar la tela.
Mayita, con su olor a perfume de violetas y a champú de fresas y a jabón de melocotón. Mayita que es un mango maduro.”




La vida es un tango 
Lorenzo Lunar
Ed. Alumuzara

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