jueves, 15 de mayo de 2014

Cine: El Gran Hotel Budapest de Wes Anderson

Comedia sofisticada, de huida del mundo en el periodo de entreguerras. El Gran Hotel Budapest está situado en un paraíso idílico, amenazado por los ruidos de otra (gran) guerra, entre montañas donde sólo los privilegiados (y sus criados) pueden estar. Allí se sitúan unos personajes de cuento, caricaturescos y muy divertidos. Con bigotes de todas clases, finos o espesos, pero todos ellos bien recortados, afilados, engominados o dibujados (como el de Zero Moustafa).

La película está basada en fragmentos de varias obras de Stefan Zweig. No he leído nada de él ni tampoco había visto ninguna película de Wes Anderson. Es un director norteamericano que ahora vive en Europa, director de culto, con su propio estilo y que no se somete a modas.

Gustave H. (Ralph Fiennes) es conserje en el famoso Gran Hotel Budapest; conserje y mucho más. Es amigo especial de muchas señoras (y de algunos caballeros) de alta alcurnia, provecta edad y riqueza considerable. Zero Moustafa (Tony Revolori) es el nuevo botones, que se convertirá en su protegido y amigo de confianza. Madame D (Tilda Swinton) de 84 años y “dinamita en el catre” según Gustave H, es asesinada. En su último testamento deja a Gustave un cuadro de considerable valor “Niño con manzana”. Como el resto de herederos no está de acuerdo, Gustave tiene que robar el cuadro y esconderlo. Además le acusan del asesinato de Madame D.

Ahí empiezan la huida de Gustave y su encuentro en la cárcel con personajes dudosos pero de buen corazón que le ayudarán a fugarse. El guion es un repertorio de fina ironía (y mala baba, también), elegancia, decadencia, clase y situaciones disparatadas. Valga de ejemplo la escena de cinco presos limando los barrotes de la misma ventana al mismo tiempo. Es todo muy vintage, estrambótico y centroeuropeo. Persecuciones, resbalones, caídas por precipicios y ventanas, con una estética puesta al servicio de la comicidad más ingenua. Faltan los tartazos de las películas de cine mudo, pero aquí los personajes son demasiado refinados para recurrir a eso. No es comedia de carcajada, pero sí de sonrisa continua.

Aunque el director muestra a veces un gusto excesivo por las escenas estáticas, resultan ser preciosas fotografías, de colores saturados (anaranjados, rosas  y azules) y de intención claramente desternillante. Pueden parecer muy afectadas, aunque para mí por eso tienen tanto encanto.

Los colores intensos, de cuento infantil, las fragancias embriagantes y las buenas maneras de todos los atildados personajes, resaltan la nostalgia de un mundo perdido, donde también quedaba sitio para unos malos malísimos vestidos de cuero negro y unos nazis antipáticos y vulgares, de uniforme tan gris desteñido como sus almas.






jueves, 8 de mayo de 2014

Cine: Ocho apellidos vascos de Emilio Martínez Lázaro

Sí que han debido de cambiar las cosas en España para que Ocho apellidos vascos se la película más taquillera. Hace unos años un éxito así hubiera sido impensable. Yo, personalmente, estaba ya cansada de que los estereotipos cómicos del país fuesen los andaluces y, lo que todavía me parecía peor, los aragoneses belloteros.

No me extraña que haya sido criticada por la izquierda abertzale y por la derecha españolista, las dos tendencias igual de excluyentes, expansionistas e intolerantes. Eso me hace pensar que es una película de humor inteligente. Lo mejor de estos aspavientos de señorones tan serios y metódicos es que la película no trata de política y mucho menos de terrorismo. Sólo es una comedia romántica, de manual. De estas de chico-chica-problemas-chica-chico, donde el equívoco, esta vez, surge de las "diferencias" culturales. En realidad no hay tanta diferencia, lo kitsch del norte se encuentra con lo kitsch del sur y ya veremos qué pasa.

Ya hay rumores de que filmarán una segunda parte, ambientada en Cataluña. No habrá que perdérsela.

Amaia (Clara Lago) se va a Sevilla con sus amigas a celebrar que la han dejado plantada ante el altar. Amaia es brava y esto ya es un comienzo de película tormentoso. Allí conoce a Rafa (Dani Rovira), un señorito andaluz engominado y “grasioso” que se enamora perdidamente de ella. Son como agua y aceite, difíciles de mezclar, pero después de una noche de borrachera, todo se ve de otra manera y Dani decide ir al País Vasco a buscar a la chica. Allí también se encontrará con el padre de Amaia (Karra Elejalde), todavía más difícil de conquistar que ella. En su empeño por enamorar a Amaia, encontrará la ayuda de Merche/Anne (Carmen Machi), viuda de un guardia civil, que lleva viviendo toda su vida allí y aún no se ha acostumbrado a la cultura.

Koldo, el futuro suegro es de armas tomar y necesita comprobar el pedigrí vasco de Rafa. Así que entre Merche, Rafa y Amaia, enredarán bien las cosas para que podamos disfrutar de momentos de pura comedia: Amaia vestida de novia corriendo detrás de Rafa; Merche, borracha, seduciendo a Koldo; y Koldo despertándose en una habitación cargada de iconos españolistas, la bandera, el toro de Osborne, el retrato del guardia civil y no lo recuerdo, pero seguro que había alguna estampita de la Vírgen.

Tenemos ganas y necesitamos reír y lo mejor reírnos de nosotros mismos o del vecino que es lo mismo. Y nos reímos de los flequillos cortados con hacha de “los vascos y las vascas”. Y también de los tupés engominados de “los andaluces y las andaluzas”. No me escandalizo porque yo no le tengo tanto apego a la tierra y no puedo entender que nadie lo tenga. Ni a la tierra ni a nada. Si tuviéramos que quedarnos siempre en el mismo sitio no nos harían falta las piernas.

Y sobre todo que poniendo esas dos culturas, tan aparentemente tan distintas, así juntitas, te das cuenta de que Koldo, el padre vasco de la chica vasca, es tan pedorro-super-mega-protector con su hija y borde-ridiculizador-pedante-macho-alfa-a-punto-de-ser-destronado por el futuro yerno como cualquier otro padre español.

Pues eso, que si los andaluces y las andaluzas van de “pescaíto frito y fino”, los vascos y las vascas optan por las “cocochas y el chacolí” (y no lo escribo con tx porque no quiero). ¡A ver quién encuentra la diferencia! Y es que lo de las identidades acaba siendo muy cansino.



Director: Emilio Martínez-Lázaro
Intérpretes: Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde y Carmen Machi
Guión: lo mejor de lo mejor de Borja Cobeaga y Diego San José




jueves, 1 de mayo de 2014

Cine: Bienvenido Mister Marshall de Luis García Berlanga

Esta ha sido la segunda película de cine clásico que hemos comentado en el curso de Análisis fílmico que estoy haciendo. Reconozco que es una obra maestra del cine. No me cabe duda. Es inteligente, divertida, profunda y caben dentro de ella, los subgéneros principales del cine: western, folclórico, cine de denuncia, incluso el autor afirma en una entrevista que, parte de la película es un homenaje al cine soviético. Pero confieso que tengo cierta animadversión al cine de Berlanga y no sólo por su misoginia abiertamente confesada. 

Lo que más me gusta son los diálogos, llenos de chispa, con un humor fino y surrealista. Gran parte del mérito se debe al escritor Miguel Mihura. Una narración muy ágil y perfectamente articulada entre todos los protagonistas, algo difícil de mantener en una película coral. Casi me atrevería a decir que sólo hay un protagonista; todo el pueblo que responde a un estímulo como si fuese un único organismo. 

Gracias a este curso me he enterado de lo que se llama “arco dramático berlanguiano” y que es parte de lo que más me molesta del cine de Berlanga. Berlanga siempre sitúa a sus personajes ante una oportunidad, algo imprevisto que si saliese bien podría cambiar definitivamente sus vidas, pero el problema es que la inmensa crueldad (revestida de ternura) de Berlanga hacia sus personajes, siempre impide que las cosas les salgan bien. A pesar de la simpatía que siente por los personajes, retrata con mucha crudeza, el sometimiento, el conformismo, la falta de expectativas y el fracaso constante, la aceptación de la miseria, la abulia y la inercia. Todo ello me hace salir del cine dando patadas.

Villar del Río (no del Campo), un pueblo donde no llega el tren, recibe la visita del Delegado (máxima autoridad) que viene a anunciarles la próxima visita de los americanos del Plan Marshall.  El Plan Marshall se había diseñado para ayudar a la rápida reconstrucción de Europa después de la II Guerra Mundial. Fueron beneficiarios los países que había sufrido la expansión nazi. La España franquista que había sido aliada de los nazis, quedó fuera de estos planes de recuperación económica. Se dice que esta película pasó la censura por su tono claramente antiamericano. Yo creo que la pasó porque los censores no brillaban por su inteligencia. 

Bueno, con la noticia de la llegada de los americanos, todo el pueblo se moviliza para recibirlos como se merecen. Casualmente están en el pueblo, Carmen Vargas (máxima figura de la canción española) y Manolo su representante que conoce perfectamente los gustos de los americanos. Así que embarca a todos en la transformación de un pueblo de la meseta castellana en un pueblo andaluz de cartón piedra. Después de todo el esfuerzo, los americanos pasan de largo. 

Pero por un momento los habitantes de Villar del Río han podido soñar. Las escenas de los sueños de los personajes principales me parecen soberbias. Cada una respetando las pautas del género correspondiente: western para el sueño del alcalde; escenarios de cartón piedra para el sueño histórico del hidalgo venido a menos; y el sueño de la maestra que no se llegó a rodar y que, confesado por el propio Berlanga incluía alguna especie de intercambio (sexual) entre la maestra y unos jugadores de béisbol altos, rubios y guapos.

La maestra y la folclórica son los únicos personajes femeninos. Son estereotipos como corresponde al tono de sátira que Berlanga da a toda la película, pero, la folclórica, exageradamente estereotipada e ignorada por la cámara incluso cuando está cantando, roza el ridículo. Y eso que Lolita Sevilla era la protagonista absoluta de la película y por ello percibió los honorarios más altos. 

Parece que Berlanga odiaba el cine folclórico que en aquella época tenía mucho éxito sobre todo en el mundo rural, mayoritario entonces en España. Además le habían impuesto la temática folclórica para poder rodar la película. Tomando en consideración esto y que las cantantes de la época no brillaban como actrices, creó este personaje. Una folclórica a la que sólo van a ver hombres y después de la primera canción ya no le hacen ni caso. Es muy conocida la escena en la que toda su conversación se reduce a asentir lo que dice su representante con “ozú”, “vaya”, “digo” o la otra escena en la que directamente, Manolo su representante la hace callar “porque están hablando los hombres, niña”. Ridiculización de la folclórica, corta de entendimiento y de instrucción. 

Una sátira de la España rural donde al final, Berlanga salva a los inocentes personajes pero quedando por encima de ellos, como un señorito burgués.





Director: Luis García Berlanga
Intérpretes: José Isbert, el alcalde; Manolo Morán, Manolo el representante; Lolita Sevilla, Carmen Vargas; Elvira Quintillá, Eloísa la maestra; Fernando Rey, el narrador.

viernes, 25 de abril de 2014

Cine: El hombre que mató a Liberty Valance de John Ford

Es un western crepuscular. Comienza con una locomotora humeante acercándose a una ciudad próspera y termina con la misma locomotora cruzando nuevamente el paisaje en dirección contraria. Durante toda la película prevalece un tono muy melancólico y una gran intensidad emocional, acompañada por la banda sonora. La acción se desarrolla en un día que da para muchos recuerdos.

Ramson Stoddard, es ahora un senador de los Estados Unidos y vuelve, junto con su esposa Hallie, a Shinbone para el entierro de un antiguo amigo, Tom Doniphon. Empieza recordando cómo en su primer viaje a Shinbone, entonces ciudad sin ley en medio de la nada, fue atacado por Liberty Valance. Y cómo todo lo que sucedió a partir de entonces se ha convertido en leyenda, que no conviene modificar.

Tom Doniphon, Ramson Stoddard y Hallie se conocen en un momento de cambio fundamental. Con la expansión de los colonos hacia el oeste, los hombres como Doniphon eran necesarios. Eran portadores de una masculinidad agresiva, salvaje y de una rudeza noble; con un código de conducta propio, a veces no muy legal, pero siempre honesto y justo. Eran esos hombres capaces de ir más allá de la frontera.  

Ahora ese mundo está empezando a desaparecer y otro está formándose, pero todavía no está muy definido. Ramson Stoddard es el encargado de dar forma al nuevo mundo; es un abogado idealista, no violento, que cree en la razón, en la negociación y en las leyes. Es un hombre educado en el este, culto, que tiene como meta superar la violencia y establecer el imperio de la ley. Doniphon, el hombre de acción, está a punto de ser sustituido por Stoddard, el hombre de leyes, el político que sabe utilizar la palabra y que es el adecuado para consolidar la frontera.

Para completar el triángulo, entre los dos, está Hollie; será la encargada de elegir entre las dos masculinidades. En su elección intuitiva, pero profundamente racional, no deja sitio para sus sentimientos. Será una decisión que le pese toda la vida, aunque sepa que no se equivocó al apostar por la seguridad que le facilita el hombre nuevo.

El ataúd de Doniphon, la flor de cactus, Stoddard y Hollie

Después del tiroteo entre Stoddard y Liberty Valance, Doniphon, el héroe trágico desaparece. Es consciente de los nuevos tiempos y de que en ellos no tiene lugar; pierde todo lo que había esperado obtener. Stoddard empieza su carrera política y su vida con Hollie.

Es una película sobre cómo se formó un país y de la influencia que empieza a tener la prensa como creadora o sustentadora de una leyenda, en definitiva de una ideología. Es también la historia de los inmigrantes suecos que exhiben orgullosos sus documentos que les acreditan como ciudadanos americanos; donde ya no aparecen batallas contra los indios; ahora la lucha está entre ganaderos y agricultores; entre los que prefieren la vida salvaje y los que saben que es preciso implantar la civilización. A cada mundo le corresponde una masculinidad distinta.

Está basada en un relato de Dorothy M. Johnson, escritora habitual de Westerns y de la que ya se habían adaptado otras obras, como El árbol del ahorcado.


El hombre que mató a Liberty Valance 
Director: John Ford
Intérpretes: John Wayne, James Stewart y Vera Miles

miércoles, 16 de abril de 2014

Cine: Enemy de Denis Villeneuve

Al principio de la película se dice: Todas las cosas grandes de la vida se producen dos veces, la primera vez son una tragedia y la segunda una farsa. Esta es la pista fundamental para entender lo que se cuenta en ella.

Adam Bell es un profesor universitario de historia que lleva una vida de lo más normal. Tiene una novia rubia platino y visita a su madre de vez en cuando. Su apartamento no es lujoso y tampoco vive en una buena zona de la ciudad.

Tiene una vida tan aburrida que le vemos dando la misma clase a dos grupos diferentes de alumnos, en días diferentes. Así que en uno de los ratos perdidos entre clase y clase, por casualidad un compañero de trabajo le recomienda que vea una película; una comedia sin trascendencia. Sólo para que se divierta.

En la película descubre a un actor secundario muy parecido a él. Y aquí empieza la intriga. No sabemos si se trata de un actor que se inventa un personaje o si es un profesor universitario aburrido que sufre alucinaciones o un fenómeno paranormal o una pesadilla. Yo, por el tono amarillento de la fotografía en la película, creo que trata de las alucinaciones de un hombre aburrido que se siente culpable.

Lo que más sorprende es que, desde el primer momento, Adam Bell se toma la existencia de su doble como una amenaza. Podría haber pensado que se trataba de un actor muy parecido, pero no, desde el primer momento sufre la angustia de estar viviendo una situación inexplicable. Es un thriller que no deja resquicio para una explicación racional. No son hermanos separados al nacer. No son parecidos, son exactos. Tienen las mismas cicatrices, la misma barba descuidada, la misma voz y las mismas fotografías en sus diferentes casas. Adam tiene la necesidad de contactar con su doble y al mismo tiempo le produce pánico. 

El actor es Daniel Saint-Clair; aunque tampoco ese es su verdadero nombre. En realidad se llama Anthony y está casado con una hermosa rubia platino (muy parecida a la novia de Adam) que está embarazada. No sabemos mucho más de Anthony. Vive un poco mejor que Adam, ha hecho varias películas como secundario y tiene una vida sexual un poco turbia (¿o es parte de la alucinación?). Y también visita a su madre de vez en cuando.

Adam es un personaje soso, con una cara sosa, y su doble, Anthony, tiene su misma cara, pero es una cara perversa; cada uno mantiene una relación con una mujer rubia platino, muy parecidas entre ellas; uno tiene un trabajo seguro pero aburrido; el otro tiene un trabajo precario y fascinante. Cuando por un día intercambian sus vidas, las mujeres se dan cuenta del engaño. Pero, ¿por qué tienen los dos la misma fotografía? Una fotografía que aparece rota en casa de uno de ellos ¿Y las arañas? ¿Y la madre? Yo creo que tienen la misma madre y que ni ella misma lo sabe. Alucinaciones.

Tendré que volver a verla porque todavía me falta encajar alguna pieza. Desde luego que la película capta la atención del espectador en todo momento. Por eso debe ser lo de las arañas. Porque al final nos quedamos atrapados en la pegajosa tela de araña, con cara de tontos y más preguntas que respuestas. No digo más.


Director: Denis Villeneuve
Guion: Javier Gullón, basado en la novela El hombre duplicado de José Saramago
Intérpretes: Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Sarah Gadon e Isabella Rossellini

jueves, 10 de abril de 2014

Cine: Her de Spike Jonze

En Her el futuro es casi presente. Está aquí a la vuelta de la esquina. La gente no vive en ciudades inhóspitas; tiene familia y tiene amigos; se enamora, se casa, quiere tener hijos, sufre el desamor y se divorcia, igual que hoy. 

Esa ciudad del futuro es luminosa, de colores cálidos y con una atmósfera envolvente. Tiene una playa apacible. La gente viaja en transporte público, no viven con prisa. Trabajan, pasean y quedan a comer con sus amigos. Una descripción que encaja con cualquier ciudad de la parte buena del mundo de hoy en día. 

En esa ciudad vive y sufre su pena de desamor Theodore. Trabaja como escritor en una gran empresa que se dedica a escribir cartas para otros. No es que los otros no tengan tiempo de escribir cartas, es que prefieren que las escriba un profesional que siempre se expresa mejor. Algunos son clientes desde hace años, muchos años, y Theodore ya les conoce perfectamente. Sabe cómo se enamoraron, cuándo se casaron, cuántos hijos tienen. Les ha escrito cartas de amor para sus parejas, cartas de felicitación para sus hijos, cartas de pésame para sus muertos. 

Es paradójico que Theodore se gane la vida expresando los sentimientos de los demás y que su esposa le haya dejado porque no ha sabido conectar con ella. 

En medio de esa deriva emocional, Theodore instala un sistema operativo de nueva generación: inteligencia artificial eficaz, eficiente y simpática. Ella es Samantha. Capaz de procesar información a velocidad de vértigo, de aprender según sus necesidades y las de su ¿dueño?, con una memoria prodigiosa y una curiosidad infantil. Pero lo que hace que este sistema operativo sea de verdad novedoso es que Samantha también experimenta emociones, dudas, deseos; llega a ser capaz de desarrollar sentimientos y de provocarlos en otros también. Tiene su propia personalidad y también puede sentir sus miedos e inseguridades; por un momento, le angustia no tener cuerpo, pero en otro disfruta la aparente sensación de una existencia sin límites. Es muy ... humana. 

Theodore y Samantha pasan por todas las fases del enamoramiento, el amor y la decepción. Además no son los únicos. Hay otras personas que también han conseguido congeniar con sus sistemas operativos.

Y esto es algo que empieza a considerarse normal. Está claro que a finales del siglo XX y principios del XXI, la innovación más rompedora y la que, no me cabe ninguna duda, está aquí para quedarse, es la gran variedad de modelos de relaciones y de familias que coexisten actualmente: familias recompuestas; familias monoparentales; parejas del mismo sexo con hijos o sin hijos; monogamias sucesivas. Algunos pensamos que con el incremento de la esperanza de vida, es imposible pensar en una pareja para toda la vida. Esto a los conservadores les pone los pelos de punta y se rasgan las vestiduras diciendo que la familia está en crisis, cuando en realidad está más revitalizada que nunca, lo único es que no sigue un modelo estándar.  

Lo que quiero decir es que cualquier cambio de lo establecido nos parece una ruina vital y nos causa tal zozobra que nos parece insoportable. Pero, al final acabamos adaptándonos. Quizá dentro de 50 años no sea tan extraño plantearse una relación con un sistema operativo. Porque, ¿qué es lo básico en una relación? Si no tenemos cuerpo, ¿donde se engancha nuestra identidad? El sistema operativo, ¿es el alma?



Director: Spike Jonze
Intérpretes: Joaquín Phoenix, Theodore; Scarlett Johansson, Samantha;

jueves, 3 de abril de 2014

Novela: El valle del terror de Arthur Conan Doyle

El autor.-
Arthur Conan Doyle (1859-1930) fue médico y escritor escocés. Él mismo confesó que empezó a escribir los relatos y  novelas de Sherlock Holmes, porque en su consulta de oftalmología no entraba nadie y se aburría. Escribió novela, teatro y ensayo. Y como es sabido terminó tan harto del personaje que había creado que decidió matarlo, pero la “presión popular” le obligó a resucitarlo. En los últimos años de su vida también estuvo muy interesado por el espiritismo e incluso escribió un libro sobre el asunto de las hadas de Cottingley, El misterio de las hadas, sobre unas misteriosas fotografías de unas niñas en compañía de hadas etéreas, evidentemente trucadas. Aunque una de las protagonistas de esas fotos mantuvo hasta su muerte que todas eran falsas excepto una. 

Sinopsis.-
Sherlock Holmes recibe una carta de Porlock, alguien relacionado con Moriarty (el archienemigo del detective), con un mensaje cifrado en el que aparecen las palabras Douglas y Birlstone. Poco después el inspector McDonald de Scotland Yard, le comunica que el señor John Douglas de Birlstone ha sido asesinado de una manera horrible. Holmes y Watson, se ponen en camino hacia Sussex para ayudar a la policía a resolver ese violento crimen. La mansión donde ha sucedido el asesinato está rodeada por un foso lleno de agua y al anochecer, se tiene por costumbre levantar el puente levadizo para que nadie pueda entrar ni salir de la casa ¿Cómo ha sido posible el crimen?

Mi opinión.- 
El valle del terror se publicó por primera vez como libro en 1915, aunque antes ya había salido como novela por entregas en el Strand Magazine. Es una de las cuatro novelas largas que escribió Conan Doyle, con el personaje de Sherlock Holmes. Su estructura es, además, similar a Estudio en escarlata, otra de las grandes novelas del canon sherlockiano: un relato dentro de otro relato.

El primero de ellos, La tragedia de Birlstone, es clásico dentro de las novelas de Sherlock Holmes. Se trata de una novela enigma, donde hay un asesinato inexplicable en una tranquila zona rural inglesa, Birlstone en Sussex. La policía pide ayuda a Sherlock Holmes, que acude acompañado por el Dr. Watson, para descubrir cómo ha sido posible y quién es el asesino. Tras sus habituales pesquisas dará con la solución del enigma. Su acción transcurre en los años 1900.

El segundo relato, Los batidores, es completamente diferente y muy interesante a la hora de analizar el resto de la obra de Conan Doyle. Los críticos claramente lo consideran precursor de la novela negra clásica e inmediato antecesor de Cosecha Roja de Dashiell Hammett. 

El Dr. Watson comienza el relato de esta segunda parte, invitando a los lectores a que le acompañen a un espacio y un tiempo diferentes, concretamente “varios miles de millas hacia el Oeste” y unos 25 años atrás. Lo que sigue es el manuscrito de un hombre perseguido, McMurdo que en 1875 llega a la cuenca minera del Valle de Vermissa, en Estados Unidos. Encuentra un ambiente de explotación, corrupción, sociedades secretas y crimen organizado. 

Está inspirado en un hecho real como fue la infiltración de James McParlan, detective de la Agencia Pinkerton de Filadelfia, en “Los hijos de Molly Malone”, una sociedad secreta/sindicato del crimen que estaba en guerra abierta contra los dueños de las minas. Torres Dulce, en un apéndice escrito para esta novela, mantiene que el enfrentamiento no se debía a motivos laborales propiamente, sino que más bien se trataba de impedir una fuerte coalición entre los Molly Malone y otras sociedades secretas irlandesas. Esto es algo que Conan Doyle no tiene en cuenta en su novela. Él hace hincapié en el interior de una organización brutal, sectaria y sanguinaria, más al servicio del enriquecimiento de sus dirigentes y del control de la ciudad por parte del hampa. 

Es de las obras menos conocida de Conan Doyle, por lo menos para mí. Hasta ahora me había pasado totalmente desapercibida, aunque tengo la colección completa de los relatos de Sherlock Holmes, desde hace muchos años. Quizá la razón por la que es menos conocida es por la violencia brutal de la segunda parte de la novela, muy justificada, pero que no se ajustaba a los gustos de los fieles lectores de Sherlock Holmes. 

Al final se conoce la relación entre John Douglas, Jack McMurdo y Birdy Edwards. Pero con eso no queda solucionado el caso, porque otro crimen pone punto final a la historia.

El valle del terror
Arthur Conan Doyle 
Traducción de Juan Manuel Ibeas
Ed. Cátedra