miércoles, 4 de enero de 2023

Novela: La llama de Focea de Lorenzo Silva (2022)

El autor.-
Lorenzo Silva estudio derecho y ejerció como abogado durante bastantes años. Sin embargo, su vocación literaria terminó ganando. Ha escrito principalmente novela, pero también poesía, algún ensayo y un par de libros de viajes. También ha sido guionista de cine y colabora habitualmente en la prensa. De la serie de Bevilacqua y Chamorro lleva ya escritas trece novelas; bueno dos son libros de relatos. Otras obras suyas: Historia del Marruecos español, Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos, Trilogía de Getafe. 

Mi opinión.-
No voy a engañar a nadie. Esta es la novela que menos me ha gustado de la serie de Bevilacqua y Chamorro y por varias y diferentes razones. En primer lugar, por el papel casi irrelevante de Chamorro, algo que no es la primera vez que pasa. No sé si el autor está pensando en la jubilación de Vila y la posible sustitución de esta saga por otra en la que Chamorro sea la protagonista absoluta. No creo que sea así, pero a mí, en estas condiciones, me parece un personaje realmente desperdiciado. Otra posible respuesta a esta “invisibilidad” de Chamorro sea un cierto sesgo machista, manifestado consciente o inconscientemente por el autor.

En segundo lugar, esta novela resulta repetitiva respecto a otras dos: La marca del meridiano y La reina sin espejo. No está mal que Vila recuerde situaciones y personajes de su vida, es decir de otras novelas, y que, además, lo haga no exactamente igual, pero la intercalación constante de un capítulo del pasado entre dos capítulos del presente, me ha parecido excesiva. Supongo que el autor habrá sido consciente de esta repetición y habrá querido cautivar a nuevos lectores que no conociesen ni la historia de amor y desastre que vivió Vila en Barcelona y que, treinta años después todavía no ha superado, ni su aprendizaje como novato, tentado por el lado oscuro, en la Policía Judicial. Se repiten incluso algunos personajes brevemente pero casi con una intención moralizante, como es el caso del escritor Altavella que nos suelta una “chapa” considerable. ¿Esperábamos, quizá, que Anna estuviese libre y éste fuese el reinicio de su historia de amor? Por mi parte no, pero igual hubiese sido mejor.

En tercer lugar, Vila y Chamorro, la invisible, tienen que resolver un caso, puesto que para eso se trata de una novela policíaca. Esta vez es el asesinato de una peregrina catalana en el Camino de Santiago, aunque el lugar del crimen aquí es totalmente irrelevante y secundario. Yo, me había hecho a la idea de que Vila, mejor dicho el autor, aprovecharía en esta novela para reflexionar sobre las similitudes de la vida y el Camino de Santiago, ya que Vila es tan dado a darles vueltas a las cosas y a relacionar los acontecimientos del presente con el pasado, incluso remoto. Pero, no fue así. Una vez situado el crimen y echado un vistazo al lugar, Vila sale de allí casi para no volver. Esto mismo me pasó con La reina sin espejo. Me pareció que al cometerse el asesinato en un pueblo de Aragón, el autor aprovecharía para analizar la idiosincrasia particular, pero parece que Lorenzo Silva, sólo está interesado en Madrid y Barcelona.

Como decía, esta vez la joven asesinada es catalana aunque lleve en la muñeca una bandera de España y haya decidido hacer el Camino por una cierta rebeldía juvenil y casi por motivos políticos. Es hija de un independentista barcelonés que, además, está siendo investigado por la Guardia Civil (no por Vila) por sus vinculaciones más que profundas y por sus negocios más que turbios que de alguna manera tienen relación con el Procès. Y este ha sido el cuarto punto que no acaba de convencerme.

Vila siente nostalgia por la Barcelona de los Juegos Olímpicos que conoció de joven. Fue y será su ciudad. Y para hacerse con ella, el joven guardia civil de los años 1990 no tuvo reparos en empaparse de la “pretendidamente diferente” cultura catalana, de “…la impronta cosmopolita de la urbe portuaria, frente al ambiente cerrado de la capital administrativa" (pg.82). Así, pasan dos cosas: una, Vila y el autor identifican Barcelona con Cataluña (olvidándose de las peculiaridades y ranciedad de las otras provincias) y dos, manifiestan también esa contumaz insistencia en comprar el relato, propagado por los independentistas catalanes, del secular conflicto entre Cataluña y el resto del Estado, personificado en Madrid.

Un conflicto recurrente que da igual que tenga su origen en la España de los Reyes Católicos o en la República de 1931 (que los catalanes tanto contribuyeron a recentar); en la España de la Guerra de Sucesión o de la represión franquista; durante la Ilustración o en la Transición de finales del siglo XX; la España de las guerras coloniales o, para terminar, la de los años 2020, con un nivel de autonomía administrativa y autogobierno político como no se da en ningún otro país de Europa. Siempre el conflicto entre España y, eso sí, en el otro rincón del ring siempre está la pobre y subyugada Cataluña (en realidad, Barcelona) objeto de innumerables, brutales y seculares agravios:  que si el aeropuerto del Prat, que si el Estatut invalidado por el Tribunal Constitucional, que si la prohibición del catalán, que si sí que si no, que Madrid y España nunca ha entendido a Cataluña y que si tal.

Desde mi punto de vista, éste es uno de los grandes errores de esta novela. Lorenzo Silva y/o Vila se posicionan (y me parece muy bien) pero evitan poner en el mismo plano que todo lo anterior, y ha mí me parece muy relevante, que Cataluña nunca ha sido una entidad independiente y que, consecuentemente llora por una independencia y libertad perdidas que nunca tuvo. Sin embargo, para no pillarse los dedos, en lugar de decir todo esto “personalmente” reproducen las ideas del historiador Vicens Vives. Aquí van algunos ejemplos: la “expansión catalana [por el Mediterráneo] de los siglos XIV y XV, [fue] tan exitosa que al final había acabado resultando… nociva para Cataluña…una sociedad tan próspera, a cuenta de las rentas de Italia, que vivió con desinterés… la conquista de América…” (pg. 96); y otra, “… en el siglo XV Cataluña apostó… por unirse a Castilla porque era… lo que más le convenía frente a… convertirse en la chacha de Francia…" (pg. 196). En ningún momento, Silva menciona que esa expansión por el Mediterráneo o la unión con Castilla se hace por decisión y voluntad del rey de la Corona de Aragón no de Cataluña, que ni era independiente, para tomar esas decisiones, ni estaba unificada, ni tenía la extensión actual ni sus límites. A mí se me ocurriría preguntar, si el rey o los sucesivos reyes tomaron esas decisiones para todo el territorio de su soberanía ¿tenía Cataluña otra opción que asumirlas?, podría levantarse contra el rey de Aragón, por supuesto, ¿pero le sería conveniente?, ¿debería haberse enfrentado a Castilla?, ¿o mucho mejor rebelarse contra los dos y después contra Francia? No soy historiadora pero creo que sería mucho más fiel a la historia afirmar que Cataluña no decidió expandirse por el Mediterráneo y que tampoco decidió unirse a Castilla. Alguien poco informado caería en la trampa de creer que Cataluña tomaba decisiones porque era independiente, ¿no? ¿Será esa la intención del separatismo catalán?

Sigue también reproduciendo la afirmación de Vicens Vives que resalta como rasgo netamente catalán, el pactismo. Sin embargo, es bien sabido (o debería serlo) que en derecho aragonés ya se menciona que “En Aragón fueron antes leyes que reyes” y que el juramento de los reyes de Aragón iba precedido de esta afirmación de los nobles: “Nos, que somos y valemos tanto como vos, pero juntos más que vos, os hacemos Principal, Rey y Señor entre los iguales, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades; y si no, no”. Y siguen, en la novela, otro montoncillo de frases que evitaré mencionar para no cansar y que comienzan con España y Cataluña o Cataluña y España, cuando lo correcto hubiese sido y seguirá siendo afirmar el resto de España y Cataluña o Cataluña y el resto de España

En fin, que no tenemos que tragar sin digerir el relato separatista catalán. Que no tenemos que pensar que el encaje de Cataluña en el Reino de España ofrece dificultades porque cuando Cataluña saca rentabilidad de ese encaje no tiene ningún problema en encajar. Quizá sería conveniente empezar a pensar que, en realidad, Cataluña nunca ha querido ni quiere ser independiente sino que su objetivo es mantener su ventaja comparativa respecto a las otras comunidades autónomas, conseguida y consolidada en los últimos 150 años por su capacidad para abrir y cerrar la espita del conflicto cuando más le interesa y que suele coincidir en el momento en que el resto de España está sufriendo alguna crisis.

Un conflicto que siempre es artificialmente creado desde el poder por una minoría catalana insolidaria y filonazi, arrogante y supremacista, burguesa y codiciosa. Una elite que no duda en descalificar a quienes no se tragan ese relato inventado de agravios históricos por los que España debe pedir perdón a todo el mundo mundial y especialmente a esa Cataluña, en realidad, tan rancia. Parece que Lorenzo Silva no ha sido consciente de que los catalanes han creado insultos especiales para el resto de los españoles durante los últimos 100 años: de charnego a ñordo. Para los españoles más vulnerables, para los que emigraban para buscarse la vida porque en sus lugares de origen no existía esa posibilidad. Sin embargo, Vila se ha propuesto ya empezar a pedir perdón a esa sensibilidad catalana tan a flor de piel: “El catalán,…, lo hablaban muchos, sin dar nunca esa sensación de pretender poner a distancia a los castellanoparlantes” (pg. 40). Buffffff.

En definitiva, lo relativo a la resolución del asesinato de la chica poco importa. Al final, el asunto se resuelve por una carambola en la que aparecen unos rusos muy simpáticos y colaboradores que pasaban por allí y eran amigos/socios del padre y parece que manejan el cotarro delictivo pero en realidad no, porque sólo son hombres de negocios y no se dedican a espolear revoluciones entre españoles porque entre españoles, ya se sabe, no necesitamos a nadie que nos azuce a darnos de coscorrones. Y además va y dice uno de los rusos “Piensa que esto es una partida de ajedrez. Si tu rival es tan idiota como para darse jaque a sí mismo, ¿cómo vas a dejar de mover tus piezas para favorecerlo? Por supuesto, sin comprometerte más de la cuenta” (pg. 523). Inteligencia rusa y cazurrería española o catalana. Pues, lo que decía, por esa carambola rusa se resuelve el crimen de manera que alguien carga con la muerta y no lo pagará con la cárcel. En lo que respecta al padre, los de la secreta, también le trincan aunque la mayoría de documentos comprometedores se han “perdido” por obra y gracia de los rusos. En el juicio, probablemente le tocarán unos años en la cárcel pero con un buen abogado y buen comportamiento y con la reforma de los delitos de sedición y malversación que se está tramando seguro que serán pocos. Lo peor es la pérdida de su hija; irremediable. A los demás, y a pesar de que queramos aproximarnos a Cataluña con una delicadeza exquisita, no nos queda más que esperar la próxima asonada catalaneta. Que, por supuesto, coincidirá con algún período de crisis. Zarpazo va, zarpazo viene. Eso es Cataluña para el resto de España.

¿Recomiendo la novela? Si, por supuesto. Las reflexiones de Vila siempre son muy interesantes. Mesuradas y llenas de emoción, razón y pesioptimismo a partes iguales. Y también la recomiendo por el homenaje sentido que Lorenzo Silva hace a Domingo Villar, también autor de novela policíaca muerto recientemente y al que tengo pendiente de lectura. Eso sí, recomiendo la novela a la espera de una próxima saga protagonizada por Chamorro.

 

Serie Bevilacqua y Chamorro:

 

 

La llama de Focea
Lorenzo Silva
Destino

 

 

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Novela: El manuscrito de nieve de Luis García Jambrina (2010)

El autor.-
Luis García Jambrina es escritor y profesor de literatura en la Universidad de Salamanca. También ha sido crítico literario. El manuscrito de piedra fue su primera novela famosa y con ella consiguió el V Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza en 2009. También es la novela que ha dado origen a los Manuscritos en los que Fernando de Rojas aparece como pesquisidor y la Salamanca del siglo XVI como escenario de crímenes. Otras obras suyas: En tierra de lobos, La corte de los engaños, La sombra de otro. 

Mi opinión.-
Novela ambientada en febrero de 1498, poco después de la resolución del primer caso, con la nieve y el frío de Salamanca como telón de fondo y también como metáfora de la capacidad del ser humano para olvidar. Uno de los personajes dice algo parecido a esto: lo que se escribe en la nieve se borra con el sol. Así que escribamos todo lo malo en la nieve para que se vaya cuanto antes.

Esta vez uno de los personajes reales es el Lazarillo de Tormes que, accidentalmente, encuentra un cadáver mutilado dentro de una tinaja. Así comenzará su colaboración como ayudante de Rojas en su nueva pesquisa y no sabemos si continuará en las siguientes. También se repiten otros personajes. Sabela, la prostituta con la que Fernando de Rojas se sigue reuniendo con frecuencia para holgar (del lat. tardío follicāre 'soplar, respirar') pero que no quiere dejar su oficio porque él no le ofrece ninguna seguridad; Fray Antonio de Zamora, el dominico especialista en plantas y venenos, gran conocedor de la historia de la ciudad y deseoso de emigrar a las Américas y descubrir un nuevo mundo de conocimientos científicos.

Esta vez los asesinatos cumplen un ritual. En un principio, las víctimas son estudiantes y, sólo por esto, ya podemos intuir que son de buena familia. Después de ser envenenados son sometidos a mutilaciones atroces relacionadas con la aparente mala vida del muerto. Un tahúr tramposo y bebedor, un mago que hace pronósticos y promete hacer llover, un estudiante callado y aplicado que ¿qué podía haber hecho mal? o el hijo bastardo del arzobispo. Sin embargo, las cosas no son tan simples y buscando Fernando de Rojas encuentra otra conexión entre ellos que les vincula a antiguas rencillas y venganzas familiares, incrustadas en la historia de la ciudad.

Ha habido momentos en que la lectura se me ha vuelto monótona con una estructura clara de asesinato-pista-error, asesinato-pista-error. Pero el tercer asesinato resulta sorprendente y eso le da un nuevo impulso a la historia. En realidad, no se trata de un estudiante sino de UNA estudiante y el autor aprovecha para contarnos cosillas de cómo vivían las mujeres en los siglos XV y XVI la prohibición de acceder al conocimiento intelectual. Mujeres de clase alta, por supuesto, el resto ni se lo podía imaginar.

Pero ha resultado muy interesante saber que existían estas inquietudes y que provocaban escándalo y que, según el autor, Isabel la Católica estaba al tanto de la situación y pretendía modificarla apostando por la educación de las jóvenes de buena familia. No sé si será cierto, imagino que sí porque el autor es de los que se documentan profusamente a la hora de embarcarse en una nueva novela. Eso se nota. Aparecen por la narración Teresa de Cartagena, por supuesto Beatriz Galindo, la latina, y Luisa de Medrano e, incluso, Francisca de Nebrija. Mujeres relevantes por los conocimientos adquiridos en condiciones adversas y por haber sido capaces de aprender y de enseñar a pesar de las prohibiciones.

Volviendo a la trama policial de la novela, a pesar de que Fernando de Rojas ya tiene experiencia como pesquisidor necesita la colaboración de aquéllos que mejor conocen la historia de la ciudad porque, en definitiva, los asesinados comparten algo más que su condición de estudiantes. A partir de ahí, se destapa un pozo de odios y venganzas personales, resentimientos alimentados durante años y una intención aviesa de reavivar un conflicto antiguo sólo por orgullo, sólo por ganar aquello a lo que se cree que se tiene derecho. Ambición.

 


Luis García Jambrina
El manuscrito de nieve
Alfaguara 

 

Los Manuscritos de Salamanca:
  • El manuscrito de piedra (2008)
  • El manuscrito de nieve (2010)
  • El manuscrito de fuego (2018)
  • El manuscrito de aire (2019)
  • El manuscrito de barro (2021)
  • El manuscrito de niebla (2022)

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Novela: Entre visillos de Carmen Martín Gaite (1958)

La autora.-
Carmen Martín Gaite nació en Salamanca en 1925 y estudió en Madrid Filosofía y Letras. Fue Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1988 y antes había sido galardonada con el Premio Nadal en 1957 por Entre visillos. Escribió también literatura juvenil, guiones para cine y televisión y crítica literaria en prensa. Fue también  muy reconocida por sus ensayos históricos. Otras obras suyas: Caperucita en Manhattan, Usos amorosos de la postguerra española, El cuento de nunca acabar

Mi opinión.-
Lo que más me ha llamado la atención en esta novela escrita en 1958 es la enorme credibilidad de los personajes y de su manera de expresarse y no sólo de los personajes femeninos. Ofrece una visión reposada de una juventud que, aunque vive en un entorno de provincias muy conservador, ya vislumbra los cambios que se producirán a partir de los años 1960. Cambios mucho más espectaculares en el caso de las chicas.

En la estructura de la novela subyace la confrontación de opuestos: la visión de Pablo que se ha criado en Alemania y de las chicas de Salamanca; la ciudad de provincias y la gran ciudad; la familia de Natalia, conservadora y provinciana y la más moderna familia de Yoni y Elvira, artistas que han vivido en el extranjero; y con los personajes sucede igual.

Unos seguirán una tradición más conservadora y otros optarán por la aventura, por irse, aunque sea escondidas, a Madrid, una gran ciudad que apenas estaba a dos horas pero que emocionalmente está a años-luz. Allí descubrirán nuevas maneras de relacionarse, de trabajar y de vivir. Este será el caso de Julia, la hermana mediana de Natalia, que vive continuamente entre la espada y la pared. Por un lado, está sometida a la presión de obedecer a su padre y ser una señorita formal y casta y por otro, sufre la presión de su novio, de acceder a mantener relaciones sexuales y marcharse con él. Al final, Julia elegirá marcharse con su novio, aunque a mí esto me parezca una verdadera derrota. Sin una verdadera capacidad de elección, termina obedeciendo siempre a un hombre. Siendo optimistas es posible que en la gran ciudad las cosas cambien para ella y tenga un abanico mayor de posibilidades para elegir, esta vez libremente, pero eso sería ya material para otra novela.

Como modelo de los personajes más conservadores está Gertru, la amiga incondicional de Natalia, la protagonista. Gertru ha sido compañera de estudios y juegos de Natalia, pero desde su compromiso matrimonial empieza a ser una desconocida. Ambas son adolescentes pero Gertru ya ha entrado en la categoría de futura “señora de” y está encantada con ello. Natalia es el personaje atrapado entre esas dos opciones pero será la única que ejerza de verdad su libertad. Natalia sufre la presión de su familia conservadora pero, al mismo tiempo, se enamora de Pablo que, a pesar de animarle a seguir sus estudios, será su primera decepción. En este sentido, la novela se califica como novela de crecimiento.

Estos tres personajes, Natalia, Gertru y Julia representan un mundo femenino que ya no tan estrecho ni está tan marcado por las consecuencias de la Guerra Civil pero que todavía sigue sometido a censura, especialmente la que se realiza desde dentro de una misma. En la excelente introducción escrita por Marina Mayoral se habla del mirador como la habitación principal de la casa.

El mirador es el microcosmos donde las mujeres llevan la vida privada. Una vida íntima, casi exclusivamente dedicada a observar sin ser vista, entre visillos aunque se produzca la lucha interior que Natalia deja reflejada en su diario. En oposición a este mirador está el casino donde es lleva la vida pública y donde quienes llevan la voz cantante son los hombres. Y tengo que decir que es una voz cantante especialmente desagradable. Los hombres jóvenes escrutan y puntúan a las mujeres despiadadamente, como si asistiesen a una feria de ganado, para inmediatamente “salir a por ellas, de caza”.

Ahí van unos ejemplos: “Para mí las niñas esta noche están de más… Si, oye, se empalaga uno un poco. Vienen demasiado bien puestas… Niñas de celofán… Niñas de las narices… Las que están de miedo este año son las casadas. ¿Te has fijado, Ernesto?” (pg. 134). “Pues a la chiquita ésta yo no le veo nada… es mona. Muy cría es lo que pasa. Ya se pondrá en su punto. Es de las que se ponen en su punto después del segundo hijo… Por ahora es de las que no da ni frío ni calor… Algo simplona” (Pg. 181). Me ha gustado mucho que la autora se recrease en estos diálogos de los hombres. Así queda claro que es una literatura de mujer, que también analiza la conducta de los hombres hacia las mujeres; hasta hay un personaje que presume de que le “divierte romper noviazgos” (pg. 195).

En definitiva que si los clásicos son recomendables siempre, las clásicas con más razón aun. Y nadie puede negar ya que Carmen Martín Gaite pertenece a ese grupo selecto que da vida a la alta literatura.


Entre visillos
Carmen Martín Gaite
Introducción de Marina Mayoral
Austral


miércoles, 30 de noviembre de 2022

Autoficción: Léxico familiar de Natalia Ginzburg (1963)

La autora.-
Natalia Ginzburg nació en Palermo y pertenecía a una familia acomodada de padre judío y madre educada como católica, pero ambos librepensadores y contrarios al fascismo. Trabajó en la editorial Einaudi coincidiendo allí con Cesare Pavese y otros intelectuales. En 1983 fue elegida diputada del Parlamento italiano por el Partido Comunista. Otras obras suyas: Las pequeñas virtudes, Sagitario, A propósito de las mujeres.  

Mi opinión.-
Hace tiempo leí Las pequeñas virtudes y no me dejó un gran poso. Eran una serie de artículos publicados en diferentes medios a lo largo de su vida y con una gran variedad de temas pero en los que destacaba la gran pulcritud que Ginzburg ponía en el lenguaje.

Con Léxico familiar ocurre lo mismo. Se nota que la autora pulía las palabras hasta encontrarles el brillo que, según ella, debían tener. Sin embargo, a mí consigue comunicarme muy pocas cosas. Y es posible que la autora ponga tanto empeño en el lenguaje que pierda el interés por las emociones y los sentimientos. Y ese es el gran fallo de este libro y, creo, de esta autora, su falta de emoción a la hora de narrar. Entiendo que sea su decisión pero a mí, en algunos momentos, me ha parecido sumamente irritante (hablaré más adelante del padre cascarrabias).

La autora avisa que no va a escribir una autobiografía pero que sí va a hablar de su familia y en ese empeño abarca gran parte del siglo XX y de los acontecimientos cruciales que se produjeron en la Italia de la época. Sin embargo, la autora prefiere prescindir del contexto y pasar de puntillas por el ascenso del fascismo, la represión y el exilio de los intelectuales, la persecución y el confinamiento de los judíos, el encarcelamiento y la muerte de su marido por ser judío y muchas otras cosas.

Ni por un momento muestra ninguna emoción ante ningún acontecimiento. Gracias a la existencia de unas notas finales que, para comodidad de la lectora, deberían haber sido notas a pie página, conocemos a los amigos y algunos intelectuales de renombre que pasaban por su casa, desde su infancia hasta su primera viudedad. Pero sin darles ninguna importancia y sin ni siquiera cambiar el tono con el que ella recuerda y escribe. Es igual que fuese un personaje de su infancia, de su adolescencia o de su juventud; es igual que fuese una modista, una criada o un catedrático; es igual que fuese un fascista que un judío. Todo se mantiene en el mismo tono neutro, frío y aséptico que no entiendo por qué ha elegido la autora.

Apenas podemos detectar una cierta ternura cuando habla de sus padres reproduciendo las frases y coletillas que utilizaban constantemente. Pero casi quedan reducidos a caricaturas, especialmente el padre y su mal humor. Un hombre culto, científico y deportista que tal y como está descrito en este libro, como un cascarrabias, insultante y pedorro a mí me recordaba a don Pantuflo, el padre de los gemelos Zipi y Zape. Y la madre, pues una señora burguesa que vivía en su propio mundo y no percibía las comodidades de las que disfrutaba. Hay un detalle que me saca de quicio y que ya me pasó leyendo Oculto sendero de Elena Fortún. Y son esas mujeres venidas a menos por matrimonio y que se consideran pobres cuando en realidad tienen criadas, modistas, planchadoras y lavanderas y, por supuesto, no tienen que salir de su casa a trabajar y ganar un salario. Pues la madre de Ginzburg parece de ese tipo. Parece que había puesto en su matrimonio unas expectativas que no se cumplieron y, a partir de ahí, sólo le quedó la queja.

No me atrevo a no recomendar este libro porque es un clásico de la literatura italiana del siglo XX pero yo no creo que vuelva a leer un tercer libro de la autora. Lo siento.

Natalia Ginzburg
Léxico familiar
Mercedes Corral, traductora
Lumen

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Cine: La piel del tambor de Sergio Dow (2022)

Leí La piel del tambor hace muchos muchos años, se publicó en 1995 e incluso tengo la edición de tapas duras, porque me gusta mucho como escribe Pérez-Reverte. Me he leído casi todas sus novelas y por supuesto todo Alatriste y pienso volver a releerlo. Si alguien no quiere empezar esta saga por el principio, le recomiendo que comience por Corsarios de Levante. 

Pero volviendo a La piel del tambor me resulta difícil comparar la novela con la película porque no recuerdo muchos detalles. Es extraño pero ni siquiera recordaba el personaje de Macarena Bruner (en la película interpretado correctamente por Amaia Salamanca), licenciada en Bellas Artes y restauradora. Poca importancia le di a este personaje. Quizá sea porque responde al estereotipo que Pérez-Reverte utiliza en alguna otra de sus novelas. Es esa mujer elegante, alta, de piernas larguísimas enfundada en vaqueros carísimos, cuyo destino es atraer/distraer a los hombres de su camino. Es la mujer fatal a su pesar porque, en realidad, ella no hace nada para serlo.

En la película, como no podía ser de otra manera para justificar una historieta de amor, Macarena es el destino ineludible de Lorenzo Quart. Con ella se enfrentará al peligro y a la duda, a la tentación y a su elección final. No es que Macarena sea la causante de su crisis de fe pero, sí que es cierto que ayuda un poquito en la crisis que Quart ya llevaba alimentando un tiempo. En la novela se daba más importancia a esta crisis, sin embargo, la principal interlocutora y antagonista de Quart en este asunto era Gris Marsala, el personaje que yo más recordaba y que en la película (interpretado magníficamente por Alicia Borrachero) no tiene la misma relevancia.

Pero vamos con Lorenzo Quart, Richard Armitage. Es un personaje fuerte, inteligente y misterioso. Atractivo en un nivel superior a El pájaro espino. El director nos hace el favor de mostrarnos, sin camiseta, su cuerpo musculado haciendo abdominales. Es un templario para las luchas de los siglos XX y XXI; luchas que se parecen mucho a las de períodos anteriores. Mitad soldado y mitad sacerdote. Consagrado en cuerpo y alma, a pesar de las tentaciones, a esa duplicidad en la que convergen su sentido del deber y de la lealtad, su fe, su prudencia y su integridad.

La acción se sitúa en Sevilla. Una iglesia barroca y que, prácticamente, está en ruinas, Nuestra Señora de las Lágrimas está amenazada de derribo por parte de la especulación inmobiliaria y se defiende matando a todo aquél que intenta herirla. El planteamiento es en principio así de misterioso aunque después su resolución será más prosaica, más común pero no por ello menos interesante y sorprendente.

Por el camino de la novela a la adaptación cinematográfica se han perdido otros personajes. Entre ellos había un trio de personajes castizo y esperpéntico formado por don Ibrahim, el Potro de Mantelete y la Niña Puñales. Aunque hubiese sido interesante ver como tomaba cuerpo esta Niña que canta coplas a lo largo de la novela y ayuda, junto con sus compañeros, a Lorenzo Quart, me parece lógico que haya desaparecido puesto que, en esta ocasión, Sevilla no tiene nada que ver con los tópicos andaluces sino que queda retratada como la metrópoli que fue y la gran ciudad que actualmente es.

Para compensar ha habido otro personaje que ha salido ganando, monseñor Spada interpretado por Paul Guilfoyle, un actor conocidísimo por su papel del detective Jim Brass en CSI Las Vegas. Monseñor Spada es el director del Instituto para las Obras Exteriores, una institución vaticana que puede competir con la CIA, el Mossad, el MI6 y cualquier otra “casa” dedicada al espionaje y la autoprotección estatal en este mundo de locura.

Es cierto que la película cae en tópicos y por el camino pierde gran parte de la reflexión sobre la fe y el deber moral, que hacía tan interesante la novela. Sin embargo resulta entretenida y para un público tan amplio quizá sea conveniente mantener ese tono. Hace unos años se realizó una serie de TV, titulada Quart, basada en estos personajes y que, en cada capítulo, incorporaba alguna de las leyendas cristiano-esotéricas más conocidas, además de imbricarlas con una trama de conspiración para lograr el poder. No tuvo mucho éxito y el final quedó bastante abierto esperando quizá una segunda temporada que nunca llego. Es una lástima que las novelas de Pérez Reverte adaptadas al cine no hayan tenido una mejor resolución, incluido el capitán Alatriste, pero esperemos contar con muchas más de sus novelas y que pronto publique un nuevo Alatriste.


Dirección: Sergio Dow
Guion: Adrian Bol, Beth Bollinger, Judith Gwill Yturriago, etc.
Música: Roque Baños
Fotografía: Aitor Mantxola
Intérpretes: Richard Armitage, Amaia Salamanca, Paul Guilfoyle, Alicia Borrachero.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Novela: La vida perra de Juanita Narboni de Ángel Vázquez (1976)

El autor.-
Ángel Vázquez fue un escritor y periodista nacido en Tánger en 1929. Fue Premio Planeta en 1962 por su novela Se enciende y se apaga una luz pero, a pesar de ello, siempre se le consideró un escritor maldito. Constantemente insatisfecho con su trabajo quemó las últimas novelas en las que estaba trabajando antes de morir. Otras obras suyas: Fiesta para una mujer sola, El hombre que se enamoró de Bette Davis, Las viejas películas traen mala pata. 

Mi opinión.-
Dos personajes principales hay en esta novela: Juanita Narboni y la ciudad de Tánger, la perra de Tánger. Tan entrelazadas están que, de alguna manera, no se entienden la una sin la otra aunque puedan parecer muy diferentes.

Esta novela es considerada como una obra maestra y estoy totalmente de acuerdo. Aunque también hay que decir que no es nada fácil de leer. Exige mucha concentración por parte del lector y no todo el mundo está dispuesto, actualmente, a dedicar tanto tiempo a una lectura. Otro obstáculo también, aunque es un obstáculo profundamente enriquecedor, es el constante recurso por parte de la protagonista a salmodiar en jaquetía. Una lengua fronteriza, mezcla de castellano, ladino y árabe, con modismos que no se repiten en ningún otro lugar. Quizá sea por todo eso no sea una obra muy conocida o quizá no lo sea por la escasa producción literaria de un autor, considerado en seguida maldito. De cualquier manera, no hay que dejarla pasar.

Se trata de un profundo monólogo interior, una melopea verborreica casi paranoica, de Juanita que abarca décadas de su vida accidentada vida y, por lo tanto, también de esa ciudad mítica que, al final de la novela, ya no existe. Desde la I Guerra Mundial hasta los primeros años 1970, Juanita ve desaparecer el mundo al que pertenecía y no puede hacer nada para evitarlo. No sé si puede decirse que Juanita perteneciera al mundo cosmopolita de una ciudad abierta al mundo, mejor dicho, abierta a determinadas clases sociales del mundo occidental.

Tánger, la ciudad internacional con su mosaico de culturas, lenguas, nacionalidades y religiones era sólo una apariencia de convivencia. Sí, todos se mezclaban en las fiestas y en las celebraciones pero, al final, cada uno regresaba a su comunidad, a su etnia, a su religión y a su clase social. A  pesar de la diversión intercultural, nunca se celebraban matrimonios mixtos y la amistad generalmente tampoco sobrevivía a la edad adulta. Aun así, Juanita trataba de pertenecer a ese ambiente sin conseguirlo. Al final se queda como la última representante de ese tiempo, aquélla que se queda a recoger los despojos de la fiesta y a cerrar puertas y ventanas.

Se queda sola porque sola ha estado toda su vida y no sólo debido a su familia, a su madre omnipresente y represora o a su padre, definido por ella misma como libidinoso, o a su hermana también ligera de cascos. Se queda sola porque vive en su interior una gran represión sexual. No sé cómo podría definirse su trastorno ni qué origen tendrá. Algunos críticos asimilan su situación con la del propio autor. Un hombre homosexual que trataba de esconder su condición pero que sucumbía en los ambientes más sórdidos a sus pulsiones.

Juanita es atrozmente cruel consigo misma y con los demás. Es implacable y dogmática. No perdona a quienes se salen de lo socialmente correcto y por ello trata de putas a sus amigas y a su hermana y tiene constantes brotes de histeria. Al final, como ya he dicho es la última en salir. Todos los demás han sido capaces de crear su propia vida fuera de Tánger, si antes no les ha pillado la muerte. A Juanita, como último recurso, sólo le quedan las visitas al cementerio donde sigue conversando con su madre y poniendo a parir a todos cuantos recuerda. Triste destino de neurótica.

Existen dos adaptaciones a cine de esta novela. La primera de 1981, con Esperanza Roy como protagonista, titulada solo Vida perra y que no he visto y tengo que intentan conseguir; y la segunda, del año 2005, dirigida por Farida Benlyazid y protagonizada por Mariola Fuentes. Esta última sí que la he visto y también la recomiendo. Consigue captar todo ese ambiente de decadencia absoluta en el que Juanita se ve inmersa. Muy recomendables tanto la novela como la película.



Ángel Vázquez
La vida perra de Juanita Narboni
Edición de Virginia Trueba
Cátedra

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Novela: Y líbranos del mal de Santiago Roncagliolo (2021)

El autor.-
Santiago Roncagliolo es un escritor peruano con una trayectoria consolidada y también ha escrito en prensa y ha sido guionista de cine. Recibió el Premio Alfaguara en 2006 por su novela Abril rojo. Otras obras suyas: La cuarta espada, Memorias de una dama, El amante uruguayo; trilogía de historias reales, más o menos noveladas. 

Mi opinión.-
Jimmy es un joven a punto de comenzar la universidad en Estados Unidos. Le han aceptado en Clark Summit, una universidad cristiana de Pennsylvania, y sus padres le aconsejan que estudie Estudios de negocios con enfoque bíblico. Parece una broma, ¿no?, pero, en realidad, esta es la sensación que me ha dejado esta novela. Superficialidad. A pesar de los temas tan trágicos de los que trata, la novela  su modo de desarrollarse me ha resultado superficial. Quizá demasiado pensada para una próxima adaptación al cine o la televisión.  

Por un problema familiar decide posponer sus estudios un año y viajar a Lima para conocer a su familia paterna y cuidar de su abuela enferma. En Lima no sólo se encuentra con una sociedad y un país diferentes a Estados Unidos sino con graves secretos de familia que no llegará descifrar ni mostrará al lector totalmente. Sí que, desde las primeras páginas, nos describe a una familia muy conservadora, muy preocupada por las apariencias y muy religiosa.

Todos los personajes con los que Jimmy se encuentra a partir de entonces le ofrecen una visión fragmentaria y totalmente desconocida de su padre. Sebastián salió huyendo de ese ambiente y podemos imaginarnos porqué. Dejó atrás todo, incluida una pequeña biblioteca de adolescente y joven que da escalofríos. Aparte de los libros de aventuras propios de un niño y adolescente, sus lecturas habituales eran Camino de Escrivá de Balaguer, Los protocolos de los sabios de Sion o las obras completas de José Antonio Primo de Rivera. Vemos ya de qué pie cojeaba, ¿no?

Uno de los puntos centrales de la novela es el análisis de parte de la sociedad peruana en un momento histórico concreto. Los años 1960-1970 fueron cruciales en Hispanoamérica. Las clases altas amenazados sus privilegios desde gobiernos que, entonces, parecía de extrema izquierda, con políticas de expropiación a favor de los pobres y, en cierta medida, apoyados en la Teología de la Liberación que también ponía a la Iglesia católica al servicio de los más desfavorecidos. Hay que reconocer que el autor ha sido muy hábil enraizando la historia de este padre y su hijo dentro de la macrohistoria de Perú. Pero se ha quedado en la superficie.

La novela está dividida en cuatro capítulos: Padre, Hijo, Espíritu Santo y Amén. En Padre conocemos la vida en Estados Unidos de Sebastián, el padre de Jimmy. Su matrimonio fracasado, su paternidad emocionalmente lejana, un trabajo mediocre y la presencia constante de la religión. En Hijo conoceremos la infancia y la juventud de este mismo personaje, para entender algunas cosas. Perteneciente a la clase alta, educado en los mejores colegios pero con una mancha de origen: el encarcelamiento de su padre por relaciones con el narco. En Espíritu Santo veremos su relación con Sodalicio, una comunidad cristiana y los motivos que le impulsan a dejar Perú. Y en Amén, está la vuelta a Estados Unidos de Jimmy, a un hogar que ya no existe y también el reencuentro con su padre que queda truncado por el final abrupto de la novela. Otra razón por la que pienso que el autor no ha querido profundizar en las heridas que la novela le ofrecía.

He mencionado ya a Sodalicio y ésta institución se puede considerar una de las reacciones de la sociedad peruana que se consideraba amenazada. Sodalicio de Vida Cristiana se fundó en 1971. Es una sociedad de vida apostólica para laicos y clérigos que, sin hacer votos, se consagran a una vivencia integral de la fe. Éste era el presupuesto teórico; en la práctica resultó ser una empresa marcada por los escándalos financieros y los abusos sexuales y psicológicos contra niños y adolescentes. Estaba diseñada como una falange, como una fraternidad que excluía a las mujeres (mucho más radical que el OPUS) y con un líder carismático, con algún tipo de trastorno psicológico. Por supuesto, Sodalicio tiene contactos políticos con la extrema derecha fascista. Lo curioso de este caso es que, cuando las víctimas comenzaron a denunciar y a pesar de las advertencias del Vaticano, Sodalicio no se disolvió y, a día de hoy, sigue existiendo. Aquí un reportaje de RTVE, Los pecados de Sodalicio.

Sin embargo, todo este planteamiento no hace que la novela sea emocionante y el autor, que se define como un escritor de novelas de terror, de terror cotidiano, pasa por todos los episodios de una manera bastante aséptica y además engañosa. Deja entrever que Sebastián, el padre de Jimmy, fuese una de las víctimas del líder de Sodalicio, para después señalarle como victimario, para después no dejar claro ninguna de las dos cosas. Va dejando pistas falsas que en un momento se desmontan. Desde el punto de vista formal, resulta una novela monótona, como ya he dicho, planteada casi casi para ser adaptada al cine o a la TV, con diálogos y personajes muy estereotipados, con escenas muy previsibles y que, al final, deja de interesar a pesar de su tono de thriller o de investigación policíaca. No obstante, me ha resultado interesante que, en el centro de los varios conflictos que se analizan en la novela siempre existe una infancia vivida con miedo y con resentimiento, tóxicamente y queda clara así la gran repercusión que tiene en cómo desarrollamos después nuestra vida los adultos. Pero aun así, no la recomiendo.


Santiago Roncagliolo
Y líbranos del mal
Seix Barral