miércoles, 10 de abril de 2019

Palencia. Su catedral y otras cosillas (2018)


Poco tiempo me quedó para visitar las ciudades de Palencia y Burgos, durante el puente del último noviembre. Apenas un paseíto para ver las catedrales y poco más.

La puerta de los novios

La Catedral de Palencia, bajo la advocación de San Antolín, tiene como sobrenombre la “bella desconocida”. Estando tan cerca de otras catedrales monumentales como la de Burgos o León, incluso Zamora, no extraña que haya pasado desapercibida aunque tiene motivos también para destacar y cambiar su sobrenombre por el de "la bella reconocida".

Portada de los reyes
Esta bella desconocida reconocida tiene una cripta muy especial de época visigoda del siglo VII. Se la considera la iglesia del rey Wamba y fue abandonada durante la invasión musulmana. Después con la Reconquista se construyó un nuevo templo románico, a continuación de esta cripta, del que quedan algunos restos y más adelante, la actual catedral gótica, encima de ambas construcciones.

La cripta visigoda




La iglesia románica y el pozo de San Antolín
La cripta visigoda se redescubrió durante unos trabajos de rehabilitación. La parte más antigua termina en un testero con arcos de herradura cuyas columnas tienen capiteles con decoración floral muy esquemática. A continuación de esta construcción se edificó una ampliación románica en el siglo XII en la que se sigue manteniendo el pozo de San Antolín, con propiedades curativas en determinadas fechas del año, especialmente el 2 de septiembre. El brocal de este pozo y el acceso a la cripta mediante escalera son del siglo XVI. Tiene bóveda de cañón con arcos que arrancan desde el suelo.

Interior de la nave central

El templo gótico actual se levantó entre los siglos XIV y XVI, comenzando por la capilla de la Virgen blanca. Así conviven desde el gótico flamígero hasta los estilos plateresco y renacentista. Tiene aspecto de fortaleza y, aunque no se considera que ninguna de sus fachadas sea la principal, sus cinco puertas de acceso tienen nombres, destacando la Puerta de los Novios porque en 1388 entraron por ella el príncipe Enrique y su futura esposa. Es una puerta sencilla, como el resto del exterior de la catedral y hoy sirve de entrada ordinaria al templo.



En su interior se pueden distinguir claramente los tres niveles de construcción del gótico más clásico: arcos formeros, triforio y claristorio. Son estos dos últimos los que aportan luminosidad al templo. En la página web de la catedral se puede visitar virtualmente el triforio, catedraldepalencia.org

Anamorfosis de Carlos V y su vista menos distorsionada

El ábside es la parte más antigua de la catedral y conserva las características del gótico más primitivo y sencillo. Tiene planta poligonal dispuesta en siete capillas y está decorada por pináculos y gárgolas. Aquí es donde se sirve la polémica. Una de las gárgolas es un esqueleto y otra representa a José Sanabria, un fotógrafo armado con su cámara de fuelle y que era amigo del arquitecto Jerónimo Arroyo, que dirigió la restauración entre 1908 y 1910.

El fotógrafo

El esqueleto

En el interior, sobre la estructura gótica, las capillas tienen decoraciones diversas: renacentistas, góticas, platerescas. Yo me quedo, sin dudarlo, con el monumental retablo del altar mayor, obra muy significativa del renacimiento castellano. El mueble plateresco fue obra de Pedro de Guadalupe, las esculturas de la época pertenecen a Felipe Vigarny y las once pinturas fueron encargadas a Juan de Flandes, dos de las cuales, Oración en el huerto y Noli me tangere se han visto en la exposición Mons Dei.

El retablo del Altar Mayor
Posteriormente se incluyeron también obras de Alejo de Vahía y del barroco Gregorio Fernández. Respecto a las pinturas de Juan de Flandes, en 1509 se firmó el contrato del encargo que, siguiendo la vida de Jesús, especificaba claramente cuáles serían los temas a tratar. Pero alguna de las obras de Juan de Flandes, como la Crucifixión, no terminaban de encajar en el retablo definitivo y fueron alojadas en otras capillas de la catedral hasta que en 1944 se vendieron. Hoy, afortunadamente, se exhibe en el Museo del Prado.

La crucifixión de Juan de Flandes

La Sala Capitular se utiliza actualmente como museo y allí se puede contemplar el San Sebastián de El Greco que se prestó para la exposición de Las Edades del Hombre, Mons Dei y también una curiosa anamorfosis que representa a Carlos V. Otra curiosidad es el sepulcro de doña Inés de Ossorio, mecenas de la catedral fallecida en 1492, con su estatua yacente; en sus pies se ha esculpido también a una doncella peinada con una hermosa trenza. La leyenda decía que las jóvenes casaderas venían a tirar de la trenza para casarse rápidamente, pero como las necesidades van cambiando ahora son las jóvenes estudiantes las que vienen a tirar de la trenza cuando se acercan los exámenes. Yo, por si acaso, también tiré de la trenza. Se puede encontrar más información sobre esta catedral aquí, Guía de la Catedral de Palencia

La trenza

Vimos otras iglesias pero de pasada y no me quedó tiempo para mucho más. La iglesia de la Compñía de Jesús o de Nuestra Señora de la Calle y la Iglesia de San Miguel, donde la tradición dice que se casaron el Cid y doña Jimena. Esta última en su momento estuvo en el límite de la ciudad y por eso tiene aspecto de fortaleza. Palencia era una ciudad que sufría frecuentes saqueos.

Iglesia de San Miguel
El casco histórico de Palencia no es muy atractivo. La calle Mayor conserva algunos edificios antiguos y en los porches todavía pueden observarse las antiguas mirillas para controlar el acceso de extraños. En la calle, me llamaron la atención dos esculturas. Una de ellas dedicada a la Mujer palentina por Indalecio López en 1998. Y es que la mujer palentina ha sido famosa por su valentía desde 1387, cuando el duque de Lancaster intentó conquistar el reino de Castilla, pero las palentinas le pararon los pies. La otra es un homenaje realizado a Victorio Macho por Luis Alonso y en ella se representa al autor dando forma a su famoso Cristo del Otero que no pude visitar. Bastantes cosas me quedaron por ver en Palencia, será cuestión de volver.

La mujer palentina de Indalecio López, la llaman La Gorda

Victorio Macho de Luis Alonso

La mirilla



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