miércoles, 2 de marzo de 2022

Ensayo: Historia del terrorismo yihadista: de Al Qaeda al Daesh de Juan Avilés Farré (2017)

El Autor.-
Juan Avilés Farré es doctor en Historia por la Universidad Complutense y catedrático en el Departamento de Historia Contemporánea de la UNED. Le tuve como profesor del Máster sobre Seguridad y Defensa que cursé hace unos años, en el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado. Su asignatura se llamaba Terrorismo Global. Otras obras suyas: La izquierda burguesa en la II República, La fe que vino de Rusia: la revolución bolchevique y los españoles 1917-1931, El nacimiento del terrorismo en Occidente: anarquía, nihilismo y violencia revolucionaria, editor con Ángel Herrerín. 

Mi opinión.-
Este es un muy buen libro, claro y didáctico, para aproximarse y también para profundizar en la génesis y evolución del terrorismo yihadista. Ofrece los fundamentos históricos y teóricos del fenómeno, clarifica conceptos básicos, analiza los elementos ideológicos y pone de manifiesto las diferencias entre distintas organizaciones terroristas y su implantación geográfica.

Después de un capítulo dedicado a Conceptos e interpretaciones, el libro sigue detallando El discurso yihadista, diferenciando claramente las dos posturas doctrinales principales sobre los conceptos de yihad, como lucha individual o colectiva, y enemigo, ya sea éste cercano (gobiernos musulmanes) o lejano (países occidentales). De la combinación de estos dos ejes surgen las principales estrategias terroristas actuales abocadas, sin remedio, a un enfrentamiento en conflictos asimétricos.

Para analizar el fenómeno del terrorismo yihadista es crucial entender la sustitución del concepto tradicional de yihad como obligación de lucha colectiva y propia de los gobiernos musulmanes a un concepto de yihad como lucha individual, tanto de gobierno a gobierno como de individuo o grupo de individuos a gobierno, al margen e incluso contra los propios gobiernos de países musulmanes. Se produce, de esta manera, la ruptura moral que también es la base del terrorismo nihilista occidental. El autor facilita unos breves perfiles biográficos de los principales teóricos de la lucha yihadista: Sayyid Qutb como iniciador de este nuevo concepto de yihad contra los enemigos cercano y lejano, Abd al Salam Faraj que priorizaba, sin embargo, la lucha contra los gobernantes musulmanes que se habían apartado del deber islámico o Abdullah Azzam fundamental en la lucha contra los soviéticos en Afganistán y en el reclutamiento de jóvenes de todo el mundo islámico para llevarla a cabo.

Pero, sin duda, el gran salto cuantitativo y cualitativo en el islamismo yihadista se produce con al-Qaeda y el 11S. Se consolida la militancia multinacionacional y la yihad global contra todo Occidente. Surgen las franquicias en otros países y continentes. Al-Qaeda tiene una marcada dimensión nihilista, la destrucción y el martirio por la destrucción y el martirio y con un objetivo claro: la restauración del califato para controlar al mundo musulmán, rechazando la secularización de la vida política dentro de la comunidad musulmana.

En el capítulo 7, el autor aborda los atentados de Madrid del 11M, como ejemplo de la red yihadista global. Le sirve este capítulo, también, para desmentir los bulos mantenidos por determinados periodistas y medios de comunicación sobre la ejecución de este atentado y las teorías de la conspiración. No hay que olvidar que Jiménez Losantos y el periódico El Mundo apuntaban a que los servicios secretos españoles o la policía podían haber colaborado en la realización de este atentado. Fueron momentos muy dramáticos y de gran confusión, pero este tipo de afirmaciones estuvieron siempre fuera de lugar, por no decir que eran absolutamente vomitivas. Espero que este asunto pese en sus conciencias todavía.

Las teorías de la conspiración, en este y en cualquier otro caso, se apoyan en datos que no quedan suficientemente explicados como dice Keeley (pg. 133) pero todos sabemos que una explicación total es imposible. Se abre la puerta así al escepticismo y a la desconfianza y a mantener creencias basadas en explicaciones simplistas. Estas teorías tuvieron mucho éxito en el caso del 11M por la magnitud del atentado, por el contexto sociopolítico en el que se produjo y por el terror que causó en una sociedad que vivía en constante sobresalto gracias a ETA. Todas estas teorías se olvidaron de que matar es muy fácil y de que en una sociedad democrática abierta al mundo vive en riesgo constante.

Por otra parte, también establece muy claramente la diferencia entre una organización estructurada y clandestina, destinada al terrorismo global como al-Qaeda y el surgimiento del Daesh o Estado Islámico como organización híbrida entre el terrorismo global y una estructura militar, preparada para el combate abierto y que pretende mediante el control de un territorio, el establecimiento de un estado en Iraq y Siria.

El libro fue escrito en el año 2017 y si bien entonces Afganistán seguía siendo uno de los países más castigados por los atentados terroristas y por una sostenida guerra civil, y los talibanes iban ampliando su área de influencia, no parecía que fuesen capaces de derrotar al gobierno afgano. Pero lo hicieron. Hoy, las cosas han cambiado totalmente y los países occidentales se han visto obligados a “negociar” (y quizá más adelante a reconocer) al régimen talibán. Creo que será un proceso similar al reconocimiento de la Dictadura Franquista por parte de los gobiernos europeos y estadounidense a partir de los años 1950. En cualquier caso, los talibanes se han hecho con el país en apenas 15 días, “pacíficamente”, expandiendo una sensación de derrota y espanto como hacía mucho tiempo que Occidente no vivía.

Si algo se le puede reprochar al libro es una referencia demasiado escueta a la represión de las mujeres dentro de estos gobiernos islamistas. En definitiva, un buen libro para saber diferenciar y tener las ideas muy claras sobre el yihadismo.

Para saber más sobre terrorismo islamista en Afganistán: En la tierra de Caín y Afganistán como espacio vacío. Y sobre terrorismo islamista en Egipto: Terrorismo islamista. El caso de al-Gama'a al-islamiyya


Historia del terrorismo yihadista: 
de Al Qaeda al Daesh
Juan Avilés Farré
Editorial Síntesis

sábado, 19 de febrero de 2022

Epistolario: Miquiño mío. Cartas a Galdós de Emilia Pardo Bazán.

La autora.-

Emilia Pardo Bazán, condesa de Pardo Bazán, nació en 1851. Fue educada en un colegio francés; viajó por Europa y podía leer también en inglés. Estuvo muy interesada por la novela naturalista, aunque los especialistas prefieren encuadrarla en el movimiento literario realista. Cuando su marido le exigió que dejase de escribir, ella decidió separarse de su marido. Luchadora por la educación e independencia de las mujeres. Otras obras: Los Pazos de Ulloa, La Tribuna, La madre naturaleza, Insolación. Escribió también ensayos, libros de viajes, biografías y una abundante obra periodística. Murió en 1921 y ahora en la Biblioteca Nacional en Madrid se exhibe una exposición conmemorativa. 

Los editores.-
Isabel Parreño es licenciada en Filología Hispánica y profesora de literatura; colabora también en diversas revistas literarias y ha escrito un libro de viajes Postales de New York.

Juan Manuel Hernández ha publicado un libro de textos breves, Cuando la noche te alcanza, y gestiona también varios blogs literarios como http://elhiloinvisible.blogspot.com/

Mi opinión.-
Creo que la mejor manera de conocer a alguien es poder husmear en su correspondencia privada y más si es una correspondencia amorosa. Como ya hace tiempo que escribir cartas dejó de ser una necesidad, dentro de poco nos perderemos esta ocasión inigualable de acceder a la intimidad de una persona. En el caso de la correspondencia entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós, la lástima es que no tengamos las cartas que éste le envió a ella. Supongo que la misma Pardo Bazán o su familia las destruyeron para intentar apagar cualquier recuerdo de su pasión amorosa.

No sólo de pasión amorosa van estas cartas y eso, los distintos registros que se pueden encontrar a lo largo de más de 30 años, es lo más interesante. Primero tenemos las cartas de amistad donde, además, la autora aprovecha para desplegar todos sus conocimientos sobre literatura y para aportar críticas muy constructivas a la obra de Galdós y no tan constructivas a la obra de otros autores; y también para poner de manifiesto su pasión por el oficio literario y sus estrategias a la hora de enfrentarse a la escritura de una obra.

Emilia Pardo Bazán se muestra muy expresiva y sincera en estas cartas y se despide educadamente con las iniciales qbsm, que besa su mano. Y yo me pregunto ¿en qué momento del hundimiento de esta civilización dejamos de utilizar esa frase de cortesía para despedirnos en una carta? ¿No es una frase maravillosa? Rebuscada, ñoña y pelín cursi pero esplendorosa, ¿no?

Además, en estas cartas se muestra obsequiosa, invitándole constantemente a pasar parte de sus vacaciones en Galicia, con su madre y sus hijos. Haciendo una referencia especial al interés que su hijo Jaime tenía en conocerle para mostrarle su admiración y, por ello, todavía sorprende más que nunca, en ninguna de las cartas, mencione a sus hijas. También aprovecha su amistad con Galdós, entonces diputado, para pedirle favores para sus amigos. No creo que se tratase de un tráfico de influencias deshonesto, pero sí que insistía sobre todo en ayudar a la mujer que le había servido de inspiración para el personaje principal de La Tribuna. Se llama Josefa Carrera y trabajaba en la Fábrica de Tabacos de La Coruña. Como no debía de ser un trabajo muy saludable, esta señora pretendía obtener el cargo de Portera Mayor. No sé si lo llegaría a conseguir pero sí que se lee en varias de estas cartas la insistencia de Pardo Bazán en este asunto.

Las cartas expresamente amorosas son muy interesantes. Lógicamente son las de los requiebros, las carantoñas y los motes cariñosos. Pero también son las de la logística de los encuentros y no era cosa fácil encontrarse en Madrid sin que nadie les reconociese y mantener la discreción debida para no avergonzar a sus respectivas familias. Son también cartas indicadoras del talante viajero de la Pardo Bazán, de su popularidad en Europa y de su curiosidad por otros escritores como Zola o los Goncourt. También en esas cartas hay nubarrones y arrepentimiento por la infidelidad que Emilia cometió con Lázaro Galdeano. Y testimonio de sus dudas y temores y de la incomodidad que su gordura le proporcionaba.

En la tercera parte, una vez apagada la pasión amorosa, las cartas vuelven a mostrar una sincera amistad y una preocupación constante por la salud de Pérez Galdós. En fin, lo que he dicho al principio, una manera excepcional de acceder a la intimidad de dos personajes que murieron hace 100 años. Una lectura imprescindible.

He comentado en otros post dos obras de doña Emilia, La Tribuna, la primera novela española que tuvo como protagonista a una mujer obrera y Memorias de un solterón. En ambas se repiten personajes siguiendo la misma tendencia de otros novelistas que buscaban re-crear mundos literarios que sirvieran para entender una época llena de cambios. Una novela sociológica en la que el medio en el que se desarrollaban los personajes influía profundamente en las vidas de las clases altas y bajas. También es muy interesante una serie de TV dirigida por Gonzalo Suárez en 1985, basada en su novela Los pazos de Ulloa. Y por supuesto la exposición que se está celebrando en la Biblioteca Nacional en Madrid, con motivo del aniversario de su muerte, Emilia Pardo Bazán. El reto de la modernidad.


Miquiño Mío
Cartas a Galdós
Emilia Pardo Bazán
Isabel Parreño y Juan Manuel Hernández, eds.
Turner Noema


miércoles, 16 de febrero de 2022

Biografía: Agonizar en Salamanca de Luciano G. Egido (2006)

El autor.-
Luciano G. Egido es ensayista, poeta y novelista que ha recibido varios premios por su obra. Se doctoró en Filosofía y Letras por la Universidad de Salamanca. También fue crítico de cine y participó en las Primeras Conversaciones sobre Cine Español, organizadas por Basilio Martín Patino en 1955. Otras obras suyas: Tierra violenta, J.A. Bardem, La cueva de Salamanca. 

Mi opinión.-
Miguel de Unamuno tenía 72 años en 1936, cuando estalló la Guerra Civil española. Era un intelectual de reconocido prestigio internacional. Rector de la Universidad de Salamanca, había mostrado un marcado recorrido también como político en contra de una monarquía decadente y abusiva, lo que le había llevado al exilio, y había sido también concejal del ayuntamiento de Salamanca. En resumen, un hombre respetado, querido y apreciado más por sus cualidades intelectuales que por su carácter, poco afable. Pero también era un hombre viejo, un hombre viejo y aterrado por los acontecimientos que se sucedían brutalmente y a los cuales no encontraba explicación.

Unamuno es definido por Egido como “intelectual sentimental” (pg. 237). Para él, todo lo que había valorado en la vida, la palabra, el estudio, el debate filosófico, desaparecían ante dos fuegos emocionales, irracionales y bárbaros. Muy gráficamente, los había etiquetado como los Hunos y los Hotros. Los que no pueden vivir sin contienda, sin enfrentamiento, sin conflicto. Dos posiciones igualmente destructivas y excluyentes, sin ninguna vocación de buscar un consenso, un acuerdo de supervivencia.

Este hombre viejo, triste y malhumorado se puso de parte de los rebeldes. Era un burgués decimonónico, amante del orden y aterrado por el triunfo del Frente Popular pensó que los militares sublevados serían garantía de la vuelta de ese orden. “No hay gobierno en Madrid, sólo bandas armadas”. Creyó que la rebelión sería como un pronunciamiento más de los realizados durante todo el siglo XIX, un golpe de mano para sanear la situación y devolver el poder político a los civiles. Sin embargo, esta vez no fue así.

El libro ficciona los últimos cuatro meses de Unamuno, desde que los rebeldes llegan a Salamanca en septiembre hasta diciembre cuando muere. Está claro que se pone de su parte y que se gana el odio y el desprecia de sus antiguos amigos y conocidos, del bando republicano y del Frente Popular. Sin embargo, también queda claro que en octubre ya está desencantado con el bando rebelde y es capaz de reprocharle su altanería, su brutalidad y sus engaños. Los falangistas tratan de convencerle de que se convierta en su ideólogo e incluso forma parte de un comité para la depuración. Unamuno siempre había vivido en sus palabras y en su legado intelectual y no toleró que utilizaran, que pervirtieran sus palabras para enfrentar a españoles. Le parecía que hunos y hotros se caracterizaban por su resentimiento. Un resentimiento que esgrimían mutuamente; la envidia utilizada como motor; y, sobre todo, el miedo a la libertad individual. Al final, los hunos y los hotros el trataron igual. Le insultaron, le denigraron, le ningunearon. Sin duda se equivocó al apoyar el golpe de estado y quería rectificar pero no tuvo tiempo para emprender una tercera vía.

Ese odio a la inteligencia y a los espíritus libres le resultaba insoportable. Era un odio que ambos bandos exhibían sin pudor. No sé si era un hombre senil que quiso engañarse a sí mismo pero, enseguida, inició la rectificación. La muerte, quizá acelerada por los acontecimientos y el desasosiego que le producía la carnicería que se avecinaba, se lo impidió. Si hay una palabra que define sus últimos días sería la de agonía. Agonía que ya había vivido porque su vida fue una lucha constante. Agonía por el enfrentamiento entre españoles, por el asesinato de la inteligencia, por la decepción por la república y también por la rebelión del ejército. En definitiva, la maquinaria que se había puesto en marcha funcionaría sólo con sangre. Algo que a Unamuno le espantaba eran los grupos de solteronas que acudían a presenciar las ejecuciones: “…estas mujeres son peores que los hombres; estas vírgenes solteronas, estas fanáticas. Pasan la vida en celibato y ante el espectáculo de las ejecuciones sienten todo el placer que les fue negado” (pg. 116). Si hubiera visto la represión que siguió después. Afortunadamente, no vivió para verlo.

También llama la atención en este libro la animadversión entre Azaña y Unamuno. Entre ambos se deseaban el suicidio o la muerte. Unamuno reprochaba a Azaña su escaso sentido histórico. Sin embargo, también coincidían en que el General Mola era un demente y que Franco era un hombre más sensato, desbordado por los acontecimientos. Unamuno pensaba que era un hombre sereno que sufría ante una represión a la que no podía oponerse. ¿Era Franco, realmente, tan sibilino?, ¿actuaba con tanta doblez que ni siquiera Unamuno pudo verle como realmente era?

El autor escribió este ensayo biográfico y literario para conmemorar el cincuentenario de la muerte de Unamuno. Apoyándose en los textos utiliza esta ficción para imaginar los sentimientos turbulentos de sus últimos meses. Especialmente, utiliza las poesías de los últimos días, pero también cartas, fragmentos de entrevistas y reflexiones. Sin embargo, y esto no me ha gustado, no pone las referencias de estas obras en notas a pie de página y así resulta imposible localizar los entrecomillados que, se supone, son citas textuales de entrevistas o de obras propias del biografiado. Creo que este libro sirvió de base para el guion de la película Mientras dure la guerra de Alejandro Amenábar. Muy recomendables ambas obras.

 

Agonizar en Salamanca.
Unamuno, julio-diciembre de 1936
Luciano G. Egido
Tusquets

jueves, 27 de enero de 2022

Novela: El secreto de la Tritona de Manuel Pinomontano (2018)

El autor.-
Manuel Pinomontano nació en Huelva, aunque actualmente reside en México después de haber estado unos años trabajando en la City de Londres, en el mundo financiero. Él se define como novelista con muchas historias que contar, aunque El secreto de la Tritona sea la primera y ya es de 2018. Esperamos más. 

Mi opinión.-
Cuando se publicó esta novela pensé en comprármela inmediatamente porque su título y su portada anunciaban una novela de piratas, un género que no debe de tener mucho público pero que a mí me gustaría que fuese más abundante. Además parecía una novela en la que el capitán del barco pirata era una capitana. Muchas ilusiones me dice y no se cumplieron. Puedo decir que, en ese sentido, me ha decepcionado. Pero es que en realidad esta novela es mucho más. Ha terminado siendo una novela fascinante, una novela histórica ambientada en el siglo XVIII, que se desarrolla por varias ciudades del Imperio Español y que, además, tiene como protagonistas absolutas a toda una saga de mujeres. Debilitadas y maltratadas por un orden social injusto pero que, al final, resultan ser grandes triunfadoras, aun a costa de seguir manteniendo su mala fama.

Como novela histórica no sólo se concentra en los grandes acontecimientos que nos pueden sonar sino que también pone de manifiesto su repercusión en las vidas de la gente corriente y la influencia que la gente corriente pudo tener en ellos. También describe ciudades y recrea sus ambientes, unos más decentes que otros; las rutas comerciales y para viajeros; las vestimentas de hombres y mujeres y los modos de vida y las maneras de relacionarse. También explora las diferencias que empezaban a notarse entre la España peninsular (que quizá se estaba quedando atrasada) y el empuje del comercio colonial, de las explotaciones en encomiendas, de la esclavitud, de la iniciativa individual y del “sálvese quien pueda” que suponían las florecientes ciudades americanas. Y también del diferente valor que se daba a la educación, y en especial a la educación de las mujeres, a un lado y a otro del océano.

Para mí, el siglo XVIII y la presencia española en las américas me eran bastante desconocidos. Y creo que les sucede lo mismo a muchos españoles, especialmente los de mi generación y de otras anteriores mantienen un cierto rechazo visceral al estudio de esta época por la utilización demagógica que hizo el franquismo de la conquista y la colonización.

Esto novela es también una novela de crecimiento y de reivindicación feminista, de resiliencia y de sororidad. La protagonista absoluta es Gregoria, hija de una prostituta gitana de Cádiz, Paca la Bibelota, y que está absolutamente segura de que, bajo ninguna circunstancia, ella será como su madre. Gregoria se conforma con ser una buena modista, sin estudios a pesar de su inteligencia y sin más patrimonio que lo que pueda obtener trabajando aplicadamente. Todo va bien hasta que el amor se cruza en su camino y le deja un hijo bastardo. Buscar a Sebastián, por todas las ciudades del Imperio, será el motivo por el que Gregoria se embarcará hacia las Américas, medio engañada por un villano del que no mencionaré su nombre.

Allí las cosas empezarán a irle mal y algo intuye ella misma aunque se siga definiendo como una niña inocente e ignorante. Sin embargo y casualmente, encontrará a la Niña Carmen y a la mastina Leona; las primeras mujeres en echarle una mano. La Niña Carmen, una joven viuda adinerada, le facilitará sus primeros estudios y la residencia y protección en un convento de Veracruz. No será suficiente y el villano conseguirá encontrarla y seguir haciéndole la vida imposible.

Gregoria pasará de ser una niña apocada e inútil a ser una joven cultivada; una esposa que sufrirá maltratos y violaciones y una mujer adulta y libre que terminará haciéndose dueña de su destino gracias al capitán pirata Bocachica, para pasarle el testigo a su nieta, Rosario la condesa de San Gabriel. Las peripecias de toda una vida, la llevarán de un sitio a otro, de una ciudad a otra, de una personalidad a la otra.

Como novela de aventuras me hubiese gustado que hiciera más hincapié en la labor de pirata de Gregoria Bocachica y en los abordajes contra los barcos de esclavos y la liberación de éstos. Además, la estructura de "confesión" en un cuaderno de bitácora, a veces, se hace un poco lenta y pesada, repetitiva también aunque creo que esto es porque escribe una mujer anciana. Sin embargo, hay que reconocer que el autor ha hecho una gran labor de investigación para entrelazar las historias personales con los acontecimientos históricos de una manera muy elegante. Los viajes en el Galeón de Manila, el Motín de Esquilache, la Expulsión de los jesuitas, todo tiene su sentido. Por otra parte, no hace falta decir que el amor de Gregoria y Sebastián se frustra una y otra vez, aunque por unos pocos días pueden aislarse del mundo en la Tritona. Este es el consejo que Gregoria deja a su nieta Rosario: "ser una mujer como Dios manda, pero con la razón cultivada y con las libertades de un hombre" (pg. 118). Sólo por ver escrita esa frase ya se puede recomendar esta novela. 

El secreto de la Tritona
Manuel Pinomontano 
Penguin

jueves, 20 de enero de 2022

Biografía novelada: Recordarán tu nombre de Lorenzo Silva (2017)

El autor.-
Lorenzo Silva estudio derecho y ejerció como abogado durante bastantes años. Sin embargo, su vocación literaria terminó ganando. Ha escrito principalmente novela, pero también poesía, algún ensayo y un par de libros de viajes. También ha sido guionista de cine y colabora habitualmente en la prensa. De la serie de Bevilacqua y Chamorro lleva ya escritas doce novelas; bueno dos son libros de relatos. Otras obras suyas: Historia del Marruecos español, Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos, Trilogía de Getafe y, recientemente, Castellano. 

Mi opinión.-
Sigo a Lorenzo Vila desde hace tiempo pero me había centrado únicamente en su serie de Bevilacqua y Chamorro. Recordarán tu nombre, sin embargo, no tiene nada que ver con una novela de ficción. Es posible que el autor prefiera considerarla novela para evitar problemas con las familias de algunos franquistas ya desaparecidos que no quedan muy bien parados. Aunque el autor la siga definiendo así yo creo que, más bien podría tratarse de una biografía muy bien contextualizada.

Así pues, se trata del recorrido (si bien, novelado) por la vida de José Aranguren Roldán, general de brigada de la Guardia Civil, destinado en Barcelona en 1936 y que se mantuvo leal a la República a pesar de ser un hombre católico y conservador y a pesar de que dos de sus hijos, militares también, combatían en el bando de los rebeldes. En este recorrido se incluye también la figura de Manuel Goded Llopis, general del ejército rebelde, compañero del anterior con el que había coincidido durante su formación y en distintos destinos. Amigos aunque no íntimos que, al final, compartirán también la muerte por fusilamiento. Goded en 1936, cuando el golpe fracasa en Barcelona y Aranguren al final de la guerra.

Durante todo el libro, Silva analiza con mucho detalle la situación política de las distintas épocas. Las guerras en África, donde menciona el testimonio de Ramón J. Sender, la decadencia y el deseo de regeneración por parte de todos los bandos. Deseo de regeneración que, sin embargo, constantemente queda frustrado por males (aparentemente) endémicos: corruptelas, ambiciones, envidias y arrogancia que se imponen en el patrioterismo de unos y en el populismo de otros. Destaca Franco, como ejemplo de militar ávido de reconocimiento, especialmente hábil en la intriga y el autobombo. Incluso menciona de pasada la posible amistad entre Federico García Lorca y José Antonio Primo de Rivera.

La relación que mantuvieron Escofet y Primo de Rivera da una idea de la fractura emocional que se produjo durante la Guerra Civil y que se mantuvo posteriormente (y quizá sigue). Escofet se había formado como militar en la Academia de Caballería de Valladolid, llegando al grado de capitán en 1926. Antes, en 1922, había sido instructor de José Antonio, durante su servicio militar en el regimiento de Caballería de Santiago en Barcelona y decía de él que era “un buen orador y de una fuerza de seducción extraordinaria, y con una concepción romántica de la política [otra vez aparecen las emociones] que no compartía su partido, compuesto de intelectuales fracasados y estudiantes amigos de la violencia” (página 261). Escofet que había nacido en Cataluña dejó en 1930 el ejército para incorporarse a los Mossos de Esquadra, entonces una policía rural y provincial de la que llegó a ser jefe. Fue también Comisario General de Orden Público de la Generalitat, en 1936 y al final de la guerra tuvo que exiliarse por haberse mantenido leal a la República perseguido por sus antiguos compañeros. Escofet podía admirar la pasión de José Antonio pero era también capaz de detectar los dos tipos principales de enemigos contra la República: los anarquistas y los conspiradores dentro del propio Ejército aliados con falangistas y con la extrema derecha. Es posible que Escofet también fuese parte de esa tercera España, víctima de las otras dos.

Yo creo que esa fractura producida por este enfrentamiento, tan difícil de salvar todavía, fue un desbordamiento de pasiones, me atrevería a decir, además, pasiones tóxicas. Provocadas por el miedo que cada uno de los dos bandos inspiraba en el otro. En esas circunstancias, la racionalidad y la templanza fueron abrumadoramente derrotadas y no pudieron abrirse camino. La tercera España, víctima de las otras dos.

Así habla Azaña en sus diarios sobre Goded: “Yo he procurado reconciliar a Goded con el régimen y con la política general de la República… el intento me parecía útil, y para mí, personalmente, de buen juego… Más, por lo visto, [Goded] lleva dentro rencores inextinguibles… Estaba nervioso, un poco sofocado, a veces emocionado, procuraba dominar las pasiones que se le salían por la boca. Mi impresión de conjunto es que lleva dentro un escorpión” (página 193). ¿Sería el miedo a la izquierda, a los comunistas, a la revancha, al cambio, a la desintegración de España, de la fe, de la civilización occidental como le parecía a Unamuno? Generalmente, no se hace un análisis emocional de la conducta de los hombres. Se presupone siempre que sus acciones están inspiradas por la razón. Aquí hay una muestra de que no es así. Azaña se preocupó de consignar en sus diarios las emociones reprimidas de Goded y Goded en las entrevistas con Azaña se preocupaba de transmitir sus emociones. Se me ocurre pensar que si los golpistas hubiesen sabido templar su miedo y que si los anarquistas y comunistas hubiesen sabido actuar sin provocar miedo, quizá esa explosión emocional no se hubiese producido o hubiese sido más controlable. Hay que tener en cuenta que la Revolución Rusa se había producido apenas hacía 20 años y que, como se demostró después, la URSS era un peligro real.

Aranguren fue frecuentemente acusado de pasividad ante los desórdenes provocados por anarquistas. Sin embargo, Azaña en sus diarios reconoce que Cataluña estaba en total disolución, presa de una histeria revolucionaria en la que “Companys hablaba a tontas y a locas de dar la batalla a los anarquistas, pero no tenía ganas ni medios”. Aranguren ya era un hombre viejo, prudente, competente, digno, siempre a las órdenes del Govern, aunque no siempre fuese comprendido por los políticos sí lo fue por sus superiores, compañeros y subalternos. Sin embargo, había quedado aislado de sus hijos y no pudo inculcarles la templanza necesaria para entender que como militares profesionales, por encima de filias y fobias políticas, debían estar a las órdenes del gobierno y del estado legalmente constituidos. No consiguió convencerles ni disipar su miedo al desorden y a la hipotética destrucción de España. Al final de esta lectura, queda la sensación de que, hagas lo que hagas, incluso si te esfuerzas por hacer bien las cosas, la vida nos atropella, y especialmente, en circunstancias tan traumáticas como una guerra. Aranguren terminó aceptando su muerte por haber cumplido con su deber y el premio que obtuvo fue el silencio durante tantos años, silencio roto hoy por Lorenzo Silva en Recordarán tu nombre.


Recordarán tu nombre
Lorenzo Silva
Destino 2017


miércoles, 12 de enero de 2022

Novela: Puerto Escondido de María Oruña (2015)

La autora.-
María Oruña se licenció en derecho y estuvo trabajando varios años como abogada, aunque su verdadera pasión ha sido la escritura. Puerto Escondido fue su primera novela negra publicada y ha dado lugar a una serie de cuatro protagonizadas por la Teniente de la Guardia Civil Valentina Redondo. Otras obras suyas: La mano del arquero, El bosque de los cuatro vientos. 

Mi opinión.-
En un día y medio me leí las 430 páginas de esta novela. Además en edición de bolsillo con la dificultad añadida de leer en letrita que, para mí, ya es demasiado pequeña.

La trama de intriga es muy interesante. Atrapa desde el primer momento. La facilidad de la autora para manejar bastantes personajes, en diferentes épocas (incluyendo un diario, una confesión de lo que pasó tiempo atrás) y para terminar los capítulos con un anzuelo que no puedes dejar de morder es evidente. Se mezclan los secretos de familia, las venganzas durante la guerra y la posguerra y planea por toda la trama la hipótesis de que la infancia, mejor dicho, los traumas de la infancia pueden abocar o profundizar en la psicopatía de un individuo. Una psicopatía que la autora describe como “ánimo gélido” que crea y aniquila “la bondad, la serenidad y la calma” y que en la literatura psiquiátrica puede encontrarse como “tríada oscura”, una combinación de narcisismo, maquiavelismo y psicopatía.

Una guardia civil competente, que lleva su correspondiente fardo emocional a la espalda (que se hace presente en la heterocromía de sus ojos), se encarga de una investigación en la que uno de los sospechosos es encantadoramente british aunque de madre española y también arrastra algún trauma que no será tal. Esta historia romántica, que empieza en esta novela no sé si continuará en las siguientes. Pero aquí no se presenta como una historia ni ñoña, ni trágica, ni aparentemente apasionada. Y eso ya le da un toque distinto.

La intriga se desarrolla en un pueblo de Cantabria y eso también es un plus. Allí frente al mar y las brumas, los pequeños objetos traídos de otro mundo, los secretos de ida y vuelta, serán cruciales para desentrañar un misterio que se remonta a muchos años atrás. Aparecen las casas de los indianos enriquecidos en las Américas y también la frustración de las mujeres, su talento perdido, por la discriminación sufrida. El deseo de poder de algunas mujeres y la rabia por no poder lograrlo, por no pertenecer a una determinada clase social y/o por no ser hombre son también claves para entender la trama. No obstante ha habido mujeres que han conseguido relevancia. Una de ellas inspira el personaje de Jana como espía durante la II Guerra Mundial y también ha servido para crear el personaje de Lola Mendieta de El Ministerio del Tiempo. Se trata de Marina Vega de la Iglesia. Nacida en Torrelavega en 1924 fue antifranquista, espía y cazanazis. La única española integrada en la Resistencia Francesa y tenía sólo 17 años.

Hay una cosa que no me ha gustado y que me parece un poco tramposa. Durante la narración, la autora nos va presentando a uno de los personajes como candidato óptimo para la categoría de asesino y, sin embargo, después, en un giro algo forzado y bastante artificioso, se descubre que no lo es. Por todo lo demás, muy recomendable. Yo seguiré con la saga.


Los libros de Puerto Escondido

  • Puerto Escondido
  • Un lugar a donde ir
  • Donde fuimos invencibles
  • Lo que la marea esconde


María Oruña
Puerto Escondido
Ed. Planeta

miércoles, 5 de enero de 2022

Novela: La carne de Rosa Montero (2017)

La autora.-
Rosa Montero es periodista y escritora y, en su juventud, trabajó como actriz en algunos grupos de teatro independiente. Publica regularmente colecciones de sus artículos aparecidos en prensa, libros de cuentos y novelas. También ha recibido reconocimientos en el ámbito académico y docente y algunas de sus obras han sido adaptadas a teatro y cine. Ha sido Premio Nacional de las Letras Españolas en 2017. Otras obras suyas: la trilogía de Bruna Husky Lágrimas en la lluvia, El peso del corazón, Los tiempos del odio. Crónica del desamor, Historia del Rey Transparente, El corazón del tártaro

Mi opinión.-
Me gusta mucho la escritura de Rosa Montero porque se esfuerza en crear personajes muy reales, muy creíbles y muy humanos. Y, además, porque es posible que, voluntariamente o no, todos tengan algún matiz autobiográfico. Emilio de Miguel Martínez en su libro La primera narrativa de Rosa Montero, dice que la autora tiene “tendencia a primar la pintura de tipos humanos” (pg. 50) y es por ello que los describe con lentitud y detalle, con exhaustividad aun en sus quehaceres más cotidianos.

En sus novelas encontramos también temas recurrentes. Uno de ellos es el amor o el desamor, en realidad, podríamos decir que es la indagación sobre los efectos que esta dupla tiene en nosotros, pobres seres humanos desvalidos, puercoespines ateridos que sólo brevemente, antes de clavarse las púas, pueden confortarse. Además, en esta novela la autora se propone estudiar el temor de Soledad Alegre, así se llama la protagonista, a la soledad, a la decadencia y la enfermedad, a la vejez y la muerte a las que deberá enfrentarse una mujer de 60 años. Esta mujer está viviendo, al mismo tiempo, dos crisis que responden a la dinámica de una sociedad que arrincona a quienes cumplen determinada edad. Acaba de ser abandonada por su amante más joven, que prefiere a una mujer todavía fértil y, en segundo lugar, en su trabajo alguien está intentando “moverle la silla” y pretende, de manera más o menos evidente, ocupar su lugar. Aprovecha Rosa Montero esta circunstancia para hacer una crítica mordaz de ciertos sectores de la cultura española de los últimos años y también de su vacuidad. Una novela muy ambiciosa.

Dada la trayectoria vital de Soledad Alegre se podría decir que sus padres no estuvieron acertados al elegir su nombre aunque, por otra parte, también revela el carácter contradictorio de Soledad. Es una mujer fuerte y un poco arisca, pero capaz de empatizar con una vecina con problemas y con Adam, un joven gigoló. Soledad parece que va a hundirse pero es capaz de sortear el abandono y también las zancadillas que, incluso, ella misma se pone. Es la niña abandonada por su padre; es la joven insegura, deseosa y tóxica en su primer amor; es la adulta competente en su profesión pero acomplejada por sus orígenes; es la adulta que se enfrenta al inicio de su vejez con la vitalidad de una adolescente y con el dolor de sentirse invisible para los hombres. Y también es la gemela de Dolores Alegre, porque esta novela es también un juego de desdoblamiento para los dos protagonistas. Tanto Adam como Soledad tuvieron un hermano gemelo perdido. De Dolores sabemos que su gemela llevó una vida peor.

Adam es un joven y guapísimo prostituto ruso que, además, trabaja en lo que sale porque no tiene muchas clientas. Bastante ingenuo y también fantasioso, que vive haciendo castillos en el aire y trata de reconstruir en repetidas versiones el cuento de la lechera. Es una buena persona sin suerte por más que se esfuerce. Una mala suerte que comenzó en el orfanato, cuando alguien eligió adoptar a su gemelo. ¿Por qué a él no? Esa es la pregunta que le ha atormentado toda su vida y ese deseo casi enfermizo de ser aceptado y amado es lo que provoca que Adam se enamore de todas las mujeres que conoce. El efecto querubino (pg. 92) lo llama Soledad.

Si tenemos en cuenta las trayectorias vitales de ambos protagonistas también podría considerar esta novela como novela de crecimiento puesto que ni Soledad ni Adam terminarán igual que empezaron. Y es que aunque los seres humanos tengan 60 años pueden seguir aprendiendo de la vida y conociéndose a sí mismos. La novela también mantiene una trama de intriga muy interesante que la autora ha pedido a sus lectores que no desvelen y, al mismo tiempo, ofrece pinceladas de una serie de escritores malditos con los que Soledad pretende comisariar una exposición en la Biblioteca Nacional.

Así que novela de crecimiento, intriga donde los dobles juegan un papel importante, crítica respecto a un sector cultural muy madrileño y que da a conocer anécdotas de autores muy conocidos. Todo ello tratado con muchísima humanidad y con un fino sentido del humor, de manera que la autora se incluye en la novela y entrevista a Dolores con motivo de su exposición, enfrentándola a un alter ego que la mira casi por encima del hombre. Junto con Marta Sanz, Rosa Montero es mi autora favorita. Quiero empezar a leer todas sus novelas cronológicamente. Sólo me gustaría pedirle una novela más de Bruna Husky.


La carne
Rosa Montero 
DeBols!llo