miércoles, 16 de marzo de 2022

Novela: La marca del meridiano de Lorenzo Silva (2012)

El autor.-
Lorenzo Silva estudio derecho y ejerció como abogado durante bastantes años. Sin embargo, su vocación literaria terminó ganando. Ha escrito principalmente novela, pero también poesía, algún ensayo y un par de libros de viajes. También ha sido guionista de cine y colabora habitualmente en la prensa. De la serie de Bevilacqua y Chamorro lleva ya escritas doce novelas; bueno dos son libros de relatos. Otras obras suyas: Historia del Marruecos español, Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos, Trilogía de Getafe. 

Mi opinión.-
Sigo con el reto del verano y llego ya a la sexta novela de la saga. En esta novela, se anuncia casi a bombo y platillo que aparece el gran amor de Vila. Y es así, pero tiene una breve aparición y tiene que pasar más de la mitad del libro para que suceda. Bueno, en realidad, su presencia, su recuerdo flota durante todo el libro y eso imprime a la trama todavía más tristeza. Si en la anterior novela se mostraba respondón, triste y frustrado; en esta se ha impuesto como tarea superar la desconexión que, parece que, existe entre Castilla y Cataluña. En Aragón, nunca hemos hablado así ni consideramos que exista esta desconexión.

Esta novela está muy relacionada con La reina sin espejo, que a mí, aparte de El mal de Corcira, es la novela que más me ha gustado de la saga. Se retoman antiguos personajes y se descubre la verdadera personalidad de uno de ellos, Robles, compañero y mentor de Vila en su estancia en Barcelona, que aparece brutalmente asesinado. Robles había empezado con pequeñas corruptelas y acabó deslizándose hacia la corrupción consumada pero antes tuvo tiempo de salvar a Vila. Es la imagen del padre que Vila no tuvo. También vuelve a aparecer Riudavets y los mossos de esquadra

Brevemente, pues, hemos conocido a la Dulcinea de este Quijote que, en su lucidez, no puede evitar la amargura por el efecto piedra pómez del paso del tiempo y tampoco puede evitar llorar “lágrimas de viejo caimán” y temblar por el amor perdido, por su Dulcinea inalcanzable. Claro que Vila, tiene la ventaja de que allí siempre está Chamorro. Chamorro con ese sexto, séptimo u octavo sentido, que el machismo elegante siempre atribuye a las mujeres, está para recoger los pedacillos de Vila e intentar recomponerlos (creo que ya lo he dicho en otra ocasión pero hace falta una novela en la que Chamorro sea protagonista absoluta).

En esta novela no hay las habituales referencias cultas a libros o música o, por lo menos, yo no las he encontrado tan intrincadas con la trama. A excepción de la música de Franco Battiato que compone la banda sonora de la historia de amor de Vila y Anna. Pero, en cierta manera y a pesar de esa amargura, Vila recupera la pasión por su trabajo que consiste “… en restaurar la ilusión rota, en regenerar la apariencia que se habría desmoronado… en cuanto la buena gente supiera de las actividades a las que se dedicaban los supuestos servidores de la ley”. ¿Es o no es un Quijote para los siglos XX y XXI? Incluso llega a la plaza de Barcelona donde el Quijote perdió su última batalla.

Como dato curioso coinciden en el mismo día la muerte de Robles, el linchamiento de Gadafi y el comunicado del abandono de las armas de ETA. El mundo, para volverse loco. Novela muy recomendable y para leerla en paralelo con La reina sin espejo.

La marca del meridiano 
Lorenzo Silva
Destino 


Serie Bevilacqua y Chamorro:

El lejano país de los estanques, 1998. Premio Ojo crítico
El alquimista impaciente, 2000. Premio Nadal
La niebla y la doncella, 2002
Nadie vale más que otro, 2004. Relatos
La reina sin espejo, 2005
La estrategia del agua, 2010
La marca del meridiano, 2012. Premio Planeta
Los cuerpos extraños, 2014
Donde los escorpiones, 2016
Tantos lobos, 2017. Relatos
Lejos del corazón, 2018
El mal de Corcira, 2020

miércoles, 9 de marzo de 2022

Novela: Las maldiciones de Claudia Piñeiro (2017)

La autora.-
Claudia Piñeiro es también dramaturga y guionista. Tiene una larga carrera como novelista y ha recibido varios premios por sus obras algunas de ellas, como Betibú, adaptadas al cine. Otras obras suyas: Las viudas de los jueves (Premio Clarín de novela en 2005), Las grietas de Jara (Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2010), Una suerte pequeña. 

Mi opinión.-
Me ha gustado mucho. Como novela negra resulta insólita porque, a pesar de que existe un asesinato, los temas de fondo son otros y curiosos. Por una parte, sería una reflexión sobre la paternidad y, por otra, abordaría la inextricable y recurrente conexión de la política con la magia. Eso sí, siempre y cuando consideremos el marketing como una extensión y actualización de la magia de siempre. Es una novela sobre los viejos mitos y supersticiones soterrados bajo una capa de civilidad y raciocinio y que se muestran dispuestos a resurgir en cuanto hay una crisis.

Se enfrentan en esta novela dos concepciones de la política. Una de ellas es la política material, sustancial, la que está basada en una ideología potente y que, últimamente, sentimos que va de capa caída. La otra es la llamada nueva política que de nueva tiene muy poco. Es una política basada únicamente en el marketing, en la magia de la comunicación, en el manejo de la psicología de masas y de las emociones, en el populismo de decirle a cada uno lo que quiere oír. Una política basada en eslóganes breves y eficaces que más que otra cosa desinforman e intoxican. Eufemismos dirigidos a no llamar nunca a las cosas por su nombre.

Existen varios triángulos en la trama. La mayoría no están vinculados por relaciones sexuales pero sí por vínculos de poder y sobre todo por vínculos emocionales. El que más me interesa es el constituido por Fernando Rovira, Román Sabaté e Irene. Fernando y Román están unidos por un gran secreto basado en una relación tóxica; Román está en deuda con Fernando y Fernando está en deuda con Román. Es una relación muy influida por la dialéctica hegeliana del amo y del esclavo pero sin que estos papeles estén definitivamente asignados de manera que tanto uno como otro pueden intercambiarse.

Román y Fernando parecerían dos caras de la misma moneda; incluso se parecen físicamente pero en nada más. Román es un hombre corriente, sin ambiciones ni objetivos vitales claros. Se considera a sí mismo un fraude pero, al final, hace alarde de una dignidad antigua, profunda, tradicional. Fernando es el joven político ambicioso, hecho a sí mismo, que vivió la pobreza de niño y que sabe manejarse en ambientes difíciles y rodearse de un ejército de fieles, encabezado por Irene, su madre. Pero necesita algo más para encajar en el perfil idóneo de candidato a la presidencia de la República Argentina. Necesita tener un hijo. Su madre está involucrada en la sanación espiritual, en las nuevas terapias, en todo aquello que proliferó en los años 1990 y que empezó a llamarse New Age y que sólo era una reelaboración de lo pretendidamente natural o sobrenatural dirigido a ¿manipular, contentar, tranquilizar? a las masas. Es la encarnación de la hechicera moderna pero también es una madre que debe expiar su culpa, su negligencia como madre, ayudando a su hijo a compensar sus deficiencias consiguiendo la mayor cota de poder político posible. Para ello no se parará ante nada.

En esta novela hay unos protagonistas muy definidos pero rodeados también de otros personajes, algunos de ellos prescindibles, según mi opinión. Uno de ellos sería la periodista Valentina Sureda, la China Sureda, dedicada ahora a investigar para escribir un libro titulado La maldición de Alsina. Piñeiro inserta las anotaciones sobre este libro entre la trama principal y esto me parece que lastra la narración principal. Aunque se destinan a probar la conexión entre magia y política desde un punto de vista histórica, no he podido sintonizar con ellas porque apenas conozco la historia de Argentina, ni de la fundación de sus ciudades, ni mucho menos de la Ciudad de la Plata. Sí que es cierto que esta parte de investigación de la periodista también resulta muy curiosa. Menciona a varios políticos y dirigentes que se dejaban aconsejar por videntes, santeras o, incluso, monjas visionarias. Uno de ellos era Jordi Pujol que se dejaba aconsejar y hacer limpiezas espirituales por una vidente gallega llamada Adelina. Otro era Franco que, además de tener el brazo incorrupto de Santa Teresa de Ávila, recurría a los servicios de la hermana Ramona Llimarga. Una monja catalana nacida para más sorpresa en Vic, actualmente foco del catalanazismo más recalcitrante. Qué cosas pasan. ¿Qué pensaría hoy esta monja franquista de su ciudad y de sus conciudadanos? Para reírse si no fuera tan trágico.

Como corresponde a una novela negra política uno de cuyos temas es poner de manifiesto el marketing político, el final es espectacular. No por lo sorprendente sino por la implicación del mundo de la prensa espectáculo. Una gran soirée en la que también se incluye a las redes sociales. Lo que los horteras llamarían un carrusel de emociones emitido en riguroso directo y del que la China Sureda tiene la exclusiva. Así tenemos, novela negra, suspense, también en cierto sentido novela de crecimiento y un análisis de la sociedad actual. En fin, una novela muy recomendable y una autora que merece la pena seguir.


Las maldiciones
Claudia Piñeiro
Alfaguara 


miércoles, 2 de marzo de 2022

Ensayo: Historia del terrorismo yihadista: de Al Qaeda al Daesh de Juan Avilés Farré (2017)

El Autor.-
Juan Avilés Farré es doctor en Historia por la Universidad Complutense y catedrático en el Departamento de Historia Contemporánea de la UNED. Le tuve como profesor del Máster sobre Seguridad y Defensa que cursé hace unos años, en el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado. Su asignatura se llamaba Terrorismo Global. Otras obras suyas: La izquierda burguesa en la II República, La fe que vino de Rusia: la revolución bolchevique y los españoles 1917-1931, El nacimiento del terrorismo en Occidente: anarquía, nihilismo y violencia revolucionaria, editor con Ángel Herrerín. 

Mi opinión.-
Este es un muy buen libro, claro y didáctico, para aproximarse y también para profundizar en la génesis y evolución del terrorismo yihadista. Ofrece los fundamentos históricos y teóricos del fenómeno, clarifica conceptos básicos, analiza los elementos ideológicos y pone de manifiesto las diferencias entre distintas organizaciones terroristas y su implantación geográfica.

Después de un capítulo dedicado a Conceptos e interpretaciones, el libro sigue detallando El discurso yihadista, diferenciando claramente las dos posturas doctrinales principales sobre los conceptos de yihad, como lucha individual o colectiva, y enemigo, ya sea éste cercano (gobiernos musulmanes) o lejano (países occidentales). De la combinación de estos dos ejes surgen las principales estrategias terroristas actuales abocadas, sin remedio, a un enfrentamiento en conflictos asimétricos.

Para analizar el fenómeno del terrorismo yihadista es crucial entender la sustitución del concepto tradicional de yihad como obligación de lucha colectiva y propia de los gobiernos musulmanes a un concepto de yihad como lucha individual, tanto de gobierno a gobierno como de individuo o grupo de individuos a gobierno, al margen e incluso contra los propios gobiernos de países musulmanes. Se produce, de esta manera, la ruptura moral que también es la base del terrorismo nihilista occidental. El autor facilita unos breves perfiles biográficos de los principales teóricos de la lucha yihadista: Sayyid Qutb como iniciador de este nuevo concepto de yihad contra los enemigos cercano y lejano, Abd al Salam Faraj que priorizaba, sin embargo, la lucha contra los gobernantes musulmanes que se habían apartado del deber islámico o Abdullah Azzam fundamental en la lucha contra los soviéticos en Afganistán y en el reclutamiento de jóvenes de todo el mundo islámico para llevarla a cabo.

Pero, sin duda, el gran salto cuantitativo y cualitativo en el islamismo yihadista se produce con al-Qaeda y el 11S. Se consolida la militancia multinacionacional y la yihad global contra todo Occidente. Surgen las franquicias en otros países y continentes. Al-Qaeda tiene una marcada dimensión nihilista, la destrucción y el martirio por la destrucción y el martirio y con un objetivo claro: la restauración del califato para controlar al mundo musulmán, rechazando la secularización de la vida política dentro de la comunidad musulmana.

En el capítulo 7, el autor aborda los atentados de Madrid del 11M, como ejemplo de la red yihadista global. Le sirve este capítulo, también, para desmentir los bulos mantenidos por determinados periodistas y medios de comunicación sobre la ejecución de este atentado y las teorías de la conspiración. No hay que olvidar que Jiménez Losantos y el periódico El Mundo apuntaban a que los servicios secretos españoles o la policía podían haber colaborado en la realización de este atentado. Fueron momentos muy dramáticos y de gran confusión, pero este tipo de afirmaciones estuvieron siempre fuera de lugar, por no decir que eran absolutamente vomitivas. Espero que este asunto pese en sus conciencias todavía.

Las teorías de la conspiración, en este y en cualquier otro caso, se apoyan en datos que no quedan suficientemente explicados como dice Keeley (pg. 133) pero todos sabemos que una explicación total es imposible. Se abre la puerta así al escepticismo y a la desconfianza y a mantener creencias basadas en explicaciones simplistas. Estas teorías tuvieron mucho éxito en el caso del 11M por la magnitud del atentado, por el contexto sociopolítico en el que se produjo y por el terror que causó en una sociedad que vivía en constante sobresalto gracias a ETA. Todas estas teorías se olvidaron de que matar es muy fácil y de que en una sociedad democrática abierta al mundo vive en riesgo constante.

Por otra parte, también establece muy claramente la diferencia entre una organización estructurada y clandestina, destinada al terrorismo global como al-Qaeda y el surgimiento del Daesh o Estado Islámico como organización híbrida entre el terrorismo global y una estructura militar, preparada para el combate abierto y que pretende mediante el control de un territorio, el establecimiento de un estado en Iraq y Siria.

El libro fue escrito en el año 2017 y si bien entonces Afganistán seguía siendo uno de los países más castigados por los atentados terroristas y por una sostenida guerra civil, y los talibanes iban ampliando su área de influencia, no parecía que fuesen capaces de derrotar al gobierno afgano. Pero lo hicieron. Hoy, las cosas han cambiado totalmente y los países occidentales se han visto obligados a “negociar” (y quizá más adelante a reconocer) al régimen talibán. Creo que será un proceso similar al reconocimiento de la Dictadura Franquista por parte de los gobiernos europeos y estadounidense a partir de los años 1950. En cualquier caso, los talibanes se han hecho con el país en apenas 15 días, “pacíficamente”, expandiendo una sensación de derrota y espanto como hacía mucho tiempo que Occidente no vivía.

Si algo se le puede reprochar al libro es una referencia demasiado escueta a la represión de las mujeres dentro de estos gobiernos islamistas. En definitiva, un buen libro para saber diferenciar y tener las ideas muy claras sobre el yihadismo.

Para saber más sobre terrorismo islamista en Afganistán: En la tierra de Caín y Afganistán como espacio vacío. Y sobre terrorismo islamista en Egipto: Terrorismo islamista. El caso de al-Gama'a al-islamiyya. 


Historia del terrorismo yihadista: 
de Al Qaeda al Daesh
Juan Avilés Farré
Editorial Síntesis

sábado, 19 de febrero de 2022

Epistolario: Miquiño mío. Cartas a Galdós de Emilia Pardo Bazán.

La autora.-

Emilia Pardo Bazán, condesa de Pardo Bazán, nació en 1851. Fue educada en un colegio francés; viajó por Europa y podía leer también en inglés. Estuvo muy interesada por la novela naturalista, aunque los especialistas prefieren encuadrarla en el movimiento literario realista. Cuando su marido le exigió que dejase de escribir, ella decidió separarse de su marido. Luchadora por la educación e independencia de las mujeres. Otras obras: Los Pazos de Ulloa, La Tribuna, La madre naturaleza, Insolación. Escribió también ensayos, libros de viajes, biografías y una abundante obra periodística. Murió en 1921 y ahora en la Biblioteca Nacional en Madrid se exhibe una exposición conmemorativa. 

Los editores.-
Isabel Parreño es licenciada en Filología Hispánica y profesora de literatura; colabora también en diversas revistas literarias y ha escrito un libro de viajes Postales de New York.

Juan Manuel Hernández ha publicado un libro de textos breves, Cuando la noche te alcanza, y gestiona también varios blogs literarios como http://elhiloinvisible.blogspot.com/

Mi opinión.-
Creo que la mejor manera de conocer a alguien es poder husmear en su correspondencia privada y más si es una correspondencia amorosa. Como ya hace tiempo que escribir cartas dejó de ser una necesidad, dentro de poco nos perderemos esta ocasión inigualable de acceder a la intimidad de una persona. En el caso de la correspondencia entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós, la lástima es que no tengamos las cartas que éste le envió a ella. Supongo que la misma Pardo Bazán o su familia las destruyeron para intentar apagar cualquier recuerdo de su pasión amorosa.

No sólo de pasión amorosa van estas cartas y eso, los distintos registros que se pueden encontrar a lo largo de más de 30 años, es lo más interesante. Primero tenemos las cartas de amistad donde, además, la autora aprovecha para desplegar todos sus conocimientos sobre literatura y para aportar críticas muy constructivas a la obra de Galdós y no tan constructivas a la obra de otros autores; y también para poner de manifiesto su pasión por el oficio literario y sus estrategias a la hora de enfrentarse a la escritura de una obra.

Emilia Pardo Bazán se muestra muy expresiva y sincera en estas cartas y se despide educadamente con las iniciales qbsm, que besa su mano. Y yo me pregunto ¿en qué momento del hundimiento de esta civilización dejamos de utilizar esa frase de cortesía para despedirnos en una carta? ¿No es una frase maravillosa? Rebuscada, ñoña y pelín cursi pero esplendorosa, ¿no?

Además, en estas cartas se muestra obsequiosa, invitándole constantemente a pasar parte de sus vacaciones en Galicia, con su madre y sus hijos. Haciendo una referencia especial al interés que su hijo Jaime tenía en conocerle para mostrarle su admiración y, por ello, todavía sorprende más que nunca, en ninguna de las cartas, mencione a sus hijas. También aprovecha su amistad con Galdós, entonces diputado, para pedirle favores para sus amigos. No creo que se tratase de un tráfico de influencias deshonesto, pero sí que insistía sobre todo en ayudar a la mujer que le había servido de inspiración para el personaje principal de La Tribuna. Se llama Josefa Carrera y trabajaba en la Fábrica de Tabacos de La Coruña. Como no debía de ser un trabajo muy saludable, esta señora pretendía obtener el cargo de Portera Mayor. No sé si lo llegaría a conseguir pero sí que se lee en varias de estas cartas la insistencia de Pardo Bazán en este asunto.

Las cartas expresamente amorosas son muy interesantes. Lógicamente son las de los requiebros, las carantoñas y los motes cariñosos. Pero también son las de la logística de los encuentros y no era cosa fácil encontrarse en Madrid sin que nadie les reconociese y mantener la discreción debida para no avergonzar a sus respectivas familias. Son también cartas indicadoras del talante viajero de la Pardo Bazán, de su popularidad en Europa y de su curiosidad por otros escritores como Zola o los Goncourt. También en esas cartas hay nubarrones y arrepentimiento por la infidelidad que Emilia cometió con Lázaro Galdeano. Y testimonio de sus dudas y temores y de la incomodidad que su gordura le proporcionaba.

En la tercera parte, una vez apagada la pasión amorosa, las cartas vuelven a mostrar una sincera amistad y una preocupación constante por la salud de Pérez Galdós. En fin, lo que he dicho al principio, una manera excepcional de acceder a la intimidad de dos personajes que murieron hace 100 años. Una lectura imprescindible.

He comentado en otros post dos obras de doña Emilia, La Tribuna, la primera novela española que tuvo como protagonista a una mujer obrera y Memorias de un solterón. En ambas se repiten personajes siguiendo la misma tendencia de otros novelistas que buscaban re-crear mundos literarios que sirvieran para entender una época llena de cambios. Una novela sociológica en la que el medio en el que se desarrollaban los personajes influía profundamente en las vidas de las clases altas y bajas. También es muy interesante una serie de TV dirigida por Gonzalo Suárez en 1985, basada en su novela Los pazos de Ulloa. Y por supuesto la exposición que se está celebrando en la Biblioteca Nacional en Madrid, con motivo del aniversario de su muerte, Emilia Pardo Bazán. El reto de la modernidad.


Miquiño Mío
Cartas a Galdós
Emilia Pardo Bazán
Isabel Parreño y Juan Manuel Hernández, eds.
Turner Noema


miércoles, 16 de febrero de 2022

Biografía: Agonizar en Salamanca de Luciano G. Egido (2006)

El autor.-
Luciano G. Egido es ensayista, poeta y novelista que ha recibido varios premios por su obra. Se doctoró en Filosofía y Letras por la Universidad de Salamanca. También fue crítico de cine y participó en las Primeras Conversaciones sobre Cine Español, organizadas por Basilio Martín Patino en 1955. Otras obras suyas: Tierra violenta, J.A. Bardem, La cueva de Salamanca. 

Mi opinión.-
Miguel de Unamuno tenía 72 años en 1936, cuando estalló la Guerra Civil española. Era un intelectual de reconocido prestigio internacional. Rector de la Universidad de Salamanca, había mostrado un marcado recorrido también como político en contra de una monarquía decadente y abusiva, lo que le había llevado al exilio, y había sido también concejal del ayuntamiento de Salamanca. En resumen, un hombre respetado, querido y apreciado más por sus cualidades intelectuales que por su carácter, poco afable. Pero también era un hombre viejo, un hombre viejo y aterrado por los acontecimientos que se sucedían brutalmente y a los cuales no encontraba explicación.

Unamuno es definido por Egido como “intelectual sentimental” (pg. 237). Para él, todo lo que había valorado en la vida, la palabra, el estudio, el debate filosófico, desaparecían ante dos fuegos emocionales, irracionales y bárbaros. Muy gráficamente, los había etiquetado como los Hunos y los Hotros. Los que no pueden vivir sin contienda, sin enfrentamiento, sin conflicto. Dos posiciones igualmente destructivas y excluyentes, sin ninguna vocación de buscar un consenso, un acuerdo de supervivencia.

Este hombre viejo, triste y malhumorado se puso de parte de los rebeldes. Era un burgués decimonónico, amante del orden y aterrado por el triunfo del Frente Popular pensó que los militares sublevados serían garantía de la vuelta de ese orden. “No hay gobierno en Madrid, sólo bandas armadas”. Creyó que la rebelión sería como un pronunciamiento más de los realizados durante todo el siglo XIX, un golpe de mano para sanear la situación y devolver el poder político a los civiles. Sin embargo, esta vez no fue así.

El libro ficciona los últimos cuatro meses de Unamuno, desde que los rebeldes llegan a Salamanca en septiembre hasta diciembre cuando muere. Está claro que se pone de su parte y que se gana el odio y el desprecia de sus antiguos amigos y conocidos, del bando republicano y del Frente Popular. Sin embargo, también queda claro que en octubre ya está desencantado con el bando rebelde y es capaz de reprocharle su altanería, su brutalidad y sus engaños. Los falangistas tratan de convencerle de que se convierta en su ideólogo e incluso forma parte de un comité para la depuración. Unamuno siempre había vivido en sus palabras y en su legado intelectual y no toleró que utilizaran, que pervirtieran sus palabras para enfrentar a españoles. Le parecía que hunos y hotros se caracterizaban por su resentimiento. Un resentimiento que esgrimían mutuamente; la envidia utilizada como motor; y, sobre todo, el miedo a la libertad individual. Al final, los hunos y los hotros el trataron igual. Le insultaron, le denigraron, le ningunearon. Sin duda se equivocó al apoyar el golpe de estado y quería rectificar pero no tuvo tiempo para emprender una tercera vía.

Ese odio a la inteligencia y a los espíritus libres le resultaba insoportable. Era un odio que ambos bandos exhibían sin pudor. No sé si era un hombre senil que quiso engañarse a sí mismo pero, enseguida, inició la rectificación. La muerte, quizá acelerada por los acontecimientos y el desasosiego que le producía la carnicería que se avecinaba, se lo impidió. Si hay una palabra que define sus últimos días sería la de agonía. Agonía que ya había vivido porque su vida fue una lucha constante. Agonía por el enfrentamiento entre españoles, por el asesinato de la inteligencia, por la decepción por la república y también por la rebelión del ejército. En definitiva, la maquinaria que se había puesto en marcha funcionaría sólo con sangre. Algo que a Unamuno le espantaba eran los grupos de solteronas que acudían a presenciar las ejecuciones: “…estas mujeres son peores que los hombres; estas vírgenes solteronas, estas fanáticas. Pasan la vida en celibato y ante el espectáculo de las ejecuciones sienten todo el placer que les fue negado” (pg. 116). Si hubiera visto la represión que siguió después. Afortunadamente, no vivió para verlo.

También llama la atención en este libro la animadversión entre Azaña y Unamuno. Entre ambos se deseaban el suicidio o la muerte. Unamuno reprochaba a Azaña su escaso sentido histórico. Sin embargo, también coincidían en que el General Mola era un demente y que Franco era un hombre más sensato, desbordado por los acontecimientos. Unamuno pensaba que era un hombre sereno que sufría ante una represión a la que no podía oponerse. ¿Era Franco, realmente, tan sibilino?, ¿actuaba con tanta doblez que ni siquiera Unamuno pudo verle como realmente era?

El autor escribió este ensayo biográfico y literario para conmemorar el cincuentenario de la muerte de Unamuno. Apoyándose en los textos utiliza esta ficción para imaginar los sentimientos turbulentos de sus últimos meses. Especialmente, utiliza las poesías de los últimos días, pero también cartas, fragmentos de entrevistas y reflexiones. Sin embargo, y esto no me ha gustado, no pone las referencias de estas obras en notas a pie de página y así resulta imposible localizar los entrecomillados que, se supone, son citas textuales de entrevistas o de obras propias del biografiado. Creo que este libro sirvió de base para el guion de la película Mientras dure la guerra de Alejandro Amenábar. Muy recomendables ambas obras.

 

Agonizar en Salamanca.
Unamuno, julio-diciembre de 1936
Luciano G. Egido
Tusquets

jueves, 27 de enero de 2022

Novela: El secreto de la Tritona de Manuel Pinomontano (2018)

El autor.-
Manuel Pinomontano nació en Huelva, aunque actualmente reside en México después de haber estado unos años trabajando en la City de Londres, en el mundo financiero. Él se define como novelista con muchas historias que contar, aunque El secreto de la Tritona sea la primera y ya es de 2018. Esperamos más. 

Mi opinión.-
Cuando se publicó esta novela pensé en comprármela inmediatamente porque su título y su portada anunciaban una novela de piratas, un género que no debe de tener mucho público pero que a mí me gustaría que fuese más abundante. Además parecía una novela en la que el capitán del barco pirata era una capitana. Muchas ilusiones me dice y no se cumplieron. Puedo decir que, en ese sentido, me ha decepcionado. Pero es que en realidad esta novela es mucho más. Ha terminado siendo una novela fascinante, una novela histórica ambientada en el siglo XVIII, que se desarrolla por varias ciudades del Imperio Español y que, además, tiene como protagonistas absolutas a toda una saga de mujeres. Debilitadas y maltratadas por un orden social injusto pero que, al final, resultan ser grandes triunfadoras, aun a costa de seguir manteniendo su mala fama.

Como novela histórica no sólo se concentra en los grandes acontecimientos que nos pueden sonar sino que también pone de manifiesto su repercusión en las vidas de la gente corriente y la influencia que la gente corriente pudo tener en ellos. También describe ciudades y recrea sus ambientes, unos más decentes que otros; las rutas comerciales y para viajeros; las vestimentas de hombres y mujeres y los modos de vida y las maneras de relacionarse. También explora las diferencias que empezaban a notarse entre la España peninsular (que quizá se estaba quedando atrasada) y el empuje del comercio colonial, de las explotaciones en encomiendas, de la esclavitud, de la iniciativa individual y del “sálvese quien pueda” que suponían las florecientes ciudades americanas. Y también del diferente valor que se daba a la educación, y en especial a la educación de las mujeres, a un lado y a otro del océano.

Para mí, el siglo XVIII y la presencia española en las américas me eran bastante desconocidos. Y creo que les sucede lo mismo a muchos españoles, especialmente los de mi generación y de otras anteriores mantienen un cierto rechazo visceral al estudio de esta época por la utilización demagógica que hizo el franquismo de la conquista y la colonización.

Esto novela es también una novela de crecimiento y de reivindicación feminista, de resiliencia y de sororidad. La protagonista absoluta es Gregoria, hija de una prostituta gitana de Cádiz, Paca la Bibelota, y que está absolutamente segura de que, bajo ninguna circunstancia, ella será como su madre. Gregoria se conforma con ser una buena modista, sin estudios a pesar de su inteligencia y sin más patrimonio que lo que pueda obtener trabajando aplicadamente. Todo va bien hasta que el amor se cruza en su camino y le deja un hijo bastardo. Buscar a Sebastián, por todas las ciudades del Imperio, será el motivo por el que Gregoria se embarcará hacia las Américas, medio engañada por un villano del que no mencionaré su nombre.

Allí las cosas empezarán a irle mal y algo intuye ella misma aunque se siga definiendo como una niña inocente e ignorante. Sin embargo y casualmente, encontrará a la Niña Carmen y a la mastina Leona; las primeras mujeres en echarle una mano. La Niña Carmen, una joven viuda adinerada, le facilitará sus primeros estudios y la residencia y protección en un convento de Veracruz. No será suficiente y el villano conseguirá encontrarla y seguir haciéndole la vida imposible.

Gregoria pasará de ser una niña apocada e inútil a ser una joven cultivada; una esposa que sufrirá maltratos y violaciones y una mujer adulta y libre que terminará haciéndose dueña de su destino gracias al capitán pirata Bocachica, para pasarle el testigo a su nieta, Rosario la condesa de San Gabriel. Las peripecias de toda una vida, la llevarán de un sitio a otro, de una ciudad a otra, de una personalidad a la otra.

Como novela de aventuras me hubiese gustado que hiciera más hincapié en la labor de pirata de Gregoria Bocachica y en los abordajes contra los barcos de esclavos y la liberación de éstos. Además, la estructura de "confesión" en un cuaderno de bitácora, a veces, se hace un poco lenta y pesada, repetitiva también aunque creo que esto es porque escribe una mujer anciana. Sin embargo, hay que reconocer que el autor ha hecho una gran labor de investigación para entrelazar las historias personales con los acontecimientos históricos de una manera muy elegante. Los viajes en el Galeón de Manila, el Motín de Esquilache, la Expulsión de los jesuitas, todo tiene su sentido. Por otra parte, no hace falta decir que el amor de Gregoria y Sebastián se frustra una y otra vez, aunque por unos pocos días pueden aislarse del mundo en la Tritona. Este es el consejo que Gregoria deja a su nieta Rosario: "ser una mujer como Dios manda, pero con la razón cultivada y con las libertades de un hombre" (pg. 118). Sólo por ver escrita esa frase ya se puede recomendar esta novela. 

El secreto de la Tritona
Manuel Pinomontano 
Penguin

jueves, 20 de enero de 2022

Biografía novelada: Recordarán tu nombre de Lorenzo Silva (2017)

El autor.-
Lorenzo Silva estudio derecho y ejerció como abogado durante bastantes años. Sin embargo, su vocación literaria terminó ganando. Ha escrito principalmente novela, pero también poesía, algún ensayo y un par de libros de viajes. También ha sido guionista de cine y colabora habitualmente en la prensa. De la serie de Bevilacqua y Chamorro lleva ya escritas doce novelas; bueno dos son libros de relatos. Otras obras suyas: Historia del Marruecos español, Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos, Trilogía de Getafe y, recientemente, Castellano. 

Mi opinión.-
Sigo a Lorenzo Vila desde hace tiempo pero me había centrado únicamente en su serie de Bevilacqua y Chamorro. Recordarán tu nombre, sin embargo, no tiene nada que ver con una novela de ficción. Es posible que el autor prefiera considerarla novela para evitar problemas con las familias de algunos franquistas ya desaparecidos que no quedan muy bien parados. Aunque el autor la siga definiendo así yo creo que, más bien podría tratarse de una biografía muy bien contextualizada.

Así pues, se trata del recorrido (si bien, novelado) por la vida de José Aranguren Roldán, general de brigada de la Guardia Civil, destinado en Barcelona en 1936 y que se mantuvo leal a la República a pesar de ser un hombre católico y conservador y a pesar de que dos de sus hijos, militares también, combatían en el bando de los rebeldes. En este recorrido se incluye también la figura de Manuel Goded Llopis, general del ejército rebelde, compañero del anterior con el que había coincidido durante su formación y en distintos destinos. Amigos aunque no íntimos que, al final, compartirán también la muerte por fusilamiento. Goded en 1936, cuando el golpe fracasa en Barcelona y Aranguren al final de la guerra.

Durante todo el libro, Silva analiza con mucho detalle la situación política de las distintas épocas. Las guerras en África, donde menciona el testimonio de Ramón J. Sender, la decadencia y el deseo de regeneración por parte de todos los bandos. Deseo de regeneración que, sin embargo, constantemente queda frustrado por males (aparentemente) endémicos: corruptelas, ambiciones, envidias y arrogancia que se imponen en el patrioterismo de unos y en el populismo de otros. Destaca Franco, como ejemplo de militar ávido de reconocimiento, especialmente hábil en la intriga y el autobombo. Incluso menciona de pasada la posible amistad entre Federico García Lorca y José Antonio Primo de Rivera.

La relación que mantuvieron Escofet y Primo de Rivera da una idea de la fractura emocional que se produjo durante la Guerra Civil y que se mantuvo posteriormente (y quizá sigue). Escofet se había formado como militar en la Academia de Caballería de Valladolid, llegando al grado de capitán en 1926. Antes, en 1922, había sido instructor de José Antonio, durante su servicio militar en el regimiento de Caballería de Santiago en Barcelona y decía de él que era “un buen orador y de una fuerza de seducción extraordinaria, y con una concepción romántica de la política [otra vez aparecen las emociones] que no compartía su partido, compuesto de intelectuales fracasados y estudiantes amigos de la violencia” (página 261). Escofet que había nacido en Cataluña dejó en 1930 el ejército para incorporarse a los Mossos de Esquadra, entonces una policía rural y provincial de la que llegó a ser jefe. Fue también Comisario General de Orden Público de la Generalitat, en 1936 y al final de la guerra tuvo que exiliarse por haberse mantenido leal a la República perseguido por sus antiguos compañeros. Escofet podía admirar la pasión de José Antonio pero era también capaz de detectar los dos tipos principales de enemigos contra la República: los anarquistas y los conspiradores dentro del propio Ejército aliados con falangistas y con la extrema derecha. Es posible que Escofet también fuese parte de esa tercera España, víctima de las otras dos.

Yo creo que esa fractura producida por este enfrentamiento, tan difícil de salvar todavía, fue un desbordamiento de pasiones, me atrevería a decir, además, pasiones tóxicas. Provocadas por el miedo que cada uno de los dos bandos inspiraba en el otro. En esas circunstancias, la racionalidad y la templanza fueron abrumadoramente derrotadas y no pudieron abrirse camino. La tercera España, víctima de las otras dos.

Así habla Azaña en sus diarios sobre Goded: “Yo he procurado reconciliar a Goded con el régimen y con la política general de la República… el intento me parecía útil, y para mí, personalmente, de buen juego… Más, por lo visto, [Goded] lleva dentro rencores inextinguibles… Estaba nervioso, un poco sofocado, a veces emocionado, procuraba dominar las pasiones que se le salían por la boca. Mi impresión de conjunto es que lleva dentro un escorpión” (página 193). ¿Sería el miedo a la izquierda, a los comunistas, a la revancha, al cambio, a la desintegración de España, de la fe, de la civilización occidental como le parecía a Unamuno? Generalmente, no se hace un análisis emocional de la conducta de los hombres. Se presupone siempre que sus acciones están inspiradas por la razón. Aquí hay una muestra de que no es así. Azaña se preocupó de consignar en sus diarios las emociones reprimidas de Goded y Goded en las entrevistas con Azaña se preocupaba de transmitir sus emociones. Se me ocurre pensar que si los golpistas hubiesen sabido templar su miedo y que si los anarquistas y comunistas hubiesen sabido actuar sin provocar miedo, quizá esa explosión emocional no se hubiese producido o hubiese sido más controlable. Hay que tener en cuenta que la Revolución Rusa se había producido apenas hacía 20 años y que, como se demostró después, la URSS era un peligro real.

Aranguren fue frecuentemente acusado de pasividad ante los desórdenes provocados por anarquistas. Sin embargo, Azaña en sus diarios reconoce que Cataluña estaba en total disolución, presa de una histeria revolucionaria en la que “Companys hablaba a tontas y a locas de dar la batalla a los anarquistas, pero no tenía ganas ni medios”. Aranguren ya era un hombre viejo, prudente, competente, digno, siempre a las órdenes del Govern, aunque no siempre fuese comprendido por los políticos sí lo fue por sus superiores, compañeros y subalternos. Sin embargo, había quedado aislado de sus hijos y no pudo inculcarles la templanza necesaria para entender que como militares profesionales, por encima de filias y fobias políticas, debían estar a las órdenes del gobierno y del estado legalmente constituidos. No consiguió convencerles ni disipar su miedo al desorden y a la hipotética destrucción de España. Al final de esta lectura, queda la sensación de que, hagas lo que hagas, incluso si te esfuerzas por hacer bien las cosas, la vida nos atropella, y especialmente, en circunstancias tan traumáticas como una guerra. Aranguren terminó aceptando su muerte por haber cumplido con su deber y el premio que obtuvo fue el silencio durante tantos años, silencio roto hoy por Lorenzo Silva en Recordarán tu nombre.


Recordarán tu nombre
Lorenzo Silva
Destino 2017