miércoles, 1 de febrero de 2023

Novela: Never let me go de Kazuo Ishiguro (2005)

El autor.-
Kazuo Ishiguro nació en Nagasaki pero se trasladó en su infancia al Reino Unido, donde desarrolló toda su educación y su posterior carrera como escritor y guionista. También ha sido músico. Ha recibido los premios de literatura más prestigiosos. Entre ellos el Premio Booker en 1989 y el Premio Nobel de Literatura en 2017. Otras obras suyas: Pálida luz en las colinas (1982), Los restos del días (1989), Klara y el sol (2017). 

Mi opinión.-
Hace ya unos años que vi la adaptación al cine de esta novela y tengo que decir que me resultó desgarradora, intensa y muy dolorosa. Muy bien adaptada aunque, como es habitual, se perdiesen muchas cosas por el camino. También me leí la novela en su momento y ahora me la he vuelto a leer en inglés. Y sigo teniendo la misma sensación que cuando vi la película por primera vez. Dolor.

La novela está dividida en tres partes que se corresponden con la infancia, la adolescencia y la juventud de los tres protagonistas principales: Kathy, Ruth y Jimmy. Estudian y viven en un típico internado inglés y ninguno de ellos tiene familia. Desde el principio les educan como niños especiales, no sabemos si por sus cualidades intelectuales o por cualquier otra característica. Porque, una de las cosas que más me gusta de esta novela es que está estructurada como un thriller, casi como una novela de misterio, un rompecabezas que el lector o lectora que irán encajando poco a poco pero sin encontrar su verdadero sentido hasta el final de la novela.

Bien es cierto que el autor va diseminando pistas a lo largo del texto. Los guardianes y la directora educan a los niños sin ocultarles que un día, se convertirán en cuidadores y donantes y que deberán completar. Además, sienten el miedo que provocan en algunos personajes cercanos. Pero ellos, no llegan a saber hasta el final del libro, al mismo tiempo que el lector, cuál es el significado real de todo eso en sus vidas. Mientras llega ese momento se desarrollan como niños y adolescentes aparentemente normales aunque no tengan mucho contacto con el exterior.

Kathy, Ruth y Jimmy representan las tres reacciones habituales que los seres humanos tenemos frente a la vida, lo desconocido y el abismo de la existencia, frente a la muerte. Kathy es generosa, tímida y reservada, aparentemente muy racional y ordenada pero, en realidad, tiene que hacer un gran esfuerzo para contener sus emociones. Ruth, por el contrario, es caprichosa, una pequeña manipuladora que siempre obtiene lo que quiere aunque, lo cierto es que tiene un miedo incontrolable a ser abandonada. Jimmy es la emocionalidad pura, el deseo de amar y de ser amado, la rabia desatada y un corazón que, frecuentemente, le desborda. Aceptación, manipulación y rabia; tres estrategias muy humanas.

También se desarrolla el inevitable triángulo amoroso aunque esto no sea lo importante de la novela. Como parte de su educación como seres especiales han sido instruidos concienzudamente en qué, cómo y cuándo deben desarrollar relaciones sexuales; a pesar de saber, desde su infancia, que serán estériles. Pero como seres humanos inexpertos no saben cómo desenvolverse en las relaciones emocionales.

En este sentido, esta novela puede considerarse como una novela de crecimiento pero es también una distopía. Una distopía que cada vez puede ser más posible si consideramos moral la instrumentalización del ser humano en beneficio de otros seres humanos. Recuerdo ahora el lema de la Tyrrell Corporation en Blade Runner de Ridley Scott, Más humanos que los humanos. Y este es el punto clave de la novela. No son humanos, al menos para las leyes del momento en el que están viviendo. 

Recomiendo esta novela y su película también. Está magníficamente interpretada por Carey Mulligan, Keira Knightley y Andrew Garfield y dirigida por Mark Romanek.

También se adaptó al cine Los restos del día, con el título Lo que queda del día. Y sus intérpretes eran Anthony Hopkins y Emma Thompson. Recibió varias nominaciones a los Óscar pero no recibió ninguno. Incomprensible. El director fue James Ivory. Muy recomendable también.



Never let me go
Kazuo Ishiguro
Faber and Faber

miércoles, 25 de enero de 2023

Obra de teatro: Nuestra Natacha de Alejandro Casona (1934)

El autor.-
Alejandro Casona perteneció a la Generación del 27 y fue maestro además de dramaturgo. Después de la Guerra Civil se exilió y se instaló definitivamente en Argentina. En sus primeras obras exploró la tensión entre la fantasía y la realidad, el deseo poético de evadirse. Se involucró en la existencia de las Misiones Pedagógicas (esta obra es muestra de ello). Volvió a España en los años 1960 y continuó su producción teatral. Pero, entonces, los tiempos habían cambiado y se le consideró un autor demasiado conservador y pasado de moda. Actualmente, sin embargo, en pleno siglo XXI, Nuestra Natacha se sigue representando. Otras obras suyas: La dama del alba (1944), La sirena varada (1934) y El caballero de las espuelas de oro (1962). 

Mi opinión.-
Casona se inspiró en su madre, maestra e inspectora de enseñanza primaria, para crear el personaje de Natacha y, también, en esos jóvenes, chicos y chicas, especialmente chicas, que se habían criado durante la Dictadura de Primo de Rivera, un momento histórico en el que se dio mucha importancia a la educación de la infancia y la juventud. En definitiva, una generación que, a partir de 1936, sería brutalmente masacrada o condenada al exilio. Pocos de ellos podrían poner en marcha sus iniciales proyectos vitales.

Natacha es una huérfana que ha conseguido doctorarse en pedagogía en los años 1930, en España, gracias a su padrino. Es una joven apasionada y vitalista que intenta, por todos los medios, educar de otra manera. De una manera muy distinta a como ella misma fue tratada en ese mismo orfanato del que ahora va a ser directora.

Natacha está rodeada de personajes tan entusiastas como ella y de otros que siguen el modelo más tradicional de la letra con sangre entra. Entre los personajes entusiastas está Lalo, aparentemente un tarambana. Se define como individualista y robinsoniano y Natacha le considera una fuerza desorientada pero, al fin y al cabo una fuerza que debería encontrar un cauce social para tanta vida que le desborda; podría ser, si esto existiera, un profesor de optimismo. Sin embargo, Lalo lo que querría sería seguir estudiando eternamente para eludir las responsabilidades de la adultez, aunque terminará madurando. Está enamorado de Natacha y pondrá a su disposición una alquería para iniciar su nuevo proyecto pedagógico, la creación de una granja educacional para huérfanos sin recursos que sustituirá al Reformatorio de las Damas Azules. Flora y Mario son otros dos personajes luminosos. Marga es una de las educandas, la más conflictiva. Habitualmente está castigada por todo tipo de rebeldías aunque sus deseos de libertad sólo la llevan a querer caminar. Es el personaje que nos recuerda cómo debió ser la infancia y adolescencia de Natacha y, al haber sufrido un abuso sexual por parte de un señorito, le da la oportunidad al autor para criticar esa clase social que quería mantener el sometimiento y violencia sexual contra las mujeres pobres.

Natacha empieza su labor como directora del reformatorio y empiezan los problemas. Frente a la disciplina, ella utiliza la persuasión y frente a la domesticación por el castigo, la responsabilidad por la educación. Pero la marquesa, presidenta del patronato que sostiene a la institución, será la encargada de comunicarle su cese porque los cambios son demasiado revolucionarios y así se verá obligada a empezar su proyecto más personal en la alquería de Lalo ayudada por sus amigos.

Se considera esta obra como una fábula pedagógica y respecto a ello os recomiendo leer este artículo de Raquel Gutiérrez Sebastián y Borja Rodríguez Gutiérrez que he encontrado en la red, Dos fábulas pedagógicas con 70 años de diferencia. De Nuestra Natacha (1935) a Los chicos del coro (2004).

Aunque, como ya he dicho, la obra rezuma vitalidad y entusiasmo y la  convicción ciega e idealista de que la educación puede cambiarlo todo, yo no podía dejar de pensar que seis meses después de su estreno en Madrid estallaría la Guerra Civil (tal y como el autor anuncia ya en el Acto I) y todo ese entusiasmo y deseo de cambio y progreso quedaría ahogado en sangre.  


Nuestra Natacha
Alejandro Casona
Ed. Castalia 

miércoles, 18 de enero de 2023

Balance: Libros leídos en 2022

Nunca dejo balance de los libros leídos el año anterior. Este año me apetece hacerlo. He leído 29 libros y creo que de todos he publicado una reseña en este blog. La mayoría son novelas y también algún ensayo y obras de teatro e incluso uno divulgativo sobre nuestro aparato intestinal. Algunos me han gustado mucho, otros menos y sólo me he dejado sin terminar dos: Austral de Carlos Fonseca y El resto del mundo rima de Carolina Bello.

El primero, Austral, lo tengo pendiente pero lo terminaré de leer. Es de trama complicada y muy densa pero me gusta mucho. Me parece muy interesante. Sólo espero que llegue el verano para poder continuarlo.

Sin embargo, tengo muy claro que no voy a terminar El resto del mundo rima. Me parece un libro interesante de una joven autora pero no me atrae. Carolina Bello, desde mi punto de vista, cuida mucho el lenguaje y su escritura resulta muy poética y elegante: El impulso del agua contra las piedras lacustres es como cuando se revuelve un alhajero (pg.40). Pero, cuando cierro el libro después de un rato leyendo no volvería a abrirlo. Deja de interesarme lo que les pasa a los personajes. Incluso, a veces, me parece que los capítulos podían funcionar mejor como pequeños relatos independientes. Supongo que la trama tiene una carga simbólica que no acabo de percibir y por eso no conecto con el libro.

A ver si me supero para el 2023. Aquí va el listado, del que más me ha gustado al que menos:

miércoles, 11 de enero de 2023

Ensayo histórico: Contra Armada de Luis Gorrochategui (2020)

El autor.-
Luis Gorrochategui es graduado en Filosofía y profesor en un instituto de educación secundaria. Ha publicado numerosos artículos y varios libros. Forma parte de la Orden de Caballeros de María Pita y de la Asociación Gran Armada, entre otras. Otros libros suyos: Expedición a las Molucas (1999), La guerra de la Sirena. Nueva perspectiva de María Pita (2002), La rebelión de los PIGS. La verdad oculta de la crisis y el saqueo del sur de Europa (2013). 

Mi opinión.-
Pocos ensayos históricos he leído pero creo que voy a reservar un tiempo especial para continuar leyendo este tipo de literatura. En parte, porque la EGB ya que me queda un poco lejana y tengo que refrescar cada vez más cosas y además, porque entonces todavía el estudio de la historia podía estar manipulado con fines que ideológicamente no coinciden con los míos. Pero hay una segunda razón que me parece más urgente. Y sería que los españoles dejásemos de fustigarnos con nuestra historia y no sirviésemos a no sé qué intereses que pretenden seguir alimentando LA Leyenda Negra. Así que cuánto más y mejor conozcamos nuestra historia, libre de arquetipos y de prejuicios, mucho mejor.

Todos conocíamos la derrota de la Gran Armada en 1588, la Invencible, pero pocos sabemos situarla en su contexto general, la guerra anglo-española de 1585-1604 (19 años de guerra en diferentes frentes que terminaron con la firma de la paz de Londres entre los sucesores de Felipe II e Isabel I) y muchos menos sabemos de la reacción de Isabel I un año después. Eso es lo que podemos encontrar en este libro, la Contra Armada, una flota de 180 barcos y 27.667 hombres (50 barcos más que la Gran Armada), que también fracasaría. Fue enviada por Isabel en 1589 contra las costas españolas con tres objetivos principales: destruir a la Gran Armada que estaba en reconstrucción, tomar Lisboa y entronizar al Prior de Crato como rey, para así controlar el imperio portugués e incordiar a la monarquía española desde la misma Península y tomar las Azores para impedir el comercio español con las Américas.

Nos situamos. La Monarquía Hispánica era lo que Immanuel Wallerstein ha llamado el único Imperio-Mundo que ha existido hasta la fecha e Inglaterra era una potencia en ascenso que se deleitaba desafiando el orden mundial existente, en Europa, África o América. Perseguía a los católicos ingleses y alimentaba la inquina contra los españoles en Flandes; y trataba de interceptar y controlar el comercio con las Américas rompiendo así el monopolio español.

Y Felipe II hacía todo lo posible por frenar a esa incordiante Inglaterra. Para ello se preparó la Gran Armada, tal y como el autor resume en la primera parte de este libro. Ya sabemos cómo acabó, aunque Gorrochategui da una lectura diferente a la habitual respecto a la repercusión de este hecho. Si no he entendido mal, puede decirse que la Gran Armada nunca fue derrotada, puesto que siempre presentó batalla y los buques que se perdieron no lo hicieron por ser atrapados por la flota inglesa, sino por las galernas. Además sus bajas en efectivos humanos, aunque todas lamentables, fueron apenas de un 7-8% del total. Ese fracaso, por supuesto, envalentonó todavía más a los piratas y corsarios ingleses y a su reina, aunque tampoco las cosas terminarían como ellos querían y su derrota fue incluso superior. ¿Entonces por qué la gran repercusión del fracaso de la Gran Armada?

La tesis que mantiene el autor es que, a pesar de que la derrota inglesa fue muy superior, se recuerda constantemente la anterior derrota española porque España no supo o no quiso mantener un aparato de propaganda destinado a loar sus logros y ocultar sus fracasos como sí lo hizo Inglaterra.

La segunda parte, el grueso del libro, es la que se dedica a las acciones de la Contra Armada. Está muy documentada y escrita con gran pasión. Incluye una descripción detallada de las batallas, ataques y escaramuzas por parte de los ingleses y de la defensa de los españoles, con planos de situación y fotografías. También habla de todo un “ejército de mujeres” dedicado a preparar las defensas de la ciudad. Y entre ellas, menciona especialmente a María Pita que, durante la defensa de La Coruña, mató a un alférez inglés que casi había logrado entrar en la ciudad y seguía animando a los suyos a que le siguieran. Después de estos hechos Felipe II le concedió una pensión equivalente al sueldo de un alférez más cinco escudos mensuales y un permiso especial para exportar mulas de España a Portugal. Sin embargo, el autor también menciona que su hazaña empezó a desaparecer de la historia. Y es que pasa siempre. Siempre ha habido mujeres destacadas pero, al final, la historia las va olvidando. No sé por qué.

Después de este desastre la guerra siguió, en varios frentes a la vez. En Francia, aliada de España entonces, entre protestantes y católicos hasta que Enrique de Navarra dijo aquello de París y la misa y volvió a la Iglesia Católica; en los Países Bajos, Inglaterra siguió intrigando a favor de los protestantes; pero lo que más le interesaba era el comercio con las Américas y siguió atacando y utilizando el corso como sólo ella sabía (sabe) hacer; y Felipe II, el rey prudente, el rey papelero, no respondía sin más a las provocaciones sino que medía muy bien los tiempos y actuaba cuando creía que debía actuar. Con el mejor servicio de espías de la época acudía allí donde se le atacase. Creo que fue antes de todo esto, aunque no aparece en el libro, cuando Felipe II organizó un magnicidio contra Isabel I, a través del embajador-espía de España en Inglaterra. Posiblemente un trastatatatatatarabuelo mío, Guerau de Espés. En fin, un esfuerzo agotador.

Al final se firmó la paz con Inglaterra en 1604. Los ingleses pidieron el libre comercio con América a lo que Felipe III se negó, pero hizo otras concesiones y también la vista gorda de vez en cuando. Felipe II había muerto en 1598 e Isabel I en 1603, dejando como heredero a Jacobo I Estuardo, católico. El cambio generacional y la vuelta al catolicismo de Inglaterra facilitaron mucho las cosas, aunque se mantuvo como principal un escenario de guerra que hasta entonces había sido secundario, los Países Bajos.

Resulta muy interesante también el Epílogo de este libro. Sobre todo en lo relacionado con el afán de la historiografía europea de negar lo hispánico. Y eso tiene que ver con considerar como ciencia inmutable y objetiva a un corpus de estudios y opiniones que, en realidad, sirve a intereses distintos a los del puro acercamiento a la verdad y el conocimiento. En este caso, quien ha llevado la batuta y elegido lo que merecía pasar a la historia y lo que no ha sido la historiografía anglosajona que se impone en el XIX (y sigue en el XXI, con su dominio de la cultura popular a través de cine y televisión). Historiografía que tenía una finalidad muy clara: ensalzar la gloria del Imperio Británico que estaba consolidándose en el siglo XIX a costa de exaltar los fracasos del Imperio Español en decadencia. Así, se pone el inicio de la decadencia española en la derrota de la Gran Armada, cuando, en realidad, no lo fue. Al contrario, la posterior derrota de la Contra Armada inglesa supuso ganancia de tiempo para Felipe II, un tiempo que invirtió en la construcción y modernización naval necesarias para seguir dominando los mares dos siglos más. Propaganda. No hay más.

¿Qué hacer con la propaganda? Pues no queda otra que equilibrar esta corriente de pensamiento dando a conocer los hechos y la documentación histórica que, para el reinado de Felipe II, es bastante abundante. Así lo hace este libro, traducido a la lengua de la pérfida Albión en 2018 y que ha obtenido buenas críticas allí.

Recomiendo su lectura sin dudarlo. Y si alguna falta hay que sacar diré que odio que las notas al pie de página, que como su nombre indica deberían estar a pie de página, estén al final del libro. Nunca, nunca he podido soportarlo. A leer.


Luis Gorrochategui
Contra Armada. 
La mayor victoria de España sobre Inglaterra
Ed. Crítica. 

miércoles, 4 de enero de 2023

Novela: La llama de Focea de Lorenzo Silva (2022)

El autor.-
Lorenzo Silva estudio derecho y ejerció como abogado durante bastantes años. Sin embargo, su vocación literaria terminó ganando. Ha escrito principalmente novela, pero también poesía, algún ensayo y un par de libros de viajes. También ha sido guionista de cine y colabora habitualmente en la prensa. De la serie de Bevilacqua y Chamorro lleva ya escritas trece novelas; bueno dos son libros de relatos. Otras obras suyas: Historia del Marruecos español, Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos, Trilogía de Getafe. 

Mi opinión.-
No voy a engañar a nadie. Esta es la novela que menos me ha gustado de la serie de Bevilacqua y Chamorro y por varias y diferentes razones. En primer lugar, por el papel casi irrelevante de Chamorro, algo que no es la primera vez que pasa. No sé si el autor está pensando en la jubilación de Vila y la posible sustitución de esta saga por otra en la que Chamorro sea la protagonista absoluta. No creo que sea así, pero a mí, en estas condiciones, me parece un personaje realmente desperdiciado. Otra posible respuesta a esta “invisibilidad” de Chamorro sea un cierto sesgo machista, manifestado consciente o inconscientemente por el autor.

En segundo lugar, esta novela resulta repetitiva respecto a otras dos: La marca del meridiano y La reina sin espejo. No está mal que Vila recuerde situaciones y personajes de su vida, es decir de otras novelas, y que, además, lo haga no exactamente igual, pero la intercalación constante de un capítulo del pasado entre dos capítulos del presente, me ha parecido excesiva. Supongo que el autor habrá sido consciente de esta repetición y habrá querido cautivar a nuevos lectores que no conociesen ni la historia de amor y desastre que vivió Vila en Barcelona y que, treinta años después todavía no ha superado, ni su aprendizaje como novato, tentado por el lado oscuro, en la Policía Judicial. Se repiten incluso algunos personajes brevemente pero casi con una intención moralizante, como es el caso del escritor Altavella que nos suelta una “chapa” considerable. ¿Esperábamos, quizá, que Anna estuviese libre y éste fuese el reinicio de su historia de amor? Por mi parte no, pero igual hubiese sido mejor.

En tercer lugar, Vila y Chamorro, la invisible, tienen que resolver un caso, puesto que para eso se trata de una novela policíaca. Esta vez es el asesinato de una peregrina catalana en el Camino de Santiago, aunque el lugar del crimen aquí es totalmente irrelevante y secundario. Yo, me había hecho a la idea de que Vila, mejor dicho el autor, aprovecharía en esta novela para reflexionar sobre las similitudes de la vida y el Camino de Santiago, ya que Vila es tan dado a darles vueltas a las cosas y a relacionar los acontecimientos del presente con el pasado, incluso remoto. Pero, no fue así. Una vez situado el crimen y echado un vistazo al lugar, Vila sale de allí casi para no volver. Esto mismo me pasó con La reina sin espejo. Me pareció que al cometerse el asesinato en un pueblo de Aragón, el autor aprovecharía para analizar la idiosincrasia particular, pero parece que Lorenzo Silva, sólo está interesado en Madrid y Barcelona.

Como decía, esta vez la joven asesinada es catalana aunque lleve en la muñeca una bandera de España y haya decidido hacer el Camino por una cierta rebeldía juvenil y casi por motivos políticos. Es hija de un independentista barcelonés que, además, está siendo investigado por la Guardia Civil (no por Vila) por sus vinculaciones más que profundas y por sus negocios más que turbios que de alguna manera tienen relación con el Procès. Y este ha sido el cuarto punto que no acaba de convencerme.

Vila siente nostalgia por la Barcelona de los Juegos Olímpicos que conoció de joven. Fue y será su ciudad. Y para hacerse con ella, el joven guardia civil de los años 1990 no tuvo reparos en empaparse de la “pretendidamente diferente” cultura catalana, de “…la impronta cosmopolita de la urbe portuaria, frente al ambiente cerrado de la capital administrativa" (pg.82). Así, pasan dos cosas: una, Vila y el autor identifican Barcelona con Cataluña (olvidándose de las peculiaridades y ranciedad de las otras provincias) y dos, manifiestan también esa contumaz insistencia en comprar el relato, propagado por los independentistas catalanes, del secular conflicto entre Cataluña y el resto del Estado, personificado en Madrid.

Un conflicto recurrente que da igual que tenga su origen en la España de los Reyes Católicos o en la República de 1931 (que los catalanes tanto contribuyeron a recentar); en la España de la Guerra de Sucesión o de la represión franquista; durante la Ilustración o en la Transición de finales del siglo XX; la España de las guerras coloniales o, para terminar, la de los años 2020, con un nivel de autonomía administrativa y autogobierno político como no se da en ningún otro país de Europa. Siempre el conflicto entre España y, eso sí, en el otro rincón del ring siempre está la pobre y subyugada Cataluña (en realidad, Barcelona) objeto de innumerables, brutales y seculares agravios:  que si el aeropuerto del Prat, que si el Estatut invalidado por el Tribunal Constitucional, que si la prohibición del catalán, que si sí que si no, que Madrid y España nunca ha entendido a Cataluña y que si tal.

Desde mi punto de vista, éste es uno de los grandes errores de esta novela. Lorenzo Silva y/o Vila se posicionan (y me parece muy bien) pero evitan poner en el mismo plano que todo lo anterior, y ha mí me parece muy relevante, que Cataluña nunca ha sido una entidad independiente y que, consecuentemente llora por una independencia y libertad perdidas que nunca tuvo. Sin embargo, para no pillarse los dedos, en lugar de decir todo esto “personalmente” reproducen las ideas del historiador Vicens Vives. Aquí van algunos ejemplos: la “expansión catalana [por el Mediterráneo] de los siglos XIV y XV, [fue] tan exitosa que al final había acabado resultando… nociva para Cataluña…una sociedad tan próspera, a cuenta de las rentas de Italia, que vivió con desinterés… la conquista de América…” (pg. 96); y otra, “… en el siglo XV Cataluña apostó… por unirse a Castilla porque era… lo que más le convenía frente a… convertirse en la chacha de Francia…" (pg. 196). En ningún momento, Silva menciona que esa expansión por el Mediterráneo o la unión con Castilla se hace por decisión y voluntad del rey de la Corona de Aragón no de Cataluña, que ni era independiente, para tomar esas decisiones, ni estaba unificada, ni tenía la extensión actual ni sus límites. A mí se me ocurriría preguntar, si el rey o los sucesivos reyes tomaron esas decisiones para todo el territorio de su soberanía ¿tenía Cataluña otra opción que asumirlas?, podría levantarse contra el rey de Aragón, por supuesto, ¿pero le sería conveniente?, ¿debería haberse enfrentado a Castilla?, ¿o mucho mejor rebelarse contra los dos y después contra Francia? No soy historiadora pero creo que sería mucho más fiel a la historia afirmar que Cataluña no decidió expandirse por el Mediterráneo y que tampoco decidió unirse a Castilla. Alguien poco informado caería en la trampa de creer que Cataluña tomaba decisiones porque era independiente, ¿no? ¿Será esa la intención del separatismo catalán?

Sigue también reproduciendo la afirmación de Vicens Vives que resalta como rasgo netamente catalán, el pactismo. Sin embargo, es bien sabido (o debería serlo) que en derecho aragonés ya se menciona que “En Aragón fueron antes leyes que reyes” y que el juramento de los reyes de Aragón iba precedido de esta afirmación de los nobles: “Nos, que somos y valemos tanto como vos, pero juntos más que vos, os hacemos Principal, Rey y Señor entre los iguales, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades; y si no, no”. Y siguen, en la novela, otro montoncillo de frases que evitaré mencionar para no cansar y que comienzan con España y Cataluña o Cataluña y España, cuando lo correcto hubiese sido y seguirá siendo afirmar el resto de España y Cataluña o Cataluña y el resto de España. 

En fin, que no tenemos que tragar sin digerir el relato separatista catalán. Que no tenemos que pensar que el encaje de Cataluña en el Reino de España ofrece dificultades porque cuando Cataluña saca rentabilidad de ese encaje no tiene ningún problema en encajar. Quizá sería conveniente empezar a pensar que, en realidad, Cataluña nunca ha querido ni quiere ser independiente sino que su objetivo es mantener su ventaja comparativa respecto a las otras comunidades autónomas, conseguida y consolidada en los últimos 150 años por su capacidad para abrir y cerrar la espita del conflicto cuando más le interesa y que suele coincidir en el momento en que el resto de España está sufriendo alguna crisis.

Un conflicto que siempre es artificialmente creado desde el poder por una minoría catalana insolidaria y filonazi, arrogante y supremacista, burguesa y codiciosa. Una elite que no duda en descalificar a quienes no se tragan ese relato inventado de agravios históricos por los que España debe pedir perdón a todo el mundo mundial y especialmente a esa Cataluña, en realidad, tan rancia. Parece que Lorenzo Silva no ha sido consciente de que los catalanes han creado insultos especiales para el resto de los españoles durante los últimos 100 años: de charnego a ñordo. Para los españoles más vulnerables, para los que emigraban para buscarse la vida porque en sus lugares de origen no existía esa posibilidad. Sin embargo, Vila se ha propuesto ya empezar a pedir perdón a esa sensibilidad catalana tan a flor de piel: “El catalán,…, lo hablaban muchos, sin dar nunca esa sensación de pretender poner a distancia a los castellanoparlantes” (pg. 40). Buffffff.

En definitiva, lo relativo a la resolución del asesinato de la chica poco importa. Al final, el asunto se resuelve por una carambola en la que aparecen unos rusos muy simpáticos y colaboradores que pasaban por allí y eran amigos/socios del padre y parece que manejan el cotarro delictivo pero en realidad no, porque sólo son hombres de negocios y no se dedican a espolear revoluciones entre españoles porque entre españoles, ya se sabe, no necesitamos a nadie que nos azuce a darnos de coscorrones. Y además va y dice uno de los rusos “Piensa que esto es una partida de ajedrez. Si tu rival es tan idiota como para darse jaque a sí mismo, ¿cómo vas a dejar de mover tus piezas para favorecerlo? Por supuesto, sin comprometerte más de la cuenta” (pg. 523). Inteligencia rusa y cazurrería española o catalana. Pues, lo que decía, por esa carambola rusa se resuelve el crimen de manera que alguien carga con la muerta y no lo pagará con la cárcel. En lo que respecta al padre, los de la secreta, también le trincan aunque la mayoría de documentos comprometedores se han “perdido” por obra y gracia de los rusos. En el juicio, probablemente le tocarán unos años en la cárcel pero con un buen abogado y buen comportamiento y con la reforma de los delitos de sedición y malversación que se está tramando seguro que serán pocos. Lo peor es la pérdida de su hija; irremediable. A los demás, y a pesar de que queramos aproximarnos a Cataluña con una delicadeza exquisita, no nos queda más que esperar la próxima asonada catalaneta. Que, por supuesto, coincidirá con algún período de crisis. Zarpazo va, zarpazo viene. Eso es Cataluña para el resto de España.

¿Recomiendo la novela? Si, por supuesto. Las reflexiones de Vila siempre son muy interesantes. Mesuradas y llenas de emoción, razón y pesioptimismo a partes iguales. Y también la recomiendo por el homenaje sentido que Lorenzo Silva hace a Domingo Villar, también autor de novela policíaca muerto recientemente y al que tengo pendiente de lectura. Eso sí, recomiendo la novela a la espera de una próxima saga protagonizada por Chamorro.

 

Serie Bevilacqua y Chamorro:

 

 

La llama de Focea
Lorenzo Silva
Destino

 

 

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Novela: El manuscrito de nieve de Luis García Jambrina (2010)

El autor.-
Luis García Jambrina es escritor y profesor de literatura en la Universidad de Salamanca. También ha sido crítico literario. El manuscrito de piedra fue su primera novela famosa y con ella consiguió el V Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza en 2009. También es la novela que ha dado origen a los Manuscritos en los que Fernando de Rojas aparece como pesquisidor y la Salamanca del siglo XVI como escenario de crímenes. Otras obras suyas: En tierra de lobos, La corte de los engaños, La sombra de otro. 

Mi opinión.-
Novela ambientada en febrero de 1498, poco después de la resolución del primer caso, con la nieve y el frío de Salamanca como telón de fondo y también como metáfora de la capacidad del ser humano para olvidar. Uno de los personajes dice algo parecido a esto: lo que se escribe en la nieve se borra con el sol. Así que escribamos todo lo malo en la nieve para que se vaya cuanto antes.

Esta vez uno de los personajes reales es el Lazarillo de Tormes que, accidentalmente, encuentra un cadáver mutilado dentro de una tinaja. Así comenzará su colaboración como ayudante de Rojas en su nueva pesquisa y no sabemos si continuará en las siguientes. También se repiten otros personajes. Sabela, la prostituta con la que Fernando de Rojas se sigue reuniendo con frecuencia para holgar (del lat. tardío follicāre 'soplar, respirar') pero que no quiere dejar su oficio porque él no le ofrece ninguna seguridad; Fray Antonio de Zamora, el dominico especialista en plantas y venenos, gran conocedor de la historia de la ciudad y deseoso de emigrar a las Américas y descubrir un nuevo mundo de conocimientos científicos.

Esta vez los asesinatos cumplen un ritual. En un principio, las víctimas son estudiantes y, sólo por esto, ya podemos intuir que son de buena familia. Después de ser envenenados son sometidos a mutilaciones atroces relacionadas con la aparente mala vida del muerto. Un tahúr tramposo y bebedor, un mago que hace pronósticos y promete hacer llover, un estudiante callado y aplicado que ¿qué podía haber hecho mal? o el hijo bastardo del arzobispo. Sin embargo, las cosas no son tan simples y buscando Fernando de Rojas encuentra otra conexión entre ellos que les vincula a antiguas rencillas y venganzas familiares, incrustadas en la historia de la ciudad.

Ha habido momentos en que la lectura se me ha vuelto monótona con una estructura clara de asesinato-pista-error, asesinato-pista-error. Pero el tercer asesinato resulta sorprendente y eso le da un nuevo impulso a la historia. En realidad, no se trata de un estudiante sino de UNA estudiante y el autor aprovecha para contarnos cosillas de cómo vivían las mujeres en los siglos XV y XVI la prohibición de acceder al conocimiento intelectual. Mujeres de clase alta, por supuesto, el resto ni se lo podía imaginar.

Pero ha resultado muy interesante saber que existían estas inquietudes y que provocaban escándalo y que, según el autor, Isabel la Católica estaba al tanto de la situación y pretendía modificarla apostando por la educación de las jóvenes de buena familia. No sé si será cierto, imagino que sí porque el autor es de los que se documentan profusamente a la hora de embarcarse en una nueva novela. Eso se nota. Aparecen por la narración Teresa de Cartagena, por supuesto Beatriz Galindo, la latina, y Luisa de Medrano e, incluso, Francisca de Nebrija. Mujeres relevantes por los conocimientos adquiridos en condiciones adversas y por haber sido capaces de aprender y de enseñar a pesar de las prohibiciones.

Volviendo a la trama policial de la novela, a pesar de que Fernando de Rojas ya tiene experiencia como pesquisidor necesita la colaboración de aquéllos que mejor conocen la historia de la ciudad porque, en definitiva, los asesinados comparten algo más que su condición de estudiantes. A partir de ahí, se destapa un pozo de odios y venganzas personales, resentimientos alimentados durante años y una intención aviesa de reavivar un conflicto antiguo sólo por orgullo, sólo por ganar aquello a lo que se cree que se tiene derecho. Ambición.

 


Luis García Jambrina
El manuscrito de nieve
Alfaguara 

 

Los Manuscritos de Salamanca:
  • El manuscrito de piedra (2008)
  • El manuscrito de nieve (2010)
  • El manuscrito de fuego (2018)
  • El manuscrito de aire (2019)
  • El manuscrito de barro (2021)
  • El manuscrito de niebla (2022)

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Novela: Entre visillos de Carmen Martín Gaite (1958)

La autora.-
Carmen Martín Gaite nació en Salamanca en 1925 y estudió en Madrid Filosofía y Letras. Fue Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1988 y antes había sido galardonada con el Premio Nadal en 1957 por Entre visillos. Escribió también literatura juvenil, guiones para cine y televisión y crítica literaria en prensa. Fue también  muy reconocida por sus ensayos históricos. Otras obras suyas: Caperucita en Manhattan, Usos amorosos de la postguerra española, El cuento de nunca acabar. 

Mi opinión.-
Lo que más me ha llamado la atención en esta novela escrita en 1958 es la enorme credibilidad de los personajes y de su manera de expresarse y no sólo de los personajes femeninos. Ofrece una visión reposada de una juventud que, aunque vive en un entorno de provincias muy conservador, ya vislumbra los cambios que se producirán a partir de los años 1960. Cambios mucho más espectaculares en el caso de las chicas.

En la estructura de la novela subyace la confrontación de opuestos: la visión de Pablo que se ha criado en Alemania y de las chicas de Salamanca; la ciudad de provincias y la gran ciudad; la familia de Natalia, conservadora y provinciana y la más moderna familia de Yoni y Elvira, artistas que han vivido en el extranjero; y con los personajes sucede igual.

Unos seguirán una tradición más conservadora y otros optarán por la aventura, por irse, aunque sea escondidas, a Madrid, una gran ciudad que apenas estaba a dos horas pero que emocionalmente está a años-luz. Allí descubrirán nuevas maneras de relacionarse, de trabajar y de vivir. Este será el caso de Julia, la hermana mediana de Natalia, que vive continuamente entre la espada y la pared. Por un lado, está sometida a la presión de obedecer a su padre y ser una señorita formal y casta y por otro, sufre la presión de su novio, de acceder a mantener relaciones sexuales y marcharse con él. Al final, Julia elegirá marcharse con su novio, aunque a mí esto me parezca una verdadera derrota. Sin una verdadera capacidad de elección, termina obedeciendo siempre a un hombre. Siendo optimistas es posible que en la gran ciudad las cosas cambien para ella y tenga un abanico mayor de posibilidades para elegir, esta vez libremente, pero eso sería ya material para otra novela.

Como modelo de los personajes más conservadores está Gertru, la amiga incondicional de Natalia, la protagonista. Gertru ha sido compañera de estudios y juegos de Natalia, pero desde su compromiso matrimonial empieza a ser una desconocida. Ambas son adolescentes pero Gertru ya ha entrado en la categoría de futura “señora de” y está encantada con ello. Natalia es el personaje atrapado entre esas dos opciones pero será la única que ejerza de verdad su libertad. Natalia sufre la presión de su familia conservadora pero, al mismo tiempo, se enamora de Pablo que, a pesar de animarle a seguir sus estudios, será su primera decepción. En este sentido, la novela se califica como novela de crecimiento.

Estos tres personajes, Natalia, Gertru y Julia representan un mundo femenino que ya no tan estrecho ni está tan marcado por las consecuencias de la Guerra Civil pero que todavía sigue sometido a censura, especialmente la que se realiza desde dentro de una misma. En la excelente introducción escrita por Marina Mayoral se habla del mirador como la habitación principal de la casa.

El mirador es el microcosmos donde las mujeres llevan la vida privada. Una vida íntima, casi exclusivamente dedicada a observar sin ser vista, entre visillos aunque se produzca la lucha interior que Natalia deja reflejada en su diario. En oposición a este mirador está el casino donde es lleva la vida pública y donde quienes llevan la voz cantante son los hombres. Y tengo que decir que es una voz cantante especialmente desagradable. Los hombres jóvenes escrutan y puntúan a las mujeres despiadadamente, como si asistiesen a una feria de ganado, para inmediatamente “salir a por ellas, de caza”.

Ahí van unos ejemplos: “Para mí las niñas esta noche están de más… Si, oye, se empalaga uno un poco. Vienen demasiado bien puestas… Niñas de celofán… Niñas de las narices… Las que están de miedo este año son las casadas. ¿Te has fijado, Ernesto?” (pg. 134). “Pues a la chiquita ésta yo no le veo nada… es mona. Muy cría es lo que pasa. Ya se pondrá en su punto. Es de las que se ponen en su punto después del segundo hijo… Por ahora es de las que no da ni frío ni calor… Algo simplona” (Pg. 181). Me ha gustado mucho que la autora se recrease en estos diálogos de los hombres. Así queda claro que es una literatura de mujer, que también analiza la conducta de los hombres hacia las mujeres; hasta hay un personaje que presume de que le “divierte romper noviazgos” (pg. 195).

En definitiva que si los clásicos son recomendables siempre, las clásicas con más razón aun. Y nadie puede negar ya que Carmen Martín Gaite pertenece a ese grupo selecto que da vida a la alta literatura.


Entre visillos
Carmen Martín Gaite
Introducción de Marina Mayoral
Austral