miércoles, 16 de septiembre de 2020

Novela: La vegetariana de Han Kang (2005)

La autora.-
Han Kang nació en Corea del Sur en 1970 y ha adquirido fama internacional desde 2016, cuando recibió el Premio Man Booker Internacional por esta novela. Ha trabajado como periodista y ahora es profesora de creación literaria. También ha escrito ensayo aunque su producción mayor sean cuentos. Otras obras suyas: El venado negro, Viene el muchacho  y Pelea de aliento. 

Mi opinión.-
El origen de esta novela está en el cuento La mancha mongólica, publicado por la autora en 2005 y que obtuvo también el prestigioso premio Yi Sang. Posteriormente Kang añadió otros dos cuentos, La vegetariana y Los árboles en llamas, relacionados con el mismo hecho, y así se construyó una novela que puede funcionar también como libro de relatos. Es una estructura muy interesante porque aporta diferentes puntos de vista y diferentes maneras de vivir la misma situación.

En este caso, se trata de la decisión de Yeonghye de no volver a comer carne. Algo que, en un país como Corea del Sur, casi es considerado una herejía y que produce una grave conmoción en su entorno más próximo. El primer cuento tiene como protagonista al marido de la vegetariana. Un joven mediocre y ambicioso que proyecta su mediocridad en Yeonghye. La descripción que hace de ella no podría haberla mejorado ni el peor enemigo de la mujer. La considera vulgar, anodina, sosa, fea. La candidata a esposa ideal porque es manejable y poco respondona; poco atractiva para otros hombres pero receptiva y complaciente para las necesidades de su marido, sexuales y de intendencia hogareña. Es decir que, además de follársela cuando le apetece, Yeonghye prepara la comida, lava y plancha la ropa y limpia la vivienda casi sin hacer ruido.

Este hombre tan egoísta y ausente emocionalmente podría ser el prototipo de marido de las sociedades orientales, y también de algunas occidentales. Un hombre dedicado a su trabajo, a hacerle la pelota al jefe y a medrar económicamente, sin importarle nada más. Un hombre que, cuando su mujer presenta síntomas claros de trastorno mental, sólo se le ocurre divorciarse de ella.

En el segundo cuento, La mancha mongólica, también es el protagonista otro hombre. El cuñado y amante de Yeonghye. Un pintor a la deriva; abrumado por el éxito profesional de su mujer, la hermana de la vegetariana. Yeonghye está en un momento de máxima vulnerabilidad. Repudiada por su marido e invadida por su trastorno mental. Aun así el cuñado no tiene ningún reparo en aprovechar la situación para intentar pintar la obra de su vida y, para ello, utilizar la fragilidad de la vegetariana. Considerarla únicamente un lienzo, aunque sea un lienzo sexualmente utilizable.

Las consecuencias de esta deriva también acaban en divorcio. La hermana de la vegetariana descubre la “aventura” de su marido y le reprocha haberse aprovechado de la falta de claridad mental de su hermana. Creo que le duele más ese abuso emocional que la mera aventura sexual. De todas maneras, Yeonghye termina en un manicomio y a cargo de su hermana porque el resto de su familia también la ha repudiado.

La hermana es la única que se preocupa por ella y que hace frente a sus gastos. A través de ella conocemos un poco cómo ha sido la infancia de Yeonghye. Una niña delicada e impresionable, en un ambiente áspero y, a veces, violento; el mismo ambiente en el que también se crió la hermana de la vegetariana.

Es la única voz de mujer que hay en la novela. Porque, a pesar de que podíamos pensar que en La vegetariana la protagonista es una mujer, no es así. Los protagonistas de la vida de esta mujer han sido hombres. Y hombres que la han abandonado. Sólo su hermana se ha mostrado leal con ella. Yeonghye no es la protagonista de su vida ni tampoco ha ejercido su libertad, decidiendo dejar de comer carne (y después todo lo demás). No ha podido ni siquiera ejercer su libertad en el único reducto que le queda, su propio cuerpo, puesto que la enfermedad mental le ha robado esa posibilidad. Podemos considerarla como novela feminista desde el momento en que critica el silencio para la voz de las mujeres; además es un análisis de masculinidades. Sin embargo, la autora también decide silenciar la voz de Yeonghye. ¿Por qué?

Quizá el aspecto que más me ha enfadado en la novela sea la romantización de una enfermedad mental que se manifiesta como anorexia. Considerar que ese trastorno es una rebeldía personal nos hace retroceder en el tiempo hasta el siglo XIX y su literatura romántica, más que perniciosa para algunas mujeres. Precisamente lo primero que una enfermedad mental le roba a una persona es su capacidad de decidir. No confundamos. Aun así una lectura muy recomendable en una edición muy bonita que incluye prólogo y entrevista con la traductora. 

           

La vegetariana
Han Kang
Traducción Sunme Yoon
Editorial Rata


jueves, 10 de septiembre de 2020

Novela: La abadía de Northanger de Jane Austen (1803)

La autora.-
Jane Austen (1775-1817) es considerada como una de las mejores novelistas de habla inglesa. Tiene, doscientos años después de su muerte, una legión de admiradores incondicionales, los Janeites y sus novelas son adaptadas, casi todos los años, al cine, la televisión o, incluso, la radio. Otras obras suyas: Orgullo y Prejuicio, Sentido y Sensibilidad (o Razón y sentimiento), Lady Susan

Mi opinión.-
Esta novela fue escrita entre 1798 y 1799, después de los borradores de Orgullo y prejuicio y Sentido y sensibilidad, aunque la autora no la dio por terminada definitivamente hasta 1803. Paradójicamente, fue la última en publicarse, cuando la autora ya había muerto. Nos podemos preguntar si ella hubiese estado de acuerdo en publicarla, al ser una obra de juventud. No sé, lo que sí sé es que con esta obra marcó la pauta de lo que sería su producción literaria.


También hay que decir que Jane Austen tiene muchos críticos y que la consideran ñoña y anticuada. A mí me ha gustado esta novela. La he leído desde un registro humorístico y me lo he pasado muy bien. Lo que se suele decir de esta novela es que funciona como parodia de las novelas románticas y de las góticas también, que estaban tan de moda en el momento en que fue escrita. Uno de los temas que trata es, precisamente, cómo la exaltación producida por las novelas en la imaginación de la joven, puede ponerla en un cómico brete. Y me refiero al episodio del arcón. Un arcón misterioso cuyo único misterio es que, ooooooooh, está vacío.


También es una novela de crecimiento porque Catherine se va espabilando a medida que entiende lo aprovechada que es Isabella Thorpe. Catherine me ha parecido una niña (tiene 17 años) muy inteligente, quizá poco formada; una especie de Quijote o de Madame Bovary, que ha vivido absorta por las novelas, no sólo  por entretenimiento sino también como parte de su proceso de formación humanística. Pero, eso sí, no comparte los destinos trágicos del Quijote o de la Bovary. Yo destacaría también la fina descripción del carácter de los personajes. Especialmente, la que hace de los odiosos hermanos Thorpe y su persistente influencia durante toda la trama de la novela: intrigantes, egoístas y manipuladores. Quizá los personajes que menos me han interesado son la otra cara de la moneda, los hermanos Tilney y precisamente por eso, por ser tan buenos y honestos.


En cuanto a la trama, aunque es la primera novela que escribió se notan los rasgos característicos de su escritura. Por ejemplo, en situar la acción en el mismo contexto (algo que se le ha criticado también): jóvenes casaderas en busca de marido en un entorno idílico, la ciudad de Bath. A mí me parece que esta forma de trabajar creó escuela en otros escritores ingleses, aunque se dedicasen a otros géneros. Arthur Conan Doyle o Agatha Christie repetían constantemente sus escenarios y sus intrigas y yo creo que podría hacerse un estudio y veríamos que en la página 11 de cada una de sus novelas, está el muerto esperándonos. Quizá Austen con una obra más extensa hubiese dado lugar a un género nuevo: ¿novela matrimonial romántica? Al fin y al cabo, por esa época surge el matrimonio romántico; antes, en el siglo XVIII, el matrimonio no tenía por qué estar imbuido de amor. Su único fin era ser una solución pragmática a la soledad y el desamparo humano.


No me parece mal reivindicar estas novelas de género, aunque en el caso de Jane Austen, sea más costumbrista que de intriga y en sus novelas posteriores, incluso, pueda hacerse una lectura feminista de las condiciones de vida de las mujeres, una vez muerto el marido o padre. En cualquier caso, los clásicos siempre son muy recomendables. Se ha definido a Jane Austen como pintora de miniaturas por su atención al detalle que, en esta novela, está más relacionado con la descripción de ambientes y edificios, véase la descripción de la abadía. Para el detalle en la descripción de personajes, yo recomendaría Sentido y Sensibilidad. Además hay una adaptación al cine fantástica por la que Emma Thompson ganó el Óscar al mejor guion adaptado. También he descubierto que en RTVE se hizo una adaptación en formato telenovela de la Abadía de Northanger en 1968. Bueno más que adaptación habría que describirla como interpretación muy libre, porque parece un culebrón venezolano. Aunque, el escenario y la imagen dejan mucho que desear y el vestuario no se corresponde con la época, la interpretación de los actores merece la pena, aunque no sé por qué llaman a la ciudad de Bath, Biz. Muchos de esos jovencísimos actores se consagraron años después.


En cuanto a la estructura me ha parecido extraña. La novela aparece dividida casi en dos mitades perfectas. En la primera parte, la escena se desarrolla en Bath, en el balneario, de vacaciones. En un ambiente distendido aunque traspasado por las intrigas de los jóvenes enamorados. Aquí predominan los diálogos. Diálogos frívolos y propios de gente que está pasando el rato. En la segunda parte, el escenario cambia. La abadía de Northanger se presenta como un edificio peculiar. Quizá oscuro y frío, con un cierto ambiente de misterio; aunque esté bien acondicionado para una familia acomodada. Aquí los diálogos casi desaparecen por completo y las escenas se dejan en manos de un narrador omnisciente. A mí me parece una estructura muy original, sobre todo teniendo en cuenta que Jane Austen no siguió estudios de literatura, ni mucho menos de técnica narrativa. Muy meritorio. Fotografías de la última adaptación que yo conozca: dirigida por Jon Jones y protagonizada por Felicity Jones. 



lunes, 7 de septiembre de 2020

Novela: Memorias de un solterón de Emilia Pardo Bazán (1896)

La autora.-
Emilia Pardo Bazán nació en 1851. Recibió una educación excepcional para las mujeres de su época, incluso para las de su clase. Cuando su marido le exigió que dejase de escribir, ella decidió separarse de él. Heredó el título de condesa de su padre, así que nunca tuvo problemas económicos. Fue educada en un colegio francés; viajó por Europa y podía leer también en inglés. Estuvo muy interesada por la novela naturalista, aunque los especialistas prefieren encuadrarla en el movimiento literario realista. Luchadora por la educación e independencia de las mujeres. Otras obras suyas: Los Pazos de Ulloa, La madre naturaleza, Insolación. Escribió también ensayos, libros de viajes, biografías y obra periodística. Murió en 1921. 

Mi opinión.-
Esta novela forma parte de una trilogía junto con Doña Milagros (1894) y La Tribuna (1883), considerada como la primera novela naturalista española; aunque cada una de ella puede leerse de forma independiente. Está ambientada en Marineda, nombre ficticio que puede corresponder a La Coruña y describe un ambiente provinciano, muy pagado de sí mismo y un pelín decadente. Sólo hay un personaje que no encaja en esta descripción y es el que, al final, sale ganando.

Mauro Pareja es el solterón del título. Empieza hablando de su vida de hombre maduro que no quiere casarse porque el único aliciente que encuentra en el cortejo es la caza menor. Eso sí una caza en la que intenta no perjudicar a la presa. Al fin y al cabo, es un caballero y cuando intuye que puede comprometer a una damisela deja el cortejo y, cazador y presa, quedan como amigos. Pronto Mauro Pareja va perdiendo protagonismo y es la familia Neira quien lo gana. Nada menos que once hijas y un hijo (un poco simplón y que no tiene ninguna relevancia en la trama) para el viudo Neira. Una de ellas, Feíta, es el personaje más importante. Es la hija rebelde que no quiere casarse y que sólo aspira a estudiar y ser profesora o bibliotecaria. Siempre con el pelo revuelto, unos zapatos que parecen más botas de hombre y correteando por toda Marineda, respirando el aire libre, el aire de la libertad.

Por supuesto, Feíta es el escándalo para su familia y amigos. Toda Marineda habla de sus excentricidades y compadece a su padre y a sus hermanas que casi, por su culpa, no harán buenas bodas. Las hermanas mayores son otra cosa. Son señoritas que saben guardar las formas, que saben llevar lazos y puntillas. Pero que, en realidad, serán el origen del conflicto y la catástrofe y ruina de la familia que la autora soluciona, al final, como si de un folletín se tratara pertrecha un final ñoño, con lances de espada, muertes y honras salvadas.

Feíta es el personaje más interesante. Y, sin duda, la Pardo Bazán la describió con mucho mimo, porque esperaba que algún día todas las mujeres fueran como ella. Yo creo que la razón por la que Mauro Pareja no se enamoraba de ninguna joven de su entorno, es porque estaba esperando que surgiera ya otro tipo de mujer. Una mujer moderna (teniendo en cuenta que estamos hablando de finales del siglo XIX) que pusiera su capacidad intelectual por encima de cualquier otra cosa pero que, al final, cuando la familia tuviese problemas supiera hacerse cargo y salvarla en último extremo. En ese sentido, Pareja también es un nuevo hombre.

Sin embargo, hay otros personajes que seguirán durante toda la novela anclados en el pasado. Y, Emilia Pardo Bazán los utilizará para hacer una crítica, casi política. No creo que sea casualidad que los personajes objeto de esa crítica tan negativa, sean los advenedizos, los nuevos ricos. Para esta crítica recupera a un personaje de La Tribuna, una mujer joven, cigarrera, que encabeza una huelga reivindicando el trabajo de las mujeres. Es engañada por un señorito que le promete matrimonio, aunque al final la abandona y ella tiene a su hijo sola. Es este hijo, como adulto, el que aparece en Memorias de un solterón. Es un joven trabajador que ha cogido la estela de su madre. Es un socialista al que el resto del pueblo ve como un gran revolucionario peligroso. Pero que en realidad es poco más que pólvora mojada. Se empeña en que su padre rico le reconozca y que se case con su madre y lo consigue. Desde ese momento, se le olvidan las revoluciones y comienza a gestionar el patrimonio de su padre como su hubiese nacido señorito.

Todas las novelas del siglo XIX me parecen  muy recomendables. Y, especialmente, las de la Pardo Bazán aunque haya quedado un poco relegada. De esta trilogía me falta leer Doña Milagros. 




Emilia Pardo Bazán
Memorias de un solterón

Ed. Cátedra

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Novela: Mathilda de Mary Shelley (1820)


La Autora.-
Mary Shelley (1797-1851) fue hija de Mary Wollestonecraft, destacada feminista, y de William Godwin, filósofo político. Se fugó con el poeta Percy B. Shelley cuando era jovencísima y se casó con él; aunque no fue muy feliz. Después de la temprana muerte de su marido se dedicó a gestionar y editar la obra de éste, a escribir libros de viajes e, incluso, una biografía comparada de Lope de Vega y Cervantes. Otras obras suyas: Frankenstein y The last man (El último hombre, de la que no he encontrado traducción al castellano), donde describe el colapso final de la humanidad a finales del siglo XXI. Inquietante. 


Mi opinión.-
Casi todos conocemos la trágica historia de Mary Shelley hasta la muerte de su marido; pero pocos han seguido indagando en lo que pasó después. Por esta razón no me gustó la biopic que dirigió hace unos años Haifaa al-Mansour; porque se quedaba en la historia conocida, sin profundizar en su vida posterior, mucho más interesante. Mary Shelley siguió viajando y escribiendo; crió sola a su hijo porque su suegro se negó a ayudarla, incluso, después de enviudar. También fue editora. Vivió en Italia pero siempre arrastró una vida muy triste; probablemente por haber sufrido tantas pérdidas familiares. Primero la muerte de su madre de fiebres puerperales como consecuencia del parto y su sentimiento de culpa por ello; el suicidio de su hermanastra; después abortos y muertes de sus hijos en la infancia; y, para terminar, el ahogamiento de su marido.

Mary Wollstonecraft

No es de extrañar que su escritura estuviese dominada por pensamientos tan turbios y pesimistas. También es cierto que vivió en una época convulsa, tan revolucionaria como romántica. Romanticismo en su acepción más literaria y más alejada del romanticismo ñoño. Mary Shelley terminó de Mathilda en 1820, entristecida por la muerte de sus hijos Clara y William, de 1 y 3 años, y alejada, emocionalmente, de su familia y de su marido. Envió el manuscrito para su publicación a su padre, pero éste se negó a hacerlo y, también, se negó a devolvérselo para que lo publicase otro editor. El motivo fue que le pareció una obra “asquerosa”, aunque reconoció que tenía algún valor literario. Además, después de la muerte de su marido, ahogado en un lago en 1822, ella misma desterró la idea de publicarla por considerarla “morbosa y premonitoria” de tantas desgracias.

Percy B. Shelley

Así que hasta 1959 no se publicó. No sé cómo se conseguiría el manuscrito y si fue reconstruida por la editora, Elizabeth Nitchie. En cualquier caso, merece la pena su lectura. Por otra parte, algunos autores la consideran autobiográfica, por lo menos, en los rasgos de carácter de los personajes; aunque la situación que viven ellos no se correspondería con la realidad. Mathilda va a morir y narra su vida. Una vida muy marcada por la muerte de su madre y la idealización de su figura. El absoluto enamoramiento del padre por esta figura ideal, le impulsa a dejar el hogar y viajar errante durante casi quince años. Deja a la niña a cargo de su hermanastra y Mathilda se cría añorando fervientemente a su padre.


Cuando él vuelve encuentra a una adolescente bellísima y muy inteligente y, por supuesto, muy parecida físicamente a su madre muerta. La tragedia surge cuando el padre no puede amarla como a una hija, sino que proyecta su amor en una joven desconocida. Este matiz incestuoso es lo que a Goodwin, el padre de Mary Shelley, le pareció tan asqueroso y, por ello, impidió su publicación. Nuevamente se separan padre e hija y el padre muere. Con la pequeña herencia Mathilda organiza su nueva vida pero, fingiendo su muerte y alejándose de todos aquéllos a los que conocía. En su nueva vida aparecerá un joven poeta a quien confiará todos sus deseos y pensamientos. Incluso los más mórbidos, proponiéndole al joven que se suiciden juntos. Cuando él se niega, Mathilda corre desesperada al bosque y allí le sorprende una gran tormenta. El desenlace serán unas fiebres y la muerte. Pero antes de morir aún le quedará aliento para desear unirse a sus pares.

Mary Shelley y Mary Wollstonecraft. No pudieron conocerse

Es un argumento muy romántico y desesperado. Cae en tópicos como la huida por el bosque, la vuelta a la naturaleza, la tormenta como pasión desatada y, al final, la redención mediante la muerte. Ya no es el suicidio, sino la muerte por enfermedad. Yo he leído la novela y merece la pena y, sobre todo, conocer la vida de Mary Shelley. Una mujer muy fuerte y muy valiente que supo sobreponerse a tanta  muerte y tragedia. Pero además, la he escuchado también en podcast, esa maravilla mediante la cual puedes escuchar la radio cuando y donde quieras. Hace unos años descubrí un programa de radio que se llamaba Videodrome. En este programa, se recreaban películas para la radio y resultaba muy interesante. Ahora, además de películas, se interpretan también libros. Digo interpretar porque la locución va mucho más allá de una simple lectura de audiolibro. Es una versión resumida, acompañada de música y también de comentarios sobre la obra y la biografía del autor. Me ha encantado redescubrir este programa y haberlo redescubierto a través de una obra de Mary Shelley.

Mary Shelley

Mary Wollstonecraft Shelley
Mathilda
Trad. Juan Antonio Molina Foix
Ed. Cátedra






jueves, 27 de agosto de 2020

Serie TV: Mrs. America de Dahvi Waller (2020)


Sin duda, una de las mejores series de la temporada. Desde los títulos de crédito, hasta la ambientación, pasando por el guion, el vestuario, la fotografía y las interpretaciones. Yo diría que es inmejorable. 

Está basada en hechos reales y muy recientes, historia contemporánea. Nos cuenta la lucha de las mujeres por lograr su igualdad y, también, lo equivocada que puede llegar a estar una persona y todas las trabas y excusas que se puede poner a sí misma para no tener que rectificar. Porque uno de los aciertos de la serie es enlazar las pequeñas historias de las protagonistas con el activismo político y con su limitada incidencia en la historia política de un país.

Son nueve capítulos. Cada uno de ellos protagonizado por una mujer que participó activamente, bien a favor o bien en contra, en los intentos de ratificación de la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA) en los años 1970. La ERA trataba de incluir la igualdad de derechos entre todos los ciudadanos estadounidenses en la constitución, sin que pudiesen existir discriminaciones por razón de sexo/género. La primera de estas iniciativas se presentó en 1923; pero, a día de hoy y aunque parezca increíble, todavía no se ha conseguido incluirla en la Constitución de la nación.

Según el sistema constitucional estadounidense, este tipo de enmiendas se aprueban en la Cámara de Representantes y en el Senado, pero después deben de ser ratificadas por las cámaras legislativas de cada uno de los estados. El último intento de incluir esta enmienda se aprobó en 1971 y 1972 por Congreso y Senado respectivamente e inició después su periplo para ser ratificada por los estados. En 1977, sólo quedaba pendiente de ratificación por parte de tres estados y así sigue en 2020.

En este momento empieza la serie de TV, cuando Phyllis Schlafly, interpretada por Cate Blanchett, consigue movilizar a una gran cantidad de mujeres conservadoras contra la ratificación de la enmienda. Aunque ya he comentado que cada capítulo está protagonizado por una mujer, la trama principal de la serie gira en torno a ella; es el personaje más complejo. En cierto sentido, me recuerda a Cayetana Álvarez de Toledo, recientemente cesada como portavoz del Partido Popular. Una mujer tan conservadora, tan conservadora y tan ambiciosa que, incluso, le dio miedo a su propio partido. Algo así sucedió con Schlafly. 

Era una mujer con grandes ambiciones políticas dentro del Partido Republicano. Una mujer muy inteligente, luchadora, muy competente pero relegada a un segundo plano por ser mujer. Yo creo que su antifeminismo se hace más radical porque el feminismo se define como una lucha colectiva y no individual. Schlafly está acostumbrada a luchar sola, a desconfiar de todo el mundo y tiene muy asumido que en la cumbre sólo hay sitio para uno. Para una, en su caso. Desde este punto de vista encarna al individualismo estadounidense feroz, capaz de aprovecharse de cualquier situación, de cualquier causa aunque no crea en ella, en su propio beneficio.

De alguna manera, vivía en una contradicción absoluta. Cómo es posible que Schlafly estuviera en contra de que las mujeres ocupasen un puesto en la vida pública, si ella lo estaba haciendo. Cómo es posible que considerase que las mujeres debían quedarse en su hogar, si ella no paraba en el suyo. Qué contrasentido, ¿no?

La explicación es ésta. Su verdadera pasión en política era la defensa nacional y no la lucha contra el feminismo. En un momento de distensión dentro de la Guerra Fría, cuando el Partido Republicano fue favorable al control de armamento con la URSS, al que ella se oponía, Schlafly apostó muy fuerte y consiguió parar la ratificación de la ERA, no porque estuviese en contra de esta enmienda sino porque pensaba que así ganaría puntos dentro de la estructura de su partido y conseguiría dedicarse a la política internacional de defensa que a ella más le interesaba. Pero su partido no pensaba lo mismo y sus ambiciones no se vieron satisfechas. Fue arrinconada. En el último capítulo de la serie esta situación se describe muy bien. Schlafly vuelve resignadamente a la cocina de su casa a hacer magdalenas, bizcochos o galletas; no sé si Álvarez de Toledo habrá hecho lo mismo. Habría que pensar en lo que hubiera conseguido Phyllis Schlafly si se hubiera sumado al movimiento feminista como hicieron otras mujeres conservadoras, en lugar de luchar contra él.

Gloria Steinem, interpretada por Rose Byrne, y Betty Friedan son conocidas en España por sus libros y su activismo. En la serie interpretan diferentes tendencias dentro del movimiento feminista, a veces tendencias claramente enfrentadas, en las que también incidía la brecha generacional entre ambas. Además, hay otras protagonistas menos conocidas, por lo menos para mí. Shirley Chisholm, congresista afroamericana que se postuló para la carrera presidencial o Bella Abzug. Una buena oportunidad para conocerlas. 

Una gran serie que debería ser materia de estudio en los colegios e institutos. Muy recomendable.












lunes, 24 de agosto de 2020

Ensayo biográfico: Flora Tristan: Feminismo y Socialismo en el siglo XIX de Jean Baelen (1972)

El autor.-
Jean Baelen fue embajador de Francia en Polonia y Grecia entre los años 1940 y 1955. Otras obras suyas: La chronique du Parthénon. 

Mi opinión.-
Lo primero que tengo que decir es que este ensayo biográfico no me ha gustado; pero su protagonista, Flora Tristán me ha parecido un personaje sumamente interesante. Desde mi punto de vista, el autor ha escrito una obra caótica, siguiendo la vida del personaje pero sin acercarse a ella. Ha habido, además, capítulos en los que copiaba textualmente las obras de la autora; cosa que habría que agradecerle porque supongo que las obras de Flora Tristán serán inencontrables. Este libro se publicó en 1972 y yo lo compré en 1989; todavía no había podido leerlo. Llevo bastante retraso, ¿no?


Flora Tristán nació en París en 1803 de madre francesa y padre español, con orígenes vascos y peruanos. Muy relacionado con la alta burguesía peruana y entre cuyas amistades estaba Simón Bolívar. No obstante, con la muerte temprana de su padre, ella y su madre empezaron a padecer penurias económicas. La solución, como en tantas otras ocasiones, fue un matrimonio de conveniencia con un artesano para el que Flora había empezado a trabajar. Con él tuvo tres hijos y cuando se decidió a dejarle y a huir del hogar conyugal, sólo se llevó consigo a su hija pequeña, Aline. Extraño, ¿no?


Hoy, su vida puede parecer un culebrón, incluso su marido intentó matarla de un disparo, pero logró escapar. A partir de entonces su vida tuvo bastante más interés desde un punto de vista sociopolítico. Huyó al Perú, en 1833, donde su padre tenía familia. Una familia adinerada que, con la excusa de que el matrimonio de sus padres no había sido valido, le negó su parte de la herencia. En realidad la recibió como a una hija, pero de dinero nada. Así que no tuvo más remedio que volver a Francia. Vivió una época de constantes revoluciones y disturbios; cuando se empezaba a fraguar la sociología como nueva ciencia social. Las independencias de las colonias americanas, los coletazos del imperio de Napoleón y también la conflictividad en Inglaterra. Durante su estancia en Perú, escribió el primero de sus libros. Era un análisis bastante exhaustivo de la historia y las costumbres en Perú; y también prestó gran interés a la indumentaria de las limeñas en comparación con las habitantes de Arequipa, donde ella había vivido. Desde este punto de vista podría considerarse ya un ensayo sociológico. Se tituló Peregrinaciones de una paria y tuvo mucho éxito.


Se preocupó por temas candentes. Por ejemplo, en relación con la situación de los esclavos una vez liberados, afirmaba que la liberación debía ser gradual y que debía prepararse y educarse al esclavo para que pudiese vivir como un individuo libre. Y, por supuesto, también fue una adalid del feminismo, publicando en 1835, cuando todavía nadie pensaba en las mujeres migrantes, Nécessité de faire bon accueil aux femmes étrangères y de la causa de los obreros constituida, principalmente, por la necesidad de unir a los obreros y obreras para que formasen una clase universal. Dejará expuesta esta teoría en su obra fundamental L’Union ouvrière que publicará en 1843.


Por esa época también vivía en París Karl Marx. Sin embargo, no hay constancia de que nunca se encontraran. A partir de la publicación de L’Union ouvrière Flora Tristán toma conciencia de su cometido en la vida. Siente que tiene una especie de misión, de apostolado social. Conseguir que los obreros se unan y se reconozcan como clase social será su meta. Viaja por toda Francia y se entrevista con los líderes de las diferentes ciudades y de todos los gremios y también con algunos empresarios. Uno de ellos le dice sin rubor: “Pagamos la mitad a las mujeres, cosa muy justa, porque trabajan mucho más aprisa que los hombres; si les pagáramos el mismo jornal, ganarían demasiado”. Sin embargo, no podrá terminar su obra. Enferma y muere en 1844. Era muy joven y no podemos saber qué hubiese conseguido.


Por supuesto, es un personaje muy desconocido en Francia y en el resto del mundo. Apenas los estudiosos muy especializados se fijan en ella. Supongo que porque era mujer, más que por haber muerto tan joven.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Cuentos: Manderley en venta de Patricia Esteban Erlés (2019)


La autora.- Patricia Esteban Erlés es una reconocida cuentista, además de profesora de literatura y columnista del Heraldo de Aragón. Ha recibido varios premios por sus libros de cuentos y también ha participado en antologías con otros autores. Otras obras suyas son: Azul ruso, Las madres negras, Abierto para fantoches o Casa de muñecas. También se confiesa domófila y es muy activa en redes sociales. 

Mi opinión.- Si algo se puede decir de estos cuentos es que, dentro de su sencillez, dentro de la cotidianeidad, buscan lo insólito y lo insólito, la mayoría de las veces, conduce al terror. Las casas, mejor dicho, el interior de las casas es el escenario perfecto. Aparentemente son seres inanimados, inocentes aunque, en la realidad, ocultan todo aquello que no se quiere ver. Y es que, uno de los grandes logros de esta literatura, es que lo insólito surge de lo habitual. Ya la ilustración de portada nos da una pista. Una casa con piernas para correr. Pero además existen otros hilos comunes entre estos cuentos. En algunos ese hilo común es el fetichismo. Esto sucede con los dos primeros, dos de los que más me han gustado.


En Una y otra se da una duplicación de la mujer fatal, de la mantis religiosa dispuesta a devorar al macho y un macho que, aparentemente podía controlarlo todo, termina así devorado por su propio deseo. Culo de manzana es una muestra clarísima de reificación de una mujer. Que, por deseo y venganza del hombre y en un ejercicio literario de jibarización, queda reducida a un culo. Un hermoso culo.


Habitante es un cuento que me ha producido terror. Me recuerda a un cuento que no he podido localizar, creo que era de Cortázar. Era un cuento sobre un jersey asesino. Yo creo que en Habitante, sí que se cumple con el dicho de que el hábito hace al monje, porque el traje de baño olvidado por la antigua dueña o inquilina del piso, parece convertirse en la nueva piel de la habitante del piso que termina por asumir el nombre y la personalidad de la antigua. Escalofriante.


El otro hilo conductor que he podido detectar ha sido ese precisamente. La identidad; el doble; y, todavía más, el doble siniestro aquel que usurpa nuestra identidad y nos quita todo, poco a poco, incluso los hijos y la vida. Como en Ada Newman. En Línea 40, lo insólito proviene del trasvase de identidad entre dos personajes. Como si las almas fuesen saltimbanquis que pueden pasar de un cuerpo a otro sin que el dueño del alma pueda hacer nada por evitarlo. Este también me ha recordado a otro cuento de Cortázar. Sí que recuerdo el título Lejana.


En la más bella del baile, sin embargo, no he encontrado esta afición por lo insólito. Aquí lo que destaca es la crueldad de unos machorretes que no tienen otra cosa qué hacer que reírse de las feas. Para mí, este cuento, que está muy bien, desentona respecto al resto de ellos. En realidad, no sé cuál es el criterio que utilizan los editores para seleccionar unos cuentos para un libro y otros no. Es algo que me gustaría poder preguntarle algún día a la autora.



Patricia Esteban Erlés
Manderley en venta
Ed. Páginas de Espuma