martes, 22 de enero de 2013

Cine: El Hobbit: un viaje inesperado


Pasaré por alto la inevitable comparación con El señor de los Anillos. Ya comenté en mi post sobre la novela, que El Hobbit es una historia más sencilla, para público infantil; fantasía y aventuras sin el nivel de reflexión que tiene El señor de los Anillos. A mí me ha parecido una película muy divertida, que sabe mantener la tensión y las expectativas y que se entretiene mucho más que el libro detallando las aventuras a un ritmo trepidante, de tal manera que aún no han salido de una y ya se han metido en otra.

La adaptación de la novela es bastante fiel, aunque, si se cumple lo previsto, y se filma la trilogía de casi tres horas cada película, supongo que el director y los guionistas tendrán que incluir historias de los Apéndices. Creo que esto es lo que pasará con la trama del Nigromante que apenas aparece esbozada en la novela y que parece que en la segunda película será más extensa.

Vamos con las diferencias. El comienzo; en la película, el viejo Bilbo Bolsón (Ian Holm) y su sobrino Frodo (Elijah Wood) están esperando a los invitados a su fiesta de cumpleaños. Mientras llegan, Bilbo recuerda y empieza a escribir sus aventuras, empezando por el ataque del dragón Smaug al reino enano de Erebor y el robo del tesoro del rey. Entonces, Martin Freeman asume el papel de Bilbo Bolsón, sentado apaciblemente en la entrada de su agujero-hobbit y recibiendo la visita de Gandalf el Gris (Ian McKellen), que le propone una aventura.

También resultan muy diferentes respecto al libro los enanos, que aquí tienen aspectos más feroces, glotones, caricaturescos y rudos; excepto Fili y Kili, que son guapos, guapos. La película enfatiza la historia de los enanos exiliados, desterrados de su reino, luchando para recuperar su tierra devastada por Smaug, buscando justicia; y esta sí que es una gran diferencia respecto al libro, puesto que en la novela su principal motivo para iniciar la aventura es recuperar el tesoro. Es importante esta diferencia para entender la enemistad de enanos y elfos. En la novela se supone que los elfos no ayudan a los enanos precisamente porque su único interés es la codicia; sin embargo, la película resalta como motivo para la aventura recuperar el hogar perdido injustamente y esto hace que los elfos queden en mal lugar; como altivos, insolidarios y egoístas. 


Otra diferencia importante es la inclusión del personaje de la Dama Galadriel (Cate Blanchett), porque en la novela no aparece ningún personaje femenino. En esta aparición espectacular (con un vestido bordado con cristales Swarovski) de apenas unos minutos, Galadriel y Gandalf se comunican telepáticamente y con un breve roce de manos, sentimos una vinculación especial entre ellos y el presagio de nuevos peligros relacionados con el Nigromante … que conoceremos probablemente en la siguiente película. 


Pero para mí, el mejor momento de la película, sin duda, es el combate de acertijos del joven Bilbo (Martin Freeman) con Gollum (Andy Serkis): “Si Bolsón pierde... nos lo comemos entero”, amenaza Gollum. Creo que aquí comienza la transformación de Bilbo, pasa de su espontaneidad de joven hobbit a la piedad por la criatura consumida por la codicia y el anillo de poder, pero en cuyos ojos todavía a veces brilla algo de inocencia y el recuerdo de que una vez también fue un hobbit. [Nota: tengo que dedicarle un post a Gollum, me gustan los personajes de malos que sufren tanto.] 

Os recomiendo la película, que visualmente es espectacular, especialmente el combate de los gigantes de las montañas y si podéis en versión original, porque hay algo que no me ha gustado, que doblen la canción que los enanos cantan al principio. Eso le hace perder intensidad; sin embargo el resto de la banda sonora es muy apropiada y el final emocionante: 

“… creo que lo peor ya ha pasado”, dice Bilbo

Yo estoy esperando ya a que estrenen la segunda.




lunes, 14 de enero de 2013

Cine: Los Miserables


Sinopsis.-
Jean Valjean se ve obligado a robar comida para alimentar a su familia. Después de ser condenado a galeras y cumplir su condena de 19 años (por robar pan), consigue la libertad condicional. Por cualquier sitio que pasa es rechazado y esto va aumentando su resentimiento contra la sociedad. La generosidad del Obispo Myriel supondrá el inicio de un cambio definitivo en su vida. 

El Autor.-
Víctor Hugo, escritor romántico de los más importantes de la literatura francesa. Su compromiso político le supuso también el exilio durante 20 años. Participa en la represión de 1848 contra los obreros, que posteriormente condenará. Regresa a Francia después del exilio y se implica en política intensamente. Está enterrado en el Panteón de París. 

Mi opinión.-
Jean Gabin y Danièle Delorme
Siguiendo con mi interés por el siglo XIX y su literatura, el otro día fui a ver la adaptación al cine de la versión teatral de Los Miserables. Había leído ya el libro hace un montón de tiempo y además había visto una versión en televisión, una peli francesa de 1957 protagonizada por Jean Gabin. Jean Gabin ha sido uno de los mejores actores franceses y aquí estaba excepcional, pero lo que realmente recordaba yo era el personaje de Fantine; la pobre mujer que intentaba por todos los medios criar a su hija y solo encontraba incomprensión y violencia. Estaba interpretada por Danièle Delorme, y sobre todo recuerdo la escena en la que gritaba y lloraba que antes de prostituirse ya había tenido que vender hasta sus dientes (da miedo imaginarse quién y por qué podría comprar dientes de otros).

Bueno la adaptación de la obra teatral me ha parecido magnífica. Sé que puede parecer larga, dos horas y media a veces se hacen difíciles de seguir, pero es pura emoción; los constantes primeros planos le dan mucha fuerza y los planos cenitales y movimientos rápidos de cámara producen una sensación vertiginosa, que realmente transporta a las barricadas de una revolución. 

Tengo que avisar también, para quienes no la hayan visto, que el 90% de la peli es cantada y en inglés, apenas hay diálogos entre canciones. Para mí es algo que ayuda a mantener la emoción durante todo el tiempo, pero hay que ir avisado. 

Desde mi punto de vista, es también un acierto que el director, Tom Hooper (El discurso del rey) haya preferido que los actores interpreten las canciones en el momento del rodaje y que no haya (aparentemente) añadido nada más. Anne Hathaway (Fantine) supera las expectativas que yo tenía, no la había visto desde El diablo se viste de Prada y es conmovedora, y Hugh Jackman (Valjean), impresionante; Russell Crowe (Javert), aunque su voz se queda un poco corta, cumple muy bien con el papel y resulta convincente en su pertinaz cacería contra Jean Valjean. Y por poner algo negativo, Amanda Seyfried (Cossette), creo que da una excesiva fragilidad a su papel, interpreta a una damisela del siglo XIX pero podía haberle puesto un poco más de garra. 

También me gustaron mucho los Thénardier (Helena Bonham-Carter y Sacha Baron-Cohen), que interpretan a los taberneros encargados de la crianza de Cossette y que le dan a la peli un punto siniestro, de infancia dickensiana, sucios y realmente miserables, estridentes, estrafalarios y con mucho sentido del  humor.

Ha sido nominada a un montón de categorías para los Oscars (8) y para los Globos de oro y para los Bafta,  y para los... etc. etc., en fin que de cualquier manera va a arrasar y la verdad es que la producción los merece. Y además, está nominado Paco Delgado (que también trabajó en la Blancanieves de Berger) por mejor vestuario (a ver si tiene suerte).

Pero lo que más me impresiona de la película, y del libro en su momento, es el inspector Javert, interpretado por Russell Crowe. Es un personaje merecedor de un verdadero análisis psicológico, que no voy a hacer aquí, porque no es el caso y porque no tengo los conocimientos necesarios. Pero sí comentaré algunos de sus rasgos. 

Javert ha nacido y se ha criado en una cárcel y piensa durante toda su vida que si alguien se convierte en un criminal, es para siempre, que no existe la redención. Rechazando sus orígenes y el delito, se hace policía. Es incapaz de creer en la bondad humana y se lanza a una persecución (legal pero injusta) sin tregua, únicamente para hacer cumplir la ley. Es carcelero y al mismo tiempo esclavo de sus creencias. Consecuentemente, si no admite debilidades en los demás, no puede ser autoindulgente: la ley debe ser igual para todos y sin arbitrariedades. 

Así es como Víctor Hugo describe a Javert: “Se dice que en toda camada de lobos hay un perro, al que la loba mata, porque si lo deja vivir al crecer devoraría a los demás cachorros. Dad un rostro humano a este perro hijo de loba y tendréis el retrato de aquel hombre”. 

Es terrible, un perro (entrenado) que mata a sus hermanos lobos (salvajes). He leído que el autor se inspiró en Vidocq para la creación de Valjean (el lobo salvaje que sigue su propia ley moral) y Javert (el perro entrenado para matar). Vidocq era un personaje real, un antiguo delincuente que llegó a ser director de la Sûreté Nationale (policía francesa). Así pues, asignados los papeles, perro y lobo, queda por averiguar si las condiciones sociales, el libre albedrío y la posibilidad de elección, la educación o el maltrato, pueden hacer de una persona un delincuente o no. El bien y el mal enfrentados, la moral y la ley, el lobo y el perro; aunque en realidad sean dos caras de la misma moneda, dos personajes o mejor dicho uno solo ante la elección constante entre el bien y el mal. 

Y ésta es la vacilación que siente Javert cuando se asoma al puente sobre el Sena, decidido a suicidarse. Da igual lo que haga porque no conseguirá alcanzar la superioridad moral de Valjean. No creo que su férrea obsesión por la caza le haya vuelto loco; más bien al contrario, es su frustración por no conseguirlo, lo que en realidad le trastorna. De alguna manera sabe que, aunque alcance a Valjean, el criminal ya no existe y nunca le podrá encarcelar. Incapaz de superar su propio conflicto interior y aplicándose a sí mismo, inflexiblemente su propia ley, se lanza al río, escapando así de su fracaso:

“Percibía en las tinieblas el pavoroso salir de un sol moral desconocido para él, que le horrorizaba y le deslumbraba”.

En la película no lo hace, pero en el libro sí: antes de suicidarse, escribe sus últimas recomendaciones para mejorar el servicio carcelario. Esclavo de su creencia hasta el final. 



lunes, 7 de enero de 2013

Novela: En busca de April de Benjamin Black (John Banville)


Sinopsis.-
En el ambiente asfixiante de la Irlanda de 1950, April Latimer ha desaparecido. Phoebe Griffin, recurre a su padre biológico, Quirke, para que le ayude a localizarla. Sin embargo, la familia de April está más interesada en ocultar su desaparición que en saber lo que en realidad ha ocurrido. Los Latimer representan el poder político, la tradición y la corrección moral. 

El autor.-
Benjamin Black es pseudónimo de John Banville, (1945) novelista irlandés, premio Booker en 2005 con El mar. Para Banville o Black la literatura es “tener valor y salir a pelear sabiendo que vas a ser derrotado”. Algunos ingleses dicen que cuando la literatura inglesa empieza a decaer siempre hay un irlandés que la saca adelante. En busca de April es la segunda novela de la serie de Quirke. 

Mi opinión.-
El autor afirma que trabaja con pseudónimo porque hay temas que no puede abordar como John Banville; prefiere para ellos una escritura más libre, más fluida, sin que por ello tenga menor calidad. 

En esta novela, se embarca en una descripción detallada y sobria de la sociedad irlandesa de 1950. Cumple con una de las características de la novela negra más tradicional: los ambientes de bruma y niebla remiten instantáneamente a una sociedad hipócrita, que esconde sus secretos; los personajes son dolientes y están descritos con profundidad, con infancias traumáticas que el autor sabe insertar en ese ambiente oscuro y frío. 

La densidad con la describe ambientes, olores, paisajes, es la misma densidad opresiva de mujeres silenciadas y maltratadas, donde todo se sabe pero nadie lo dice en voz alta. Benjamin Black se detiene extensamente en estas descripciones, dándoles así cuerpo; con un tipo de escritura muy sensorial: de olores, sabores y tacto. 

Quirke es un forense de 50 años, alcohólico (requisito de otros varios detectives aficionados); acostumbrado a enfrentarse con esos poderes tradicionales y salir perdiendo. Ha pasado por una cura de desintoxicación, lo que nos hace pensar que su visión será más clara que la del resto de protagonistas. A pesar de su adicción y nada más salir de su internamiento, Quirke decide comprarse un coche, un Alvis TC108 Super Coupé. ¿Por qué alguien que no sabe conducir se compra un deportivo? Quirke tiene ganas de vivir y utilizará el coche como medio para restablecer lazos con su disfuncional familia. Será Malachy, su hermano adoptivo, quien le enseñe a conducir. De esta misma manera, la investigación sobre April le acercará a su hija biológica Phoebe.

Es muy chocante la compleja situación familiar de Quirke, de alguna manera siempre enfrentado a Malachy, su hermano adoptivo, como si fueran imágenes especulares. Ambos han soportado un padre abusivo. Quirke es forense, Malachy ginecólogo; muerte y vida. Ambos son padres de la misma hija (uno biológico y otro adoptivo); se enamoraron de la misma mujer (uno se casó con ella y el otro con su hermana). 

Casi desde el principio sabemos que April no aparecerá; teniendo en cuenta el título en inglés, Elegy for April, podemos imaginar que April ha muerto. No sabemos nada directamente por ella, no la conocemos excepto por las impresiones que el resto de personajes nos dan: frívola, que va a su aire, bohemia, disoluta, que no se deja conocer. Poco a poco, a través de la investigación de Quirke, veremos que, en realidad, ha sido una de esas víctimas que nunca ha tenido su propia voz. Así que lo que queda de ella después de su desaparición es una imagen borrosa, como si esa falta de luz, la niebla y el frío, fueran límites que impidieran que los seres humanos se conozcan en realidad. 

Me ha gustado mucho, sobre todo por la profundidad de los personajes y por la manera de escribir de Black-Banville; dando pinceladas constantes que van subiendo la intensidad de la narración. Es una novela negra de gran calidad que os recomiendo. No es de las habituales con muchos cadáveres, pero a veces se tienen la sensación de que algunos vivos están más muertos que los mismos cadáveres. Existen cuatro novelas más con el forense-detective aficionado Quirke y su peculiar familia y ahora se está grabando una adaptación para serie de televisión con Gabriel Byrne como protagonista. 


Savita era preciosa
**Spoiler** Pero tengo que decirlo. Parte central de la trama es un aborto –clandestino, obviamente-, en una sociedad hipercatólica e hipócrita. Esta es la segunda novela que leemos en el Taller de lectura al que asisto y lo que más me sorprendió en la sesión que mantuvimos, es que un compañero no se creyese que una mujer fuera capaz de provocarse ella misma un aborto y morir. Recientemente en la prensa y en las redes sociales, ha conmocionado el caso de Savita Halappanavar, irlandesa de origen indio no católica, que murió de septicemia después de serle denegado un aborto terapéutico, simplemente porque médicos biempensantes tuvieron la delicadeza de dejar que el feto muriese matando. ¿Cómo podemos resistir la violencia -institucional y no institucional- contra las mujeres en la Europa del siglo XXI? ¿Por qué hombres de bata blanca y sotana negra deciden sobre la vida y la muerte de las mujeres? 





En busca de April
Benjamin Black
Traducción de Miguel Martínez-Lage
Ed. Punto de lectura


viernes, 4 de enero de 2013

Queridos Reyes Magos


Queridos Reyes Magos, bueno mejor rectifico,

Queridos Lectores que me habéis seguido durante estos meses sin conocerme, no sé quiénes sois, pero me gusta que me leáis. 

Este blog empezó siendo un ejercicio de clase y mira ahí sigo, intentando postear algo todas las semanas. Ya sabéis, cosas que me han parecido interesantes, libros y películas hasta ahora. Aunque en principio mi intención era abarcar más, con el tiempo lo haré. 

Me ha gustado mucho esta experiencia. Apenas conocía nada de redes sociales o blogs y ahora totalmente enganchada y haciendo descubrimientos interesantes todos los días. Es una sensación extraña no saber quién te lee ni porqué lo hace,  parece que la comunicación es más de ser humano a ser humano, sin prejuicios, sin identidades. A veces edad, sexo, condición social o ideología política, etc., pueden ser límites, censuras que uno mismo se impone. 

Aunque siempre he sido más de seguir el calendario escolar, me apetece ahora hacer balance del último año. Muchas actividades y personas nuevas en mi vida, reales y virtuales. Mi principal reto es intentar aprobar 8 asignaturas de sociología hasta junio de 2013. Me gusta la sociología, cada vez más, el comportamiento del ser humano como integrante de un colectivo es menos predecible que el comportamiento individual. Pero, aunque ahora mismo no trabajo, 8 asignaturas a veces desbordan a mi pobre cerebro de 50 años. 

Me preguntan siempre por qué volví a estudiar. Sencillo, la sociología me gusta y siempre he leído sobre ese tema; cuando decidí estudiar otra vez estaba trabajando y como el trabajo no era agotador fue simplemente un hobby. Ahora que hace un tiempo que ya no trabajo, puede que terminar la carrera de sociología me dé otra salida laboral diferente, ¡ojalá fuera así!. Si lo piensas un poco fríamente no es tan raro. Aunque termine dentro de 2 años, tal y como se están poniendo las cosas (retrasando la edad de jubilación), tendré por delante todavía 15-18 años de vida laboral, mucho tiempo. Pero eso es algo en lo que no pienso ahora,  sólo tengo que concentrarme en las 8 asignaturas de este año y en disfrutar de la vida. 

Disfrutar de la vida, eso es. Esto para mí incluye sin ninguna duda, leer; una absoluta voracidad lectora. Ya habéis visto el tipo de lecturas, aunque he leído más libros este año de los que he comentado en el blog, a un ritmo de 2-3 libros al mes, es bastante. 


  • La novela más literaria y conmovedora: El final del desfile de Ford Madox Ford.
  • La más dolorosa: Never let me go de Kazuo Ishiguro 
  • El libro más esclarecedor sobre la crisis: La doctrina del shock de Naomi Klein
  • La más tierna: The curious incident of the dog in the night-time, de Mark Haddon
  • La que más rabia me produjo: Los pájaros amarillos de Kevin Powers
  • Un clásico español: Fortunata y Jacinta de Pérez Galdós
  • Un clásico francés: Germinal de Émile Zola
  • La peor novela: una de las 50 sombras de Grey, de no-recuerdo-quién
  • La rescatada de la infancia: Frankenstein de Mary Shelley
  • Y siempre Sherlock Holmes


Y ya tengo preparado un montoncito para el 2013: Los hermanos Karamazov, La vida es un tango, El hombre del salto, Calibán y la bruja, El intocable, La guerra de las mujeres, Maravilla en el país de las Alicias. Aunque sería mejor que no hiciese una lista, porque luego se cruzan otras lecturas recomendadas por amigos o que empiezan a hacerse insistentes a través de la red y me desvío del camino planificado. No está mal desviarse tampoco. 

Y el cine. Muchas pelis también para ver: Ana Karenina, Star Treck, la última de Almodóvar, Amor, Django desencadenado, etc, etc. Y las series de televisión, sobre todo, la tercera temporada de Sherlock, de la BBC. Y por favor que alguna cadena española emita Parade's End.

En fin, Queridos Lectores espero que nos sigamos viendo por aquí, muchas gracias por aguantarme, os dejo y sigo con lo que hoy es importante … 

Queridos Reyes Magos,
Me he portado bien y todo eso y sólo os pido tres cosas, que teniendo en cuenta que sois magos no son muchas (poniéndolo fácil): un novio nuevo, una casa nueva y un trabajo nuevo. 

Y si eso no es posible, al menos, la Nancy Tres Deseos: Princesa, Hada y Gimnasta. (¡Cómo sufre a veces mi feminismo recalcitrante!).

Gracias, 



lunes, 24 de diciembre de 2012

Novela: Frankenstein


Sinopsis.-
El doctor Frankenstein está obsesionado con la idea de descubrir el principio de la vida. La Criatura que nace de esas investigaciones provoca involuntariamente el rechazo en su creador, el horror y la destrucción. 

La Autora.- 
Mary Shelley (1797-1851) fue hija de Mary Wollestonecraft, destacada feminista, y de William Godwin, filósofo político. Se fugó con el poeta Percy B. Shelley, causando un gran escándalo en su entorno familiar, aunque posteriormente se casara con él. Después de la temprana muerte de su marido se dedicó a gestionar y editar la obra de éste, y aunque Frankenstein es su novela más conocida, escribió algunas más. Una de ellas, The last man (El último hombre, de la que no he encontrado traducción al castellano), describe el colapso final de la humanidad a finales del siglo XXI. 

Mi opinión.-
Frankenstein o el moderno Prometeo, el que recibe de los dioses el misterio/fuego de la vida y por compartirlo/utilizarlo con los hombres es castigado. Más o menos es así. Fue una de mis primeras lecturas. Evidentemente no era la versión original, sólo una adaptada de biblioteca juvenil. Ahora, creo que no recomendaría leer estos clásicos juveniles porque distorsionan las obras e inducen a errores. Primer error: el monstruo no se llama Frankenstein. Segundo error: el doctor Frankenstein no crea un monstruo. No, rotundamente no. Frankenstein no crea un monstruo, da vida a una criatura deforme, horrenda, diferente, pero es el rechazo social lo que la convierte en monstruo. 

En fin, en aquel momento me quedé con una fuerte impresión pero también con una idea completamente errónea. Hasta que no vi Remando al Viento de Gonzalo Suárez, dirigida en 1987, no me acerqué a la lectura adulta del libro. 

El caso es que este verano, a través de streaming, en realidad no sé cómo, conseguí ver la adaptación para el National Theatre de Londres de Danny Boyle (Óscar por Slumdog Millionaire), en la que dos actores, soberbios actores ingleses, (Jonny Lee Miller y Benedict Cumberbatch) se intercambiaban, en diferentes días, los papeles de Criatura y Doctor. Así que decidí leer otra vez la obra original. 

Se han dado muchas interpretaciones de Frankenstein: el peligro de la investigación científica sin ética, el desafío a Dios creador, incluso la usurpación del poder de gestación de las mujeres. Ellen Moers fue pionera en dar una interpretación feminista del mito y su relación con ciertos sentimientos de frustración hacia la maternidad. La madre de Mary Shelley murió al nacer ésta por complicaciones en el parto y la misma Mary  también tuvo que soportar la muerte de sus hijos. 

Pero también en Frankenstein se presentan también otro tipo de conflictos. Por ejemplo, la lucha por la identidad individual y el rechazo del ser diferente. Se ha calificado a esta novela como gótica y precursora de las novelas de ciencia ficción, aunque en ella la Criatura no tiene nada de sobrenatural, al contrario, es humana, plenamente humana. Es un ser diferente, feo, incluso monstruoso, que es rechazado por su creador. Un rechazo que se produce de forma instantánea, anterior incluso a su conversión en monstruo. El doctor Frankenstein demuestra un grado extremo de crueldad al rechazar a su Criatura nada más nacer (aunque nazca como adulto) y ésta demuestra una gran humanidad al crecer en el abandono y la soledad. Más tarde cuando se vuelvan a encontrar, la primera petición de la Criatura será un nombre, una identidad que el doctor le negará sin piedad. Suplicará en vano un nombre y una compañera a su creador, como confirmación de su individualidad. 

El doctor Frankenstein da vida a una criatura excepcional en fuerza, capacidades, resistencia e inteligencia. ¿Por qué quien ha decidido crear, decide rechazar su creación? Sin duda está aterrorizado por las consecuencias de sus actos. Su castigo por haber desafiado a la naturaleza/a los dioses será vivir consumido en el horror por lo que ha hecho, incapaz de reaccionar o de expiar su pecado.

Así, cruel, atormentado por su imprudencia, tan abrumado por su culpa, que reniega de su criatura, la abandona a su suerte, el doctor Frankenstein ha terminado resultándome más repulsivo que su Criatura por su extraordinaria pasividad y cobardía; al mismo tiempo, no he podido evitar sentir una gran ternura por la Criatura, convertida en monstruo en contra de su voluntad. 



Frankenstein o El moderno Prometeo
Mary W. Shelley
Traducción de María Engracia Pujals
Edición de Isabel Burdiel
Cátedra. Letras Universales

lunes, 17 de diciembre de 2012

Novela: Los pájaros amarillos


Sinopsis.-
Bartle, joven soldado de 22 años, vuelve a casa después de estar destinado en Irak durante la guerra. 

El autor.- 
Kevin Powers nació en Virginia (EEUU). Sirvió en el ejército de EEUU de 2004 a 2005, durante la Segunda Guerra del Golfo. Ha escrito poesía y Los pájaros amarillos es su primera novela. En una entrevista dijo que el impulso de escribir esta novela, surgió de la esperanza de encontrar algo de verdad en la más extrema de las experiencias humanas, enfrentarse a la muerte absurda.

Mi opinión.-
No quiero recomendar este libro. Es mi primer impulso al terminar de leerlo. Es una novela reflexiva, de introspección, en algún sentido de crecimiento, autobiográfica. Poesía en prosa. Muy dura. Con un lenguaje crudo, lacerante. Escrita desde el abismo. Los críticos han dicho que es "alta literatura". Pero no son esos los motivos por los que no quiero recomendarla. Nunca ha sido mi intención en este blog hacer una crítica literaria al uso. Trato nada más de dar mi opinión sobre cosas (libros, pelis y algún día más cosas) que me gustan o me sorprenden o me irritan. Esta novela, desde luego, no me deja indiferente, ni desde un punto de vista literario ni moral. Pero, de alguna manera, me parece indecente.

Hace unas semanas vi un reportaje en Página 2, el programa de crítica de libros de Televisión Española donde entrevistaban a Kevin Powers. Le  presentaban como un joven veterano de la guerra de Irak, una promesa literaria que necesitaba dinero para pagarse la universidad y que decidió enrolarse. Cuando oí esto, lo primero que pensé fue que Kevin Powers sería negro. El caso es que para mi estereotipo, un soldado americano que se alista a los 17 años por dinero y va a la guerra de Irak, descartando que pudiera ser hispano por el apellido, obligatoriamente debería ser negro. Pero no, el caso es que Kevin Powers es blanco, joven, guapo, aparentemente sano, de clase media y de un pequeño pueblo de Virginia, en la costa este americana. 

Me puse a buscar en internet y encontré alguna entrevista donde se explaya un poco más sobre su decisión de alistarse. Pues sí era adolescente, quería ir a la universidad y rebelarse contra sus padres; no tenía suficiente dinero y el ejército se prestó a pagarle los estudios; por otra parte, también había una cierta tradición entre los hombres de su familia de irse a matar a otros hombres-mujeres-niños al otro lado del culo del mundo para hacerse hombres. Bien. Lo de irse a matar a gente por dinero ya es moralmente reprobable, pero irse a matar para hacerse hombre me dejó sin palabras. 

Me puedo imaginar que en su entorno socioeconómico, ultraliberal capitalista, si no tienes dinero no eres nada ni nadie. Me puedo imaginar que la presión social por el triunfo en EEUU lo es todo. Me puedo imaginar que todos sus amigos-conocidos-primos hacen lo mismo y se alistan porque no tienen otra opción. Me puedo imaginar que en su ciudad natal la tasa de paro juvenil supere el 70%. Pero no puedo creerme que no haya otra salida.

Si asumimos cualquiera de esas razones, entenderemos que la decisión de alistarse para ir a la guerra por dinero es sumamente racional y adecuada a lo que se quiere obtener; pero una de las grandes estafas morales que perpetran los hombres (entendido como género masculino no como ser humano) es convencernos de que sus decisiones son siempre racionales. Nunca se estudia, ni se admite, la emocionalidad en las decisiones de los hombres. He leído algo sobre los motivos que impulsan a alguien a “profesar” como terrorista y el análisis, en caso de que sean hombres o mujeres, siempre es diferente. Nunca se cuestiona que los motivos de los hombres sean racionales; en cambio, en el caso de las mujeres terroristas, las explicaciones que se manejan siempre son emocionales: la maternidad frustrada, el desengaño amoroso o simplemente haber sido seducidas por un terrorista. 

Kevin Powers, a través de su personaje Bartle, admite, en el párrafo que transcribo de Los pájaros amarillos, un motivo puramente emocional en su decisión de alistarse: le llamaban maricón en el instituto y quería demostrar que era un hombre:

“Entonces, por qué no encontrar un sitio donde acurrucarte y morir de la forma menos dolorosa posible, dado que eres un cobarde y que a decir verdad fue esa misma cobardía la que te metió en el lío, porque querías ser un hombre y la gente se reía de ti y te empujaba en el bar y en los pasillos del instituto y te llamaban maricón porque te gustaba leer novelas y poemas a veces; dado que, en lo más profundo de tu ser, sabes que fuiste porque querías ser un hombre y que ya no lo vas a conseguir y que eres demasiado cobarde como para ser un hombre y superarlo. Entonces, por qué no encontrar un sitio limpio y seco y acurrucarte a esperar con el menor dolor posible y quedarte dormido y no despertar y que les den por culo a todos.” (126)

Es un libro desgarrador, que del horror hace poesía, escrito desde la soledad moral más absoluta. Pero no puedo/no quiero recomendarlo. Y mucho menos ahora que, hace dos días, otro adolescente perdido ha matado a 20 niños y 6 mujeres en una escuela en Connecticut. Sé que es injusto por mi parte, pero ¿no pueden aprender a ser hombres de otra manera?


Los pájaros amarillos
Kevin Powers
Traducción de Jesús Gómez Gutiérrez
Ed. Sexto Piso

lunes, 10 de diciembre de 2012

Novela: Fortunata y Jacinta


Sinopsis.-
La historia de la familia Santa Cruz desde 1869 a 1876, como un reflejo de la burguesía de la España de la Restauración. Juanito Santa Cruz, el hijo, joven y despreocupado, es amante intermitente de Fortunata y marido de Jacinta. El triángulo amoroso sirve de excusa para describir las relaciones entre clases sociales y el freno que supone la burguesía ociosa e involucionista, anclada en el pasado.

El autor.-
Benito Pérez Galdós (1843-1920). Fue el máximo representante de la novela realista-naturalista en España, sobre todo incluyendo el lenguaje de las clases más populares. También fue político, considerado de izquierdas y al parecer esto influyó en que no le se otorgase el Premio Nobel. 

Mi opinión.-
Recomendar un clásico de la literatura española del siglo XIX sería una obviedad, pero si yo tuviera hij@s les obligaría a leerla. Es la novela más conseguida del naturalismo en español y destaca, sobre todo, por su descripción detallada de la burguesía, ñoña, rancia y meapilas, coexistiendo con las clases más bajas. La novela está ambientada en la España de la Restauración, un período complicado; y aunque Galdós, es el máximo exponente en España de la reflexión socio-política en la novela, lo que más me interesa es destacar los personajes.

Maxi y Juanito. Fortunata y Jacinta.
La galería de personajes es impresionante. Muy especialmente las mujeres, mujeres muy fuertes, acostumbradas a “cargar” con hombres aniñados que sólo les traen problemas. Fortunata y Jacinta, dos imágenes especulares, buena y mala, virtuosa y perdida, rica y pobre, compañeras unidas por la desgracia de amar a un cretino; también destaco a Mauricia la dura, alcoholizada, escandalosa y al final de su vida con delirios místicos; la beata doña Guillermina y doña Lupe y su pecho postizo de algodón (una metáfora también de su corazón, a medias insensible), burguesas que hacen de la caridad un negocio. 

Creo que el siglo XIX fue la cumbre de la novela, para la literatura española y también para otras del entorno. Un siglo apasionante, convulso y sobre todo, revolucionario. Podríamos poner como inicio y final de siglo, la Revolución Francesa y la Revolución Rusa y transversalmente y de manera silenciosa la Revolución de las Mujeres. En el siglo XIX se vivió el despegue definitivo de la incorporación de la mujer a la vida, a todas las dimensiones de la vida: literaria, social, política; y al mismo tiempo fue el siglo más ferozmente misógino de la historia. 

Sólo tenemos que fijarnos en las protagonistas de las grandes novelas. No importaba que fuesen ricas o pobres, burguesas o del pueblo, cultas o semianalfabetas, todas, absolutamente todas, malcasadas y prematuramente muertas por venenos, sobrepartos o abuso emocional. Después de haber desafiado al orden burgués, eran estigmatizadas, despellejadas y rechazadas por la sociedad. La lista sería interminable: Madame Bovary y el arsénico, en 1857; Ana Karenina y el tren, en 1877; Fortunata y un mal parto, en 1887; Nana y la viruela, en 1880; Thérèse Raquin y sus remordimientos, en 1867.

Nunca he entendido por qué estas mujeres, sin duda basadas en personajes reales, sólo eran capaces de desafiar las convenciones por unos hombres pequeñoburgueses, que frecuentemente no merecían la pena; y tampoco sé si este tipo de novelas reflejaba fielmente esa realidad o se escribían para advertencia/escarnio de lo que podía pasarles a las transgresoras. Quizá la solución, como siempre, sea más sencilla y puedo pensar, afinando el cinismo que me caracteriza, que esa disección del carácter y los sentimientos más profundos de las mujeres y su despellejamiento público, sólo fuera un ajuste de cuentas por algún gatillazo del autor. 

Describir así a las mujeres (mujeres fuertes perdidas por peleles), y sobre todo castigarlas por su osadía, podría ser una muestra de machismo; pero ¿cómo describen estos autores a los hombres? En Fortunata y Jacinta no salen muy bien parados. El padre de Juanito es un ser débil, que ha sufrido una educación muy estricta en su infancia y ahora el bienestar económico hace posible que su hijo se eduque como un parásito; el hermano mediano de Maximiliano, es un cura glotón; su hermano mayor, un político chaquetero; los amigos de Juanito, depredadores como él. Creo que sólo se “salva”, muriendo en la novela, Manuel Moreno Isla, enamorado en secreto de Jacinta y que, casualmente, vive en Londres, porque no soporta la grisura del país. 

Antes he dicho que Fortunata y Jacinta podían considerarse imágenes especulares; creo que lo mismo se puede aplicar a mis personajes “favoritos”: Juanito Santa Cruz, llamado El Delfín y Maximiliano Rubín. Enfermo social y enfermo mental, respectivamente. Ñoños, infantiloides, impotentes, parásitos, sobreprotegidos por madres desbordantes, asfixiantes; incapaces de ser hombres en su hogar. Dedicados a torear a las mujeres del pueblo y después sacudirse el gabán y volver a la respetabilidad de su casa burguesa. Son la imagen de la debilidad e indolencia del país; debilidad física en el caso de Maxi y moral en el caso de Juanito. Maximiliano encuentra la salvación en su delirio, pero Juanito seguirá siendo inconsistente y voluble, dedicado a la caza de jóvenes como Fortunata a la que Galdós describe como “infeliz joven abandonada, miserable y quizá maloliente”. 

Hubo una muy buena adaptación para la televisión hace unos años dirigida por Mario Camus e interpretada por Ana Belén (Fortunata), Maribel Martín (Jacinta), François-Eric Gendron (Juanito Santa Cruz) y Mario Pardo (Maximiliano Rubín). Se puede ver a través de la web de rtve.es/alacarta. Y también hay una nueva adaptación de Ana Karenina para el cine, otra sufridora que no me podré resistir a ver. 


Fortunata y Jacinta 
Benito Pérez Galdós
Edición de Francisco Caudet
Ed. Cátedra. Letras Hispánicas