viernes, 23 de mayo de 2014

Cine: El Sur de Víctor Erice

El Sur es uno de los tres largometrajes realizados por Víctor Erice. Un director que es una excepción en el panorama nacional. De poco éxito comercial pero muy valorado por determinado público y crítica. 

Está basada en la novela del mismo título escrita por Adelaida García Morales. En realidad iba a ser una serie para Televisión Española de tres capítulos, pero se terminó la financiación. La parte que se había rodado se presentó a varios festivales (Cannes, Burdeos, Chicago) y para su desgracia tuvo mucho éxito. Así, el productor no consideró oportuno continuarla y se quedó en largometraje. El resultado es precioso, pero Víctor Erice siempre la ha considerado una obra inacabada. En la parte que falta, la protagonista se traslada al sur y consigue encajar las piezas del secreto que guarda su familia.

En esta película el autor se “recrea en la pintura de las escenas”. Porque ese es el tratamiento que hace de la imagen; Erice pinta las escenas iluminándolas poco a poco. Así lo hace al principio de la película, cuando el amanecer lentamente va silueteando el dormitorio y la figura de la protagonista. Película heredera de la pintura del barroco. Poema audiovisual o cine pictórico, tanto da.

La voz en off, claramente, da el tono de la evocación y la ensoñación del pasado. Es una película de crecimiento, del paso de la infancia a la adolescencia. Estrella vive fascinada por su padre aunque no le entiende y quizá es esto lo que más le atrae, el hombre misterioso, rebelde, amable y triste. Vive en una ciudad del norte de España y está acostumbrada a hacer las preguntas y a recibir las respuestas en voz baja, aunque viva en un caserón a las afueras y nadie puede oírles. Son los tiempos duros de la posguerra, los años 50. 

En ese ambiente frío de silencios, cuchicheos y medias voces, descubre cosas sobre su padre que no sabe entender y que harán que se vaya alejando de él. En el viaje de la infancia a la adolescencia se mezclan la curiosidad, los secretos de los adultos, la confusión del crecimiento, el abandono de la hija y la muerte del padre. A la fascinación de la niña por su padre le sigue la indiferencia y cierta crueldad de la adolescente que no comprende. La adulta, la narradora en off en la película, será capaz de entender y perdonar. 

Hay momentos en la película de luz y alegría (el baile el día de su primera comunión), otros de esperanza y sorpresa (cuando el padre aparece en la iglesia) y otros de dolor que presagia el abandono (la comida en el restaurante), que sincronizan perfectamente imagen y narración, color y emociones. Es una película muy elaborada, muy pensada y hecha a fuego lento. Para disfrutar de la melancolía y del cine clásico. 


Dirección y guion de Víctor Erice
Fotografía de José Luis Alcaíne
Intérpretes: Omero Antonutti, Sonsoles Aranguren e Icíar Bollaín, Rafaela Aparicio.


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