jueves, 10 de diciembre de 2015

Ópera: L'elissir d'amore de Donizetti (2014)

Gaetano Donizetti (1797-1848) compuso a lo largo de su vida, entre otras obras, 75 óperas. Las más conocidas son: L’elissir d’amore, Lucia di lammermoor y La favorita. Es considerado uno de los compositores románticos más influyentes. 

L’elissir d’amore compuesta en 1832 se considera obra maestra dentro de las óperas cómicas. Algo que también se puede decir con rotundidad es que la comedia romántica no la inventaron en Hollywood. En L’elissir d’amore se dan todos los tópicos del género. Es una ópera alegre en dos actos y el tenor Vittorio Grigolo, que en este montaje interpreta a Nemorino, considera que si alguien no ha ido nunca a la ópera ésta es la obra que debería ver en primer lugar. Es fresca, divertida, juvenil, con enredo y final feliz. No se puede pedir nada más.

Nemorino (Vittorio Grigolo) es joven, pobre, soñador, trabajador y tímido. Está enamorado de Adina (Lucy Crowe), también joven, rica, soñadora, inteligente y con un desparpajo fuera de lo habitual. También es un poco cruel, pero se le puede perdonar porque tiene un gran corazón. Es la época de la cosecha en un pequeño pueblo italiano; lleno de luz y de color como dice la canción. Hace mucho calor y es el momento del descanso. Adina aprovecha para leer y contarles al resto de vecinos y trabajadores, la historia de Tristán e Isolda y el hechizo de una poción de amor. Se burla de la historia y de sus personajes pero en el fondo no le importaría vivir una pasión así (siempre y cuando tuviera final feliz). 


El sargento Belcore (Levente Molnar) será el tercero en discordia. Llega al pueblo precedido por su arrogancia y sin ningún miramiento se pone a cortejar a Adina. Aunque a ella no le hace mucha gracia, le sirve para “torturar” al pobre Nemorino. La desesperación de Nemorino, no obstante, puede tener remedio. Aparece el doctor Dulcamara (Bryn Terfel), vendedor ambulante de elixires milagrosos y de humo, pícaro y charlatán, pero al mismo tiempo, sin mala fe y sin escrúpulos. Por unas monedas le vende a Nemorino el supuesto elixir que sólo es vino de garrafón, pero que le dará el impulso necesario para confesar su amor a Adina. Es entonces cuando por una furtiva lágrima entiende que su amor es correspondido.

Adina 
Pocas veces he podido ir a la Ópera y ver una representación en cine y en diferido puede ser un sustituto de gran calidad. Tiene sus ventajas. Estábamos muy pocos en el cine y eso minimiza la posibilidad de oír toses, susurros y demás. Resulta cómodo y además en estas producciones de la Royal Opera House se emiten también una introducción con entrevistas a los intérpretes y al director. Muy interesante.


Por lo demás, el montaje es muy divertido, ágil y ameno. Ambientado en los años 1950-1960, en el verano, con todos los jóvenes trabajando y sesteando en el campo. Momento idóneo para que surjan amoríos, encuentros furtivos y peleas de enamorados. Además de todo eso aparecen en el escenario el camión del doctor Dulcamara, la moto de Adina y un perro que pasaba por allí. 


Música: Gaetano Donizetti
Director de orquesta: Daniele Rustioni 
Vestuario: Laurent Pelly 
Escenografía: Chantal Thomas 
Orquesta: Royal Opera House 

Intérpretes: Lucy Crowe, Vittorio Grigolo, Kiandra Howarth, Levente Molnar y Bryn Terfel

lunes, 7 de diciembre de 2015

Cine: La dama de oro de Simon Curtis (2015)

Adele Bloch-Bauer pertenecía a la alta burguesía vienesa antes de la Segunda Guerra Mundial. Era judía y estaba casada con un rico industrial. Muy culta y elegante, interesada por la pintura y la música; fue amiga íntima (o quizá amante) de Gustav Klimt, el cual pintó dos retratos de ella, en 1907 y en 1912. Por su casa pasaban los mejores músicos, pintores y escritores de Europa Central. Murió en 1925. Durante la ocupación nazi de Austria, el resto de su familia fue destrozada. Sus cuñados fueron obligados a ceder sus negocios y propiedades (entre las que se encontraban varios cuadros) a los nazis y después fueron enviados a un campo de concentración donde murieron. Sus sobrinas pudieron escapar y refugiarse en Estados Unidos.

Uno de los cuadros, supuestamente cedidos por los Bloch-Bauer a los nazis fue el retrato pintado por Klimt en 1907. Muchos años después, María Altmann, la más pequeña de sus sobrinas, se embarcó en un proceso contra el estado austríaco para conseguir la devolución de este cuadro por el inmenso valor sentimental que tenía para ella. En Enero de 2006 lo consiguió y ese mismo año el cuadro se subastó, adjudicándose a Ronald Lauder (el heredero de cosméticos Estée Lauder) por 135 millones de dólares. Esta es la historia que cuenta la película.


No es una historia sobre el cuadro ni sobre la guerra, sino sobre el proceso judicial hasta conseguir la devolución por parte de Austria. Esto hace que la película sea un poco pesada. Además abusa de los flashbacks para mostrar la vida de los judíos burgueses en los años 20 y después la brutalidad de la ocupación nazi. Pero todo se perdona por ver a la verdadera dama de oro. Helen Mirren interpreta a María Altmann que con determinación, sencillez y astucia acaba por derrotar al estado austríaco, aparentemente, no demasiado pesaroso de su pasado colaboracionista con el régimen nazi.


La película es muy convencional y de ritmo un poco irregular. Está basada casi exclusivamente en el mito estadounidense de que un individuo puede y debe exigir justicia. El ciudadano estadounidense puede lanzarse contra los molinos de viento como don Quijote, y esta vez puede vencerles. Bueno no dudo de que en este caso fuera así, puesto que Altmann consiguió que le devolviesen los cuadros, pero por debajo de esta historia de justicia para una anciana combativa y simpática y un joven y prometedor abogado idealista (capaz de arriesgar el bienestar de su recién formada familia), la realidad es que el estado austríaco debía de hacer algo para mejorar su imagen internacional y se le presentó esta oportunidad.

Para pasar un rato agradable. 


Director: Simon Curtis 
Guion: Alexi Kaye Campbell
Música: Martin Phipps, Hans Zimmer
Fotografía: Ross Emery
Intérpretes: Helen Mirren, Ryan Reynolds, Daniel Brühl, Tatiana Maslany, Charles Dance 

jueves, 3 de diciembre de 2015

Cine: Filth de Jon S. Baird (2013)

Filth es la adaptación al cine de la novela del mismo título de Irvine Welsh (del que también se adaptó Trainspotting hace ya tiempo). Filth en inglés tiene un montón de acepciones y ninguna positiva. Inmundicia, basura, obscenidad, guarrería, desperdicio o desecho. Todas ellas se le podrían aplicar al protagonista, un dechado de excesos sin fin. Bruce Robertson (interpretado por un genial James McAvoy) es un policía abusivo, embaucador, borracho y pendenciero, manipulador y drogadicto en Edimburgo. Ha sido abandonado por su mujer que también se ha llevado a su hija pequeña. Ahora se le presenta la oportunidad de ascender en su carrera y no puede perderla; él considera que con el ascenso su mujer y su hija volverán y serán otra vez una familia feliz (si es que alguna vez lo han sido). 

Para lograr ese ascenso tiene que resolver el brutal asesinato de un joven estudiante japonés. En medio de sus delirios y fantasías producidas por sus adicciones y por una vida emocional convulsa e infantiloide, se dedica a difundir toda clase de maledicencias y rumores entre sus compañeros, candidatos como él al ascenso, y a tenderles trampas para que caigan en sus manipulaciones.


El desarrollo de la trama policial deja de importar pronto y el director se centra completamente en el personaje y en su vida excesiva. Pasa entonces a ser una comedia amarga con una fotografía y un ritmo impactantes que envuelve al espectador en la vorágine de deriva y autodestrucción del personaje. A pesar de la antipatía que genera el personaje, la interpretación de McAvoy es tan brutalmente sólida, interpelando e involucrando directamente al espectador en su mundo de alucinaciones que, al final, casi consideramos que es el único que debe salvarse y que, por supuesto, merece el ascenso y una segunda oportunidad en la vida. Porque sus compañeros de trabajo son igual de trepas y drogadictos que él, igual de despreciables y maledicentes que él pero mucho más idiotas que él. Incluso su jefe está más preocupado por escribir una gran novela negra que nunca terminará que por el asesinato del joven japonés pendiente de resolver.

Aunque toda la película destila suciedad, traición y decadencia, el director ha tratado la situación con humor. Eso sí, un humor profundamente cáustico y totalmente inconveniente en Navidad. 


Director: Jon S. Baird
Guión: Jon S. Baird sobre la novela de Irvine Welsh
Música: Clint Mansell
Fotografía: Matthew Jensen
Intérpretes: James McAvoy, Imogen Poots, Jamie Bell, Joanne Froggatt, Eddie Marsan. 

lunes, 30 de noviembre de 2015

Narrativa: Noche de los enamorados de Félix Romeo (2012)

El autor.-
Félix Romeo murió en 2011, en plena madurez creativa con apenas 40 años. Había nacido en Zaragoza y fue escritor, periodista y crítico literario. También dirigió y presentó el espacio de cultura alternativa de televisión La mandrágora. Dejó muchos cuentos y sólo cuatro novelas: Dibujos Animados, Discothèque, Amarillo y Noche de los enamorados. 

Mi opinión.-
Es una mujer y está muerta. Así empieza este libro que no podría llamarse novela. Es una declaración o un intento de explicación o quizá sólo es un frío testimonio periodístico de la muerte de una mujer. Es un lenguaje muy medido, escueto, concentrado, pero a través del cual leemos cierto reproche a jueces, policía, fiscales, vecinos e incluso a los propios familiares de la muerta. Para todos ellos, al principio, la muerta es una víctima, pero después que se va desvelando su vida, empieza a ser una borracha y una prostituta que se lo merecía. Todo ello ocurre en 1995.

María Isabel está muerta y su marido está en la cárcel. Es el 14 de febrero, San Valentín, y Félix Romeo también está en la cárcel por ser insumiso, por negarse a hacer el servicio militar. Allí, en la noche de los enamorados, Félix conoció a Santiago Dulong, el marido asesino de la muerta. Así con la versión del asesino, con los artículos de prensa y con los documentos judiciales, Félix Romeo reconstruye la historia y de alguna manera restituye a María Isabel su condición de víctima.

Agostino Tassi, el violador de Artemisia
También hace referencia al suceso de Artemisia Gentileschi. Fue violada por Agostino Tassi y se conservan los documentos del correspondiente juicio. Lo sorprendente no es únicamente que en el siglo XVI hubiera un juicio por violación, sino que el denunciante fuese el padre de la violada y que la violada fuese sometida a torturas para comprobar la veracidad de la denuncia. Dada la condición de pintora de Artemisia las torturas fueron especialmente graves puesto que se concentraron en sus manos; le aplastaron los pulgares para hacerla confesar que estaba mintiendo. Ella se mantuvo íntegra y el violador fue desterrado de Roma. Artemisia fue una pintora del siglo XVII, es conocida su obra Judit decapitando a Holofernes, pintada en 1612, el mismo año en que fue violada por Agostino y torturada por el tribunal. 

Judith decapitando a Holofernes. Artemisia Gentileschi

Volviendo al libro de Félix Romeo es muy interesante su uso del lenguaje. Su autor dice que es un libro sobre las palabras, como moscas alrededor del cadáver. Porque las palabras, el lenguaje crea la realidad y en esa creación, las palabras pueden cambiar la condición moral de las personas. Mejor dicho, las personas, sobre todo aquellas que tienen poder (los hombres siguen teniendo poder sobre las mujeres), utilizando determinadas palabras cambian la condición moral de los hechos y también de otras personas. Es difícil que algo que existe no tenga denominación y dependiendo de cuál sea esta denominación se le asignarán diferentes consideraciones, positivas o negativas. Oíamos antes hablar de crímenes pasionales y ahora de violencia de género. En los crímenes pasionales, el lenguaje utilizado para el asesino (o asesina) tenía un matiz de disculpa; en la violencia de género parece que este matiz ha desaparecido. Pero lo terrible de este acto de creación del lenguaje es que ha habido un largo camino (pavimentado con mujeres muertas) para pasar de una denominación a otra. 



Félix Romeo
Noche de los enamorados

Ed. Mondadori

jueves, 26 de noviembre de 2015

Cine: Spectre de Sam Mendes (2015)

En Spectre, Bond, James Bond deja de serlo. Una vez que elige no matar, termina con el personaje, lo deja definitivamente enterrado. Al menos el Bond de Daniel Craig (hace un tiempo empezaron los rumores de que el nuevo James Bond sería un actor negro, me encantaría verlo). Esta es mi interpretación de lo que pasa en la película. Es el cierre definitivo después de la muerte de M (Judi Dench), en cierta manera es la continuación de Skyfall.

Me gusta mucho este James Bond de Daniel Craig. Envejecido como un buen vino; mucho más atractivo que cuando era más joven. Tenía esperanzas de que esta vez supiera elegir a la mujer adecuada pero ya he visto que no. Después de todo el jaleo que se montó con que una actriz de 50 años fuese chica Bond, al final resulta que Mónica Bellucci apenas sale minuto y medio en la peli y no se queda con el chico.

Para mí Skyfall es la mejor de las cuatro. Spectre para ser su continuación, no es brillante. En mi opinión el guion es bastante mejorable. Moneypenny (Naomie Harris), el nuevo M (Ralph Fiennes) y Q (Ben Wishaw) están muy desaprovechados como personajes y como actores. Pero es, sobre todo, el villano, Franz Oberhauser (Christoph Waltz) el que más chirría. No es un actor que me guste especialmente porque creo que se pasa de histriónico; pero además, no se explota suficientemente su antagonismo emocional con Bond. Ya que se insinúa una rivalidad entre Caín y Abel, se debería haber llevado hasta sus últimas consecuencias. Al final, resulta que el malo que estaba detrás de todas las maldades durante años y años era de la familia, ¡y no nos habíamos dado cuenta! No puede ser. No me lo quiero creer.

Los muertos viven
Además este malo un poco payaso tiene una franquicia que se desenvuelve con toda tranquilidad entre los buenos y que incluso intenta presidirlos. Andrew Scott (como olvidar el inigualable staying alive Moriarty de Sherlock) también tiene un papel en este Bond crepuscular. La insultante juventud retando a la madurez (o a la vejez), con su dominio de las nuevas tecnologías, las reuniones de alto nivel, las comunicaciones instantáneas con cualquier lugar del planeta. Todo son sinergias para potenciar la maldad ¿capitalista? Y todo esto, incluido un cónclave de empresarios de la maldad listos para someter el mundo, era muy aprovechable para conseguir un guion más sólido y el guionista no lo ha hecho ¿Por qué? Porque Bond, James Bond no ha sido nunca crítica social ni mucho menos política o económica. Con toda la elegancia posible, Bond perseguía al malo por las principales ciudades del mundo, se ligaba a unas cuantas chicas y cuando se encontraba con él en lugar de matarlo, sólo le cortaba un poco las uñas, para que no diese tanto mal. 

Sí que me ha gustado mucho de la película su tono amarillento, envejecido (como James), crepuscular. Una estética muy de los años 50 en todos los sentidos. Volver al pasado cuando las cosas se ponen mal aquí es el primer paso para encontrar la solución. Los viejos métodos, las habitaciones secretas en hoteles decadentes, los códigos escritos en un papelillo, un ratón (no el utensilio informático sino el mamífero roedor) que te guía cuando estás perdido, un tren de madera que para en medio del desierto donde no está ni la nada. Ese es el ambiente de decadencia que se vive en esta peli; quedan fuera de foco (aunque estén ahí) las nuevas tecnologías. Con todo eso la espectacular Mónica Bellucci tenía que perder a James. No tenía que competir con una mujer más joven, pero sí con su vestido de los años 1950. Todas las mujeres sabemos desde los 15 años que llevar un vestido de seda es la mejor manera de andar desnuda. Reconozco que en nuestra peli, ver aparecer a Madeleine (Lea Seydoux) con el vestido de seda gris perla, con su rubia media melena de los años 1950 y con los labios rojos como rubíes encendidos, causa conmoción aunque no te gusten las mujeres. 



Pero Mónica puede estar tranquila porque eso no va a durar. Al final entendemos porqué Bond no se puede enamorar nunca. Porque cada persona que ama muere en extrañas circunstancias, ¡pobre Madeleine!


Director: Sam Mendes
Guion: John Logan, Neal Purvis, Robert Wade, Jez Butterworth (Personajes: Ian Fleming)
Música: Thomas Newman
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Intérpretes: Daniel Craig, Christoph Waltz, Léa Seydoux, Ralph Fiennes, Mónica Bellucci, Naomie Harris, Ben Whishaw, Andrew Scott.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Novela: La casa de los dioses de alabastro de Magdalena Lasala (2013)

La autora.-
La autora en el Patio de Venus
Magdalena Lasala escribe principalmente novela histórica, pero también poesía, cuentos y ensayo. Nació en Zaragoza y sigue viviendo allí, muy vinculada con la vida cultural de la ciudad. Ha sido recientemente Premio de las Letras Aragonesas 2014. Otras novelas suyas son: La conspiración Piscis, Doña Jimena, Wallada, la omeya. Poesía: Y ahora tu pasas la mano osadamente. 

Mi opinión.-
Creo que esta es la primera novela que he leído sobre mi ciudad. Mantengo una relación de amor/odio (más odio que amor, la verdad) con esta ciudad. No sé por qué. Quizá por el clima: en el verano, temperatura de sartén; y con el cierzo, mejor no meterse.

Esta novela está ambientada en la Zaragoza renacentista; entonces llamada la “Harta”. Harta de bellezas, sobre todo arquitectónicas. Era una ciudad comercial e industrial, cruce de caminos y que se comparaba a Florencia. Y los prósperos comerciantes construían sus casas como demostración de su riqueza. Quedan todavía algunas de esas casas-palacio ocupadas por instituciones y bancos. Y sobre todo, sigue existiendo el gran protagonista de la novela: entonces llamado el Patio de Venus y que ahora conocemos como el Patio de la Infanta.

Detalle. Patio de la Infanta
Brianda es una joven descendiente de una importante familia de judíos conversos valenciana que se traslada a vivir a Zaragoza y a encontrarse con su destino. Como era de esperar es un destino amoroso y trágico. Yo diría que en la novela hay tres tramas principales. Una es la trama amorosa, con tres historias trágicas, intensas y bastante convencionales. La segunda, es la trama esotérica, según la cual durante la construcción de la casa y su patio se escribió también un libro de profecías que habla del esplendor y la decadencia de la familia Zaporta y de Zaragoza. La autora también incluye referencias al primitivo culto pagano de Venus en Zaragoza y que (esto es una absoluta irreverencia aquí) posteriormente se transformaría en el culto a la Virgen del Pilar, tradicionalmente considerada una de las vírgenes negras. Esta trama esotérica resulta un poco superficial, está poco explotada por la autora y se resuelve precipitadamente. No me acaba de convencer. 

La última trama es la propiamente histórica. Narra los conflictos con el rey Felipe II, que según la autora pensaba que Zaragoza, huele a pecado, y su deseo de crear un estado moderno, centralizado, prescindiendo de las peculiaridades de la Corona de Aragón que su padre había respetado. También está presente la Inquisición, dedicada a perseguir cualquier cosa que interpretase como librepensamiento o herejía; obsesionada con los estatutos de limpieza de sangre y también utilizada como tribunal político y para ajustes de cuentas personales. Después se menciona también el Estudio General, primera universidad de la ciudad y que tenía fama de rebelde. Es la parte que más me ha gustado, recrea la historia de forma muy amena. Fue un período convulso de intensos cambios y que algunos aragoneses consideran como el inicio de la decadencia que parece que todavía no hemos superado. Entonces era una ciudad peleona, simbolizada por un león de pelo dorado; que el rey tuvo el capricho de llevarse a Madrid. Desde entonces no levantamos cabeza, ni de león ni de nada.

La Aljafería. Palacio Medieval Mudéjar. Sede de la Inquisición 
Respecto a los personajes, hay dos personajes muy potentes que enlazan las tres tramas. Uno de ellos es Brianda Santángel, judía conversa, y el otro Perla de Zaragoza, la morisca. Brianda pertenece a una estirpe de mujeres desgraciadas; unas han terminado en la hoguera, otras han debido someterse. Ambas viven pasiones imposibles. Brianda con Luis el heredero Zaporta y Perla con Jabir, arquitecto del Patio de Venus, maestro de las antiguas ciencias que no quiere renunciar a su religión y muere en la hoguera. Mujeres perseguidas principalmente por ser mujeres y también por ser conversas: judía y musulmana. Aparece así la España de las tres culturas, conviviendo en la ciudad de Zaragoza; una ciudad que destacaba entonces por su riqueza cultural. Destino ideal para poetas e intelectuales y donde el comercio de libros era tan importante como el comercio de paños. Sabina Santángel es la tercera protagonista, tía de Brianda y dueña de la casa Zaporta. Depositaria también de saberes de tradiciones antiguas, enamorada de la poesía y el arte, decide guardar en los sótanos de su casa todos los libros prohibidos y quemados por la inquisición.

Me he entretenido con esta novela y la parte histórica está muy bien fundamentada. Creo que la autora ha hecho un trabajo especial, con mucha dedicación y pasión para recrear una Zaragoza que ama profundamente. Además de ser coprotagonista de esta novela, el Patio de la Infanta también tiene su historia personal, otro día la contaré. 

El Patio de la Infanta 

jueves, 19 de noviembre de 2015

Exposición fotográfica: Sueños - Grete Stern

Grete Stern
Grete Stern nació en Alemania en 1904. En 1930 ya había fundado su estudio fotográfico en Berlín, junto con una compañera. Se dedicaba a la fotografía comercial, destacando por su enfoque innovador. Había estudiado en la Bauhaus y trabajó también en colaboración con Edward Weston. Como consecuencia de la persecución nazi tuvo que exiliarse y trasladó su estudio a Inglaterra para después establecerse definitivamente en Argentina con Horacio Coppola, su marido, en 1935. Junto con él, también fotógrafo, renovaron el panorama de las artes plásticas allí. Durante toda su carrera expuso junto con su marido y después individualmente, retrató a los intelectuales argentinos más destacados, realizó trabajos para publicidad y en numerosas revistas, hasta su jubilación en 1985. También enseñó fotografía en la universidad. Murió en 1999. 

En esta exposición se exhiben parte de sus fotografías y fotomontajes surrealistas. El surrealismo trataba de expresar, de una forma automática, el verdadero pensamiento del individuo. Mediante el automatismo psíquico, del que hablaba Breton, se quería revelar lo que subyace en nuestra psique y que apenas vislumbramos. El perturbador mundo de los sueños, las represiones de instintos y los condicionamientos culturales se hacen fotografía para poder romperlos. Todo muy freudiano. En ese momento, en la fotografía interesa más la expresión que la estética; su valor conceptual sigue vigente hoy.

Sueños de cansancio


Que una mujer se involucrase de esa manera en su carrera artística sorprendió grandemente. Resultó rompedora, reivindicativa y escandalosa, aunque parece que todo eso hoy se ha olvidado y queda su sólido trabajo.

Sueños del espejo

Esta exposición está dedicada a sus Sueños. La revista femenina Idilio, entre 1940 y 1950 publicó una columna sobre psicoanálisis. Había encargado a Gino Germani, sociólogo italiano que también había huido del fascismo y que introdujo el psicoanálisis en Argentina, la interpretación de los sueños que algunas de las lectoras habían enviado. Esa interpretación psico-sociológica se ilustró con estos montajes fotográficos realizados por Stern. Mujeres perseguidas, objetualizadas, fragmentadas; mujeres inteligentes desarrollándose en un mundo hostil; mujeres atractivas, madres, niñas; mujeres agobiadas, esperanzadas, acosadas, libres; mujeres siempre en conflicto pero al mismo tiempo riéndose de todo y de todos, subvirtiendo el orden. Todas interesantes para Stern; cada una un reto diferente para el que debía utilizar diferentes recursos. Alterar perspectivas, fragmentar y recomponer cuerpos y/o hacer asociaciones imposibles. Todo desde una perspectiva crítica, para conseguir reflejar la arbitrariedad y lo subversivo del subconsciente y la represión y la contención del mundo patriarcal.


No deja de ser irónico que toda esta subversión se mostrase abiertamente en un semanario femenino que también facilitaba consejos sentimentales, lecciones sobre cómo ser el ama de casa ideal y fotonovelas románticas. Esto quiere decir que, si se está atenta, la subversión puede encontrarse en cualquier sitio, incluso en los anuncios de detergente.

Sueños de indecisión 


En la mayoría de los fotomontajes presentados a Idilio, Stern utilizaba sus propias fotografías tomadas a modelos improvisadas, su hija o su empleada de hogar. Después sacaba un negativo del fotomontaje y lo positivaba normalmente. Todavía se conservan algunos de estos negativos. La autora agrupó los fotomontajes en series tituladas Sueños de aislamiento, Sueños de angustia, Sueños de disconformidad, etc.



Grete Stern. Sueños 

Sala Minerva 
Círculo de Bellas Artes
C/ Alcalá 42 - Madrid 

Del 30 de septiembre de 2015 al 31 de enero de 2016