jueves, 27 de diciembre de 2018

Exposición: Pasión por Zaragoza. El reino de los sentidos. 2018


Los años que terminan en 18 parece que son de especial relevancia para la inmortal ciudad de Zaragoza. Si no viviéramos en una época que aspira a ser tan políticamente correcta, se hubiese conmemorado con mayores fastos la reconquista de la ciudad por parte de tropas cristianas, en 1118. No lo digo porque sea islamófoba, al revés. Admiro mucho la cultura árabe y la arabización de la península trajo momentos de esplendor y también decadencia por esto creo que debería de tener más relevancia en la educación de niños y jóvenes españoles, porque es parte constitutiva de nuestra historia. Tanto como lo fue la pertenencia al Imperio Romano.



No digo que tuviera que celebrarse con fiestas y orgullo cristiano-patrio, pero sí organizar congresos de historia, reproducir las condiciones de vida antes de 1118, hacer un repaso del incipiente reino de Aragón con ciudad principal en Jaca y también estudiar las alianzas con otros reinos y condados, como Castilla o Lérida, que contribuyeron a la reconquista. Palabra maldita últimamente.


Cerámica siglo XI


En fin, parece que para compensar se ha pensado esta exposición que, además, es la última de la trilogía dedicada a la historia de la construcción de la Zaragoza contemporánea. Con el hilo conductor del 18, se examinan brevemente acontecimientos que tuvieron lugar en años terminados en esos dígitos. Aunque, el año 1818 ha quedado fuera con la excusa de que ya se hizo una exposición dedicada exclusivamente a la invasión napoleónica, los sitios y la guerra de la independencia. No me parece lógico que se haya pasado por alto.


Detalle de la reproducción del olifante de Gaston de Bearne. 

En esta exposición, pues, se conmemoran ocho centenarios, grandes momentos para la ciudad y sus habitantes que han conformado la identidad que hoy compartimos con orgullo y también con decepción. No sólo se pueden ver obras de arte. Pintura y escultura, cerámica y tejidos se combinan también con vinilos en paredes y suelo que reproducen mapas y los modos de vida y que sirven de conductores para cada época. Pero también se llama el reino de los sentidos porque se han incorporado a la exposición la música, el tacto y también el olfato.


Reproducciones de El barranco de la muerte y de una torre de asalto

Sobre la vieja ciudad romanizada de origen ibero, Salduie, los romanos erigen Caesar Augusta, en el año 14 a.C, la única ciudad del imperio que ostentaba el nombre completo del emperador. Llegó a ser una ciudad importante para el imperio. Protegida en su lado norte por el río Ebro y circundada en los otros tres por una muralla de la que todavía quedan restos. Además de protección el río Ebro regaba las huertas junto con los ríos Huerva y Gállego. Una ciudad eminentemente comercial y con derecho a acuñar moneda propia.


Nuestra Señora de la Consolación y la Virgen del Ligallo


Después de la caída del imperio romano, los visigodos ocuparon la ciudad. En el año 472, el conde Gauterico incorporó la ciudad al reino de Toledo. Antes de esta sustitución, la ciudad ya era una referencia para los cristianos perseguidos. San Valero obispo había sido desterrado y Santa Engracia y los innumerables mártires también habían sucumbido. En el santuario de Santa Engracia existió una escuela y una gran biblioteca regida por San Braulio donde venían a estudiar prelados del reino de Toledo.

Libro Registro de las marcas y señales del ganado. Notario Martín Maza de Lizana, 1722



Pero también a los reinos visigodos les llegó su final y en 711 comenzó la invasión musulmana. Sólo en 15 años se había conquistado la mayor parte de la península. A Zaragoza llegaron en el 714. Saraqusta, Medina Albaida, la ciudad blanca se convierte entonces en capital de la provincia norte de al-Ándalus. Desde los Califatos omeyas de Damasco y Córdoba hasta la taifa independiente saraqustí del 1018, transcurrieron años convulsos. Mundir I fue el primer rey de Saraqusta y dio origen a la dinastía Tuyibi que en el año 1039 fue sustituida por la dinastía Hudi.


Fernando el Católico y detalles



La sala dedicada a la taifa está perfumada de azahar para recordar los naranjos que todavía hoy viven en el patio de Santa Isabel de la Aljafería y se pueden ver allí objetos de cerámica a la cuerda seca que no se habían expuesto hasta ahora.


Isabel la Católica y detalles



En 1118 se produjo la conquista cristiana de la ciudad (esa que deberíamos haber conmemorado este año). Los reyes de Aragón querían dominar el valle del Ebro y se buscaron como aliados para conseguirlo al rey de Castilla Alfonso VI y al vizconde Gastón de Bearne que terminará siendo el primer señor de la ciudad. Del vizconde puede verse en la exposición una réplica del olifante de marfil.


Busto relicario de Santa Engracia, 


En esta pequeña sala se ha reproducido en vinilo el cuadro de Agustín Salinas El barranco de la muerte, cuyo original puede verse en el Palacio de Sástago. Verse es mucho decir puesto que está en una zona bastante mal iluminada, si no fuese así podría apreciarse mejor. También hay una reproducción a escala de una torre de asalto como las utilizadas para la conquista de Jerusalén. Este cuadro siempre me ha impresionado por la frialdad y la desolación que representa. Se supone que el ejército cristiano ha vencido pero los soldados y el rey sólo muestran cansancio por tantas guerras. Muy interesante.


Benedicto XIII entre dos cardenales de la obediencia de Avignon. Siglo XV



En 1218, cincuenta años antes de la creación de la Mesta castellana, el rey Jaime I el Conquistador nombró un justicia con jurisdicción civil y criminal para dirimir los pleitos relacionados con la ganadería y que ha llegado hasta hoy en forma de fundación. Tenía horca propia; hoy, ya no. Se muestran en esta sala diversos documentos, uno de ellos con el sello de cera más antiguo que se conserva con la firma del rey, y también el trono donde se sentaba el justicia.


Nuestra Señora de Zaragoza la vieja, finales del siglo XIII


Nuestra Señora del Burnao, tercer cuarto del siglo XIV

Seguimos con el año 1318. Doscientos años después de su reconquista el obispado de Zaragoza se transformó en arzobispado a instancias del rey Jaime II. El 18 de julio de ese año mediante la Bula Romanus Pontifex se creó la provincia metropolitana de Zaragoza de la que dependían los obispados de Huesca, Jaca, Tarazona, Albarracín, Pamplona y Calahorra. Se pueden contemplar en esta sala los bustos relicarios de los principales patronos y santos de estas ciudades. Me quedo, sin dudarlo, con el busto de alabastro de Santa Engracia y el cáliz del Compromiso de Caspe.


Planta de los cimientos del Pilar. Felipe Sánchez, 1695

Hay también dos oleos de los reyes católicos, acompañados cada uno por uno de sus hijos y que pertenecen a la Iglesia de Santa María de los Corporales de Daroca. Estas dos tablas son preciosas por el detalle y el colorido con el que están realizados. Después damos un salto en el tiempo hasta llegar a 1518 (se ve que en 1418 no pasó nada reseñable). En 1518, Carlos I fue jurado como rey de Aragón en La Seo, siendo ungido por el arzobispo de Zaragoza. Sería el último de los reyes españoles en seguir esta tradición.


Réplica de uno de los leones del Puente de Piedra.


La pieza estrella de la exposición, desde mi punto de vista, es un cuadro que representa a Benedicto XIII, el papa-antipapa Luna, entre dos cardenales de la obediencia de Avignon que está en restauración y que, antes, era identificado como San Pedro. También son muy interesantes las tallas de las vírgenes románicas y góticas, especialmente la de Nuestra Señora de la Consolación, de principios del siglo XIII, virgen de la capilla de Jaime I. Tiene una expresión tan dulce y risueña que mirarla produce felicidad. Nada que ver con la desdeñosa expresión de la Virgen del ligallo de la primera mitad del siglo XVI. También está la virgen del Burnao de Jaca o Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja. Se exponen también los Estatutos Fundacionales de la Universidad de Zaragoza, creada en 1618 y un plano original con los cimientos de la basílica del Pilar erigida en 1718, pero nada de 1818.


Blasón de Zaragoza, 1520

Darío Siserol y Agustín Serra se han ocupado de recrear los olores y paisajes sonoros de cada una de las épocas y para animar el sentido del tacto se han dispuesto unas cajas con diferentes objetos dentro que pueden identificarse fácilmente. Para no perdérsela porque además tiene programadas muchas actividades para niños y adolescentes.


La ciudad de Çaragoça, 1592
Francisco Miranda


Pasión por Zaragoza. El reino de los sentidos
Patio de la Infanta. C/ San Ignacio de Loyola 16, Zaragoza. 
Hasta el 29 de enero de 2019

lunes, 24 de diciembre de 2018

Teatro: Moby Dick de Herman Melville (2018)

Si tuviera que señalar sólo una cosa de este montaje teatral sería la voz demente del capitán Ahab. Su manera de arrastrar las sílabas finales de cada frase expresa con toda rotundidad la desesperación y la deriva mental de un  personaje que ya no tiene sitio en el mundo de los vivos. Su obsesión por cazar la ballena sustituye cualquier rasgo humano que pudiera tener el capitán.


Ni siquiera su reciente paternidad es motivo suficiente para atarle al mundo. Es más poderosa la atracción por el abismo representado por la ballena blanca. En los primeros minutos de esta adaptación teatral, José María Pou que interpreta al capitán Ahab, muestra en su monólogo que el color blanco no es tan puro como se pretende. El color de la virtud poco compasiva, del hielo que supone una muerte segura, de los espumarajos de un mar que se comporta como un monstruo de fauces insaciables. Todo eso es el color blanco. Todo eso y también Moby Dick. El sujeto involuntario de la locura de Ahab; siempre y cuando tengamos en cuenta que, al ser un animal, no tendría voluntad alguna.


¿Y si no fuese así? Moby Dick es sólo un animal. Pero quizá tenga algo de blanco ángel caído, diabólico, o simplemente algo de crueldad humana para que Ahab se embarque en su persecución por todo el planeta y vea a la ballena blanca como un monstruo inteligente y huidizo.


Al fin y al cabo Ahab sólo escucha su propia locura; es la locura enloquecida. En este montaje, sólo dos actores representan a la tripulación del Pequod, ese microcosmos donde se cruzan diferentes vidas que para Ahab no tienen ningún valor. Únicamente tienen cierta relevancia aquéllos personajes que por su cobardía, Pip, o por su prudencia, Starbuck, hubieran podido salvar a Ahab. Starbuck es un cuáquero que se debate entre el cumplimiento de su compromiso con Ahab y la certeza de que ése será un viaje hacia la muerte. Y Pip es el pinche de cocina, el más joven e insignificante de los enrolados. La salvación de Ahab es un vano intento por parte de ninguno de ellos. Desde el primer encuentro con Moby Dick, el capitán está irremediablemente perdido. Sólo Ismael sobrevivirá. Es el último en llegar al barco, el último en vivir la locura de Ahab, quizá por eso se salva.


Dice Juan Cavestany que, durante años se ha dedicado a leer este libro para intentar extraer su esencia y que ha llegado a la conclusión de que es la historia de dos suicidas. Por motivos evidentes el primero de los suicidas es Ahab; el segundo, cada uno de los que nos empeñamos en leer el libro sumergiéndonos en esa vorágine de odio autodestructivo.


En este montaje, la escena se desarrolla íntegramente en la cubierta del barco y hace que la imagen y las luces sean una parte fundamental del desarrollo de la acción, aunque desaparece la imagen mítica del predicador en un púlpito con forma de proa. José María Pou resulta inmenso en el escenario y está muy bien arropado por Jacob Torres y Oscar Kapoya que, al interpretar a varios personajes, aportan vida a la aventura insensata de Ahab. La ballena se hace presente también. Proyectada en una vela desplegada que inunda el escenario y parece querer engullir también al público. Al final, un ojo enorme es lo único que reconocemos de Moby Dick. Queda allí, imperturbable, como testigo monstruoso de la locura y muerte de Ahab.





Versión muy recomendable, entre otras cosas, por la intensidad de las interpretaciones. Y para los más valientes que no duden en "atacar" el libro original. Hace unos años, encontré en la red, el audiolibro en inglés, completo, gratuito y leído por conocidos actores y actrices. Para no perdérselo, Capítulo 58, Moby Dick, leído por Benedict Cumberbatch.

Texto de Juan Cavestany sobre la novela de Herman Melville
Dirección: Andrés Lima
Escenografía y vestuario: Beatriz San Juan 
Iluminación: Valentín Alvárez (AAI)
Música: Jaume Manresa
Video creación: Miquel Ángel Raló
Intérpretes: José María Pou, Jacob Torres y Oscar Kapoya

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Exposición. Los sueños de la razón. Goya+Buñuel. Museo Lázaro Galdiano.


No he podido verla en Zaragoza, pero la vi en Madrid, hace casi un año. Este es el post que escribí entonces. La recomiendo sin duda. Y el catálogo es precioso. Tiene dos sedes, en el Museo Provincial y en el Museo Goya de Zaragoza, hasta el 30 de diciembre de 2018. Todavía quedan unos días.

La segunda exposición de Goya que veo en poco tiempo. La primera fue en CaixaForum Zaragoza, Goya y la Corte Ilustrada. Esta es especial. Dos por uno. Goya y Buñuel. Separados en el tiempo pero atormentados por los mismos fantasmas. Los sueños de la razón. Jean-Claude Carrière, coguionista con Buñuel, afirma en el catálogo que Buñuel estaba harto de que se le comparase con Goya. Dos aragoneses, dos sordos, dos afrancesados. Tópico. Lo importante es que son dos hombres que rompieron moldes y aunque sufrieron las consecuencias, con ello nos hicieron reflexionar a todos y avanzar. Todavía hoy. Así que, les guste o no, merecen nuestro agradecimiento eterno. 


Son creadores incuestionables que destriparon la superficie de las cosas y quisieron ver qué había más allá. Más allá de lo amable, lo bonito y lo ordenado está lo caótico, el horror, la miseria y la desesperanza. Los dos lo supieron ver y, más que eso, también supieron enseñarlo a los demás. Subvirtieron el orden para hacerlo parecer ridículo y para provocar en el espectador una conciencia crítica.

Nadie nos ha visto. Goya
Escena de Viridiana. Buñuel
Enseñaron también las vergüenzas de los poderes establecidos y entre ellos, especialmente, de una iglesia que les preocupaba por su hipocresía y su falta de caridad. Tanto en el caso de Goya como en el de Buñuel se trataba de una iglesia poderosa, pero decrépita y podrida. Buñuel había estudiado en los jesuitas de Zaragoza y siempre había sufrido mucho por haber recibido una educación tan represora. Casualmente Hitchcock también estudió en jesuitas y su especial relación con las rubias parece que tiene su origen allí.

El tío Paquete. Goya
Cristo riéndose a carcajadas. Nazarín. Buñuel

Otra cosa que les une es la soledad. Cada uno de ellos no tiene en su época ningún discípulo reconocido. Son adelantados que marcarán el camino para los demás. Picasso, en las artes plásticas, será quien más reinterprete a Goya y posiblemente la primera etapa de Carlos Saura como cineasta le haga parecer heredero de Buñuel. Pero ellos dos, quedan como creadores únicos.

Ruega por ella. Goya
Estudiaron la naturaleza y especialmente la naturaleza humana, las decadentes costumbres sociales y ambos les tocó vivir también tiempos de cambio. Goya y la Ilustración, Buñuel y el oscuro siglo XX. La Ilustración podía pecar de ingenua, como después se vio, pretendía reformar las instituciones e higienizar la vida, sin tener en cuenta las pulsiones más profundas del alma humana. Esas pulsiones terribles se hicieron bien patentes durante el siglo XX: revoluciones, guerras, colonizaciones brutales y descolonizaciones más brutales todavía. Y en medio de todo el hombre solo. Y especialmente el hombre crítico.

La vía láctea. Diálogo sobre el libre albedrío.

He leído en un artículo que Buñuel recibió el encargo de filmar una película en el centenario de la muerte del pintor. Aunque este proyecto no se llegó a realizar, Buñuel se preparó concienzudamente y utilizó posteriormente todo ese bagaje en su propia obra. En Viridiana los mendigos comiendo se parecen a los que Goya retrató en sus pinturas negras; y en Un perro andaluz terminó con un homenaje al Duelo a garrotazos.




Esta exposición está en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid y espero que después venga por Zaragoza, para volver a verla. Aunque es una exposición muy pequeña, está muy bien dispuesta y documentada. Hay cuadros, cartas, guiones, fotografías, vídeos con escenas de las películas de Buñuel. Y también se ha editado un gran catálogo a un precio asequible. Supongo que por estar patrocinada por el Gobierno de Aragón e Ibercaja. Lambán, el presidente de la DGA, ha dicho que, con esta exposición, se trata de “aragonizar España”. Me parece una gran idea. El caso es que las periferias hemos sido ignoradas y oscurecidas por la preponderancia de Madrid y ahora también de Cataluña. No se trata de ajustar cuentas con el pasado sino de sumar esfuerzos y en eso estamos casi todos. Aunque parece que los catalanistas, con su aversión a todo lo español no piensan así. Con su obsesión lo único que conseguirán es palurdizarse cada día más. 

Luis Buñuel. L'age d'or

Los sueños de la razón. Goya+Buñuel. 
Museo Lázaro Galdiano
Hasta el 4 de marzo de 2018.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Exposición de pintura: Tamara de Lempicka. Reina del Art Déco. Palacio de Gaviria (2018)


Tamara de Lempicka (según la Wikipedia se pronuncia Uenpistca) nació en Polonia en 1898, en una acaudalada familia judía de origen ruso. Recibió una sólida educación y siempre se mostró como una apasionada del arte. Vivió en Europa en unos años convulsos, de revolución en revolución. De su primer matrimonio con un abogado judío del que se quedaría el apellido tendría a su única hija Kizette, retratada muchas veces por ella. Posteriormente contrajo un segundo matrimonio, con un barón húngaro, aunque nunca ocultase su atracción por algunas mujeres.


En el Palacio de Gaviria, Arenal, 9. Madrid
Hasta el 24 de febrero de 2019

Lempicka es la pintora del glamour, lo que ahora sería una influencer. Por eso, esta exposición, aparte de un considerable número de cuadros, incluye también zapatos de Ferragamo, guantes y vestidos de Elsa Schiaparelli, mobiliario y otras piezas que vestían su excepcionalmente elegante mundo art déco. Aunque también hay espacio en la exposición, un mínimo espacio, para la vida de los refugiados en una guerra o para la desesperanza vivida por una depresión.

Los refugiados 1931

La fuga 1940
El Art Déco se ha considerado como un movimiento menor que influyó en todas las artes decorativas y que elevó de categoría al diseño industrial. Se inspiraba en el constructivismo y también en el cubismo, el colorido del fauvismo y la Escuela Bauhaus. Se constituyó como un estilo muy sofisticado de líneas, curvas y rectas, muy marcadas y con una gama de colores primarios muy saturada. Aunque surgió en Europa, en los años 1920, fue en Estados Unidos donde se desarrolló y tuvo un gran éxito entre las incipientes estrellas de Hollywood.


Sandalia Rainbow, diseñada para Judy Garland por Ferragamo (1938)

Zapatos cuerno de rinoceronte de Ferragamo, 1938. 
Tamara de Lempicka supo darle al Art Déco su sello personal, en el que no excluía su pasión por el Renacimiento italiano y también de Ingres. Optó por dar relevancia a formas redondeadas, rotundas y muy marcadas que ocupan todo el espacio pictórico, situando a los personajes casi asfixiados por los límites del marco. Retrata mujeres de mirada lánguida con labios jugosos, minimizando el contexto en el que desarrollan su vida, adquiriendo así un protagonismo absoluto.

La bufanda azul, 1930

Empezó a pintar de forma profesional cuando se vio abocada al exilio. Vivió en Rusia durante la Revolución Rusa y fue expulsada mudándose a París y empezando a trabajar en revistas de moda como ilustradora. Pero en 1939, con el estallido de la II Guerra Mundial decidió establecerse en Estados Unidos, con su segundo marido. Ya después de la guerra y, especialmente, durante la posguerra, los gustos de la gente empezaron a cambiar y no quedaba espacio para el glamour, hasta que en los años 1970 comenzó a recuperarse su obra.

El éxtasis de Santa Teresa, más que inspirado en la escultura de Bernini

También retrató hombres pero de una manera mucho más gris. Se incluye en esta exposición el retrato inacabado del rey Alfonso XIII a quien Lempicka conoció durante su exilio en Roma. El retrato comenzado en 1934, quedó inacabado parece ser que por el mal carácter de la autora, excesivamente autoritaria y perfeccionista para un rey en el exilio y que presumió de vivir en el exceso hasta su muerte en Cuernavaca (México), en un país tan surrealista como ella misma. Amiga de aristócratas decadentes y exiliados, de escritores fascistas y de nuevos ricos estadounidenses, de prostitutas y lesbianas. Cuya obra vive hoy en las casas de celebrities como Madonna o Jack Nickolson con los que, sin ninguna duda, hubiese cultivado una gran amistad.

Alfonso XIII, 1934 (inacabado)

Así de glamurosa era Tamara de Lempicka y así de sencilla se vestía para trabajar, según estas fotografías de Acme Newspictures, tomadas el 14 de mayo de 1940 en Beverly Hills.



Susana en el baño, 1940
A pesar de su glamurosa vida, Lempicka también sufrió varias crisis nerviosas y espirituales. Durante una de ellas ingresó en un convento y conoció a la madre superiora que la impresionó vivamente. De ahí surgió este retrato de una mujer sintiendo todo el dolor del mundo. 



Paseando por la calle, Tamara de Lempicka se encontró con Rafaela, una voluptuosa prostituta a la que, inmediatamente, rogó que fuese su modelo. Fueron durante años, también, amantes ocasionales y de ella pintó varios retratos. Estos dos son de inspiración claramente ingresiana. 

La bella Rafaela

La bella Rafaela en verde


lunes, 10 de diciembre de 2018

Ensayo: Espías de Felipe II de Carlos Carnicer y Javier Marcos (2005)

Los autores.-
Carlos Carnicer sigue ejerciendo como profesor de instituto en Ciudad Real y además es articulista en diversas revistas de historia. Ha iniciado también su carrera como novelista con Forcada. El secreto de la reina virgen, publicada en el año 2007. Es coautor con Javier Marcos de Sebastián de Arbizu, espía de Felipe II y Espionaje y traición en el reinado de Felipe II. La historia del vallisoletano Martín de Acuña.

Javier Marcos también es profesor de historia en un instituto de enseñanza secundaria de Valladolid. Ha publicado en solitario Los dueños del secreto. Espías y espionaje de la Monarquía de los Austrias en el archivo de Simancas. 

Mi opinión.-
Immanuel Wallerstein, sociólogo estadounidense influenciado por las teorías de Marx y por la Teoría de la dependencia, define el imperio-mundo como una enorme estructura burocrática con un centro político y de división centro-periferia, pero con culturas múltiples. Así considera que podría definirse al Imperio Español, de los siglos XVI y XVII; en realidad, el único imperio-mundo que ha existido. Pero mantener una estructura de ese tipo requiere mucho trabajo. También necesita un ejército permanente y embajadores en el extranjero que, las más de las veces, se convierten en una red de informadores.

Felipe II, 1556-1598. Retratado por Sofonisba Anguissola

Los autores dicen que en la segunda mitad del siglo XVI se dio una situación similar a la de la Guerra Fría durante el siglo XX. Aunque en el siglo XVI destacaba claramente una superpotencia, el imperio español, constantemente era retada por quienes querían adquirir ese rango, ya fuese Francia, Inglaterra o el Imperio Otomano, y antes de llegar al enfrentamiento total preferían librar guerras secundarias: en el norte de África o en el centro de Europa. En realidad, se trataba de batallas ideológicas entre protestantes y católicos o entre musulmanes y católicos. Este contexto tan conflictivo donde se desarrolló el reinado de Felipe II, debió de influirle tanto que se convirtió en un rey muy suspicaz y desconfiado, con una gran capacidad de trabajo que, seguramente, le consumía.

Isabel I de Inglaterra, 1558-1603

No es de extrañar que en ese momento tan turbulento, el objetivo principal de cualquier gobernante fuese garantizar la pervivencia del estado a cualquier precio. Esa era la principal “razón de estado”. Fernando el Católico ya había fundado una incipiente diplomacia, más dirigida a ser un servicio de información, cuando envió a Gonzalo de Beteta como primer embajador permanente ante el Papa en 1480; aunque su padre Juan II de Aragón ya había abierto ese camino en 1475.

Enrique IV de Francia, 1589-1610

El centro del espionaje en relación con el Imperio Otomano estaba en Venecia; pero también Inglaterra era una plaza importante por sus tejemanejes e intrigas en los Países Bajos contra la corona española. Allí dos de los embajadores españoles fueron acusados de conspirar contra la reina Isabel Tudor y expulsados. Eran Guerau de Espés y Bernardino de Mendoza que siguieron con su labor de espionaje desde Francia, aunque también éste fuera un territorio hostil para la corona española.

Murad III, sultán otomano, 1574-1595

El libro resulta muy ameno. Quizá demasiado exhaustivo. Aparte del contexto histórico, examina también los motivos y las maneras de reclutar a los espías, sus funciones y formas de actuar, incluso, sus motivaciones más o menos confesables. Pero también analiza un factor muy importante que solía ser determinante para el éxito o el fracaso de las operaciones: la lentitud de las comunicaciones. Aunque se utilizaban todos los adelantos de la época la lentitud de las comunicaciones era un hándicap que, la mayor parte de las veces, intentaba ser soslayado por un eficaz trabajo en red y un sofisticado sistema criptográfico.

Bernardino de Mendoza, embajador y espía.

Por supuesto, se trataba de un servicio profesional de espías, así que las mujeres eran excluidas de ello. Sin embargo, algunas como Águeda de Arbizu fueron importantes fuentes de información por sus conexiones familiares. Águeda había conseguido información a través de la princesa Catalina de Béarn, Catalina de Borbón, hermana del rey de Francia, de los planes para invadir la Corona de Aragón por los partidarios de Antonio Pérez que se había refugiado en Pau.

William Houston interpreta a Guerau de Espés, en Elizabeth (1998)

El libro es muy recomendable. Un ensayo histórico muy bien documentado pero además de lectura entretenida. Es una pena que no pueda encontrarse ahora ni como libro de segunda mano; yo lo encontré en la biblioteca pública. Es importante recurrir a la historia para entender el presente.



Espías de Felipe II. 
Los servicios secretos del Imperio español.

Carlos Carnicer
Javier Marcos

Ed. La esfera de los libros

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Cine: La sociedad literaria y el pastel de piel de patata (2018) de Mike Newell


Muchas de las películas que se están estrenando últimamente son adaptaciones de novelas de éxito, así pueden tener ya cierta seguridad a la hora de estrenarse. El cine se ha vuelto un mundo muy competitivo y el ritmo de estrenos es inasumible en ciudades medianas como Zaragoza. 7 estrenos por semana son excesivos. En fin, los distribuidores sabrán lo que hacen. 

Confieso que no he leído esta novela y que no tenía referencias de su éxito hasta el estreno de la película, pero, en su momento debió ser un bombazo precisamente porque mucha gente en Reino Unido no tenía ni idea de que el ejército nazi había invadido una de sus islas, una pequeña en la Canal de la Mancha. Yo tampoco y esta historia de la ocupación me llamó mucho la atención.


La película, sin embargo, se queda en un drama romántico con superación de traumas. A veces demasiado bucólica y pastoril y con muy poca intriga. Desde el primer momento ya se barrunta lo que va a pasar.


La acción se desarrolla años después de la ocupación, cuando la guerra ya ha terminado y la esperanza y el afán de reconstrucción se apoderan de todo el país. Una joven escritora de mucho éxito, interpretada por Lily James, llega a conocer la historia de esa pequeña isla y de su club de lectura y se desplaza hasta allí para entrevistar a los participantes y escribir un libro sobre ellos.


Al principio, todos son reticentes pero poco a poco ella va ganando terreno y sus corazones, al mismo tiempo que cura sus heridas y desentierra el secreto que nos imaginamos desde el principio. El personaje clave de la historia, por su ausencia, es Elisabeth. Una joven vitalista, polémica y valiente que comete el error de enamorarse de un oficial nazi durante la ocupación. Llevan su amor en secreto pero ella queda embarazada. Así para su gente es una traidora y para los alemanes es una puta. Trata de ayudar a un joven preso a escaparse y como consecuencia es deportada a un campo de concentración, donde morirá. El joven alemán morirá también en una batalla sin saber que ha tenido una hija.


Juliet, la escritora, prometida a un militar estadounidense que le propone vivir en Nueva York y desarrollar su carrera allí, queda fascinada por esta historia sencilla, por la bucólica isla y por Dawsey Adams, que ejerce de padre de la niña huérfana. Así que decide cambiar su futuro prometedor en Estados Unidos por una vida más tranquila en la isla.


Una película sencilla, convencional, nada arriesgada y que se olvida fácilmente pero hace pasar un buen rato si entras en su juego. Pero si tengo que recomendar una película sobre libros en una pequeña ciudad británica, me quedo con La librería de Isabel Coixet. 


Dirección: Mike Newell
Guion: Thomas Bezucha, Don Roos sobre novela de Annie Barrows y Mary Anss Shaffer
Música: Alexandra Harwood
Fotografía: Zac Nicholson
Intérpretes: Lily James, Michiel Huisman, Glen Powell, Jessica Brown Findlay, Penelope Wilton