jueves, 24 de diciembre de 2015

Teatro: Medea de José Carlos Plaza (2015)


Es la obra que se estrenó en Mérida el verano pasado y que en Diciembre ha llegado a Madrid. Medea es la bruja cruel que asesina a sus hijos. En esta versión Vicente Molina Foix recrea la historia apoyándose en los textos de Eurípides, Séneca y Apolonio de Rodas, dando lugar a una visión más intimista de la tragedia. Y es, además, compasivo con Medea. Una compasión que demuestran la corifea y su nodriza que en un momento determinado dice de todo lo que en esta tierra tiene cuerpo y pensamiento nosotras, las mujeres, somos las más desdichadas. 

El personaje de la nodriza ha sido creado para esta obra. Me ha sorprendido mucho esta actriz que no conocía, Consuelo Trujillo. Mucho más joven que el personaje al que interpreta, consigue construirse un cuerpo, recrear los movimientos y utilizar la voz de una anciana que nos cuenta la historia anterior: cómo Jasón y Medea se conocen en la conquista del vellocino de oro. Un relato hecho desde el amor incondicional hacia Medea y que va anunciando la tragedia que llegará por la deslealtad de Jasón. 

Es difícil entender a Medea, esta mujer que sufre esta furia incontenible que le impulsa a matar a sus hijos, desde el momento que Jasón la traiciona para casarse con la hija del rey de Corinto y poder acceder al trono. Todo lo que fue amor es convertido en odio por la traición. Al final de la obra no simpatizas con Medea porque su comportamiento ha sido monstruoso, pero la conmovedora interpretación de Ana Belén (que al final de la representación estaba verdaderamente emocionada) sí que hace que la comprendas, que entiendas su desgarro. Una vez que lo ha dado todo por un hombre y que no puede volver atrás no es de extrañar que se afane en tal venganza.


Medea, princesa y bruja que no ha conocido el amor, se dejó seducir por Jasón abandonando su reino. Medea es una mujer que no pertenece al tiempo de los hombres, pertenece al mundo oscuro de lo instintivo, lo no racional. Desafía las claras leyes de los varones. Primero se escapa de su hogar desobedeciendo a su padre para casarse con un extranjero a quien ayuda a conseguir el vellocino de oro; después no acepta el abandono de ese marido desleal y decide vengarse del hombre matando a sus propios hijos. Vive el conflicto entre el instinto y la razón.



Esta ha sido la interpretación que yo he conocido siempre. Pero buscando un poco más en los mitos, he encontrado que no es la primera vez que Medea mata, aunque en la obra no se diga. Medea quiere huir con Jasón, pero su padre se opone. No obstante consigue escapar y para facilitarse la huida no se le ocurre otra cosa que secuestrar a su hermano pequeño y hacerlo pedazos que después tira por la borda para que su padre se entretenga recogiendo los trozos de su amado hijo. Después, ya traicionada por Jasón, intenta retenerle matando a Creusa, su nueva prometida. Hemos pensado siempre que Medea mata por venganza hacia Jasón. Pero ¿y si, en realidad, sólo le gustaba matar a todo aquel que se opusiera a sus planes? ¿y si sólo fuese una psicópata obsesiva? A partir de ahora me quedarán las dudas sobre Medea.



De todas maneras ya hace siglos que es un clásico y todos los clásicos tienen infinitas lecturas. Lo que yo puedo decir, después de ver esta versión dirigida por José Carlos Plaza, es que la Medea de Ana Belén sufre y se puede sentir compasión (aunque no disculpa) por ella. 

Dirección: José Carlos Plaza
Texto: Vicente Molina Foix
Escenografía: Francisco Leal 
Vestuario: Pedro Moreno 
Música: Mariano Díaz
Iluminación: Toño Camacho
Intérpretes: Ana Belén, Consuelo Trujillo, Adolfo Fernández



lunes, 21 de diciembre de 2015

Novela: Últimos días en el Puesto del Este (2011) de Cristina Fallarás

La autora.-
Cristina Fallarás nació en Zaragoza en 1968 aunque actualmente vive en Barcelona y según su cuenta en Facebook viaja constantemente promocionando su buena literatura y participando en tertulias televisivas y en otros foros. Otras obras suyas: Así murió el poeta Guadalupe, No acaba la noche. Con esta novela ganó el Premio Ciudad de Barbastro de novela corta en 2011. 


Mi opinión.-
El año pasado leí su novela Las niñas perdidas y quedé realmente impresionada por la fuerza de su escritura. Esa misma fuerza se puede encontrar también en este libro, de un género completamente distinto al anterior; podría considerarse literatura apocalíptica. Lirismo febril, de vértigo y mareo por la angustia. Una letanía obsesiva de una mujer evocando a un hombre que no llegará.

La Polaca y sus hijos viven en una guarnición sitiada junto a un pequeño grupo de resistentes. Esperan al Capitán. Todas las noches escuchan aullidos y gruñidos del mundo exterior; sacrificios y muertes. Los bárbaros, ocultos como ciudadanos de bien, imponen sus leyes. Los resistentes siguen esperando al Capitán.

No sabemos por qué estos personajes han quedado atrapados en el Puesto del Este, pero sí que sabemos desde el principio que el Capitán no llegará. En esos días que preceden a su muerte, la Polaca construye un relato con sus recuerdos, su desesperación y su rabia. Es una mujer hermosa y joven, con un precioso pelo rubio y además es la mujer del Capitán; el resto de mujeres resistentes la envidia y la acosa, pegan a sus hijos y los atemorizan. En esa situación la Polaca se hace más fuerte y eso se trasluce en su relato. Cuestiona y critica la lucha política, pero se mantiene en su lucha ética, por la supervivencia, la suya y de sus hijos, mientras el Capitán sigue ausente. Exhibe su adulterio frustrado porque ya todo da igual y vuelve con su marido. Pero aun así conserva su relato del amor agónico y encuentra en su interior la fuerza necesaria para envenenar a sus hijos (y salvarlos de un muerte peor) y prepararse para su propia muerte a manos de sus compañeras resistentes o de los bárbaros, lo mismo da.

Hay mucho amor y desesperación en esta novela. La autora la escribió en un momento difícil de su vida y eso se nota. Parte de su rabia y de su espíritu combativo llegó automáticamente a la Polaca y dice Cristina Fallarás que le fue muy difícil superar el pudor que le daba publicar algo tan íntimo. Sobre todo hay mucho amor hacia los hijos.

Yo sigo esperando que escriba otra novela negra con Victoria como protagonista. 


Últimos días en el Puesto del Este
Cristina Fallarás

Ed. Salto de Página

jueves, 17 de diciembre de 2015

Cine: Les combattants de Thomas Cailley (2014)

Thomas Cailley es un joven director francés que se ha encargado también en esta película de escribir el guion. Ha sido su primer largometraje y el debut no podía haber sido mejor: César 2014 a la mejor ópera prima, a la mejor actriz y al mejor actor revelación y Premio FIPRESCI en Cannes 2014, en otros. Es un cine fresco, vivo y sentimental. Muy alejado de las películas americanas de cartón piedra, sobre amores adolescentes con vampiros y enfermedades terminales incluidas. 

Arnaud (Kévin Azaïs) acaba de perder a su padre y junto con su hermano piensa en hacerse cargo del negocio familiar al menos por el momento. Aprovecha el verano también para disfrutar con sus amigos: pesca, discotecas y chicas. Es un joven honesto, un adolescente un poco despistado que tendrá que empezar a tomar decisiones sobre su vida.

Madeleine (Adèle Haenel) está preparándose intensamente para entrar en el ejército francés. Yo la definiría como feminista de la segunda generación, pero todavía recuperable. Enfadada con todo el mundo y especialmente con los hombres. Teniendo que demostrar constantemente a todos que es más alta, más lista, más capaz, más fuerte y más competente que un hombre en todos los aspectos. Es bruta, insolente y respondona. Es pesimista y se prepara concienzudamente para el apocalipsis y la extinción. Con cariño hay que decir que es una verdadera fiera. Pero Arnaud también sabe morder.



Arnaud y Madeleine se conocen durante ese verano. El ejército francés está haciendo una campaña para captar jóvenes militares. Y se alistan una temporada a prueba, Madeleine por vocación y Arnaud por Madeleine. En el campo de entrenamiento se enfrentan la pasión de Madeleine y el buen juicio de Arnaud; pero no sólo es un enfrentamiento militar. Para su sorpresa también se ven involucrados en un combate cuerpo a cuerpo que no esperaban y para el que no estaban preparados. El COMBATE, con mayúsculas, es enamorarse. Como dicen al final de la película la próxima vez estaremos en guardia.



Es una comedia romántica muy suave; al mismo tiempo, los actores dan mucha intensidad a los personajes. El escenario, un campo de entrenamiento militar, es inusual y supone el contrapunto ideal para evitar la ñoñería. Perdidos en un bosque, intentando pescar en un río donde no hay peces, los personajes parecen destinados a reinventar la humanidad, a ser los nuevos Adán y Eva. Del romanticismo pasa a la aventura y de ahí al drama y casi al cine apocalíptico, y en todo momento sorprende al espectador gratamente. 



Director: Thomas Cailley 
Guion: Thomas Cailley, Claude Le Pape
Música: Philippe Deshaies, Lionel Flairs, Benoit Rault
Fotografía: David Cailley
Intérpretes: Kévin Azaïs, Adêle Haenel, Antoine Laurent, Brigitte Roüan

lunes, 14 de diciembre de 2015

Novela: Clandestino de James Ellroy (1982)

El autor.-
James Ellroy nació en 1948 en Los Ángeles. Su infancia estuvo marcada por el asesinato (no resuelto) de su madre; su juventud fue un viaje peligroso por las drogas y alcohol; en la madurez se enfrentó a sus demonios y se convirtió en escritor, uno de los chicos malos de la literatura estadounidense actual. Otras obras suyas son: La dalia negra, El gran desierto, L.A. Confidential y Jazz Blanco que forman el Cuarteto de Los Ángeles. Su última novela, Perfidia, es el primer volumen del Segundo Cuarteto de Los Ángeles


Mi opinión.-
Hace unos meses vi la entrevista que Óscar López hizo a James Ellroy para su programa Página 2 de RTVE y me sorprendió que el autor quisiera definirse como novelista histórico. No me parece una mala definición ya que la novela negra, abordando las corrientes subterráneas de miseria moral, brutalidad y sordidez, siempre se ha ocupado de reflexionar sobre la condición humana, y la condición humana contextualizada, referida a un tiempo y a un lugar determinados, es historia. Quizá no sea la gran historia política y económica que estudiamos en los colegios, pero desde luego sí es historia social.

Clandestino es la segunda de sus novelas y la escribió en 1982. De entonces a ahora su estilo ha cambiado. Ahora apuesta por las frases cortas, rotundas y profundas como un navajazo y en esta novela sigue una literatura formalmente más conservadora; sin embargo, sus preocupaciones siguen siendo las mismas. La acción de Clandestino se desarrolla en los años 1950 y me ha sorprendido el tratamiento que da a las mujeres. No son personajes comparsa, ni las chicas del gánster, ni niñatas travestidas de mujeres fatales. Son mujeres reales con problemas (clandestinos) reales que se incorporan a la vida social y laboral que había sido hasta entonces patrimonio exclusivo de los hombres.


Freddy Underhill es un policía de 25 años. Se ha criado en un orfanato y quiere triunfar y ascender en la policía aunque para ello tenga que utilizar tácticas poco ortodoxas. Freddy es inteligente y tiene estudios universitarios; destaca por esto respecto al resto de policías brutos y que odian a los negros. Él busca el prodigio. El prodigio es la explicación oculta que da sentido a las cosas que, aparentemente, no lo tienen: los crímenes sin resolver, la codicia, la estupidez humana, la brutalidad y, sin lugar a dudas, toda la complejidad inabarcable de la vida.

El asesinato de la madre de Ellroy 
También es un hombre joven que busca diversión y para ello frecuenta los clubes nocturnos, pensados para beber y ligar. Allí conoce, a Maggie Cadwallader, una chica de granja de Wisconsin que ha emigrado a la gran ciudad en busca de un futuro (mejor), pero que sigue arrastrando un poderoso miedo. Meses más tarde Maggie es asesinada y socialmente denostada por llevar una vida ligera, emborracharse y frecuentar hombres como compañía de un día (de una noche). Underhill investiga su asesinato para descubrir que ha habido otras muertes de mujeres muy similares y que, es posible que, bajo la apariencia de asesinatos aleatorios en serie, exista una vinculación especial entre ellas. James Ellroy se inspira en el asesinato sin resolver de su madre: enfermera, divorciada con un hijo pequeño y del medio oeste. El medio oeste y la emigración a las ciudades es un personaje más. Así al final de la novela, él mismo Underhill dice Tardé dos horas en llegar a Milwaukee… Llevaba despierto más de veinticuatro horas, acababa de atravesar cincuenta años de historia y, sin embargo, no estaba cansado en absoluto. 

Esos mismos 50 años de historia tenían que recorrer las mujeres que escapaban de la miseria del medio oeste americano. No conozco la legislación, pero imagino que sería difícil que una mujer comprase o heredase tierras para poder gestionar su propia granja. Tendrían que aspirar a matrimonios más o menos ventajosos y si estos matrimonios salían mal, les quedaba aguantar malos tratos, borracheras y palizas o divorciarse y huir. No todas llegaban a una vida mejor. Con su falta de formación y la escasez de puestos de trabajo para mujeres muchas de ellas terminaban en la prostitución.

Sin embargo, en esta novela, empieza a tener protagonismo también otro tipo de mujer de los años 1950. Está encarnada por el personaje de Lorna. Es una mujer de alrededor de 30 años, de familia acomodada con la que no mantiene una buena relación, con estudios universitarios y que desempeña una profesión. Es abogada y busca la justicia. Lorna también tiene sus carencias y heridas y precisamente por eso, es para Fred Underhill, parte fundamental del prodigio, de la explicación.

Aunque el final de la novela no es brillante y se mezclan demasiadas cosas en poco tiempo, Ellroy se ha ganado merecidamente el título de perro diabólico de la literatura negra estadounidense. Y a él le encanta jugar a chico malo.



James Ellroy
Clandestino 
Traducción: Montserrat Gurguí y Hernán Sabaté

Ediciones B 

jueves, 10 de diciembre de 2015

Ópera: L'elissir d'amore de Donizetti (2014)

Gaetano Donizetti (1797-1848) compuso a lo largo de su vida, entre otras obras, 75 óperas. Las más conocidas son: L’elissir d’amore, Lucia di lammermoor y La favorita. Es considerado uno de los compositores románticos más influyentes. 

L’elissir d’amore compuesta en 1832 se considera obra maestra dentro de las óperas cómicas. Algo que también se puede decir con rotundidad es que la comedia romántica no la inventaron en Hollywood. En L’elissir d’amore se dan todos los tópicos del género. Es una ópera alegre en dos actos y el tenor Vittorio Grigolo, que en este montaje interpreta a Nemorino, considera que si alguien no ha ido nunca a la ópera ésta es la obra que debería ver en primer lugar. Es fresca, divertida, juvenil, con enredo y final feliz. No se puede pedir nada más.

Nemorino (Vittorio Grigolo) es joven, pobre, soñador, trabajador y tímido. Está enamorado de Adina (Lucy Crowe), también joven, rica, soñadora, inteligente y con un desparpajo fuera de lo habitual. También es un poco cruel, pero se le puede perdonar porque tiene un gran corazón. Es la época de la cosecha en un pequeño pueblo italiano; lleno de luz y de color como dice la canción. Hace mucho calor y es el momento del descanso. Adina aprovecha para leer y contarles al resto de vecinos y trabajadores, la historia de Tristán e Isolda y el hechizo de una poción de amor. Se burla de la historia y de sus personajes pero en el fondo no le importaría vivir una pasión así (siempre y cuando tuviera final feliz). 


El sargento Belcore (Levente Molnar) será el tercero en discordia. Llega al pueblo precedido por su arrogancia y sin ningún miramiento se pone a cortejar a Adina. Aunque a ella no le hace mucha gracia, le sirve para “torturar” al pobre Nemorino. La desesperación de Nemorino, no obstante, puede tener remedio. Aparece el doctor Dulcamara (Bryn Terfel), vendedor ambulante de elixires milagrosos y de humo, pícaro y charlatán, pero al mismo tiempo, sin mala fe y sin escrúpulos. Por unas monedas le vende a Nemorino el supuesto elixir que sólo es vino de garrafón, pero que le dará el impulso necesario para confesar su amor a Adina. Es entonces cuando por una furtiva lágrima entiende que su amor es correspondido.

Adina 
Pocas veces he podido ir a la Ópera y ver una representación en cine y en diferido puede ser un sustituto de gran calidad. Tiene sus ventajas. Estábamos muy pocos en el cine y eso minimiza la posibilidad de oír toses, susurros y demás. Resulta cómodo y además en estas producciones de la Royal Opera House se emiten también una introducción con entrevistas a los intérpretes y al director. Muy interesante.


Por lo demás, el montaje es muy divertido, ágil y ameno. Ambientado en los años 1950-1960, en el verano, con todos los jóvenes trabajando y sesteando en el campo. Momento idóneo para que surjan amoríos, encuentros furtivos y peleas de enamorados. Además de todo eso aparecen en el escenario el camión del doctor Dulcamara, la moto de Adina y un perro que pasaba por allí. 


Música: Gaetano Donizetti
Director de orquesta: Daniele Rustioni 
Vestuario: Laurent Pelly 
Escenografía: Chantal Thomas 
Orquesta: Royal Opera House 

Intérpretes: Lucy Crowe, Vittorio Grigolo, Kiandra Howarth, Levente Molnar y Bryn Terfel

lunes, 7 de diciembre de 2015

Cine: La dama de oro de Simon Curtis (2015)

Adele Bloch-Bauer pertenecía a la alta burguesía vienesa antes de la Segunda Guerra Mundial. Era judía y estaba casada con un rico industrial. Muy culta y elegante, interesada por la pintura y la música; fue amiga íntima (o quizá amante) de Gustav Klimt, el cual pintó dos retratos de ella, en 1907 y en 1912. Por su casa pasaban los mejores músicos, pintores y escritores de Europa Central. Murió en 1925. Durante la ocupación nazi de Austria, el resto de su familia fue destrozada. Sus cuñados fueron obligados a ceder sus negocios y propiedades (entre las que se encontraban varios cuadros) a los nazis y después fueron enviados a un campo de concentración donde murieron. Sus sobrinas pudieron escapar y refugiarse en Estados Unidos.

Uno de los cuadros, supuestamente cedidos por los Bloch-Bauer a los nazis fue el retrato pintado por Klimt en 1907. Muchos años después, María Altmann, la más pequeña de sus sobrinas, se embarcó en un proceso contra el estado austríaco para conseguir la devolución de este cuadro por el inmenso valor sentimental que tenía para ella. En Enero de 2006 lo consiguió y ese mismo año el cuadro se subastó, adjudicándose a Ronald Lauder (el heredero de cosméticos Estée Lauder) por 135 millones de dólares. Esta es la historia que cuenta la película.


No es una historia sobre el cuadro ni sobre la guerra, sino sobre el proceso judicial hasta conseguir la devolución por parte de Austria. Esto hace que la película sea un poco pesada. Además abusa de los flashbacks para mostrar la vida de los judíos burgueses en los años 20 y después la brutalidad de la ocupación nazi. Pero todo se perdona por ver a la verdadera dama de oro. Helen Mirren interpreta a María Altmann que con determinación, sencillez y astucia acaba por derrotar al estado austríaco, aparentemente, no demasiado pesaroso de su pasado colaboracionista con el régimen nazi.


La película es muy convencional y de ritmo un poco irregular. Está basada casi exclusivamente en el mito estadounidense de que un individuo puede y debe exigir justicia. El ciudadano estadounidense puede lanzarse contra los molinos de viento como don Quijote, y esta vez puede vencerles. Bueno no dudo de que en este caso fuera así, puesto que Altmann consiguió que le devolviesen los cuadros, pero por debajo de esta historia de justicia para una anciana combativa y simpática y un joven y prometedor abogado idealista (capaz de arriesgar el bienestar de su recién formada familia), la realidad es que el estado austríaco debía de hacer algo para mejorar su imagen internacional y se le presentó esta oportunidad.

Para pasar un rato agradable. 


Director: Simon Curtis 
Guion: Alexi Kaye Campbell
Música: Martin Phipps, Hans Zimmer
Fotografía: Ross Emery
Intérpretes: Helen Mirren, Ryan Reynolds, Daniel Brühl, Tatiana Maslany, Charles Dance 

jueves, 3 de diciembre de 2015

Cine: Filth de Jon S. Baird (2013)

Filth es la adaptación al cine de la novela del mismo título de Irvine Welsh (del que también se adaptó Trainspotting hace ya tiempo). Filth en inglés tiene un montón de acepciones y ninguna positiva. Inmundicia, basura, obscenidad, guarrería, desperdicio o desecho. Todas ellas se le podrían aplicar al protagonista, un dechado de excesos sin fin. Bruce Robertson (interpretado por un genial James McAvoy) es un policía abusivo, embaucador, borracho y pendenciero, manipulador y drogadicto en Edimburgo. Ha sido abandonado por su mujer que también se ha llevado a su hija pequeña. Ahora se le presenta la oportunidad de ascender en su carrera y no puede perderla; él considera que con el ascenso su mujer y su hija volverán y serán otra vez una familia feliz (si es que alguna vez lo han sido). 

Para lograr ese ascenso tiene que resolver el brutal asesinato de un joven estudiante japonés. En medio de sus delirios y fantasías producidas por sus adicciones y por una vida emocional convulsa e infantiloide, se dedica a difundir toda clase de maledicencias y rumores entre sus compañeros, candidatos como él al ascenso, y a tenderles trampas para que caigan en sus manipulaciones.


El desarrollo de la trama policial deja de importar pronto y el director se centra completamente en el personaje y en su vida excesiva. Pasa entonces a ser una comedia amarga con una fotografía y un ritmo impactantes que envuelve al espectador en la vorágine de deriva y autodestrucción del personaje. A pesar de la antipatía que genera el personaje, la interpretación de McAvoy es tan brutalmente sólida, interpelando e involucrando directamente al espectador en su mundo de alucinaciones que, al final, casi consideramos que es el único que debe salvarse y que, por supuesto, merece el ascenso y una segunda oportunidad en la vida. Porque sus compañeros de trabajo son igual de trepas y drogadictos que él, igual de despreciables y maledicentes que él pero mucho más idiotas que él. Incluso su jefe está más preocupado por escribir una gran novela negra que nunca terminará que por el asesinato del joven japonés pendiente de resolver.

Aunque toda la película destila suciedad, traición y decadencia, el director ha tratado la situación con humor. Eso sí, un humor profundamente cáustico y totalmente inconveniente en Navidad. 


Director: Jon S. Baird
Guión: Jon S. Baird sobre la novela de Irvine Welsh
Música: Clint Mansell
Fotografía: Matthew Jensen
Intérpretes: James McAvoy, Imogen Poots, Jamie Bell, Joanne Froggatt, Eddie Marsan.