miércoles, 4 de agosto de 2021

Novela: Los últimos románticos de Txani Rodríguez (2020)

La autora.-
Txani Rodríguez es escritora, guionista de comics y colaboradora en prensa y radio principalmente cultural. También es profesora de escritura creativa. En sus trabajos aborda temas como la soledad, el amor o el desamor y también da mucha importancia a la relación de los humanos con la naturaleza. Otras obras suyas: Si quieres, puedes quedarte aquí, El corazón de los aviones. 

Mi opinión.-
A mí, la nostalgia por los paraísos perdidos me ha parecido siempre una engañifa; más que nada porque son paraísos que nunca existieron o si existieron no duraron mucho. Así que no soy nada nostálgica.

Hay un mundo que se va, dice la autora. Pero si no ha existido nunca, digo yo. Lo que existe es la visión romántica que tú tienes de él. Una visión romántica falsa, inventada y maquillada por nuestra selectiva memoria. No puede decirse hoy que el mundo de la solidaridad obrera esté a punto de extinguirse porque se extinguió ya en los años 1990, con la aznaridad. Ese concepto que inventó Manuel Vázquez Montalbán para definir el paso del PP por el gobierno de España, después de los años de “bendita” hegemonía del PSOE.

En esta novela nos encontramos con Irune y su nostalgia. Una mujer que ha pasado ya de los cuarenta años, que vive sola y que no encuentra en el trabajo la satisfacción que debería encontrar. Se consuela haciendo flores de papel para la tumba de sus padres. No tiene una gran red social ni de amigos o amantes ni siquiera de compañeros de trabajo. Añora otros tiempos y le gustaría viajar pero no se decide adónde. A mí, salvando el salto en el tiempo, me recuerda a la Penélope de Joan Manuel Serrat que se sentaba con su bolso en el andén, con sus zapatos de tacón y su vestido de domingo. La nostalgia por no atreverse a coger el toro por los cuernos y vivir no es nostalgia, es cobardía.

Después del discurso de la autora sobre el mundo que desaparece y la solidaridad entre vecinos y trabajadores y la familia, nos encontramos con que la protagonista es una mujer que no ha participado nunca de ninguna de esas redes de solidaridad. Además, una vez que ha perdido a sus padres todavía se ha encerrado más en sí misma. Irune es buena persona, pero hubiese dado igual que fuese mala porque apenas tiene relación con nadie.

Sin embargo, se le presentan dos vías de escape. Mostrar, esta vez de verdad, su solidaridad con los compañeros de trabajo y abandonar su pueblo con la esperanza de encontrarse a sí misma y empezar realmente su auténtica vida. Esta vez sí que coge el toro por los cuernos. A pesar de ser tan solitaria o de estar sola, que no siempre es lo mismo, es la única que se implica con sus compañeros del trabajo. Aunque, para ella misma tenga que elegir la salvación individual. Al final el billete de tren que le vende Miguel María será su pasaporte a… no sabemos dónde.

Y no puedo dejar de señalar el nombre de Miguel María. Sé que por el norte, o más bien, exclusivamente en el País Vasco y en Navarra es tradición poner de segundo nombre a los chicos María: José María, Juan María, Carlos María, etc., etc., etc. Pero yo no puedo evitar imaginar el nombre como Miguel María de Todos los Santos en el Nombre de Yahvé Bendito sea. Lo siento. Seré muy mala o será el humor somarda aragonés, pero me pasa eso. Me da por reír, en cuanto aparece en la novela Miguel María que, además, vive en Madrid. Uno de los dos últimos románticos.

No sé si recomendar esta novela o no. Es fácil de leer y eso quiere decir que la autora se ha tomado mucho tiempo en escribirla. Ha recibido buenas críticas. Lo cual ya es un mérito. Sin embargo, a mí no me acaba de convencer. Será que tengo cierta fobia a la nostalgia. Y será que para mí lo romántico no debería ser tan ñoño.


Los últimos románticos
Txani Rodríguez
Seix Barral

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