martes, 16 de octubre de 2012

Lo imposible (The Impossible)


Sinopsis.- 
María y Henry deciden pasar sus vacaciones de Navidad en Tailandia junto con sus tres hijos, el adolescente Lucas y los dos más pequeños. Navidad de 2004. Tsunami.

Opinión.- 
No me gustan las pelis de catástrofe. Suelen ser sentimentalmente manipuladoras, aprovechan cualquier ocasión para retorcerte el brazo y, además, presentan a los protagonistas de tal manera que en un momento despliegan toda su vida anterior, descubren el sentido de la vida, resuelven la catástrofe y salvan muchas vidas, encuentran o reencuentran el amor de verdad e incluso les da tiempo para hacer unas risas, crítica social y varias cosas más. 

Lo imposible no es nada de eso. Es una película honesta. Sobre todo la primera parte; es profundamente sobria y muestra el desastre de una manera realista y abrumadora, de tal forma que sientes la zozobra de los personajes zarandeados por esa fuerza desatada e incontenible de la naturaleza.

Los personajes son arrastrados, no tienen tiempo para pensar, se colocan en posición fetal, liberan su instinto de supervivencia y se aferran a lo poco que pueden encontrar. E incluyo como personaje también al tsunami, que se hace presente antes de entrar en pantalla a través del sonido, del bramido, más aterrador incluso que las imágenes de la devastación. Hay algún crítico que se ha quejado del excesivo protagonismo de la banda sonora, pero creo que en este caso está más que justificado.

También es cierto que en la segunda parte de la peli, el guion flaquea un poco, al director se le va de las manos, se hace previsible y convencional y cae en una cierta sensiblería, especialmente las escenas previas al reencuentro (no digo más). 

Las interpretaciones, me han gustado mucho aunque hubiese preferido un mayor protagonismo de Ewan McGregor (Stars War, Moulin Rouge), pero no se puede pedir todo. Naomi Watts (Promesas del este, Madres e hijas) y Tom Holland, que interpreta a su hijo adolescente, asumen los papeles protagonistas.

He leído que este fin de semana ya ha sido record de taquilla. No me extraña, la película es muy recomendable, muy sólida y nada sentimentaloide. Efectos especiales impresionantes y una apuesta por internacionalizar la débil industria del cine español, lo que no estaría nada mal. 



Lo imposible (The Impossible)
Director: Juan Antonio Bayona
Intérpretes: Naomi Watts, Ewan McGregor y Tom Holland
Música: Fernando Velázquez
Fotografía: Oscar Faura

lunes, 8 de octubre de 2012

50 sombras liberadas


Sinopsis.- Sigue la erótica dependencia de Ana y Christian. Pero ahora sí, el sexo duro es con amor y matrimonio. ¡Bufffffffffffff!

La autora.- E.L. James, es ejecutiva de televisión, esposa y madre. Y actualmente está escribiendo una nueva novela de amor.

Mi opinión.- Bueno pues, compré el libro yo solita y sabía, por supuesto que sí, a lo que me arriesgaba. Un bestseller. En mi defensa dos cosas: una, me compré el tercero para acortar el camino y dos, dejo la lectura en el capítulo 7 de 25 (aprox. 130 páginas de 500) porque no puedo sobrellevar tanto lujo.

Porque es eso y no sexo ni otra cosa. La erótica del lujo. Un hombre enamorado, sexy y millonario que te dice que debes aprender a ……….. ¡gastar dinero, mucho mucho dinero! Y ahí es donde empiezo a reírme a carcajadas. No está mal, pero no da para un libro.

Bueno claro, yo soy working class. Y las working class no podemos apreciar esa vida tan vida lujosa. No tenemos la sensibilidad adecuada (captáis la ironía, ¿no?). Esos bikinis de 540 dólares (en euros …, tampoco me voy a poner a calcular). Esos bikinis decía, cuya mínima cantidad de tela es inversamente proporcional al precio. Esos champanes Bollinger (que he tenido que mirar en internet cuanto valen y no me atrevo a ponerlo aquí). ¡Y qué decir de esos zapatos de novia Jimmy Choossssssssssssssssssss!

Sólo de releer este último párrafo se me acelera el corazón y eso que soy working class, así que imaginaos el efecto devastador en la pobre Ana. Anastasia ¿glamuroso nombre?, recién salida de la universidad, recién casada con ese hombre de mirada de esfinge (y responsable del calentamiento global, ¿las dos cosas a la vez?); ese hombre que nunca llega tarde porque lleva un reloj Platinum Omega; ese hombre que luce su alianza matrimonial de platino, en esa misma mano donde guarda el regalo de postboda para Ana, una pulsera ……… ¡TAMBIÉN DE PLATINOOOOOOOO!

Oh my God! Si todo es platino en tu vida………. no puedes abrir los ojos sin que te deslumbre. Así no me extraña que la única actividad que se pueden permitir sea follar. ¡Uyyyyyyyyyy! Quería decir hacer el amor.

Podría decir que la novela es plana, que la trama es previsible y que los personajes son unidimensionales (WTF, ¿pero Chris no tiene 50 sombras encima? ¡Alguna profundidad de carácter debería tener!).

En definitiva, ¿a alguien le importa? Saltamos de los párrafos del lujo a los tórridos y ¿qué hay en medio? Nada. A partir del capítulo 8 hay algo de persecución policial, problemas de negocios o algo similar que pone sus vidas de lujo en peligro de lujo, pero ahí ya no he querido llegar. Total, van a hacer peli, pues me espero a verla.

El caso es que las opiniones se polarizan. Hay mujeres que no pueden desengancharse y otras que no la soportan; los hombres no creo que sepan que existe este libro. Es claramente un bestseller, prefabricado y dirigido a una audiencia determinada. Si no eres ese público, no te va a gustar. Pero, ¿tiene que enfadarte si no te gusta? No, yo prefiero aprovechar para reírme, aunque tampoco quiera dedicarle tanto tiempo a un chiste.

No es literatura erótica (aunque la autora en su página web se empeñe en calificarla como ROMANCE-SUSPENSE-ERÓTICA). Es una novela rosa, rosa, rosa, y……….. de vez en cuando, o en cada capítulo o dos veces en un capítulo, dice pezón y clítoris.

¿Yo la recomendaría? Claramente, no. Cualquier novela de La sonrisa vertical, tiene más calidad y es sin duda más entretenida. Pero debería ser un desafío para los escritores de renombre. Deberían animarse a escribir literatura erótica porque no es un género fácil.

P.D.  Me acabo de enterar que las pelis son tres. ¡Uy que pereza me va a dar!



Fifty shades Freed
E.L. James
Arrow Books

50 sombras liberadas
Traducción: María del Puerto Barruetabeña Díez
Grijalbo 

lunes, 1 de octubre de 2012

Una botella en el mar de Gaza


Sinopsis.- 
Tal es una adolescente israelí de origen francés. No entiende cómo una persona puede envolverse en bombas y hacerse estallar en un bar o en un autobús, haciendo que la vida/muerte de los demás dependa de si han querido tomar un café o no o de si han tomado un autobús en lugar de un taxi. Un día lanza un mensaje en una botella al mar de Gaza, pidiendo explicaciones a quien lo recoja. Cinco jóvenes palestinos lo encuentran y uno de ellos le contestará. 

Opinión.- 
Es bueno que lleguen películas como ésta que se sale del circuito puramente comercial y que paradójicamente, aunque sean ficción, nos den aproximaciones de cómo se vive en realidad en un país agredido. 

En las noticias habitualmente se habla de las grandes catástrofes o atentados o guerras, pero no queda espacio para la descripción de la violencia cotidiana constante, sostenida y desquiciante en un país sitiado. 

La falta de preparación, de esperanza y de futuro de los jóvenes les hace vivir en una adolescencia perpetua, arrastrados por una rutina que pocos se atreven a romper. En esas circunstancias debe ser difícil enfrentarte y asumir la responsabilidad de tu vida. Deben ser necesarias dosis extra de motivación e ilusión para no dejarse arrastrar hacia la barbarie (porque si te tratan como un ratón y te obligan a vivir en una ratonera, lo lógico es que te conviertas en un ratón).

Cuando Naim, el joven palestino, contesta al mensaje no se imagina que eso cambiará su vida de la forma más inesperada. El hecho de ser tratado como un ser humano por el enemigo y establecer una mínima relación con él (ella en este caso) le supondrá no pocos problemas con los suyos, pero recibir un poco de aire a través del resquicio del email será una nueva vida.

El guion se hace previsible y peca de un exceso de buenismo; pero no hay que olvidar que Tal, la chica protagonista, tiene 17 años y empieza a enfrentarse a la vida real. No es una historia de amor adolescente, sino más bien de esperanza y de salvación individual. Y eso me parece lo más terrible, porque en un conflicto, como el palestino-israelí o israelo-palestino (sé muy bien con quien están mis simpatías, pero no vienen al caso), un conflicto tan enquistado, constantemente en tablas, en un juego diabólico de suma 0 donde nadie gana, parece que la única salvación que queda es la individual y esto duele decirlo, pero suena a traición a los tuyos. 

Tanto actores como director, para mí, son desconocidos. Todos están muy acertados pero me ha parecido espléndida Hiyam Abbas, actriz y directora de cine árabe israelí, que desempeña el papel de madre del protagonista. Espero que vayáis a verla, yo os la recomiendo y no tardéis mucho porque con la prisa que llevan los estrenos no creo que dure mucho más en el cine. 


sábado, 15 de septiembre de 2012

Holmes&Watson. Madrid days.


Sherlock Holmes y el Doctor Watson se desplazan a Madrid para investigar unos crímenes muy similares a los cometidos por Jack el destripador (aquí le llaman “el charcutero”). 


Me confieso culpable, fui a verla. Quería hacerlo porque soy perdidamente sherlockiana –del canon de Conan Doyle y especialmente de la última adaptación-actualización-modernización que la BBC ha hecho para televisión y porque acabo de releer Fortunata y Jacinta (también víctimas de otro depredador) y quería ver los posibles escenarios donde transcurre esta gran novela. Sabiendo que es cine de Garci, ya no te puedes sentir engañado. Y eso ¿que quiere decir? Pues, preciosismo y acartonamiento a partes iguales; lentitud; diálogos intensos hasta la agonía; pesados cortinajes de terciopelo. 

El guion ha sido escrito por el propio Garci en colaboración con Eduardo Torres-Dulce. Y aunque se pierde en divagaciones y pompa, a veces puede hacerte sonreír. Holmes tiene premoniciones, sueña los asesinatos, predice el psicoanálisis y analiza la situación social y política de España envuelto en volutas de humo y sin pestañear: “España es un enigma, Watson”. Incluso da su opinión sobre las corridas de toros, con tibieza, sin ofender a nadie. Una de cal y otra de arena.

En definitiva, el guion me parece débil. Garci abre diferentes subtramas y no llega a profundizar en ninguna de ellas. Ni en la intriga ni en los amoríos. La historia de amor entre Holmes e Irene Adler (Belén López, guapísima) da mucha pereza. Está resuelta en unas cuantas escenas con conversaciones previsibles y sin ninguna pasión. Por otra parte y después de terminada la película me di cuenta (¿torpeza mía?) de que el doctor Watson, vive un aparente, casto y aburrido triángulo amoroso con su recién estrenada esposa y una joven madrileña. Tampoco desarrolla otra trama que hubiera sido más interesante que las anteriores y sobre todo más actual: empresarios triunfadores y sin escrúpulos, rodeando-presionando-babeando al ministro de turno, pájaros de mal agüero, implicados de alguna manera (que no llegamos a saber) en los crímenes y apostando por el progreso a cualquier precio, progreso que no se puede permitir remilgos éticos. 

Respecto a la puesta en escena y la fotografía, son lo mejor de la película. Las secuencias están dispuestas casi como escenas teatrales, estáticas, pero que encajan muy bien con el ritmo lento de la película y del siglo XIX español. La inserción de postales de la época es ... kitsch y supongo que sirve para paliar la falta de presupuesto, pero funciona. Y también los fundidos, como parpadeos, para saltar de una escena a otra. Pero si no se es fan de Garci, y yo no lo soy, la peli se hace lenta y larga. 

La elección de los actores es correcta. Gary Piquer (no conozco ninguna referencia de trabajos anteriores) interpreta a Holmes y da físicamente el papel; delgado, perspicaz, muy demacrado, fumador compulsivo y adicto a sustancias. El doctor Watson, José Luis García-Pérez (me gustó mucho en Cachorro), también da porte al personaje. El problema de ambos es que sus papeles no consiguen emocionar por la debilidad y lo redicho del guion. Me gustaría destacar a Víctor Clavijo (La señora) interpretando a un periodista enamorado de una de las víctimas, Macarena Gómez (La que se avecina), una cabaretera ingenua. Su triste historia de amor sí que aporta una cierta frescura e inocencia. Lástima que el resto del reparto, especialmente las actrices, esté tan desaprovechado: Belén López, Leticia Dolera y Manuela Velasco. Pasaré por alto el comentar la aparición de Gallardón, porque no quiero caer en el insulto.

Quien busque una película de intriga y acción –que sería lo normal dado el título- no la encontrará, pero sí un viaje en el tiempo al siglo XIX, al Madrid denso y un poco rancio que aparentemente tanto le gusta a Garci. Ni los asesinatos ni su resolución le importan lo más mínimo (pasados 10 minutos de la peli, a mí tampoco) y poner a estos dos personajes allí es sólo una excusa para revisitar Madrid. Lo peor es que abusa de un exceso de personajes, estereotipos, que no aporta nada a la trama principal; yo la recomiendo por la fotografía y por ese tono amarillento añejo y decadente que a veces todavía tiene Madrid. 

Lo mejor, el doctor "Guasón" (Watson) se lleva a Londres la receta del cocido... esto chirría, ¿no? Pues eso, ¡Garci en su máximo esplendor! 

miércoles, 18 de julio de 2012

NOSTALGIA

¿Cuántas palabras caben en un bolígrafo? y ¿por qué salen en el orden que yo quiero? Preguntas-piojo, enredadas siempre en el pelo.

En realidad, ¿para qué quiero un bolígrafo, si tengo un teclado?

¡¡¡¡¡¡¡¡Ay!!!!!! Nostalgia

martes, 3 de julio de 2012

El fútbol y yo


Muchas razones me hacen odiarlo. Pero una vez el fútbol me ayudó. 

Estaba en Trípoli (Líbano), en verano estudiando árabe. Trípoli es la segunda o tercera ciudad del país, mayoritariamente musulmana y muy muy conservadora. No está lejos de Beirut, una hora más o menos en bus. Allí compartía piso con unos compañeros de curso, en una parte de la ciudad reconstruida después de la guerra y tan nueva tan nueva que las calles no tenían ni nombre ¡olé!. Mi nivel de árabe no daba –ni daría ahora, por supuesto – para explicarles a los taxistas donde vivía y su nivel de francés o inglés tampoco nos facilitaba el entendimiento ¡bonita palabra!, así que, por cortesía del profe, llevaba la dirección escrita en un papelito. Aproximadamente decía, en árabe claro: “es el edificio alto, de fachada blanca, enfrente de la farmacia, dos calles a la izquierda, después de pasar la plaza donde está el colegio”. Sencillo, ¿no?

Bueno pues, (aquí empieza el problema), una noche volvía de Beirut “la pija” y me di cuenta de que había cambiado de bolso (nada habitual en mí) y el papelito se había quedado en casa (inteligente, ¿no?). Casi medianoche y no podía recurrir a un taxi ¡bien!, mi casa estaba casi a una hora de la estación, ¡yupiiii!, me tocaba volver andando. Tenía que pasar por un control del ejército sirio ¡¡¡¡pánico!!!!. Aunque hacia años que había terminado la guerra civil (magníficamente cubierta por Maruja Torres ¡qué grande!), el país todavía estaba ocupado por el ejército sirio. Sentí miedo (venga va, lo reconozco) y me quedé paralizada. Ahora, sin dudarlo, pienso que los soldaditos (no es despectivo) hubieran preferido estar en casa con sus madres y que yo también les di miedo, aunque fuera unos segundillos, pero entonces no lo ví así. 

Empezaron a acercarse como en las pelis, el fusil-escopeta-ametralladora-o-lo-que-fuera-con la bayoneta calada ¡uy, uy, uy!. Gritaban (y no hacía falta porque no estoy sorda) y lo único que yo entendía era “passport, passport”, “España”, “España”, risas, ¿risas? y de repente más risas y “brsa, brsa” y risas, muchas muchas risas ¡maldita la gracia!. 

Llegó un teniente-capitán-coronel-o-lo-que-fuera (era guapo) y pude entenderme con él. Después de las preguntas habituales: “¿qué haces aquí?”, ¿estás casada?“, ¿por qué estás estudiando árabe?”, “¿eres periodista?”,  “¿estás casada?” ¡¡¡¡otra vez!!!!; y después de las recomendaciones de: “no vayas sola por la calle, si no es con tu marido”, “es medianoche”, “no es seguro si no vas con tu marido”, “te acompaño a casa, ya que no está tu marido” (¡¡¡pero otra vez con el marido!!! ¿será gay?); y después de otra tanda de “brsa, brsa” y por supuesto después de risas, risas, muchas risas (¡qué poco me reía yo!), en el jeep militar que me llevaba a casa le pregunté qué significaba “brsa” y … (pausa dramática) … Era … Barça, F.C. claro.


martes, 26 de junio de 2012

Estudiando durante el verano


Estoy preparando para septiembre tres asignaturas del Grado de Sociología. No es que haya sido mala estudiante, es que llevo una vida muy achuchá. El caso es que no es la primera vez que me pasa lo que os voy a comentar ahora. 

En la asignatura de Teoría Sociológica Clásica, el autor, George Ritzer, menciona a las autoras del XIX, que “osaron” tener una preocupación sociológica feminista. Afirma, que siempre y en todo ha existido una perspectiva feminista (al menos desde la Ilustración), pero que, también siempre, ha sido oscurecida y relegada por los hombres que intentaron, en este caso, hacer de la sociología una ciencia.

Más adelante, consultando el índice del libro me doy cuenta de que el autor dedica un capítulo a estudiar la perspectiva feminista de autoras como Harriet Martineau, Charlotte Perkins Gilman y otras. 

Pero, y esto es lo chocante, en el programa de la asignatura se pasa por alto su existencia. No es la primera vez que me pasa. Me encuentro en una asignatura y el autor escribe en dos líneas sobre la importancia que pudo tener una visión feminista pero obvia analizarla en profundidad. Hasta ahora, y el próximo año empezaré el tercer curso de la carrera, en ninguna asignatura se ha considerado el estudio de la perspectiva feminista de la sociología. 

¿No sería ya momento de estudiarlas? Sus aportaciones, evidentemente, no serían comparables con las de los grandes pensadores. Pero, ¿no nos podrían mostrar otra manera de pensar? o ¿de pensar de la misma manera pero sobre diferentes cosas?