miércoles, 8 de diciembre de 2021

Novela: Volar alto de Jorge Sanz Barajas (2021)

El autor.-
Jorge Sanz Barajas es Licenciado en Filosofía y Letras y Doctor en Ciencias Políticas. Trabaja como profesor de literatura y colabora también en prensa. Otros libros suyos: La balada del ahorcado y el ensayo biográfico sobre José Bergamín, titulado José Bergamín: la paradoja en la revolución, Las hadas muertas, Capital del desierto. Coordina el Taller de lectura de novela, Libros para entender el mundo, en Zaragoza. 

Mi opinión.-
Esta es la tercera novela de Jorge Sanz Barajas y como las otras dos tiene como escenario principal la ciudad de Zaragoza. Es algo que le tenemos que agradecer porque además rescata una ciudad que no hemos conocido. La Zaragoza de la posguerra que, parece que no y aunque no es el tema principal de la novela, fue una ciudad de intrigas donde en la calle Cervantes existía una sede del Partido Nazi Alemán y en la calle Costa había una oficina de la Gestapo; donde había que circular por la acera derecha para demostrar afinidad con el régimen y donde, en la clandestinidad, se seguían reuniendo los represaliados comunistas.

Es una historia de amor atípica y una novela biográfica atípica. En ella se facilitan pocos datos vitales de los personajes y apenas se dicen bonitas palabras quizá porque Ciriaco y Amaya no pueden vivir una apuesta clara por el futuro, ni ensoñaciones que estén fuera de lugar. Y es así porque es una historia donde predomina el miedo, la clandestinidad y la sospecha y porque, por encima de todo, es una historia de derrotados y perseguidos que siguen manteniendo su dignidad a fuerza de alimentar secretos y pequeñas alegrías.

Ciríaco Párraga es un pintor e ilustrador, republicano y comunista, que acaba de salir de la cárcel. Llega a Zaragoza para recomponer su vida cerca de unos camaradas que han podido establecerse allí. Es 1940 y allí conoce a Amaya Hidalgo, una joven vitalista y llena de fuerza que se convertirá en su compañera. Amaya escribe cartas a su madre que está en la cárcel y que nunca envía porque Amaya ha podido escapar y vive en la clandestinidad. Y sigue escribiendo cartas para no cercenar la necesidad de hablar cuando, en realidad, impera el silencio, la mordaza y la censura. Amaya es la Tellito.

Yo resaltaría dos cosas de esta novela. En primer lugar, está escrita de una manera muy poética soltando emociones y permitiéndoles que vuelen alto pero, al mismo tiempo, una cierta aspereza se encarga de romper ese ritmo poético. El autor no se deja llevar por sensiblerías y fotografía la vida que se desarrolla durante la posguerra civil en una ciudad de provincias dominada por el miedo y la sospecha. Esta poesía se hace novela en una escritura de frases muy cortas y rotundas y que se asemejan a las pinceladas de Párraga que huyen del dibujo por considerarlo un artificio indigno que limita la expresividad de la pintura pura. Los párrafos que describen la pintura y la manera de pintar de Párraga han supuesto, para el autor, una gran labor de documentación facilitada por el hijo del pintor.

En segundo lugar, esta novela también sirve como reportaje y crónica de la vida de la burguesía culta zaragozana de la posguerra; la mayoría de ellos francófilos en una ciudad “ocupada” por los nazis y la Falange. Una vida que pretendía escaparse de las limitaciones del Régimen aunque de manera muy tímida. Aparecen Jalón Ángel, Pilar Bayona, Camón Aznar, Miguel Labordeta e, incluso, en la presentación de una exposición de Ciriaco Párraga, la hermanísima de Franco, Pilar, en una intervención totalmente novelada pero que podría haber sido cierta. Porque todos los personajes involucrados y todas las situaciones que viven son rigurosamente ciertas. Ciriaco Párraga trabajó en Zaragoza en el estudio de Jalón Ángel, fotógrafo de la burguesía zaragozana y gracias a él pintó dos retratos de Franco teniendo como modelo fotografías. Nunca se vieron personalmente y menos mal porque llegó a pensar en atentar contra Franco durante las sesiones de posado. Amaya, la Tellito, se llamaba en realidad Palmira Julia Tello Landeta. Fue miliciana en las Juventudes Socialistas Unificadas, muy próxima a una de las Trece Rosas, Dionisia Manzanero y protagonizó una portada de la revista Estampa. A final de su vida viajaba asiduamente a Estados Unidos para visitar a su hija y a los veteranos del Batallón Lincoln. En 2003, con 83 años participó en una manifestación contra la Guerra de Irak. Dos fotografías icónicas. No cesó de luchar.

Hay un tercer personaje que merecería una novela por sí mismo. A mí me gustaría poder entender a personajes como éste. Aunque Almudena Grandes lo incluyó en su novela Las tres bodas de Manolita no es suficiente para abarcar al personaje. El comisario Conesa, antiguo militante socialista reconvertido en quintacolumnista y torturador, sometía a las presas de la cárcel de Torrero a largos y dolorosos interrogatorios. Durante la II Guerra Mundial colaboró con la Gestapo. Más adelante, durante la Transición y los primeros años de la democracia en España, se encargó de la lucha antiterrorista contra ETA y el Grapo. Todo un personaje que deberíamos conocer.


Volar Alto
Jorge Sanz Barajas
Xordica 


Algunos cuadros de Ciriaco Párraga





Las fotografías icónicas de la Tellito. Una vida de lucha






viernes, 3 de diciembre de 2021

Cine: El espía inglés de Dominic Cooke (2020)

Desde hace unos años parece que asistimos a una revitalización del cine de espías en el período de la Guerra Fría pero con dos diferencias importantes respecto a películas anteriores: los protagonistas no son espías profesionales pero no por ello son menos efectivos y además las pelis están basadas en hechos reales. La primera de esta revitalización que yo recuerde fue El puente de los espías. 

Pues El espía inglés sigue esta estela. En ella nos encontramos con Greville Wynne un hombre de negocios “galés, no inglés” (habría que corregir el título de la película en castellano) que realizaba frecuentes viajes a la Europa del Este en los años 1960. Así es reclutado por el MI6 y la CIA que andaban escasos de personal para misiones no muy comprometidas, si es que esto existía durante la Guerra Fría. El caso es que debía limitarse a hacer de correo entre Oleg Penkovsky, un alto cargo de la inteligencia militar de la Unión Soviética.

Penkovsky estaba muy preocupado por el estallido de una guerra nuclear y, especialmente, por el carácter impetuoso y atrabiliario del mandatario soviético Jrushchov. Éste, al mismo tiempo que intentaba implementar mejoras para la vida de la ciudadanía soviética y “aligeraba” el aparato represor de la era stalinista, también consideraba que los misiles eran una parte fundamental de la guerra del futuro, más aún si eran misiles nucleares, y por ello destinaba ingentes cantidades de dinero a la investigación y puesta en funcionamiento de estas nuevas armas.

Uno de los escenarios para probar la efectividad de estas armas, por su proximidad a Estados Unidos, era Cuba. Esto provocó la crisis de los misiles y el  inicio del bloqueo contra Cuba, en 1962. Parte de los documentos que mostraban la construcción de silos para misiles fueron facilitados por Penkovsky y trasladados a Londres por Wynne. Lo que no se dice en la peli es que el traslado de misiles a Cuba fue la respuesta de la URSS a la instalación de misiles estadounidenses en Turquía.

De cualquier manera, Penkovsky y Wynne estuvieron involucrados en esta operación durante los dos años anteriores aunque, al final, fueron descubiertos, encarcelados, sometidos a juicio y Penkovsky ejecutado por traidor. Wynne fue condenado a 8 años de cárcel en Lubyanka, pero después de unos años de cárcel y maltrato fue canjeado por un espía soviético en 1964 y volvió a su plácida vida de civil en Londres.

Sin embargo, y esto lo que me ha parecido más extraño, el director de la película no se centra tanto en el contexto político como en la relación entre los dos hombres que desarrollar una gran amistad y un profundo respeto mutuo, sin necesidad de grandes discursos, de palabras altisonantes o de demostraciones exageradas de afecto. Lo que correspondería entre un británico y un soviético. El papel de Wynne está escrito y dirigido para lucimiento de Benedict Cumberbatch que lo interpreta con una entrega absoluta, incluido un gran cambio físico y a pesar de esa tendencia a “poner morritos” que comparte con Daniel Craig. Como dicen en la película Wynne es un cuarentón fofo, poco agraciado, con cierto sobrepeso, con una tendencia importante a beber demasiado y a ser infiel a su mujer, graciosete y vulgar a partes iguales y cuya participación en la II Guerra Mundial había sido tan arriesgada como pegar sellos en un oficina de Londres. Pero participar en esta operación supone ser un héroe temporal y precario. Y uno de los primeros cambios que sufrirá y que, además, pillará por sorpresa a su mujer, será un reencuentro con el vigor sexual de su juventud. No está mal.

Penkovsky, por su parte, es un militar de casta, de alta graduación, del servicio de inteligencia soviético. Comprometido con su país y con su familia que, realmente, se teme lo peor. Hoy se le considera como una pieza fundamental que alteró el curso de la Guerra Fría. Está muy bien interpretado por Merab Ninidze, un actor georgiano al que no conozco. Aunque su papel supone más contención y menos lucimiento sabe sacarle partido, especialmente, en la escena final en la que se reencuentran en la cárcel los dos y Wynne le dice que es él quien ha conseguido parar un enfrentamiento nuclear. Su mirada entonces lo dice todo. En su mirada está el orgullo por el deber cumplido, la aceptación de la muerte como sacrificio por un bien superior y la paz de espíritu.

La película está dirigida por Dominic Cooke, uno de los artífices de la megaserie de televisión The Hollow Crown, adaptación de los dramas históricos escritos por Shakespeare y también de la magnífica En la playa de Chesil. Un director de prestigio y acostumbrado al riesgo. Quizá por ello ha elegido contar la historia desde el punto de vista que podría considerarse más anodino, una relación cordial de negocios entre los dos hombres, en lugar de centrarse en el contexto político de la Guerra Fría o en los vericuetos judiciales de un proceso por traición o en el sufrimiento en la cárcel o en la muerte. A todo esto, apenas le dedica unos minutos y el transcurso del tiempo se soluciona con un fundido en negro y un rótulo. Sin embargo, la película resulta emocionante a pesar de sus colores grises y su ambiente frío. Eso es hacer buen cine.


Dirección: Dominic Cooke
Guion: Tom O'Connor
Música: Abel Korzenniowski
Fotografía: Sean Bobbitt
Intérpretes: Benedict Cumberbatch, Merab Ninidze, Rachel Brosnahan, Jessie Buckley

martes, 30 de noviembre de 2021

Novela: La reina sin espejo de Lorenzo Silva (2005)

El autor.-
Lorenzo Silva estudio derecho y ejerció como abogado durante bastantes años. Sin embargo, su vocación literaria terminó ganando. Ha escrito principalmente novela, pero también poesía, algún ensayo y un par de libros de viajes. También ha sido guionista de cine y colabora habitualmente en la prensa. De la serie de Bevilacqua y Chamorro lleva ya escritas doce novelas; bueno dos son libros de relatos. Otras obras suyas: Historia del Marruecos español, Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos, Trilogía de Getafe. 

Mi opinión.-
Me ha parecido que, en esta novela, Chamorro estaba más presente que en otras. Sin embargo, la he visto casi siempre malhumorada, a la defensiva y un poco agresiva, marcando territorio respecto a sus compañeros. No es para menos, aunque no fuese de las primeras mujeres en incorporarse a la disciplina militar de la Guardia Civil (el proceso comenzó en 1988); no tuvo que ser fácil tampoco en los años posteriores adaptarse a las rigideces de la empresa, aunque contase con la ayuda y la protección incondicionales y un poco paternalistas de Bevilacqua. Chamorro dice, los machistas sois más predecibles, y si se sabe llevaros mucho más manejables. De todas maneras, Chamorro siempre está para escuchar las paranoias, las quejas y las dudas de Vila, personales y profesionales. Así que se complementan cada vez mejor.

Esta vez Vila está especialmente melancólico. Son continuas sus referencias al paso del tiempo y el desgaste que nos produce en los cuerpos y las mentes. Sin embargo, no es sólo una crisis de edad sino que se intuye que en Barcelona dejó una penita de amor no resuelta y que tampoco se atreverá a resolver en esta ocasión. Intuyo que fue el origen del fracaso de su matrimonio, así que es posible que se tratase de una infidelidad por su parte.

Vila además se encuentra con Altavella, el marido de la asesinada, un escritor con el que estuvo fascinado en su juventud. Ahora, un hombre viejo y desgastado por la vida que, sin embargo, ha triunfado socialmente. Es un intelectual de clase alta, un catalán soberbio y algo arrogante que, mira un poco por encima del hombro a Vila, el guardiacivil que, presumiblemente, será un paleto brutal porque la Guardia Civil no ha evolucionado desde el siglo XIX. Por otra parte, Vila se pica por ese menosprecio al mismo tiempo que parece verse reflejado en la vejez de Altavella. Su primer encuentro es una clara confrontación de egos no sé si porque Vila es intelectualmente vanidoso o porque se siente en la obligación de “lavar” la imagen tradicional de la Guardia Civil.

Respecto al contexto político-social, Lorenzo Silva aprovecha para describir la coexistencia, a veces difícil, de los distintos cuerpos de seguridad nacionales con la recién creada policía autonómica catalana. No se trata de hacer un análisis exhaustivo, porque no es el tema fundamental de la novela, sino de dar unas pinceladas a través de algunos personajes. Algunos guardiaciviles catalanes se han incorporado a los Mossos y queda patente que han mejorado en algunos aspectos y en otros no; los guardiaciviles que se han quedado en la empresa, sin embargo, se quejan de tener cada vez menos competencias y de que sus instalaciones cada vez están más alejadas del centro de trabajo. Sin embargo, todos optan por la profesionalidad y por colaborar unos con otros de la mejor manera posible. No sé si ahora seguirá siendo así o las diferencias habrán creado un abismo que perjudique a los ciudadanos.

En definitiva, cuando se escribió la novela en 2005, se intuía ya el preludio de lo que estamos viviendo ahora, el esperpento de un referéndum cutre-ilegal y una parálisis en la política, debida a la falta de vergüenza de los políticos indepes  que parece que no tendrá fin: Ahora ya no manda el nacionalismo, sino el marxismo. … el sistema de los hermanos Marx... es lo que dice un personaje.

Lo que me fastidia de estas novelas es que soy incapaz de captar todas las referencias literarias e insertarlas en la trama para llegar a la misma conclusión que los investigadores. Es frustrante. Esta vez la corriente subterránea que recorre toda la trama está inspirada en A través del espejo, la segunda aventura de Alicia (la del país de las maravillas). Y ese traspasar el espejo es un símbolo de cruzar hacia el peligro, de dejar en esta orilla la comodidad, el triunfo, la familia o el amor y elegir el lado peligroso para sentirse vivo. Aunque se acabe pagando un precio tan alto como es perder la vida. También ha habido adaptación a serie de televisión, no muy afortunada, y puede verse en RTVE a la carta. Y si se puede reprochar algo a esta novela es que, a pesar de que el asesinato se produce en una ciudad de Zaragoza, poca relevancia tiene el sitio en la investigación de la trama. En cualquier caso, novela muy recomendable como el resto de la serie.

Serie Bevilacqua y Chamorro:
El lejano país de los estanques, 1998. Premio Ojo crítico
El alquimista impaciente, 2000. Premio Nadal
La niebla y la doncella, 2002
Nadie vale más que otro, 2004. Relatos
La reina sin espejo, 2005
La estrategia del agua, 2010
La marca del meridiano, 2012. Premio Planeta
Los cuerpos extraños, 2014
Donde los escorpiones, 2016
Tantos lobos, 2017. Relatos
Lejos del corazón, 2018
El mal de Corcira, 2020

 

La reina sin espejo
Lorenzo Silva
Destino

viernes, 26 de noviembre de 2021

Cine: La Crónica francesa de Wes Anderson (2021)

No es la película que más me ha gustado de Wes Anderson pero le sigo reconociendo el mérito de hacer un cine arriesgado, creativo y visualmente excepcional. Para los detractores de Anderson como para los seguidores del mismo, el comentario puede ser muy evidente. Más de lo mismo. Pero es que lo mismo, es muy bueno. 

La Crónica francesa es un homenaje al periodismo local, al periodismo de reportero que se recorre la ciudad, una ciudad pequeña, con su moleskine y un bolígrafo. En esta ocasión la ciudad está situada en Francia y se llama Ennui-sur-Blasé que se podría traducir libremente del francés como Aburrimiento apático. No sé si es una crítica mordaz contra todo lo francés o un guiño cariñoso por contraposición a la vertiginosa vida de cualquier ciudad estadounidense. En cualquier caso, la película comienza con un homenaje al gran Jacques Tati y a la escena, excepcional, de la casa en Mi tío. Subida y bajada de escaleras, ventanas, balcones, pasillos y puertas y, al final de todo ese ajetreo, la redacción de la revista Liberty Kansas Evening Sun.

Una redacción donde todavía se utilizan corcheras, clips, grapas, gomas de borrar, pequeñas libretas y lápices. Todos aquellos artilugios que se utilizaban cuando la ola digital no nos había anegado todavía. Todo ello saturado con magníficos colores pastel y papel pintado en las paredes, con peinados y moños imposibles, con tirantes y zapatos de tacón bajo y faldas plisadas a la altura de la rodilla.

La película está estructurada igual que una revista. Sus reportajes son lo que interesa al público y la galería de personajes no tiene desperdicio. Empieza con un paseo por la ciudad que pone de manifiesto lo poco que ha cambiado en los últimos años. Las mismas calles están dedicadas a los mismos gremios. Los carteristas y las prostitutas ocupan las mismas esquinas y donde hubo un mercado siempre habrá un mercado, aunque sea diferente.

Sigue con la crónica rosa. La historia de amor entre un convicto que gruñe y su carcelera que apenas habla y que se convertirán en un pintor abstracto muy cotizado y su evasiva musa. Ambos personajes rodeados por una fascinante maestra de ceremonias y un marchante con muy pocos escrúpulos. La segunda historia narra una rebelión de jóvenes estudiantes que en sus reivindicaciones tratan de facilitar al gran público toda una retahíla de consignas erótico-políticas-intelectualoides inspirada por el mayo del 1968. Y en la tercera, las páginas destinadas a sucesos están representadas por el secuestro del hijo del jefe de policía, un gourmet un poco cargante que ha encarcelado a un contable cuyos amiguetes mafiosos quieren liberar (o algo así) y que, además, en un medido homenaje a Tintin incluye unas escenas de animación.

Todo sirve para mezclar esta iconografía tan colorida con el más riguroso blanco y negro y las imágenes de actores reales con las de animación, de manera que se despliegan por la pantalla como las hojas de una revista editada en papel, en papel del bueno. Además con la intención de recrear un modo de hacer muy artesanal como ya demostró en la magnífica y conmovedora Isla de perros y con una puesta en escena delicada, elegante, un poco cursilona y demodée. En realidad, intemporal.

Respecto a las interpretaciones los actores y actrices están completamente entregados. Son los colabores habituales del director, aunque algunos apenas tengan una brevísima escena. Eso le ha pasado a Elisabeth Moss y a Saoirse Ronan y creo que por eso salí un poco decepcionada del cine. Por eso y porque, en definitiva, el resultado a mí me ha parecido irregular. Entre todos los artículos/episodios me quedo con el primero, el del pintor y la carcelera interpretados por Benicio del Toro y Léa Séydoux, flanqueados por Tilda Swinton y Adrien Brody. En el de los jóvenes airados destacaría la interpretación de Frances McDormand y de Lyna Khoudry. Y el tercero es el que más excéntrico me ha resultado. Sin embargo, recomiendo la peli sin ninguna duda aunque la película para conocer al mejor Wes Anderson sea El Gran Hotel Budapest.


Dirección: Wes Anderson
Guion: Wes Anderson, Roman Coppola, Hugo Guinness
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Robert D. Yeoman
Intérpretes: Benicio del Toro, Frances McDormand, Adrien Brody, Tilda Swinton, Timothée Chalamet, Léa Séydoux, Owen Wilson, Lyna Khoudri, Bill Murray, Saoirse Ronan.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Relatos: Nadie vale más que otro de Lorenzo Silva (2004)

El autor.-
Lorenzo Silva estudio derecho y ejerció como abogado durante bastantes años. Sin embargo, su vocación literaria terminó ganando. Ha escrito principalmente novela, pero también poesía, algún ensayo y un par de libros de viajes. También ha sido guionista de cine y colabora habitualmente en la prensa. De la serie de Bevilacqua y Chamorro lleva ya escritas doce novelas; bueno dos son libros de relatos. Otras obras suyas: Historia del Marruecos español, Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos, Trilogía de Getafe. 

Mi opinión.-
Este es el primer libro de relatos protagonizado por Bevilacqua y Chamorro y que, en principio se colgaron en la página web del autor hasta que decidió editarlos en forma de libro. Fueron escritos entre 2001 y 2004, uno por año, coincidiendo con las vacaciones de verano.

Son asuntos que se salen de la gran delincuencia, son asuntos vulgares pero que constituyen la mayoría de los que los investigadores se encuentran. Quizá por eso sean de fácil y rápida resolución. Los protagonistas no son grandes criminales, ni los delitos se caracterizan por haber tenido una gran planificación. Son puestas en escena burdas, zafias, con asesinos chapuceros que van dejando un reguero de trazos gruesos, pistas fáciles de seguir. Para sorpresa de los intervinientes, criminales y familiares de víctimas, son asuntos resueltos en apenas un par de días y con algunas llamadas de teléfono; asuntos que si los tocas se deshacen, Tierna es, et ligera miente se desfaze según la cita del Lapidario de Alfonso X. Pero no por ello Vila y Chamorro dejan de prestarles máxima atención (ni el autor tampoco). Al revés, se implican en su resolución por respeto a las víctimas, cada muerto quiere sus mimos, para restablecer el orden alterado por los delincuentes y, también, para que los lectores asistan a las sesudas, cultas y melancólicas reflexiones de Vila, para sorprender a aquéllos que asumen que por razón de mi oficio sólo puedo ser un perro de presa entrenado para ladrar y morder.

Cuatro historias en las que las víctimas son dos hombres y dos mujeres y los motivos para asesinar no son tan claros como aparentaban ser. En Un asunto rutinario la víctima es un horterilla que trataba de hacer un buen negocio con mala gente capaz de ejecutar un homicidio brutal y, sobre todo, gratuito por cuatro perras.

Un asunto familiar es, desde mi punto de vista, el relato más elaborado de los cuatro. Por un momento tienes la sensación de que Vila juega también con el lector y de que no va a rebelarle quién es el violador y asesino de una niña de doce años muerta a pocos metros de su casa. La intriga se mantiene hasta la última línea del relato.

En Un asunto conyugal la víctima es también una mujer y el principal sospechoso el marido puesto que ya había antecedentes de denuncias por violencia de género. Sin embargo, Vila y Chamorro quiere apartar los prejuicios y comenzar una investigación seria. De este relato se hizo una adaptación para la serie de televisión protagonizada por Jesús Noguero y Mariona Ribas, que tampoco tuvo mucho éxito puesto que sólo se hicieron dos capítulos. El siguiente de ellos fue La reina sin espejo que es la próxima novela que quiero leer. Ambos capítulos se pueden ver en rtve a la carta.

Por último, en Un asunto vecinal las cosas tampoco son lo que parecen. La víctima es un inmigrante latinoamericano y será otro inmigrante, pero esta vez ucraniano, quien ayude a la Guardia Civil a esclarecer el asunto. Este ucraniano tiene un interés especial y un poco turbio por hacerse amigo de las autoridades, pero Vila no caerá en su trampa.

Como las novelas que he leído hasta ahora, este libro de relatos también es muy recomendable.

Serie Bevilacqua y Chamorro:
El lejano país de los estanques, 1998. Premio Ojo crítico
El alquimista impaciente, 2000. Premio Nadal
La niebla y la doncella, 2002
Nadie vale más que otro, 2004. Relatos
La reina sin espejo, 2005
La estrategia del agua, 2010
La marca del meridiano, 2012. Premio Planeta
Los cuerpos extraños, 2014
Donde los escorpiones, 2016
Tantos lobos, 2017. Relatos
Lejos del corazón, 2018
El mal de Corcira, 2020

 

Nadie vale más que otro
Lorenzo Silva
Destino 2004

viernes, 19 de noviembre de 2021

Cine: Sin tiempo para morir de Gary Fukunaga (2021)

No os fieis del título de esta película porque sí, hay alguien que va a morir. Spoiler. Bond, James Bond muere ¡y nadie nos lo había advertido! ¿Por qué, señor, por qué? Desde 1962 se han filmado 25 películas del agente 007, unas mejores que otras, con diferentes actores (cada uno dándole su toque especial al personaje): Sean Connery, brutalmente sexy; George Lazenby, no lo conozco; Roger Moore, con su elegancia británica; Timothy Dalton, no le pegaba nada; Pierce Brosnan, y su gracejo irlandés; y Daniel Craig, mi favorito. 

Hasta ahora es la serie cinematográfica más larga dedicada a un personaje y una de las más taquilleras. Quizá, por eso, nunca nadie se había atrevido a matar al personaje. Desde el punto de vista cinematográfico, la verdad es que poco importa puesto que, para sucesivas películas siempre se puede recurrir a historias que hayan pasado en un momento anterior a éste; pero, desde el punto de vista emocional, ¡hombre, eso se avisa! Cuando Daniel Craig, después de 15 años interpretándolo, dijo que ya estaba aburrido del personaje, lo cual es muy comprensible, no me imaginé que los productores y guionistas serían tan expeditivos y, en lugar, de esta solución optarían por una más que merecida jubilación.

Daniel Craig, desde un punto de vista emocional, es el James Bond más complejo y más oscuro de toda la saga. Es brutal y sexy como Sean Connery aunque más moderno, sobre todo en sus relaciones con las mujeres. Un James Bond más humano y menos personaje de cartón piedra. Junto con Skyfall, donde Bond se enfrentaba a la muerte de un ser querido, esta es la película más emotiva de las que yo he visto. Será por la excepcional reaparición (ninguna chica Bond había repetido película) de Lea Seydoux interpretando a la doctora Swann. Le sobra una n para ser un cisne pero actúa tal cual, con elegancia y delicadeza y, con su dulzura e inocencia, es capaz de hacer olvidar a Vesper Lynd.

Lo peor de esta película, sin duda, es el malo, aunque cuente con una buena interpretación por parte de Rami Malek. Él es Lyutsifer Safin, su nombre casi casi se pronuncia como Lucifer y con eso ya se dice todo. Safin resulta ser un malo demasiado sofisticado, demasiado parecido a otros malos, demasiado fuera del mundo real, demasiado plano, demasiado siseante, demasiado serpiente y, además, resulta ser demasiado demasiado. Sobre todo porque es increíble que haya matado a la madre de la doctora Swann delante de ésta, cuando era apenas una niña y no haya envejecido en los últimos 20 años. Como malo tiene poca chicha. Sin embargo, sí que resulta mucho más inquietante el arma que ha diseñado para terminar con sus enemigos y con algunos de sus amigos también.

Es una nueva arma diseñada para matar selectivamente. El virus Heracles, virus tecnológico diseñado gracias a la genética de sus potenciales víctimas. Aterrador. Poco se ha hablado de esta característica tan específica de una arma que mataría por el simple contacto entre dos seres humanos, un abrazo, una caricia entre el infectado y su víctima serían mortales. Y Bond, James Bond está infectado y si, alguna vez, decidiera abrazar a la doctora Swann o a su hija Mathilde las mataría.

En fin. En esta última película aparece la nueva (sí, nueva) 007, pero esto no quiere decir que sea la nueva James Bond o Jane Bond o comoquiera que se les ocurra llamarla. Aunque, por otra parte, quizá la nueva James Bond ya haya nacido pero todavía tenga que crecer. Y no digo más.

Aparte de estas importantes novedades, la película dirigida por Cary Fukunaga despliega las bazas habituales de la saga. Una vida de lujo, sofisticación y elegancia en alguna costa caribeña y/o europea; un potente coche que se ciñe a las curvas y desafía a los acantilados tal y como James Bond ciñe la cintura de sus compañeras de aventuras; la dosis correcta de alcohol y sol, elegantes trajes; persecuciones vertiginosas y peligros inminentes sorteados con suerte, disciplina y maestría.

Queda fuera de este post hacer un estudio sobre la imagen de las mujeres en toda la saga Bond. Como primera aproximación queda la sensación de que la representación de las mujeres evoluciona según lo van haciendo nuestras sociedades occidentales. Son mujeres cada vez más poderosas e inteligentes, no meros objetos y objetivos sexuales para el mujeriego más mujeriego de todo el cine mundial.

Con esta película ha llegado el final de una etapa. Y es un final heroico. Será la salvación, propia y de los demás, por el sacrificio y la muerte de un hombre valiente y canalla a partes iguales. Y al final quedará un te voy a contar la historia de un hombre bueno. Bond, James Bond ha dejado una considerable herencia y continuará. Sin duda. Pero, ¿cómo? No lo sabemos. 

Por aquí mi opinión sobre la única novela que he leído de Bond, James Bond, Goldfinger y de Spectre, la película de 2015. 


Dirección: Cary Joji Fukunaga
Guion: Neal Purvis, Robert Wade, Cary Joji Fukunaga y otros
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Linus Sandgren
Intérpretes: Daniel Craig, Léa Seydoux, Rami Malek, Ralph Fiennes.

martes, 16 de noviembre de 2021

Ensayo: El lobby israelí y la política exterior de Estados Unidos de Mearsheimer y Walt (2007)

Los autores.-
John J. Mearsheimer es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Chicago. Como teórico de relaciones internacionales se le adscribe a la escuela neorrealista, estudiando la teoría del realismo ofensivo según la cual, las grandes potencias actuarían para obtener no sólo ciertas cotas de poder sino la hegemonía regional, a expensas de los otros y dirigida a maximizar su seguridad, en un competitivo y anárquico sistema de relaciones internacionales. Otras obras suyas: The Tragedy of Great Powers Politics, Why Leaders Lie: The Truth About Lying in International Politics.

Stephen M. Walt es también catedrático de Asuntos Internacionales en la Universidad de Harvad. Ha desarrollado la Teoría del Equilibrio de Amenazas según la cual el comportamiento de una potencia está influido por la percepción de amenazas emitidas por otros estados, estableciendo cuatro criterios para evaluar la amenaza que presenta un país para otro: capacidades económicas, proximidad geográfica, capacidades ofensivas y sus intenciones ofensivas. Otras obras suyas: Revolution and War, The Origins of Alliances. 

Mi opinión.-
Esta obra comenzó siendo una serie de artículos publicados en prensa y terminó siendo un libro de casi 600 páginas. Una investigación exhaustiva, clarificadora y, yo creo, que bastante objetiva. En la primera parte, describe las relaciones de Estados Unidos e Israel en los últimos años y desmonta una serie de argumentos tradicionales según los cuales la seguridad de Israel sería estratégicamente importante para los Estados Unidos, al mismo tiempo que describe el funcionamiento y las prácticas del lobby para condicionar su política. En la segunda parte, facilita ejemplos concretos de la política de los Estados Unidos en diferentes estados de Oriente Próximo poniendo de manifiesto, de esta manera, que la actuación del lobby israelí no siempre ha sido favorable a los intereses estadounidenses.

Los argumentos tradicionales sobre la importancia de Israel para la política de Estados Unidos han ido desde considerarle como muro de contención respecto a la influencia de la Unión Soviética en Oriente Próximo hasta los más recientes según los cuales sería un estado clave para la lucha contraterrorista y los estados canallas; incluyendo el argumento moral de considerar a Israel como la única democracia amiga, solitaria y acosada en Oriente Próximo y la creación en el imaginario estadounidense del pueblo árabe como malvado, sucio y retrasado.

Así que si todos los argumentos a favor del apoyo a Israel fallan y, sin embargo, Estados Unidos sigue prestando su apoyo es que algo más debe de haber. Un apoyo de gran magnitud y, sobre todo, caracterizado por su incondicionalidad. Ese “algo más” es el trabajo de miles de organizaciones, dentro de Estados Unidos, que constituyen el lobby israelí. No es que estas organizaciones estén perfectamente coordinadas sino que coinciden en su objetivo: orientar la política exterior estadounidense en beneficio de Israel. Son organizaciones capaces de conseguir una gran movilización de la opinión pública a favor de Israel, llegado el caso y también de prohibir las críticas a la política israelí. Es difícil de entender su poder, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de los votantes estadounidenses judíos se definen como votantes demócratas mientras que las organizaciones del lobby israelí están más próximas a los neocon, los políticos republicanos más conservadores e incluso a los sionistas cristianos partidarios de la teología del dispensacionalismo. Uno de cuyos puntos fundacionales es el retorno del pueblo judío a Palestina.

¿Dónde radica, pues, el éxito de estas prácticas lobistas? Parte de su eficacia se fundamenta en el especial sistema político estadounidense, de fácil acceso a los congresistas y senadores por parte de estas organizaciones y también de la financiación de sus campañas políticas. De manera que consiguen influir significativamente en los procesos políticos de toma de decisiones. Pero también consiguen dar forma al discurso público de manera que sea siempre favorable a Israel y esto se produce por su acceso a los medios de comunicación y redes sociales y también a las universidades y think tanks.

Para los autores, todo esto se hace de manera perfectamente legal pero también pueden utilizarse prácticas intimidatorias e incluso calumniadoras para quienes sean críticos con los intereses de Israel. Identifican cualquier crítica a la política israelí, lo que podría considerarse como antisionismo, con el antisemitismo que fue la base del Holocausto, para crear verdaderos ambientes de boicot y autocensura en los medios y universidades.

En fin, este libro puede ser también un manual de cómo operan todos los lobbies y podría aplicarse también a la actuación internacional del independentismo catalán o, incluso y más recientemente, a la presión ejercida por el lobby trans frente a las feministas críticas. En cualquier caso, es una lectura imprescindible para tratar de entender el enquistamiento del conflicto en Oriente Próximo.

El lobby israelí y la política exterior de Estados Unidos
John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt
Ed. Taurus